Reseña.- MOLIOR SUPERUM.- “As time slowly passed by…”

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Mucho tiempo había pasado hasta que el cuarteto sueco ha presentado su nuevo álbum “AS TIME SLOWLY PASSED BY…” el pasado 29 de marzo, publicado vía H42 Records. Finalmente la espera ha merecido la pena. Para muchos será una banda más dentro de la prolífica escena sueca de formaciones retro-rock, pero para mí, es de esas bandas que tiene duende.  Si nos preguntáramos ¿Cual es su punto fuerte? ¿En que destacan?. Posiblemente no tendría una respuesta convincente ni clara a esas respuestas, pero lo cierto es que el conjunto de sus creaciones resulta de lo más apetecible. Música hecha con honestidad y con calidad. Sencillez y sonidos de rock clásico en los que posiblemente haya muchas influencias, pero que por otro lado, no puedas decir suena como…. encontrarás resonancias que puedan acercarse a Graveyard, a Purple, otros verán ecos Sabbath. Siempre desde la óptica desde la que se mire, podrás encontrar algún sonido familiar. Han sido muchas las referencias que he leído al respecto de su sonido, y lo cierto, es que cada cual, más dispar. Esto solo significa que cada uno lo ve de manera distinta. 

Estamos ante un disco de hard-rock clásico  en el que el blues tiene un peso importante y las resonancias de los setenta, están siempre presentes. 

“Mountain prelude” recupera los vientos folk que soplaban en algunas bandas inglesas en la primera mitad de la década de los setenta. Una base rítmica firme, y ese órgano que con sus notas pone el punto vintage, ¡ese maldito órgano!. Mientras la guitarra con sus melodías ondulantes se contonea con sus riffs alimentada de esa brisa folk llenando de colorido el corte..

En tonos más pausados, “Cold winds” en una línea que podría evocar a sus compatriotas Graveyard, reparte fuzz humeantes bajo cadentes ritmos, y una cálida voz que enamora. Ritmos cambiantes, entre la dupla de guitarras. uno de esos temas que su fuerza no está en lo muestra, sino en lo que esconde su interior. Un tema sin estridencias pero consigue agigantarse gracias a la elevación e intensidad de su sonido.

Con “Sweet oblivion” entramos en un laberinto de resonancias que parten el hard rock más clásico, Unos riffs stonerizados a vertiginosos ritmos. El aura setentera del tema contrasta con una ejecución contemporánea. Volviéndonos la cabeza del revés acometen momentos que se acercan al shoegaze. Cálidos y apacibles con un aura lisérgica sobre sus cabezas, se toman un respiro para retomar la espiral de riffs humeantes, sobre vertiginosos ritmos.

Quién hable de cierto sonido Purple, seguramente habrá escuchado “Att Födas Rostig”. Un tema cantando en su lengua materna y que guarda una similitud con los británicos. Algo más rugoso en su aspecto, aquí prescinden de sutilezas para seguir contoneándose vetidos con pantalones de campana y zapatos con plataforma.

Evidentemente, con una parte importante de la escena sueca, el calostro ingerido en sus primeros momentos de vida proviene de la escena de setenta. “Divinity blues” nos lleva al sonido que los canadienses Bachman Turner Overdrive paseaban en la mitad de aquella década. Si he de ser sincero, a pesar de su nombre no percibo demasiados ecos blues en sus riffs ni acordes. Guitarras superpuestas que intercambian solos con ropajes vintage. Aquí tampoco encontramos muchas sutilezas, frenesí y rock and roll a la vieja usanza. ¿Para qué más?.

Paradójica mente en “Gravöl” si se aprecia el blues. Un blues-rock cadente y rudo salido de los bosques de su Suecia natal.  Más cercanos a Greenleaf vuelven a usar el sueco para cantar. Un tema áspero con voces y coros desgarradores que siguen la estela de los sonidos de mediados de los setenta. Siempre sonando contemporaneos pero manteniendo los orígenes que los que mama su música. De nuevo ese hammond vuelve a hacer acto de presencia de una forma sigilosa pero que lo envuelve todo.

