Reseña.- LEMURIAN FOLK SONS.- “Ima”

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Nacidos en 2.015 y con algunos cambios de formación en este tiempo, los hungaros LEMURIAN FOLK SONGS publican “IMA” vía Para Hobo Records, Su segundo  trabajo (sin contar su EP “NOMMO”), es un álbum en el que la psicodelia del este de Europa alcanza altas cotas de calidad y al que dotan de algún tono del folclore húngaro. Tiempo atrás, su álbum “MARO” había despertado mi curiosidad, transmitiendome grandes sensaciones que ahora se ven ratificadas.   Un álbum que recoge canciones compuestas a lo largo de los dos últimos años por musicos autodidactas, pero que viendo el resultado, nadie sería capaz de hacer esta afirmación. Temas construidos sin artificios, en bruto, largas canciones que no guardan ningún patrón determinado y que fluyen con naturalidad. Un material que supone el preludio de un álbum conceptual previsto para el próximo año.  Un trabajo para expandir la mente y reconfortar el alma,  para cerrar los ojos y dejarte llevar a ese universo paralelo en el que los sentidos son estimulados con cada hipnótico acorde . “IMA” nace de la melancolía, o al menos vive en ella desde la libertad de sus temas.

Los coros espirituales con mucha influencia folk introducen “Highself roadhouse“. suaves acordes de guitarra en tonos psicodélicos va generando un atmósfera de gran misticismo. La dulce voz de Benus Kriszti heredera de cantantes west-coast como Grace Slick y con ese aura espiritual, es capaz de seducirnos desde las primeras estrofas. la vocación psicodelica del cuarteto se plasma en magnéticos acordes de una reconfortante guitarra que nos conquista con cada nota.  A pesar de que las letras pueden nacer de su tiera natal, el resultado es un tema que no deja de recordarme grandes momentos del verano del amor. Envueltos un un viaje mesianico en el que alma es reconfortada con cada nota.  

“Füst” recupera el blues-rock ácido de finales de los sesenta. El wah-wah insistente de la guitarra y un vivaz ritmo van construyendo un corte con tonos boogie rock sin perder su alma psicotrópica. Guitarras que aúllan en solo hirientes mientras la oscilación de sonidos más propios del transito a la década de los setenta supone un viaje en el tiempo a escenarios donde las flores y los cantos al amor libre estaban en todo su explendor. Una implacable línea de bajo dirige el tema con unos tonos vintage para acabar construyendo un corte pegadizo y dinámico que solo es aplacado por el magnetismo de la voz. Una pausa que se aleja del blues para sucumbir a momentos más lisérgicos.

Si los temas no bajan de los 8 minutos, “Pillanat”, con algo menos de de minutaje, nos devuelve al misticismo descrito en “Highself roadhouse“. Siguilosos y gratificantes acordes unidos a la sensualidad que tramite la voz de Benus Kriszti van dibujando reparadores pasajes. en realidad estamos ante un tema de una sencilla estructura en la que los acordes se repiten soportando el peso protagonista de su vocalista. los aromas rurales mas propios del folk al uso envuelven aromatizantes otro gratificante corte lleno de magia.

Con todo esto, es en “Melusina III” donde la banda desarrolla todo supotencial. Un tema de mas de quince minutos en el que se muestran mas sólidos y experimentales. Subiendo la intensidad de los riffs, la pesadez hace acto de presnecia como no habíamos escuchado ahasta ahora. Riffs difusos y efectos revoloteando nos van introduciendo en oscuras atmósferas heavy-psych. Repetitivos y narcóticos, sin renunciar a los efectos los solos de guitarra van coloreando las sombras con bellas melodías. Insondables y caleidoscópicos espacios avanzan en la tortuosa travesía propuesta hasta dejarse llevar y crear una auténtica jam psicotrópica. Psicodelia pesada al uso, llena de misterio, pero creo un agradable espectro sonoro que acaba adormediendonos. Es curioso que en este corte, no se incluya ninguna voz si vemos el resultado en el resto de los temas, pero tras su escucha, se puede entender que la banda ha querido crear un espacio donde desarrolar sus inquietudes libremente. Una jam que combina momentos stoner con es psicodelia profunda y aturdidora en la que incluso se atreve con distorsiones y efectos espaciales cercanos a Acid Mothers Temple .

