Reseña: PSYCHLONA.- “Venus skytrip”

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Las fantásticas sensaciones que nos había dejado el debut de los británicos PSYCHLONA hace dos años con “MOJO RISING“, quedan corroboradas con “VENUS SKYTRIP”, su nuevo álbum. Creando toda una hemorragia de fuzz cósmico, entre chamánicas voces y atronadores ritmos, me dejan con una sensación de que han conseguido la fórmula mágica para atrapar al oyente con su desert-rock sideral impregnado de intoxicantes pasajes heavy-psych.   Fuzz cósmico que nos arrolla entre nebulosas arenosas herederas de sus paisanos Hawkwind. Haciendo de mediadores entre el mundo terrenal y dimensiones que van más allá de la mente humana, el álbum es una invitación a una travesía por el desierto tras una ingesta de peyote. Haciendo salir todos los demonios, PSYCHLONA con sus canciones, trata de llegar a lo más profundo de nuestras neuronas, para dejarnos a merced de su música. A pesar de que siempre inyectan dosis de psicodelia pesada a cada canción, “VENUS SKYTRIP” es todo un escaparate de desert-rock a la altura de grandes como LOWRIDER, o los propios KYUSS. Jugando con habilidad con distintos elementos, las dosis de proto-doom también están presentes en este impactante álbum que volará cabezas. Como aquellas grandes pirámides construidas por las antiguas civilizaciones, los británicos tratan de estar cerca del espacio sideral con sus torbellinos de fuzz intergaláctico. Una apuesta que, al margen de ser ortodoxa, sabe conjugar vibraciones que van desde Pink Floyd a The Doors, lo que demuestra que, a pesar de que el stoner es el la piedra angular de la creación de sus temas, no se circunscriben solo a estas vibraciones. Sin duda, los fans más acérrimos de los sonidos del desierto están de enhorabuena, pero aquellos menos ortodoxos, también podrán disfrutar de un álbum sólido, prieto y bien construido.

El álbum está disponible vía Ripple Music y Cursed Tongue Records.

PSYCHLONA son: Phil (Voz / Guitarra), Dave (Guitarra / Voz), Martyn (Bajo) y Scott (Batería). 

Fue en el verano de 2015 cuando el embrión de  PSYCHLONA  comenzó a desarrollarse en Yorkshire, en el norte de Inglaterra. Solo tres años después, la máquina de groove de ocho patas completamente formada lanzó su álbum debut ‘Mojo Rising’ en Ripple Music y Cursed Tongue Records, luego defendió a este último en las etapas de connaisseur de Desertfest London, Fuzztival Denmark y HRH Doom v Stoner Festival , junto con una gira europea completa.

Nunca una banda para sentarse y tomar las cosas con calma, escribir para lo que se convertiría en el próximo álbum comenzó a fines de 2019. Los cuatro desaparecieron en ‘The Cave’ para el invierno, armados con cervezas, kebabs y un puñado de ideas para nueva música y no surgió hasta que se realizó el trabajo en los primeros meses de 2020.

Desde los primeros acordes, “Blast off” nos hace ver que estamos ante algo grande. Majestuosa apertura que te engancha al relato de los británicos. Una apertura hipnótica entre locuciones y efectos desatan la maquinaria arenosa. Tormentas de fuzz sobre pesados y bien construidos ritmos conjugan un tema que coquetean tanto con el mejor sonido heavy-psych y el más puro desert-rock. Solidez y contundencia lleva al tema a un escenario desértico con sus tonos chamánicos. Un magnífico tempo rítmico y esa voz ahogada transitan por nebulosas mientras la maquinaria rítmica resulta perfectamente ensamblada. Aquí todo suena perfecto, crujiente y mostrando una gran solidez. Estamos ante un tema rocoso, arrollador pero a su vez, lleno de un magnetismo que acaba atrapandonos entre sus fauces. Todo un himno que volarán cabezas, sin duda. 

Con un aspecto mas oscuro y misterioso “10.000 volts” juega con hechizantes momentos ocultistas impregnados en thc entre riffs proto-doom de dimensiones descomunales. Transitando entre humeantes bosques en un clima lleno de tensión, la psicodelia pesada juega con los tenebrosos riffs en verdaderas arrancadas de furia. Una nueva forma de exploración psycho-doom en las que las voces ecualizadas aportan ese tono chamánico y misterioso.Todo un elixir que acaba por narcotizarnos con sus altas dosis psicotrópicas.  Estamos ante un tema aturdidor (como la mayoría de los incluidos en este trabajo) que consigue crear una dualidad de sonidos perfectamente diseñada. Golpeando las neuronas del oyente, y zarandeandolo a su gusto, estos chicos saben cómo transmitir toda su fuerza. Un tema grueso, pesado, rugoso y sobre todo, muy psicotrópico. 

