Reseña.- THE IVORY ELEPHANT.- “Stoneface”

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Profundizando en la psicodelia sin olvidar el blues, THE IVORY ELEPHANT publican su segundo trabajo. “STONEFACE” se presenta como un “todo”, no es un conjunto de canciones sin más, sino que cada tema es una nueva evolución en esa exploración psicotrópica de los australianos. Una armoniosa convivencia de elementos capturados de los sesenta, con espacios más propios del siglo XXI. Una cautivadora nebulosa que sirve de ambientación a temas compuestos desde el sosiego y para el sosiego.Un curioso exotismo heavy-psych que nos atrapa con cada nota. Todo un analgésico para los sentidos en que podemos encontrar sonidos que nos recuerden tanto a Tame Impala, como a Pink Floyd, The Doors o incluso Rage Againg The Machine. Diez temas que son todo un festín para los amantes de los sonidos más psicodélicos. Canciones ricas en matices y en las que podemos encontrar una gran variedad de estilos incrustados en sus predominantes sonidos heavy-psych sobre distintas capas de guitarras que dan calidez a las composiciones.  Las letras de los temas varían su inspiración, pero dejando espacio a la imaginación del oyente sin ser explicitas.  

Inquietantes efectos, con teclados y guitarras floydianas creando una susurrante atmósfera que se ve coloreada por alguna guitarra surf en “Storm”. El tema que podría resumir el contenido de “STONEFACE”. Tanto la psicodelia espacial como vibraciones retro se aúnan con algún momento desértico en un corte que oscila entre los momentos oscuros y la luminosidad. Siempre con el fuzz como bandera, THE IVORY ELEPHANT me ha hechizado a la primera de cambio. ¡¡Increíble tema!!

En esos ambientes lisérgicos los australianos se desenvuelven con soltura. Prueba de ello “Maybe i’m a evil” con sus hipnóticos ritmos, efectos de unas guitarras que desprenden acidez en cada solo. Un tema que nos arrulla, acariciándonos hasta adormecernos con delicadeza. Un orgasmo sonoro lleno de matices que destroza cualquier atisbo de monotonía.  La ecualización de las voces, al igual que el tema anterior hace que el hechizo sea completo.

“Wars” recupera la esencia blues que les vio nacer. Cadente, evolutivo y por supuesto psicotrópico. _Una marmita llena de sustancias capaces de generar coloridos caleidoscopios que se mueven con parsimonia entre tonos retro, blues dentro de ese manto psicodélico. Con una entrada que me recuerda “Riders on the storm”, “Roll on”, transcurre sobre espacios psico-espaciales y algún tono surf en una guitarras completamente cautivadoras.

Saliéndose un poco de su propuesta “Jazzhead pt. 1” con sus arpegios acústicos se construye sobre lánguidos tonos de melancolía. Un poco fuera del resto, “Stoneface”, se deja llevar por los acordes de un piano clásico en el mismo tono de tristeza. Una melancolía que se eleva gracias a las guitarras floydianas que se introducen con mimo. Tristes espacios que contrastan con el resto de los temas.

Uno de los temas más potentes y vigorosos lo encontramos en “Low expectation”. Heavy-psych lleno de fuzz y efectos bajo luminosos ritmos. Sobre una base hard-rock, la banda consigue adaptar el tema a su particular sonido.

Cambiando el registro, “Stoneface jambore” es adornado con el exotismo del sonido del sitar. Bellos pasajes psico-folk con un cierto aire medieval flotan entre un sinfonismo turbio y envolvente.

A pesar de que el sonido de THE IVORY ELEPHANT nace de los sesenta, no dudan en ofrecernos temas que suenan actuales.  “Hard case”, con sensuales voces pseudo-jazz y un sonido retro aportado por el órgano, las guitarras no faltan a su cita para completar otro versátil y atrayente corte.

A estas alturas, no hay ninguna duda de la calidad de los australianos, pero aún así, “Jazzhead pt.2” es un nuevo coqueteo con momentos jazz. Elegantes pasajes de guitarra se conjugan con esa batería jazzera y una atmósfera en tonos sepia. Oscuros y melancólicos, no pierden su aura psicodélica. A pesar de adornar el tema con breves resplandores, sucumben a la tristeza para concluir con una aturdidora espiral de efectos.

El álbum fue grabado en Soundpark Studio’s en Melbourne, al igual que su último álbum “NUMBER 1 POP HIT. siendo mezclado por Andrew Hehir.

“STONEFACE” está disponible vía Kozmik Artifactz.