LEMURIAN FOLK SONGS son: Bence Ambrus, (guitarra) Krisztina Benus (voz), Attila Nemesházi (bajo) e István Baumgartner (batería)

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Reseña.- SACRI MONTI.- “Waiting room for the magic hour”

772462-500x500Cuatro años después de su álbum debut, SACRI MONTI están de vuelta con su segundo álbum “WAITING ROOM FOR THE MAGIC HOUR”. Sin perder su espíritu caleidoscopico y lisérgico, el quinteto de San Diego continúa ofreciéndonos esas jams en las que las guitarras se superponen en diferentes estratos. Profundizando mucho más en los elementos progresivos y con melodías más cuidadas, siendo un caso particular dentro de la prolífica escena de su San Diego natal. Si abrimos el envoltorio heavy-psych, encontramos temas con una clara vocación progresiva. Hace ahora un año, ya pude intuir esta evolución en su actuación en el dunajam, en el que nos regalaron el que posiblemente fue el mejor show de todo el evento. Aquellas sospechas se ven claramente confirmadas en un álbum de una riqueza compositiva atrevida y que no se queda en el escenario psicodélico con el que se presentaron en su primer álbum.  Todo un salto entre lo espontáneo y lo musicalmente calculado.  Tomando prestados tanto ecos proto-metal más propios de Blue Cheer, como complejas estructuras cercanas a los dictados de King Crimson, sus ocho temas son todo un estímulo para los sentidos. Muchos momentos de melancolía que se ven reflejados en todos ocres a través de los teclados de Evan Wenskay, siempre custodiados por la pulsante línea de bajo de Anthony Meier y los ritmos de la batería de Thomas Dibenedetto . Un bajo que no se ve ensombrecido por los riffs psicotrópicos de las guitarras de  Brenden Dellar y Dylan Donovan. Manteniéndose en los sonidos de los setenta que les sirvieron de inspiración pero ejecutados desde una mirada más sosegada y madura. Otro punto a tener en cuenta son unos registros registros vocales que se contonean entre la ternura y la rabia, aunque predominando la calidez sobre lo desgarrado. En ““WAITING ROOM FOR THE MAGIC HOUR” encontramos guiños a los sonidos de la west-coast de finales de los sesenta y especialmente alguna influencia Quicksilver Mesenger Service. Uno de los factores en los que se sustenta es la capacidad para no perder la frescura de sus exuberantes jams dentro de unas estructuras compositivas mucho más complejas y medidas. Prueba de ello es que SACRI MONTI parecen sentirse más cómodos construyendo largos y embriagadores temas, lo que no supone un obstáculo para mostrarse efectivos en cortes más sencillos. Si a esta evolución unimos que no han perdido toda la fuerza de su primer álbum, estamos ante uno de los trabajos que se acercará al podio de los mejores discos del año. Si, ya sé que esto puede ser un tópico, pero déjate llevar por sus surcos y comprobarás que no es una afirmación tan osada.

“Waiting room for the magic hour” el tema que da nombre al álbum y que abre el mismo, parte de de una espiral de poderosos riffs característicos del sonido San Diego para ir poco a poco mutando a escenarios progresivos en los que vislumbro elementos que me recuerdan a los californianos Quicksilver messenger Service. Voces que oscilan y se balancean entre cálidos susurros melancólicos y desgarros llenos de fuerza. Ritmos y riffs de una intensidad a prueba de bombas, impenetrables, que se ven arropados por unos magníficos teclados de tinte vintage. con constantes giros en la trama,  el tema está lleno de profundas guitarras, dispuestas en distintos estratos, lo cual es una constante en todo el álbum.  

En un álbum que nos sorprende constantemente, los suaves y sinfónicos acordes de “Fear and fire” son como el terciopelo sobre el que recostarse.  Poco a poco el tema se va elevando para llevarnos a un Jardín del Edén con nostálgicos momentos creados por los teclados retro y los lamentos vocales. toda una oda psico-progresiva que según avanza se van volviendo más complicada gracias a la espiral de solos que aúllan en una espiral de efectos revoloteando y haciendo que el tema ondule por distintos escenarios sonoros. Mucha riqueza compositiva se esconde en unos surcos que suponen una nueva dimensión sensorial que se debate entre la psicodelia y lo progresivo sin terminar de decantarse por ninguno de los dos estilos. Como si su creatividad fuera tan grande que no quisieran renunciar a nada. Habrá quien piense que esto le supera con tantos cambios en la trama, pero personalmente me parece todo un acierto.

Nuevamente nos rompen los esquemas con el siguiente tema. “Armistice” a diferencia de los temas que le preceden, y como si una continuación de “Fear of Fire” se tratara,  una base rítmica poderosa sirve para la repetición de riffs de las guitarras así como los acordes de ese órgano retro tan omnipresente. A pesar de esa estructura repetitiva los solos se desangran hasta la extenuación.

