Reseña: ZONE SIX.- “Kozmik koon”

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ZONE SIX publica vía Sulatron Records “KOZMIK KOON”. Toda una odisea cósmica que conjuga la vocación de Sula Bassana por los sonidos psicodélicos y espaciales- El primer álbum de estudio propiamente dicho desde que en 2016 viera la luz “LOVE MONSTER”, tras varios directos y el split con los neozelandeses ARC OF ASCENT. La banda compuesta por Sula Bassana  (batería, sintetizadores, órgano, mellotron, piano y alguna guitarra), Rainer Neeff (guitarras y efectos) y Komet Lulu (bajo, efectos y voz) nos ofrece un álbum de puro space-rock en el que los elementos kraut y la psicodelia ácida se combinan con esmero y sosiego. Tres largos temas que permiten el desarrollo de las habituales improvisaciones en un nuevo viaje por el cosmos en el que los insondables espacios del universo se describen desde una calma meditativa. Agujeros negros y supernovas en unos temas que apuestan por el sosiego y en los que los envolventes efectos nos trasladan a los confines del universo. Un relato con momentos sinfónicos e hipnóticos ritmos kraut que van  describiendo su particular odisea espacial a lo largo de cinco temas oscilantes y reconfortantes. Estamos ante unos auténticos veteranos de la escena space-rock, con proyectos paralelos en bandas como ELECTRIC MOON, KRAUTZONE o INTERKOSMOS, por lo que la experiencia de su escucha consigue que nuestra mente abandone nuestro cuerpo para dejarse llevar a desconocidas y gratificantes dimensiones sensoriales en un catártico transito a las entrañas del cosmos. Un notable trabajo que define la psicodelia espacial del siglo XXI aportando un nuevo y logrado enfoque sobre los cimientos que construyeron los pioneros del género hace cuatro décadas, gracias a su magnetismo trippy e hipnótico.   La portada del álbum es obra de el padre de Lulu, Ulla Papel, sobre un diseño de Lulu Artwork. Él ya realizó las portadas de los álbumes de ELECTRIC MOON, “DOOMSDAY MACHINE e “INSIDE OUTSIDE”. El nombre del álbum está inspirado en el británico Kozmik Ken, artífice del festival Fokfest y el trabajo está dedicado al amigo de la banda  Richard van Ess, fallecido recientemente. El disco fue grabado entre 2016 y 2018 por Sula en Am-benklangraum Schlierbach. Mezclado y producido por Sula, y masterizado por Eroc.

Insondables atmósferas interplanetarias se describen desde la hipnótica “Maschineseele”. Trece minutos de viaje espacial que parte desde la calma y se eleva entre efectos y un cadente y lento ritmo. La ingravidez en estado puro relatada por esos tonos kraut espaciales a los que nos tienen acostumbrados. El universo ante nosotros en un despegue infinito y un ritmo constante que poco a poco se elevan creciendo en su intensidad. Trippy y lisérgico el tema describe la calma de un transito por esos espacios en los que las supernovas nos miran en la lejanía.  Lento pero firme el tema no tiene prisa en despegar, mientras incorporan susurrantes guitarras entre los efectos envolventes. Un espacio para la relajación de los sentidos en este magnético viaje astral. 

“Kozkimk koon” el tema principal del álbum con sus once minutos, nos introduce en un agujero negro en el que los ritmos kraut dominan el espacio. Nuevamente el hipnótismo se envuelve en un manto de efectos con guitarras ácidas. Cadente y espacial es un nuevo espacio para el desarrollo de  os propósitos de la banda. Sintetizadores y guitarras conviniendo en espacios intergalácticos  con un mayor protagonismo de los momentos psicodélicos en otra perfecta combinación de space-rock, kraut-rock y acid rock. Un tema que puede parecer mas asequible para los no iniciados en estas aventuras espaciales a pesar de su tormentoso ritmo incesante. El tema es claro ejemplo del mejor rock espacial que podemos encontrar hoy en día. Kosmiche-music en estado puro. 

