Reseña: ANDROMEDA SPACE RITUAL.- “All Shades Of Perception”

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Los polacos ANDROMEDA SPACE RITUAL tratan de poner en nuestros oídos un pedazo del universo con su álbum debut “ALL SHADES OF PERCEPTION”. Si, nuevamente otra banda nacida en Polonia dominando los confines de la psicodelia pesada con maestría. No se trata de obsesión personal con este país, pero cada día nos vuelve a sorprender una nueva formación de la escena underground polaca con un álbum magnífico. Un caso probablemente digno de estudio, pero de cualquier manera, me gratifica enormemente. Llevamos tiempo comprobando como se manejan estas bandas con el psycho-doom, pero ANDROMEDA SPACE RITUAL parece querer ir mas allá, y explorar los límites del espacio exterior embarcados en una nave que toma su energía de la  ayuhuasca o de dietilamida, para crear verdaderos espacios psicotrópicos que invitan a dejarte llevar por su magnetismo. Su vocación espacial queda de manifiesto en cinco largos temas en los que las atmósferas narcóticas carentes de gravidez, se exploran con gran acierto. Pasajes que se construyen con calma, sin dejar nada al azar, y que a la postre suponen un apetecible plato gourmet para los amantes más puristas de la psicodelia del Siglo XXI. Heavy-psych a veces ortodoxa, pero en otras ocasiones, que toman rasgos de ciencia ficción, en una narrativa cinematográfica que consigue hacer partícipe al oyente del trance sensorial al que nos invitan cada uno de sus temas. Con algunos pasajes floydianos contrastando con otros más pesados, el cuarteto no reniega de la electrónica, si bien en pequeñas dosis. La guitarra emanando efluvios lisérgicos arropada por el sutil sonido de unos sintetizadores que cumplen su papel con el soporte de un poderoso y cadente bajo.  “ALL SHADES OF PERCEPTION” contiene algunos de los mejores pasajes de psicodelia espacial que he escuchado en mucho tiempo, por lo que invito a cualquier amante del género a que se una a este viaje sensorial a través de los confines del universo. 

ANDROMEDA SPACE RITUAL son: Marcin Bis (guitarra), Mariusz Łyżwa (batería), Dominik Spasówka (sintetizador) y Kamil Lasonczyk (bajo).

“Signs of the unseen” pone la nave espacial polaca en funcionamiento entre efectos siderales. Acordes netamente lisérgicos van creando una atmósfera que nos invita a todo un viaje sensorial. Ensamblando con esmero las notas más graves con una guitarra que gusta del uso de los pedales nos sumergen en un mundo mágico en el que todo sucede con una gratificante calma. Bellos pasajes que invitan a un trance en el que lo terrenal no parece tener cabida. Flotando entre narcóticas nubes los pasajes drone aportan esa mística atrayente que enriquece su psicodelia. Lo espiritual y lo sensorial dominando un entorno en el que los asteroides son los invitados en esa nueva dimensión. Aquí encontramos gratificantes efluvios que nos reconfortan y atrapan en un tema para escuchar bajo luz tenue en un ambiente relajado. El corte poco a poco se va tornando más aturdidor entre una tormenta de efectos y sintetizadores envuelto en el sonido de la galaxia embarcados en la nave psicotrópica de los polacos. El tema contiene alguno de los mejores pasajes de psicodelia espacial que he escuchado en tiempos. Quince minutos magnéticos y hechizantes que dan cuenta de la calidad de esta fantástica banda.
El sonido de los sintetizadores abre “Lazarus”. Inmersos en ese escenario espacial, a diferencia del corte anterior, la guitarra desaparece en su tarea de aportar la acidez a los temas para dejar el espacio en el que la propuesta electrónica adquiere el protagonismo con los sintetizadores como únicos actores.  
“Relay” trascurre bajo pasajes heavy-psych de manual añadiendo elementos exóticos al sonido de la guitarra. Una guitarra que nos invade con solos psicotrópicos de los que de cada nota emanan sustancias lisérgicas que van directas a nuestras neuronas. Generando un clima hipnótico el bajo y una cadente batería hacen el resto en un tema pesado que no pierde esa estela espacial en la tan bien se mueven. Tras los tres primeros minutos, la canción gravita hacia espacios desconocidos en lo más profundo de la galaxia con una narrativa casi cinematográfica describiendo el inquietante transitar por esos entornos intergalácticos.  La banda consigue absorber al oyente haciéndole partícipe de un relato que pasa por distintas tres fases diferenciadas para acabar diluyéndose en un entorno clónico del que partió. Toda una odisea psico-espacial de dimensiones descomunales construida desde la pausa y la calma.
Con una apertura de tintes floydianos, “Bulletcluster!” nos sumerge en nuevo espacio sonoro con insondables y atrayentes pasajes en los que cada nota se percibe con completa nitidez. Abriendo nuestros sentidos el tema nos atrapa en un entorno más hostil en el que nuevamente el hipnótico bajo nos hechiza para sumirnos en otra bacanal sensorial. Sustituyendo a una ingesta de ayahuasca, el carácter sanador del tema nos redime de las malas vibraciones para ofrecernos un mundo irreal con nueves de colores sobrevolando entre una pesadez subliminal en el que nos hacen caer atrapados. Como epilogo, un majestuoso y épico órgano pastoral pone el cierre al tema.
“Telepath” nos reitera la invitación a los enigmáticos espacios siderales en los que el silencio es el amo. Casi a hurtadillas, cada nota aflora en un génesis particular. Rock espacial en estado puro, en el que los vestigios de Pink Floyd vuelven a aparecer en una lenta pero implacable evolución adornada con bellas melodías de ensueño. Todo un despertar a un nuevo mundo regido por ecos post….. Entre una bruma espacial y sus efectos, la banda se inclina por pasajes que flirtean con los estándares post-rock antes de engrosar sus riffs a un territorio más propio del stoner instrumental. Estos chicos parecen conocer bien todas las fronteras de la psicodelia, explorando todos sus confines hasta fusionarlo con otras reverberaciones afines.

