Reseña: AGRABATTI.- “Beyond the sun”

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Una colisión de la tierra con el infinito sideral a través de cortes frenéticos inspirados en los pioneros HAWKWIND. “BEYOND THE SUN” contiene temas compuestos hace más de diez años por el polifacético Chad Davis y que solo se habían sido tocado un par de veces. Si hace algunas semanas vimos como YURI GAGARIN nos ofrecían uno de los mejores álbumes de space-rock del siglo XXI, AGRABATTI no se andan a la zaga con este trabajo. Sus ardorosos temas, intoxicados de fuzz e inspirados en el rock espacial más psicotrópico, son enriquecidos con pesados ritmos stoner, muchos desarrollos heavy-psych y unos hipnóticos ritmos kraut. Todo un motorik con un fuerte aroma vintage, especialmente en sus voces, y que nos presenta algunos brillantes momentos de proto-metal setentero. Es difícil escapar  a la incesante espiral de efectos que nos trasladan hacia los confines del universo  en una tortuosa odisea en la que no falta una guitarra ácida y virtuosa que coquetean con los alucinógenos al más puro estilo EARTHLESS. Los cinco temas que contiene el trabajo son como un agujero negro que te atrapa entre unos surcos y del quee rezuman sustancias alucinógenas que nublan la razón para trasladarte a una nueva dimensión sideral. Un hechizo que es complementado con atrayentes melodías vocales sobre esos impactantes ritmos que son ejecutados al límite de revoluciones. Cualquier viejo amante de HAWKWIND sabrá apreciar la calidad de este trabajo, pero los fans de nuevas bandas como los citados YURI GAGARIN o ECSTATIC VISION encontrarán un nuevo filón donde encontrar un autentico tesoro heavy-psych espacial.  

Con una breve introducción con efectos y potentes riffs “Beyond the sun” abre el viaje más allá del sol. Una voz ecualizada , una sólida base rítmica y una guitarra con exploraciones lisérgicas va construyendo un tema en el que se aprecia el legado de HAWKWIND, un legado presente en todo el álbum. Los sintetizadores hacen revolotear los efectos incesantes. Súbitamente los riffs stoner nos acechan en una atmósfera sideral sobre desarrollos proto-metal y heavy-psych de altos vuelos. Las melodías vocales resultan de lo mas atrayentes entre la ágil instrumentación. Tema pesado y psicotrópico que toma tanto elementos del pasado como sonidos mucho más contemporáneos.

Siguiendo la estela bandas como contemporáneas como YURI GAGARIN o ECSTATIC VISION y con la sombra de HAWKWIND siempre presente los ritmos kraut de “Quaalude Runner” nos embarcan en una tortuosa odisea de proporciones descomunales. Guitarras ácidas, ritmos pesados e hipnóticos ye incesantes efectos custodian la nave nodriza con sus motores al límite de revoluciones. En esta ocasión con menos pasajes vocales y más guitarras el viaje se desarrolla a la velocidad de la luz por insondables espacios siderales hasta los confines del universo.

“High flyier” es otro frenético corte de kosmiche musik. Un motorik de corte kraut con brillantes pasajes psicodélicos bajo voces vintage. un brillante tema que bien podrían haber firmado HAWKWIND y en el que encontramos guitarras virtuosas en línea EARTHLESS

Si HAWKWIND es la fuente inspiración, no podía faltar una versión suya. “Born to go” el tema incluido en el álbum “In the search of space” es el elegido. Una versión bastante fiel a la original que cobra una nueva dimensión por la pesadez que AGRABATTI consigue imprimir a cada uno de sus temas.  Un torbellino psicotrópico aderezado con riffs stoner entre la bruma del espacio.  

“Return to freedom rock” cierra el álbum con pesados riffs y los incesantes efectos. Una cadencia más pausada y plomiza. Aquí no encontramos el frenesí de los temas precedentes pero ello no impide que se mantenga la esencia. Como su propio nombre nos señala, estamos en un regreso desde el cosmos a espacios más terrenales. Esto no significa que desaparezcan los efectos y la vocación espacial de todo el álbum, pero seguramente es el corte más terrenal de un álbum superlativo. Space-rock, stoner y psicodelia pesada de mucha calidad. 