Sin cambiar el registro, “Raum” la calma se describe a lo largo de poco mas de tres minutos entre efectos de sintetizadores. En esta ocasión no utilizan largos desarrollos para conjugar la ingravidez del espacio. Misterioso y sosegado, los ritmos desaparecen en detrimento de los efectos en tonos más electrónicos. Otro tema de rock espacial apacible y sosegado. 

En una línea similar al corte anterior “Still” sigue el camino esta vez con una mayor calma si cabe. Todos sinfónicos en detrimento de la electrónica en otro reconfortante corte lleno de belleza que conjugan algunos elementos clásicos con los sonidos espaciales. 

Esta claro que las improvisaciones de ZONE SIX requiere grandes espacios, en lugar de temas de corta duración. “Song for Richie”, el tema que cierra el álbum es un homenaje  a Richard van Ess, un amigo de la banda tristemente fallecido que ha servido de inspiración para este álbum. Una oda espacial con una locución inicial que pone en marcha el lento peregrinar por el cosmos de los alemanes. Bellos pasajes entre efectos sobre un calmado y evolutivo ritmo que avanza sin prisa. Un tema dotado de los clásicos pasajes ácidos en los que la psicodelia se inmiscuye entre el rock espacial. Elevándose lentamente el corte sigue fiel a la exploración del cosmos de una manera evolutiva que culmina con una explosión de ritmos kraut entre guitarras psicodélicas para descender con calma guiado por bellos pasajes de guitarras que nos adormecen creándonos un estado de relajación después de la deflagración  rítmica. Más lisérgico que electrónico  el tema describe una tormentosa travesía que concluye en un plácido alunizaje que de diluye en la inmensidad del cosmos. 

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Reseña.- ECSTATIC VISION.- “For the masses”

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Como si quisieran ocupar en el siglo XXI el espacio psico-cósmico que HAWKWIND ocuparon en los años setenta, ECSTATIC VISION publican su nuevo álbum “FOR THE MASSES”. Tras su anterior álbum “UNDER THE INFLUENCE” en el que exploraban las vibraciones afrobeat desde su particular visión, ahora nos invitan a un viaje psicotrópico por los confines del universo. Una bacanal de sonidos espaciales en los que las distorsiones juegan un papel fundamental y en la que toman prestados ecos proto-metal, kraut, heavy-psych, free-jazz, incluso algún momento más propio del proto-punk del Detroit  de finales de los sesenta y sobre todo un auténtico frenesí sonoro no apto para los no iniciados. Alejados de convencionalismos, y de cualquier apuesta comercial, los de Filadelfia, presentan su propio mundo paralelo. Un universo que veníamos intuyendo en sus anteriores trabajos y que nos lleva a una nueva dimensión en la que sus jams experimentan un frenesí de distorsiones y ritmos frenéticos. Todo un viaje cósmico en que no existen las reglas. Una explosión aturdidora a través de siete arrolladores temas en los que su experimentación no tiene límites.  Nuevamente bajo los auspicios del sello italiano Heavy Psych Sounds, Doug Sabolik (voz y guitarra), Michael Field Connor (bajo), Kevin Nickles (saxo, flauta, guitarra y sintetizadores), y Ricky Culp (batería) vuelven a impactarnos con su nuevo álbum. Una acertada portada nos de primer vistazo el contenido del surcos. Todo difuso y crudo, sin sutilezas.

El álbum abre con “Sage Wisdom”, una introducción de efectos entre los que los tambores se intuyen en la lejanía con las extrañas locuciones a las que nos tienen acostumbrados.

