Reseña: HAMMADA.- “Atmos”

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Después de un par de EP’s y varios single HAMMADA publica su álbum debut “ATMOS”. Los prometedores singles que había publicado como adelanto de este trabajo hacían prever que algo grande estaba por llegar. Tonos vintage sobre ritmos arenosos con altas dosis de fuzz lisérgico y una cruda voz que nos traslada décadas atrás. Un collage efectivo en el que los monolíticos riffs stoner-doom con un terrorífico sonido bajo se conjuga entre efluvios heavy-psych con una resultado que nos aleja de la monotonía. El cuarteto de Freiberg se ha tomado su tiempo desde su fundación en 2012 para publicar su primer larga duración, pero sin ningún género de dudas, la espera ha merecido la pena. una hora intensa y vibrante en la que los muros de sonido son coloreados con bellos pasajes lisérgicos. A caballo entre el sonido arenoso de bandas como LOWRIDER y los dictados de la psicodelia pesada alemana de bandas como Rotor o Colour Haze consiguen crear un álbum monumental, lleno de una épica atrayente que consigue absorber al oyente entre sus surcos. Huyendo de la monotonía,  cada tema tiene algo que aportarnos, siempre ondulantes, crudos y pesados, pero también delicados y sorprendentes, HAMMADA tienen la facilidad de modular sus canciones dotándolas de elementos que hacen que resulten de los mas atractivas y cautivadora. Con alguna pincelada llegada de los 70’s e incluso con leves momentos blues, la vocación stoner de la banda no admite dudas, pero tampoco las admite su faceta más “viajera”. un viaje, que siempre nos ofrece grandes momentos de felicidad. Sus canciones se caracterizan por numerosos cambios de ritmo, una mezcla equilibrada de melodías atmosféricas y paisajes sonoros más duros, así como voces potentes.

HAMMADA son: Kristian Schulze (voces y organo) Christian Döring (guitarras y sintetizadores), Lenz Fiedler (bajo) y Sönke Tautorus (batería) “ATMOS” fue grabado, mezclado en Barren Rock Studio y masterizado en Yeti Cave Sounds. 

Una introducción atmosférica con sintetizadores es el punto de partida de “Occasus”. Sobre un entorno heavy-psych el cuarteto alemán nos embarca en un viaje en el que los tonos vintage se sustentan en sólidos ritmos que se colorean con efluvios lisérgicos. Crudos, sus crujientes riffs stoner combinan elementos de psicodelia con ecos llegados de los 70’s. Un tema colorista con vestigios del sonido ROTOR en sus surcos y una voz que juega con registros melódicos en contraposición con otros mucho más desgarradores en una ondulación constante. La combinación de sus crujientes riffs con los efectos crea un barrera de sonido infranqueable. Todo un muro de fuzz que protege las vibraciones más psicodélicas que constantemente incorporan. Como si no quisieran renunciar a nada, consiguen un tema efectivo y colorista a caballo entre el desert-rock más ortodoxo y los ecos heavy-psych bajo la sombra de vibraciones más propias de los 70’s. Incluso aparecen alguno momentos en los que los teclados aportan sutiles pinceladas progresivas entre crudos momentos casi doom.

Sin esconderse, en “NOX” se decantan por stoner más arenoso aderezado con una turbia neblina creada por los teclados. Desert-rock ortodoxo en un tema crudo y con las aristas rugosas bajo riffs que golpean con fuerza invitando a mover las melenas al viento.

Como si se tomaran un respiro, “Heliokratia” nace desde la calma de unos acordes en los que se perciben genes blues. Siendo fieles a su pesado sonido consiguen aderezarlo para que nada resulte monótono. Incisivos solos ácidos se incrustan en esa portentosa y fornida linea de bajo que no deja de crujir constantemente. Incorporando pasajes con wah-wah hacen que el tema tome un camino más psicotrópico en el que añaden sugerentes pasajes vocales. El atronador bajo regresa para tomar el protagonismo  en un tema versátil que contiene muchos aditamentos y buenos pasajes de guitarra.  Tras momentos atmosféricos en los que la psicodelia brilla con luz propia el tema culmina en monumentales momentos de pesadez.

