Reseña: BLURRED REFLECTIONS.- “Blurred Reflections”

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Los duros tiempos del COVID han conseguido que algunos músicos aprovechen el confinamiento para componer, y en esta ocasión, Maurice Eggenschwiler, guitarra y cantante de BLUES FUNERAL y SANCTUS BELLUM ha aprovechado la cuarentena para desarrollar su proyecto en solitario bajo el nombre de BLURRED REFLECTIONS. Toda una paradoja que nos brinda la oportunidad de deleitarnos con un EP maravilloso en el que el músico de Houston se viste de etiqueta para componer seis bellas canciones que se alejan de las vibraciones pesadas a las que nos tiene acostumbrados con su banda. Toda una elegante exploración de sonidos en los que el jazz y la música progresiva quedan reflejadas con destreza como gran fuente de inspiración para que Maurice cumpla un antiguo deseo al explorar este tipo de terrenos musicales saliendo de su zona de confort. “BLURRED REFLECTIONS” examina nuestra relación con la naturaleza, la mente musical, el fracaso pasado, la introspección y la fortaleza del individuo. Musicalmente, las canciones se inspiran en bandas como: Opeth, Anekdoten, Steven Wilson, Al DiMeola, Camel o King Crimson, que son influencias cruciales para Maurice, incluyendo una instrumentación con elementos como piano, melotrón, órgano, cuerda de acero y guitarra acústica de nylon, así como guitarra eléctrica.

“Fallen sun” , en ese ambiente progresivo que preside todo el trabajo se deja llevar por delicadas melodías desarrolladas en un ambiente sinfónico. Elegantes pasajes de guitarra que toman elementos jazz conforman un aterciopelado corte en una relajada atmósfera en la que la lánguida voz de Maurice nos susurra con mimo. 

Sin salir de esa acolchada estancia en la que se desarrolla el tema anterior, “Green hallways” incide más en los elementos jazzísticos,  entre cuidados juegos de voces y coros arropados por un sinfonismo lleno de melancolía. 

Con las notas del piano clásico “Painted gray” se abre a luz desde la gris atmósfera de la que nace. Un tema sobrio que transita en un espacio soft-rock, progresivo en el que los ecos jazz siguen presentes como en la gran parte de los temas. Bajo ese ambiente melancólico, la belleza de los pasajes de guitarra dotan la canción de una elegancia sublime. 

Otra oda a la elegancia encontramos en “Stars in the void”. Melancólicos pasajes jazz se adornan con una delicada instrumentación para crear un nuevo espacio de belleza que bebe de las fuentes del sinfonismo de los setenta. Tonos grises en un derroche de sensibilidad compositiva. 

“Weightless Darkness” Es un paseo instrumental por pausadas atmósferas en las que la dualidad de guitarra acústica y eléctrica crean un espacio de belleza y relajación. Aquí, sin prisa el músico se deja llevar por momentos en los que la psicodelia aparece con moderación  para arrullarnos a través de dulces acordes que denotan la calidad que como músico tiene. 

Recuperando las voces y saliendo de la melancolía presente en prácticamente todos sus temas, los ritmos más pesados crea Gripped By Something More”,  el tema más luminoso de todo el trabajo. Diseñando las melodías para masajearnos, los elementos progresivos toman un gran peso en una de las canciones más elaborada de un trabajo sencillo pero maravilloso. 

Reseña: MOUTH.- “Out of the vortex”