El legado de HAWKWIND, no tarda ni dos minutos en hacer acto de presencia en “Shut up and drive”. Los ritmos trogloditas y los efectos empiezan a acecharnos con los cadentes ritmos del bajo. Voces más propias del proto-metal con su habitual ecualización son el punto de partida de la espiral de efectos. Un motorik kosmiche completamente hipnótico es asediado por multitud de efectos. Las guitarras aparecen entre ese bacanal rítmica tratando de socavar el hipnotismo sonoro con sus solos ácidos.Como si quisieran poner luz entre las difusas atmósferas. El tema tiene una indudable vocación espacial que se combina con los narcóticos compases de la batería de Ricky y el bajo de Michael, mientras la guitarra de Doug aúlla. Una tortuosa odisea a través de espacios siderales que acaba alucinando lentamente hasta disiparse. Las su escucha, las neuronas están en plena ebullición.

Otro largo tema como es “Yuppie sacrifice”, con sus ocho minutos es el escenario perfecto para seguir desarrollando sus espirales sónicas. Efectos que no cesan con extraños sonidos mas propios del free-jazz, mientras la batería trata de hacerse un hueco. Esto no son sonidos de fácil digestión, pero si logran tragar se convertirán en todo un manjar. Vestido completamente de HAWKWIND, una nueva odisea aparece ante nosotros. Voces ecualizadas entre poderosos tambores y sintetizadores y guitarras histriónicas. Exuberante y aturdidor, el tema se instaura en siderales espacios de ambientación futurista.

“Like a freak” mantiene la vocación del álbum. en esta ocasión introduciendo ritmos más propios del hard-rock y el rock and roll más frenético de los setenta, las voces proto-punk se desenvuelven ahogadas entre la locura y rabia de un tema que está compuesto al servicio del ritmo sin perder el aura experimental y psicotrópico. Intenso y cósmico pero a su vez más terrenal. Una contraposición diabólica con un resultado sorprendente.

Los tambores tribales son el punto de partida de “For the masses”. Toda una paranoia en forma de free-jazz espacial en la que el saxo pone el punto de cordura a unos incesantes efectos. Un tema que haría palidecer a bandas de avant-garde. Inconexo y libre por completo, es una escenario propio para la locura. Un corte extraño de dificil digestión que pudiera ser prescindible.

Con una ambientación celestial con coros celestiales, “The magic touch”, con sus efectos espaciales describiendo una dimensión más allá del desasosiego, es la antesala de crujientes rifss repetitivos que nos devuelven al estado en que ECSTATIC VISION mejor se desenvuelven. Un espacio sonoro en el que se crean insondable atmósferas para la experimentación mas psicotrópica con algún eco tribal.

“Grasping the void” incorpora el sutil sonido de la flauta entre la turbia psicodelia espacial. En esta ocasión el legado de HAWKWIND es aderezado con una nueva espiral entre las gruesas y ecualizadas voces. Un tema hipnótico, kraut pero a la vez pesado y con una buena cadencia. Una vuelta a los paseos siderales en los que mejor se desenvuelve la banda, con sus tortuosos momentos y con guitarras tomando un protagonismo entre los efectos en este camino de regreso.

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Reseña.- ACID ROOSTER.- “Acid rooster”

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Alemania, fuente inagotable de psicodelia espacial de tonos kraut, sirve de cuna para el nacimiento de un retoño mas con el nombre de ACID ROOSTER. El trío de Leipzig presentaba hace un par de años una grabación con tres largas jams que apuntaba su potencial. Ahora se visten de largo su primer álbum homónimo en el que reflejan aquellas sensaciones en forma de seis hipnóticos temas instrumentales que sirven de compañía para una introspección interior. Todo un viaje sideral de una intensidad superlativa en el que el hipnotismo de la kosmische musik de mediados de los setenta se ve reflejada con precisión. Magnéticos desarrollos drone acompañados de un motor rítmico implacable en los que los efectos y sintetizadores crean sonidos envolventes que nos aturden y adormecen para que el trayecto sea mas placentero. No faltan los elementos exóticos para colorear los densos pasajes instrumentales con el sonido del sitar. Un trabajo que no desmerece de aquellos creados por bandas  lejendarias como Neu, Can, Ash Ra Temple, etc…. Toda una experimentación que nos lleva a una catarsis sensorial posiblemente no apta para todos los oídos, pero si te gusta la psicodelia kraut de tonos espaciales vas a gozar con éste álbum.

