Reseña: BRIMSTONE COVEN.- “The Woes of a Mortal Earth”

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Un sonido lleno de estereotipos pero que funciona a la perfección. La dupla de voces entre sus crudos y típicos riffs retro de origen 70’s le dan un toque de clase a un álbum que  fluye bien bajo ritmos lentos pero pesados entre cuidadas armonías. Seguramente los de Virginia no descubran nada, pero la honestidad con la que parecen construir sus temas les hace ser una banda atractiva para el oyente. Música sin complicaciones ni grandes alardes, pero de lo más resultona. Retomando las vibraciones de los 70’s de bandas como Sabbath, Pentagram o Deep Purple crean un álbum que vive en un ambiente vintage entre armonías flotantes entre ritmos lentos y cadentes. 

Muchos son los álbumes “retro” que escuchamos cada semana, pero BRIMSTONE COVEN prescinden de la rabia y lo estruendoso para crear un álbum lleno de melodías rituales de fácil digestión para el oyente. Algunos echarán de menos algo de pesadez y ruido, pero esa parte queda compensada con una relativa calma entre las tinieblas en las que construyen todas sus canciones. Temas hechos en el siglo XXI pero con un espíritu que bebe del manantial de los pioneros del ocult-rock más clásico. Un hechizo sonoro que te mantendrá dentro del círculo mágico de la banda protegiéndote de las fuerzas del mal en un notable álbum de rock clásico.

Procedente del este de Ohio, la banda lanzó dos álbumes en Metal Blade durante la primera mitad de la década de 2010 antes de renovar su alineación en 2017. Después de varias giras y del autoeditado “WHAT AND WAS AND WHAT SHALL BE”, la banda unió fuerzas con el sello Ripple Music para crear su álbum con el sonido más oscuro hasta la fecha. A pesar de la estética premonitoria de “WOES OF A MORTAL EARTH”, la banda parece tener mucho que decir. 

BRIMSTONE COVEN son: Corey Roth, (voz, guitarra), Andrew D’Cagna (bajo, voz) y Dave Trik  (batería).

Por la senda del proto-metal más atrayente y primitivo “The inferno”, se muestra como un tema contenido en el que las melodías son cuidadas con esmero. Un contraste de lo más efectivo que conjuga riffs tradicionales con registro vocales más apacibles. Inspirados completamento en el sonido de los primeros 70’s, encontramos algunas buenas guitarras afiladas en un tema que funciona bajo un pegadizo ritmo entre vibraciones oscuras, pero contagiosas en una línea a caballo entre Sabbath y Purple.

Aumentando la dosis de sonidos tenebrosos herederos de Sabbath, la voz con sabor a miel pone el contrapunto en “When the World is Gone“. sus armonías flotantes equilibran los riffs crudos de tonos ocultistas.  Inevitablemente los tonos retro, aparecen como en casi todos los temas, mientras las melodías se acercan a postulados casi progresivos lo cual supone un aliciente para que la escucha no sea nada monótona. Riffs tranquilos y cristalinos se repiten entre la dulzura de una dupla de voces que siempre ponen el lado más comedido de un álbum que nace de la crudeza de sus predecesores.

La solemnidad ocultista se manifiesta con mayor incidencia en “Live with a ghost”. Un tema típico de rock ocultista masajeado por bellas melodías que muestran la faceta más tierna de una banda salvaje pero que sabe modular sus temas. Un entorno retro-rock si demasiadas complicaciones ni artificios.  Su mayor aval son los juegos vocales, siempre melodiosos y masajeantes entre riffs heavy-rock al uso.  

“The Darker Half” es un tema sencillo, que mantiene sus riffs tensos entre dulces armonías que no pierden el espíritu proto-doom de una banda que vive a caballo entre los 70’s y el siglo XXI (más instalados en los 70’s) y en los albores del nacimiento del heavy-rock. Con esa ingenuidad del que comienza, la banda a pesar de llevar casi diez años en esto, sigue manteniendo su frescura con un cierto tono purpleliano entre sus cuidadas melodías.

