MOLO.- “Earthsongs”

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El próximo viernes 11 verá la luz vía Apollon Records ‘EATHSONGS”, el debut de los noruegos MOLO. Profundamente arraigados en las tradiciones musicales transatlánticas. Con esta inspiración, junto con una imaginación creativa,  más una multitud de experiencias que marcan la diferencia, finalmente les han permitido crear una nueva mezcla de acordes, melodías y letras que se fusionan y parten en ciclos siempre cambiantes de lo contemporáneo y lo tradicional.. 

Un apacible disco para degustar con una copa de vino al calor de la chimenea, olvidarse de todo y divagar con el viento mirando a las estrellas.

Un trabajo que mama de la esencia de bandas como Fairport Convention o Lindisfarne rescatando aquellos momentos folk-rock con una buena combinación de voces y coros. Con una fantástica producción contiene cortes luminosos de fácil digestión en los que las armonías y melodías están cariñosamente cuidadas. Rescatando sonidos setenteros ‘Rouletting wheels’ nos mece y acaricia con dulzura sobre voces que recuerdan a gentes como Dylan o Tom Petty, siguiendo la tradición americana en un corte de fácil digestión.. Temas melancólicos como ‘Ramble with the wind’ o ‘Stargazin’ nos recuerdan que la música puede ser sencilla y maravillosa al mismo tiempo. Con una voz femenina que eleva la dulzuras a cotas muy altas y acogedoras atmósferas bucólicas. “Three river bridge” retoma melodías cercanas al folk en las que los violines nos trasladan a momentos Lindisfarne. “major chord” sigue la misma línea folk.

“Big farewell con intercambios de guiatrras acústicas y voces femenina-masculina continúa por la línea cercana a Fairport Convention. Los recuerdos de Cat Stevens aparecen cuando escuchas ‘Major chord’. Elementos de viento que nos masajean en un trabajo para disfrutar con la misma calma que trasmite.

Si ya lo has escuchado, relájate, regocíjate, y dale al play de nuevo.

MOLO lo componen, Elling Ulvestad (voz, guitarra acústica y armónica), Tom Erik Brudvik (guitarras eléctricas y acústicas y voz) Bjørn Blomberg (saxofones) Erlend Gjøen (bajo y voz) y Bjørn Kåre Berentsen (batería). 

“EARTHSONGS” ha sido producido por Iver Sandøy (Emmerhoff, Enslaved) y Tom Erik Brudvik

 

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apollonrecords.no

 

 

 

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PALE HEART.- “Jungleland”

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Los alemanes PALE HEART, son una guitarra que fabula, un órgano que zumba, una voz que rasca, y un bajo cálido que es secundado por los tambores.

Este conjunto consigue en su debut “JUNGLELAND”, un cuadro multicolor con imágenes masivas de blues-rock con mucho carisma, coloreadas alegremente en una resonancia atemporal con una suave melancolía y tonos vintage gracias al sonido de su órgano retro.

Todo ello en una evolución, deliciosamente suave en la que el blues-rock se combina con Soul, Funk, Southern Rock y sutilezas psicodélicas.

Un torrente de melodías en cascada, profundas y sofisticadas, con una sencillez que no resulta monótona, en una banda que no cree en un mundo sin música.

“Time to love” inicia la andadura de la banda con coros que me recuerdan a temas de sus compatriotas THE PICTUREBOOKS en una fusión con los holandeses DEWOLFF. Apacibles registros vocales combinados con un órgano retro que tiene un indudable peso en el sonido de la banda. Coros pegadizos en un fresco tema de coloridos vintage.

Sobre el rock clásico se mueve en sonido de la banda. Un eco hard-rock que se tiñe con algún ornamento progresivo en “Evil man”. Los coros y pausados estribillos se soportan en el órgano y la batería. Aterciopelados registros vocales con un solo de guitarra aquí y otro allá consiguen un “todo” en el que las resonancias de finales de los setenta están presentes. Un acercamiento a estándares del rock adulto que aparecen a lo largo de todo “JUNGLELAND”.

La sutileza blues-soul la encontramos en “Little Word”. Un órgano inquietante es apoyado por una apacible guitarra muestra toda su elegancia en registros blues que se inclinan a territorios soul. A bajas revoluciones el blues queda en un segundo plano por la envolvente aura de las sinfónicas notas que salen del órgano. El sosiego es el estado natural del tema.