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Reseña.- VESTJYSK ØRKEN.- “Full Dark No Stars”

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“FULL DARK NO STARS” es el segundo álbum del trío danes VESTJYSK ØRKEN. Si en su debut “COSMIC DESERT FUZZ”, publicado hace un par de años, ya nos mostraron sus credenciales, aquí encontramos a la banda más compacta, más pesada y mucho más  espacial y psicodélica si cabe. Tomando como referente las películas de ciencia ficción de los años 60’s y 70’s nos embarcan en un auténtico viaje cósmico en el que las guitarras del desierto  polvoriento navegan por espacios siderales en una nave que como combustible, utiliza fuzz de alto voltaje. Con un poderoso y grueso sonido de bajo, acompañado de unos tambores funky, rompen la tierra en una catarsis hipnótica explorando las fronteras de la psicodelia pesada. Toda una ópera espacial de rock desértico de proporciones realmente épicas con drones y sintetizadores.  Cuarenta y cinco minutos en cuatro largos temas que consiguen atraparte como si de un agujero negro se tratara. Un álbum que hará las delicias de los mas fieles seguidores de la psicodelia pesada más psicotrópica, pero que también gustará a los fans del desert-rock así como a los amantes del rock espacial. Siempre bajo una narrativa cinematográfica, consiguen crear la banda sonora para una ceremonia de sonidos pesados y pasajes narcóticos siempre con muchas dosis de fuzz intoxicante y nebuloso como bandera. Una conjunción cósmica entre los sonidos del desierto y las atmósferas siderales de la que fluyen las chamánicas voces rituales. La banda participará en la próxima edición del festival Esbjerg Fuzztival del cual su guitarra Bo, es el promotor. Inicialmente previsto para desarrollarse la próxima semana, ha sido pospuesto para el primer fin de semana de agosto, fecha en la que esperemos que la situación actual haya cambiado. 

El álbum estará disponible el próximo 8 de mayo a través de Interstellar Smoke Records en una edición limitada de vinilo negro de 250 copias.