Reseña: THE SPACELORDS.- “Spaceflowers”

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Sólo he tenido el placer de ver en directo en una ocasión a THE SPACELORDS, y aquel concierto siempre quedará en mi retina por la cantidad de sensaciones que fueron capaces de transmitirme con su apuesta de psicodelia espacial. Por eso, cada nuevo álbum de la banda supone una oportunidad para el gozo, recibiendo la cantidad de sensaciones que son capaces de trasladar, y en esta ocasión, con “SPACE FLOWERS” los alemanes se han superado. Solo tres largos temas para invitarnos a un viaje a los confines del universo en busca de esa dimensión sensorial capaz de anular nuestros sentidos para dejarnos en un estado de éxtasis. Cerrando la trilogía iniciada con su álbum “LIQUID SUN”, y su secuela “WATER PLANET”, “SPACE FLOWER” supone la culminación de un viaje en el que los psicotrópicos invaden nuestras neuronas en una catarsis sensorial. Sus tres temas se construyen sin prisas, fluyendo con una grandiosa naturalidad que consigue atraparnos entre sus surcos. Teniendo en cuenta que ninguno de los temas baja de los once minutos, pudiera parecer que la monotonía haría acto de presencia en cualquier momento. Precisamente ahí está el gran poder de la banda, ser capaces de que después de sus largos desarrollos instrumentales no nos hayamos dado cuenta del tiempo. Eso binomio espacio-tiempo es  uno de los avales de la banda, y aquí queda perfectamente reflejado. Aromantizando sus pasajes con exóticas fragancias, o golpeándonos con sus hipnóticos ritmos, saben modular cada desarrollo instrumental para que aflore espontáneamente. Otra de las características, es su capacidad para hacer que cada acorde sea sobre-dimensionado gracias a la multitud de efectos que incorporan. Pocas bandas como ellos son capaces de hacer esto con tanta maestría. Con su psicodelia pesada consiguen trasladarnos mas allá del hábitat de las supernovas, en un entorno casi-post-apocalíptico, en el que la vida vuelve a brotar. Un torrente de sensaciones que nos invade sin renunciar a la pesadez logrando el equilibrio perfecto entre las pasajes mas  contundentes y los aterciopelados entornos que consiguen describir. Este álbum es unna gratificante travesía sobre entornos siderales que hace décadas exploraron bandas como Hawkwind con influencias de los grandes la kosmiche-musik alemana de los setenta, en una actualización en la que los pesados sonidos stoner tienen su parcela de protagonismo.  Nadie con sensibilidad debería renunciar de unos temas que carecen de voces, porque  aquí, el nirvana está garantizado. 

A caballo entre los misteriosos entornos espaciales y la psicodelia más aromática “Spaceflowers”, los Señores del Espacio se muestran sólidos y elegantes a la vez. Un corte ejecutado con calma, sin prisa para el despegue, y en el que los siempre prolíficos efectos que tan gustan a la banda hacen que el sonido de la guitarra se retuerza en pasajes psicotrópicos. Sin abandonar su propuesta espacial enriquecen ésta con los hipnóticos ritmos de la batería de Marcus Schnitzler, mientras el sobresaliente bajo de Akee Kazmaier derrocha su habilidad. Llenos de magnetismo, el trío consigue su sonido, situado en tres planos diferentes, se compacte en una causa común, con la guitarra de Hazi Wettstein multiplicando su sonido. Sin perder un ápice de magnetismo da la sensación de que los sintetizadores fueran los protagonistas sobre los elegantes pasajes. el tema se muestra pesado e incisivo en su desarrollo. La influencia de la kosmiche-musik de los setenta, aparece en las entrañas de un corte que transita por potentes pasajes heavy-psych en una combinación de distintos elementos. 

“Frau Kuhnkes Kosmos” se deja llevar más nitidamente por los ritmos kraut más pesados. incrementando a la vez su vocación espacial y su intensidad nos ofrecen una tormentosa odisea. La calidad del trío hace que sean capaces de dotar a su pesadez bellos y magnéticos desarrollos en la parte central del tema con algún eco floydiano. En términos generales el tema se construye sobre una atmósfera fría y poderosa como resultado del entorno mas sideral en el que nos introducen. Esto no resulta ser ningún obstáculo para que la psicodelia emane de cada acorde. 