Los poderosos riffs de “Through valleys of wonder” van construyendo uno de los cortes más dinámicos y pegadizos. Con cierta épica vocal, van amasando un tema que bebe de las aguad del heavy-blues, e incluso que contiene entre sus surcos alguna pincelada de proto-metal.

“Into the grey” nos devuelve al blues humeante, a través de susurantes acordes que se repiten con la vigilancia y acompañamiento de un sonido órgano sostenido antes de arremeter con momentos de retro en una nueva ondulación, esta vez con incursiones psico-progresivas. Cálidas resonancias que van avanzando evocando oscuras zonas boscosas.

Los suecos cierran su trabajo con el tema que le da nombre, “As time slowly passed by…”. Un tema instrumental en el que nuevamente aparecen ciertos aires folk sobre suaves notas de rock clásico en tonos campestres.  

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Reseña: GONE COSMIC.- “Sideways in time”

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Liderados por una magnífica cantante como es Abbie Thurgood (The Torchettes), cuyos tonos audazmente evocadores recuerdan a Skunk Anansie y el acompañamiento de un ágil y agresivo atuendo de rock psicodélico, compuesto por el guitarrista Devin “Darty” Purdy (Chron Goblin), el bajista Brett Whittingham (Chron Goblin), el batería Marcello Castronuovo (Witchstone), GONE COSMIC han  creado un dominio expansivo que se extiende desde los sofocantes hoyos de lodos sureños hasta paseos espaciales. Una banda que se une a la corriente retro-rock y que entre brumas completan un debut sólido y de gran calidad. Temas intensos y profundos, con cadencia lisérgica , tonos blues y mucha sensibilidad. Si a ésto añadimos unos solos de guitarras asesinas y momentos en los que se envuelven en un manto oscuro, el cóctel está listo para ser tomado.  Es inevitable que pueda venirte a la cabeza el sonido de Blues Pills, y su cantante femenina; pero los canadienses van mucho más allá. Su experimentación nos depara momentos vibrantes llenos de intensidad y a la vez otros en los que la magia anestesiante se apodera de nuestros sentidos. Sólidos y bien ensamblados tienen la suficiente creatividad para que no sean comparados con nadie. Un trabajo ante el que uno de no debe de estar condicionado por lo que intuye contiene su interior. A buen seguro te sorprenderán y pensaras que el viaje a merecido la pena.

Tonos retro sobre ritmos pegadizos y una voz evocadora de las grandes del blues aparecen en “Dazed”. Guitarras que saquean ritmos del pasado para teñirlos de acidez psicotrópica. Incisivos y profundos su base de hard-rock con elementos de psicodelia unido a la sugerente y potente voz de Abbie Thurgood son una impresionante carta de presentación. Allá donde se quedaron Blues Pills, es el punto de partida de los canadienses GONE COSMIC.

“Deadlock”, partiendo de ondulantes ritmos difusos los canadienses, bajo un manto psicodélico combinan sosegados espacios que se inclinan al blues humeante. Psicodelia oscura y cegadora que conjuga elementos de los setenta con resonancias desérticas. Retro-alimentándose de sí mismos, evolucionan y moldean el tema con los profundos registros y la habilidad del otrora guitarrista de  Chron Goblin, Devin “Darty” Purdy con sus solos hirientes. Una aura misteriosa envuelve el tema con bucólicos registros inspiradoe en momentos west-coast en una lucha con postulados retro.

Hay elementos comunes que aparecen en todos los temas. Ninguno de ellos es igual que el otro, pero la ambientación psicotrópica, el blues y los ritmos setenteros, siempre aparecen por algún surco de cada tema. Si en “Siren” es el bajo el que toma el protagonismo, la susurrante voz se eleva con fuerza y garra abriendo los cielos para que la luz entre entre las tinieblas del su relato. Cadente y dinámico, mantiene el misterio con su cadencia psych. Sería fácil decir que estamos ante una banda retro más con vocalista femenina de las que tanto proliferan últimamente, pero creo que aún siendo así, deberíamos quitarnos este prejuicio con los canadienses. Puede que no estén inventando nada, pero he dicho muchas veces, la honestidad y la calidad siempre son un valor a tener en cuenta, y aquí la hay a raudales.