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“OUT OF THE VORTEX” es una recopilación de versiones perdidas y mezclas alternativas procedentes de las sesiones de grabación de los álbumes “VORTEX“, publicado en 2.017 y “FLOATING” DE 2.018. La banda de Colonia ha querido celebrar así el tercer aniversario de la publicación del citado “VORTEX“, el álbum que les puso en boca de todos, para ofrecernos estos temas, únicamente disponibles en su página de bandcamp. Teniendo como objeto cerrar una brecha hasta el próximo álbum que casi tienen ya terminado. El contenido es bastante evidente, tal y como nos recuerda su portada, un híbrido entre los dos álbumes que al fin y al cabo, son la materia prima para este curios trabajo. Aquí podemos encontrar un cara nueva de MOUTH, una faceta probablemente más psicodélica y ácida de la que ofrecen los temas en sus álbumes originales. Temas como “Vortex”, manteniendo sus dieciséis minutos de duración, pero sonando más lisergico que el original, y que tal y como me comentaba la propia banda, les parece incluso mejor. Eso sucede también con la breve mezcla alternativa de “Mars of Cyclopes” reducida do exiguos minutos, o “Mountain”, que se muestra menos pulida y posiblemente con mayor frescura. Como aliciente, encontramos dos temas inéditos como “Ready”, construido bajo una susurrante atmósfera progresiva en tonos sinfónicos que rozan lo pastoral, dejando claro que el terreno hard-progresivo es un territorio en el que se manejan a la perfección con ese aire retro que les caracteriza.“Homagotago’s peddle boat trip” el otro tema inédito, ve al trío transitar por ese apacible bosque psico-progresivo en una equilibrada combinación de teclados y guitarra repartiéndose el protagonismo entre coloridos ritmos de percusión de vocación kraut.  MOUTH es una de las bandas que mejor saber reflejar en sus temas ese espíritu vintage evocador del mejor hard-progresivo de los 70’s, y aquí, una vez mas queda fielmente reflejado. Ya solo nos queda esperar ese nuevo álbum en ciernes, para comprobar si el camino de los alemanes sigue siendo el mismo o si por el contrario, nos sorprenden con nuevas rutas.

MOUTH son Christian Koller (voces, guitarras y teclados) Thomas Johnen (bajo) y Nick Mavridis (batería y teclados).

El álbum abre con una versión alternativa de “Vortex”, uno de los temas más emblemáticos de MOUTH, y en el que tras una introducción con efectos espaciales que se disipan en el infinito, llega la explosión de su característico órgano pastoral bajo unos tambores ceremoniales y buenas dosis de wah-wah. Cociendo a fuego lento, van ligando el tema mientras la guitarra va adquiriendo el protagonismo.  Los bellos momentos progresivos descienden a místicos pasajes antes de emprender una senda psico-progresiva con destino a los 70’s. Creando atmósferas borrosas entre vibrantes ritmos y una particular voz. Casi en forma de jam, la guitarra revolotea sobre la compleja estructura compositiva creando un denso sonido. Con momentos hipnóticos el corte se deja llevar por efluvios psicotrópicos que cambian su carácter. Con pausados y susurrantes acordes el tema se vuelve oscuro y misterioso. En ese enigmático entorno los vestigios de jazz se unen a la fiesta de los sentidos.  Como si hubieran atravesado una nueva dimensión, las complejas estructuras progresivas su tornan más narcóticas. Aquí la guitarra soma brillantemente con el órgano más apagado, pero siempre bajo una batería ardiente. El resultado es una bella suite con distintos actos en dieciséis minutos algo más ácidos que el original.  

“March of the cyclopes” es un exiguo extracto del original de “VORTEX” mutilada a escaso dos minutos pero manteniendo los solos psicodélicos sobre esas voces y ambientación progresiva con un tono algo menos kraut. 

Manteniendo la esencia setentera que les caracteriza, “Mountain” tema incluido también en “VORTEX“, el rock clásico aparece más brillante y luminoso de rock clásico arropado por un manto envolvente del que afloran las guitarras con cierto aroma exótico. Aquí la mezcla es muy similar al original, aunque con algo más de acidez.  

“Parade” es un tema bastante más hipnótico que transita por calmados senderos progresivos entre voces y coros. En esta ocasión dejan de lado la rabia de la versión orignal, para ofrecer un aspecto más calmado que el que aparecía en “VORTEX”.