Sin duda HAMMADA sabe moverse bien en los espacios stoner doom, pero como demuestra “Ether” también saben salir airosos de momentos mucho más narcóticos e intoxicantes. El tema mantiene un curioso y efectivo equilibrio entre las dosis de fuzz humeante y la tormenta arenosa que crean con sus riffs. Una tempestad de la que salen rayos lisérgicos que nos chamuscan sin remisión. Con guiños a Colour Haze consiguen que el tema fluya dinámico y cautivador. 

Sin perder esa stoner innata “Helios” se deja seducir por ecos hard-rock entre cuidadas armonías en una perfecta combinación de crudeza y aire fresco que hace huir de la monotonía. Con desgarradores momentos llenos de épica a lo largo de sus casi diez minutos recorren distintos escenarios que hacen que la banda se vacíe por completo en un brillante tema que conjugan momentos stoner-doom  con otros más sugerentes. 

“Azimut” fue uno de los adelantos que  la banda nos ofrecía hace semanas. Aquí la impronta heavy-psych brilla sobre monolíticos. Un tema lleno de garra que bien puede convertirse en el santo y seña de una banda que no escapa del legado Rotor a pesar de la contundencia y querencia hacia escenarios más stoner-doom y sobre todo con la ruda voz de Kristian Schulze.  Lo cierto es que cada uno de los temas contenidos en “ATMOS” resulta ser un plato muy apetecible de digerir. No es demasiado habitual encontrarnos con el sonido del órgano en cortes de stoner arenoso pero este es un punto a favor de HAMMADA, ya que saben hacerlo con maestría para obtener un brillante resultado. 

Este extenso álbum cierra con “Domizil”, toda una paradoja de 15 minutos. Una línea de bajo que parece que vaya a quebrar es el punto de partida de una odisea en la que atronadores tambores ponen el contrapunto a la magia de las guitarras. Psicodelia entre un manto protector de teclados en un segundo plano emprenden un tortuoso camino en el que los vestigios de Colour Haze brotan espontáneamente entre la fuerza de esos crepitantes riffs. Un agreste transitar en el que mantiene la mirada al frente entre ese turbio e intoxicante muro de sonido. Un entorno mágico en el que las notas fluyen de manera natural. Tras el derroche de la primera parte del tema, los pesados riffs van desapareciendo para dejar espacio y reverberaciones más propias de una nueva dimensión. Embarcados en esa exploración por insondable espacios psicotrópicos la banda baja las revoluciones para seducirnos entre efectos por su lado más psicodélico. Una banda que parece tener el corazón partido y que no quiere renunciar a nada.  

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Reseña: RED MESA.- “The Path to the Deathless”

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Como ya es habitual todos los viernes, recibimos una avalancha de nuevas publicaciones. Entre los álbumes publicados en el día de hoy destaca el nuevo trabajo de RED MESA. La banda de Alburquerque libera “THE PATH TO THE DEATHLESS”, su tercer trabajo. Este álbum es un registro conceptual sobre la muerte y el más allá. La muerte es una dura realidad de del mundo físico, pero el alma y el espíritu viven a través de lo “inmortal”. Un álbum que gravita entre temas que profundizan en una particular apuesta en la que los ritmos stoner se salpican de crudos y ásperos temas sludge como el chamánico “Ghost Bell” y sus ritmos doom, la psicodelia pesada de “The Path To The Deathless”, sobre unas atmósferas más trascendentales, así como “Revelation” en la misma línea, Al ingual que “Disharmonious Unlife”, tema en el que colabora Scott “Wino” Weinrich, con su susurrante voz. No faltan salvajes momentos stoner herederos del heavy-rock de Motorhead como “Desert moon”, con la colaboración de Dave Sherman  (Spirit Caravan). Entre medias de sus gruesos sonidos encontramos la rural y acústica “Death i am”, un cálido tema que baja la intensidad del álbum, para recostarse sobre armonías más amables. La fuerza y carácter sludge de cortes como “Swallowed By The Sea” se conjuga con espacios ensoñadores y sinfónicos sobre atmósferas tenebrosas en una original combinación. 