La versatilidad de GONE COSMIC, especialmente de su vocalista nos lleva a descubrir como se desenvuelven en oscuros bosques donde las brumas inquietantes son descritas. “Faded release” describe pausados espacios aparentemente llenos de misterio, para destrozarlos con una portentosa garganta llena de fuerza sobre poderosos riffs.   Garra y sensualidad unidad por una causa común, que contagia a sus compañeros de viaje. En modo stoner, los pesados ritmos contrastan con el sosiego del comienzo del tema. Si Blues Pills tocaron la gloria, el cuarteto canadiense tiene todos los elementos para poder seguir su camino. Una impresionante vocalista, un guitarra incisivo y una poderosa base rítmica, y sobre todo, saben como usar su armas de seducción.

Entre el stoner y el hard-rock “Turbulent”  es el escenario perfecto para que Devin exponga todo su virtuosismo.  Constante cambios de ritmos con la guitarra como protagonista hasta caer en un oscuro pozo en el que los elementos heavy-psych custodian momentos entre inquietantes y misteriosos con constantes giros inesperados en un tormentoso tema.

“Misfit wasted” mantiene el aura oscura en unos tonos más rituales en los que la sacerdotisa recita sus oraciones dentro de una mística religiosa en un corte de psicodelia pesada con tonos blues. Los lamentos se elevan a las deidades con sus plegarias. Un ritual de vudú con resonancias de la década de los setenta llenos de intensidad. 

El resumen de todos los estilos que practican GONE COSMIC bien pudiera ser “Bear the weight”. Aquí encontramos los registros fuzz, los riffs desérticos, tonos retro, riffs de psicodelia humeante, el rock más clásico, el soul. entre todos estos estilos bajo los auspicios de un riff que se repite la banda genera un exuberante corte lleno de fuerza.

En una línea similar “My design” partiendo de momentos de rock clásico teñidos de psicodelia profunda, comandada por solo humeantes y una fornida linea de bajo, sirve de escaparate para la sutileza del soul y el blues de su vocalista. La seducción sobre vientos de bucolismo apacible sin perder el tono lisérgico. Mucho más sutiles y sosegados, el tema mantiene el carácter por una base rítmica sólida entre la sensualidad aterciopelada de la voz..

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Reseña: HEAVY FEATHER.- “Debris & Rubble”

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Hace meses nos encontramos con la sorpresa que había nacido una nueva banda en tierras suecas llamada HEAVY FEATHER, creada por el guitarrista de SIENA ROOT, Matte Gustafsson y la cantante Lisa Lystam, y mi curiosidad se despertó. Junto a ellos, el Morgan Korsmoe (bajo), uniendose poco después el batería Ola Göransson.

Se trata de un proyecto paralelo con vocación de continuidad con el que pretenden regresar al origen. Esos sonidos que a finales de los sesenta y primeros setenta para tocar todo tipo de Blues-Rock a alto volumen, tratando de plasmar sus experiencias personales en su música. Temas sencillos (que no simples), que caminan por la larga autopista del rock clásico y que hacen muchas paradas en el blues-rock. Con influencias que viene de bandas como CREAM, o FREE especialmente, no en vano, Paul Kossoff es una de las principales influencias de Matte“DEBRIS & RUBBLE” es un trabajo que escapa de alguna manera del estereotipo de las bandas retro rock, aquí hay rock clásico, si, pero nacido del sentimiento, sin poses. Es la música que el cuarteto honestamente siente, y no la ejecuta por seguir ningún tipo de moda. Aquí no encontraremos ninguna referencia satánica ni cosas parecidas. Once temas cortos y directos, cada uno con sus matices, en los que el blues está muy presente.

Los primeros coros de Lisa en “Debris & Rubble” y los ritmos retro nos dan pistan de por donde va el camino por el que transitan. Blues-rock a la vieja usanza  incluyendo una armónica blues en una presentación de minuto y medio.