El primer tema inédito, “Ready” se desarrolla bajo una cálida y aterciopelada voz entre el cálido sonido del órgano protector. Adentrándose en territorio sinfónico, crea una oscura atmósfera sobre tonos pastorales que no se alejan de la vocación vintage de la banda. Un buen aliciente conocer este lado más desconocido de MOUTH.

El clásico “Macbeth” aparece en una versión más contenida como si realmente fuera la primera pincelada antes de pulir sus aristas. Un tema más crudo y primitivo pero que conserva toda su frescura. 

Cerrando el álbum “Homagotago’s peddle boat trip” el segundo corte inédito, nos muestra un groovy pegadizo y contagioso sobre una base psico-progresiva con algún momento inquietante. Un lento y parsimonioso paseo por un nuevo bosque lleno de magnetismo y con una neblina psicotrópica que emana de esa mágica guitarra. Utilizando perfectamente el espacio para que la dualidad órgano-guitarra mantenga un gran equilibrio. Misterio, su carácter repetitivo no supone un obstáculo para su escucha, sino que finalmente acaba atrapándonos entre esos efluvios narcóticos. De igual manera me da la sensación de que al tema le faltan aspectos por pulir, retoques que a la postre solo pueden enriquecerlo.  

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Reseña: MAGIC BUS.- “The Earth Years”

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Manteniendo ese espíritu hippie de finales de los 60’s, los británicos MAGIC BUS liberan “THE EARTH YEARS”. Un álbum bañado en colorista cuadro vintage en el que los ecos del rock progresivo y el sonido Cantenbury están muy presentes conjugándose con vientos llegado del verano del amor y el sonido west-coast. Un pequeño viaje a través de un particular túnel del tiempo en el que las melodiosas voces herederas de The Beatles nos iluminan en un trance espiritual con una visión hippie del mundo más propia de bandas como Grateful Dead.  Si en sus anteriores trabajos ya dejaron clara cual es su propuesta musical, ahora continúan por esa senda en la que la campiña británica está muy presente en muchos de sus temas. Una particular versión del rock progresivo experimental nacido a principios de los años 70’s y que en pleno siglo XXI sigue vigente con apuestas como ésta. Sus acarameladas melodías en ese ambiente rural hace que cada tema sea una terapia contra el estrés de los tiempos modernos. Fuertemente influenciados por ese pilar que es el sonido Canterbury, “THE EARTH YEARS” es un álbum que hará las delicias de los amantes tanto del rock progresivo, como de la psicodelia más floral gracias a esos vientos folk que aparecen con sutileza en estos atractivos temas vintage llenos de bucolicos pasajes entre armonías acolchadas que nos acarician con delicadeza.

Cuatro álbumes en diez años probablemente no se una gran producción, pero desde luego, ese detalle deja patente que estos chicos no tiene prisa y se toman las cosas con calma, lo que se refleja en un nuevo álbum en el que todos los detalles están perfectamente cuidados para que surja la magia.  

“Easy on” abre el paseo por campiña con tonos progresivos y una voz heredera del la psicodelia freak de finales de los sesenta. Las acarameladas melodías pop se van modulando hasta llevarnos a un escenario progresivo más propio del entorno de Canterbury. Con ecos freak y pop colorista los sonidos vintage se apoderan de un tema con subidas y bajas en las que se fusionan elementos hard-progresivo con la psicodelia beat más colorista.

Con ramalazos Zappa “Inca trail” nos devuelve a esos espacios vintage a través de un tema con una cuidad composición en las que las melodías adquieran gran protagonismo. Ese legado a caballo entre Zappa y Gong se conjuga con elementos más propios de la west coast.  Tejiendo su propio tapiz, el folk se une a esta fiesta de colores con olor a frutos silvestres. Alguna guitarra de aspecto elegante aparece entre brisas con aroma sureño para dar otra vuelta de tuerca al tema. Un corte optimista con sus momentos más tenues que acaba trasladándonos a un entorno psico-progresivo con aromas exóticos.

