Reseña.- COOGAN’S BLUFF.- “Metronopolis”

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El veterano quinteto de la escena underground alemana continúa reinventándose en cada nueva entrega desde la publicación de su primer álbum en 2.007, lo cual es algo a agradecer. Cuando en un álbum encontramos vibraciones tan distintas como el kraut, el swamp-rock, el rock clásico, la psicodelia, el rock progresivo, el funky, el stoner,  el jazz o los ecos west-coast,  podemos pensar que COOGAN’S BLUFF han querido abarcar mucho, pero si te sumerges en “METRONOPOLIS” comprobarás que aquí todo fluye con la naturalidad que solo unos genios podrían crear este variado arco iris.  Todo un cuadro multicolor de estilos creados con esmero para que nada resulte aburrido. Una trama sonora que nos traslada sin que nos demos cuenta a diferentes estados de ánimo con momentos en los que la voz de Captain Beefheart aparece desde pantanosos espacios u otros en los que vemos reflejados a los Genesis más creativos, y hasta los ecos del sonido Canterbury tienen un espacio en este maravillosos álbum. Sí, evidentemente son estilos dispares, pero cuando se es capaz de conjugarlos de una manera tan efectiva, el resultado es simplemente grandioso. Misteriosos, floridos, relajantes, psicotrópicos, o divertidos, cada  tema nos ofrece una oportunidad para el gozo.  Una innovadora y cautivadora apuesta llena de frescura para el deleite de los paladares gourmet en el que probablemente sea su mejor y más ambicioso álbum.  

“Gadfly” nos ofrece la primera andanada con hipnóticos riffs envueltos en un manto de sonidos de teclados. Una imponente batería y la repetición de la armonía crea un magnético tema en el que las voces aportan un halo de misterio. Sobre riffs pesados la incorporación del saxo colorea un tema intenso y versátil que ondula constantemente hasta descender a espacios psico-progresivos más propios de décadas pasadas.

“Sincerely yours” es simplemente una joya de tema, que parte de campestres sonidos sureños y una acaramelada y cálida voz que nos masajea. Acordes acústicos y un maravilloso tempo se va construyendo un corte que bajo una acolchada instrumentación transcurre por sencillos acordes en un luminosos y esperanzador entorno. Transmitiendo una magia sureña, se añaden elementos sinfónicos que fluyen con naturalidad. La sencillez hecha canción. Si esto no te transmite sentimientos es que estás muerto.

Con vientos de jazz de vocación progresiva, “Zephyr” con ese brillante saxo y un ritmo repetitivo nos recuerda a momentos del sonido Canterbury. Con una gran complejidad compositiva, los alemanes dejan patente toda su calidad y versatilidad.  Con apacibles pasajes cercanos a Genesis entran en una introspección netamente progresiva, para cabalgar vivaces por ese camino. Tras algunos calmados pasajes en los que el sinfonismo toma el protagonismo, el tema nos ofrece un nuevo giro. Volviéndose mucho más ácido los solos de guitarra dan una vuelta de tuerca acompañados de un impactante bajo. El resultado es un corte rebosante de matices y riqueza compositiva.

Instalados en momentos soft-rock, “Hit and run” se adorna de una brisa sureña, y acordes acústicos para construir otro tema que huele a setentas, en una línea que me recuerda a Dave Mason. Rock clásico con sombrero y camperas en el que no faltan esos momentos brass rock de la mano de ese saxo que nos sorprende sin que lo esperemos.

Embutidos en ropajes funky, “Creatures of light”, supone otra vuelta de tuerca en su sonido. Ritmos alegres y voces negroides construyen otro corte de cara vocación setentera en el que las voces negroides y elementos de viento contoneándose entre solos de guitarra en una ceremonia de la seducción funky-brass-rock.