“Oculatus abyss” los hipnóticos ritmos kraut transitan por una tormenta de meteoritos entre los efectos espaciales. Coloreados por un exotismo en el que las guitarras se desplazan a lejanos paraísos orientales para acabar sucumbiendo entre nebulosos siderales en una lucha desigual.

Con inquietantes tambores, parten los once minutos de “Moon loop”. Con una introducción mas calmada la banda se deja llevar por su vocación psicodelica. insondables espacios drone se presentan ante nosotros ante una nube psicotrópica. Magnéticos e hipnóticos, ACID ROOSTER hacen evolucionar el tema, elevando la intensidad para crear ese estado de inconsciencia en el que la música nos hace huir de la realidad terrenal. Netamente lisérgico, el tema se deja llevar por odiseas espaciales en su implacable caminar.

Aumentando la intensidad, “Sulfur” recupera esos patrones del kraut setentero. Efectos que se suceden bajo ritmos hipnóticos en un entorno de psicodelia espacial del nuevo milenio. El tema incorpora elementos de vientos que colorean y le dan un matiz más sólido y versátil con un apetecible resultado.

Mas calmados y sugerentes, ACID ROOSTER, deja de lado los momentos mas aturdidores para describir ensoñadores espacios en “Time lapse”.  Calma celestial para un tema más terrenal que no renuncia a los efectos envolventes para describir un jardín del Edén. Delicadeza y belleza para nuestros sentidos con un aura de misticismo.

Instalados en esos sosegados espacios, “Focus” va evolucionando soportados en la sólida sección rítmica, mientras sintetizadores y guitarras nos envuelven con sus desarrollos y efectos. El tema acaba convirtiéndose en una tortuosa travesía que acaba reposando en relajante calma.

Esta claro que los alemanes saben conjugar la intensidad con el sosiego, lo que hace del que el álbum resulte muy atractivo.

“Ather”, cierra el trabajo con una hipnótica visión cobre elementos que se repiten, lo que supone una constante. La aturdidora estructura del tema y sus efectos nos introducen en misteriosas nebulosas con un inquietante resultado. 

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Reseña.- MANTRA MACHINE.- “Heliosphere”

a2373748400_10Los álbumes instrumentales no son del agrado de todo el mundo, pero los viajeros espaciales holandeses MANTRA MACHINE, pueden hacerte cambiar de opinión. Hace casi cuatro años despertaron la admiración de muchos con “NITROGEN” ahora regresan para devolvernos a los confines del universo con “HELIOSPHERE”. Tomando como base  prietos riffs stoner y altas dosis psicodelia espacial el trío de Amsterdam nos embarca en una nueva odisea mas allá de los confines explorados por el hombre. La heliosfera, esa región situada a años luz de la tierra y en donde los vientos solares provocan una burbuja magnética en la cual se encuentran los planetas del sistema solar, incluida la tierra. Un complejo sistema de capas que se ve reflejado a la perfección con los cuatro largos temas de este álbum.  Un magnetismo no exento de ecos desérticos soportados en una pulsante línea de bajo en una apuesta instrumental en la que la mística interplanetaria se describe son acierto en cada nota. La duración de los temas hace que puedan desarrollar y plasmar todas sus inquietudes musicales sin ningún tipo de ataduras. El resultado es un brillante trabajo para dejarse llevar por la lisérgia intrínsica en sus surcos.  “HELIOSPHERE” es un álbum sin aristas, un disco que va más allá de los estándares de la psicodelia pesada para ofrecernos un auténtico mantra completamente lleno de fascinantes pasajes instrumentales para deleite de los amantes del género. Uno de los mejores álbumes del género de lo que llevamos de año. La maquinaria holandesa demuestra estar engrasada a la perfección para su singladura intergaláctica.

