Reseña: BRIMSTONE COVEN.- “The Woes of a Mortal Earth”

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Un sonido lleno de estereotipos pero que funciona a la perfección. La dupla de voces entre sus crudos y típicos riffs retro de origen 70’s le dan un toque de clase a un álbum que  fluye bien bajo ritmos lentos pero pesados entre cuidadas armonías. Seguramente los de Virginia no descubran nada, pero la honestidad con la que parecen construir sus temas les hace ser una banda atractiva para el oyente. Música sin complicaciones ni grandes alardes, pero de lo más resultona. Retomando las vibraciones de los 70’s de bandas como Sabbath, Pentagram o Deep Purple crean un álbum que vive en un ambiente vintage entre armonías flotantes entre ritmos lentos y cadentes. 

Muchos son los álbumes “retro” que escuchamos cada semana, pero BRIMSTONE COVEN prescinden de la rabia y lo estruendoso para crear un álbum lleno de melodías rituales de fácil digestión para el oyente. Algunos echarán de menos algo de pesadez y ruido, pero esa parte queda compensada con una relativa calma entre las tinieblas en las que construyen todas sus canciones. Temas hechos en el siglo XXI pero con un espíritu que bebe del manantial de los pioneros del ocult-rock más clásico. Un hechizo sonoro que te mantendrá dentro del círculo mágico de la banda protegiéndote de las fuerzas del mal en un notable álbum de rock clásico.

Procedente del este de Ohio, la banda lanzó dos álbumes en Metal Blade durante la primera mitad de la década de 2010 antes de renovar su alineación en 2017. Después de varias giras y del autoeditado “WHAT AND WAS AND WHAT SHALL BE”, la banda unió fuerzas con el sello Ripple Music para crear su álbum con el sonido más oscuro hasta la fecha. A pesar de la estética premonitoria de “WOES OF A MORTAL EARTH”, la banda parece tener mucho que decir. 

BRIMSTONE COVEN son: Corey Roth, (voz, guitarra), Andrew D’Cagna (bajo, voz) y Dave Trik  (batería).

Por la senda del proto-metal más atrayente y primitivo “The inferno”, se muestra como un tema contenido en el que las melodías son cuidadas con esmero. Un contraste de lo más efectivo que conjuga riffs tradicionales con registro vocales más apacibles. Inspirados completamento en el sonido de los primeros 70’s, encontramos algunas buenas guitarras afiladas en un tema que funciona bajo un pegadizo ritmo entre vibraciones oscuras, pero contagiosas en una línea a caballo entre Sabbath y Purple.

Aumentando la dosis de sonidos tenebrosos herederos de Sabbath, la voz con sabor a miel pone el contrapunto en “When the World is Gone“. sus armonías flotantes equilibran los riffs crudos de tonos ocultistas.  Inevitablemente los tonos retro, aparecen como en casi todos los temas, mientras las melodías se acercan a postulados casi progresivos lo cual supone un aliciente para que la escucha no sea nada monótona. Riffs tranquilos y cristalinos se repiten entre la dulzura de una dupla de voces que siempre ponen el lado más comedido de un álbum que nace de la crudeza de sus predecesores.

La solemnidad ocultista se manifiesta con mayor incidencia en “Live with a ghost”. Un tema típico de rock ocultista masajeado por bellas melodías que muestran la faceta más tierna de una banda salvaje pero que sabe modular sus temas. Un entorno retro-rock si demasiadas complicaciones ni artificios.  Su mayor aval son los juegos vocales, siempre melodiosos y masajeantes entre riffs heavy-rock al uso.  

“The Darker Half” es un tema sencillo, que mantiene sus riffs tensos entre dulces armonías que no pierden el espíritu proto-doom de una banda que vive a caballo entre los 70’s y el siglo XXI (más instalados en los 70’s) y en los albores del nacimiento del heavy-rock. Con esa ingenuidad del que comienza, la banda a pesar de llevar casi diez años en esto, sigue manteniendo su frescura con un cierto tono purpleliano entre sus cuidadas melodías.

Sigiloso y oscuro “Secrets of the Earth”, tras una susurrante introducción algo lisérgica, se despeña por clásico riffs ocultistas amortiguados por apacibles melodías de voces corales. Cadente y contenido el tema no tiene prisa por salir del riff que lo sustenta. 