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Reseña.- MOUTH.- “Past-present-future”

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Hace poco mas de un año MOUTH publicaba su álbum “FLOATING”, coincidiendo con la triste perdida de su bajísta Gerald Kirsch unos días antes. Un gran contratiempo que supuso un pequeño parón tras el cual la banda incorporaba el pasado mes de marzo a Thomas Johnen. Ahora publican un EP con cuatro temas inéditos creados a lo largo de 18 de años desde su nacimiento que los reafirman como una de las apuestas mas brillantes del hard-progresivo contemporáneas. Si algo ha caracterizado al trío alemán ha sido su capacidad para trasladarnos con sus temas al principio de la década de los setenta. Un sonido solido en el que los teclados juegan un papel fundamental para recrear ese estilo añejo que tanta gloria tuvo y que con bandas como ellos sigue vigente en nuestros días. El retro-rock, el kraut y los sonidos progresivos son el escenario en el que los de Colonia se mueven con gran habilidad. Con melodías bien trabajadas consiguen transmitirnos sentimientos en unos temas bien ejecutados que siguen la estela de formaciones como FRUMPY. En esta ocasión percibo algo más de experimentación en unos temas que se desenvuelven en oscuras atmósferas en las que son capaces de poner un haz de luz especialmente con las voces. Esa calidez vocal, unida a la exploración de espacios más propios del kraut-rock sin perder de vista su vocación progresiva e incluso psicodélica hacen de “PAST-PRESENT-FUTURE” un plato gourmet. Un apetitoso manjar que este verano podremos degustar en directo en el marco del Krach am Bach Festival donde la banda participará dando su primer show desde la pérdida de Gerald. “PAST-PRESENT-FUTURE” es publicado vía Tonzonen Records.

“Coffee” es el tema más asequible y pegadizo de los cuatro incluidos en el Ep. Un contundente teclado y esa voz cálida y quebrada junto a unos maravillosos coros van creando un tema que inevitablemente hace que FRUMPY venga a mi cabeza. Ese gran peso del teclado envolvente construye un corte de hard-progresivo con unas maravillosas melodías vocales capaces de seducir al más pintado. Añejo  y atractivo “coffe” es el claro ejemplo de lo que MOUTH son capaces.  Hard-progresivo de altísimo nivel con una ejecución maravillosa. Amo este tema y estaría horas escuchándolo en bucle. Una maravilla llena de vida que poco a poco va apagándose.

Aferrados a la experimentación kraut, “Chase’72” cabalga entre psicodelia y kraut al uso. Experimentales ritmos con una implacable batería, son contrarrestados por un manto de oscuridad provocado por unos enigmáticos acordes de teclados entre guitarras que aúllan en la oscuridad. El misterioso pasaje creado por el bajo nos introduce en atmósfera netamente psico-progresivas que dejan espacio a una jam mas propia del rock espacial. Su faceta kraut-rock desataca en este tema más complicado de digerir para oídos no iniciados.

El increíble órgano pastoral que sirve como introducción de “Into the light” es el ejemplo clásico del sonido de MOUTH. Nuevamente la herencia Frumpy se vislumbra en unos surco vintage. El trepidante ritmo de la batería de Nick Mavridis junto a las voces y coros con “falsetes” nos devuelven a los setenta de la forma más brillante. Si el peso de los teclados es fundamental para soportar el tema, la incorporación de momentos fuzz salidos de las guitarras crean una intensidad y una modulación muy apetecible. Un tema florido y soleado entre las sombras. Un claro ejemplo de la calidad de estos chicos.

Sumergidos en un mundo progresivo, “Steamship shambles” es una tema compuesto recientemente sobre una demo de 2.011. con extraños efectos, poco a poco van saliendo a la luz esas melodías setenteras típicas de las que tanto gustan. Pausados, y difusos, hacen que la guitarra de Chris Koller vaya emergiendo entre bellos pasajes sinfónicos. todo un cuento de hadas con momentos avant-garde y algún apunte pseuodo-medieval en otro corte experimental.

Nuevamente una grata noticia tener nuevo material de estos chicos, que muy pronto podré ver en directo, lo cual me resulta sumamente gratificante.

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Reseña.- KALEIDOBOLT.- “Bitter”

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Desde Finlandia nos llega el esperado nuevo álbum de KALEIDOBOLT. Un tercer disco en que el que el trío de Helsinki navega entre turbias aguas propias de los noruegos Motorpsycho para reposar en las playas de las costas de San Diego. Generando todo un txumani a través del fuzz de su temas construyen verdaderos muros de sonido infranqueables para el oyente. Toda una fortaleza sónica en la que caben espacios para la experimentación con almenas progresivas. Fuertemente influenciados por bandas como Radio Moscow, con los que giraron tiempo atrás, su nueva entrega les consolida en la escena psicodélica pesada que nace del stoner. La desgarradas voces añaden en musculo necesario para conseguir un álbum sólido como una roca. Temas que se ejecutan a una velocidad de vértigo y aún así, son capacez de introducir elementos de mellotron dándole ese tono de hard progresivo más propio de otros tiempos. Podiamos preguntar como definir el sonido de “BITTER” ¿Heavy-psych?, ¿stoner?, ¿blues?, ¿surf-rock?, ¿hard?, ¿progresivo? ¿retro-rock? ¿todo junto?. Aunque nunca fui partidario de las etiquetas, la respuesta bien podría ser que si. Todos esos ecos están en los surcos de un espectacular álbum. Haciendo que los temas se aceleren hasta la extenuación para sorprendernos con parones inesperados y re-emprender esa huida hacia adelante de una forma atronadora. La confirmación para algunos, y todo un descubrimiento para otros. “BITTER” no te defraudará. El álbum es publicado vía Svart Records.