Incisivos teclados envolventes y ritmos neo-kraut van construyendo “Soft ecus”. Un corte en el que se refleja el buen hacer ya que sin darnos cuenta entre los hipnóticos ritmos nos vemos envueltos en un escenario psico-progresivo en el que las cambiantes armonías se tornan más ácidas gracias a el sonido de la guitarra.  Todo hecho con una naturalidad que llama la atención, y en el que dejan patente la calidad de su guitarrista introduciéndonos en una espiral de solos psicotrópicos bajo el manto hipnótico de un imperturbable ritmo. El tema más largo del álbum con sus mas de siete minutos deja claro que por mucho que cambien sus propuesta, la hiriente guitarra es todo un soporte para la banda.

Dividido en dos partes claramente diferenciadas “The turn”, en su parte “I”, describe oscuros y misteriosos entornos por la senda del rock progresivo. Gruesos ritmos, lentos y profundos. Como si estuviéramos ante una banda sonora de un film de suspense los repetidos acordes y el difuso sonido del saxo, van generando un clima de tensión que no concluye descubriéndonos nada. Una especie de interludio que supongo pretende ser la antesala del corte siguiente, “The turn II”, en el que blues en una línea Captain Beefheart, aparece cálido y pantanoso. Puro swamp-rock que se eleva fresco y luminoso bajo una cadente instrumentación que deja el protagonismo a una voz llena de garra y fuerza.

El álbum está disponible vía Noisolution

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Reseña: CHANG.- “Superlocomotodrive EP”

a1414056532_16Esta semana veía la luz el debut del trío alemán CHANG. Un EP compuesto por seis temas en los que tanto los sucios sonidos garage del Detroit de finales de los sesenta, como las atmósferas neo-psicodélicas conviven en armonía. Un eclecticismo que recupera momentos heavy-blues con olor a alcohol y a humo, para atacarlos con buenas embestidas de fuzz difuso y ritmos vertiginosos. Por momentos en sigilosas atmósferas o con momentos mucho más rockeros lo cierto es que su frescura y agilidad suponen un escenario en el que explorar. Una conjunción de viejas vibraciones revistiéndolas de un envoltorio moderno no dudando en apropiarse vibraciones hard-rock, kraut, desert-rock heavy-psych, e incluso espaciales. Como si no quisieran renunciar a nada los temas fluyen con naturalidad sin que nada aquí parezca estar impostado, sino que su objetivo parece ser ese, no renunciar a nada. Temas que van directos a la yugular, sin hacer prisioneros “SUPERLOCOMODRIVE EP” contiene temas ardientes, ácidos, rudos, primitivos y a la vez CHANG consiguen que todo suene muy contemporáneo y actual. El resultado es un llamativo trabajo con una buena producción y unos temas nada anodinos que siempre nos ofrecen el otro perfil.  

“Mescalin” abre el trabajo por la senda del heavy-blues setentero. Un tema con buenas dosis de fuzz humeante y algún elemento boogie. Uno de esos temas que huele a bourbon y a humo de garito de dudosa reputación. Seis minutos de sudor y electrizante blues contenido. Con buenas guitarras incorporadas sin estridencias, pero derrochando solos ácidos mientras un magnifico tempo rítmico hace que no haya espacio para el reposo. En la voz ya intuimos algún tono garage-punk que se hará más evidente en el resto de los temas. Para que al plato no le falte de nada encontramos unos momentos de psicodelia envolvente antes de retomar la senda del blues corrosivo.

Unos poderoso tambores nos sitúan en “Old rusty car” para adentrarnos en un tema de rock and roll asesino. Guiados por un perspicaz bajo, el trío alemán construye un tema que bien pudiera servirnos de banda sonora mientras conducimos por largas rectas. La cadencia del tema incita a apretar el acelerador y subir el volumen. Aquí apreciamos más nítidamente los tonos garageros herederos del sonido más sucio de Detroit previamente al que el tema sucumba a los dictados del fuzz en una arrolladora embestida. Con momentos en los que Nebula vienen a mi cabeza, el tema se debate entre los ritmos arenosos y el garage.

Nuevamente el bajo cadente, y esa ahogada voz garagera aparecen en “Botte beach”. Ritmos vivaces y ondulantes gracias a ese maldito bajo hipnótico e inquebrantable hacen que las guitarras no encuentren su espacio para su total lucimiento. Tímidos y sigilosos acordes hasta que la banda decide que tomen el tema al asalto con crujientes y sucios riffs. Fuzz balanceándose y oscilando bajo tonos macarras.