VESTJYSK ØRKEN son: Bo Sejer (voz y guiatarra), Thomas Bonde Sørensen (batería)
y Søren Middelkoop Nielsen (bajo), con la colaboración de Lasse Loklindt Christensen en el tema “A boy and his dog”.
Con una enigmática introducción evolutiva en una atmósfera psico-espacial “Forbidden planet”, tras una breve locución se adentra en un espacio en el que el fuzz toma el mando de la nave danesa. El crujiente bajo avanza irreductible en una hipnótica catarsis creando un torrente turbio a su alrededor. Los crujientes sonidos se complementan con la sutileza de los acordes de la guitarra en un segundo plano. Un ambiente brumoso del que emanan extrañas locuciones siderales mientras el tema adquiere intensidad sobre esos letárgicos acordes del bajo. Inmersos en un espacio en el que los alucinógenos nos intoxican con una tormenta lisérgica que trata de atrapar nuestros sentidos. El tema se toma un respiro en su densidad sónica para descender a mágicos espacios de los que surge una chamánica voz ritual. Bajo tonos ceremoniales los conjuros acaban haciendo que el tema explote para recuperar toda su pesadez sin perder un ápice su magnetismo. Aquí la guitarra de Bo Sejer, colorea con su guitarra un tema que muta en sus formas, sobre el turbio ambiente doom generado por el implacable bajo. Heavy-psych en estado puro durante 15 intensos minutos de gruesos sonidos y efectos lisérgicos. Como si de un manantial de psicotrópicos se tratara, el tema borbotea desprendiendo intoxicantes vapores en una combinación de plomizos momentos doom y hechizantes voces reverenciales. El poder de oculto parece brotar en un oscuro ritual de un tema intenso y penetrante que nos atrapa como las arenas movedizas.

Tras el impactante viaje del tema anterior, “Kurt Russel” con ritmos mucho más dinámicos y repetitivos nos golpea entre extrañas locuciones. Como si el tema se hubiera atestado, tarda dos minutos en arrancar para guiarnos hacia atmósferas siderales entre el punzante y repetitivo ritmo. Los efectos nos sacan del hipnótico trance para invadir el entorno con una bruma narcótica. Un estado que el trío danés sabe manejar a la perfección. Una vez pasado el ecuador del corte, el frenético ritmo parece haberse agotado, disipándose entre efectos siderales. En realidad, se trata de un espejismo, ya que revive del letargo para tomar una senda más psicotrópica si cabe. Con efectos espaciales sobrevolando entre locuciones convierten el corte en una perfecta banda sonora para un film futurista de mediados de los setenta.

Con un comienzo algo inquietante, “A boy and his dog” toma ritmos kraut para dirigirse por una senda cósmica. Incesantes locuciones en lo parece la antesala de un nuevo despegue de la nave danesa. Aturdidores pasajes de los que emerge una guitarra que repite una y otra vez sus acordes. Una conjunción cósmica entre los sonidos del desierto y las atmósferas siderales de la que fluyen las chamánicas voces. Retomando el ritual, como si estuvieran invocando a alguna misteriosa divinidad el cortejo continúa. Traspasando la frontera de una nueva dimensión la ceremonia continúa en nuevo escenario en el que los pasajes heavy-psych se desarrollan entre humeantes ye intoxicantes atmósferas. Una bruma que se ve asediada por los vientos generados por los múltiples efectos. Si bien el tema pasa por distintas oscilaciones mantiene siempre su pesadez arrastrando una voluminosa estela de fuzz.

“Journey”, un nombre quizás demasiado obvio para lo que nos espera.  Un auténtico paseo cósmico por desolados desiertos siderales en un mantra sonoro que nos cautiva como un agujero negro. La nave espacial tiene sus deposito cargado de fuzz para desarrollar ese trance catártico por insondables espacios siderales. Sonidos gruesos llenos de un gran magnetismo con un ritmo hipnótico que nos golpea una y otra vez. Un cierto tono doorsiano en la chamánica voz crea una conjunción en la que el desert-rock coquetea con el rock espacial. El vacío intergaláctico se describe bajo misteriosos pasajes psicodélicos de una gran belleza. Envueltos en una narrativa lisérgica y cósmica el corte gravita baja la calma infinita del espacio sideral. Nuevas locuciones nos advierten de una nueva embestida casi doom, para dejarse llevar entre los incesantes platillos por una exploración psicotrópica   descomunal hasta desvanecerse en el infinito. Después de su escusa, solo puedo decir, ¡wow!    