“Settin sun” evocando la campiña británica con reminiscencias Jethro Tull en su faceta más campestre, salpican de bellas y masajeantes melodías otro apacible y bucólico tema. Acariciando cada nota con suavidad, todo fluye con la naturalidad con la que la primavera eclosiona en una explosión de colores. Un entorno amable y rural en el que parecen sentirse cómodos y que de alguna manera es su hábitat natural. El tema concluye por armonías más propias de Poco en su faceta más melódica.    

Un sonido de órgano pastoral envuelve la apertura de “The road to Mezquita”. El sonido Canterbury se muestra en toda su plenitud bajo la cálida y ahogada voz que nos susurra con coros angelicales. La banda experimenta con los sonidos llevando el tema a una evolución en su intensidad. Insuflando energía a cada acorde giran en el camino para modular la armonía sin perder el rumbo en este intento.  Mas fornido y crujiente en sus riffs, el corte no pierde su objetivo.

Con acordes acústicos “New day” nos traslada a la West Coast. Su sonido folk entre una explosión de color transmite ese aroma a flores frescas.   En un segundo plano el órgano nos envuelve con su sonido vintage entre juegos malabares y unas gotas de reconfortante psicodelia. Nubes de algodón dulcifican la una atmósfera que va tornándose más hacia los sonidos hard-progresivos herederos de bandas como Camel. Serpenteando con armonías seductoras van creando una ceremonia colorista para retomar la bucólica estampa campestre gracias a los acordes sureños que fluyen de un guitarra dulce y delicada. Una muestra de la versatilidad de los británicos, una banda que no se encorseta en sus composiciones.

Un sonido mucho más ampuloso e inquietante no sorprende en “Barleycorn”. Una atmósfera más oscura y psicodélica sestea entre inquietantes efectos y una acústica pseudo-ocultista, bajo acordes acústicos que beben del néctar de unos hongos mágicos el ambiente en una atractiva combinación que a buen seguro puede hacer las delicias de de los amantes de hard y el folk-progresivo. Siempre bajo pinceladas sinfónicas y gotas de euforizante psicodelia. Un clímax de relax que toma muchos elementos psico-progresivos herederos del sonido Canterbury.

“Squirrel” me evoca a Camel en su faceta más campestre. Con sutiles elemento jazz se acercan a ese sonido ofreciendo una faceta más sencilla, pero no por ello menos brillante. Como sucede en muchos de los temas del álbum, unos inicios progresivos acaban convirtiéndose en espacios donde la psicodelia se mueve como pez en el agua.  Aportando aires místicos, el tema parece dividirse en tres partes diferenciadas. La canción va cambiando de aspecto y de propuesta musical. Los reflejos de las delicadas guitarras palpitan entre acordes de un bajo con un profundo e impactante sonido entre platillos chispeantes.  Con sus siete minutos y siendo el corte de mayor duración del álbum, acaba convirtiéndose en una oda psico-progresiva de grandes dimensiones. Su gran belleza nos sirve de efecto terapéutico prescindiendo de los arrullos de la voz para dejar todo el protagonismo a unos instrumentos bien interpretados.

Cerrando el álbum “We are one” retoma la campiña con delicadas melodías vocales sobre una atmósfera de folk progresivo entre el manto del órgano protector. Bucolismo entre armonías acolchadas que nos acarician con delicadeza.

 

Reseña: BUFFALO FUZZ.- “Volume II”