Sin hacer prisioneros, los primeros solos diabólicos de “Another toothpick” pueden dejarnos en shock. Un frenesí de ritmos hard & heavy setenteros. Añadiendo pasajes de órgano consiguen abrir algo de luz en la exuberante instrumentación. el resultado es un tema cuya pesadez no ofrece ninguna duda, pero a su vez contiene unos tonos retro que le hacen mucho más versátil.

Sobre acordes heavy-psych se sustentan los cimientos de “Big sky land”, para construir espacios hard rock con aires de garage con brisas blues. Sin darnos cuenta nos vemos inmersos en espacios de psicodelia más calmada. nuevamente el frenesí se podera del corte derrochando una desgarro vocal de proporciones mayúsculas. De cualquier otra forma no sería posible entre la espiral rítmica. La montaña rusa desicnede por una larga ladera lisergicas que consigue aplacar el ímpetu. Cuando parece que todo vuelve a la calma, el espacio para la experimentación abre sus puertas de par en par a KALEIDOBOLT. siempre con giros inesperados consiguen dar muestra de toda la calidad y creatividad que atesoran. Nadie podrá decir que estos chicos son aburridos.

En “BITTER” encontramos momentos en que la sombra Sabbath se alarga como en “I  am the seer”. Con registros vocales que me recuerdan a los del último álbum de Spiderward, dejándose llevar por espacios progresivos para acabar surfeando sobre ácidos espacios más propios de la Costa Oeste antes de regresar a las tinieblas entre una bruma psicotrópica.

Estos han tomado reconstituyentes antes de entrar en el estudio de grabación, sino sería difícil mantener la fuerza que derrochan en “Deadpan blues”. Otro tema en el que el blues se inmiscuye en sonidos más propios de Motorpsycho a una velocidad de vértigo. si los ritmos y armonías que utilizan tiene una complejidad mayúscula, sus voces consiguen devolvernos algo de cordura sin perder ni un ápice de garra. De cualquier otra manera no tendrían la efectividad que lucen. el corte acaba con un derroche de fuzz de tintes nuevamente progresivos, sin salirse de vibraciones hard & heavy. Como si Lemmy se convirtiera en vocalista de los Motopsycho más ácidos.

Con un interludio de poco más de dos minutos, “Interlude”, se toman un respiro en alfombras psico-progresivas con alguna lución y alguna ramalazo jazz en sus acordes, antes de evolucionar hacia un fuzz humeante.

A la velocidad del corre-caminos “Coyote” se desarrolla por espacios hard rock setentero aportando dinamismo y unas guitarras surf que nos devuelven al sonido San Diego. otro corte frenético.

Instalados vibraciones retro-rock, bajo riffs más propios del stoner, “Hydra”, es una laguna para la zambullida de los finlandeses en unas aguas ácidas y psicotrópicas. un espacio donde pueden desarrollar todo su potencial a través de infernales guitarras. Con una magnéticas voces nos devuelve al reino de los vivos con tonos de hard rock musculosos antes de inundar todo de fuzz humeante. Un ir y venir de la calma a la rabia en el que los coros aportan el calor y la calma mientras una batería incesante golpea nuestras neuronas hasta acabar con nuestra percepción de lo natural. Diez minutos de baño en alucinógenos de una intensidad mayúscula. Toda una bacanal de psicodelia pesada que nos llega a los confines de los infiernos más profundos.

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Reseña.- SKANSKA MORD.- “Blues From The Tombs”

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En los tiempos modernos en los que todo es efímero, cinco años sin tener nuevo material de una banda puede significar el ostracismo. Pero para aquellos que hemos gozado con sus anteriores trabajos, es toda una bendición tener un nuevo álbum de SKÄNSKA MORD. De todos es sabido a estas alturas que Suecia es un vergel de bandas que recuperan los sonidos de los setenta con gran maestría. Unas con cierta pose, pero otras con una autenticidad digna de elogio. El caso de los de la originarios pequeña localidad de Örkelljunga debemos encuadrarlos en la segunda. Música hecha desde la honestidad en un álbum en el que el blues y hard-rock de origen setentero están presentes en sus temas. Sin renegar de algún eco Sabbath incorporan a sus creaciones las suficientes dosis de psicodelia como para el resultado sea exquisito. Seguramente los más melómanos y amantes de los sonidos añejos encontraran un sonido que les recuerde inevitablemente a Robin Trower. Un rock atemporal lleno de sentimiento ejecutado con gran maestría y unas buenas voces. Ritmos prietos en un disco creado desde la pasión. Esa pasión que nos une por este tipo de vibraciones y que sigue dejando a la escena sueca en el Olimpo de la corriente alternativa. Codeándose en su sonido con bandas como Graveyard o Witchcraft “BLUES FROM THE TOMBS”, disponible vía  Transubstans Records, nos muestra a la banda en plenitud en su regreso al candelero. Estamos ante toda una barbaridad de disco, absolutamente recomendable.