Marcados por los registros vocales de Lisa, “Where did go”, es un blues-rock en el que aparece la cadencia Janis Joplin con un regusto FREE, Solos de guitarra sobre efectivos y pegadizos estribillos. Garra y fuerzas unidas en una misma causa con riffs herederos de Kossoff, que se trasvisten de sureños para acercarse a momentos Allman Bross. Una estructura sencilla y efectiva de fácil digestión para cualquier oído.

La banda es capaz de recuperar momentos a caballo entre ZZ TOP y Delaney & Bonnie, en “Waited all my life”. Un viaje en el tiempo al corazón de los setenta con el blues más dicharachero y divertido como protagonista. Rebosando optimismo y buen rollo el corte se adorna con unos solos de guitarra tras los que me viene a la cabeza algún momento Johnny Winter.

La influencia FREE aparece de forma evidente en “Dreams”, en esta ocasión fusionandola con momentos más propios de los sonidos más floridos y sensuales de la west-coast.

Explorando el legado CREAM, “Higher” es otro de esos cortes sencillos en los que que partiendo de un riff, Clapton y sus compañeros de viaje se ven retratados con unos solos   cercanos al rock sureño. 

La influencia de Lisa es evidente en muchos de los temas. En “Tell Me your tale” muestra su lado más sensual. Acariciándonos y seduciéndonos con su maravillosa voz, nos trasmite un bucolismo bajo la atenta mirada de una atractiva instrumentación. HEAVY FEATHER no necesitan complejas estructuras para lograr temas solventes y brillantes. Aquí consiguen una balada llena de sosegado romanticismo. Una calma solo interrumpida por los solos de Matte que hacen que la intensidad del corte se eleve sin romper la mágia y el lucimiento de una voz llena de belleza. Sus registros más amables y seductores quedan reflejados aquí.

Nuevamente la cadencia FREE regresa en “Long ride”. Unos vigorosos riffs que descienden a suaves momentos en los que la voz de Lissa arrastra a sus compañeros a bucólicas estampas de floridas praderas en las que el blues es el protagonista. Los medios tiempos envuelven un tema con una fuerza contenida en sus entrañas que es adornado con algun soplo de armónica. Por el mismo sendero blues-rock “I Spend my money wrong” eleva la tensión con desgarradores momentos entre boogie-rock y blues. Este tema sirve de lucimiento para el trabajo de Morgan Korsmoe y su bajo. nuevamente la sencillez resulta ser una fórmula efectiva. “Hey there mama”,  recoge la estela del tema anterior para colorearla con notas blues llenas de luz. Sin estridencias, los riffs pegadizos descienden a las praderas más calmada dando un pequeño giro a la trama argumental. Aquí es donde podemos encontrar el tema más complejoen cuanto a la composición. La guitarra toma el protagonismo con ácidos solos.

Los riffs retros contenidos y algún solo punzante e incisivo, presiden “Please don’t care”. rítmicos pero con calma, dejan paso a la dulzura de una voz que trata de seducirnos siendo replicada por suaves acordes de guitarra. Sobre estructuras CREAM, el tema en su segunda mitad, desciende a llanuras susurrantes con brisas psicodélicas. Como si se fuera pagando, uno de los temas más elaborados no se sale del camino marcado por esa voz que su apaga en la lejanía.

El cierre al “DEBRIS & RUBBLE” lo pone una canción de tonos rurales. “Whispèring thing”. Con registro cercano a Christine Mc Vie, el bucolismo de la estampa vintage que crean evoca momentos en los que el verano de amor vivía sus momentos más álgidos y floridos.

HEAVY FEATHER nos visitará la próxima primavera presentando su debut. 