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“VOLUME II” es el último trabajo juntos del dúo de Minneapolis, compuesto por el cantante y guitarra Jared Zachary y el batería Jake Allan. Tras grabar el álbum en junio de 2018 Jake fallecía tristemente a la edad de 24 años. Después de un tiempo aparcadas las grabaciones, Jared retomaba las grabaciones para mezclar los temas con el increíble resultado que tenemos ante nosotros. Profundizando en el camino explorado de aquel debut que nos maravilló en 2.016, logran crear un álbum que es todo un derroche de emociones. Denso, pesado, mágico, desgarrador, en el que el blues emana de cada riff. Un álbum que es como esa copa de buen bourbon, capaz de convertirse en tu mejor compañero en una noche de fiesta y desfreno, pero que también es capaz de aportarte el sosiego y la paz en una cálida velada a la luz de la chimenea con buena compañía. Temas que brotan como un torrente brioso que se precipita para reposar en calmados y placidos remansos. Con un cuidado trabajo de las melodías vocales, que acaban resultando el mejor homenaje a su compañero perdido. Evidentemente la voz de Jared, no es la mejor voz del mundo, pero es lo suficientemente virtuosa como para vaciarse en desgarradores momentos que te rompen el alma, pero también para ponerte los pelos de punta lamiéndote acarameladamente sobre esas melodías campestres con sabor a medio-oeste y aroma silvestre. Esas cuidadas melodías acaban seduciendo al oyente, entre riffs que arañan las paredes bajo tambores expansivos. Sus gruesos sonidos coquetean con el stoner entre armonías heavy-blues que por momentos me evocan a los suecos Maha Sohona, como que flirtean con el hard-rock clásico travestidos de The Black Keys. Blues ácidos que desprenden humo narcótico entre pasajes lisérgicos entre los que destaca una épica, incendiaria y psicotrópica versión del clásico de Cream, “Sunshine of your love”. Seguramente nunca he escuchado una versión de este tema como la que contiene este “VOLUME II”. En cualquiera de las cualquiera vemos al dúo dando el alma y vaciándose de una manera admirable. Puede que sea una simple alegoría del destino. Vistiéndose de un híbrido entre Springsteen y Neil Young en canciones como la sensual “Hole in my heart” sobre tonos acústicos y esa armónica mágica sonando entre montañas. Estamos ante un dúo, si, pero escuchando este álbum salido de las entrañas, jamás lo pensarías. “VOLUME II” es un álbum mágico y hechizante que rebosa emociones y sentimientos. Probablemente ya no tengamos más álbumes de BUFFALO FUZZ tal y como les hemos conocido, pero sin duda, este es su mejor legado. 

Todos los temas fueron compuestos por BUFFALO FUZZ excepto “Sunshine of your love” (Cream) y fueron interpretados por Jared Zachary (voz y guitarra) Jake Allan (Batería y coros y armónica) Lizann Villatoro  (coros). Con  Zachary Hollander a cargo del sonido  y mezcla, masterizado  por David Eck  y producido por Jared Zachary y Zachary Hollander, habiendo sido grabado Pearl Recording Studio en Minneapolis, 

“The reaper” se sustenta en tonos retro-blues para serpentear con riffs atrayentes y unas cuidadas armonías vocales. Un tema luminoso que fluye con un gran groovy sobre dictados stoner. 

Rezumando aroma a 70’s “Black sheep blues” contiene momentos llenos de garra y rugosos riffs heavy-blues. Sus desgarradores momentos muestran el lado más áspero de la banda. Sobre ritmos más propios del desierto, la producción del tema hace que brille con luz propia en esas ondulaciones repletas de rabia, mientras los riffs nos golpean una y otra vez.  

“I’m on fire” sube el nivel aún mas si cabe. Sus pegadizas melodías están diseñadas para abrir en canal al oyente. Sobre desgarradores tonos que denotan una cierta tristeza se elevan entre voluminosos ritmos desérticos para acariciarnos con lamentos evocadores. Un tema denso y pesado marcado nuevamente por esas maravillosas armonías vocales y unos riffs llenos de gancho.

Bajo una ambientación rural de interior fuerte, “Bad circulation” camina entre delicadas melodías bajo punzantes riffs logrando un tema equilibrado. Salpicado de alguna pincelada psych la frescura evoca el sonido de los 90’s. Seguramente sea la versión más contenida del dúo, a pesar de no renunciar a esos arranques de garra con las guitarras envueltas en una neblina ácida. 