“Snow” nos da todas las pistan de por donde va el quinteto. Ritmos pesados que rescatan la esencia setentera. Un tema que suena como si Robin Trower estuviera acompañado de Blackfoot en su versión más sureña. Guitarras con sabor añejo destilando solo ácidos bajo ritmos pegadizos en pura linea vintage.

Esos mismos riffs propio de la escena retro-rock son mucho más evidentes en “Simon dice”. Ritmos stonerizados sobre voces desgarradas y profundas que toman elementos boogie-rock y alguna vibración heavy. Una pesadez bien ejecutada, sin excesos. Como si se atascaran en los ritmos, tiene la solvencia suficiente para salir con armonías ondulantes y emprender una huida hacia adelante con solos virtuosos. vigor y efectividad en una montaña rusa que circula a gran velocidad y que acaba descansando en momentos heavy-rock.

Cuando una banda es capaz de cambiar el registro como lo hace en “Edge of doom”, no es obra de la casualidad. Con acordes pseudo-folk, van intercambiando elementos acústicos con momentos eléctricos. Un derroche de sentimiento que impregnan de psicodelia en ese trasfondo blusero que siempre está ahí. Otra de las virtudes es la capacidad para ofrecernos giros en sus composiciones haciendo que estas sean cualquier cosa, menos monótonas. Acelerones que se convierten en bálsamos creando estampas llenas de bucolismo.  Regresando a esos momento psico-folk no dudan en incorporar sonidos de armónica. una armónica que se atreve a entablar una lucha de tú a tú con las guitarras. ¿Osados?, no, brillantes. Bellas melodías en las que nostalgia se describen entre humo cannabico.

“The never ending” ofrece el lado más rugoso sobre estructuras de hard rock setentero a las que se añade esa armónica evocadora de los blues más humeantes.

En “Blinded by light” retoman el legado de Robin Trower, ¡¡y de qué manera!!. pocas veces he escuchado a una banda parecerse tanto al bueno de Trower sin perder su personalidad. Habrá quién encuentre aquí más vibraciones Graveyard. Un paseo entre ciénagas humeantes que emitir vapores de blues narcotizante. Unas armonías que tienen hechizos en cada nota. Desde el sosiego transmiten con intensidad en un tema adornado con esos tonos retro omnipresentes.

Como si de un canto ritual se tratara, el blues-psicodelíco es interpretado en “Sun” como si de un chaman se tratará. Con dulzura y mimo cada acorde del corte nos da un masaje reconfortante.  Repitiendo constantemente el nombre del tema, van elevando sus ritmos como si de una vigorosa plegaria se tratara. Momentos en los que alguna resonancia progresiva se transforma en vientos sureños, con voces llenas de lamentos.  las guitarras superponiendose y modulando sus armonías hasta caer en momentos de blues stonerizado a través de ritmos lentos, casi doomies.

Evidentemente el blues está en el origen del rock y ¿que mejor homenaje que un blues clásico? Eso es “Death valley blues”, un nombre que no deja dudas. nuevamente el espíritu de Trower se vuelve a meter en los cuerpos de SKÄNSKA MORD  para derrochar conjuros llenos de hecizos lisérgicos. un tema de esos que te ponen los pelos de punta. intenso, profundo y lleno de garra en el que los hirientes solos se clavan en nuestros corazones mientrás la armónica lo hace en nuestra alma.

Al principio había hecho referencia al lado  más doom y oscuro con referencia a Black Sabbath. “The coming of the second wave” es el ejemplo de ello.   desde los primeros riffs encontramos esas vibraciones más propias del proto-metal. Sonidos difusos y pesados con riffs que ondulan y serpentean sobre una armonía que se repite. Oscuro, intenso y grueso, nos conduce por senderos tenebrosos creando inquietantes paisajes que transcurren sobre densas atmósferas nebulosas.

SKÄNSKA MORD son: Jan BengtssonPetter Englund,Patric Carlsson,Patrik Berglin y
Thomas Jönsson

https://www.facebook.com/skanskamord/

http://www.transubstans.com/

 

Reseña.- THE MOTHERCROW.- “MAGARA”