Sigiloso y oscuro “Secrets of the Earth”, tras una susurrante introducción algo lisérgica, se despeña por clásico riffs ocultistas amortiguados por apacibles melodías de voces corales. Cadente y contenido el tema no tiene prisa por salir del riff que lo sustenta. 

En el cierre encontramos “Song of Whippoorwill”, un tema lento de ocult-rock lleno de clichés. Doomy, oscuro y atmosférico, es suavizado como la gran parte de los temas, por voces armoniosas que amortiguan la pesadez de los riffs. El tema avanza cansino y plomizo siempre con los ornamentos de vocación casi progresiva y algún solo brillante pero comedido.  Posiblemente el corte peque de algo de monotonía, pero esto, parece ser algo premeditado. Una oscuridad latente que no cae en lo tenebroso y en la que el trabajo del bajo juega un importante papel. 

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Reseña: KING GORM.- “King Gorm”

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Album debut de la nueva banda del guitarra de OLD MAN WIZARD, Francis Roberts. Nueve temas de heavy-progresivo que son ejecutados bajo frenéticos ritmos que se sustentan en unos prodigiosos teclados.  Canciones que evocan cuentos y leyendas del pasado y que narran la historia de cuatro héroes en su búsqueda para salvar la tierra de Irondale. Con una musicalidad cutivadora como gran aval, las canciones derrochan energía entre melodías de ensueño inspiradas en el hard-progresivo de los 70’s auspiciados por sedosas armonías vocales y en un prominente sonido de órgano hammond y mellotron. Un bajo que cruje y que parece no tener sitio en el estilo de la banda, logra hacerse con su sitio copando algunos momentos de protagonismo con su rugosidad monolítica. Canciones que se moldean adoptando distintas formas al enriquecerse con diferentes referencias sonoras sin perder su esencia progresiva. KING GORM, es todo un regalo para salir de la monotonía y recuperar diferentes vibraciones, a menudo demasiado olvidadas. Con un talante vintage, los temas pueden evocar tanto momentos propios de Yes, como de los mismísimos Genesis, y suponen todo un reto para las mas acérrimos amantes del rock progresivo, poco dado a abrirse a nuevas propuestas.un retro al que yo invito se sumen, tanto los fans del progresivo mas ortodoxos, como los amantes de los sonidos más pesados y psicodélicos. Aquí encontraran unos músciso con una buena técnica y una facilidad para transmitir sensasiones sobre unas estructuras ricas en matices y no esentas de autenticidad. A pesar de venir de California, su sonido se sitúa más inspirado en el que coleccionaba elogios y seguidores en la vieja Europa de mediados de los setenta. 

KING GORM son Francis Roberts (Old Man Wizard, The Dread Crew of Oddwood, Leather Nun america, etc.), Dylan Marks (Apicultor, Eukaryst, White Wizzard, etc.), Erich Beckmann (Grim Luck, Kirby’s Dream Band, Vic Viper, etc.). El álbum está disponible vía Church Recordings.

Con una introducción de algo mas de medio minuto “Intro” me hace tener la sensación de que estamos ante un álbum épico.

Inmediatamente después “Freedom calls” nos traslada al hard-progresivo de los setenta entre riffs más contemporáneos. Los ecos de de bandas como GÉNESIS parecen regresar del pasado, entre una poderosa línea de bajo y melodías ondulantes. Al margen de sus incisivos solos y de ese potente bajo, los californianos hacen asomar el sonido del hammond, un elemento que va a marcar todo un álbum que mantiene una gran esencia vintage.    

“For heroes” definitivamente nos saca de dudas, si es que las hubiera habido. Hard progresivo de altos vuelos con una instrumentación prieta y variada. Envolvente sonidos que ondulan entre intrincados desarrollos bajo tonos retro. Un ejercicio de mellotron con aroma vintage y delicadas melodías vocales. Un tema en el que no faltan buenos pasajes de guitarra entre sus cadentes ritmos. Con una primera parte más ritmica y vibrante, el tema descansa en ensoñadores pasajes en su parte central. Embutido en una cierta épica,  la banda se deja llevar por el sinfonismo bajo cuidadas armonías. 

