Reseña.- RAY TEMPLE.- “Ray temple”

a0353984926_10Hubo un tiempo en el que los amantes de la música como yo comprábamos algunos álbumes por su portada, sin saber realmente el contenido. El debut de RAY TEMPLE, seguramente hubiera sido uno de ellos. Una sugerente portada que presagia un contenido a la altura, y si, el contenido está a su altura. El jóven quinteto alemán había publicado un par de Ep’s en los que se podía intuir la calidad que atesoran. La publicación de “RAY TEMPLE” confirma que aquellas sensaciones eran correctas, incluso, menores al verdadero potencial de este álbum.  y dicho ésto, puede surgir una pregunta…. ¿Qué contienen sus surcos? Si atendemos a la definición que la banda hace de su propia música: psicodelia, stoner, fuzz sonidos de los setenta, garage, progresivo….. Puede parecer algo pretencioso presentarse con un abanico de estilos así, pero ciertamente sus surcos contiene todas esas vibraciones adaptadas de una forma personal. Diez temas en los que la banda toma prestados resonancias de los años noventa, el fuzz llegado del desierto, y los sonidos de los setenta en los que el blues está presente. Unas canciones dinámicas, de fácil digestión, que rápidamente te enganchan. Con muchos momentos en los que las vibraciones heavy-psych nos envuelven en un cálido manto. Con momentos en los que incluso podemos intuir ecos de The Doors o hipnóticos pasajes espaciales. Un fantástico groovy vocal se conjuga con una brillante ejecución haciendo que el resultado sea muy apetecible. Un viaje muy apetecible.

“Zampano” abre con ásperos ritmos que son coloreados con momentos de vibrante psicodelia bajo una cálida voz que a caballo entre los registros de los noventa y el garage de finales de los sesenta. Pegadizos coros ponen la guinda a un tema en el que el fuzz está presente. 

Ésto es una constante en gran parte de los temas, unas veces usado de una forma calmada y otras completamente cegadora.  En ésta última faceta “Slot machine” rezuma stoner y blues. voces desgarradas conviven con bellas melodías y guitarras sucias y rugosas. Los ritmos stoner van señalando el camino de un tema que contiene muchos requiebros en el camino.

A primeros de año nos habían anticipado “Galaktica”. Un tema que cabalga  entre los noventa y los setenta a lomos de riffs desérticos con mucho fuzz.  Cabalgando al trote se visten de tonos retro en un tema fluido.

El blues de “Meteor”, conjuga momentos en los que sus acordes y voces parecen meterse en una coctelera en la que están ZZ Top, The Doors, Colour Haze o Kyuss.  las voces doorsianas nos van describiendo momentos en los que el tema transita por el desierto tomando unas dosis de peyote, para acabar floreciendo en pantanos cuyos efluvios nos intoxican. Un corte arenoso y versátil que visita el lado más psicotrópico de la psicodelia. 

Bajo sonidos garage más propios de Nebula, “Alpha” nos introduce en una espiral de efectos, con un cadente ritmo. Dinámico y a su vez contenido, la batería va marcando un corte en el que no faltan tonos vintage que son coloreados por esas incisivas guitarras. Si normalmente, tras la tempestad llega la calma, aquí la calma y la tempestad van intercambiándose los roles. 

La versatilidad de RAY TEMPLE para incorporar sonidos que nos resultan familiares es uno de sus activos. Si escuchas “High away” no te será difícil vislumbrar a Dire Straits o momentos de pub-rock británico. Puede parecer sorprendente que haga referencia a Dire Straits, pero la primera mitad de este tema, a pesar de su aura desértica hubiera triunfado en los ochenta. En la segunda parte del tema, los alemanes se toman un ácido para describirnos espacios heavy-psych con ese registro que se asemeja al Jim Morrison más chamánico antes de retomar los ritmos iniciales.

“Umbrela” sigue una estela parecido sobre ritmos alternativos y estribillos pegadizos. ritmos sobre los que la banda va construyendo un muro arenoso a base del fuzz insistente.

Desde luego no estamos ante una banda que suene como muchas de las bandas de la escena alternativa. 

Uno de los temas que más despertaron mis sentidos ha sido “Word going blind”. Fuzz hendrixiano que se inclina a espacios funky mientras la base rítmica pisotea las arenas del desierto.

Nuevamente combinando ritmos densos ritmos stoner y psicodelia humeante  construyen “Manuka honey”. Usando esquemas de Colour Haze y mezclándolos con clásicos sonidos del desierto consiguen un corte efectivo.