Tras las dos embestidas anteriores, “Blow” no baja el listón. Su stoner lento y plomizo transita cadencioso entre nebulosas arenosa en las que las melodías vocales adornan una muro sónico inexpugnable. Sin renegar de los ecos proto.metal, los dictados Sabbath aparecen en esa dualidad con la que constantemente juega la banda. Un atractivo tema que coquetea sin rubor con la oscuridad pseudo-ocultista y las arenosas tormentas desert-rock.  Su cansino ritmo no es un obstáculo para atraernos a su espiral de fuzz intoxicante entre atronadores tambores. ¡¡Otro tema brutal!!.

Sin hacer prisioneros, “Star” va directo a la yugular. Un torbellino proto-metal con vocación cósmica heredera de Hawkwind. Olor a 70’s en una escenario desértico ubicado en algún lugar de universo infinito. Fuzz, fuzz, fuzz…. y pegadizos ritmos invitan a todo un aquelarre sónico que hace balancear nuestro cráneo. Uno de esos temas que puede provocar esguinces cervicales y que supone toda una invitación al desenfreno. “Star” es una de esos temas que te insufla energía hasta dejarte exhausto. 

Crujiendo entre una combinación de ecos proto-metal y desert-rock “Edge of the universe” nos invita a un nuevo aquelarre de fuzz cósmico. Librando una batalla entre cegadores riffs con aromas sureños y espacios más lisérgicos construyen una tormenta arenosa de proporciones descomunales. Sonidos primitivos en un entorno post-apocalíptico descargando fuzz. Un tema cavernícola que golpea con fuerza sin desdeñar una buena dosis de psicodelia intoxicante. 

Una inquietante línea de bajo nos recibe en “Resin”. Efectos envolventes en un escenario pantanoso en el que la bruma despide efluvios narcóticos. Magnéticas voces arrastran a la banda a un escenario más propio de Pink Floyd entre majestuosos y exuberantes pasajes heavy-psych.  Estamos ante el tema más lisérgico de todo el álbum y en el que la banda nos traslada a una dimensión sensorial haciendo que nuestras neuronas traspasen una frontera cósmica dejándose llevar por sus potentes e impactantes riffs. Un ritual chamánico en el que el legado de The Doors aparece sutilmente como invitado a esta fiesta pagana en el desierto. 

Tras el trance anterior, los británicos se pertrechan  en “Tijuna” entre turbios espacios rebosantes de fuzz cósmico. Un vendaval cegador que prosigue su viaje por espacios arenosos con una cierta herencia Hawkwind. Un nuevo torbellino sónico del que es difícil escapar. Su frenético ritmo y sus crujientes y monolíticos riffs reciben los ecos de los 70’s especialmente en los registros vocales. Un voz que consigue salir airosa en ese turbio ambiente.  

Instalados en esas vibraciones stoner desérticas, PSYCHLONA sabe modular sus canciones con ecos de clara vocación setentera como demuestra una vez mas “The owl”. Una canción que vuelve a tomar prestados elementos usados por Hawkwind hace décadas, para insertarlos entre pasajes de clara vocación doom. Creando un agujero negro de fuzz, el tema pone banda sonora a un ritual chamánico entre tambores ceremoniales. Sólido y pesado el corte, muestra el lado más crudo de la banda. 