Con la curiosidad de incorporar canciones más cortas, “Irondale burnnig” con sus escaso dos minutos, muestra el lado más calmado de la banda sobre oscurar armonías acústicas entre el manto de un envolvente sonido de órgano pastoral.

“Song of the brither days” se construye sobre una lánguida melodía en un ambiente de nostalgia en el que los delicados acordes de piano. Un tema sinfónico que sabe jugar con buenas armonías de guitarra para describir un entorno de calma entre ensoñadores tonos grises que hace olvidarnos de que estamos ante una banda californiana con ese sonido más propio de mediados de los setenta en la vieja Europa. una atmósfera casi rural que evoca leyendas del pasado y en el que las voces son cuidadas con esmero. 

Sin duda, si hay algo que destaca en este ábum, es el magnífico trabajo del hammond y el mellotron con los que crean unos espacios de ensueño. 

“Beyond black rainbow” rompe la calma para desarrollarse bajo una estela más rockera guiada por unos firmes tambores. En una línea similar a la que bandas como Hällas nos viene ofreciendo en los últimos tiempos, la conjunción de elementos heavy-rock con esas guitarras aulladoraws y con algunos tópicos del hard-progresivo consiguen un resultado de lo mas brillante.  

Retomando el hard-progresivo más ampuloso “The Witch Of Irondale” nos envuelve en manto de oscuridad con pasajes evocadores de bandas como YES. Un tema que crece desde su incio elevándose majestuoso en su relato.  Siempre manteniendo el ritmo, el corte  evoluciona a un espacio más oscuro en el que añaden leves pinceladas psicodélicas. Si por algo se caracterizan estos temas es por su facilidad para moldearse con distintas referencias sonoras sin perder la esencia progresiva de los californianos.  Como suele ser habitual en muchas bandas, la mayor duración de un tema es siempre un escaparate para mostrar todo su potencial, algo que queda evidente en las mas de siete minutos de este corte.  

Con vibrantes ritmos más propios del heavy-rock Slaughter The King” en un escenario netamente heavy-prog. Un crujiente bajo y afiladas guitarras se solapan entre los diabólicos tambores mientras las melodías caminan por senderos más acolchados. Fluyendo con naturalidad, el manatial compositivo de KING GORM adquiere aquí cotas elevadas de intensidad. El buen uso de los teaclados hace que, en un tema en el que no tienen el protagonismo, acaben resultando esenciales para el deveneri del mismo. Brillante. 

Este debut cierra con “Ultimate reality”, un tema que no pierde el viva ritmo y que se apoya en unos teclados más omnipresentes. No deja de llamarme la atención en tono del bajo en una banda de estas características, algo digno de alabar. Poniendo banda sonora a leyendas ancestrales el corte borbotea brioso en un frenético caminar entre esos espacios heavy-progresivos en los que tan bien se saben mover. Un perfecto broche final para un brillante debut. 

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Reseña: KINGNOMAD.- “Sagan Om Rymden”