Retomando esas atmósferas psico-progresivas, “Starlight” cuida las melodías para fortalecer el sentimiento que se transmite desde las voces. Creando un caleidoscopio sonoro de dimensiones descomunales el tema recupera brillantes momentos progresivos de origen setentero. Un tema ampuloso y monumental que escapa de los estereotipos con un impactante bajo en la sombra. Mostrando a Antony Meier en todo su esplendor la fuerza de dos guitarras y un órgano no consigue ensombrecerle ni un solo momento. Hard-progresivo de altos vuelos con guitarras ácidas que van y vienen en un aquelarre mesiánico de gran belleza en el que no faltan los momentos de esquizofrenia y locura lisérgica. En palabras de Brendan Deller: “La inspiración vino de una época en la que mezclé hongos con LSD y observé el cielo nocturno en el desierto y sentí que estaba volando las estrellas como cometas con mis ojos, años más tarde, recordé esa experiencia e incorporé una especie de elemento de canción de amor sobre una mujer en el cielo que intenta comunicarse con alguien en la Tierra a través de rayos de luz intentando dar instrucciones sobre cómo pueden estar juntas”.

“Afirmation” supone la confirmación de la deriva que toman los californianos. Un camino que está mas cerca de King Crimson o Pink Floyd que de Earthless. Sutiles y elegantes sus armonías y sus susurrantes voces van creando un tema que se inclina hacia laderas sinfónicas. unas guitarras que parecen estar mas cerca del Mediterráneo que del Pacífico. Pasajes llenos de nostalgia y melancolía que a su vez transitan por escenarios sureños en sus momentos acústicos. Un pequeño giro pero que no se aleja del camino marcado. A diferencia de otros temas, aquí parece que se mantiene el rumbo desde el principio sin saltos mortales, todo más sosegado y lineal para construir un tema bien ensamblado y sin fisuras.

“Gone from grace” nos devuelve el protagonismo de las guitarras, con momentos más psych. Serpenteos de guitarras sobre una densa instrumentación, lo cual es una constante repetida, pero no por ello aburrida, sino llena de riqueza compositiva. Un torrente que se precipita sobre pesados ritmos. El propio Brendan dice del tema:  “Es una especie de cómo es el deber de todos compartir sus mentes y talentos con el mundo porque la bondad está dentro de ellos. Muchas personas confían en Dios u otras cosas para su bondad, pero así es como el mundo siempre termina en la mierda y las mentes hermosas se destruyen”. Toda una declaración de intenciones para un tema lleno de fuerza.

Nuevamente nos encontramos con tema corto, como si de un interludio se tratara. “Wading in malcesine” es crea atmósferas ensoñadoras de tintes espaciales a través de efectos y sintetizadores bajo el sintonismo de unos teclados que recrean un ambiente celestial a modo de bálsamo para los sentidos.

El álbum cierra con “You beautiful demon”. Aquí la guitarra acústica toma el protagonismo acercándose a sonidos west-.coast de corte pseudo-folk con un aura psico-progresiva revoloteando sobre su notas. Basado en acordes acústicos el sentimiento aflora con vocación “americana” sin perder el sintonismo que subyace en todos los temas, esta vez prescindiendo de la batería.

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Reseña.- THE WILD CENTURY.- “Raw”

robingnista_thewildcentury_rawUn primer trabajo en tonos de psicodelia indie y aires raga-rock fue su carta de presentación a primeros de 2.018, ahora los holandeses THE WILD CENTURY se doctoran en las artes de la psicodelia de corte sesentero con su nueva entrega “RAW”. Un álbum mucho más solido que su debut y que me ha llegado como la lluvia en el desierto. Un soplo de frescura lisérgica con influencias de ambos lados del Atlántico. Cinco magníficos temas que suponen un derroche de buen hacer compositivo e interpretativo. Aquí el cuarteto se muestra mucho más solido en su sonido con potentes riffs difusos combinados con sutiles elementos de psicodelia post-beat manteniendo cierto tono indie. Un tono que se va disipando en armonías robustas que son acariciadas por sutiles y suaves melodías vocales y la acidez de unas guitarras que revolotean entre firmes ritmos. Con fuertes influencias hendrixianas que se entrelazan con floridos momentos west-coast que se reclinan a espacios más sureños en los que el blues asoman levemente. Por otro lado tenemos esa faceta que nace más de la psicodelia sesentera más vibrante. El conjunto es uno de esos disco que pones una y otra vez y que con cada escucha lo disfrutas más.  Seguramente cada oyente puede percibir distintas influencias en cada uno de los temas, pero una de las grandezas que tiene “RAW” es que si bien, sus temas se construyen partiendo de una armonía o un riff que se repite constantemente, sabes desarrollar los mismos dotándolos de una variedad que nos va trasladando de banda en banda y de un continente a otro. Estamos ante uno de esos álbumes hechos por una banda bastante desconocida, pero que si lo hubiera firmado alguna de las prestigiosas bandas que forman el podio de la psicodelia, estaríamos hablando de una obra maestra. Esto me hace recomendar una vez más dejar los complejos a un lado y zambullirse en unos surcos llenos de vida y de color que a buen seguro te regalarán placenteros momentos que te harán llegar al éxtasis. Un disco hecho sin superproducciones que trata de centrar su atención en la música en estado puro, y doy fe de que lo consigue.