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Reseña: DAILY THOMPSON.- “Oumuamua”

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En activo desde 2.012 el trío de  Dortmund publica su cuarto álbum “OUMUAMUA“, posiblemente el mejor de toda su discografía. Un trabajo en el que la banda explora algunos sonidos que no habían sido tan habituales en sus álbumes anteriores y en el que podemos encontrar desde los difusos riffs stoner llenos de fuzz hasta pasajes de psicodelia pesada en línea RotorColour Haze, pero en el que también encontramos una mayor presencia de sonidos llegados de los setenta. Si la influencia en el sonido de la banda del grunge de los noventa está presente con ecos  Sonic Youth, lo cierto es que en este trabajo si hay algo que predomina, es el blues. Un blues chamánico que por momentos coquetea con el sonido The Doors, y que no duda en explorar entornos de rock clásico con aroma sureño y vibraciones más propias de All Them Witches. Sus temas están perfectamente ensamblados y cuentan con la dualidad de voces DannyMephi, lo que hace que el álbum adquiera un color especial. Otro de los factores que despierta mi atención es la exploración psicodélica que aparece en alguno de los temas. Canciones de mayor duración en las que encuentran un espacio perfecto para desarrollos más elaborados y hechizantes lo que supone un plus en el haber de la banda. Sin duda “OUMUAMUA” suena diferente a sus entregas anteriores, pero esos cambios, solo enriquecen a la banda. Esa mayor presencia del blues y de la psicodelia más ensoñadora no hace que la banda pierda su carácter alternativo, lo que a la postre es un elemento más que hace que DAILY THOMPSON se muestre como una banda más compacta y más creativa.

DAILY THOMPSON son Danny Zaremba (voz y guitarras) Mephi Lalakakis (bajo y voces) y Matthias Glass (batería). OUMUAMUA está disponible vía Noisesolution.

“She’s so cold” con sus once minutos nos da una clara muestra de el tipo de álbum que nos presentan los alemanes. Un entorno en el que la psicodelia se colorea con la voz de Mephi con registros a caballo entre Patti Smith y Sonic Youth, algo que veremos repetidamente en alguno de los temas. Con una buena cadencia rítmica los ecos alternativos se incrustan con precisión sobre esos ensoñadores pasajes heavy-psych impregnados en hongos mágicos. En ese entorno psicotrópico el corte funciona a las mil maravillas gracias a su cadente y magnético ritmo. En su segunda mitad, la canción se precipita por un torrente de fuzz desértico con difusos riffs bajo la voz de Danny en esta ocasión. En su parte final, la banda se inclina por los sonido stoner sin perder ese carácter alternativo que les lleva a recordar los ecos de los 90’s sin desdeñar la psicodelia presente en todo el tema.

Con una cadencia blues, “Sad Frank” el single que nos adelantaron hace semanas, toma la herencia The Doors Jugando con las voces, Mephi y Danny hacen que el tema evolucione engrosando su sonido con riffs  que serpentean seductores entre pinceladas lisérgicas. Instalados en un entorno más propio de garito de blues humeante y olor a bourbon, de la intoxicante neblina emergen solos ácidos que se retuercen en cada nota. El tema cuenta con una nota de color vintage gracias a la incorporación del sonido del órgano, lo que supone una novedad en el sonido de la banda.

Por la encrucijada entre el proto-metal el blues y el retro rock, “Oh my mind” se muestra como un corte divertido y pegadizo que te atrapa sin remisión. Invitandonos al baile, el blues ácido y los riffs stoner sacan lo mejor una banda que no tiene reparos en jugar cada vez a más cosas. En la parte final aparece ese dueto de voces  que tan buenos resultados ofrece, en esta ocasión en un apoteosis final que tras coquetear sin reparos con el blues, se ve aderezado con esos ecos alternativos.  

Sin perder la esencia americana que rezuma del álbum, “Slow me down” nos traslada a las vastas praderas del medio oeste. Un espacio sureño en el que con los cactus como testigos, nos invitan a transitar por largas rectas atravesando el desierto. Stoner, boogie, garage al servicio de un tema que se inclina por el sonido de All Them Witches en una constante oscilación que no les hace perder particular sonido.

“Half Thompson” es un blues rock con sabor a 70’s. Salvaje y primitivo su aire macarra le dota de mucho gancho sobre esos sonidos clásicos. En una línea bastante ortodoxa, el corte contiene magnéticos pasajes ácidos que no hacen sino enriquecerlo. En sus notas se percibe un cierto aroma a Zeppelin.