En el cierre encontramos “Song of Whippoorwill”, un tema lento de ocult-rock lleno de clichés. Doomy, oscuro y atmosférico, es suavizado como la gran parte de los temas, por voces armoniosas que amortiguan la pesadez de los riffs. El tema avanza cansino y plomizo siempre con los ornamentos de vocación casi progresiva y algún solo brillante pero comedido.  Posiblemente el corte peque de algo de monotonía, pero esto, parece ser algo premeditado. Una oscuridad latente que no cae en lo tenebroso y en la que el trabajo del bajo juega un importante papel. 

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Reseña.- SKUNK.- “Strange vibration”

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“STRANGE VIBRATION” es toda una lección magistral de como hacer proto-metal y hard-rock 45 años después  de que nacieran esos sonidos y parecer como si hubiera sido hecho entonces. SKUNK dejan claro con sus propias palabras de donde vienen sus  influencias, y sin duda, eso queda reflejado en este álbum. Siendo Black Sabbath una referencia para muchos, aquí también encontramos vibraciones de otras grandes coetáneas de aquellos años como Sir Lord Baltimore, Budgie, Granicus….. y una larga lista que podríamos nombrar.  Pero también podemos encontrar reverberaciones más propias de bandas como Grand Funk, Led Zeppelin o Leafhound, por citar algunas. Blues y psicodelia en las entrañas de unos surcos que están llenos de vitalidad, de riffs infecciosos y de hechizantes momentos psicotrópicos. Acercándose por momentos a postulados hard & heavy, la banda se desenvuelve con facilidad en todos los terrenos. Bien sea en los momentos más salvajes, bien en los momentos en los que descansa el guerrero. El particular registro vocal de John McKelvy, situado en algún ligar entre Ozzy Osbourne, Geddy Lee (Rush) o Burke Shelley (Budgie) le da un tono particular a la banda. Por otro lado, los laberintos de las guitarras de Dmitri MavraErik Pearson siempre están cuando los necesitas, o incluso cuando menos te lo esperas. Ya nos habían avisado en su demo “HEAVY ROCK FROM ELDER TIMES” del potencial que tenían; algo que confirmaron con su anterior álbum “DOUBLEBLIND” y que ahora pueden colgar de la pared con la orla con “STRANGE VIBRATION”. Toda una patada en el trasero para remover convencionalismos. Uno de esos disco que te recuerdan que estás vivo y que nadie debería pasar por alto. Publicado por Fuzzy Mind Records. 

“Strange Vibration”, el corte que da nombre al álbum, parte de riffs típicamente hard-rock setentero, aderezado con buenas dosis de blues entre aullidos de fuzz. Entre lo ocultista y lo chamánico, SKUNK lanzan un hechizo intoxicante. Cual lobo en lo alto de la colina aullando ante la mirada de la luna llena, las guitarras hacen su papel, custodiados por fornidos bosques de doom y blues en una combinación que te deja k.o. 

Por la senda más ortodoxa del proto-metal se desarrolla “Stand in the sun”.  En algún lugar entre Budgie y Sir Lord Baltimore, los estribillos y los ritmos pegadizos, junto a las voces sabbathicas, el tema no reniega de en descender a cavernas con efluvios lisérgicos.

Nidos de serpientes entre una bacanal de riffs con un ritual de apareamiento. El tema evoluciona a momentos hard & heavy con ecos de Granicus.

La senda del hard-retro se recorre a buen ritmo en “Light and shade”. Con esa voz chillona que no llegas distinguir si canta con “falsetes” o es así de natural, el tema coquetea con oscuros momentos de corte ocultista. Si bien los ritmos, especialmente el de la batería de Jordan Ruyle, son de corte Zeppelin, la cadencia y la vocación del mismo sigue otros derroteros. Una de las grandezas de esta banda es que podemos encontrar distintas influencias entremezcladas con habilidad para componer un tema con personalidad. Si, nos puede sonar a muchas cosas, pero probablemente eso es lo que pretendan los de Oakland.

Construyen a base de ecos Hendrix acompañados de un groovy vocal y ritmico a caballo entre Grand Funk o Captain Beyond un tema como “Blood moon rising”. A base de fuzz y ritmos funkies, juguetean con el blues humeante en una ceremonia de vudú en la que los demonios salen fuera de nuestro cuerpo. Absolutamente contagioso eso jodido ritmo!!! ¡¡¡Si tus pies permanecen en reposo es que estás muerto!!.

Un título como “Goblin orgy” no puede dejar dudas de su contenido. Toda una orgía de heavy-blues con atropellados ritmos que se enzarzan entre sí como si se estorbaran a sí mismos. En una huida hacia a delante, de una forma diabólico el tema se acelera transformándose en algo más tenebroso sin perder su carácter vibrante.