La guinda de éste álbum la pone el tema que lo cierra. “Desert rain” hace que por sí mismo el álbum merezca la pena. nuevamente bajo esa cálida voz que me recuerda a Morrison, crean un tema nacido del ácido lisérgico y el blues. Chamánicos, mágnetizantes, esa voz ecualizada y los rasgueos de la penetrante guitarra y sus pedales van construyendo un corte que bien podría haber sido compuesto a finales de los sesenta en un viaje de tripi. Completamente psicotrópico está construido con una cadencia de psicodelia profunda e hipnotizante.  Garra vocal con fantásticos solos de guitarra custodiados por un bajo firme y protector, así como una cadente batería. insisto, sólo por este tema, el álbum merece la pena. Notable debut de una banda a la que debemos de seguir la pista. 

 

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Reseña: GONE COSMIC.- “Sideways in time”

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Liderados por una magnífica cantante como es Abbie Thurgood (The Torchettes), cuyos tonos audazmente evocadores recuerdan a Skunk Anansie y el acompañamiento de un ágil y agresivo atuendo de rock psicodélico, compuesto por el guitarrista Devin “Darty” Purdy (Chron Goblin), el bajista Brett Whittingham (Chron Goblin), el batería Marcello Castronuovo (Witchstone), GONE COSMIC han  creado un dominio expansivo que se extiende desde los sofocantes hoyos de lodos sureños hasta paseos espaciales. Una banda que se une a la corriente retro-rock y que entre brumas completan un debut sólido y de gran calidad. Temas intensos y profundos, con cadencia lisérgica , tonos blues y mucha sensibilidad. Si a ésto añadimos unos solos de guitarras asesinas y momentos en los que se envuelven en un manto oscuro, el cóctel está listo para ser tomado.  Es inevitable que pueda venirte a la cabeza el sonido de Blues Pills, y su cantante femenina; pero los canadienses van mucho más allá. Su experimentación nos depara momentos vibrantes llenos de intensidad y a la vez otros en los que la magia anestesiante se apodera de nuestros sentidos. Sólidos y bien ensamblados tienen la suficiente creatividad para que no sean comparados con nadie. Un trabajo ante el que uno de no debe de estar condicionado por lo que intuye contiene su interior. A buen seguro te sorprenderán y pensaras que el viaje a merecido la pena.

Tonos retro sobre ritmos pegadizos y una voz evocadora de las grandes del blues aparecen en “Dazed”. Guitarras que saquean ritmos del pasado para teñirlos de acidez psicotrópica. Incisivos y profundos su base de hard-rock con elementos de psicodelia unido a la sugerente y potente voz de Abbie Thurgood son una impresionante carta de presentación. Allá donde se quedaron Blues Pills, es el punto de partida de los canadienses GONE COSMIC.

“Deadlock”, partiendo de ondulantes ritmos difusos los canadienses, bajo un manto psicodélico combinan sosegados espacios que se inclinan al blues humeante. Psicodelia oscura y cegadora que conjuga elementos de los setenta con resonancias desérticas. Retro-alimentándose de sí mismos, evolucionan y moldean el tema con los profundos registros y la habilidad del otrora guitarrista de  Chron Goblin, Devin “Darty” Purdy con sus solos hirientes. Una aura misteriosa envuelve el tema con bucólicos registros inspiradoe en momentos west-coast en una lucha con postulados retro.

Hay elementos comunes que aparecen en todos los temas. Ninguno de ellos es igual que el otro, pero la ambientación psicotrópica, el blues y los ritmos setenteros, siempre aparecen por algún surco de cada tema. Si en “Siren” es el bajo el que toma el protagonismo, la susurrante voz se eleva con fuerza y garra abriendo los cielos para que la luz entre entre las tinieblas del su relato. Cadente y dinámico, mantiene el misterio con su cadencia psych. Sería fácil decir que estamos ante una banda retro más con vocalista femenina de las que tanto proliferan últimamente, pero creo que aún siendo así, deberíamos quitarnos este prejuicio con los canadienses. Puede que no estén inventando nada, pero he dicho muchas veces, la honestidad y la calidad siempre son un valor a tener en cuenta, y aquí la hay a raudales.

La versatilidad de GONE COSMIC, especialmente de su vocalista nos lleva a descubrir como se desenvuelven en oscuros bosques donde las brumas inquietantes son descritas. “Faded release” describe pausados espacios aparentemente llenos de misterio, para destrozarlos con una portentosa garganta llena de fuerza sobre poderosos riffs.   Garra y sensualidad unidad por una causa común, que contagia a sus compañeros de viaje. En modo stoner, los pesados ritmos contrastan con el sosiego del comienzo del tema. Si Blues Pills tocaron la gloria, el cuarteto canadiense tiene todos los elementos para poder seguir su camino. Una impresionante vocalista, un guitarra incisivo y una poderosa base rítmica, y sobre todo, saben como usar su armas de seducción.

Entre el stoner y el hard-rock “Turbulent”  es el escenario perfecto para que Devin exponga todo su virtuosismo.  Constante cambios de ritmos con la guitarra como protagonista hasta caer en un oscuro pozo en el que los elementos heavy-psych custodian momentos entre inquietantes y misteriosos con constantes giros inesperados en un tormentoso tema.