Con sus doce minutos, “Cosmic cigar (Oumuamua)”, nace de borboteantes pasajes heavy-psych entre efectos que revolotean sobre nosotros creando un entorno chamánico en el que dejar volar nuestra mente. Todo un hechizo sonoro que nos lleva a la noche desértica entre las plegarias del chamán. Un conjuro de riffs difusos que se agigantan entre intoxicantes brebajes creando un escenario para el desarrollo de la psicodelia pesada que da lugar a distintas escenas relatadas bajo una mágica y lisérgica atmósfera. La voz casi recitando de Mephi con una peculiar ecualización añade un toque de misterio que por sí mismo, sabe cómo narrar la trama. Incorporando ese toque grunge en algunos momentos vocales consiguen una perfecta conjunción de elementos sin perder la vocación psicodélica. Seguramente estamos ante el tema más impactante del álbum, un corte que se va cociendo a fuego lento y que supone una innovación respecto a los temas que habían compuesto hasta el momento. Todo un espacio para flotar y dejarse llevar. 

En modo acústico, casi como un loner-folk, “River of a ghost” reposa en tonos folk con la voz áspera y cálida de Danny sobre hipnóticos acordes. Un híbrido entre esas vibraciones y las que nos ofrecían en los noventa las bandas de Seattle con sus conciertos unplugged. 

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Reseña: QUEEN MARSA.- “Queen Marsa EP”

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Los mallorquines QUEEN MARSA nos muestran todas sus credenciales con la magnífica carta de presentación que supone su EP debut “QUEEN MARSA EP”. Enraizados en el proto-metal de comienzos de los 70’s y en los momentos más vibrantes del hard rock salvaje de aquella década, no dudan en hacer uso de diferentes estilos para enriquecer sus temas. Ecos llegados del Seattle de los 90’s o arenosos y crujientes riffs más propios del desierto de California, así como pinceladas lisérgicas son elementos bien elaborados por QUEEN MARSA para crear un trabajo de puro rock primitivo salvaje.  Con influencias de Led Zeppelin o con el legado de bandas como Budgie, sus cinco poderosos temas golpean al oyente con contundencia sin olvidarse de los eternos Black Sabbath para aportar oscuridad en algunos momentos. Temas que se balancean entre riffs crudos y rudimentarios sobre hilos de heavy-blues ácidos más propios de Free. La ahogada y desgarradora voz de Manuel Pintos se desenvuelve con habilidad entre las espirales de las guitarras de Xavi y Toni para recordarnos que el rock clásico continúa tiniendo un gran espacio en la escena contemporánea. Precisamente trabajos como este, son los que me hacen seguir creyendo en el rock puro,  hecho con honestidad, sin poses. Cinco cortes de pura energía rock and roll ejecutados con esa actitud macarra tan propia del género en su inicios. Con mucho aroma vintage, las canciones logran pulirse para que no suenen añejas, y su contenido tenga notables elementos del stoner y desert-rock más contemporáneos, pero sin olvidar nunca de donde venimos. Todo un soplo de aire fresco desde las Islas Baleares que esperemos se extienda como una tormenta por los confines del continente, porque con este trabajo QUEEN MARSA, bien merecen tener el reconocimiento por un trabajo bien hecho.

Con trabajos previos en otras bandas como GRUPO SALVAJE, ZOMBI CARS, ROÑA o NOLO, QUEEN MARSA está formado por: Manuel Pintos (Voz), Xavi Cárceles (Guitarra),  Jaume Rado (Guitarra), Toni Coronado (Bajo) y Juan Bonet (Batería).

Disponible vía Discos Macarras y Runaway Records los temas fueron grabados en Can Puc Produccions por Enric Hernaiz, y masterizados por Hay Zeelen en Mastering Recording, avalado por su trabajo con formaciones como PRODIGY, SATYRICON o SEPULTURA.

Desde sus primeros riffs, “Cyclops” me evoca el sonido de BUDGIE, especialmente por ese registro vocal tan particular de Manuel, algo que va a ser una constante en todo el EP.. Hard rock en estado puro con el que la banda mallorquina nos golpea desde el primer riff, con ese regusto a puro rock setentero. Ecos proto-metal conjugados con buenas melodías y giros desérticos entre solos asesinos y alguna que otra pincelada psych. Sus surcos rezuman el sudor del rock atrevido, sin complejos crear un tema salvaje e irreverente.

Con una introducción más contemporánea, “Pretty witch” hereda ciertos momentos Sabbath, en un tema que se contonea entre momentos más propios del heavy-blues y una vocación stoner. Un groovy pegadizo y algún tono macarra hacen que el tema serpentee entre pasajes ácidos con esa ahogada y desgarrada voz y espacios más desérticos, en una efectiva conjunción a caballo entre Free y una banda desert-rock. 