La magia aparece a lo largo de los casi veinticinco minutos de “Cosmic Trip”. Desde una evolutiva introducción sobre ensoñadoras atmósferas van construyendo el tema desde la calma. Transmitiendo el sosiego sobre reconfortantes pasajes rebosantes de belleza en los que el sinfonismo hace acto de presencia. Paulatinamente el corte va adquiriendo tonos más misteriosos en una exploración en la que la guitarra derrocha pasajes realmente bellos. Si bien el bajo, aparentemente  parece dirigir el destino del tema, esa guitarra en un segundo plano modula el tema haciendo que se contonee en bellas formas. Como si estuvieran describiendo un momento post-apocalíptico en el que todo parece cobrar vida nuevamente. Pasando por distintos estados, (obviamente estamos veinticinco minutos de viaje) va incorporando una intensidad con pasajes mas gruesos entre los numerosos efectos espaciales. Todo coloreado con una especie de exóticos cantos orientales que despiden una embriagadoras fragancias. todo un contraste con la misteriosa atmósfera de su comienzo. Pasajes de psicodelia aromatizada  que se construyen con un cadente y persistente ritmo cuyo resultado es una mística que conjuga el infinito vacío sideral con enigmáticas fuerzas alejadas de lo terrenal.  Toda una dimensión sensorial que nos atrapa con su gran magnetismo y delicadeza en la que insondables y exóticas deidades sobrevuelan sobre nuestros sentidos creando un espacio de liberación emocional que nos traslada a un nuevo mundo alejado de lo terrenal. Navegando por místicos entornos en los que todo sucede con una calma gravitatoria en esos entornos siderales. Sin perder ni un momento el hipnótico ritmo la guitarra se torna más ácida y psicotrópica en la parte final. Uno de los grandes activos del tema es que , a pesar de su duración no resulta nada monótono, lo cual dice mucho de la calidad que contiene. ¡Sublime!

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Reseña: YURI GAGARIN.- “The outskirts of reality”

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Eramos pocos los que hace 7 años nos aventurábamos a sumergirnos en el debut de una banda desconocida con un nombre peculiar. ¿YURI GAGARIN? ¿Ese no era el astronauta? nos preguntábamos algunos. Pero resultó que ese nombre no era solo el del primer astronauta que visitaba el espacio exterior, sino que también era el de la banda de cinco tipos suecos que querían con su música emular las hazañas del cosmonauta ruso. Poco a poco la formación iba uniendo adeptos a su causa, especialmente con la publicación de su segundo álbum “AT THE CENTER OF ALL INFINITY” con el que consiguieron gran popularid con su apuesta de rock espacial. Ahora, cinco años después, nos llega “THE OUTSKIRTS OF REALLITY”. Todo un viaje sideral a los confines del universo a través de cinco temas en los que dejan patente que están al frente de la nave de la psicodelia pesada espacial contemporánea. Seguramente estamos ante el mejor álbum del género del presente siglo. ¿Una obra maestra? supongo que habrá opiniones para todos los gustos, pero de lo que no cabe duda es que YURI GAGARIN han echado el resto en este álbum. Una odisea espacial en la que todo sucede a la velocidad de la luz sobre espacios siderales que toman ritmos kraut que nos golpean con la fuerza de un gigantesco asteroide. Con muchas reminiscencias de Hawkwind en su sonido, recrean un relato futurista en el que las guitarras aportan altas dosis de psicodelia pesada sobre la exuberante instrumentación. Aquí todo está hecho a lo grande, desde los apabullantes desarrollos instrumentales hasta la pesadez stoner. Un álbum en el que YURI GAGARIN llevan su sonido al límite trasladándonos a una nueva dimensión sensorial.  Sinuosos, elegantes, hipnóticos, sus cinco temas nos introducen en nebulosas siderales que nos atrapan como un agujero negro del que es imposible salir. Un paseo por los sonidos de la kosmiche-musik que hace décadas exploraron Neu! o Cluster, sobre estructuras stoner mas propias de bandas como Monkey3 en una conjunción efectiva y proporciones descomunales. Simplemente,  I M P R E S I O N A N T E.

“THE OUTSKIRTS OF REALLITY” para que todo sea perfecto, cuenta con una maravillosa portada obra de Påhl Sundström y está disponible a través de Kommun 2 Records y Sound-Effect Records

“QSO” es todo un torbellino sonoro con un ritmo que percute endiabladamente sobre el que la guitarra incia su particular odisea. La ambientación espacial se desarrolla a la velocidad de la luz con la maquinaria llevando sus revoluciones al límite. En ese tránsito,multitud de efectos atraviesan campos de meteoritos en un auténtica tormenta interestelar. Poderoso, pesado, pero sin perder su aura psico-espacial, la banda adorna el tema con exóticos solos que contrastan con ese incisivo ritmo kraut que sigue percutiendo con virulencia.  Todo un viaje hacia el infinito sideral  en busca de nuevas formas. Hipnótico pero esplendoroso, y con una densa instrumentación, el quinteto consigue el equilibrio entre las nebulosas perturbadoras y la elegancia de esos elocuentes e incesantes solos de guitarra. el tema nos da la sensación de que el ritmo vaya a hacer explotar la maquinaria de la nave nodriza en su odisea. Tras siete minutos de intensidad extrema, el vacío ingravitatorio se muestra ante nosotros con susurrantes pasajes que contrastan con la fuerza mostrada anteriormente. Como si alunizara en un nuevo mundo inexplorado, el tema acaba disipándose en la inmensidad sideral. 