Una batería en la línea del “My Sharanoa” de The Knack, introduce “Sterne”. Un extraño tema que utiliza tanto vibraciones garageras como elementos de neo-psicodelia bajo efectos espaciales y wah-wah insistente. Aturdidor y sobre todo muy rítmico, los alemanes sucumben a la experimentación más lisérgica entre vibraciones mas contemporáneas. Si compramos el inicio del corte con la parte final, jamás podríamos haber esperado un desarrollo así.

El tema que da nombre al EP, “Superlocomodrive” es un corte asesino de garage punk sucio y enérgico envuelto en ese halo psicotrópico que con tanto acierto usa la banda. Frenético, enardecido, sin contemplaciones, sus briosos ritmos nos conducen inexorablemente a conectar nuestro cuerpo con esos compases contagiosos en los que no faltan las dosis de fuzz habituales.

Cerrando el trabajo, “Boms whisper”, con sus seis minutos, y por un camino que me recuerda por momentos a Pink Floyd (solo por momentos, no nos llevemos a engaño), evoluciona parsimonioso por la senda de la psicodelia describiendo enigmáticas atmósferas. La susurrante voz aporta su granito de arena al tema dotándole de esa aura de misterio, esta vez alejados de cualquier estándar de sonidos garage.  

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Reseña: LEATHER FRANK.- “Dark forest”

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DARK FOREST” es una joya que nos llega de oriente en forma de EP de la mano de los turcos LEATHER FRANK. Un joven quinteto de Izmir, en la costa oeste de Turquía. Una magnífica gema con las aristas psicodélicas bien talladas y enriquecida con ornamentos psycho-blues y ritmos kraut. Explorando distintas vibraciones que van desde los cálidos sonidos shoegaze con unas magníficas voces, hasta elegantes pasajes post-rock, los cuatro temas contenidos en su interior son todo un estimulante para aquellos que estamos siempre intentando descubrir bandas que nos sorprendan y que aporten algo en un mundo en el que casi todo está inventado. Un soplo de aire fresco que es capaz de conjugar momentos con vocación Sabbathica con finos pasajes más propios de All Them Witches, siempre teniendo en su punto mira la composición de temas basados en apacibles y bellos espacios de psicodelia aromatizada. Con la suficiente mesura para no caer en lo empalagoso, sus coqueteos post-rock no hacen sino enriquecer este diamante en bruto que supone una magnífica carta de presentación para la joven banda turca. Me sorprende especialmente la gran naturalidad como la banda ensambla distintas vibraciones estilísticas sin que por ellos se resientan los temas, sino todo lo contrario. Así mismo cabe destacar que a pesar de aparecen esporádicamente las voces son de un atractivo mayúsculo lo que hace que me sienta completamente atrapado por unos temas  bien construidos y ejecutados que son capaces de transmitir reconfortantes estados de ánimo.

LEATHER FRANK nacieron en el año 2.017 y está formado por Bora Şentürk en guitarra y voz, Orkun Demirtay en guitarra, Batu Divrik en bajo y Hakan Saraç en batería.

“Combortably violent” a lo largo de sus nueve minutos y partiendo de calmados pasajes de psicodelia con alma de blues, va introduciéndonos en sombrías atmósferas con sus narcóticos acordes. Un oscuro bosque en el que espectros con el nombre de Sabbath tatuado a fuego, se presentan ante nosotros ante la atenta mirada de hongos junto a los hogares de los duendes. Un bosque apacible y cálido que reconforta los sentidos con la belleza de su interior. Con dulces melodías florales entre bellos desarrollos instrumentales envueltos en un mágico manto de psicodelia aromatizada. Cálidas y reconfortantes voces con una cierta herencia shoegaze nos arrullan con mimo. Fluyendo cada acorde con una naturalidad de una banda veterana van tejiendo un sedoso tapiz con una atrayente belleza.