El resultado es un álbum ecléctico que se debate entre los ritmos desérticos del stoner stoner con una intrinsica vocación sludge bajo espacios en los que la psicodelia pesada nos arropa con un manto lisérgico de tintes transcendentales que por momentos explora espacios más propios del metal progresivo.  

El álbum fue grabado, diseñado y producido por Matthew Tobias en Empty House Studio (que ha grabado álbumes de (OM, AL CISNEROS, SUPERGIANT) en enero y febrero de 2020, y fue masterizado por John McBain (guitarrista original de Monster Magnet). 

Para los fanáticos de Kyuss, Truckfighters, Monster Magnet. La banda mezcla la psicodelia de Pink Floyd y The Doors con el riff del heavy metal clásico de bandascomo Black Sabbath, Motorhead, y agrega un toque de Metal progresivo mas propio de Isis o Tool.

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Reseña: THE BLOODY MALLARD.- “Realm”

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Sin hacer mucho ruido, los británicos THE BLOODY MALLARD acaban de publicar su debut “REALM”. Uno de los mejores trabajos editados en este mes y en el que a través de siete cortes instrumentales, dejan patente la calidad del trío londinense. Con una pesada base rítmica y desarrollos monumentales que van desde las finas texturas post-rock, a sonidos hermanados con el metal, logran tejer un denso y bello tapiz sonoro que consigue atrapar al oyente.   Su líder y guitarrista Tom Walding, después de experimentar con melodías, ritmos y tonos que recordaban muchos viajes de setas en la zona rural de Kent, los segmentos sónicos finalmente se formaron en canciones que se convirtieron en el álbum,REALM”. Tras esto, cualquiera se podría preguntar: ¿A que suena realmente esa experiencia?. La respuesta bien podría ser: A sonido que evoca la pesadez de bandas como YOB o ELDER, con la finura estilística de PINK FLOYD, la experimentación de KING CRIMSON aderezado con un cierto aroma rural evocador de ancestrales relatos de cuentos y leyendas. Un bosque sonoro en el que los efectos de los hongos mágicos se sienten a través de la psicodelia subyacente conjugándose con la belleza floral de los pasajes progresivos y post-rock, en unas atmósferas que por momentos se oscurecen para acercan a la banda a las cavernas doom. Un resultado armónico que pasa por distintas fases, desde lo inquietante a lo reconfortante sin perder su eclecticismo. Sus cuidadas y elaboradas melodías  nunca parecen construidas al azar, de hecho, cada canción evoluciona con giros y ondulaciones que cambian su vocación para enriquecer cada armonía y conseguir un sonido orgánico que fluye con naturalidad entre múltiples poliritmos haciendo que los temas se compacten.  Un trabajo dinámico que hace que los temas se engrandezcan en su avance, pero siempre en una explosión contenida. Un magnífico debut que me hace augurar que la joven banda londinense consiga estar boca de numeroso publico en próximos tiempos. Un cautivador álbum recomendable tanto, para los amantes mas purístas del rock progresivo, como de los de la psicodelia pesada 

El álbum fue producido grabado y mezclado por Jarred Hearman (Katy B, Wretch 32, Mammal, John Butler Trio, The Prodigy, Slipknot) en Konk and City Sounds Studios y The Gin Factory.

THE BLOODY MALLARD son: Tom Walding (Guitarras), Raihan Ruben (Bajo) y Jake Bradford-Sharp (Batería).