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Reseña.- THE DEVIL AND THE ALMIGHTY BLUES.- “Tre”

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Con gran regocijo recibo esta tercera entrega de una de las bandas que más me ha emocionado en los últimos tiempos. La banda que nace de la encrucijada del blues europeo y americano y que en sus temas está fuerte influenciada por los blues del delta de Robert Johnson, ve publicado “TRE” bajo los auspicios de Stickman Records y BLUES FOR THE RED SUN.  Una banda en la que puedes encontrar influencias de multitud de sonidos siempre con una cadencia moderada. Una parsimonia que no llega a la pesadez, una fuerza que no raya en el metal. Unos tiempos medios que enamoran al oyente, manteniendo la crudeza de la voz de Arnt O. Andersen y unos hechizantes temas que transitan por el lado más calmado, pero siempre con una gran fuerza interior. La magia hecha canciones, con el espíritu del blues en sus venas y la psicodelia siempre presente. Una música psicotrópica pero que nunca nos depara malos viajes. Sentimientos a flor de piel que no caen en lo empalagoso, y una ejecución ponderada que hacen que estemos ante una de las bandas más destacadas de la escena alternativa. Desde su primer disco THE DEVIL AND THE ALMIGHTY BLUES consiguió conquistar a público de distintos géneros, ¡por algo será!. Con temas que pueden parecer monótonos, que nunca levantan la voz más de lo necesario, pero que no pierden la esencia. Ese atributo que poseen de una forma innata y que hace que sean grandes. En “TRE”   encontramos blues humeantes llenos de fuerza que se conjugan con dictados de psicodelia con influencia Colour Haze en los que la crudeza es compensada con un enorme y acertado trabajo en unas melodías encantadoras. No falta a la cita con los sonidos hard de tintes retro, con una suavidad que engrandecen con sus guitarras. Si seguimos hablando de géneros, podríamos encontrar pinceladas de proto-metal sobre todo en la voz e incluso incursiones en terrenos progresivos. Sin duda estamos ante un trabajo de proporciones descomunales que puede llegar a generan un amplio abanico de emociones. ¡¡Candidato a disco del año!!

Sigilosamente, los primeros acordes de “Salt the earth”, el tema mas largo del disco con sus doce minutos de duración, la guitarra, repitiendo sus acordes va arrastrando sutilmente al resto de los instrumentos para que se unan a su causa. Con tonos retros, los blues humeantes de los pantanos van apareciendo en un tema que evoluciona sobre un mismo riff que se repite una y otra vez para ir creando un corte de blues impregnado en lodos espesos pero que contiene un aura hechizante. La quebrada voz muestra todo su sentimiento con garra y fuerza. Un tema que parte de las entrañas de la banda en un derroche de fuerza. Un nervio contenido que va elevándose en su primera parte. A partir de ese momento la intensidad desciende a susurrantes y apacibles acordes en los que salen a relucir bellas y encantadora guitarras. Un murmullo apacible y reconfortante que nos atrapa entre sus encantos creando un clima de sosiego en la nuestra sensibilidad se ve invadida por su belleza. La cadencia habitual de los noruegos hace que el hechizo se apodere de nosotros. Los distados bluseros dejan paso a momentos de psicodelia que se van elevando con la dualidad de guitarras. De una forma estratificada, sin prisa, pero sin pausa, consiguen el éxtasis, para una vez que nos han situado en el nirvana, recordarnos de donde habíamos partido. Los mismos acordes del inicio del tema vuelven a escena para mecernos nuevamente con el sentimiento vocal y las delicadas armonías.

Después de escuchar este primer tema, ya podemos decir que el álbum es una maravilla. Da igual lo esté por venir, este viaje ya ha merecido la pena en su primera etapa.

Los coros rituales con voces femeninas abren “One for sorrow” nos masajean llevándonos por momentos finales de los sesenta. Elegantes acordes de guitarra replicando los coros y la ahogada voz nos saca del sueño para llevarnos de paseo por territorios retro-rock. Un intercambio de afilados solos entre las dos guitarras da un dinamismo que no habían mostrado hasta ahora. Ondulantes y a buen ritmo los lamentos vocales aparecen entre las vibrantes guitarras.  La banda parece frenar su ímpetu para no dejarse llevar por una pesadez excesiva retomando los apacibles momentos. Algo que no está reñido con la gran pujanza de sus creaciones, de hecho, incrementan la intensidad hasta la parte final donde cierran en círculo como habían hecho en el corte anterior.