Bajo un riff cadente rebosante de fuzz, que nos hace intuir que estamos ante algo grande, THE WILD CENTURY  nos introduce en “Done Lost Your Good Thing Now”. Ecos Hendrix con una chamánica voz que se va modelando en fantásticas melodías nos confirman las sospechas.  Un par de minutos y el tema ya me ha enganchado. Siempre me ha perecido muy atrayente la combinación de ritmos potentes con la sensualidad vocal o los momentos de calma y aquí podemos encontrar eso y más. Cabe señalar que si bien las guitarras lucen con luz propia, el tema se sustenta en la impecable linea de bajo de Joris Verbogt. El cuarteto tras la introducción y una vez marcado el camino se sumerge en un lago lleno de psicotrópicos para desarrollar pasajes de un altísimo nivel en el campo de la psicodelia. Al margen de las nebulosas rítmicas y de la acidez de los solos de guitarra se palpa  mucho aroma a fin de los sesenta. Coma antes decía, la composición es sencilla, pero precisamente de esa sencillez nace su valor. Nueve minutos intensos y llenos de belleza que por sí solos harían que el álbum mereciera la pena.

Nitidamente influenciados por Hendrix y por los sonidos west-coast, “Helpless Thing” nos sussurra con esa cálida y sensual voz bajo armonías acústicas para introducirnos en campo de amapolas lleno de color. Una plantación de psicotrópicos de la que emanan vapores que nos adormecen embarcándonos en un viaje ácido sobre calmados pasajes de psicodelia sobre los que las guitarras se ejercitan en esa pócima alucinógena. En estos momentos momentos los holandeses están instaurados en la California del LSD reflejando ese ambiente en el tema. Diez minutos en los que el olor a colinas y prados se puede sentirse entre sus surcos.

De alguna manera retomando el sonido que les vio nacer, “One​-​Time Event” parte del hipnótico bajo para que las guitarras de Stan Aarts y Gerton Govers nos insufla vientos orientales antes de introducirnos en oscuros pasajes en los que los riffs se repiten, lo que es una nota común en todo el álbum. Aquí encontramos un elemento nuevo que evoluciona desde los acordes acústicos,. Una voz ecualizada en una línea que rescata la psicodelia inglesa más florida de los sesenta sabe navegar entre momentos más experimentales en los que que las guitarras entrelazan los sonidos orientales con la acidez más pura. Aquí nadie podrá decirnos que nos nos han engañado. El producto es de máxima calidad, y las melodías no desaparecen, como tampoco lo hacen esos hipnóticos e incisivos pasajes. todo un cuadro sonoro lleno de matices y en el que encontramos  desde elementos progresivos a psicodélicos, con toques orientales, magnetismo y pesadez en una brillante combinación.

“Can’t find the words” nos devuelve con sus bucólicos acordes al sonido west-coast que practicaban bandas como Love o Moby Grape. Una melosa y melodiosa voz entre floridos pasajes con unas bellas melodías sobre las cuales incorporan momentos más arenosos que se transmutan en espacios heavy-psych.

Mucho más poderosos se muestran en “Going down”. Potentes riffs soportan pasajes de garage-psych sobre toneladas de fuzz humeante. La sombra de Hendrix vuelve a ser alargada en alguno de sus pasajes, lo cual no impide que volvamos a encontrar aires exóticos e incluso algún ramalazo doorsiano en un fornido tema que jamás pierde el ritmo por mucho ondulen sus acordes. Auténticas nebulosos psicodelicas hechas con maestrías que ponen el broche de oro a uno de los discos más refrescantes publicados en los que va de año.

THE WILD CENTURY son: Stan Aarts (voz y guitarras), Gerton Govers (voz, guitarras y percusión) Joris Verbogt (bajo) y Ernst Dunnewind (batería).

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Reseña.- BRANT BJORK.- “Jacoozzi”

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Uno de los pioneros del desierto presenta su nuevo álbum en solitario. Personalmente cada día me siento más atraído por su creación en solitario, a pesar de reconocer que con Kyuss fueron crearon un sonido que ha dado mucho de sí y cuya estela es enorme y sigue siendo fuente de inspiración para multitud de bandas.

“JACOOZZI” ve ahora la luz con grabaciones efectuadas en diciembre de 2.010, cuando BRANT BJORK, en una casa en Joshua Tree pretendía grabar otro disco en solitario. Cuatro días de grabaciones que el músico decidió abandonar las ocho canciones en las que estaba trabajando. Junto a su amigo e ingeniero Tony Manso, comenzó a grabar y a tocar la batería con improvisaciones espontáneas. Luego fue incorporando las guitarras, bajo y percusiones sin perder el espíritu de la improvisación.   Las grabaciones sin terminar se quedaron en un estante. Bjork había quedado más satisfecho con las sesiones improvisadas, recuperándolas ahora para gozo de sus seguidores. Los diez temas aquí contenidos, recogen aquellas sesiones reflejando toda la frescura de un músico que toca y se divierte. Un disco sin ataduras en el que se deja llevar por sus instintos, y ¡¡de qué manera!!.