Los californianos no tiene rubor en ejecutar temas heavy-psych en los que los acordes de guitarra respiran de alguna manera de vientos exóticos. Así “The black crown”, con una batería que nos presagia que algo va a suceder con ritmo ritual, ofrecen un tema más ácido en el que los elementos doom y blues tienen su protagonismo. Desde esas cavernas oscuras y abyectas, emergen riffs doom para llevarnos a pantanosos espacios de psicodelia pesada y humeante. Un paseo por umbrías boscosas en las que neblinas aturdidoras.  Un tema bien estructurado con un gran trabajo de las guitarras, sabiendo compaginar los riffs afilados con la pesadez rítmica. Casi diez minutos en los que SKUNK dejan muestra de todo su potencial  en el que posiblemente sea el corte más destable del álbum.

Instalados en el rock de los setenta, ritmos Zeppelinianos abren “Evil eye Gone Blind“. Ahora con un registro vocal que por momentos se acerca a Bon Scott, el rock and roll queda reflejado a base de animados ritmos y pegadizos estribillos. Tema bailable en el con aparece algún momento Cactus, con guitarras serpenteantes que vuelven a aullar en solo licantrópicos.

En esa onda divertida, y por escenarios hard-retro, “Star power”, reunen la mayor parte de los elementos del proto-metal. Una evolución de los sonidos más primitivos y cavernícolas que van puliéndose apuntando el camino del hard & heavy.  Altas dosis de energía en su interior.

“The cobra’s kiss” a base de ritmos retro con genes zeppelinianos, sigue la dinámica del resto del álbum. Fluidez y ritmo, ahora con voces y coros que te enganchan. instalados en los setenta, los pedales de las guitarras echan humo. Nuevamente una orgía de ritmos y riffs ejecutados a toda velocidad. Frenético y pegadizo contiene buenas dosis de blues en sus entrañas. Escarbando en el tema podemos encontrar múltiples estilos que conviven en armonía en un mestizaje de estilos que resulta efectivo y preciso. 

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ANTARTICUS.- “Antarticus”

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El debut de los canadienses ANTARTICUS es toda una coctelera de sonidos con un resultado sorprendente. La banda fusiona las vibraciones de la vieja escuela herederas de sus paisanos RUSH para añadirle dosis de vibraciones cercanas a Rage Again The Machine, agitándolas con arenosos ecos desérticos que se complementan con unas gotas de retro-rock bajo una base progresiva en la que no faltan condimentos psicotrópicos, en una combinación imposible que resulta de los más sabrosa. Creando una paleta sonora única llena de riffs con vocación proto-metal, melodías, improvisaciones y sintetizadores de los 80 que por momentos coquetean con momentos A.O.R.

Los espacios psico-progresivos con teclados envolventes nos introducen en misteriosas atmósferas llenas de magnetismo a modo de introducción en “Crystal cavern”. Todo un espejismo escuchando los primeros acordes de “Loc​-​Nar I (Den of Earth)”. Hard stonerizado con voces heavy-rock con pegadizos estribillos y coros con si de los mismísimos Maiden se cruzaran con Faith No More, Una cadencia repetitiva que se agota bajando las revoluciones a espacios psicodélicos en los que demuestran la calidad y técnica de su guitarrista, así como el buen trabajo del bajo. Efectos sobrevolando con voces inquietantes, que acaban cogiendo fuerzas para darnos una buena embestida de riffs con coros de vocación punk, constituyen un plato apetitoso y variado.  

EL hipnótico bajo de tintes retro que abre “World war”, se transformando en riffs stoner con mucho efecto fuzz y acidez en voces enrabietadas. Subiendo y bajando revoluciones, la banda suena con una nitidez tal, que no sabes que instrumento seguir. Siempre bajo unos riffs que pondrán a prueba nuestras cervicales.

Los sonidos más arenosos aparecen cegadores en “Lord of the change”. rock alternativo que parte de postulados de finales de los ochenta para fusionarse con ecos del siglo XXI.

Cuando al principio hablaba de una coctelera, no estaba elucubrando. “Cosmic exile” nos hace corroborar que los ingredientes de “ANTARTICUS”, son de lo más variopintos. Humeante, y con herencia proto-metal. Psicotrópicos y humeantes, los riffs de las guitarras nos llevan más allá sin anestesiarnos por completo, creando un estado de inconsciencia en la mente, mientras nuestro cuerpo se mantiene consciente y activo, creando un tema lleno de magnetismo en el que las guitarras aúllan cual lobo ante la luna llena.