En su parte final incorporan ritmos stoner entre estructuras más propias del post-rock en una efectiva combinación de pesadez y dulzura.

Cambiando la dinámica, y con un tema de una duración de solo tres minutos, “Celeste” se sustenta en hipnóticos ritmos kraut que sirven de base a ensoñadores atmósferas más propias del post.rock. Un ambiente de tonos grises y melancólicos que poco a poco va abriéndose a la luz con un elegante caminar.

Sin abandonar esa dinámica rítmica “Out of rain” nos da un giro hacía espacios hard-rock stonerizados. Las magnéticas voces se hacen hueco entre densos desarrollos con una vocación mucho más setentera. Algunos efectos en las voces ecualizadas crean una atmósfera de misterio con distintos planos tanto vocales como instrumentales. Un sonido gratificante que nos saca del adormecimiento de los temas anteriores para desarrollar estructuras psicodélicas que poco a poco socavan nuestros sentidos con su gran magnetismo. El tema se rinde a esos sugestivos ritmos golpeando las neuronas con una batería autómata más propia de los reyes del kraut y unos finos y punzantes recorridos por los trastes de la guitarra.   

El EP cierra con el tema que le da nombre, “Dark Forest” evoluciona en la umbría boscosa entre angelicales voces con alguna herencia blues. Una conjunción de psicodelia y shoegaze que se acerca a momentos All Them Wicthes con elegantes y hermosos pasajes que se engrosan en un avance hacia sonidos más pesados en los que los riffs con vocación retro revolotean entre la aterciopelada psicodelia de los turcos. Un gran tema que conjuga todos los elementos necesarios para que una canción llegue al oyente; buenas voces, buenos ritmos y una cuidada composición.  Su psicodelia aromatizada adquiere una cotan de calidad por encima de muchas de las propuestas que nos encontramos cada día. ¡Sensacional tema!

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Reseña: ZEREMONY.- “Acoustic sessions”

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Atrapados por el espíritu de los setenta, el trío alemán ZEREMONY nos sorprende con un segundo álbum en este año. Se trata de un trabajo acústico en el que recuperan versiones de temas ya publicados como She sang a Song to me”, “You are evil”, “Oak leaves” o “Where have you been?” dándoles un nuevo enfoque desenchufado sin que por ello pierdan en absoluto su esencia, y en el que también encontramos temas nuevos interpretados de forma acústica. El nombre del álbum es lo suficientemente obvio como para mas explicaciones, lo que sí habría que resaltar es que los temas no pierden un ápice de su espíritu indomable por este sosegado enfoque. Pocas bandas en la escena retro-rock saben tener su estilo propio reflejando las vibraciones de los dorados años setenta sin tratar de ser un clon. Como gran aliciente, los temas inéditos nos hacen intuir como podrían sonar esas versiones electrificadas. Aquí el peso de su profundo órgano desaparece respecto a lo que habíamos comprobado en sus anteriores álbumes, pero sin embargo “ACOUSTIC SESSIONS” es todo un escaparate para la fantástica voz de Ilja Schneider, apareciendo con toda su garra. 

“Vintage boogie” un tema inédito, se sustenta en los dulces acordes de la guitarra, con un aura especial creado por el sonido del acordeón (o al menos es lo que intuyo). voces desgarradas que se modulan con maestría sobre la sencillez de la guitarra acústica.  contagioso en su ritmo el tema oscila entre pausados momentos con elevaciones en la que la garra vocal de Ilja deja patente todo su potencial bajo esos tonos retro que tan bien saben ejecutar. 

La versión del tema incluido en su álbum “SOUL OF CEREMONY”, She sang a Song to me”, no desmerece de la original. Manteniendo el ritmo de la versión eléctrica, el órgano es sustituido por ese acordeón dotándole de una rudeza rural que no le hace perder su espíritu. 

“You’re evil” un tema eminente psicodélico, pierde en esta versión la acidez para mostrarse mucho más melancólico y atormentado que en la toma original de su primera “DEMO”, correspondiendo todo el peso a la desgarrada voz de Ilja, que por sí misma se echa el tema a sus espaldas. 