“Misfit wasted” mantiene el aura oscura en unos tonos más rituales en los que la sacerdotisa recita sus oraciones dentro de una mística religiosa en un corte de psicodelia pesada con tonos blues. Los lamentos se elevan a las deidades con sus plegarias. Un ritual de vudú con resonancias de la década de los setenta llenos de intensidad. 

El resumen de todos los estilos que practican GONE COSMIC bien pudiera ser “Bear the weight”. Aquí encontramos los registros fuzz, los riffs desérticos, tonos retro, riffs de psicodelia humeante, el rock más clásico, el soul. entre todos estos estilos bajo los auspicios de un riff que se repite la banda genera un exuberante corte lleno de fuerza.

En una línea similar “My design” partiendo de momentos de rock clásico teñidos de psicodelia profunda, comandada por solo humeantes y una fornida linea de bajo, sirve de escaparate para la sutileza del soul y el blues de su vocalista. La seducción sobre vientos de bucolismo apacible sin perder el tono lisérgico. Mucho más sutiles y sosegados, el tema mantiene el carácter por una base rítmica sólida entre la sensualidad aterciopelada de la voz..

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Reseña.- MONKEY3.- “Spheres”

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Tres años después de la publicación de su aclamado “ASTRA SYMMETRY”, los suizos MONKEY3 publican “SPHERE” vía Napalm Records. El cuarteto suizo nos presenta su particular viaje interestelar en el que la psicodelia espacial y la contundencia stoner están presentes en sus seis temas. Tratando de de reflejar su peculiar visión de los fenómenos de la naturaleza a través de sus formas. Con melodías cristalinas, pasajes herederos de Pink Floyd, y arenosos momentos en los que la banda sube la intensidad con portentosos desarrollos instrumentales. Moldeando todas las aristas, su música fluye de una manera completamente magnética creando atmósferas que nos llevan a espacios que permiten ser visitados desde un prisma mental y sensorial. Un agujero negro en el que nos vemos atrapados por relajantes momentos en los que sus efectos nos envuelven y adormecen, para despertarnos bruscamente con faraónicos paisajes megalíticos. Una paso adelante en su infinita creatividad con una ejecución magistral. Siempre estimulantes, MONKEY3 crean uno de sus mejores trabajos hasta el momento, sino el mejor. Algo a lo que ya nos tienen acostumbrados y que empieza a parecer normal, pero lo cierto es que si en la escena psicodélica no es fácil hacerse un hueco en sus puestos de honor. “SPHERE”, es una prueba latente de que estos chicos merecen ese hueco. Sólidos como pocos, tiene la habilidad para construir muralla de sonido irreductibles y a su vez masajear nuestros sentidos hasta hacernos llegar al éxtasis. Sin duda, un álbum que celebrarán sus más fieles seguidores y con el que conseguirán más aceptos con toda seguridad. Si te gusta el sonido floydiano y bandas como My Sleeping Karma,  déjate atrapar por los surcos de “SPHERE”, abróchate los cinturones y disfruta del viaje.

Los primeros efectos de “Spiral” nos anuncian de la partida del viaje al que nos invita MONKEY3 en “SPHERE”. Describiendo el infinito sideral una introducción de tres minutos en los que los efectos sobrevuelan sobre nuestros cuerpos da paso a ritmos hipnóticos y repetitivos de tintes stoner. Toda una espiral en la que los teclados y sintetizadores sirven de preámbulo a poderosos riffss. El fuzz que sale de la guitarra de Boris juguetea con el estéreo en un ir  y venir. el resultado es un corte de apariencia robusta que guarda en su interior pasajes apacible en los que los suizos descienden a postulados en pura línea Pink Floyd. Inquietante y misterios van describiendo un relato de ciencia ficción. toda una conjunción matemática perfectamente resuelta. Como auténticos cirujanos el cuarteto suizo sabe salir de esa tormentosa odisea sideral, resolviéndola con una fluidez y precisión milimétrica. Onde minutos absolutamente brillantes.

Si la influencia de Pink Floyd en el sonido de MONKEY3 es evidente, “Axis” nos lo corrobora. Solos psicotrópicos que poco a poco van ocupando algún lugar indeterminado entre el stoner instrumental y la psicodelia pesada. En este tema, se alejan un poco de su apuesta espacial para introducirse de lleno en espacios más propios del rock progresivo más lisérgico. Los teclados acompañados por un poderosa base rítmica marcan un tema en el que no faltan a su cita unos efectos que parecen hacen coros en la lejanía. Sólido y eficaz. 