“Haemoglobin” el tema más largo del álbum con sus once minutos, abre con delicadas más propias de la escena post-rock para transmutarse inmediatamente a un escenario de pesadez más propia del doom. Pesados riffs y tambores explosivos llenos de una fuerza capaz de generar monumentales espacios sonoros en un auténtico frenesí de ritmos y riffs. Entre esta eclosión lograr insertar elementos psico-progresivos que a la postre forman la identidad de los ingleses. En contraste con la eclosión anterior, hacen descender el tema a bellos prados sonoros siempre bordeando la frontera del post-rock. Tomándose una pausa por estas mágicas estancias palaciegas tras un pequeño reposo en su intensidad vuelve a elevarse por majestuosos espacios progresivos con una tupid instrumentación. En un nuevo giro argumental, misteriosos y susurrantes desarrollos se apagan silenciosos. Los sutiles y elegantes acordes nos despiertan de este maravilloso sueño en el que nos han sumido para volver a la grandilocuencia de ese sonido grueso y pesado del que hacen aflorar aromáticos y delicados acordes de guitarras soportados por un escenario post-rock.

En un contraste entre los calmados acordes semi-acústicos y los tonos progresivos, “Subject to entropy” con la grandilocuencia del pesado y fornido bajo la banda coquetean con sonido más propios del Stoner-doom sin terminar de deshacerse se ese sonido entre el post-rock y el rock progresivo al uso. En su parte final el tema desciende a entornos más rurales a través de acordes acústicos que hacen que el tema se evapore lentamente. Inspirada en las teorías de la entropía e influenciada por esos riffs doom y stoner, la canción fue escrita con afinaciones, fuzz y distorsión mezcladas con capas acústicas para reflejar la naturaleza de la entropía. Los pensamientos, sentimientos, actividades y existencia sin fin de cada uno están sujetos a los elementos de la naturaleza. La canción tiene como objetivo crear esa realidad envolvente y fue escrita con la intención de dar al oyente la libertad de interpretar el terror o la comodidad.

A modo de susurrante interludio, “Reversion”, nos arrulla con una extraña delicadeza.

“Noble rot”, evoluciona desde calmados y hechizantes pasajes entre setas mágicas para elevarse a momentos turbios y plomizos en ese bosque hechizado del que afloran flotantes pasajes floydianos. Todo un mundo de fantasía psicodélica que se va describiendo con unas cuidadas melodías que conjugan belleza y fuerza sobre el escenario que mejor se mueve el trío. Éste no es otro que esos espacios psico-progresivos que con tanto acierto son capaces de describir como relato de cuentos y leyendas del pasado en los que la épica está presente.

Mostrando su faceta más pesada, Ceremonious Synapses”, un tema dividido en dos partes arranca con fuerza con sus crujientes y plomizos riffs herederos del hard-progresivo llegado de los 70’s. Abandonando los pasajes de ensueño, un fornido bajo y afilados solos de guitarra tratan de aflorar entre la densa base rítmica. Un contraste efectivo en el que los tonos vintage consiguen enganchar al oyente al tema y a su particular narrativa, especialmente en su primera parte.  A pesar de la contundencia, no faltan esos momentos más pausados, pero en esta ocasión con un carácter más rugoso.

Explorando temáticamente el tema de las vías neuronales y los comportamientos dentro del cerebro humano. La conciencia y los comportamientos humanos pueden estar vinculados a la estructura de estas redes neuronales y basarse en ciertos acontecimientos en la vida de una persona (ambientalmente, traumáticamente, meditativamente) estas vías pueden alterar. El tema supone unas narrativas temáticas del esfuerzo consciente por cambiar estos caminos; parte I) centró uno el físico friccionado y disciplinado, mientras que la parte II) se centra en el nivel más profundo y subconsciente espiritual del cambio.

En la segunda parte del tema “Ceremonious synapses (II)”, dejan de lado la pesadez para sumergirse en atmósferas progresivas con constantes cambios y giros estilísticos. Con un sonido que siguen siendo rugoso paulatinamente se van limando para dejarse llevar por desarrollos en los que la psicodelia tiene un mayor protagonismo.