Había noticias de estas cintas, pero la incertidumbre sobre si verían la luz en algún momento siempre existió. Ahora tenemos la respuesta ante nosotros.

En “JACOOZZI” encontramos la mejor versión posible de BRANT BJORK.  Puede que los acérrimos seguidores de Kyuss puedan verse defraudados, pero, si olvidan los complejos podrán disfrutar de un disco hecho con espontaneidad y en el que se ven reflejados una gran variedad de sonidos que hemos venido escuchando durante décadas, rock, blues, Funky, psicodelia, jazz, ecos west-coast, así como el desert-rock que le aupó a la fama. Todo un acierto que puede convertirle en uno de los albúmenes más destacados de su discografía.

Estamos ante un trabajo prácticamente instrumental basado en jams en el que cada tema tiene mil matices.

“Can’t out run the sun” deja claro que nos vamos a encontrar en los surcos de “JACOOZZI”. Improvisaciones bajo cadentes ritmos de batería repetitiva de hipnótica. Unos acordes que se repiten insistentemente a través de una introducción de casi dos minutos ejecutados con parsimonia. Un tema en el que parece que vayamos en un tren por el desierto desde cuya ventana vamos viendo pasar el paisaje. Un corte contemplativo con sutiles acordes de psicodelia apacible y olor a cactus.

En sus últimos discos, el músico de californiano nos ha ofrecido múltiples temas en los que el funky hacía acto de presencia. Aquí, “Guerrilla funk”, refleja ese groovy en el que el bajo y la batería adquieren una cadencia pegadiza y llena de frescura. Jugando con los ritmos a través de los distintos instrumentos, las melodías desaparecen. Cambiantes armonías van moldeando sus formas en improvisaciones sosegadas en las que demuestra su versatilidad y habilidad, tanto con la batería como con la guitarra. El tema refleja a un músico divirtiendo tocando, jugando con ritmos y acordes que repite a su antojo, y eso consigue transmitir que nos sentamos partícipes del mismo.

Si las influencias musicales que contiene “JACOOZZI”, son múltiples y variadas, solo hay que escuchar “Mexico city blues” para corroborarlo.

Con el protagonismo de la batería, una nueva jam con matices jazz coquetea con una guitarra que rezuma blues mirando a esas plantas que corretean por las arenas del desierto.  Tengo la completa sensación de que la grabación es fiel a la original, sin aditivos, ya que el resultado es como si el tema estuviera inacabado.

En poco más de medio minuto, ejecuta un calentamiento de batería, sin más, en “Five hundred thousand”. Siempre me pregunto porque muchas bandas incluyes cortes así en sus discos, que personalmente creo que aportan poco, pero supongo que su motivo tendrá. Bien es cierto que sirve de introducción a uno de los temas que personalmente más me gustan de todo el álbum. “Black White wonderland” nos lleva a paradisíacos espacios a través de ensoñadores acordes de guitarra que parten desde una calma y un sosiego introspectivo. Acordes melancólicos que evocan una cierta mirada al pasado. Un tema en el que la añoranza está presente y que contrasta con el distinto carácter que tienen las guitarras con respecto a la batería. Por otro lado hay que destacar el magnífico trabajo de bajo que contiene, un bajo que puede pasar desapercibido, pero que resulta fundamental en la construcción del corte.

Con pedales y distorsiones, “Oui” combina ritmos jazz con psicodelia relajante. Guitarras superpuestas en distintos estratos definiendo claramente su papel en los ritmos, y en los solos. Un soplo de fuzz humeante con el jazz muy presente. Otro tema brillante.

Si, el jazz está muy presente en “JACOOZZI”, así “Mixed nuts”, sigue esa cadencia musical, con un ritmo de batería y bajo tonos vintage en una nueva jam en la que la guitarra pone los tonos más oscuros e hipnóticos. Susurrantes, incorpora un órgano en segundo plano que tiñe de ocre un el tema.

El Brant más rítmico y bailable aparece en “Lost in race”, Compases funkys de percusión con un bajo hipnótico y pulsante prescindiendo de las guitarras

La psicodelia tiene un nuevo espacio donde desarrollarse en “Polarized”. Bajo ritmos de jazz, los solos más ácidos tienen su espacio aquí. Distorsiones y leves acordes de piano con una batería al ralentí, van arropando los momentos más diabólicos de Bjork y su guitarra.  Otro tema que se presenta como incompleto en su aspecto, y que ocupa el espacio lisérgico de este versátil trabajo.