“Buffalo stomp” es puro hard-rock divertido y dicharachero. Con sus tonos entre macarras y melodiosos, sus ritmos siguen coqueteando con el stoner. Lleno de fuerza el tema es toda una bofetada que no desdeña esos cuidados arreglos vocales. Con un gran ritmo el tema escapa en una huida hacia adelante para derrochar algunos solos asesinos en su parte final, en la que se vuelve más diabólico. 

Con un aura místico, los tambores rituales y los acordes acústicos de “Can’t find my way home” consiguen crear un entorno hechizante. Aromas lisérgicos en un tema de rock primitivo y rural que camina por senda de la música americana con momentos pesados de gran fuerza entre ese clima chamánico y sus susurrantes voces.  

“Too young to die” parece una completa paradoja de la vida con sus tambores retumbando entre ramalazos de riffs crujientes y delicados melodías ensoñadoras que arrastran el tema a un escenario más pesado en el que el derroche de garra y fuerza es palpable. Muy en línea The Pictureboks,  no en vano estamos ante un dúo de similares características, el tema explota entre sus ensoñadoras armonías entre rugosos momentos que parecen arañar las paredes tratando de escapar.

Una de las versiones más incendiarias y ácidas del clásico de Cream, “Sunshine of your love” es uno de los grandes tesoros que esconde este “VOLUME II”. Interpretada como si estuvieran inmerso en pleno viaje de ácido, el tema es un regalo para los sentidos. Dejándose llevar por sus propias emociones, consiguen un tema redondo con esta personal y humeante versión. 

“Hole in my heart” rezuma ternura en tonos rurales a caballo entre Bruce Springsteen y Neil Young. La guitarra acústica y las delicadas y aterciopeladas melodías vocales. Un tema evocador de los lagos y bosques de su Minnesota natal con el sonido de la armónica creando un clima ideal con esas calmadas armonías acústicas.  Una canción llena de belleza y ternura y una cierta melancolía romántica.

En contraste con el tema anterior, “My cosmic love” flota entre atmósferas más ácidas. El trabajo de las voces sobre esos pesados y lisérgicos ritmos me trae a la cabeza a los suecos Maha Sohona en una versión americana. Otro hechizante tema que corrobora la gran calidad global que tiene este maravilloso álbum.  Sus nebulosas coloristas sobrevolando los tonos retros consiguen que el tema te atrape en sus fauces. 

“Reaper reprise”, con menos de un minuto sirve de epílogo a modo de réquiem con coros a capella sobre tímidos acordes acústicos que se diluyen como una premonición. 

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Reseña: ABSTRACCIÓN.- “Abstracción”

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“ABSTRACCIÓN” es la ópera prima de esta joven banda que explora los sonidos de la psicodelia de finales de los años 60 y principios de los 70. El rock, el folk y las influencias de la música progresiva así como pinceladas soul o jazz se entrelazan bajo la capa lisérgica que domina estas composiciones llenas de color y un aroma místico lleno de exotismo. El álbum es un collage de emociones, pensamientos y recuerdos, un vórtice de colores y sonidos que se van tejiendo con delicadeza y maestría para convertirse en la esencia de la banda. Sus temas son toda una invitación a la estimulación de los sentidos y sensaciones con dulces y mágicas melodías sobre sencillas y apacibles estructuras que inciden en los dictados de la psicodelia más aromática y el rock progresivo más reconfortante. Las siete canciones que contiene el álbum son una oportunidad para sacar nuestros demonios y dejar que aflore en nosotros nuestro lado más sensual y humano. Un mundo de ensueño donde todo fluye con la calma necesaria para entrar en ese mundo paralelo alejado de lo cotidiano, y sumergirte en el mantra que cada tema nos ofrece. Estimulante, sensorial, dulce y placentero, este debut nos ofrece veinticinco minutos mágicos en los que los aromas orientales se funden con el folk medieval, en flotantes atmósferas de psicodelia en las que los elementos jazz, soul, west-coast y fundamentalmente el rock progresvivo están muy presentes.  