Este maravilloso debut, cierra con “Dawn”, en la que ejecutan un sosegado y sigiloso paseo por apacibles atmósferas a modo de epílogo. El descanso para el guerrero después de las batallas anteriores parece mostrarle el camino de vuelta a casa en un corte poco trascendente en el conjunto del álbum.  

https://www.facebook.com/TheBloodyMallard/

Reseña: ELDER.- “Omens”

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“OMENS” es el quinto álbum de una banda que no deja de crecer desde que en el año 2.008 publicara su debut “ELDER”. Consiguiendo cada día un mayor numero de seguidores para su causa, en este álbum se sumergen con una mayor profundidad si cabe en el complicado territorio del rock progresivo sin perder el sonido pesado que les vio nacer.  En esta ocasión a través de cinco largos temas ejecutan exuberantes melodías intrincadamente entrelazadas que crecen y se disuelven por igual entre sus masivos riffs. Ahora, con una nueva formación con Michael Risberg a la guitarra y George Edert a la batería, junto a Fabio Cuomo en el piano y sintetizadores, construyen un álbum exuberante en el que el legado de bandas del siglo pasado como Yes o los mismísimos Rush están muy presentes en sus composiciones.   Los temas psico-progresivos parecen ser los que mejor se adaptan a su propuesta musical para ofrecer su mejor versión. Seguramente los que se enamoraron de los pesados riffs de sus comienzos puedan sentirse algo defraudados, pero, sin renunciar a aquel legado, consiguen evolucionar con maestría a un sonido mas elaborado. Los temas guardan una estructura parecida en cuanto a la progresión de su intensidad; con un desarrollo muchas veces más propio de la experimentación de King Crimson y los desarrollos sinfónicos que nunca sabes donde te van a llevar. En algún momento he tenido la sensación de que los temas se desarrollan en una trama argumental que concluye sin un desenlace concreto, pero aún así, “OMENS” ratifica que estamos ante un álbum muy destacado, de una de las bandas mas creativas del momento. Sus faraónicas estructuras sonoras, contrapesan la creatividad en esas complejas atmósferas psico-progresivas que nos invitan a explorar, con la pesadez  de sus monumentales y espesos riffs. Estamos ante uno de esos álbumes que ganan con cada nueva escucha gracias a la multitud de matices que contiene cada tema en ese viaje a los confines del metal-progresivo contemporáneo. 

“OMENS” fue grabado y mezclado en Black Box Studios en Francia con el ingeniero Peter Deimel (Shellac, dEUS, Motorpsycho) y masterizado por Carl Saff en Chicago correspondiendo la ilustración de la portada a Adrian Dexter. El álbum está disponible vía Stickman Records

Los temas ha sido interpretados por Nicholas DiSalvo  (Guitarras, voces, teclados) Michael Risberg (Guitarras, teclados) Jack Donvan (Bajo) Georg Edert (Batería) Fabio Cuomo  (invitado a los teclados).

Con sus teclados atmosféricos latiendo, “Omens”, tras una breve introducción rompe la calma con pesados y gruesos riffs. Guiados por aura progresiva, el tema avanza parsimonioso pero plomizo. Entre la monumentalidad instrumental brota la voz llena de épica de Nicolas DiSalvo. Sin perder su fuerza, y con acordes que se repiten en círculos, el corte desciende a acolchado prados psico-progresivos. Una vez allí, la guitarra coquetea con momentos post-rock de gran belleza. Generando una bucólica atmósfera, inicia una exploración más propia del hard-progresivo entre tonos melancólicos. Solo medio tema escuchado y ya queda claro la importancia que los teclados tienen actualmente en ELDER, Caminando por esos espacios sinfónicos la banda se asemeja al sonido que Yes ofrecía en los 70’s con la correspondiente actualización contemporánea de los mismos con su pesadez Stoner-doom. Pasando por distintas estancias sonoras, la majestuosidad palaciega del tema ofrece poca duda. Un sonido espeso, con una incuestionable base rítmica sobre la que construyen grandiosos y versátiles paisajes sonoros llenos de fuerza.