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Con dos álbumes a sus espaldas y un split junto a BONEHAWK, los suecos KINGNOMAD en su nuevo álbum “SAGAN OM RYMDEN” consiguen un resultado estimulante a través de moldear los sonidos hard-progresivos herederos de los 70’s en una elegante combinación de melodías, órganos vintage y guitarras refinadas bajo una sólida y atractiva base rítmica. El cuarteto sigue evolucionando a terrenos más altos, sin detenerse. Supongo que algún día se descubrirá la fórmula secreta que hace tantas y tantas bandas llegadas de Suecia puedan elaborar trabajos con sonidos retro de tanta calidad, dotándolos de un aspecto atemporal y por otro lado contemporáneo. Un álbum que se aleja de estereotipos para combinar vientos de oriente con la tradición escandinava sin ningún tipo de fisuras en temas rezuman una frescura que en ocasiones  se echa de menos en algunas propuestas progresivas por la técnica, que de usar la música como lo que es, un vehículo para transmitir, y aquí, con unas composiciones impecables logran trasladornos sentimientos y sensaciones de una manera fluida. “SAGAN OM RYMDEN” ofrece un agradable paseo al oyente por atmósferas delicadas y acogedoras en las que no hay sitio para la monotonía. Tendiendo un puente entre el pasado y el presente, el cuarteto consigue sonar autentico. Un trabajo en el que los sonido retro cobran una nueva dimensión a través de temas serpenteantes, plácidos y exóticos en los que todos los elementos están medidos con mesura para que nada resulte excesivo. Siempre tomando la medida a las dosis de psicodelia, de ritmos pesados y de elegancia, pero sin caer en lo empalagoso y que bebe de la fuente inagotable de la escena progresiva sueca de los años setenta con su característico tributo a la tradicional y el folclore. Sin duda, KINGNOMAD sin hacer ruido, pisan fuerte con este álbum editado por Ripple Music.    

Mr. Jay (voz, guitarra, piano, sintetizadores) nos da pistas sobre el origen del sonido contenido en el álbum: “Cuando comencé a escribir este álbum, partí con una nueva perspectiva. Me sentí inspirado por los antiguos gigantes suecos del rock progresivo como Kaipa, Bo Hansson y Kebnekajse: de hecho, el título del álbum es un gran “sombrero para el difunto y genial Bo Hansson. Recogí instrumentos con los que no había escrito cosas de Kingnomad antes, como guitarra clásica, piano o poner el capo en lugares extraños”. en la guitarra eléctrica. Entonces empezarían a aparecer canciones extrañas y maravillosas “.
 

KINGNOMAD son:
Mr Jay – Voz, guitarra, piano y sintetizadores.
Mano – Batería, percusióny coros
Marcus – Guitarra y MicroKorg
Maximilian – Bajo y coros

“Omniverso” va directamente al grano, explorando los sonidos hard-progresivos de los 70’s adorna su cuidada instrumentación con pegadizas y seductoras voces y coros melodiosos. La banda deja claro que posee una inquebrantable base rítmica en un tema con paradas y acelerones, pero siempre mirando al frente. sus estilizadas guitarras afloran con elegancia arropadas por esos teclados que en un segundo plano cubren el tema con un sonido protector. Un mundo progresivo más propio del siglo pasado en el las melodías se conjugan apacibles pero vibrantes. 

En un ambiente más oscuro e inquietante, “Small beginigs” con su cadente ritmo entre notas envolventes de teclado nos adentra en un bosque mágico del que afloran voces melodiosas que nos acarician en un relato sombrío coloreado con pinceladas psicodélicas. Bajo un magnético ritmo en el que el bajo toma el protagonismo para señalar el camino a seguir en esa enigmática penumbra en la que se desarrolla. En un espacio más confortable, la guitarra se contonea seductora entre cuidadas voces creando hechizantes pasajes que no pierden la tensión. Nada parece inquietar a los suecos en su composición, tomándose cada nota con la calma requerida. 

Una alocada batería inicia “The Omega Experience”. un tema que se debate entre el proto-metal más primitivo y un escenario de blues en tonos vintage. Teclados, melodías y cambios de ritmo en un tema ondulante en el que los efectos aportan la acidez.  Un corte lleno de garra con extraños efectos que crean un inquietante y aterradores momentos mas propios de una narrativa de ficción que continúa mamando del manantial progresivo de los 70’s en el que el hammond aflora con brillantez, mientras las guitarras ponen la nota hard. Una perfecta conjunción de fuerza y buen uso de las melodías, algo que podemos encontrar en todos sus temas. 