Si los nueve primeros temas del álbum son jams instrumentales en las que la improvisación está presente, “Do you love your Word?”, es el único tema en el que ponemos escuchar la voz de Brant. Dulzura y con reminiscencias del verano del amor, las melodías y los sutiles acordes de la guitarra solo sirven de cobertura para una voz llena de sentimiento y calma. Un broche final perfecto para un trabajo que cuanto más escuches más te sentirás atraído por su contenido. Seguramente el hecho de publicar los temas en bruto hace que su valor se eleve, y se aprecie con un mayor reconocimiento. Frescura y naturalidad en estado puro.

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Reseña: HEAVY FEATHER.- “Debris & Rubble”

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Hace meses nos encontramos con la sorpresa que había nacido una nueva banda en tierras suecas llamada HEAVY FEATHER, creada por el guitarrista de SIENA ROOT, Matte Gustafsson y la cantante Lisa Lystam, y mi curiosidad se despertó. Junto a ellos, el Morgan Korsmoe (bajo), uniendose poco después el batería Ola Göransson.

Se trata de un proyecto paralelo con vocación de continuidad con el que pretenden regresar al origen. Esos sonidos que a finales de los sesenta y primeros setenta para tocar todo tipo de Blues-Rock a alto volumen, tratando de plasmar sus experiencias personales en su música. Temas sencillos (que no simples), que caminan por la larga autopista del rock clásico y que hacen muchas paradas en el blues-rock. Con influencias que viene de bandas como CREAM, o FREE especialmente, no en vano, Paul Kossoff es una de las principales influencias de Matte“DEBRIS & RUBBLE” es un trabajo que escapa de alguna manera del estereotipo de las bandas retro rock, aquí hay rock clásico, si, pero nacido del sentimiento, sin poses. Es la música que el cuarteto honestamente siente, y no la ejecuta por seguir ningún tipo de moda. Aquí no encontraremos ninguna referencia satánica ni cosas parecidas. Once temas cortos y directos, cada uno con sus matices, en los que el blues está muy presente.

Los primeros coros de Lisa en “Debris & Rubble” y los ritmos retro nos dan pistan de por donde va el camino por el que transitan. Blues-rock a la vieja usanza  incluyendo una armónica blues en una presentación de minuto y medio.

Marcados por los registros vocales de Lisa, “Where did go”, es un blues-rock en el que aparece la cadencia Janis Joplin con un regusto FREE, Solos de guitarra sobre efectivos y pegadizos estribillos. Garra y fuerzas unidas en una misma causa con riffs herederos de Kossoff, que se trasvisten de sureños para acercarse a momentos Allman Bross. Una estructura sencilla y efectiva de fácil digestión para cualquier oído.

La banda es capaz de recuperar momentos a caballo entre ZZ TOP y Delaney & Bonnie, en “Waited all my life”. Un viaje en el tiempo al corazón de los setenta con el blues más dicharachero y divertido como protagonista. Rebosando optimismo y buen rollo el corte se adorna con unos solos de guitarra tras los que me viene a la cabeza algún momento Johnny Winter.

La influencia FREE aparece de forma evidente en “Dreams”, en esta ocasión fusionandola con momentos más propios de los sonidos más floridos y sensuales de la west-coast.

Explorando el legado CREAM, “Higher” es otro de esos cortes sencillos en los que que partiendo de un riff, Clapton y sus compañeros de viaje se ven retratados con unos solos   cercanos al rock sureño. 

La influencia de Lisa es evidente en muchos de los temas. En “Tell Me your tale” muestra su lado más sensual. Acariciándonos y seduciéndonos con su maravillosa voz, nos trasmite un bucolismo bajo la atenta mirada de una atractiva instrumentación. HEAVY FEATHER no necesitan complejas estructuras para lograr temas solventes y brillantes. Aquí consiguen una balada llena de sosegado romanticismo. Una calma solo interrumpida por los solos de Matte que hacen que la intensidad del corte se eleve sin romper la mágia y el lucimiento de una voz llena de belleza. Sus registros más amables y seductores quedan reflejados aquí.

Nuevamente la cadencia FREE regresa en “Long ride”. Unos vigorosos riffs que descienden a suaves momentos en los que la voz de Lissa arrastra a sus compañeros a bucólicas estampas de floridas praderas en las que el blues es el protagonista. Los medios tiempos envuelven un tema con una fuerza contenida en sus entrañas que es adornado con algun soplo de armónica. Por el mismo sendero blues-rock “I Spend my money wrong” eleva la tensión con desgarradores momentos entre boogie-rock y blues. Este tema sirve de lucimiento para el trabajo de Morgan Korsmoe y su bajo. nuevamente la sencillez resulta ser una fórmula efectiva. “Hey there mama”,  recoge la estela del tema anterior para colorearla con notas blues llenas de luz. Sin estridencias, los riffs pegadizos descienden a las praderas más calmada dando un pequeño giro a la trama argumental. Aquí es donde podemos encontrar el tema más complejoen cuanto a la composición. La guitarra toma el protagonismo con ácidos solos.