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Nacidos en Barcelona de la mano de su vocalista Karen Asensio, THE MOTHERCROW hacen su puesta de largo con “MAGARA”, tras incorporar a su formación al batería Pep Carabante y al guitarrista sueco Max Eriksson que se unen a su bajista Claudia González y a la propia Karen para darle un impulso a su sonido respecto de sus dos primeros EP’s. Un esperado trabajo realizado con el esfuerzo de una campaña de crowdfunding que recupera los sonidos mas viscerales de los años setenta sin perder la esencia blues-rock con la que nació la banda. Acercándose a vibraciones más pesadas que por momentos coquetean con el heavy rock y los contemporáneos sonidos stoner, los barceloneses no pierden su esencia en unos temas fuertemente influenciados por las portentosas cuerdas vocales de Karen. Seduciendonos o amedrentandonos, sus melodías confluyen siempre en temas coloreados por ritmos de tintes vintage. Definir su sonido como retro-rock, sería demasiado simple. En el álbum podemos encontrar seductores momentos de flirteo con el jazz, rudos espacios en los que el boogie-rock más frenético se apodera de alguno de sus temas, así como espacios en los que la psicodelia se entromene entre sus riffs. Una conjunción entre los ecos del hard-rock y el blues-rock mas clásico con un envoltorio más acorde con el siglo XXI. Un álbum en el que los sentimientos salen a flor de piel para transmitirnos toda su energía o cautivarnos con sus melodías. En todos los temas destaca poderosamente la incesante y fornida batería, que es perfectamente complementada con robustas lineas de bajo. Como contrapunto a esa virulencia las voces recorren un amplio espectro de registros. Desgarradores momentos que arrastran a la banda a ejecutar poderos riffs, en pura vena hard & heavy, con momentos boogie-rock o acaramelados pasajes en los que acarician susurrantes al oyente por terrenos que transitan en algún espacio entre el soul, el blues o incluso el jazz de cabaret….

El título del álbum alude una filosofía del animismo en la que se aúnan todos los seres, el entorno natural y sus fenómenos, hasta objetos cotidianos pueden ser dotados de esa Fuerza Vital Universal que nos conecta a todos. Respaldando incluso la creencia de una estrecha relación entre los vivos y los muertos. ¡¡¡Toda una declaración de intenciones!!.

En palabras de la propia banda, “MAGARA” es un álbum que enfrenta sentimientos y sonidos añejos, mezclados con nuevas vivencias y emociones, dando más libertad a las sombras, pero sin olvidarse de la luz, una definición que suscribo.

“Revolution” fue el primer adelanto que nos ofreció la banda. Conteniendo en sus interior vibrantes riffs stonerizados con ropajes retro, en los que el bajo nos golpea con contundencia mientras Karen nos ofrece un repertorio de registro soul-rock y blues. Pegadizos, vibrantes y pesados, tratan de transmitir toda su destreza en el directo para transmitirla al interior de su surcos. Un canto a la lucha, defendiendo derechos coartados en nuestro país recientemente como la libertad de expresión o el derecho a voto. En rebelión contra los políticos corruptos que nos gobiernan.

Con una introducción en la que la linea de bajo se muestra poderosa, “Mantis” ofrece a la Karen más sensual y seductora. Blues-rock sobre una estructura rítmica que se repite. Leves momentos funky servidos por el wah-wah. Esa amante depredadora que primero te conquista y una vez que has caído en sus encantos de golpea con fuertes riffs.  Una femme fatale capaz de enamorar y acabar con un hombre en una misma noche siguiendo los pasos de una moderna Judith, hija de Merari. Destruyendo mitos de sumisión y dependencia, empoderando la feminidad.

Siguiendo la estela blues más ortodoxa, desde el susurro, con una cansina cadencia, “Stone” se muestra fornido a pesar de su frágil apariencia melódica. riffs retro van elevando el tono que acaban por arrastrar la voz. Una voz que ya hemos escuchado en algunas bandas en las que la vocalista sigue los caminos que hace décadas señaló Janis u otras muchas vocalistas de los primeros setenta. que convivían entre potentes sonidos hard. Aquí se sigue esa estela y también los momentos en los que la guitarra aulla cual lobo en la noche. Oda a el Basajaun, numen perteneciente a la mitología vasca que habita en lomás profundo de los bosques o cavernas en lo más alto de las montañas, al cuidado de lanaturaleza.

A caballo de ritmos boogie-rock, “Swat it!“, por momentos me recuerda a ZZ TOP en sus primeros riffs.  Bajo los mandos de una frenética batería y coros efectivos y replicantes, encontramos una novedad respecto a los temas precedentes. Para darle todavía más color vintage, se incorporan pasajes de órgano en un contoneo constante a través de distintos ritmos. el tema sirve de escaparate para que cada músico ejecute solos con sus instrumento tomando el protagonismo. la versatilidad hecha canción surgiendo inspirada por el sentimiento de contradicción de vivir un momento “in situ” grabándolo con un dispositivo para una posteridad caduca como la que nos proporcionan las redes sociales.

En tonos mucho más grises, y con aires de desamor, “Forevermore” camina por la senda de la calma y el dolor. Los momentos más suaves y oscuros de “MAGARA” aparecen coloreados por brillantes solos de guitarra que se recuentan en laderas psicodélicas. La sensualidad en contraste con el dolor. Un sentimiento de duelo, saber que el amor generado entre dos personas puede ser tan fuerte que aunque alcance a girar en una espiral de dolor, no se quiere o puede parar de alimentarlo.