Instalados en ese escenario psico-progresivo“Tillbakablick / The Usurper King” el tema más largo del álbum con sus mas de ocho minutos, hace evolucionar la esencia progresiva hacia unas vibraciones mas contemporáneas. Acercándose incluso a la frontera post-rock, y con delicadas incrustaciones psicodélicas, bajo un cadente y colorista ritmo las acarameladas voces nos susurran en un escenario luminoso. Combinando con destreza sus aterciopeladas melodías en una elegante primera parte, se despeñar por los cauces del hard-progresivo más ortodoxo. Consiguiendo un perfecto equilibrio entre lo pesado y lo elegante, sus reconfortantes voces nadan entre riffs más pesados en constantes giros y piruetas que hacen cambiar el carácter de la canción.  Culminando con buenas guitarras en su parte final, el tema es un antídoto contra la monotonía. 

Instalándose en un escenario más exótico, “Universe” es un tema colorista  que se nutre de ornamentos orientales dejando brillar las guitarras en todo su esplendor.  Incluso el mismo registro vocal toma exóticas modulaciones para mimetizarse con esas tonalidades singulares. Evolucionando hacia sonidos más psico-progresivos sus riffs se balancean seductores bajo unos inconmensurables tambores. Sus coros ensoñadores parecen alejarse de esos sonidos que tantas veces hemos visto llegar del norte de Europa para dejarse llevar por vientos mediterráneos llenos de frescura.

En un álbum de estas características no podía faltar un guiño al folclore, y este es “The Fermi paradox”. Una tema que se gesta sobre acordes acústicos de linaje tradicional con un canto que parece evocar a los ancestros en un ambiente de melancolía. Con un sonido que me recuerda a Jethro Tull en su modo más rural y campestre logran crean un bellísimo tema desde la más completa sencillez. 

Tras la relajación del corte anterior, “The creation hymn” se sumerge en una atmósfera progresiva bajo delicadas melodías y una instrumentación de lo mas atrayente. Sin estridencias van construyendo un corte suave con olor vintage. Delicado y seductor, el tema juega con las guitarras en ondulantes pasajes que aportan color a los tonos pálidos en los que se desarrolla. 

“On the soulders of giant” abre majestuosos con unos teclados más propios de los 80’s y ritmos más pesados.  Buscando el equilibrio entre lo liviano y lo plomizo, la seductora voz trata de arrullarnos entre los marciales tambores. En un entorno en el que conjugan tanto elementos progresivos como momentos hard, e incluso algún pasaje soft-rock, el corte se deja llevar por estilizados solos de guitarra que nos acercan a un escenario más psicodélico. En una línea a lo que habíamos visto semanas atrás en el último álbum de los noruegos SHAMAN ELEPHANT, el tema posee una gran riqueza compositiva conjugada en una sencilla apariencia que esconde mucha calidad en su interior.  

“The Unanswered Question” cierra el álbum por una senda experimental que toma algún elemento kraut para crear un nuevo tema hard-progresivo lleno de hipnotismo. Sus repetitivas armonías nos narcotizan para mecernos entre ondulantes pasajes del buen rock-progresivo contemporáneo. Guiños jazz y los juegos de las teclas crean un espacio de confort lleno de vida en el que se alejan de alguna manera de los ecos retro para ofrecer un tema actual en que los ritmos y armonías van transformándose en busca de un objetivo común. ·El resultado es mas que notable.   

KINGNOMAD se formó en 2014 en un pequeño pueblo forestal en el norte de Suecia. Mejores amigos y vecinos, Jay y Marcus tenían el deseo de crear una mezcla de sonido de los años 70, agradables arreglos vocales inquietantes y letras que pudieran llevarte a mundos oscuros y distantes. El maestro del bajo Maximilian fue reclutado rápidamente, junto con el legendario baterista punk Andreas. Se grabaron cinco canciones y llamaron la atención del sello independiente estadounidense Ripple Music, que lanzó cuatro de ellas en su serie de vinilo dividido ‘Second Coming of Heavy’.
En 2017,  KINGNOMAD lanzaron su álbum debut MAPPING THE INNER VOID”, una pieza psicodélica pesada llena de paisajes sonoros lovecraftianos. Las canciones siguieron llegando, lo que llevó rápidamente a su seguimiento “THE GREAT NOTHING” en 2018. Con el nuevo baterista Mano a bordo, crean este maravilloso  “SAGAN OM RYMDEN”.