Los riffs retros contenidos y algún solo punzante e incisivo, presiden “Please don’t care”. rítmicos pero con calma, dejan paso a la dulzura de una voz que trata de seducirnos siendo replicada por suaves acordes de guitarra. Sobre estructuras CREAM, el tema en su segunda mitad, desciende a llanuras susurrantes con brisas psicodélicas. Como si se fuera pagando, uno de los temas más elaborados no se sale del camino marcado por esa voz que su apaga en la lejanía.

El cierre al “DEBRIS & RUBBLE” lo pone una canción de tonos rurales. “Whispèring thing”. Con registro cercano a Christine Mc Vie, el bucolismo de la estampa vintage que crean evoca momentos en los que el verano de amor vivía sus momentos más álgidos y floridos.

HEAVY FEATHER nos visitará la próxima primavera presentando su debut. 

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CRYPT TRIP.- “Haze county”

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El trío de Texas vuelve a la carga después de su alabado y aclamado “ROOSTOCK”, con su nuevo álbum “HAZE COUNTY” via Heavy Psych Sounds. Toda una exploración sonora en la que los ecos de la música americana de los setenta están presente bajo sonidos hard-rock, sureño y rock rural sin complejos. Nueve temas con vida propia que aún teniendo un denominador común, cada uno se presenta como único y diferente. Haciéndonos retrocer a la música con la que muchos hemos crecido y de la que tantos y tantos grupos han mamado.

Reverberaciones James Gang, ecos sureños en linea Lynyrd Skynyrd, o Marshall Tucker Band (especialmente éstos últimos), momentos country-rock evocadores de The Byrds o Flying Burritos Bross, sin olvidarse de sonidos clásicos zeppelinianos hacen de “HAZE COUNTY” un disco singular y maravilloso lleno de frescura y luminosidad en el que no falta el fuzz y los ecos psicodélicos. Sonidos que se insertarán en tu mente y alma con la lírica y potencia de tonos “vintage”.

Las primeras brisas sureñas vienen de la mano de “Forward”. Escasos dos minutos llenos de luz en los que una guitarra campestre nos hace presagiar todo lo que está por venir. Aquí ya nos damos cuenta de que los discos de Marshall Tucker Band formar parte de la colección de CRYPT TRIP.

A continuación “Hard Times” recupera la esencia del rock que se hacía en los Estados Unidos en los setenta Esencia americana con amables voces y ritmos que se repiten sin resultar empalagosos.  Un tema con una cadencia que le lleva a inclinarse a momentos Quicksilver Messenger Service, para mostrarse más floridos en un guiño west-coast. Unos riffs que me recuerdan el tema “Get Back” de The Beatles dan un giro al tema, sin perder la vocación californiana del tema. Buenos riffs ácidos  y un gran dinamismo hacen el resto.  El trabajo de la batería de Cameron Martin es algo digno de destacar, y prueba de ello es la voluptuosidad con la que abre “To be whole”. Haciendole sombra al maravillosos solo de guitarra de Ryan Lee, la exhuberancia de los tambores brilla con luz propia en un corte en el que la banda combina sonidos west-coast con ritmos sureños. Unos riffs pegadizos en los que la intesidad lucha con la brillantez se postran ante la dulzura vocal para resurgir de sus cenizas en una espiral infernal, desdoblandose y alargándose hasta el infinito en una lucha de igual a igual con el poderoso y diobólico ritmo.

Si algo encontramos en “HAZE COUNTY” son constantes cambios de ritmos y riffs pegadizos. “Death after life” con un nítido guiño a Cream en alguno de sus riffs va serpenteando entre el legado de Eric Clapton y Duane Allman. Como si Cream se vistieran con sombrero y camperas sureñas, en un ir y venir entre vibraciones de los británicos y bourbon de cantina de cualquier estado del sur. Una aplastante luminosidad que nos incita a sentir el calor del medio Oeste. y su Texas natal.

Una combinación de boogie, hard setentero y acidez encontramos en “Free rain”. Garra vocal con un gran trabajo de Sam Bryant a las cuatro cuerdas. Hirientes solos en los que el fuzz se nos clava con toda la crudeza posible, para nuevamente para llevarnos a momentos a caballo entre Eagles y James Gang con una guitarra imperturbable. Unos riffs ondulantes que solventan con precisión el tránsito del tema mientras la voz aparece chillona en un variado derroche de energía y rock and roll.