“Guan (lo kanta)” nos ofrece a THE MOTHERCROW con un nuevo registro en tonos acústicos, queriendo acercarse al jazz y al folclore, suavemente nos susurra. Un canto reconfortante que hace que nos sintamos protegidos y aliviados a la vez. No existen los temores entre sus bellas melodías. Describiendo la nostalgia, aparece un nuevo actor en escena. El sonido de la flauta en tonos folclóricos nos hace retornar al pasado. Estamos ante una canción de cuna en euskera, instigando al miedo para inculcar noción cómo habitúan las nanas, con Lamias y seres de la noche, pero alentando con que a pesar de todo siempre estará La Madre Cuervo cuidando de todos nosotros.

Tras el sosiego y la calma, “Lizard queeen” rompe las cadenas en pura vena hard & heavy. Los riffs más cañeros van recorriendo espacios de distintas décadas. Desde el stoner contemporáneo al heavy de los ochenta y el hard rock de comienzos de los setenta. iaje inspirado en los sentimientos de miedo y angustia bajo los que habitamos, una personificación de la ansiedad que toma nuestro control.

“Magara”, el corte que da nombre al álbum, ofrece una nueva visión. ritmos arenosos contenidos poco a poco van elevándose con tonos americanos. Un choque de sentimientos que se enfrentan con el soul y blues aparecen sutilmente entre un corte hard-rock que apaba apagandose como una llama con leves acordes de sitar. Nacido a ritmo de desierto, el caminar del dromedario. Un sentimiento Tuareg de viajar, vagar, pertenecer y perecer para prevalecer siempre en la tierra de la que se ha nacido. La Fuerza Vital Universal.

El trabajo se cierra con “Ashes”, un calmado corte lleno de sentimiento en el que el protagonismo de la guitarra alimenta los suaves pasajes vocales y rítmicos. Otra vez por acolchadas praderas en las que la oscuridad cubre desgarrados sentimientos por el camino del blues. Un tema lleno de belleza y tristeza con momentos oscuros momentos lisérgicos. Almas y corazones encontrados en el camino eterno. Sentimientos puros en una fusión de lírica. Una reafirmación de la indudable necesidad de alcanzar el extraordinario amor verdadero por encima de todo.

La banda entró a grabar su primer álbum el pasado diciembre de 2018 en Sol de Sants Studios (Barcelona) con el ingeniero/productor Alberto Pérez a los mandos de su mítica mesa analógica NEVE rescatada de los años 70, y una grabadora Tascam añadiendo la calidez y carácter de cinta de 2 pulgadas.
Durante siete días muy intensos, la banda plasmó las nueve canciones con las bases en
conjunto para capturar la energía y el feeling del directo, sumando texturas y otros
instrumentos para enriquecer el sonido.
En los meses siguientes fue mezclado por el mismo Alberto y masterizado por Marco
Rostagno de Hitmakers Studio.

“MAGARA” ve la luz bajo el sello Nasoni Records  para la edición en vinilo y por Nooirax Producciones y La Rubia Producciones para la difusión del formato en CD.

Karen Asensio (voces y percusión), Claudia González (bajo, coros, flauta, sitar, y percusiones), Max Eriksson (guitarras y coros) y Pep Carabante (batería).

Alberto Pérez colabora con órgano Hammond.

 

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Reseña.- BRIGHT CURSE “Time of the healer”

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Nuevo trabajo de BRIGHT CURSE con muchos cambios respecto a su anterior álbum “BEFORE THE SHORE”. Han pasado tres años y el sonido de la banda ha sufrido modificaciones con su nueva alineación. Convertidos en cuarteto con Romain Daut (miembro fundador) guitarra y voz, Tommy Foster (guitarra), Sammy Deveille  (bajo) y Mark Buckwell (batería), dan una vuelta de tuerca a la escena pesada y psicodélica con un trabajo en el que a través de cinco largos temas consiguen tocar estilos tan variados como el jazz, blues, psicodelia, progresivo, stoner…. Todo soportado por un rock de origen setentero, desarrollando cada tema con esmero, para conseguir crear una historia común. Incorporando hábilmente sonidos de saxo o de flauta que pueden descolocarte en un principio, pero que finalmente saben a gloria bendita. Delicados en sus melodías, la dupla de guitarras siguen aullando al unísono sobre una base rítmica que siempre se presenta contenida. Si unimos la fuerza vocal de Ramain, y los pasajes en los que se sumergen en aguas heavy-psych, nos encontramos toda una joya que rompe estereotipos. Si, muchos lo definirán como retro-rock, otros como heavy-psych, pero muchos, es posible que no logren encontrar las palabras adecuadas para describir un álbum superlativo. ¿Y eso que más da?. En “TIME OF THE HEALER” lo verdaderamente importante, no es el estilo que usan, sino como lo usan. Temas que te dejan con la boca abierta, en los que lo sutil se combina con lo firme. Maravillosas melodías que se colorean de una amplia paleta de tonos para lograr un cuadro sonoro digno del museo más reputado. Tengo que reconocer que desde la primera escucha me atrapó, y en cada nueva audición sigo sacando más y más matices. Una belleza superlativa e intensa de la que no quiero escapar. Podríamos encontrar momentos en los que escuchamos a All Them Witches, pero también tenemos muchos otros en los que los ecos de cualquier afamada banda retro aparecen sin darnos cuenta.  Magnéticos y hechizantes en sus pasajes, consiguen que la magia aparezca. Por otro lado, las locuciones que incorporan al final de cada tema, son difíciles de encajar, pero a buen seguro, la banda tendrá su razón para ellas. Para mí, es única incógnita que no he sabido descifrar, pero ésto no desmerece un trabajo en el que cada nota fluye con naturalidad a pesar de los numerosos cambios de ritmo y de registros. ¡¡Grandioso!!! Como recomendación, si en una primera escucha no te ha enganchado, repite, los nuevos viajes son cada vez más placenteros. Otro gran fichaje de Ripple Music, y ya van unos cuantos….