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Reseña: AGRABATTI.- “Beyond the sun”

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Una colisión de la tierra con el infinito sideral a través de cortes frenéticos inspirados en los pioneros HAWKWIND. “BEYOND THE SUN” contiene temas compuestos hace más de diez años por el polifacético Chad Davis y que solo se habían sido tocado un par de veces. Si hace algunas semanas vimos como YURI GAGARIN nos ofrecían uno de los mejores álbumes de space-rock del siglo XXI, AGRABATTI no se andan a la zaga con este trabajo. Sus ardorosos temas, intoxicados de fuzz e inspirados en el rock espacial más psicotrópico, son enriquecidos con pesados ritmos stoner, muchos desarrollos heavy-psych y unos hipnóticos ritmos kraut. Todo un motorik con un fuerte aroma vintage, especialmente en sus voces, y que nos presenta algunos brillantes momentos de proto-metal setentero. Es difícil escapar  a la incesante espiral de efectos que nos trasladan hacia los confines del universo  en una tortuosa odisea en la que no falta una guitarra ácida y virtuosa que coquetean con los alucinógenos al más puro estilo EARTHLESS. Los cinco temas que contiene el trabajo son como un agujero negro que te atrapa entre unos surcos y del quee rezuman sustancias alucinógenas que nublan la razón para trasladarte a una nueva dimensión sideral. Un hechizo que es complementado con atrayentes melodías vocales sobre esos impactantes ritmos que son ejecutados al límite de revoluciones. Cualquier viejo amante de HAWKWIND sabrá apreciar la calidad de este trabajo, pero los fans de nuevas bandas como los citados YURI GAGARIN o ECSTATIC VISION encontrarán un nuevo filón donde encontrar un autentico tesoro heavy-psych espacial.  

Con una breve introducción con efectos y potentes riffs “Beyond the sun” abre el viaje más allá del sol. Una voz ecualizada , una sólida base rítmica y una guitarra con exploraciones lisérgicas va construyendo un tema en el que se aprecia el legado de HAWKWIND, un legado presente en todo el álbum. Los sintetizadores hacen revolotear los efectos incesantes. Súbitamente los riffs stoner nos acechan en una atmósfera sideral sobre desarrollos proto-metal y heavy-psych de altos vuelos. Las melodías vocales resultan de lo mas atrayentes entre la ágil instrumentación. Tema pesado y psicotrópico que toma tanto elementos del pasado como sonidos mucho más contemporáneos.

Siguiendo la estela bandas como contemporáneas como YURI GAGARIN o ECSTATIC VISION y con la sombra de HAWKWIND siempre presente los ritmos kraut de “Quaalude Runner” nos embarcan en una tortuosa odisea de proporciones descomunales. Guitarras ácidas, ritmos pesados e hipnóticos ye incesantes efectos custodian la nave nodriza con sus motores al límite de revoluciones. En esta ocasión con menos pasajes vocales y más guitarras el viaje se desarrolla a la velocidad de la luz por insondables espacios siderales hasta los confines del universo.

“High flyier” es otro frenético corte de kosmiche musik. Un motorik de corte kraut con brillantes pasajes psicodélicos bajo voces vintage. un brillante tema que bien podrían haber firmado HAWKWIND y en el que encontramos guitarras virtuosas en línea EARTHLESS

Si HAWKWIND es la fuente inspiración, no podía faltar una versión suya. “Born to go” el tema incluido en el álbum “In the search of space” es el elegido. Una versión bastante fiel a la original que cobra una nueva dimensión por la pesadez que AGRABATTI consigue imprimir a cada uno de sus temas.  Un torbellino psicotrópico aderezado con riffs stoner entre la bruma del espacio.  

“Return to freedom rock” cierra el álbum con pesados riffs y los incesantes efectos. Una cadencia más pausada y plomiza. Aquí no encontramos el frenesí de los temas precedentes pero ello no impide que se mantenga la esencia. Como su propio nombre nos señala, estamos en un regreso desde el cosmos a espacios más terrenales. Esto no significa que desaparezcan los efectos y la vocación espacial de todo el álbum, pero seguramente es el corte más terrenal de un álbum superlativo. Space-rock, stoner y psicodelia pesada de mucha calidad. 