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Reseña: MOUTH.- “Out of the vortex”

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“OUT OF THE VORTEX” es una recopilación de versiones perdidas y mezclas alternativas procedentes de las sesiones de grabación de los álbumes “VORTEX“, publicado en 2.017 y “FLOATING” DE 2.018. La banda de Colonia ha querido celebrar así el tercer aniversario de la publicación del citado “VORTEX“, el álbum que les puso en boca de todos, para ofrecernos estos temas, únicamente disponibles en su página de bandcamp. Teniendo como objeto cerrar una brecha hasta el próximo álbum que casi tienen ya terminado. El contenido es bastante evidente, tal y como nos recuerda su portada, un híbrido entre los dos álbumes que al fin y al cabo, son la materia prima para este curios trabajo. Aquí podemos encontrar un cara nueva de MOUTH, una faceta probablemente más psicodélica y ácida de la que ofrecen los temas en sus álbumes originales. Temas como “Vortex”, manteniendo sus dieciséis minutos de duración, pero sonando más lisergico que el original, y que tal y como me comentaba la propia banda, les parece incluso mejor. Eso sucede también con la breve mezcla alternativa de “Mars of Cyclopes” reducida do exiguos minutos, o “Mountain”, que se muestra menos pulida y posiblemente con mayor frescura. Como aliciente, encontramos dos temas inéditos como “Ready”, construido bajo una susurrante atmósfera progresiva en tonos sinfónicos que rozan lo pastoral, dejando claro que el terreno hard-progresivo es un territorio en el que se manejan a la perfección con ese aire retro que les caracteriza.“Homagotago’s peddle boat trip” el otro tema inédito, ve al trío transitar por ese apacible bosque psico-progresivo en una equilibrada combinación de teclados y guitarra repartiéndose el protagonismo entre coloridos ritmos de percusión de vocación kraut.  MOUTH es una de las bandas que mejor saber reflejar en sus temas ese espíritu vintage evocador del mejor hard-progresivo de los 70’s, y aquí, una vez mas queda fielmente reflejado. Ya solo nos queda esperar ese nuevo álbum en ciernes, para comprobar si el camino de los alemanes sigue siendo el mismo o si por el contrario, nos sorprenden con nuevas rutas.

MOUTH son Christian Koller (voces, guitarras y teclados) Thomas Johnen (bajo) y Nick Mavridis (batería y teclados).

El álbum abre con una versión alternativa de “Vortex”, uno de los temas más emblemáticos de MOUTH, y en el que tras una introducción con efectos espaciales que se disipan en el infinito, llega la explosión de su característico órgano pastoral bajo unos tambores ceremoniales y buenas dosis de wah-wah. Cociendo a fuego lento, van ligando el tema mientras la guitarra va adquiriendo el protagonismo.  Los bellos momentos progresivos descienden a místicos pasajes antes de emprender una senda psico-progresiva con destino a los 70’s. Creando atmósferas borrosas entre vibrantes ritmos y una particular voz. Casi en forma de jam, la guitarra revolotea sobre la compleja estructura compositiva creando un denso sonido. Con momentos hipnóticos el corte se deja llevar por efluvios psicotrópicos que cambian su carácter. Con pausados y susurrantes acordes el tema se vuelve oscuro y misterioso. En ese enigmático entorno los vestigios de jazz se unen a la fiesta de los sentidos.  Como si hubieran atravesado una nueva dimensión, las complejas estructuras progresivas su tornan más narcóticas. Aquí la guitarra soma brillantemente con el órgano más apagado, pero siempre bajo una batería ardiente. El resultado es una bella suite con distintos actos en dieciséis minutos algo más ácidos que el original.  

“March of the cyclopes” es un exiguo extracto del original de “VORTEX” mutilada a escaso dos minutos pero manteniendo los solos psicodélicos sobre esas voces y ambientación progresiva con un tono algo menos kraut. 