Unos suaves y apacibles pasajes nos introducen en “Smoke in the past”. Susurrante, los ecos setenteros en tonos progresivos van poco a poco construyendo un tema que va evolucionando a lomos del dulce sonido de una flauta que complementa a la cálida voz. BRIGHT CURSE nos va atrapando en tema en el que los elementos psicodelicos se entremezclan con pasajes que beben de momentos blues. Calma y sosiego bajo la atenta mirada de unos ritmos retro que van elevándose majestuosos ante nuestros sentidos. Ya desde el principio el poderío compositivo se deja notar. Ritmo, voz, melodía y sentimiento que se complementa con la dualidad de guitarras.  Cercanos a algunos postulados ya transitados por All Them Witches, los solos ácidos aparecen entre la bruma por la que nos dirigen. La culminación se produce en la parte final donde los momentos heavy-psych de apoderan del protagonismo custodiados por ritmos retro stoner que son tratados con delicadeza.

Sin muchos artificios, y usando el blues y la psicodelia, “Laura” nos muestra unas magníficas guitarras soportando la cálida y aterciopelada voz. Enmoquetados pasajes que se ven asaltados por un saxo que a nadie dejará frío. Lleno de belleza el tema crea un clima para la relajación y el sosiego. Las melodías son cuidadas con esmero utilizando elementos shoegaze para dotarlos de ecos jazzeros . Ese saxo me mata!!!!, pero de placer…. Esta es la prueba de que se puede ser creativo sin abandonar determinados esquemas. Nuevamente una extraña locución aparece en la parte final. espero en algún momento descubrir su sentido, que seguro lo tiene.

Si los dos temas anteriores nos han dejado estupefactos por su creatividad y calidad, “Une virée”, va más allá. Con una base de jazz, y cantando en francés cual artista de la canción francesa más clásica, construyen un corte alejado de cualquier estándar de la escena pesada psicodélica. Puede que no todo el mundo pueda apreciar ese giro compositivo, pero, sin duda, es genial.

“Shadows” sigue la el camino de la calma a través de senderos de psicodelia de tintes retro. Creando misteriosos entornos llenan de misticismo unos surcos sólidos . Cálidos susurros con acordes pegadizos a pesar de su sosiego. Incluso me atrevería a decir que se intuye alguna influencia chamánica que recuerda a Jim Morrison. Magnetismo y hechizante combina momentos de blues con voces shoegaze. Blues psicodelico de muchos quilates que explota con poderosos riffs en los que las guitarras vuelven coordinarse para ofrecernos retazos doom sobre esos mimbres. Casi recitando como lo hacía Morrison, una vez narcotizados vuelven a despertarnos a golpe de riff. Diez minutos apoteósicos llenos de fuerza y garra. Toda una epopeya sonora de dimensiones descomunales.

Tomando como punto de partida el rock clásico que residía en los setenta, la voz vuelve a marcar la entrada en “Time of the healer”. Un nuevo ejercicio creativo en el que los ecos de los noventa se fusionan con poderosos riffs stoner. Con momentos más cercanos a lo que nos tenían acostumbrados en sus anteriores trabajos, la garra sigue marcando otro tema lleno de meandros. Seguramente estemos ante un corte extraño, pero precisamente esa es su virtud. La habilidad para manejarse entre momentos que llegan a ser desérticos con calmadas lagunas en las que el jazz el Dios Neptuno. ¡¡¡Otra vez ese maldito saxo me revienta la cabeza!!!. “TIME OF THE HEALER” tiene la destreza siempre para mantenernos alerta.  Cuando más enchufados estados, nos vuelve a descolocar con extraños efectos dejándonos aletargados. Una vez allí resurge como el Ave Fenix de sus cenizas para devolvernos al hard rock más contundente.