Los tonos retro de “Oak Leaves” y su espíritu hard-rock, se visten de sonidos folk sin perder la cadencia ondulante. Con aromas del medio-oeste el resultado es un tema que recupera la música tradicional con un aire festivo y contagioso en su ritmo.

“Secret Shelf” sigue la estela del tema anterior por la senda de una especie de country-rock con alma de blues sureño. El aroma de los pantanos se percibe en sus notas con el sonido del acordeón marcando el devenir del corte.

Otro tema nuevo, “Devilman” sigue anclado en los sonidos americanos, mostrando garra y fuerza en su aparente apariencia sencilla.  

Desgarradores momentos de blues y boogie-rock campestre nos ofrece “Into de fire”. La habitual agilidad del ritmo hace que a pesar de estar ante un tema acústico, su interior se encuentra lo suficientemente fornido para resultar un atractivo corte en el que la desgarradora forma de cantar presagia un gran potencial. Un tema que me gustaría escuchar en una versión electrificada. 

El blues-rock de tintes retro de  “Where have you been?”  tiene su sitio aquí. La misma estructura y ritmo pero en tonos más calmados. Con un carácter distinto va elevándose en ese sinuosos serpenteo  sobre esa cadencia repetitiva que es modulada por la hiriente voz. Todo un derroche de sentimiento.    

El peso del acordeón marca el devenir de “I Want You Tonight” en su apertura. Un tema de puro hard-rock en su versión desenchufada. Garra y fuerza en un corte divertido y dinámico a pesar de su presentación. Rock clásico de muchos kilates en sus surcos lo sitúan entre los destacados del álbum. Esperemos que pueda tener su versión electrificada próximamente por que su calidad lo merece. 

En modo balada campestre, “I got this feeling” nos seduce por la senda de música “americana”. Lánguidos pasajes en un tema que no parece ser una simple versión acústica, sino una canción que ha nacido así desde el inicio. Los acordes del piano protagonizan un susurrante y aterciopelado tema con sabor a setentas como el resto del álbum. 

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Reseña: AYAHUASCA.- “Naad”

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Nacidos en 2017, el quinteto de italiano AYAHUASCA  publica su primer álbum “NAAD”. Evidentemente tanto el nombre de la banda como el título del álbum están llenos de simbolismo que nos sugiere cual puede ser su contenido. Por un lado, ¿Que se puede esperar de una formación que lleva el nombre del la bebida de los chamanes amazónicos? Ayahuasca es una palabra de origen quechua que une las palabras “cadáver, muerto”‘, con “liana, soga”, es decir “liana de los muertos”‘, imagen que representa la conexión entre el mundo de los vivos y el de los espíritus, algo que los italianos tratan de transmitir con su música.  Los chamanes dicen que cuando se toma ayahuasca se amplifican todos las percepciones sensoriales, y los diez temas de “NAAD” consiguen con destreza que su música nos eleve a estados sensoriales mas allá de nuestro cuerpo. Naad simboliza la capacidad de escuchar nuestras emociones; cuando viaja a las profundidades más remotas de un océano primordial donde esas emociones toman vida, convirtiéndose en criaturas que dan forma y voz a los sentimientos. Con esta simbología sus diez temas transitan la psicodelia de finales de los sesenta, los sonidos west-coast y el asentamiento del rock en los setenta. No deberíamos calificar el álbum como “retro”, ya que su música no nace con espíritu de homenajear nada, sino que fluye con naturalidad desde su concepción con esa propia identidad. Con una fuerte influencia de Grace Slick, Domiziana Pritchard nos seduce con su aterciopelada voz entre vibraciones vintage, en algún punto de encuentro entre Jefferson Airplane y The Doors bajo un aura de misticismo mágico.  Estamos ante toda una gema de álbum que despertará nuestros sentidos llevándonos un mundo irreal de sensaciones. Uno de esos trabajos con las piezas bien encajadas y que para su buen disfrute uno debe dejarse llevar por las emociones que te provoca, que a buen seguro serán muchas.