Otro de los puntos angulares de “SPHERE” es “Prism”. Retomando la estética espacial, atmósferas ausentes de gravedad con descritas por esas dulces guitarras herederas de David Gilmour. Una estela sinfonica es arrastrada hasta que los poderosos riffs de tintes doom hacen acto de presencia para romper la calma. Una majestuosidad que fusiona elementos típicos de Pink Floyd para enriquecerlos con una sinfonía nitidamente progresiva. La nave nodriza suiza emprende un nuevo transito hacia horizontes desconocidos custodiada por poderosos riffs de matiz oscuro y cuya pesadez haría palidecer a mas de uno. Aquí la vocación stoner que ya habíamos visto en sus anteriores trabajos hace acto de presencia. Un prisma que tiene una sólida base para sostener una aristas que son modeladas con bellas guitarras obteniendo un tema intenso y profundo. 

Curiosamente un tema con el nombre de “Mass”, sugiere un contenido algo diferente a su temática interplanetaria. Caminando sobre cenizas psico-progresivos, y con un aura densa, la solidez de la ingeniería suiza queda patente. Sucesión de efectos se introducen entre los densos ritmos desbocados que contiene el tema.   Una guitarra que se desboca en solos mientras una ampulosa instrumentación protege sus solos. Un ritmo frenético que es combinado con momentos Hawkwind de vocación litúrgica en la que el olor a incienso descongestiona nuestros sentidos. 

Una de las cosas que despierta mi atención es que bajo un aspecto espacial y psicodélico, muchas de las estructuras de los temas tienen altas dosis de sonidos procedentes del rock progresivo hábilmente camufladas entre su majestuosidad sonora.

El polvo cósmico arrastrado por los vientos interestelares, es parte del argumento de “Ida”. un tema en el que la influencia de los sonidos sinfónicos sobre sutiles acordes van contruyendo un bello tema que por momentos coquetea con postulados post-rock. Es un flirteo sutil y tímido, pero que acaba por conquistarnos.

MONKEY3 deja para cerrar “SPHERE”, el que posiblemente se su tema más elaborado. “Elipsis”, un corte de casi quince minutos, en el que los pasajes espaciales se visten de hipnotismo. Un caleidoscopio en el que las notas cambian de forma y color en una mutación oscilante y constante. Bajo el mando de una matemática batería de corte kraut, va  observando como las reverberaciones espaciales van coloreándose con un exotismo cada vez más hechizante. Creando un auténtico campo magnético con sus sonido, consiguen atrapar al oyente. Momentos que me recuerdan a alguno ya vivido por My Sleeping Karma. Tornándose más lisérgicos  el trabajo de la batería de Walter, solo consigue ser mitigado por los  incesantes efectos salidos de los teclados. Un transito en el que los ritmos stoner transitan entre estrellas fugaces en su odisea hacia el infinito. Lejanas galaxias cuya oscuridad se pinta de colores gracias a los pedales de la guitarra y los sintetizadores. ¡Sublime!

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Reseña: THE DRY MOUTHS.- “Memories From Pines Bridge”

Portada - The Dry Mouths - Memories From Pines Bridge

Una bucólica estampa en la portada del sexto trabajo de los almerienses THE DRY MOUTHS nos da pistas del contenido de un álbum marcado por la tragedia y lleno de simbolismo para el trío andaluz. Coincidiendo con el que sería 34 cumpleaños de su bajista Andrés, tristemente fallecido hace pocas fechas, ven la luz unas grabaciones en las que el propio Andrés participó y que se encontraban en fase de preparación para su salida cuando nos dejó. La banda ha querido que esto sea un homenaje a su compañero y amigo y que su legado no quede en el olvido cerrando un ciclo en lo profesional y en lo personal. Un disco que recoge improvisaciones y pasajes instrumentales en tonos psico-hipnóticos. Siempre desde una poética mirada interior. Un trabajo hecho para los adentros, ideal para la reflexión en soledad. Melancolía y reflexión desde la tristeza de unos introvertidos y espontáneos temas que seguramente reflejan uno de los estados en los que el músico más goza, improvisando, sin ataduras. Esas sensaciones quedan plasmadas en un trabajo con muchos tonos grises y que fue realizado en el estudio con la premisa de hacer canciones emotivas que recordaran a algo, según me cuenta su guitarrista Chris. Lo cierto que tras esta afirmación, THE DRY MOUTHS obtiene su objetivo, porque si algo tiene (entre otras muchas cosas) “MEMORIES FROM PINES BRIDGE”, es emotividad.

La Chaussure” abre este emotivo trabajo con elegantes desarrollos aterciopelados de resonancias post-rock. Sin prisas, el tema fluye con una acompasada sección rítmica, y atractivos acordes que salen de la guitarra de Christ O. con ensoñadores espacios poéticos en los que el sosiego es el rey de un reino sin súbditos. Evocando la soledad alejados del mundanal ruino en algún paraje remoto.