Así “Cry of desperation” o “Heavy stones” caminan por esa senda del blues de ojos azules. Soft-rock en el que aparecen ese aroma retro, especialmente en el segundo de ellos.

PALE HEART da un pequeño giro con “Grand southern man”, en el que se acerca a esquemas de rock sureño dentro de un embalaje de rock clásico, en el que la aterciopelada voz aplaca la intensidad ornamental de los instrumentos.

Mucho más dinámico y rítmico, “Flying high”, sobre un pegadizo riffs coquetea con registros funk, Un corte bailable con coros negroides en una pequeña montaña rusa de ritmos que ascienden y descienden vertiginosamente. La capacidad creativa obtiene un tema versátil, en que aparecen presentados distintas modalidades estilísticas. En él no falta el sonido retro del órgano y efectivos solos de guitarra ácida, para completar un corte redondo.

Nuevamente la banda se pone el esmoquin para deleitarnos con sonidos que coquetean con el jazz en “Last letter”. Un manto sinfónico y una acaramelada voz, unidos a una bella melodía dan muestras de la capacidad y elegancia que atesoran los alemanes.

Rompiendo la tónica del resto de los temas, “JUNGLELAND” cierra con un tema de doce minutos. Una guitarra que me recuerda a Santana va admitiendo como compañero de viaje a un piano calmoso cuyos acordes son interrumpidos por susurrantes voces y coros que se desarrollan en escenarios de soft-rock en los que la psicodelia aparece sutilmente. “Trascendence” nos regala envolventes y sofisticados pasajes creados por una aguda guitarra son reemplazados por los acordes del piano para oscurecerse por la oscuridad del órgano. Sin duda, es el corte más trabajado y elaborado de todo el disco, y de él se puede llegar a percibir el potencial que atesora la joven banda.

PALE HEART está compuesto por Marc Bauer (guitarra y voces), Nico Bauer (bajo, teclados, hammond, moog bass) y Sebastian Neumeir (batería y percusión)

“JUNGLELAND” Es publicado via StoneFree Records.

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SALUKI.- “Amazing games”

 

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“AMAZING GAMES” podríamos describirlo como el disco “olvidado” de SALUKI, una de tantas y tantas formaciones olvidadas de los setenta, Un álbum que nunca salió a la luz como estaba previsto en 1978. Grabado en vivo como si se hiciera en aquel año, combina temas nuevos con un par de grabaciones de entonces.Tratando de transmitir aquel espíritu, los tonos de rock sinfónico, con momentos funk, se fusionan con soplos de elegante soft-rock. En un espacio que va desde Steely Dan a Uriah Heep, con momentos en los que reluce el hard progresivo noruego de los setenta. Soul, vientos, sutileza y distinción en unos temas bien estructurados con una combinación de voces y coros en amplios registros fundamentalmente soportados por los teclados y  con el apoyo de incisivos solos de guitarra. Partiendo de estructuras sencillas, van puliéndose en sí mismos en tonalidades vintage. El resultado se ha convertido en una excelente experiencia maravillosa de un tiempo que siempre ha marcado su marca para aquellos que lo experimentaron.

SALUKI está compuesto por Freddy Dahl (ex-Junipher Greene, ex-Ruphus) (voces, guitarra), Peter Alois Symington (sintetizador vocal, percusión y vientos),  Ginn Jahr (bajo y voces) (ex-Junipher Greene) Kjell Rønningen (teclados y voces) (ex-Ruphus)  Trond Tufte (guitarra) Gunnar Berg-Nielsen (batería y percusión).

“AMAZING GAMES” se publica via Apollon Records Prog.

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https://www.facebook.com/apollonrecordsprog/

INA MAKA “PRAYING ON SATELLITTES” (Australia) (28/02/2018) (Pepper Shaker records)

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Nuevo proyecto musical de Frank Attard (MOTHER MARS, FROZEN PLANET….69, LITTLE BIG WOLF). El prólifico musico australiano nos sorprende a los seguidores de los sonidos psicodélicos de las bandas en las que milita con un exquisito trabajo musical.