“Lay down”, tiende una alfombra de blues al hard rock para que una voz ecualizada con tintes psico-progresivos cubra de un manto de psicodelia al tema mientras las guitarras revolotean cambiando sus formas entre el blues y el rock setentero hasta el descenso en los oscuros bosques de lisérgicos entre los que se esconden guitarras que muestras sus formas cambiantes. Los esquemas del rock de siempre con una guitarra rítmica y otra solista aparecen aquí.

Nuevamente la psicodelia oscura empapada de blues aparece en “Heart of the mountain”. Desde la habitual pausa consiguen una grandilocuente epopeya en los entornos a los que nos tienen acostumbrados. Uno de los puntos a destacar de los noruegos es como consiguen conjugar la rudeza de la voz con la belleza de sus melodías. Una serenidad que se refleja en los acordes de las guitarras y que por algún azar del destino hace que venga a mi cabeza algún momento de sus paisanos Spidergawd. Acordes bellos y susurrantes que se arrebatan entrando en un trance dentro de esa encrucijada entre el blues y la lisergia para explotar en fornidos riffs que se elevan sobre los finos solos de guitarra que aparecen en un segundo plano.

El sonido y la influencia de Colour Haze en los noruegos queda patente en un tema como “No man’s land”. Por escenarios heavy-psych coloridos y con dinamismo más las voces con registros porto-metal y algo progresivas nos llevan al interior de frondosos bosques que tienen sus claros en los que podemos encontrar nuevamente los coros femeninos. Entre tanto las guitarras conversan con palabras del ayer siempre bajo la cadencia contenida que imprimen a todos sus temas.

Llegados a este punto podemos concluir que THE DEVIL AND THE ALMIGHTY BLUES componen sus temas de una forma circular. Unas curvas con aristas que no usan la matemática sino la creatividad, pero que concluyen siempre en el punto de salida.

Mas inmerso en terrenos narcóticos y lisérgicos, “Time ruins everythyng” constituye un ejercicio creativo que, aun manteniendo la esencia, da lugar a una mayor experimentación creativa. Si bien el tema parte de un riff repetido, encontramos momentos más inquietantes. Graves reverberaciones  que acaban sucumbiendo a momentos de apacibles atmósferas susurrantes en las que las guitarras nos seducen nuevamente con sus aterciopelados acordes en los que el blues subyace en sus traste. Heavy-blues y psicodelia unidos de la mano y oscilando entre la calma y la intensidad. Siempre atrayentes y seductores THE DEVIL AND THE ALMIGHTY BLUES consiguen construir otro tema monumental. Y ahora me pregunto…. ¿Dónde tienen el límite? Después de cincuenta minutos de gozo y de sensaciones, solo me queda esperar que pase pronto este mes y poder disfrutar de estas melodías en vivo, ¡Por fin!.

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Reseña: THE GOLDEN GRASS.- “100 arrows”

a3616118933_16El trío de Brooklin nos sorprende con un EP de edición limitada lanzado para su gira europea de 2019 y que será publicado por In For The Kill Records. Con tres álbumes a sus espaldas en los que han demostrado todo su potencial, ahora nos presentan dos temas inéditos así como unas  demos y sendas versiones de legendarias bandas de los setenta que harán las delicias de los más melómanos.  Imagino que no todo el mundo conocerá a bandas como Buble Puppy, Icecross, Open Mind o Tin House , pero aquí tienen una gran oportunidad para descubrir alguna de estas joyas perdidas del pasado que nada tienen que envidiar a bandas como los aclamados Blue Cheer, todo un referente para muchos, incluidos los propios THE GOLDEN GRASS. Si en su página de bandcamp están disponibles 4 de estos temas, la edición en CD (limitada a 150 copias) contará con los ocho temas.  Una banda que se atreve con versiones de estas leyendas olvidadas tiene que tener mucho valor y talento en sus entrañas, y así lo demuestran aquí. El hard-rock, las resonancias heavy-psych, el blues-rock o el proto-metal adquieren una nueva dimensión con THE GOLDEN GRASS en un trabajo lleno de frescura y gran calidad. Si la corriente retro-rock cada vez suma más adeptos a propuestas, en ocasiones lineales y estereotipadas, estos chicos son un caso aparte, brillando con luz propia. Ellos crean sus temas desde el sentimiento, sin poses, simplemente aman aquella música del pasado y la ejecutan sin sumarse a ninguna moda y dejando patente su propia personalidad.