De nuevo la batería comanda y dirige “Oneironaut”. Un tema en el persiste ese ritmo kraut entre las nebulosas creadas por los sintetizadores. Las guitarras crean misteriosos pasajes siempre manteniendo viva la expectación de por donde se dirigirá el tema. Aquí los pasajes heavy-psych aparecen evolucionando nuevamente con cada instrumento ejerciendo con solvencia su cometido. Guitarras situadas en dos planos paralelos y los sintetizadores poniendo es toque de ciencia ficción. Todo un relato futurista que no reniega de los magnéticos y reconfortables pasajes de guitarra que se sumergen en escenarios más propios de la kosmiche-music tradicional sin ruborizarse. Emulando a los pioneros electrónicos alemanes, pero en esta ocasión con aspecto más novedoso y contemporáneo. A pesar de la repetición de su estructura, el tema no resulta nada monótono, gracias a la variedad y riqueza de los elementos que contiene. Trece minutos de odisea por insondables espacios que culminan con una huida hacia adelante con la maquinaria la límite de sus revoluciones.

“Crystal dunes” se muestra cadente y fresco, sin salirse de la innata vocación psico-espacial que tan bien sabe ejecutar YURI GAGARIN. El el corte encontramos elementos progresivos adornados con exóticos ornamentos generados por esas atractivas guitarras. Instalados en espacios más terrenales, la conjunción del espacio sideral y de un mundo más terrenal se refleja con la complejidad de una estructura cambiante que conjuga ambos mundos. Siempre mostrándose sólidos y fornidos la base rítmica del tema no pierde un ápice de fuerza mientras las guitarras resultan incisivas y repetitivas. La calidad de la banda permite que coloreen acordes de formas constante mientras los teclados arrastran el corte a una nueva fase de intensidad de la que consiguen salir airosos.

Alejándose de la construcción de un tema de larga duración, “Laboratory”, con su algo menos de cuatro minutos, sirve de interludio. Sus efectos, más propios de una banda sonora de ciencia ficción construyen ese espacio de pausa. Un corte intrascendente que solo sirve de paréntesis, sin más.

Para cerrar, “The oukirts sof reality” se constituye en una nueva odisea espacial con una exuberante instrumentación que deja una estela de efectos con inagotables solos de guitarra. Unos solos, que logran salir con soltura de la bacanal sonora. Generando una sensación de vértigo, y sucediendo todo a gran velocidad, el tema mantiene sus pesados ritmos y todo su vigor. Una solidez que se complementa con pinceladas en forma de solos de guitarras que generan un caleidoscopio psicodélico en medio del frenesí en el que sucede todo. La belleza aparece entre las constantes tormentas de meteoritos generadas en ese viaje hacia el infinito. Un tortuoso tránsito en el que nada detiene la sólida maquinaria sueca. Imperturbable en su propósito, siempre miran hacia adelante hasta la obtención del alunizaje final.

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Reseña: GIOBIA.- “Plasmatic idol”

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Un álbum vibrante en el que la psicodelia espacial es transitada con la ayuda de la electrónica para recorrer la senda abierta por Pink Floyd o Hawkwind décadas atrás. GIÖBIA logra conjugar sonidos de lo más vanguardista con el legado de la psicodelia de finales de los sesenta y comienzos de los setenta con un eficaz uso de los sintetizadores y buenos momentos de guitaras ácidas. Siempre convincentes, los italianos logran un sonido particular con el que se han labrado su propio espacio en la escena logrando el reconocimiento de la audiencia a pesar de las distintas influencias que toman en sus composiciones, algo que pudiera hacer recelar al oyente.  Seguramente estamos ante una de las apuestas sonoras más particulares dentro del sello Heavy Psych Sounds, que con esta producción, amplía su espectro estilistico. Un álbum en el que los desarrollos progresivos tienen cabida entre vibraciones que parten del pop psicodélico de los sesenta y que no dudan en incorporar el legado electrónico de finales de los años ochenta.  “PLASMATIC IDOL” contiene temas que consiguen fascinarnos  y que a buen seguro supondrán que el cuarteto se asiente en un espacio propio dentro de la escena psicodélica underground europea ya que su sonido tiene una originalidad, que no se encuentra con facilidad dentro de una escena que con demasiada frecuencia toma los mismos elementos. Un recorrido musical que camina a lo largo de los sonidos de tres décadas tomando algo de cada una de ellas y que no duda en usar el legado de Alan Parsons o J. Michel Jarre en los momentos en los que se inclinan por los sonidos electrónicos. 