El disco está disponible vía Ripple Music.

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Reseña.- MOLIOR SUPERUM.- “As time slowly passed by…”

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Mucho tiempo había pasado hasta que el cuarteto sueco ha presentado su nuevo álbum “AS TIME SLOWLY PASSED BY…” el pasado 29 de marzo, publicado vía H42 Records. Finalmente la espera ha merecido la pena. Para muchos será una banda más dentro de la prolífica escena sueca de formaciones retro-rock, pero para mí, es de esas bandas que tiene duende.  Si nos preguntáramos ¿Cual es su punto fuerte? ¿En que destacan?. Posiblemente no tendría una respuesta convincente ni clara a esas respuestas, pero lo cierto es que el conjunto de sus creaciones resulta de lo más apetecible. Música hecha con honestidad y con calidad. Sencillez y sonidos de rock clásico en los que posiblemente haya muchas influencias, pero que por otro lado, no puedas decir suena como…. encontrarás resonancias que puedan acercarse a Graveyard, a Purple, otros verán ecos Sabbath. Siempre desde la óptica desde la que se mire, podrás encontrar algún sonido familiar. Han sido muchas las referencias que he leído al respecto de su sonido, y lo cierto, es que cada cual, más dispar. Esto solo significa que cada uno lo ve de manera distinta. 

Estamos ante un disco de hard-rock clásico  en el que el blues tiene un peso importante y las resonancias de los setenta, están siempre presentes. 

“Mountain prelude” recupera los vientos folk que soplaban en algunas bandas inglesas en la primera mitad de la década de los setenta. Una base rítmica firme, y ese órgano que con sus notas pone el punto vintage, ¡ese maldito órgano!. Mientras la guitarra con sus melodías ondulantes se contonea con sus riffs alimentada de esa brisa folk llenando de colorido el corte..

En tonos más pausados, “Cold winds” en una línea que podría evocar a sus compatriotas Graveyard, reparte fuzz humeantes bajo cadentes ritmos, y una cálida voz que enamora. Ritmos cambiantes, entre la dupla de guitarras. uno de esos temas que su fuerza no está en lo muestra, sino en lo que esconde su interior. Un tema sin estridencias pero consigue agigantarse gracias a la elevación e intensidad de su sonido.

Con “Sweet oblivion” entramos en un laberinto de resonancias que parten el hard rock más clásico, Unos riffs stonerizados a vertiginosos ritmos. El aura setentera del tema contrasta con una ejecución contemporánea. Volviéndonos la cabeza del revés acometen momentos que se acercan al shoegaze. Cálidos y apacibles con un aura lisérgica sobre sus cabezas, se toman un respiro para retomar la espiral de riffs humeantes, sobre vertiginosos ritmos.

Quién hable de cierto sonido Purple, seguramente habrá escuchado “Att Födas Rostig”. Un tema cantando en su lengua materna y que guarda una similitud con los británicos. Algo más rugoso en su aspecto, aquí prescinden de sutilezas para seguir contoneándose vetidos con pantalones de campana y zapatos con plataforma.

Evidentemente, con una parte importante de la escena sueca, el calostro ingerido en sus primeros momentos de vida proviene de la escena de setenta. “Divinity blues” nos lleva al sonido que los canadienses Bachman Turner Overdrive paseaban en la mitad de aquella década. Si he de ser sincero, a pesar de su nombre no percibo demasiados ecos blues en sus riffs ni acordes. Guitarras superpuestas que intercambian solos con ropajes vintage. Aquí tampoco encontramos muchas sutilezas, frenesí y rock and roll a la vieja usanza. ¿Para qué más?.

Paradójica mente en “Gravöl” si se aprecia el blues. Un blues-rock cadente y rudo salido de los bosques de su Suecia natal.  Más cercanos a Greenleaf vuelven a usar el sueco para cantar. Un tema áspero con voces y coros desgarradores que siguen la estela de los sonidos de mediados de los setenta. Siempre sonando contemporaneos pero manteniendo los orígenes que los que mama su música. De nuevo ese hammond vuelve a hacer acto de presencia de una forma sigilosa pero que lo envuelve todo.

Los poderosos riffs de “Through valleys of wonder” van construyendo uno de los cortes más dinámicos y pegadizos. Con cierta épica vocal, van amasando un tema que bebe de las aguad del heavy-blues, e incluso que contiene entre sus surcos alguna pincelada de proto-metal.

“Into the grey” nos devuelve al blues humeante, a través de susurantes acordes que se repiten con la vigilancia y acompañamiento de un sonido órgano sostenido antes de arremeter con momentos de retro en una nueva ondulación, esta vez con incursiones psico-progresivas. Cálidas resonancias que van avanzando evocando oscuras zonas boscosas.

Los suecos cierran su trabajo con el tema que le da nombre, “As time slowly passed by…”. Un tema instrumental en el que nuevamente aparecen ciertos aires folk sobre suaves notas de rock clásico en tonos campestres.  

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