Existe un viaje cuyo punto de partida es el «ahora» y el «aquí» y puede llevar al  individuo hasta la mismísima singularidad de la existencia. Un viaje que redefine la concepción que las personas tenemos del universo, que va más allá de lo que las leyes físicas, nuestros sentidos y nuestro raciocinio nos pueden mostrar.
A este viaje la banda lo llama “ABSTRACCIÓN”. 

ABSTRACCIÓN cobra vida en 2018 de la mano del guitarrista madrileño Luis Monge y la vocalista argentina Catalina Requena, residente en Mallorca. La formación la completan el teclista y productor onubense Pablo Bermejo, el multiinstrumentista madrileño Pablo Abarca a la flauta travesera, y los músicos cordobeses José Gálvez, al sitar, la guitarra acústica y la percusión; Rafa «Chico Jr.» Paredes, al bajo y Paco García, a la batería y percusión.

“Abstracción” dando nombre al álbum, es solo un breve tema instrumental con místicos pasajes de psicodelia en tonos exóticos bajo un aura vintage que nos indica por donde va el contenido del resto del álbum. 

Sin apartarse ni un momento de ese deambular por atmósferas psicodélicas, “Asinergia” conjuga vibraciones progresivas en las que el penetrante sonido del órgano se  complementa con la dulce y seductora voz de Catalina. A caballo entre el folk y el sonido west-coast. La flauta toma sus cotas de protagonismo en este tema lleno de matices y estilos incrustados en sus surcos. Todo un apacible y gratificante paseo psico-progresivo por reconfortables espacios que toman elementos del Siglo XX para mostrarse con un sonido contemporáneo y alternativo a pesar de su cuerpo “vintage”.

“Sueños de colores” nos acaricia con el mágico y místico sonido del sitar  para embarcarnos en un gratificante viaje a un mundo de ensueño sobre atmosféricas de psicodelia aromática y gratificante. Todo un calidoscopio de sonidos con delicadas melodías que nos arrullan para hacernos flotar en un mundo lleno de color. Distintas texturas con la flauta levitando entre brillantes y reconfortantes solos de guitarra ácida que convien entre el penetrante sonido de los teclados. Una canción plácida y fresca, en la que la banda experimenta con distintos sonidos para crear un tapiz multicolor. Llena de sensualidad, el tema podría resumir el mestizaje de estilos al que la banda no parece querer renunciar. Seis minutos mágicos que por sí mismos hacen que este álbum merezca la pena. 

En unos tonos más lánguidos, “Nudos ciegos”, sin abandonar los escenarios psico-progresivos se apartar de los coloridos temas anteriores para transitar por estancias algo más lúgubres. Con una vocación más progresiva los elementos étnicos aparecen entre sonidos de sitar y flauta en una conjunción de lo más atractiva. Con esta ocasión con unos ritmos algo más inquietantes,el tema habita en oscuros espacios en los que el órgano vintage revolotea entre enigmáticos pasajes vocales. 

Con suaves y delicados acordes a modo de introducción en “Sendero de vuelta” encontramos otro apacible paseo sonoro con acarameladas melodías que juegan con elementos progresivos en otro serpenteante  caminar entre distintas influencias en un contraste entre lo liviano y susurrante con momentos más intensos.  

Con las guitarras como protagonistas “Caleidoscopio” combina los acordes acústicos con solos eléctricos entre la bruma de esos hechizantes teclados de la que aflora el dulce sonido de la flauta.  Mas instalados en un espacio más propio del folk progresivo la banda alcanza altas cotas de calidad con esa flauta de tonos medievales y su órgano pastoral.

El álbum cierra con un tema sin nombre en el que el misticismo reconfortante recibe el sonido del sitar para hacernos flotar junto a esa voces angelicales que sobrevuelan nuestras almas como si de espectros se trataran para arrullarnos con sus mágicos cantos creando todo un karma sensorial. 

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