Una hipnótica entrada da paso a fornidos riffs que cabalgan al galope a lomos de resonancias stoner para pasar a caminar al trote en campos de psicodelia pesada al más puro estilo ROTOR en “Low savvia”. Densos ritmos entremezclados con  seductores momentos de guitarras. Terapéuticos solos que son custodiados por fornidos riffs. Destacando la nitidez con la que se pueden apreciar cada uno de los instrumentos haciendo su labor y poniendo su propio granito de arena en la construcción de una majestuosa montaña. Un hipnótico y anestesiante viaje a través de los sentidos, poniendo a prueba tanto nuestra resistencia como nuestra sensibilidad. Suaves brisas que se ven violentadas por arenosos tornados que una vez han pasado, devuelven el sosiego. ¡¡¡Enorme!!!; y sobre todo, teniendo en cuenta que es un tema que nace de una jam.

“Mangai maroke”, nos presenta un colorido caleidoscopio de reverberaciones lisergicas, entre estructuras post-rock. Entre ambos estilos la guitarra nos adormece con sus melodías mientras el sonido del bajo de Andrés arropa la aparente fragilidad de los acordes. Describiendo un bucólico cuadro donde todo sucede con pausa. Los efectos aparecen enseñándonos el lado más psicodelico de THE DRY MOUTHS. en realidad estamos ante una estructura simple que se repite con naturalidad con un brillante resultado. Relajante corte que decae a espacios más grises según se van apagando sus acordes.

A lo largo de un minuto se suceden los efectos y distorsiones en un esquizoide tema como es “L’enfer”

El bajo de Andrés aparece de forma sublime antes de que la la guitarra de Christ O comience a describir bellos entornos paradisíacos. “El Cairo ’78” La sutileza ornamental del post-rock ejecutada de una forma serena.  Un ejercicio de técnica en la que el trío parece ejecutar su música como una mirada interior formando parte de sí mismos. Una estampa gris y melancólica  para degustar desde la calma y que consigue hacerte partícipe de las sensaciones que pudieran tener los músicos mientras la ejecutaban.

El tema más largo deMEMORIES FROM PINES BRIDGE” con algo mas de nueve minutos. “Impromental VII,, moustachette”, en una fina línea entre la psicodelia y el post-rock mas oscuro, sus acordes están llenos de intrigantes momentos. Partiendo de calmados pasajes el corte va evolucionando robusteciéndose. Magnetizantes e hipnóticos, la cadencia de las cuatro cuerdas nos va elevando a insondables espacios psico-espaciales.  Los almeriense ejecutan los temas improvisando,  de hecho, estamos ante autenticas jams que cobran sentido en sí mismas. La oscuridad y los entornos en blanco y negro suelen ser una constante en todos los cortes. Siempre con ese hipnotismo que puede proceder de algunas de las propuestas new-kraut, dentro de los parámetros psicodelicos en los que se mueven. Completamente hechizantes no estamos ante uno de esos disco que nos alegren las mañanas con su frescura. Este es un trabajo para degustar y empaparte de todos sus matices con la calma de la soledad como si fuera un elemento más para alcanzar el propio bienestar interior. Seguramente sea el corte más experimental de todo el disco, pero es brillante.

“Promenade” no se separa de la ruta marcada en el resto de los temas. Ahora con ciertas influencias jazz en sus acordes la psicodelia sigue presente, susurrante bajo los efectos de la guitarra y el hipnótico bajo que lleva el peso del tema, creando la atmósfera precisa. La cadencia de la batería de John toma prestados esos ritmos de alguna de las esquinas jazzeras más elegantes.

Sueños flotantes en “Bootha”, más centrado en el post-rock minimalista, con armonías calmadas, que son ejecutadas con sosiego y mesura. La prisa y el estrés no existen con la terapia curativa que supone un tema ausente de ritmos y compuesto solo por los acordes y efectos de la guitarra.

“La siesta (sleep paralysis)” es un tema atormentado. Una narrativa pseudo-espacial de tintes futuristas generada por los envolventes efectos que revolotean sobre sus ritmos. La parte mas histrionica de THE DRY MOUTHS hace acto de presencia, inquietantes y enigmáticos. Una desazón que poco a poco va desapareciendo llevándonos hasta los brazos de morfeo.

Grabado en Sonobalance Studio por Víctor Ortíz, Alberto Chamorro y Daniel Ruíz

Mezclado en Desert City Studio por Christ O. Rodrigues, Andy Reyes y Josh Morales. 

Masterizado en Kadifornia Mastering por Mario G. Alberni.

MEMORIES FROM PINES BRIDGE” será publicado en formato CD por Aneurisma Records
Y la edición del vinilo correrá a cargo de  Spinda Records, Aneurisma Records, Zona Rock Productions, Surnia Records, Monasterio de Cultura y Odio Sonoro.