Una introducción reveladora nos señala el camino de por donde va el camino del álbum en  “Hydrogen”.  Partiendo desde el sosiego y describiendo una calma tensa nos embarcan en un viaje mesiánico a través de desarrollos de una psicodelia pesada bien construida sobre los pilares de una potente base rítmica que soporta las ondulaciones de las guitarras. Elementos stoner que son envueltos por los desarrollos psicotrópicos y sus efectos para evolucionar poco a poco en su intensidad. Según vamos avanzando en la travesía las dosis lisérgicas van surtiendo efectos hasta lograr dimensiones épicas.

Mas inmersos si cabe en el territorio del rock espacial, “Atmos” se desarrolla en insondables espacios por los que la maquinaria mántrica holandesa queda mas definida. Entornos de ingravidez con polvo estelar poco a poco nos mas metiendo en ese agujero negro que nos traslada a una dimensión desconocida. Mostrándose más sosegados y apacibles, los efectos custodian la cadente y profunda línea de bajo, lo cual es una constante a los largo de todos los temas. Una mística interplanetaria de proporciones descomunales que supone una exploración de la psicodelia espacial realizada con auténtica maestría.

Teniendo en cuenta el tipo de propuesta musical que nos ofrece MANTRA MACHINE, no es de extrañar que necesiten de temas de larga duración para poder desarrollar toda su creatividad. De esta manera la descripción de las odiseas espaciales les permite dotar a los temas de numerosos matices, intensificando o calmando las armonías. de sus temas.

Algo más melodiosos, “Delta-v”, utiliza con mayor profusión los sintetizadores en un nuevo transito psico-espacial. Poco a poco, como ya hemos percibido en los temas precedentes, van dotando de intensidad sus estructuras. Seguramente estamos ante el tema menos ácido, y en el que los ritmos stoner conviven con momentos más progresivos. Así se desarrolla la mayor parte del tema hasta que que en su parte final las guitarras nos devuelven a esos estados de inconsciencia psicotrópica. la sensación de estar en entornos alejados de la razón es conseguida con gran destreza y efectividad en un nuevo mantra sónico.  

Mucho más fornido, y con evidente vocación stoner, “Heliosphere”, con sus catorce minutos, se manifiesta sucumbiendo a hipnóticos ritmos que nos envuelven atrapándonos en un caleidoscopico y hechizante laberinto sonoro. Como si pasara por distintas fases, un nuevo empujón hace que el corte serpentee pasando por distintos estados. Una tortuosa travesía salpicada de riffs desérticos y polvo galáctico que culmina en nuevo mantra sensorial donde la calma se adueña del entorno. Conviviendo con misteriosos pasajes más propios de una banda sonora de una película de ciencia ficción MANTRA MACHINE no acaban de salirse del los parámetros de la psicodelia pesada, para recuperar los tonos espaciales a través de envolventes efectos. Las profunda guitarras acarician unos surcos que acaban perdiéndose en la inmensidad del cosmos.

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Reseña.- ELECTRIC MOON.- “Hugodelia (live)

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Casi diez años han pasado desde la formación de ELECTRIC MOON. Desde entonces han estado recorriendo festivales para llenar el ambiente con su apuesta psico-espacial ácida. Distintos proyectos paralelos, pero la esencia de aquella primera formación sigue viva con Sula Bassana (guitarras, efectos y sintetizadores), Komet Lulu (bajo, y voces ocasionales) y Pablo Carneval (batería) como dejan de manifiesto en “HUGADELIA”. Un álbum en vivo grabado en Graf (Austria). Hablar de ELECTRIC MOON es hablar de una de las leyendas de la psicodelia espacial contemporánea llegada de otros mundos. Ellos desarrollan sus largos temas como si de una jam se tratara. Toda una bacanal lisérgica con momentos kraut que contó con la colaboración de Erich Coldino, el organizador del show, durante la última media hora, acompañando al trío de Hessen en los dos últimos temas con su guitarra.