Entre los temas nuevos que nos presentan, “100 arrows”, contiene toneladas de energía hard-rock que recupera las vibraciones de finales de los sesenta y los primeros setenta. Pegadizos estribillos y coros, obtienen un resultado que bien podría recordarnos a algunos momentos Grand Funk con buenas dosis de fuzz. Entre las muchas virtudes de la banda está el buen uso de las voces entre la voluptuosidad de sus brillantes solos de guitarra. Una guitarra que si bien está lo suficientemente afilada no cae en lo salvaje. El equilibrio entre fuerza y sutileza es digno de destacar y de agradecer. El tema está en la línea de sus anteriores discos, sin bajar el nivel de calidad.

“Fast time running” es el otro tema inédito que encontramos en este registro. combinando el rock clásico con luminosas voces y coros evocadores de las vibraciones west-coast de finales de los sesenta. En una ondulación frenética los ritmos se modulan con buen groovy y dinamismo de tintes vintage, siendo conjugados con un descenso a territorios heavy-psych con la guitarra de Michael Rafaliwich repartiendo fuzz y una base rítmica poderosa, especialmente en la cadencia del bajo de Frank Caira. 

Si en el original de los británicos Open Mind se plasmaban sonidos más freakbeat, que evolucionaban a nuevas vibraciones, aquí, THE GOLDEN GRASS, en “Magic Potion”, revisa esa versión consiguiendo un corte que mantiene la esencia pero que se inclina mas hacia pesadas resonancias proto-metal. Los acaramelados estribillos y coros se nublan con unos ritmos mucho más difusos y contemporáneos. Las dosis de fuzz siguen estando aseguradas creando un corrosivo y ácido tema.

Si “100 ARROWS” contiene versiones de hace casi 50 años, los de Brooklyn no dudan en incluir el clásico de los tejanos Bubble Puppy “Hot smoke and Sassafras”. Publicado originalmente como single en 1968, su nombre fue tomado de una serie americana llamada  “The Beverly Hillbillies”, este mismo nombre también fue tomado por otra banda americana, pero eso es  otra historia… Quizás habría que poner en contexto quienes eran Bubble Puppy; de alguna forma eran la respuesta tejana al trabajo que Blue Cheer hacía en California, una formación que cambió su nombre al de Demian, otra mítica formación que aquellos años. Dicho ésto, el tema, que ya forma parte de los directos de THE GOLDEN GRASS desde hace tiempo, le da una vuelta de tuerca respecto a la versión que había aparecido en previamente en el  doble split realizado con Killer Boogie, Banquet y Wild Eyes en 2016 para el sello  Heavy Psych Sounds. En esta ocasión, crean una versión más intensa y expansiva en la que las guitarras asesinas generan una espiral diabólica que llega a convertirse en  casi una jam. Una locura de solos en los que la banda se deja llevar por sus instintos más psicotrópicos doblando la duración del tema hasta más seis minutos.  ¡Salvaje!  

En la versión del CD en la que aparecen cuatro temas más, encontramos una demo de “Cath your eye”, tema que fue publicado en su último disco “ABSOLUTELY”. Un corte blues-rock que se muestra mucho más crudo, con esa armonía de la guitarra y los pegadizos estribillos y constantes coros sobre ritmos más cadentes a los que de alguna manera, sosiegan y frenan en su ímpetu. Tres instrumentos ejecutados perfectamente que parecen ir cada uno por su lado, pero que consiguen un nexo común. Si, estamos ante un solo riff que se repite y se modula, pero el resultado es sumamente atractivo.

Otro tema inédito que encontramos en la versión CD es “Burn it all away” otra demo anterior al disco “ABSOLUTELLY”. Basado en una estructura de blues psicodélico en el que las voces están ausentes y más calmados sin perder esa vocación retro-rock en alguno de sus riffs sonando, efectivamente, como una demo. Una base para desarrollar y que la banda ha querido incluir aquí. ¿Quién sabe si algún día la retomarán incluyendo voces? Desde luego a la banda le gusta eso de publicar maquetas y temas sueltos como lleva haciendo en los últimos años. Aquí parecen reflejar improvisaciones en el local de ensaño como un punto de partida de un corte, que al final fuera desechado.