“Palhelion” transita entre atmósferas espaciales con una épica floydiana que nos lleva a insondables espacios psico-progresivos en los que los teclados y sintetizadores toman el protagonismo. Con un sonido que se modula recogiendo ecos de los ochenta en una propuesta en la que la electrónica tiene mucho peso.

Con un mayor protagonismo de la guitarra, “In the dawn light” se debate entre las vibraciones psicodélicas de los 60’s y sonidos de neo-psicodelia de tintes espaciales. Con dos partes diferenciadas, en la segunda de ellas el corte en espacios de luminosa psicodelia. Las voces ecualizadas le aportan ese toque futurista son que por ello el tema pierda su aura vintage.  El resultado es un collage que se debate entre el siglo XX y el Siglo XXI.

El tema que da nombra al álbum “Plasmatic idol”, es simplemente un interludio de sintetizadores ingravitatorios. Sonidos siderales que exploran lejanas supernovas desde una calmada mirada.

Vistiéndose de los Pink Floyd más acústicos, “Haridwar” es un tema lleno de romanticismo. Los teclados se vuelven más vintage si cabe, mientras sus calmados ritmos toman soleados elementos west-coast. Una Belleza reconfortable que nos ofrece reparadores momentos de quietud. La evidente influencia floydiana se conjuga nuevamente con vibraciones neo-psicodélicas más propias de finales de los noventa o comienzos del siglo XXI.  El tema va oscilando con suavidad con distintos momentos que coinciden con los pasajes en los que aparecen las voces o en los que la banda prescinde de ellas. Esa cálida voz tiene un peso vital en el carácter de un tema que consigue alcanzar cotas sencillamente esplendorosas. En su parte final resurgen esos ecos west-coast en el horizonte. El resultado es una impecable composición, bien producida y fantásticamente ejecutada. ¡Pura magia!

Transitando por esas atmósferas espaciales en “The escape”, la nave nodriza transita guiada por una estela de vientos exóticos en un entorno futurista en el que los sintetizadores comandan la nave. Los incesantes efectos recrean un relato de ciencia ficción en laqs voces ecualizadas me inspiran algún momento Pink Floyd de finales de los setenta, primeros ochenta. Una huida futurista, a modo de alunizaje da un giro al tema una segunda parte en la que los momentos electrónicos más propios de Alan Parson o incluso de J. Michel Jarre coman el control. Aquí se producen un transito por esos espacios futuristas en un viaje hacia el infinito a la velocidad de la luz.

“For behind” sirve de escenario para que los efectos y los ritmos kraut campen a sus anchas. Sus inquietantes pasajes acaban desencadenando una nueva odisea espacial construidos con elementos tanto psych, como progresivos. Toda una banda sonora de un realto de ciencia ficción que trasmuta usando el legado de Pink Floyd para incorporar bellos paisajes sinfónicos sin que pierdan su esencia.

Con extrañas locuciones, “The mirror house”, manteniendo los arcaicos pasajes floydianos, crean un tema psico espacial soportado en pesados riffs. El tema se muestra poderoso e inquietante combinando los sintetizadores para ofrecer un nuevo espacio de exploración sideral.    

GIÓBIA está compuesto por Stefano Basurto (guitarra), Saffo Fontana (teclados), Stefano Betta (batería) y Paolo ‘Detrji’ Basurto (bajo)

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Reseña: ZONE SIX.- “Kozmik koon”