“In procesión” parte de una repetición de riffs de una manera casi hipnótica. La maquinaria ELDER se pone a funcionar como nos tiene acostumbrados en los últimos tiempos. Su sonido lleva tiempo evolucionando a estos bellos espacios progresivos, en los que la lánguida voz de DiSalvo pone la fragilidad en un robusto sonido. Internándose en un sinfonismo que me recuerda a Camel, crean una banda sonora de un relato de cuentos y leyendas lleno de épica. A lomos de un corcel en el que los genes parecen descender del árbol genealógico de Rush, siguen combinando los pasajes calmados con intensas fragancias y una estructura que parece atascarse en constantes giros y meandros para reposar en su parte central en remansos de psicodelia apacible.  En su parte final vuelven a venirme a la mente momentos del pasado, mas propios de los Supertramp más experimentales (una odiosa comparación que no pretende inducir a engaño).

Sobre susurrantes pasajes psico-progresivos, “Halycon” nos acaricia bajo un cadente y más pausado ritmo. Los teclados y sintetizadores junto a esas guitarras que parecen estar agazapadas en un segundo plano van construyendo la trama argumental. Con todo su magnetismo en ritmos que se tornan casi kraut en un génesis calmoso que acaba eclosionado en desarrollos progresivos a lomos de pasajes casi post-rock, post-metal. La voz de DiSalvo a duras penas puede hacerse hueco entre tanta grandiosidad instrumental. Olvídate de sencillas estructuras, aquí todo está cuidado y diseñado con precisión y una gran trabajo compositivo. Un nuevo giro sinfónico amortigua la fuerza para prepararnos a nueva deflagración que nunca acaba de producirse. Quizás, por poner un pero, hay momentos en los que los desarrollos se alargan en demasía para no acabar ofreciendo el final que anuncian. Su final vuelve a ser denso y pesado, lo cual no supone ninguna sorpresa a estas alturas.

Con algo menos de pesadez, “Embers” parece haberse creado a lomos de los sonidos progresivos del siglo pasado. Con algo menos de densidad, los ritmos y frescura de su primera parte siguen con la mirada puesta en Yes. En esta ocasión con un mayor protagonismo de las guitarras el corte se muestra mas luminoso. Con una estructura rítmica circular, en la que los ritmos se repiten una y otra vez, logran crean esa espiral arrolladora de sonidos grandilocuentes. Los momentos de pausa, que también los hay, preceden pasajes en los que la batería de George Edert se torna casi robótica entre las dulces melodías.

“One light creating” y sus susurrantes acordes en tonos grises reflejan un estado de melancolía previo a la habitual explosión sónica de la banda. Atmosféricos, y exuberantes, su sonido explora los confines del rock progresivo más innovador con gran magnetismo. Sus lánguidos tonos contrastan con la elaborada tarea compositiva. Jugando con los elementos el tema se adorna con sonidos sinfónicos tras las embestidas de densos sonidos que se repiten una y otra vez.   La última parte del tema se asienta en una atmósfera más psico-progresiva, dando un mayor protagonismo a la instrumentación.

https://www.facebook.com/Stickman-Records-1522369868033940/

Reseña: DOMO.- “Domonautas Vol- 1”

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Combinando largos temas con otros más breves en los que la psicodelia pesada toma prestados distintos elementos progresivos y desérticos. La primera parte de las dos que componen “DOMONAUTAS”, ya que la banda tiene prevista una segunda entrega a lo largo del año 2.020, lo cual no significa que el álbum no tenga vida propia.  Hemos tenido que esperar cuatro años desde su split con sus paisanos PYRAMIDAL, para tener este trabajo, pero hay que decir que la espera ha merecido la pena. Estamos ante una banda que sin perder su espíritu de trabajo sobre sus jams psicodélicas, en esta ocasión, incide en espacios progresivos más propios de la escena andaluza y mediterránea de los setenta. Posiblemente menos espaciales y más progresivos, la incorporaciones de las voces de la mano de su bajista Oscar, con una mayor presencia, aportan un aura alternativa que ya hemos visto en bandas como Atavismo o Híbrido.  Tonos orientales que nos acarician en contraposición con la pesadez de su psicodelia y de los momentos más stoner del álbum. El resultado es un logrado trabajo psico-progresivo con poderosos ritmos difusos y aromatizantes atmósferas exóticas herederas de las grandes bandas españolas que llegaban del sur en  los años setentas. Fuzz, bellas melodías y ondulantes temas que afloran desde la calma elevándose en construcciones monumentales sin perder el aroma lisérgico. 