Cierto es que estamos ante psicodelia profunda, con largos temas experimentales en los que los músicos se dejan llevar, pero precisamente ahí es donde reside tu fuerza. Los oídos no acostumbrados a este tipo de resonancias podrá resultarles un álbum difícil, pero a buen seguro, para todos los que amamos la psicodelia, aquí encontraremos energías y vibraciones para obtener un “buen viaje”. Estamos ante una hora y media donde los psicotrópicos golpearan nuestras neuronas de una manera hipnótica y magnética.

El álbum se abre con el tema que le da nombre, “Hugodelia”. Hipnótico momentos pseudo-espaciales nos van introduciendo en un tema que se va elevando pausadamente. si algo no tienen los alemanes a la hora de ejecutar su música es prisa. Con una precisión matemática sus armonías can describiendo la inmensidad del universo. Una travesía que suponen una metáfora de un paseo sideral en el que los efectos son compañeros de viaje. En la entraña de sus ritmos podemos intuir aportes kraut de tintes kosmiche. Psicodelia de otras galaxias que se desarrolla en una tortuosa odisea sobre momentos esquizoides y sanadores lapsus de calma reconfortante. Una oscilación que  va transformándose generando momentos de inquietud con sus acelerones y parones. siempre envueltos en psicotrópicos efectos.

Tras esos veinte minutos “Transmiter” nos instala directamente en el espacio exterior. Un nuevo trayecto psicodélico desde el sosiego con magnéticos acordes drone y efectos de genética exótica. Bellos acordes que regresan a tierra firme para presentarnos un verdadero jardín del edén. Atractivos pasajes que poco a poco van retomando los ritmos kraut trasladándonos nuevamente a una nueva odisea espacal con oscilaciones salidas de la guitarra. Los incesantes efectos hacen que el tema vaya adquiriendo mayor intensidad.

Después de estos primeros cuarenta minutos, no hemos percibido en la grabación la posibilidad del directo, con ese ambiente que a veces se recogen el las grabaciones de esta índole. Una ovación en el final del tema nos sitúa en contexto.

Sin tiempo para la pausa, nuevamente encontramos una estructura similar en “Cellar grime”. Partiendo desde el hipnotismo ELECTRIC MOON utiliza una forma parecida de sumergirnos en su nueva jam. Con una guitarra que se desangra rodeada de efecto, rasgeos y distorsiones acaba siendo el preludio de un enigmático e inquietante relato de ciencia ficción. 

Está claro que ELECTRIC MOON son una banda de directo, sus improvisaciones diseñadas hacen que su música adquiera proporciones descomunales. Con un título similar al anterior “Cellar slime”, ya con la guitarra de apoyo de Erich Coldino los alemanes descienden a espacios más calmados. Suaves acordes nos acarician entre protectores efectos envolventes. todo con calma y sosiego y sin perder su aura narcótica. susurrantes y apacibles la paz nos envuelve con la atmósfera que consigue un tema que cuida las melodías. Con la sensación de escuchar a unos músicos que están disfrutando de lo que hacen, crean los momentos más bellos del álbum.

Instalados en otra dimensión, “Ween”, grabado en Viena y añadido al registro del concierto, mantiene la baja intensidad. Utilizando elementos sinfónicos van construyendo espacios dominados por drones. Los momentos más atmosféricos  se van desarrollando con lentitud. Me imagino las caras de éxtasis de los presentes al acontecimiento. Transmitiendo estados de ánimo, lentamente. tomando protagonismo la base rítmica, consiguen elevar el tema. Una oscilación constante se produce en la parte final, donde la banda hace una incursión en territorios Hawkwind antes de efectuar una alunizaje de precisión en la conclusión del tema, apagándose poco a poco. 

“HUGODELIA” supone toda una conexión cósmica entre músico y oyente, logrando transmitir, algo que es digno de elogio. La comunión entre un músico que disfruta con el público logra generar esa complicidad que transmite energía positiva en ambas direcciones. En breve podré comprobar esa conexión en carnes propias, esperando que la sensación se multiplique a la la tenida con la su escucha. Un trabajo para dejarte llevar por las emociones que te transmite.