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ZONE SIX publica vía Sulatron Records “KOZMIK KOON”. Toda una odisea cósmica que conjuga la vocación de Sula Bassana por los sonidos psicodélicos y espaciales- El primer álbum de estudio propiamente dicho desde que en 2016 viera la luz “LOVE MONSTER”, tras varios directos y el split con los neozelandeses ARC OF ASCENT. La banda compuesta por Sula Bassana  (batería, sintetizadores, órgano, mellotron, piano y alguna guitarra), Rainer Neeff (guitarras y efectos) y Komet Lulu (bajo, efectos y voz) nos ofrece un álbum de puro space-rock en el que los elementos kraut y la psicodelia ácida se combinan con esmero y sosiego. Tres largos temas que permiten el desarrollo de las habituales improvisaciones en un nuevo viaje por el cosmos en el que los insondables espacios del universo se describen desde una calma meditativa. Agujeros negros y supernovas en unos temas que apuestan por el sosiego y en los que los envolventes efectos nos trasladan a los confines del universo. Un relato con momentos sinfónicos e hipnóticos ritmos kraut que van  describiendo su particular odisea espacial a lo largo de cinco temas oscilantes y reconfortantes. Estamos ante unos auténticos veteranos de la escena space-rock, con proyectos paralelos en bandas como ELECTRIC MOON, KRAUTZONE o INTERKOSMOS, por lo que la experiencia de su escucha consigue que nuestra mente abandone nuestro cuerpo para dejarse llevar a desconocidas y gratificantes dimensiones sensoriales en un catártico transito a las entrañas del cosmos. Un notable trabajo que define la psicodelia espacial del siglo XXI aportando un nuevo y logrado enfoque sobre los cimientos que construyeron los pioneros del género hace cuatro décadas, gracias a su magnetismo trippy e hipnótico.   La portada del álbum es obra de el padre de Lulu, Ulla Papel, sobre un diseño de Lulu Artwork. Él ya realizó las portadas de los álbumes de ELECTRIC MOON, “DOOMSDAY MACHINE e “INSIDE OUTSIDE”. El nombre del álbum está inspirado en el británico Kozmik Ken, artífice del festival Fokfest y el trabajo está dedicado al amigo de la banda  Richard van Ess, fallecido recientemente. El disco fue grabado entre 2016 y 2018 por Sula en Am-benklangraum Schlierbach. Mezclado y producido por Sula, y masterizado por Eroc.

Insondables atmósferas interplanetarias se describen desde la hipnótica “Maschineseele”. Trece minutos de viaje espacial que parte desde la calma y se eleva entre efectos y un cadente y lento ritmo. La ingravidez en estado puro relatada por esos tonos kraut espaciales a los que nos tienen acostumbrados. El universo ante nosotros en un despegue infinito y un ritmo constante que poco a poco se elevan creciendo en su intensidad. Trippy y lisérgico el tema describe la calma de un transito por esos espacios en los que las supernovas nos miran en la lejanía.  Lento pero firme el tema no tiene prisa en despegar, mientras incorporan susurrantes guitarras entre los efectos envolventes. Un espacio para la relajación de los sentidos en este magnético viaje astral. 

“Kozkimk koon” el tema principal del álbum con sus once minutos, nos introduce en un agujero negro en el que los ritmos kraut dominan el espacio. Nuevamente el hipnótismo se envuelve en un manto de efectos con guitarras ácidas. Cadente y espacial es un nuevo espacio para el desarrollo de  os propósitos de la banda. Sintetizadores y guitarras conviniendo en espacios intergalácticos  con un mayor protagonismo de los momentos psicodélicos en otra perfecta combinación de space-rock, kraut-rock y acid rock. Un tema que puede parecer mas asequible para los no iniciados en estas aventuras espaciales a pesar de su tormentoso ritmo incesante. El tema es claro ejemplo del mejor rock espacial que podemos encontrar hoy en día. Kosmiche-music en estado puro. 

Sin cambiar el registro, “Raum” la calma se describe a lo largo de poco mas de tres minutos entre efectos de sintetizadores. En esta ocasión no utilizan largos desarrollos para conjugar la ingravidez del espacio. Misterioso y sosegado, los ritmos desaparecen en detrimento de los efectos en tonos más electrónicos. Otro tema de rock espacial apacible y sosegado. 

En una línea similar al corte anterior “Still” sigue el camino esta vez con una mayor calma si cabe. Todos sinfónicos en detrimento de la electrónica en otro reconfortante corte lleno de belleza que conjugan algunos elementos clásicos con los sonidos espaciales. 