“Ashes of pompey” desnuda cualquier complejo que pudiera tener la banda. Sus casi cinco minutos, y siendo el tema de mayor duración del álbum es un espacio perfecto para poner en el escaparate toda la calidad que atesora el quinteto. Un paseo por un bosque psicotrópico en el que los hongos mágicos parecen expandir efluvios lisérgicos sobre un acompasado y magnético bajo, el tema mantiene la esencia 70’s para conjugar con ecos más propios del sonido del Seattle de los 90’s e incluso con aditamentos del sonido del desierto. Una combinación efectiva de elementos que hacen que sea el corte más rico en matices de todos el trabajo. 

“Blood eagle” combina el proto-metal primitivo con un grueso sonido de bajo entre vibraciones arenosas impregnadas de ácido. La banda crea toda una nebulosa presidida por unos diabólicos tambores entre riffs hirientes que se desangran en una hemorragia de acidez. 

El trabajo cierra con “Bite my soul”, tema en el que el legado Zeppelin se muestra sin complejos entre riffs que se retuercen bajo un ritmo cadente que se inclina a un escenario más propio de los primeros setenta. Rock salvaje, crudo y primitivo que se cimbrea seductor para invitarnos a un frenesí de puro hard-rock con aroma vintage. Siempre usando las afiladas guitarras en el momento justo para que nuestra atención no decaiga ni un solo instante.    

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Reseña: TEN FOOT WIZARD.- “Get out of your mind”

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Potentes riffs construidos sobre temas con un fantástico groovy que jugetean con el blues, el funk y el hard-rock de los 70’s sin renunciar a la pesadez stoner y el metal, conforman el tercer trabajo de los británicos TEN FOOT WIZARD. Temas vivos y cautivadores en los que siempre vas a encontrar algo que te atrape. Uno de esos trabajos que puede seducir a amantes de diferentes géneros ya que aquí todo fluye de una forma natural y versatil y el equilibrio entre lo clásico y la pesadez contemporánea hace que pueda ser un gancho para un amplio espectro de publico.  Muchos encontrarán un aroma a Clutch, pero escarbando en sus surcos, también podrás disfrutar de un álbum fresco y atractivo en el que el rock es el protagonista, sin mas. Sin tomar prisioneros, y con un propósito de entretener, los británicos viven el rock’n’roll y la fiesta. Con sus riffs juggernaut, ritmos sexys y voces ardientes, la banda mezcla himnos de rock que se sienten bien y salpican polvo arenoso en unos temas divertidos y pegadizos, sin fisuras. Blues con sabor añejo y un groovy irresistible colorean temas arenosos y pesados que se miran en el hard-rock más clásico y primitivo.  “GET OUT OF YOUR MIND” es un álbum que transmite buenas vibraciones del primero al último tema, algo absolutamente necesario en los convulsos tiempos que vivimos, y que hará que a estos chicos se les respete en una escena que necesita de este tipo de propuestas. Con las cartas puestas encima de la mesa, solo queda disfrutar de gran un disco de rock and roll sin aditivos.

TEN FOOT WIZARD son Gary Harkin (voces y guitarra) Adam Henry (guitarra), Jonny Banyard (batería y percusión) y Emlyn Spiers (bajo). “GET OUT OF YOUR MIND” está disponible vía Bear of Zeus.

Namaste dickhead” nos ofrece un hard rock stonerizado con una grave voz llena de gancho y un feeling blusero. Un tema que posee un magnífico groovy y en el que destaca ese bajo que nos golpea con fuerza. Rabia vocal con distintas modulaciones bajo un ritmo que ondula acelerándose por momentos. Una sensación retro invade un tema que muestra una gran solidez, contundencia y que resulta de lo más pegadizo, sin prescindir de unas buenas dosis de fuzz extenuante.

Por un escenario en el que los ritmos funky están muy presentes, “Broken man” se nutre de psicodelia y blues con un sabor añejo, pero con resultado moderno y contemporáneo. El tema contiene arrancadas de fuerza arenosa bien aliñadas entre el espíritu funky tan presente en muchos de los temas del álbum. Avanzando hacia dictados stoner retro, el corte se contonea antes de arrollarnos con riffs stoner al uso bajo una avalancha arenosa bien trabajada.