Reseña: THE SPACELORDS.- “Spaceflowers”

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Sólo he tenido el placer de ver en directo en una ocasión a THE SPACELORDS, y aquel concierto siempre quedará en mi retina por la cantidad de sensaciones que fueron capaces de transmitirme con su apuesta de psicodelia espacial. Por eso, cada nuevo álbum de la banda supone una oportunidad para el gozo, recibiendo la cantidad de sensaciones que son capaces de trasladar, y en esta ocasión, con “SPACE FLOWERS” los alemanes se han superado. Solo tres largos temas para invitarnos a un viaje a los confines del universo en busca de esa dimensión sensorial capaz de anular nuestros sentidos para dejarnos en un estado de éxtasis. Cerrando la trilogía iniciada con su álbum “LIQUID SUN”, y su secuela “WATER PLANET”, “SPACE FLOWER” supone la culminación de un viaje en el que los psicotrópicos invaden nuestras neuronas en una catarsis sensorial. Sus tres temas se construyen sin prisas, fluyendo con una grandiosa naturalidad que consigue atraparnos entre sus surcos. Teniendo en cuenta que ninguno de los temas baja de los once minutos, pudiera parecer que la monotonía haría acto de presencia en cualquier momento. Precisamente ahí está el gran poder de la banda, ser capaces de que después de sus largos desarrollos instrumentales no nos hayamos dado cuenta del tiempo. Eso binomio espacio-tiempo es  uno de los avales de la banda, y aquí queda perfectamente reflejado. Aromantizando sus pasajes con exóticas fragancias, o golpeándonos con sus hipnóticos ritmos, saben modular cada desarrollo instrumental para que aflore espontáneamente. Otra de las características, es su capacidad para hacer que cada acorde sea sobre-dimensionado gracias a la multitud de efectos que incorporan. Pocas bandas como ellos son capaces de hacer esto con tanta maestría. Con su psicodelia pesada consiguen trasladarnos mas allá del hábitat de las supernovas, en un entorno casi-post-apocalíptico, en el que la vida vuelve a brotar. Un torrente de sensaciones que nos invade sin renunciar a la pesadez logrando el equilibrio perfecto entre las pasajes mas  contundentes y los aterciopelados entornos que consiguen describir. Este álbum es unna gratificante travesía sobre entornos siderales que hace décadas exploraron bandas como Hawkwind con influencias de los grandes la kosmiche-musik alemana de los setenta, en una actualización en la que los pesados sonidos stoner tienen su parcela de protagonismo.  Nadie con sensibilidad debería renunciar de unos temas que carecen de voces, porque  aquí, el nirvana está garantizado. 

A caballo entre los misteriosos entornos espaciales y la psicodelia más aromática “Spaceflowers”, los Señores del Espacio se muestran sólidos y elegantes a la vez. Un corte ejecutado con calma, sin prisa para el despegue, y en el que los siempre prolíficos efectos que tan gustan a la banda hacen que el sonido de la guitarra se retuerza en pasajes psicotrópicos. Sin abandonar su propuesta espacial enriquecen ésta con los hipnóticos ritmos de la batería de Marcus Schnitzler, mientras el sobresaliente bajo de Akee Kazmaier derrocha su habilidad. Llenos de magnetismo, el trío consigue su sonido, situado en tres planos diferentes, se compacte en una causa común, con la guitarra de Hazi Wettstein multiplicando su sonido. Sin perder un ápice de magnetismo da la sensación de que los sintetizadores fueran los protagonistas sobre los elegantes pasajes. el tema se muestra pesado e incisivo en su desarrollo. La influencia de la kosmiche-musik de los setenta, aparece en las entrañas de un corte que transita por potentes pasajes heavy-psych en una combinación de distintos elementos. 

“Frau Kuhnkes Kosmos” se deja llevar más nitidamente por los ritmos kraut más pesados. incrementando a la vez su vocación espacial y su intensidad nos ofrecen una tormentosa odisea. La calidad del trío hace que sean capaces de dotar a su pesadez bellos y magnéticos desarrollos en la parte central del tema con algún eco floydiano. En términos generales el tema se construye sobre una atmósfera fría y poderosa como resultado del entorno mas sideral en el que nos introducen. Esto no resulta ser ningún obstáculo para que la psicodelia emane de cada acorde. 