 

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Reseña: SILVER DEVIL.- “Paralyzed”

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Publicado el pasado mes por Ozium records, “PARALYZED” es uno de esos discos que se han quedado en un rincón de la carpeta de pendientes y que por fín le ha llegado su hora. Ocho años después de su primera entrega los suecos SILVER DEVIL se salen de alguna manera de la corriente mas prolífica del panorama escandinavo actual pàra recuperar vibraciones más cercanas a bandas como Dozer o Truckfighters. A través de sus ocho temas, nos meten de lleno en una ciénaga arenosa a base de fuzz. Una arenas moveidas golpeadas por tormentas desérticas con una estela de destrucción a su paso con momentos de psicodelia. Unas nebulosas que rayan la psicodelia pesada en entornos oscuros con voces psycho-doom, agudas y ahogadas entre torbellinos de fuzz envolvente. Temas como “Howl”, “Rivers” o “Paralyzed”, transitan con riffs difusos por los cánones del desert-rock más ortodoxo.   Pesados y cadentes ritmos en los que incorporan algún solo hiriente y profundo. Al mismo tiempo, dotan a los temas de un cierto matiz progresivo, que resulta más evidente en unas voces que me recuerdan a algunos momentos del último trabajo de Elder, especialmente en “Paralyzed”

No faltan los momentos en los que SILVER DEVIL se inclinan hacia postulados metal como en “Nightwalker”, en la que, tras un comienzo hipnótico y repetitivo, el tema es ejecutado a gran velocidad. Si te gustan las reverberaciones fuzz, sin duda, éste es tu disco. Entre los pesados y nebulosos ritmos, lesas voces que tratan de asomar entre la exuberancia rítmica son un pilar fundamental. Por otro lado, no faltan a la cita sabbathica en “Hypersleep”. Un tema que si sigue un camino parece al citado “Nightwalker”, aquí, el quinteto sueco, se vuelven  más doomies entre las tinieblas. Un derroche de sonidos Sabbath, fuzz, stoner, psicodelia pesada y doom. Incluso, si vamos más allá, podemos encontrar algún eco setentero o incluso, hasta heavy. 

“PARALYZED”, es uno de esos discos que prácticamente no te da un respiro. Poderoso en todos sus cortes, y rebosante de humeantes riffs pesados y cegadores. entre esas arenas movedizas, la banda es capaz de incluir esos elementos de psicodelia pesada que modulan un poco la tempestad; si a eso sumamos la vocación progresiva de las voces, el resultado es bastante atractivo. “Octopus”, puede ser el tema que resuma todas las vibraciones y modulaciones que nos ofrece SILVER DEVIL. Otro de los cortes que incluye resonancias más consonantes con la psicodelia pesada es “Beast”, un tema mucho más psicotrópico a pesar de que no baja el alto listón que se han puesto a su intensidad. Seguramente “PARALYZED” no aparecerá entre las listas de los discos más destacados del año, pero lo cierto es que es un plato de fácil digestión para los amantes de los sonidos más arenosos y contundentes. Todo ello, sin sonar agrio, ni trasnochado, ya que aporta su toque personal, sobre todo con ese tono vocal que lo hace tan particular. ¿Te atreves a probarlo?. lo más seguro es que no te arrepientas.

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Reseña: GREEN LUNG.- “Woodland Rites”


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Después del buen sabor de boca que nos dejó su EP “FREE THE WITCH” publicado el pasado año, había ganas de una nueva entrega de los londinenses. Y la espera ha merecido la pena tras escuchar éste “WOODLAND RITES”. Ya el título del álbum y especialmente la portada nos dan pistas de lo que podremos encontrar entre sus surcos. Un ritual ocultista en bosques sombríos en los que el proto-metal se une con el heavy-rock bajo la mirada de una neblina de psicodelia y stoner que no prescinden de las melodías; influenciado por Black Widow, Black Sabbath, (especialmente esa cadencia vocal que nos recuerda al mejor Ozzy) o la imaginería Comus.  Una liturgia de riffs a los que une un órgano inquietante y unas voces y coros hechizantes. Como el propio título del álbum nos indica la liturgia oscura de apariencia satánica se presenta a través de ocho impactantes temas que no te dejaran indiferente. Teniendo en cuenta que no soy muy amante de las vibraciones heavy-metal, me postro a sus pies cuando son combinadas y ejecutadas de esta manera tan impresionante. La banda utiliza la estructura de las dos caras de un vinilo para hacernos propuestas distintas, algo que encontrábamos en los setenta con muchas bandas que usaban una cara del disco para un tipo de temas y len la otra cambian su registro. En este caso sucede algo parecido.

Una guitarra en tonos acústicos crea la atmósfera propicia en “Initiation” para adentrarnos en las profundidades de los dominios del quinteto en los que la brujería tiene todo el poder.  Tras seducirnos con esos acordes, el heavy-metal hace acto de presencia de una forma majestuosa. Una épica aplastante, en la que las voces están ausentes hasta el enlace con el tema siguiente, “Woodland rites” donde una locución amenazante da paso a poderoso riffs y una voz que recoge el legado de Ozzy. Densos, con afiladas, guitarras y un bajo inquebrantable, van modulándose con seductoras melodías, para atraparnos entre sus garras y arrojarnos un vendaval de  heavy-rock.