Manteniendo la esencia setentera que les caracteriza, “Mountain” tema incluido también en “VORTEX“, el rock clásico aparece más brillante y luminoso de rock clásico arropado por un manto envolvente del que afloran las guitarras con cierto aroma exótico. Aquí la mezcla es muy similar al original, aunque con algo más de acidez.  

“Parade” es un tema bastante más hipnótico que transita por calmados senderos progresivos entre voces y coros. En esta ocasión dejan de lado la rabia de la versión orignal, para ofrecer un aspecto más calmado que el que aparecía en “VORTEX”.

El primer tema inédito, “Ready” se desarrolla bajo una cálida y aterciopelada voz entre el cálido sonido del órgano protector. Adentrándose en territorio sinfónico, crea una oscura atmósfera sobre tonos pastorales que no se alejan de la vocación vintage de la banda. Un buen aliciente conocer este lado más desconocido de MOUTH.

El clásico “Macbeth” aparece en una versión más contenida como si realmente fuera la primera pincelada antes de pulir sus aristas. Un tema más crudo y primitivo pero que conserva toda su frescura. 

Cerrando el álbum “Homagotago’s peddle boat trip” el segundo corte inédito, nos muestra un groovy pegadizo y contagioso sobre una base psico-progresiva con algún momento inquietante. Un lento y parsimonioso paseo por un nuevo bosque lleno de magnetismo y con una neblina psicotrópica que emana de esa mágica guitarra. Utilizando perfectamente el espacio para que la dualidad órgano-guitarra mantenga un gran equilibrio. Misterio, su carácter repetitivo no supone un obstáculo para su escucha, sino que finalmente acaba atrapándonos entre esos efluvios narcóticos. De igual manera me da la sensación de que al tema le faltan aspectos por pulir, retoques que a la postre solo pueden enriquecerlo.  

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Reseña: MAGIC BUS.- “The Earth Years”

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Manteniendo ese espíritu hippie de finales de los 60’s, los británicos MAGIC BUS liberan “THE EARTH YEARS”. Un álbum bañado en colorista cuadro vintage en el que los ecos del rock progresivo y el sonido Cantenbury están muy presentes conjugándose con vientos llegado del verano del amor y el sonido west-coast. Un pequeño viaje a través de un particular túnel del tiempo en el que las melodiosas voces herederas de The Beatles nos iluminan en un trance espiritual con una visión hippie del mundo más propia de bandas como Grateful Dead.  Si en sus anteriores trabajos ya dejaron clara cual es su propuesta musical, ahora continúan por esa senda en la que la campiña británica está muy presente en muchos de sus temas. Una particular versión del rock progresivo experimental nacido a principios de los años 70’s y que en pleno siglo XXI sigue vigente con apuestas como ésta. Sus acarameladas melodías en ese ambiente rural hace que cada tema sea una terapia contra el estrés de los tiempos modernos. Fuertemente influenciados por ese pilar que es el sonido Canterbury, “THE EARTH YEARS” es un álbum que hará las delicias de los amantes tanto del rock progresivo, como de la psicodelia más floral gracias a esos vientos folk que aparecen con sutileza en estos atractivos temas vintage llenos de bucolicos pasajes entre armonías acolchadas que nos acarician con delicadeza.

Cuatro álbumes en diez años probablemente no se una gran producción, pero desde luego, ese detalle deja patente que estos chicos no tiene prisa y se toman las cosas con calma, lo que se refleja en un nuevo álbum en el que todos los detalles están perfectamente cuidados para que surja la magia.  

“Easy on” abre el paseo por campiña con tonos progresivos y una voz heredera del la psicodelia freak de finales de los sesenta. Las acarameladas melodías pop se van modulando hasta llevarnos a un escenario progresivo más propio del entorno de Canterbury. Con ecos freak y pop colorista los sonidos vintage se apoderan de un tema con subidas y bajas en las que se fusionan elementos hard-progresivo con la psicodelia beat más colorista.