La magia aparece a lo largo de los casi veinticinco minutos de “Cosmic Trip”. Desde una evolutiva introducción sobre ensoñadoras atmósferas van construyendo el tema desde la calma. Transmitiendo el sosiego sobre reconfortantes pasajes rebosantes de belleza en los que el sinfonismo hace acto de presencia. Paulatinamente el corte va adquiriendo tonos más misteriosos en una exploración en la que la guitarra derrocha pasajes realmente bellos. Si bien el bajo, aparentemente  parece dirigir el destino del tema, esa guitarra en un segundo plano modula el tema haciendo que se contonee en bellas formas. Como si estuvieran describiendo un momento post-apocalíptico en el que todo parece cobrar vida nuevamente. Pasando por distintos estados, (obviamente estamos veinticinco minutos de viaje) va incorporando una intensidad con pasajes mas gruesos entre los numerosos efectos espaciales. Todo coloreado con una especie de exóticos cantos orientales que despiden una embriagadoras fragancias. todo un contraste con la misteriosa atmósfera de su comienzo. Pasajes de psicodelia aromatizada  que se construyen con un cadente y persistente ritmo cuyo resultado es una mística que conjuga el infinito vacío sideral con enigmáticas fuerzas alejadas de lo terrenal.  Toda una dimensión sensorial que nos atrapa con su gran magnetismo y delicadeza en la que insondables y exóticas deidades sobrevuelan sobre nuestros sentidos creando un espacio de liberación emocional que nos traslada a un nuevo mundo alejado de lo terrenal. Navegando por místicos entornos en los que todo sucede con una calma gravitatoria en esos entornos siderales. Sin perder ni un momento el hipnótico ritmo la guitarra se torna más ácida y psicotrópica en la parte final. Uno de los grandes activos del tema es que , a pesar de su duración no resulta nada monótono, lo cual dice mucho de la calidad que contiene. ¡Sublime!

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Reseña: YURI GAGARIN.- “The outskirts of reality”

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Eramos pocos los que hace 7 años nos aventurábamos a sumergirnos en el debut de una banda desconocida con un nombre peculiar. ¿YURI GAGARIN? ¿Ese no era el astronauta? nos preguntábamos algunos. Pero resultó que ese nombre no era solo el del primer astronauta que visitaba el espacio exterior, sino que también era el de la banda de cinco tipos suecos que querían con su música emular las hazañas del cosmonauta ruso. Poco a poco la formación iba uniendo adeptos a su causa, especialmente con la publicación de su segundo álbum “AT THE CENTER OF ALL INFINITY” con el que consiguieron gran popularid con su apuesta de rock espacial. Ahora, cinco años después, nos llega “THE OUTSKIRTS OF REALLITY”. Todo un viaje sideral a los confines del universo a través de cinco temas en los que dejan patente que están al frente de la nave de la psicodelia pesada espacial contemporánea. Seguramente estamos ante el mejor álbum del género del presente siglo. ¿Una obra maestra? supongo que habrá opiniones para todos los gustos, pero de lo que no cabe duda es que YURI GAGARIN han echado el resto en este álbum. Una odisea espacial en la que todo sucede a la velocidad de la luz sobre espacios siderales que toman ritmos kraut que nos golpean con la fuerza de un gigantesco asteroide. Con muchas reminiscencias de Hawkwind en su sonido, recrean un relato futurista en el que las guitarras aportan altas dosis de psicodelia pesada sobre la exuberante instrumentación. Aquí todo está hecho a lo grande, desde los apabullantes desarrollos instrumentales hasta la pesadez stoner. Un álbum en el que YURI GAGARIN llevan su sonido al límite trasladándonos a una nueva dimensión sensorial.  Sinuosos, elegantes, hipnóticos, sus cinco temas nos introducen en nebulosas siderales que nos atrapan como un agujero negro del que es imposible salir. Un paseo por los sonidos de la kosmiche-musik que hace décadas exploraron Neu! o Cluster, sobre estructuras stoner mas propias de bandas como Monkey3 en una conjunción efectiva y proporciones descomunales. Simplemente,  I M P R E S I O N A N T E.