Esta claro que las improvisaciones de ZONE SIX requiere grandes espacios, en lugar de temas de corta duración. “Song for Richie”, el tema que cierra el álbum es un homenaje  a Richard van Ess, un amigo de la banda tristemente fallecido que ha servido de inspiración para este álbum. Una oda espacial con una locución inicial que pone en marcha el lento peregrinar por el cosmos de los alemanes. Bellos pasajes entre efectos sobre un calmado y evolutivo ritmo que avanza sin prisa. Un tema dotado de los clásicos pasajes ácidos en los que la psicodelia se inmiscuye entre el rock espacial. Elevándose lentamente el corte sigue fiel a la exploración del cosmos de una manera evolutiva que culmina con una explosión de ritmos kraut entre guitarras psicodélicas para descender con calma guiado por bellos pasajes de guitarras que nos adormecen creándonos un estado de relajación después de la deflagración  rítmica. Más lisérgico que electrónico  el tema describe una tormentosa travesía que concluye en un plácido alunizaje que de diluye en la inmensidad del cosmos. 

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Reseña.- ECSTATIC VISION.- “For the masses”

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Como si quisieran ocupar en el siglo XXI el espacio psico-cósmico que HAWKWIND ocuparon en los años setenta, ECSTATIC VISION publican su nuevo álbum “FOR THE MASSES”. Tras su anterior álbum “UNDER THE INFLUENCE” en el que exploraban las vibraciones afrobeat desde su particular visión, ahora nos invitan a un viaje psicotrópico por los confines del universo. Una bacanal de sonidos espaciales en los que las distorsiones juegan un papel fundamental y en la que toman prestados ecos proto-metal, kraut, heavy-psych, free-jazz, incluso algún momento más propio del proto-punk del Detroit  de finales de los sesenta y sobre todo un auténtico frenesí sonoro no apto para los no iniciados. Alejados de convencionalismos, y de cualquier apuesta comercial, los de Filadelfia, presentan su propio mundo paralelo. Un universo que veníamos intuyendo en sus anteriores trabajos y que nos lleva a una nueva dimensión en la que sus jams experimentan un frenesí de distorsiones y ritmos frenéticos. Todo un viaje cósmico en que no existen las reglas. Una explosión aturdidora a través de siete arrolladores temas en los que su experimentación no tiene límites.  Nuevamente bajo los auspicios del sello italiano Heavy Psych Sounds, Doug Sabolik (voz y guitarra), Michael Field Connor (bajo), Kevin Nickles (saxo, flauta, guitarra y sintetizadores), y Ricky Culp (batería) vuelven a impactarnos con su nuevo álbum. Una acertada portada nos de primer vistazo el contenido del surcos. Todo difuso y crudo, sin sutilezas.

El álbum abre con “Sage Wisdom”, una introducción de efectos entre los que los tambores se intuyen en la lejanía con las extrañas locuciones a las que nos tienen acostumbrados.

El legado de HAWKWIND, no tarda ni dos minutos en hacer acto de presencia en “Shut up and drive”. Los ritmos trogloditas y los efectos empiezan a acecharnos con los cadentes ritmos del bajo. Voces más propias del proto-metal con su habitual ecualización son el punto de partida de la espiral de efectos. Un motorik kosmiche completamente hipnótico es asediado por multitud de efectos. Las guitarras aparecen entre ese bacanal rítmica tratando de socavar el hipnotismo sonoro con sus solos ácidos.Como si quisieran poner luz entre las difusas atmósferas. El tema tiene una indudable vocación espacial que se combina con los narcóticos compases de la batería de Ricky y el bajo de Michael, mientras la guitarra de Doug aúlla. Una tortuosa odisea a través de espacios siderales que acaba alucinando lentamente hasta disiparse. Las su escucha, las neuronas están en plena ebullición.

Otro largo tema como es “Yuppie sacrifice”, con sus ocho minutos es el escenario perfecto para seguir desarrollando sus espirales sónicas. Efectos que no cesan con extraños sonidos mas propios del free-jazz, mientras la batería trata de hacerse un hueco. Esto no son sonidos de fácil digestión, pero si logran tragar se convertirán en todo un manjar. Vestido completamente de HAWKWIND, una nueva odisea aparece ante nosotros. Voces ecualizadas entre poderosos tambores y sintetizadores y guitarras histriónicas. Exuberante y aturdidor, el tema se instaura en siderales espacios de ambientación futurista.

“Like a freak” mantiene la vocación del álbum. en esta ocasión introduciendo ritmos más propios del hard-rock y el rock and roll más frenético de los setenta, las voces proto-punk se desenvuelven ahogadas entre la locura y rabia de un tema que está compuesto al servicio del ritmo sin perder el aura experimental y psicotrópico. Intenso y cósmico pero a su vez más terrenal. Una contraposición diabólica con un resultado sorprendente.