Recuperando el legado proto-metal, nuevamente nos introducen en “Let de devil in”.  El heavy-metal de los ochenta en una encarnizada lucha con las vibraciones pioneras del metal los setenta. Lo que puede parecer una contradicción, es algo completamente pretendido. Una unión de dos mundos que se unen en beneficio del mal. Voces y coros, así como una cadencia media, hace que poco a poco caigamos en ese hechizante sonido, con el conjuro que llega desde un órgano que parece pasar desapercibido pero que crean el clima necesario dentro de la exuberancia rítmica.  

Coros eclesiásticos y un sonido del órgano inicial una nueva liturgia que sin disimular, se sumerge en lo ocultista. “The ritual tree”, un inquietante nombre para una canción que le hace honor. Una celebración invocando al diablo con vestimentas heavy-metal y cantos magnetizantes. El contraste entre el bien y el mal, en una lucha desigual. La segunda parte de la canción desciende a las profundidades más psicotrópicas, con calmados momentos en el que el órgano mantiene la tensión mientras las guitarras se afilan para cortar la respiración con una nueva embestida de riffs y solos que poco a poco se van elevando y agigantándose en espesuras en las que fugazmente aparece la luz.

“Templar dawn”, nos ofrece los mas oscuros momentos. Aquí el ocult-rock se muestra ya sin tapujos. El relato de película de terror está servido. Los cánticos rituales se envuelven en llamas de guitarras que se contonean cual sirvientes. Adeptos a la causa, que ya no se ocultan en ropaje alguno. El órgano y el bajo amenazante muestran todo su poder. Vestigios Sabbath se inclinan al doom, con riffs despuntando ocasionalmente haciendo que su base rítmica se postre a sus pies.  Sin darnos cuenta, el quinteto a creado el clima perfecto para que los discípulos de belcebú salgan de su guaridas para rendirle tributo.

Cada tema se inicia con una pequeña locución y “Call of the coven” no iba a ser menos. Sin distracciones, los londinenses vuelven al heavy-metal, con toda su parafernalia, mientras la voz de Tom Templar mantiene sus registros. El tema sirve de lucimiento para Scott Masson y sus solo propiamente heavies.

“May queen”, con sus cerca de siete minutos, es el espacio propicio para que la banda cambie un poco su discurso, y se muestre más compleja en su composición. Con hechizantes momentos con voces seductoras y la ambientación del órgano, así como una bajada de revoluciones, construyen un corte que permite comprobar el crecimiento como banda de GREEN LUNG. Un tema elaborado que te seduce poco a poco, sin violencia. Son los momentos más heavy-psych del álbum. Una psicodelia que se viste de tonos vintage. Por los mismos derroteros, “Into the wild”, ahora de con una introducción más contundente, pasa a calmadas atmósferas, entre lo psico-progresivo y lo ocultista, sin terminar de deshacerse de sus ropajes setenteros. Aquí es donde aparecen momentos Black Widow, con una cadencia de órgano y bajo a medio gas. Las arremetidas de gruesos riffs metálicos no faltan a su cita, acudiendo a la llamada del clérigo cuando este lo requiere. Ondulante y nebuloso, se va aderezando con mesura con esas guitarras que nos habían mostrado en el resto de los temas. Una montaña rusa de vibraciones que se contonea en su danza, para adormecernos y despertarnos a su antojo.

GREEN LUNG son: Tim Templar (voz) John Wright (órgano), Scott Masson (guitarra), Andrew Cave (bajo) y Matt Wiseman (batería). “WOODLAND RITUAL” sale publicado por  Kozmik Artifactz.

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Reseña: MONOCLUSTER.- “Ocean”

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Alemania ha sido siempre cuna de grandes bandas, pero últimamente la escena alternativa de Colonia está ofreciéndonos una gran cantidad de buenas bandas que debería ser objeto de estudio. El segundo álbum del trío MONOCLUSTER nos hace corroborar que las buenas sensaciones que nos dio su debut no eran un espejismo y que han tenido una evolución muy positiva. “OCEAN” es un álbum oscuro con muchas influencias de All Them Witches en su sonido, combinadas con momentos doom, desarrollos en pura línea Colour Haze y un toque de los noruegos The Devil and The Alghmity Blues. Cinco largos temas que no bajan de los diez minutos en los que dejan reflejada toda su técnica y su magia. Pasajes que transitan por oscuras atmósferas siderales cuyo magnetismo te atrae al interior de sus surcos.