Con ramalazos Zappa “Inca trail” nos devuelve a esos espacios vintage a través de un tema con una cuidad composición en las que las melodías adquieran gran protagonismo. Ese legado a caballo entre Zappa y Gong se conjuga con elementos más propios de la west coast.  Tejiendo su propio tapiz, el folk se une a esta fiesta de colores con olor a frutos silvestres. Alguna guitarra de aspecto elegante aparece entre brisas con aroma sureño para dar otra vuelta de tuerca al tema. Un corte optimista con sus momentos más tenues que acaba trasladándonos a un entorno psico-progresivo con aromas exóticos.

“Settin sun” evocando la campiña británica con reminiscencias Jethro Tull en su faceta más campestre, salpican de bellas y masajeantes melodías otro apacible y bucólico tema. Acariciando cada nota con suavidad, todo fluye con la naturalidad con la que la primavera eclosiona en una explosión de colores. Un entorno amable y rural en el que parecen sentirse cómodos y que de alguna manera es su hábitat natural. El tema concluye por armonías más propias de Poco en su faceta más melódica.    

Un sonido de órgano pastoral envuelve la apertura de “The road to Mezquita”. El sonido Canterbury se muestra en toda su plenitud bajo la cálida y ahogada voz que nos susurra con coros angelicales. La banda experimenta con los sonidos llevando el tema a una evolución en su intensidad. Insuflando energía a cada acorde giran en el camino para modular la armonía sin perder el rumbo en este intento.  Mas fornido y crujiente en sus riffs, el corte no pierde su objetivo.

Con acordes acústicos “New day” nos traslada a la West Coast. Su sonido folk entre una explosión de color transmite ese aroma a flores frescas.   En un segundo plano el órgano nos envuelve con su sonido vintage entre juegos malabares y unas gotas de reconfortante psicodelia. Nubes de algodón dulcifican la una atmósfera que va tornándose más hacia los sonidos hard-progresivos herederos de bandas como Camel. Serpenteando con armonías seductoras van creando una ceremonia colorista para retomar la bucólica estampa campestre gracias a los acordes sureños que fluyen de un guitarra dulce y delicada. Una muestra de la versatilidad de los británicos, una banda que no se encorseta en sus composiciones.

Un sonido mucho más ampuloso e inquietante no sorprende en “Barleycorn”. Una atmósfera más oscura y psicodélica sestea entre inquietantes efectos y una acústica pseudo-ocultista, bajo acordes acústicos que beben del néctar de unos hongos mágicos el ambiente en una atractiva combinación que a buen seguro puede hacer las delicias de de los amantes de hard y el folk-progresivo. Siempre bajo pinceladas sinfónicas y gotas de euforizante psicodelia. Un clímax de relax que toma muchos elementos psico-progresivos herederos del sonido Canterbury.

“Squirrel” me evoca a Camel en su faceta más campestre. Con sutiles elemento jazz se acercan a ese sonido ofreciendo una faceta más sencilla, pero no por ello menos brillante. Como sucede en muchos de los temas del álbum, unos inicios progresivos acaban convirtiéndose en espacios donde la psicodelia se mueve como pez en el agua.  Aportando aires místicos, el tema parece dividirse en tres partes diferenciadas. La canción va cambiando de aspecto y de propuesta musical. Los reflejos de las delicadas guitarras palpitan entre acordes de un bajo con un profundo e impactante sonido entre platillos chispeantes.  Con sus siete minutos y siendo el corte de mayor duración del álbum, acaba convirtiéndose en una oda psico-progresiva de grandes dimensiones. Su gran belleza nos sirve de efecto terapéutico prescindiendo de los arrullos de la voz para dejar todo el protagonismo a unos instrumentos bien interpretados.

Cerrando el álbum “We are one” retoma la campiña con delicadas melodías vocales sobre una atmósfera de folk progresivo entre el manto del órgano protector. Bucolismo entre armonías acolchadas que nos acarician con delicadeza.