Una introducción de algo menos de tres minutos (“Intro”), nos inicia en el arte chamánico de los sentidos. Magnéticos pasajes de psicodelia atractiva nos seducen y nos preparan para el ritual que nos espera.

“Vicious mothers” nos traslada un hipnotismo en tonos vintage que nos aporta el órgano bajo acarameladas y seductoras voces, a la postre uno de los tesoros de la banda. Haciendo un viaje en el tiempo a la California más florida de finales de los sesenta, la sencillez del tema es suplida por la magia que consigue transmitir. La dualidad femenina de las voces y los pausados y cadentes acordes de vocación retro, nos hacen ponernos las campanas y los chalecos y llenar nuestro cabello de flores. Para completar el plato, los solo ácidos salpican un tema que se fortalece según avanza. Wah wah tocado con sutileza entre coros angelicales recrean una estampa llena de bucolismo.

Sumergidos en esa marmita psicodélica, “Masses”, con un aspecto algo más pop, persiste en ese estado de floridas atmósferas lisérgicas. Un bálsamo para los sentidos que nos seduce con amabilidad, desde el sosiego. Una calma que no dudan en elevar por espacios más rock. Una mutación natural que se efectúa sin estridencias. La riqueza de cada tema se aprecia en la multitud de estados de ánimo que aporta cada uno con sus atmósferas cambiantes, sin perder la referencia de lo que quieren. 

“Before death” bajo acordes más hipnóticos y oscuros, toma forma de ritual chamánico  a través de los sintetizadores que sirven de cielo al wah wah de la guitarra. Un psicotrópico tema que va tomando formas caleidoscópicas, esta vez sin voces.   

Con una cierta herencia doorsiana, la oscuridad latente de “I wanna fall” me recuerda inevitablemente ciertos pasajes que ya nos regalara década atrás Jim Morrison. Un bosque lleno de psilocibina que se abre paso a través de extraños pasajes acelerados de órgano de tonos ocres. Una intensa lucha entre el sonido del órgano y sintetizadores con la guitarra entrentada.

“Inner space” nos traslada a un estado sensorial en el que la mente se aleja de nuestro cuerpo con el hechizo de las celestiales voces. Nuevamente el órgano sonando como Ray Manzarek lo hacía, y la colección de registros vocales muy en línea West-coast, va cocinando el tema a fuego lento. Aquí las vibraciones retro se palpan en cada acorde acercándose por momentos a postulados stoner. 

Tambores tribales y ritmos funky nos aporta la dinámica  “Before life” en su escaso minuto en el que sirve de soporte al lucimiento del wah wah de la guitarra.  

Ahora por la senda de una liturgia garagera, “The black one” se viste de color entre ritmos vivaces un profundo órgano alegres guitarras primitivas y sencillas. Los coros aportan como siempre su grano de arena para que la construcción no se resienta en ningún momento. 

Los ecos del verano del amor aparecen de nuevo en  “Underwater”, un tema que vive entre brumas humeantes sobre su estructura de hard rock en otro fogonazo que se apaga con rapidez.

“The Seer & The Queen”, el tema que cierra el álbum y el de mayor duración, se deja llevar por los efluvios doorsianos de ese órgano penetrante.

AYAHUASCA está compuesto por Domiziana Pritchard (voz), Becky Sahira (sintetizador y coros), Mek Spazio (guitarra y coros), Andrea De Dominicis (bajo) y Matteo Orzi (batería). “NAAD” está disponible vía Salty Dog Records.

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TESOROS DEL SIGLO XX: STONE HARBOUR.- “Emerges”

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El incansable sello Guerssen recupera una nueva joya escondida publicando esta semana “EMERGES”, el único álbum del dúo de Ohio STONE HARBOUR.