El de Sidney, se pone el frac y la pajarita para regalarnos un disco elegante, lleno de sensualidad. En un ejercicio de fusión, a través de composiciones de smooth soul-jazz, blues, soft rock, salpicados por ciertas dosis de blues y de la psicodelia con aroma experimental que siempre ha estado presente en sus discos. Acompañado para la ocasión de la brillantísima cantante Opal Maka AM, Ray Ledesma (guitarra), Simon Kay (bajo), su compañero de viaje en MOTHERS MARS Y FROZEN PLANET… 69 Paul Attard (guitarra), encargándose él de la batería, percusión, teclados y bajo en alguno de los temas.

“PRAYING ON SATELLITES” se abre con una intro con efectos sintetizados de un minuto escaso, que nos deja confundidos de por dónde va a ir el disco.

Inmediatamente la primera sorpresa nos llega con los primeros acordes de “The Core”. Un suave y melódico tema con una cálida voz femenina con registros de jazz y soul, llena de elegancia. Ritmos jazz en la batería y el bajo. Nada parecido a lo conocíamos del australiano. Tras la confusión y estupefacción por los sonidos que saltan del disco a nuestros oídos, el sosiego y sensualidad de la voz de Opal Maka AM se apodera de nosotros en todo goce musical.

Esta línea se mantiene durante todos los temas del disco, aderezado de nuevos y variados elementos compositivos. “Kingdom maker” junto a la sensual voz llena de sentimiento, el resto de los instrumentos se contagian de ese registro vocal, mostrándose con una suavidad y tranquilidad propia de esos momentos de intimidad con uno mismo o con la persona querida. Ideal para veladas románticas. Con todo ello, no estamos ante un disco jazz  tradicional. La formación, se permite ejercicios en los que la guitarra transmite humos psicodélicos, sin que estemos hablando propiamente de una psicodelia pesada.

Sonidos con un acento de jazz más marcados aparecen en “Praying on satellites”, el corte que da título al disco. La batería y el bajo marcan el comienzo de un tema en el que la fusión entre el jazz y el soft-rock es evidente.  Un tema para amantes de los californianos Steely Dan, pero bajo un humo lisérgico, con una parte final en la que los instrumentos dominan la escena en un insistente ejercicio de experimentación.

Gratificantes acordes de guitarra acústica abren “Bird on a wire”. De nuevo la sensualidad vocal custodiada por una tranquila base rítmica, y un mayor protagonismo de la guitarra.

Si antes comentaba que no estamos hablando de un disco de stoner, ni siquiera de heavy-psych. Estemos hablando de un disco de jazz, y por si había dudas, “Carry me home” es la prueba de ello. La voz más “negra” hace acto de presencia, Como si estuviéramos escuchando a Billy Holiday el tema, va cabalgando hacia terrenos blues con un brillante solo final de guitarra.

Estamos ante músicos que viven entre psicodelia, y eso se nota en alguno de los pasajes de “Over the moon”.  Un bajo poderoso, y un acompasado ritmo de batería se mantienen durante los ejercicios lisérgicos que transmite la guitarra.

Acordes que se repiten como soporte y ritmo a un trabajado y estructurado tema en el que las guitarras más ácidas toman el protagonismo. Toda una delicia.

Si antes mencioné que estábamos ante un ejercicio de experimentación, “GGantija es prueba de ello. Sonidos tropicales se entremezclan con la psicodelia en un aparente caos espacial, lleno de efectos dónde cada instrumento se ejercita a su placer.

“Red man blue star” Es una lograda mestizaje de estilos que conviven en armonía. Sonidos retro se fusionan con el funk, la psicodelia, el soul y el jazz en un tema lleno de ritmo subliminal.

“A million years” nos devuelve al jazz lisérgico, en otro logrado tema.

Evidentemente, nos encontramos ante un grandísimo disco que sorprenderá a muchos. Seguramente éste no es el disco más indicado para los amantes de los sonidos más pesados, ni para muchos fieles seguidores del stoner. Pero la calidad contenida en “PRAYING ON SATELLITTES” está fuera de toda duda. Hay una frase que suele estar en mi boca con frecuencia…. “mente abierta a nuevos sonidos”. Y esto es lo que recomiendo para disfrutar de INA MAKA.

Un álbum, en el que en una escucha detenida, van apareciendo matices sonoros que la primera audición seguramente habrán pasado imperceptibles. Es de los discos que cuanto más escuchas, más te gustan. Y eso significa algo…….