La apuesta progresiva queda patente en temas de una duración mayor como los de diez minutos de “Curse of king” o “Stonburner”. Es aquí donde la banda experimenta con los teclados para ofrecernos atmósferas psico-progresivas, con finos y elegantes solos de guitarra que van descendiendo a prados más apacibles en los que las adormideras nos aturden con sus fragancias. con una técnica envidiable van haciendo ondular el corte, para regresar a intensos momentos de psicodelia más profunda. Caminando por terrenos más puramente heavy-psych acaban intoxicándose a sí mismos con vientos retro procedentes del los pioneros del proto-metal de los setenta por el que acaban siendo aducidos. Partiendo de la misma premisa, “Stonburner”, y sus teclados son el punto de partida hacia otro viaje con destino indefinido,. Hipnóticos y atractivos, la innata herencia progresiva de los ochenta se va combinando con momento de hard-psych. voces que parte de otras resonancias, ponen color a un tema que se despeña por suave laderas en las que los sintetizadores nos devuelvan a los años ochenta, y al sonido cercano a postulados A.O.R. Un nuevo espejismo momentáneo   con unas voces y estribillos algo ahogados pero que acaban conquistándonos. Una amplia gama de colores es utilizada para crean un cuadro sonoro lleno de color y luminosidad entre la umbría de algunos momentos. fuera que cualquier estándar musical contemporáneo estamos ante un trabajo en el que seguidores de distintos estilos musicales van a encontrar su propia veta. Una gema que para poder extraer, debemos de escarbar en su interior para lograr el ansiado tesoro, que sin duda lo encontraremos. El giro argumental provocado por el bajo, nos devuelve a momentos retro-stoner con sutiles y finas pinceladas Sabbath. Unos temas terapéuticos que pueden hacer cambiar nuestro estado de ánimo en segundos. Un destacable y original trabajo cuya versatilidad hace que sea muy recomendable su escucha en profundidad. 

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AVER.- “Orbis Majora”

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A estas alturas, ya no es noticia que nos llegue un nuevo álbum de proporciones descomunales del volcán australiano de la escena psicodélica y alternativa. La novedad puede venir de la incorporación de una banda de estas características al catálogo de Ripple Music, compañía con la que se edita “ORBIS MAJORA”. Un sello que nos tiene acostumbrado a bandas más pesadas y que con esta publicación acierta plenamente en su apuesta abriéndose a nuevos horizontes que ya se venían vislumbrando en sus publicaciones.

Llevándonos al terreno que los australianos quieren, sus composiciones nacen de un big-bang en el que las supernovas invaden nuestras mentes con extasiantes pasajes de psicodelia que se combinan con densos momentos stoner. Los susurrantes registros vocales acompañan esta catarsis que AVER genera en cada tema, mutando a una crudeza y rabia de gran calado. La magia hecha música en muchos de sus pasajes hace que “ORBIS MAJORA” sea todo un analgésico para el bienestar de la mentes humana con este sobrenatural álbum. El tercero de su carrera y el más destacado por la gran calidad que atesora en sus surcos, en los que no faltan momentos retro-rock así como algún ramalazo doom y mucho fuzz sobre un auténtico sonido heavy-psych.    

Con momentos drone, y sobre un manto de apacible psicodelia “Feeding the sun” incorpora elementos sinfónicos con sonidos de violines entre los desarrollos de guitarra. Bellas atmósferas en las que vientos orientales nos refrescan y nos masajean sobre unos registros vocales que van enrabietándose arrastrando una instrumentación que se inclina a laderas de psicodelia pesada. Entre momentos stoner heavy-psych el cuarteto australiano desciende su intensidad depositándonos en valles floridos en los que el sosiego se palpa. No solo estamos ante registros apacibles, la fuerza y la tensión del tema viene marcada por una combinación de sus dos guitarras en las que aparece algún riff de tintes retro. Generando la magia con ecos de violines para transformarla en retro-rock con destellos de fuzz humeante y embriagador.