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Reseña.- CULTO AL QONDOR.- “Electricidad”

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Desde los Andes aterriza entre nosotros “ELECTRICIDAD”, el nuevo álbum de los peruanos CULTO AL QONDOR. El trío que cuenta entre sus filas con miembros de LA IRA DE DIOS / 3AM y SERPENTINA SATELITE, Tres largos temas del space-rock más ortodoxo con fuertes reminiscencias de la kosmiche musik alemana de mediados de los setenta  practicado por bandas como Ash Ra Temple, Can, Neu o Faust. Hipnotismos espacios en los que los drones nos machacan con sus robóticos ritmos sobre una base psicodélcia que nos traslada a insondables espacios más allá de las montañas. Una odisea de grandes dimensiones en la que la majestuosidad de sus desarrollos hacen que nos veamos inmersos en su relato.  Una conexión telepática que golpea nuestras neuronas a través de repetitivos ritmos kraut, o que nos adormece con pasajes lisérgicos en los que la percepción desaparece para flotar entre sus nebulosos psicotrópicas. “ELECTRICIDAD está disponible en formato vinilo vía Drone Rock Records.

Con unos escuetos nombre de los temas, “E1” son doce minutos de vibraciones kraut con un magnetismo que deja pase a una odisea espacial a base de drones que hacer levitar la maquinaria del trío. Internándonos lentamente en espacios siderales, un bajo incesante y repetitivo hace que nuestra razón se vea nublada  con esa repetición hipnótica en la que los efectos se suceden moldeando poco a poco el tema. Doce minutos en los que las guitarras nos anuncian la partida hacia universos desconocidos envueltas en efectos y distorsiones.  Si la influencia de los pioneros de la músicas kosmiche está presente, los peruanos toman también elementos Hawkwind para enriquecer su apuesta.

Partiendo de la una senda floydiana, “E2”, va evolucionando desde una calma magnética hacia nuevos espacios interestelares. Las guitarras aportando el cuerpo a una base rítmica que sigue manteniendo su vocación kraut. Un tema de psicodelia espacial de libro. Si tuvieras que definir a alguien en que consiste la psicodelia espacial, “E2” sería un ejemplo perfecto. Transformándose en un ambiente futurista, van poniendo rostro a un relato de ciencia ficción en el que el misterio está presente. Sobre una experimentación bastante lineal que pocas veces se sale de su camino, van describiendo el vacío y la grandiosidad infinita del universo a través de una tortuosa travesía. 

En “Catedral E3”, el tema de veinticinco minutos que cierra el álbum, bajo inquietantes atmósfera, la sala de máquinas de la nave nodriza es abandonada para experimentar en desconocidos entornos a través de drones que se repiten. Con una leve influencia floydiana la guitarra nos saca poco a poco del atolladero. El tema tiene perturbadores momentos en los que se atasca en repeticiones perfectamente medidas para crear ese clima aturdidor. susurrantes pasajes nos introducen en una espiral de efectos psicotrópicos, con una extraña instrumentación. Posiblemente la lentitud en la que se desarrolla hace que su duración pueda resultar excesiva, con momentos en los que no parece que nada suceda. El vacío descrito a través de la música. Los drones y su magnetismo casi robótico en esa estela psych a su paso hace que nos sintamos atrapados en campos magnéticos que consiguen crean un bello marco sonoro en su experimentación. La banda usa elementos sinfónicos para poner el broche final a un tema quizás demasiado largo.