Otro ladrillo mas en el edificio de la pujante escena de la psicodelia pesada nacional.  “DOMONAUTAS VOL: 1” está disponible vía Clostridium Records.

Por la senda psico-progresiva “Oximoron” va evolucionan en la construcción de misteriosos entornos creados fundamentalmente por los teclados, que son oxigenados con cadentes y enigmáticos vientos mediterráneos. Una brisa llegada del sur con aromas orientales generando un espacio de placidez instrumental. Bellas melodías sobrevuelan la firme batería de Paco en un peregrinar que acaba chocando con los acantilados de su levante natal. Pesados ritmos entre la belleza armónica e incrustaciones de gemas preciosas en forma de voces arábigas completan un corte que nos da pistas de por donde va a ir el álbum. 

En “Astródomo”, el tema más largo del álbum con sus doce minutos, DOMO se deja seducir por los sonidos del sur del Mediterráneo. Una base de ecos progresivos andaluces de origen arábigo más propios de los setenta navega entre pesados ritmos. Ondulando entre los riffs las guitarras aportan el halo oriental con su exotismo. Un acento que me recuerda a lo mostrado con bandas como Híbrido. Estos ecos hacen que la rugosidad y pesadez del tema se pula para mostrarse mas apacible. Un gran trabajo de guitarra, florida aromática y una pesada base rítmica entre amenazantes riffs. Una rabia vocal entre coros litúrgicos supone todo un contraste entre la oscuridad tenebrosa y la mística con ciertos flirteos doom. Tras esa explosión de furia y desasosiego, el tema acaba reposando en su parte final en tenues atmósferas psico-progresivas, lo que es una constante en el álbum. Un corte que combina la pesadez con el liviano aroma de oriente y que entre sus tenebrosos riffs los teclados aportan ese soplo de aire exótico que nos ayuda a respirar entre la densas atmósferas. 

Otro largo corte como “Ritual del sol” nos susurra en su introducción con pausados acordes propios de la psicodelia más magnética y perfumada que podemos escuchar actualmente. En una constante evolución el corte va elevándose sinuosamente hacia espacios más alternativos y desérticos. Un calmado ritual en el que la belleza aflora con la línea de los teclados soportada por las hipnóticas guitarras y efectos puramente heavy-psych.  Sin terminar de perder el aura progresiva setentera, el fuzz hiriente acaba por hacer que el tema sucumba a  espacios mas propios del desert-rock. Si algo llama la atención es el registro de las voces, entre esa bacanal de difusos riffs. Un tema genera el escenario propicio para que tanto las vibraciones heavy-psych, progresivas y stoner confluyan entre una mirada alternativa aportada por la voz como actor secundario. Guitarras ácidas y afiladas se hacen su espacio entre la difusa pesadez. Doce minutos de completa intensidad en un tema bien trabajado que acaba teniendo tintes monumentales entre constantes oscilaciones tanto rítmicas como estilísticas.

La vuelta a las apacibles atmósfera psico-progresivas se produce con “Planisferio”. De nuevo una introducción de apacible psicodelia nos introducen en sosegados pasajes instrumentales que crecen, engrandeciéndose y explotando en espacios pesados. Una contraposición en la que los teclados aportan la calma. unos espacios drone llenos de magnetismo en un ejercicio de psicodelia pesada al uso, sobre repetitivos ritmos que van atrayendo al oyente hasta hacernos partícipes del tema. Una vez que han conseguido ese objetivo, nos masajean con apacibles y tiernos acordes narcotizantes para poco después volver a zarandearnos con una nueva explosión entre un halo hechizante creado por los teclados. Meciéndonos en un viaje hacia el interior de un túnel lisérgico. Una traslación reconfortante con una perfecta combinación de psicodelia instrumental con fornidas paredes y un interior completamente acolchado. 

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