Editado originalmente en un prensaje privado en 1974 es uno de esos álbumes que siempre ha sido codiciado y valorado en el mercado del coleccionismo. Ahora tenemos la ocasión de disfrutarlo. Psicodelia llena de melancolía con unas guitarras ácidas que se desangran en profundos lamentos con cálidas voces que nos arropan en cada acorde. Oscuros y underground, sus temas fluyen de las profundidades del sótano en el que fue creado entre tenues. Ecos de garage y sencillo rock and roll que por momentos recuerda 13th Floor Elevators . Los jóvenes Ric Ballas y Dave McCarty plasmaban sus sueños y sus inquietudes en diez temas cuya sencillez se convierte en su mayor virtud. Psicodelia y folk unidos en una causa común en la que ensoñadores voces suponen un gratificante arrullo. Entre esos apacibles pasajes de folk psych, sorprenden algunos momentos en los que sin salirse de esa propuesta toman prestados elementos más propios de Hawkwind. lo cierto es que el sonido de los británicos Tractor parece adecuarse más a la definición de su propuesta musical, especialmente en los momentos acústicos de temas como “Summer magic is gone”, toda una belleza de canción que nos susurra placenteramente generándo un estado de bienestar terapéutico y reconfortante,  o “Stone’s trow”, en la que las guitarras acústicas conviven con ácidos pasajes eléctricos en un segundo plano. El título del álbum es ciertamente premonitorio, ya que los temas emergen con gran naturalidad.

En definitiva, un trabajo introspectivo, tenue pero lleno de una magia intrínseca que contiene muchos matices ocultos en cada surco. Psicodelia de baja fidelidad que se viste de rock and roll hilarante y psicotrópico en cortes como “Still Like That Rock & Roll” o “Rock and roll puzzle”. ácidos en “Grainds of sand” y folkies en cortes como “Dying to love you”.

El álbum cierra con “Working for the queen”, un tema sucio en el que las distorsiones  cabalgan entre el garage punk y los dictados de Hawkwind a bajas revoluciones.

 

https://www.facebook.com/Guerssen-208748665808164/

Reseña: KADAVAR.- “For the dead travel fast”

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Con diez años de carrera y multitud de seguidores a sus espaldas, los alabados y queridos KADAVAR a estas alturas son capaces de hacer lo que quieran sin tener en cuenta nada ni nadie. Así es como ha nacido su sexto álbum “FOR THE DEAD TRAVEL FAST”. Un disco compuesto sin complejos y nacido desde la relajación de no tener que demostrar nada (como me comentaba Lupus en la entrevista que hicimos el pasado mes de Agosto). Un álbum que en una primera escucha me pareció sencillo y simple, dejándome un poco frío. Seguramente no era el trabajo que esperaba de ellos (como muchos de sus fans), pero tras sumergirme en sus surcos encuentro su atractivo a pesar de las notables diferencias respecto a sus trabajos anteriores, y alguna de ellas son bastante interesantes. Con atmósferas sombrías que bien podrían recrear la banda sonora de una vieja película y con un notable cambio en cuanto a los registros vocales, brillan con la presencia de mucha mas melodía y coros, con voces que juegan con “falsetes” con gran destreza. “FOR THE DEAD TRAVEL FAST” no es el álbum que retrata a los KADAVAR más crudos, sino a una banda que juega y explora escenarios mas progresivos. Como resultado, obtenemos el álbum más atmosférico del trío berlinés. La portada del álbum, así como las fotos promocionales muestran a unos tipos ataviados con ropajes más propios de otra época y eso se nota en unos temas lúgubres y oscuros. Premeditados sonidos vintage  con canciones sencillas que no acaban de explotar en esa deflagración pesada a la que nos tiene acostumbrados. Haciendo de la sencillez una virtud, las tinieblas cubren sus nueve temas con sonidos juegan con el heavy-rock, el hard y los ecos progresivos de finales de los setenta y primeros ochenta. Guiños sinfónicos más propios de los dinosaurios del rock progresivo se entrometen entre la inequívoca herencia Sabbath que de alguna manera siempre estuvo presente. No hay grandes alardes, ni grandes canciones, pero el disco puede ofrecernos agradables momentos. Incluso me atrevo pensar que con el tiempo será mucho más apreciado y valorado.