Olvidándose de ningún cliché establecido crean una música expansiva que atrapa al oyente. Seductores y sólidos, saben combinar la fuerza con la sutileza en unos de los discos más destacados de lo que llevamos de año, y esto dice mucho de la calidad de estos chicos. Sin olvidarse de postulados stoner de Kyuss o Sungrazer tienen la habilidad de llevar al oyente a espacios desconocidos de los que no querrás escapar. Unas voces seductoras y atrayentes acompañan un viaje psicotrópico que tras unas escuchas conseguirá hacerte adicto al mismo. Estamos ante uno de esos discos que hay que escuchar con atención y profundidad, y de los que en cada nueva audición encontrarás más y más detalles.

Hipnóticos acordes y unas voces que salen de nebulosas letárgicas nos introducen en “Ocean in our bones”. Ya desde los primeros acordes el tema nos recuerda a los de Nashville. El sonido de All them Witches se ve reflejado en la primera parte del tema, y especialmente en la cadencia vocal de Chris, su vocalista y bajista. Una guitarra va encajando en espacios de los que difícilmente podremos salir. Una vez aletargados nos golpean con riffs de corte doom, La herencia Colour Haze se hace notar en los desarrollos de la guitarra de Jan. Grueso y poderoso, el tema demuestra toda la fuerza que habían descubierto en alguno de los temas de su anterior trabajo.

La mesiánica voz hace las veces de oráculo para permitirnos salir del embrujo en el que MONOCLUSTER nos ha introducido. Un tema pesado que finaliza con cegadores y difusos momentos Stoner.

Desde el primer momento se parecía la gran calidad de la producción de “OCEAN”, haciéndose mucho mas evidente tras los primeros acordes del bajo de “Leviathan”. Un aura de misterio sobre suaves notas de guitarra comienza a crear ese magnetismo atrayente hacia insondables espacios alejados de los cotidiano en los que los sentidos se despiertan para recibir todos los matices del tema.   Nuevamente aparece una cálida voz que parece susurrarnos. En este punto podremos comparar estos momentos con alguno de All them Witches, pero yo, como fan de los de Nashville que soy, pero también de The Doors, vislumbro una herencia Morrison en esa voz, por otro lado, tengo que decir, que el mismo legado del Rey lagarto lo he visto siempre, de alguna manera en las “Brujas”. Todo sucede con calma, una calma tensa, unas voces suaves, con algún momento de herencia blues en las mismas, pero con una inusual calma mántrica. Los platillos insisten sutilmente creando un decorado mágico que transcurre por una instrumentación heredera de Colour Haze.  El tema se sumerge en una espiral tintes progresivos en los que la guitarra campa a sus anchas mientras la base rítmica no deja de engrandecerse con ritmos retro-doom. Una intensidad que se ve aplacada por atrayentes pasajes de la fascinante guitarra antes de una nueva embestida doom. Parece en estos momentos que la banda jugase con nosotros teniéndonos a su merced.  

“Guns and greed” retoma los momentos más apacibles jugando solo con esa magnética voz y con sutiles acordes de guitarra adormeciéndonos para nuevamente despertarnos con poderosos riffs. Una montaña rusa de emociones por los caminos de la psicodelia pesada. Derroche de fuzz sobre fornidos ritmos creando una mar gruesa que desciende a plácidas aguas en las que el terror nos acecha a base de riffacos gruesos y fornidos. Un tema algo desconcertante, que pone en el escaparate a los MONOCLUSTER más experimentales.

Un dato a tener en cuenta es la maestría de la ejecución junto a una cuidada producción que obtiene un sonido limpio y brillante a pesar de su oscuridad innata. El tema contiene los momentos más tétricos y lúgubres del disco.

No cabe duda de que los alemanes son intensos y les gusta experimentar. “A place beyond” da rienda suelta al trabajo de un bajo incisivo y fornido, al que se une una batería sólida. Fuerza y poderío con desgarradas voces que transmiten desesperación. Complejos momentos de experimentación progresiva que generan inquietud. Es como si la banda te dijera. “Ven, no va a pasarte nada…. Y luego cayera sobre ti con toda su fuerza”. Lo cierto es que el resultado es espectacular. Las guitarras en vena Colour Haze vuelven a esta trama de misterio oscuro en la que nos sumergen. Doce largos minutos que contienen momentos que nada pudieran parecerse unos con otros, desde el doom más grueso a escenario que coquetean incluso con el post-rock. Voces atormentadas, que pasan del desgarro al susurro y la seducción, siempre mostrando un cierto una calidez y una magia que nos atrae.

El hipnotismo está presente en “Home”, otro tema de psicodelia que conjuga elementos de All them Witches y The Devil and the Alghmity blues. Sin perder esa inclinación por los momentos doom, el tema es un tortuoso tránsito entre los sonidos pesados y la psicodelia más letárgica y magnetizante. Siempre bajo el halo del misterio y la oscuridad, una locución radiofónica se incorpora a la trama, para darle más realismo a una trama compleja que se sale de determinados estándares obteniendo un resultado brillante.  

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