“Noble lie” nos invita a balancear las melenas al viento con sus riffs de corte retro y ese fantástico groovy. Blues rudo de aspecto vintage y rock clásico sin renunciar a un groovy que funciona a la perfección con la inclinación funk entre esas fantásticas armonías vocales y ese ritmo contagiosos. Ramalazos de fuerza con riffs hirientes y humeantes como homenaje al mejor rock clásico, un buen ejemplo de cómo hacer rock de siempre con calidad.

Nuevamente esos atrayentes ritmos funky con un aroma parecido al que el mismísimo Brant Bjork nos viene mostrando en sus últimos trabajos aparece en “Summer love”. Con este nombre tan evocador estamos ante un tema luminoso en el que el crujiente sonido del bajo nos cautiva en una ceremonia de seducción para caer rendido a sus pies. Toda una montaña rusa llena de energía que invita a la fiesta arenosa bajo su estela de fuzz poderoso y efectivo.

Con olor a garito de carretera, “Get out your mind” y sus cadentes ritmos nos muestran el blues cadencioso. Cautivadoras armonías vocales y riffs retro con clara vocación desértica van modulando un corte que contiene garra y fuerza a partes iguales. Una conjunción de sonidos retro con guiños a Zappa que nos saca de la monotonía entre fantásticas guitarras y pegadizos ritmos entre algún tono psych.

Sin contemplaciones, “How low can you” y sus frenéticos riffs junto a ese bajo crujiente nos pone banda sonora a un viaje por el desierto con el blues como bandera. Stoner, blues y hard rock arrollador entre efluvios de peyote. Rudo, crudo y atrayente el chamánico tema no duda en acercarse a dictados casi doom. Un tema que ruge con fuerza para ahuyentar los malos espíritus entre riffs monolíticos y gruesos e intoxicantes pasajes.

Caminando por senda del stoner-doom, “Working towrds a bitter” es el corte más plomizo de este notable y versátil trabajo. Con terroríficas voces guturales salidas de las alcantarillas más infectas, los británicos dan gusto a los amantes de los sonidos más crudos y metálicos. Un tema que muta su carácter en su segunda mitad, para transitar por atmósferas psych en un turbio ambiente intoxicante. Sus efectivos riffs stoner son custodiados por un monolítico e impactante sonido de bajo.

Con un carácter rudo pero seductor, “King shit of fuck” nos ofrece una canción de hard-rock stonerizado de mucho peso. Serpenteantes ritmos que combinan heavy-blues y desert-rock entre ritmos pegadizos y una gran luminosidad. Como ya es habitual la fuerza inicial se transforma en atmósferas lisérgicas denotando que estos chicos no se encasillas en un único sonido, sino que son capaces de construir temas versátiles y resultones. Incluso, en su parte final hacen que los teclados construyan un relato con ciertos tonos épicos.

Formado en Manchester en 2009, TEN FOOT WIZARD comenzó como un grupo de rock stoner, pero rápidamente comenzó a incorporar elementos de punk, metal, blues, funk y psicodelia en una mezcla embriagadora de libertinaje sexy y difuso. Las apariciones en vivo junto a artistas respetados como Karma To Burn, Scissorfight, Pentagram, Witch Mountain o Elephant Tree han convertido a Ten Foot Wizard en un fenómeno en sus directos.

https://www.facebook.com/tenfootwizard

 

Reseña: POWER PLANT.- “Cargo”

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Si en su EP “DELAYED” publicado en 2019 predominaban los sonidos pesados y los ecos grunge de los 90, en este primer LP “CARGO” la banda polaca POWER PLANT , después de años de exploración y evolución musical, transforman sus sucios riffs de vocación doom en un espacio diferente dando un giro  a su propuesta, para con gran madurez, prescindir de las voces para surfear entre dunas cósmicas repletas de psicotrópicos y dejarse llevar por los vientos heavy-psych a través de cinco largas y cautivadoras jams repletas de fuzz humeante. Un nuevo ejemplo que corrobora la calidad de la prolífica escena psicodelica pesada polaca que no deja de sorprendernos día a día. En ese salto al vacío, el cuarteto crea un espacio en el que poder desarrollar una apuesta que toma elementos más propios de Colour Haze sin renunciar al fuzz y a la vocación doom que les vio nacer.  Un viaje narcótico con temas ondulantes que parecen mantener una misma fórmula y que en contra de lo que pudiera parecer no resultan nada monótonos. Los temas contenidos en “CARGO” consiguen que el oyente flote en un éxtasis del que nadie querría escapar. Sin ningún tipo de artificio consiguen crean cortes compactos en los que los riffs monolíticos se conjugan con atmósferas mágicas alimentadas por la dietilamida que nos incitan a todo un trance místico. Terapéuticos y meticulosos en las composiciones, POWER PLANT crean un trabajo que debe hacerles un hueco en los puestos de honor de la escena pesada llegada de Polonia.