En su anterior trabajo AVER se mostraba más contundente de lo que se presenta en “ORBIS MAJORA”. Esto para nada significa que la banda haya perdido un ápice de fuerza, aunque los insondables pasajes que encontramos en “Disorder”, suponen una nueva exploración psidodélica sobre ensoñadores espacios, seguramente más terrenales. Los ritmos oscilantes son una constante que se repite en todo el disco. Aquí, con las guitarras explorando atmósferas heavy-psych, y nuevamente con alguna brisa oriental que brota con sutileza, pero a su vez, con unos desgarradores momentos vocales. un sentimiento que se transmite con eficacia y que es capaz de relatar la tensión entre la calma. Dulce pero cruda, arrastrada por pesados riffs  que suceden a desarrollos stoner en los que las cuerdas vocales se ponen al rojo vivo. Una constante combinación de pasajes tranquilos que se engruesan en ritmos poderosos para decaer nuevamente en lo liviano y sutil. el resultado es un brillante ejercicio de psicodelia pesada con hard de tintes retro. Como si estuvieramos ante Causa Sui vistiendo su música con ropajes vintage y retro.

El trabajo de sus dos guitarristas está fuera de toda duda, y  “The last goat out of Pompei”. es un claro ejemplo de ello. Misteriosos e inquietantes atmósferas se describen bajo la atenta mirada de unas reconfortantes voces que acaban transformarse casi en guturales, para en un nuevo giro en la trama, descender hacia abismo doom con unos pesados riffs tras la calma inicial. Rompiendo la apacible magia, muestran su lado más terrorífico y poderoso. Un pozo del que brotan narcóticos solos en busca de algo de luz entre las tinieblas, regresando a esos maravillosos momentos en los que la instrumentación nos envuelve y nos acaricia con su reconfortante mística innata. Una loca experimentación con un resultado magnífica en el tema menos lineal de todo el álbum.  

Siempre con largos temas, “Unawswered prayers”, con sus mas de doce minutos va un poco más allá, y, desde una calmada introducción en la se usan elementos pseudoespaciales con multitud de efectos logran generar esa expectación que nos hace preguntarnos… ¿Y ahora qué? ¿Por dónde nos van a sorprender estos chicos?.  La respuesta es una odisea que navega por la inmesidad sideral explorando con pausa insondables escenarios intergalácticos en los que las notas flotan. Un espacio de ingravidez que culmina con un regreso a lo terrenal con ritmos que se incrementan en su intensidad. Una voz incisiva y generosa, transmite sentimiento para llevarnos al nirvana. mostrándose algo más progresivos AVER, combinan postulados más propios de Colour Haze ornamentándolos con un lindo sinfonismo, en lo que parece todo un canto a la esperanza. Con un pesado final stoner-doom con un inmenso trabajo de bajo, ponen la guinda a un apetitoso pastel.

“Hemp fandango”, el tema que cierra “ORBIS MAJORA”, nos muestra al cuarteto más involucrado en riffs stoner con tintes que ya habían utilizado anteriormente. con una estructura de jam, el tema serpentea sobre espacios heavy-psych. Más acidez en una orgía de fuzz que evoca a sonidos setenteros y que constantemente oscila entre el hard-rock y la psicodelia pesada. distorsiones desenfrenadas culminan en otro final de stoner con vocación doom. 

Una eficaz ingeniería compositiva en otro enorme trabajo llegado desde la tierra de los canguros, cosa que a estas alturas ha dejado de sorprendernos.   

AVER lo componen: Luke (Guitarra), Jed (Bajo), Chris (Batería) y Burdt (guitarra y voz).

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THE AFTER MATHS.- “Hotel Hilbert”

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Los griegos THE AFTER MATHS describen su música como After Rock. En 2016, comenzaron a grabar gradualmente su primer álbum de larga duración “HOTEL HILBERT”, en colaboración con su productor Alex Bolpasis en Artracks Recording Studios. Trataron de mezclar una “sensación en vivo” de guitarras fuzz, rock, twang con voces teatrales y ritmos de rock roll and roll con aromas psicodélicos. 

Como la construcción abstracta de la que toma su nombre, los temas se van construyendo en mil formas, y con variedad de influencias. momentos retro a cargo de un órgano en vena Ray Manzarek, estructuras de guitarras incisivas que generan temas en distintos estratos, con atmósferas narcóticas y momentos vivaces y divertidos. en tonos bodevilescos. 

El álbum “HOTEL HILBERT” fue lanzado durante el Solsticio de Invierno el 21 de diciembre de 2018. 
El 21 de diciembre es el día más corto del año, con el período más corto de la luz del día y la noche más larga. La oscuridad da a luz a los dioses del sol, y es a través de las dificultades, las luchas internas y las vendettas que algo nuevo y más fuerte renacerá. 
Desde la paradoja de Hilbert hasta los mantras hindúes, THE AFTER MATHS crean su propio timbre, a la espera de ser explorados.

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