Una introducción atmosférica y misteriosa con suaves y tétricos acordes nos enseña el camino de la oscuridad en “The end”. Voces llevadas del mas allá nos enlazan con el siguiente tema, “The devil’s master”. Pasajes casi progresivos van elevándose entre la voz de Lupus y el cadente bajo de Simon, para iniciar el camino con riffs hard de tonalidad retro. Nebulosas vintage. El tema, como la mayoría de los del álbum, viene marcado por el particular registro vocal. Unas voces lánguidas que relatan episodios de nostalgia en un relato épico mas propio de otros tiempos. Un especial protagonismo de la base rítmica de Tiger y la guitarra nos recuerda momentos del heavy-rock de los años ochenta.  lo cierto es que por momento el tema tiene un “tempo” especial.

El hard-rock setentero más dinámico aparece en “Evil forces”. Riff que se repetien con una cierta herencia Sabbath y elemento puramente heavy-rock añejo, así como la voz y coros con “falsetes” preceden a momentos de guitarras que aullan. Es como si estuvieramos a una versión “light” del heavy-rock más tenebroso. La implacable batería mantiene el tipo en todo el tema. Me llama la atención esos “grititos” en vena diabólica.

Las atmósferas oscuras y tétricas son el escenario natural en el que se desarrolla la trama del álbum, y así lo refleja “Children of the night”. Tonos vintage en entornos pseudo-progresivos en el marco de la latente oscuridad  que tratan de obtener la luz con unos estribillos pegadizos que van modulando su tonalidad hacia una mayor calidez sobre los vivaces y repetitivos ritmos. La banda sonora de una película de misterio que poco a poco sucumbe a la melancolía con ramalazos de tétricas penumbras. Una especie de Sabbath progresivos con solos de fuzz desbordante que vuelven a elevar el tema antes del regreso a la penumbra. 

En esa linea progresiva en la que parecen instalados, “Dancing with the dead”  con voces más cálidas y reconfortantes, sucumbe a un sinfonismo en tonos melancólicos que acarícian las melodías bajo un soporte rítmico contenido. Un relato del pasado en el que destaca la cadente batería de Tiger mientras los solos de guitarra ondulan apacibles sobre un gran trabajo de bajo  para construir el tema más melódico. 

“Poison” muestra a la banda mas contundente y tenebrosa. Lúgubres pasajes bajo una implacable batería acercándose a Rush (en versión light) con las tinieblas como testigo. Voces desgarradoras y cambios de ritmos elevan el tema como si de un canto de esperanza se tratara. constantes parones y arrancadas. Lamentos entre luces y sombras y atmósferas psico-progresivas completan el corte. 

Con mucho mas fuzz y guitarras psicodélicas, “Demons in my mind” da lugar a una espiral diabólica que poco a poco se transforma con melodías hard & heavy de aspecto vintage. Un trasfondo sólido en el que los efectos y pedales se sosiegan cayendo en las tinieblas con la sombra de Sabbath en el horizonte. Oscuros y misteriosos bosques, mucho fuzz y la sensación de que cada instrumento va a su libre albedrío para acabar cohesionándose entre la espesura rítmica. Un corte, a pesar de todo que contiene gran dinamismo. 

“Saturnales” es una pseudo-balada en la que los efectos y los sintetizadores describen oscuros paisajes de una forma calmada e inquietante. 

El álbum se cierra con el tema mas largo y elaborado. “Long forgotten song” avanza por los mismos territorios que se desarrolla el resto del álbum. Lento pero a su vez pesado y grueso, la senda del hard-progresivo es transitada con amago de elevarse en su intensidad. Un simple espejismo que nos devuelve la sombríos pasajes con melodiosas voces que describen bellos y tristes pasajes. Susurrantes y magnéticos KADAVAR  acaban construyendo un tema que en otros tiempos pudiera convertirse en un himno.

Solo nos queda esperar como se desarrollan estos temas en directo en la próxima visita que nos harán el próximo mes junto a Hällas (con los que este trabajo tiene bastantes similitudes) y Mars Red Sky.

 

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