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Reseña.- SUN DIAL.- “Return journey”

r-397328-1223150276.jpegSUN DIAL es probablemente la banda más destacada de la neo-psicodelia. Desde los inicios en 1.990, Gary Ramon dio un enfoque nuevo a los sonido lisérgicos que habían emergido a finales de los sesenta, siendo un referente para muchas nuevas bandas que retomaron aquellas vibraciones. En 1.993, tres años después de su fantástico debut, editaron “RETURN TO JOURNEY”. Tras muchos años agotada la edición original, Sulatron Records recupera este artefacto en una edición limitada a 500 vinilos. Un álbum lleno de sucios sonidos de guitarras distorsionadas, y una original combinación de elementos shoegaze y de la psicodelia más psicotrópica. Tratando de llevar esos sonidos pioneros en los años sesenta a una cuotas de locura no vistas hasta el momento, el multi-instrumentista Gary Ramon se convierte en un nuevo pionero en el vasto arco iris de la psicodelia transformando aquellas vibraciones en algo ruidoso y aturdidor.  Usando la herencia freak de los sesenta y tomando prestados, tanto elementos kraut, como melodías The Beatles, para dotarlas de sucios sonidos guitarras herederas del sonido Detroit popularizado por bandas como The Stooges,  Una vez allí, añaden vibraciones espaciales de los primeros Pink Floyd y sobre todo de sus compatriotas Hawkwind. Una mezcla explosiva que hace que estemos ante un referente de una nueva era para la psicodelia.

“Magic Potion”, el tema que abre el disco, es un ejemplo de como convertir un clásico en otro clásico. Sobre un tema original de los británicos Open Mind de 1969, construyen un corte proto-punk lleno de guitarras sucias herederas de The Stooges a las que insertan desarrollos y distorsiones en pura vena Hawkwind sobre melodías vocales más propias de The Beatles.  Un tema que muestra a SUN DIAL en un estado salvaje y cavernícola. rabía y fuerza sobr un sonido verdaderamente aturdidor que casi hace empequeñecer al original de Open Mind. ¡¡Toda una brutalidad de tema!!

Los pedales y distorsiones más psicotrópicas presiden “North Eastern”. creando un entramado caleidoscopico con una cadencia rítmica imperturbable que va evolucionando según avanza el tema. Una gema en bruto que los británicos van puliendo poco a poco.

“Fireball” es una especie de transición entre los sesenta más salvajes y la neo-psicodelia a través de la transformación de los ecos indie en lo que luego se convierte en el sonido shoegaze. Un contrapunto entre pesados riffs y melodiosas voces con un resultado espectacular. Uno de los temas destacados del álbum.

Otro excelente tema en una línea parecida al corte anterior es “Through you”. Shoegaze nuevamente con esas distorsiones características de todo el álbum. siempre bajo hipnóticos ritmos y con la pedalera de la guitarra echando humo. Diabólicos efectos que modulan cada acorde de la guitarra y una magnetizante y cálida voz.

“U.V.” supone una especie de interludio entre acordes floydianos cercanos a los primeros momentos en los que la influencia de Syd Barret parece estar presente.

Los catorce minutos de “Sun Stroke / Mind Train”, suponen la culminación de la experimentación. Una bestialidad de tema en el que el noise, el shoegaze y la psicodelia conviven bajo atmósferas espaciales con mucha influencia kraut. Una jam hipnotica en la que Gary Ramon deja fluir sus instintos más ácidos toda su creatividad sale a relucir sin ataduras. Con elementos inspirados en Syd Barret, el sonido de los primeros Pink Floyd está presente en su surcos, creando extrañas atmósferas que rozan postulados noise. Un tóxico y esquizofrénico tema en el que las voces ponen la cordura y el sosiego con todo su magnetismo.  

“Slow Motion” cierra esta travesía experimental con cálidas y envolventes atmósferas shoegaze en las que siguen teniendo un gran protagonismo las guitarras. El tema más sosegado probablemente entre toda la locura de ruidosas guitarras hirientes y atormentadas.

Sin duda hasta la aparición de SUN DIAL, probablemente la psicodelia estuvo dormitando durante años. los británicos la rescatan de ese sueño para hacer que siga en nuestros días, completamente viva. 

 

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