“THE OUTSKIRTS OF REALLITY” para que todo sea perfecto, cuenta con una maravillosa portada obra de Påhl Sundström y está disponible a través de Kommun 2 Records y Sound-Effect Records

“QSO” es todo un torbellino sonoro con un ritmo que percute endiabladamente sobre el que la guitarra incia su particular odisea. La ambientación espacial se desarrolla a la velocidad de la luz con la maquinaria llevando sus revoluciones al límite. En ese tránsito,multitud de efectos atraviesan campos de meteoritos en un auténtica tormenta interestelar. Poderoso, pesado, pero sin perder su aura psico-espacial, la banda adorna el tema con exóticos solos que contrastan con ese incisivo ritmo kraut que sigue percutiendo con virulencia.  Todo un viaje hacia el infinito sideral  en busca de nuevas formas. Hipnótico pero esplendoroso, y con una densa instrumentación, el quinteto consigue el equilibrio entre las nebulosas perturbadoras y la elegancia de esos elocuentes e incesantes solos de guitarra. el tema nos da la sensación de que el ritmo vaya a hacer explotar la maquinaria de la nave nodriza en su odisea. Tras siete minutos de intensidad extrema, el vacío ingravitatorio se muestra ante nosotros con susurrantes pasajes que contrastan con la fuerza mostrada anteriormente. Como si alunizara en un nuevo mundo inexplorado, el tema acaba disipándose en la inmensidad sideral. 

De nuevo la batería comanda y dirige “Oneironaut”. Un tema en el persiste ese ritmo kraut entre las nebulosas creadas por los sintetizadores. Las guitarras crean misteriosos pasajes siempre manteniendo viva la expectación de por donde se dirigirá el tema. Aquí los pasajes heavy-psych aparecen evolucionando nuevamente con cada instrumento ejerciendo con solvencia su cometido. Guitarras situadas en dos planos paralelos y los sintetizadores poniendo es toque de ciencia ficción. Todo un relato futurista que no reniega de los magnéticos y reconfortables pasajes de guitarra que se sumergen en escenarios más propios de la kosmiche-music tradicional sin ruborizarse. Emulando a los pioneros electrónicos alemanes, pero en esta ocasión con aspecto más novedoso y contemporáneo. A pesar de la repetición de su estructura, el tema no resulta nada monótono, gracias a la variedad y riqueza de los elementos que contiene. Trece minutos de odisea por insondables espacios que culminan con una huida hacia adelante con la maquinaria la límite de sus revoluciones.

“Crystal dunes” se muestra cadente y fresco, sin salirse de la innata vocación psico-espacial que tan bien sabe ejecutar YURI GAGARIN. El el corte encontramos elementos progresivos adornados con exóticos ornamentos generados por esas atractivas guitarras. Instalados en espacios más terrenales, la conjunción del espacio sideral y de un mundo más terrenal se refleja con la complejidad de una estructura cambiante que conjuga ambos mundos. Siempre mostrándose sólidos y fornidos la base rítmica del tema no pierde un ápice de fuerza mientras las guitarras resultan incisivas y repetitivas. La calidad de la banda permite que coloreen acordes de formas constante mientras los teclados arrastran el corte a una nueva fase de intensidad de la que consiguen salir airosos.

Alejándose de la construcción de un tema de larga duración, “Laboratory”, con su algo menos de cuatro minutos, sirve de interludio. Sus efectos, más propios de una banda sonora de ciencia ficción construyen ese espacio de pausa. Un corte intrascendente que solo sirve de paréntesis, sin más.

Para cerrar, “The oukirts sof reality” se constituye en una nueva odisea espacial con una exuberante instrumentación que deja una estela de efectos con inagotables solos de guitarra. Unos solos, que logran salir con soltura de la bacanal sonora. Generando una sensación de vértigo, y sucediendo todo a gran velocidad, el tema mantiene sus pesados ritmos y todo su vigor. Una solidez que se complementa con pinceladas en forma de solos de guitarras que generan un caleidoscopio psicodélico en medio del frenesí en el que sucede todo. La belleza aparece entre las constantes tormentas de meteoritos generadas en ese viaje hacia el infinito. Un tortuoso tránsito en el que nada detiene la sólida maquinaria sueca. Imperturbable en su propósito, siempre miran hacia adelante hasta la obtención del alunizaje final.

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