Dentro de la escena contemporánea encontramos muchas bandas que llevan la etiqueta “retro” colgada, pero ésta etiqueta no sería válida para definir una banda como CRYPT TRIP. Aquí nos encontramos a tres tipos que crean su música con honestidad, sin pretender una pose. Es algo simple, los tejanos crean su música desde sus sentimientos y eso se nota en los temas de “HAZE COUNTY”. Si, para muchos estos sonidos nos son familiares, pero considero que hay que valorar cuando realmente una banda siente la música que hace y cuando tratan de copiar., aunque cada uno será libre de valorar esta afirmación.

Alguien que es capaz de crear temas como “Word shot” en las que los riffs de gente como Status Quo pueden venir a nuestra cabeza, combinándolos con ecos de Marshall Tucker Band o Allman Bross,  no puede ser una copia. Rock and roll conviviendo con rock sureño y calmados momentos campestres en un frenesí rítmico en el que los solos se salpican por encima de una batería inquebrantable, con dulces armonías cercanas al country-rock.

Unas resonancias que encontramos también en “16 Ounce blues”. otro corte country-rock que rezuma vibraciones sureñas con ritmos más propios de Flying Burrito Bross

Si al comienzo hablaba de The Byrds, “Pastures”, es uno de los motivos. Acústicos momentos de belleza floral, donde los prados y flores se ven reflejados desde una mirada sosegada sentados en un porche de una cabaña con el horizonte ante nosotros. Un momento para la melancolía en algo menos de dos minutos.

La recuperación de las vibraciones hard-rock la encontramos en “Gotta get away”. Una conjunción de hard con inclinación stoner y rezumante de aromas sureños. guitarras ácidas con voces campestres en una mirada hard-psych en otro tema ondulante y vistoso donde la acidez de la guitarra está presente en otro tema que refleja el potencial rítmico de la formación de Texas. 

“HAZE COUNTY”  fue grabado y mezclado por James Campbell en los Estudios Cibolo en San Antonio, Texas. Masterizado por Jerry Tubb en Terra Nova Digital Audio en Austin, Texas, usando un equipo analógico de alta calidad en cada etapa de producción para obtener el mejor sonido “vintage” posible. 

 

 

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ACID FROG.- (EP)

acid frog

ACID FROG  es una nueva formación de Trieste (Italy) que nos conduce a un verdadero viaje en el tiempo. La California del verano del amor flota en los acordes que su primer EP. Recuerdos de la época hippie. Impregnado de la sustancia que  guarda en su interior el Bufo Alvarius (ese sapo que produce en sus glándulas el mayor alucinógeno del mundo y que habita en el desierto de Sonora). Banda compuesta por Shall Intonti (órgano), Paolo Rigo (guitarra), Michela Zamataro (voz), Alberto Cook (bajo, batería y voces) Davide Poppy Fiorini (batería, voces y bajo)

Un tema florido de aroma cálido y amable abre el disco. “Sun sun sun” Ecos del flower-power con un omnipresente órgano doorsiano, un intercambio de coros chico-chica y punteos de una guitarra llena de acidez.

“Funky Sabbath” es un tema donde la guitarra fuzz con un groovy funky, y un insistente ritmo de órgano con el que adquiere un aroma vintage y coros sesenteros de tintes negroides en el que a pesar de su nombre los sonidos Sabbath no aparecen por ningún lado. La mística hippie está presente.

Dulces registros vocales que nos recuerdan a la gran Grace Slick. Un corte con esencia floral y aireses bluseros. El órgano presente en “Flowers and rain” crea una atmósfera de placidez lisérgica con pasajes que claramente recuerdan al “Spanish caravan” de THE DOORS. O del tema de IRON BUTTERFLY “Bombay Calling”. Voces apacibles y reconfortantes cortejan la instrumentación.

Los ecos del órgano de Ray Manzarek  aparecen en “Orange sunshine” una fusión de sonidos intercalados con reminiscencias de JEFFERSON AIRPLANE. El órgano pastoral y los acordes de guitarra fuzz evocan a la California sesentera. Amor, armonía y camaradería en tono alegre.

El tema que cierra el disco es el más energico. “Stoned age” cambia el tono de ACID FROG, Un boogie-rock bailable y dicharachero. La firme línea de bajo y batería, así como el aderezo de unos brillantes solos de guitarra que hacen una incursión en terrenos psicodélicos hacen de él, un tema completo y versátil a la su vez .la aceleración de sus riffs, demuestra que no estamos ante una banda blandita.

Todo un cóctel lisérgico de blues, funk, sonidos de la Costa Oeste en el que si lo escuchas sin referencias de la banda, sin duda, lo ubicarías como publicado en 1969.

Con una portada que hace honor a su contenido

Desde su primera escucha,  un servidor se vio atrapado e hipnotizado por sus coloridos sonidos vintage. Ojo a la rana ácida!!!!!

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