Los tambores tribales son el punto de partida de “For the masses”. Toda una paranoia en forma de free-jazz espacial en la que el saxo pone el punto de cordura a unos incesantes efectos. Un tema que haría palidecer a bandas de avant-garde. Inconexo y libre por completo, es una escenario propio para la locura. Un corte extraño de dificil digestión que pudiera ser prescindible.

Con una ambientación celestial con coros celestiales, “The magic touch”, con sus efectos espaciales describiendo una dimensión más allá del desasosiego, es la antesala de crujientes rifss repetitivos que nos devuelven al estado en que ECSTATIC VISION mejor se desenvuelven. Un espacio sonoro en el que se crean insondable atmósferas para la experimentación mas psicotrópica con algún eco tribal.

“Grasping the void” incorpora el sutil sonido de la flauta entre la turbia psicodelia espacial. En esta ocasión el legado de HAWKWIND es aderezado con una nueva espiral entre las gruesas y ecualizadas voces. Un tema hipnótico, kraut pero a la vez pesado y con una buena cadencia. Una vuelta a los paseos siderales en los que mejor se desenvuelve la banda, con sus tortuosos momentos y con guitarras tomando un protagonismo entre los efectos en este camino de regreso.

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Reseña.- ACID ROOSTER.- “Acid rooster”

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Alemania, fuente inagotable de psicodelia espacial de tonos kraut, sirve de cuna para el nacimiento de un retoño mas con el nombre de ACID ROOSTER. El trío de Leipzig presentaba hace un par de años una grabación con tres largas jams que apuntaba su potencial. Ahora se visten de largo su primer álbum homónimo en el que reflejan aquellas sensaciones en forma de seis hipnóticos temas instrumentales que sirven de compañía para una introspección interior. Todo un viaje sideral de una intensidad superlativa en el que el hipnotismo de la kosmische musik de mediados de los setenta se ve reflejada con precisión. Magnéticos desarrollos drone acompañados de un motor rítmico implacable en los que los efectos y sintetizadores crean sonidos envolventes que nos aturden y adormecen para que el trayecto sea mas placentero. No faltan los elementos exóticos para colorear los densos pasajes instrumentales con el sonido del sitar. Un trabajo que no desmerece de aquellos creados por bandas  lejendarias como Neu, Can, Ash Ra Temple, etc…. Toda una experimentación que nos lleva a una catarsis sensorial posiblemente no apta para todos los oídos, pero si te gusta la psicodelia kraut de tonos espaciales vas a gozar con éste álbum.

“Oculatus abyss” los hipnóticos ritmos kraut transitan por una tormenta de meteoritos entre los efectos espaciales. Coloreados por un exotismo en el que las guitarras se desplazan a lejanos paraísos orientales para acabar sucumbiendo entre nebulosos siderales en una lucha desigual.

Con inquietantes tambores, parten los once minutos de “Moon loop”. Con una introducción mas calmada la banda se deja llevar por su vocación psicodelica. insondables espacios drone se presentan ante nosotros ante una nube psicotrópica. Magnéticos e hipnóticos, ACID ROOSTER hacen evolucionar el tema, elevando la intensidad para crear ese estado de inconsciencia en el que la música nos hace huir de la realidad terrenal. Netamente lisérgico, el tema se deja llevar por odiseas espaciales en su implacable caminar.

Aumentando la intensidad, “Sulfur” recupera esos patrones del kraut setentero. Efectos que se suceden bajo ritmos hipnóticos en un entorno de psicodelia espacial del nuevo milenio. El tema incorpora elementos de vientos que colorean y le dan un matiz más sólido y versátil con un apetecible resultado.

Mas calmados y sugerentes, ACID ROOSTER, deja de lado los momentos mas aturdidores para describir ensoñadores espacios en “Time lapse”.  Calma celestial para un tema más terrenal que no renuncia a los efectos envolventes para describir un jardín del Edén. Delicadeza y belleza para nuestros sentidos con un aura de misticismo.

Instalados en esos sosegados espacios, “Focus” va evolucionando soportados en la sólida sección rítmica, mientras sintetizadores y guitarras nos envuelven con sus desarrollos y efectos. El tema acaba convirtiéndose en una tortuosa travesía que acaba reposando en relajante calma.

Esta claro que los alemanes saben conjugar la intensidad con el sosiego, lo que hace del que el álbum resulte muy atractivo.

“Ather”, cierra el trabajo con una hipnótica visión cobre elementos que se repiten, lo que supone una constante. La aturdidora estructura del tema y sus efectos nos introducen en misteriosas nebulosas con un inquietante resultado. 

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