POWER PLANT son: Grzegorz “Grzeźnik” Zasik (bajo), Kuba “Świeżak” Dzierbicki (guitarra rítmica), Mateusz “Mazur” Mazur (guitarra solista) y Michał “Michau” Stępień (batería). “CARGO” está disponible vía Galactic SmokeHouse.

Resulta paradójico que un tema como “Intro”, nos lleve a través de nueve minutos por un escenario heavy-psych en el que los ritmos cadentes y un bajo suave nos inviten a un plácido paseo por un jardín del edén en el que la belleza aflora con naturalidad.  El tema es un perfecto ejemplo del estado en el que se encuentra la banda en la actualidad. Arrancadas doom entre un sonido cristalino y psicodélico con el que consiguen el equilibrio entre lo pesado y lo liviano. Construido sin prisa con aireados pasajes de guitarras llenos de magnetismo en un reconfortante paseo por insondables espacios preparados para la introspección y la paz interior.  Graves tambores entre gruesos riff y suaves guitarras en un tema que a pesar de su duración se muestra como una verdadera introducción al mundo paralelo en el que los polacos se sientes muy cómodos. Lo cierto es que la canción no acaba de llegar a ningún sitio, dejándonos a las puertas de algo que todavía desconocemos, pero lo importante aquí no es el final, sino el desarrollo, y ciertamente este, es brillante y placentero. 

Con una apertura drone de gran hipnotismo,  “Star​-​Gazing Valley” nos muestra a la banda en todo su esplendor dentro de su propio mundo psicotrópico. La psicodelia colorista aparece con las guitarras en dos planos paralelos regalándonos acordes llenos de magnetismo. Con una innata vocación doom el tema se desarrolla con mesura, sin estridencias a pesar de los momentos de pesadez que alberga entre sus surcos. Todo un masaje reconfortante con sus momentos de intensidad que refleja el buen estado de salud de la escena pesada polaca. Esa efectiva combinación de doom-stoner y heavy-psych resulta de lo mas atrayente en manos de estos chicos. Siembre cabalgando por ensoñadores pasajes que nos invitan a la reflexión y a alejarnos de lo cotidiano para traspasar una barrera sensorial en la que todo flota livianamente. Cuidando con esmero cada acorde, logran ensamblar cada elemento en un tema que oscila constantemente por una senda heavy-psych de lo mas ortodoxa. Tema brillante, bello y muy cuidado.

Con cálidos y cuidados pasajes “Stratosphere”  nos ofrece pasajes drone llenos de magnetismo. Partiendo desde una hechizante calma el tema evoluciona a un sonidomás áspero y rugoso en el que cada acorde se ejecuta con una precisión milimétrica. Bellos pasajes ensoñadores heavy-psych con un crujiente bajo en modo stoner-doom con los que la banda ofrece un atractivo corte pesado que por momentos coquetea con escenarios más propios del post-rock. 

“Diferent realities” abre con un cadente ritmo evolutivo en un génesis monumental del que afloran altas dosis lisérgicas desde los acordes de la mágica guitarra. Un contundente ritmo complementa ese espacio cautivador que invita a la relajación sensorial y a dejarse llevar por cada nota. Como en el resto de los temas, los polacos insuflan intensidad al corte con esos poderosos riffs hasta construir una infranqueable barrera de sonido. Si bien la primera parte del tema se deja llevas por apacible efluvios psicotrópicos acaba deflagrando en monumentales riffs monolíticos siempre impregnados en thc. 

El álbum cierra con “Apollo”, un tema apacible de psicodelia colorista con pasajes drone. Sus aromatizados acordes se inclinan en esta ocasión por un escenario más propio de Colour Haze. Siempre ondulante, no faltan los momentos de fuerza y pesadez, pero si hay algo que destacar especialmente, son los solos ácidos de las guitarras desangrándose en una hemorragia psicotrópica entre una nube de ritmos pesados que van y vienen. Todo un enjambre lisérgico que no hace sino corroborar la calidad que estos chicos atesoran.  

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