“I want you body”, e sun tema que estaba incluida en el único álbum que publicaron allá por 1971 la formación de Florida Tin House. Heavy-blues directo en menos de dos minutos que aquí THE GOLDEN GRASS lo convierten en uno de doble duración. El hard-rock más troglodita aparece en unos surcos que rezuman polvo y en el que los ritmos que partiendo del blues posteriormente dieron origen al proto-metal que todos conocemos. Un gran homenaje a otra de esas grandes bandas olvidadas durante años y que en los últimos tiempos están siendo descubiertos por muchos nuevos amantes de los sonidos retro pesados. 

El cierre lo pone otra versión, en esta ocasión de una banda islandesa. ICECROSS pusieron patas arriba su isla natal en 1973 su debut, y es otra de esas formaciones que con el paso del tiempo está obteniendo el reconocimiento merecido. La crudeza de su hard-blues, es amplificada aquí en la versión de “Wandering Around” contenida en “100 ARROWS”. Imprimiéndole densidad y más melodías vocales, los de Brooklin logran mantener la esencia del tema, en su actualización al siglo XXI. El tema gana en los registros vocales, que aún tratando de ser fieles al original, impregnan sus registros con su sello particular haciendo mas atractivo el tema. Las guitarras asesinas en puro blues-rock y sobre todo la frenética batería de Adam hacen consiguen un resultado redondo en esta versión en directo que recoge toda su espontaneidad. 

Estamos ante el fiel reflejo de una banda que se basa en sonidos que veían la luz hace 50 años revolucionando el mundo de la música, y que son su referente, pero no me canso de insistir, hay que diferenciar a este tipo de bandas de las que solo usas esas referencias como pose, y THE GOLDEN GRASS se diferencia por ello de eso. Son una banda que me enamoró y sorprendió por su frescura la primera vez que escuché un tema suyo hace años, y que a fecha de hoy, sigue sorprendiéndome por su buen hacer. Espero poder ver su directo algún día no muy lejano….. 

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Reseña: PULGASARI.- ” No Ghost in the Machine”

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“NO GHOST IN THE MACHINE”,  publicado por Rambo/Sony Music Entertainment es un disco conceptual sobre el propósito en la vida de una banda que no ha tenido el reconocimiento que merece la calidad de sus composiciones. De la escuela sueca, derrochan riffs retros de origen setentero en un trabajo de rock clásico en el que las melodías juegan un importante papel. Un trabajo hecho con los sentimientos a flor de piel, y en el que vislumbro algún eco vocal heredero de los primeros Whitesnake. Notables de nuevo en esta nueva entrega, el cuarteto de Estocolmo presenta un sólido y apetecible disco.

“Alive Again” ofrece el lado más reconocible de PULGASARI . Un tema tenso y prieto, en que todo fluye y en el que encontramos unos apacibles espacios en los que la banda baja sus revoluciones para ir re-armándose poco a poco y mostrar su crudeza respetando siempre las melodías. Un viaje en el tiempo en busca del origen de los riffs retro a través de bellas melodías. 

Acercando su sonido al hard rock más clásico, “Your Past Comes Back to Haunt You” se muestra como un tema más rudo y fornido.

“Interstellar” muestra el lado más tierno de los suecos. Un corte basado en medios tiempos en el que la melodía toma el protagonismo. Una suave brisa de  americana en la que la banda transmite ternura en cada uno de sus acordes y sus voces. Navegando entre rios de añoranza y arroyos de esperanza, las guitarras flotan suavemente mientras las aguas con los ritmos más turbias quedan en un segundo plano. Toda una belleza de tema que pone los pelos de punta. Esos momentos aterciopelados llegados del medio oeste nos acaricían en “The cruel rain & the win”, un tema que tiene la misma vocación. 

El hard stonerizado que incorpora bellos acordes de psicodelia contemporánea aparece en “From a good day to doomsday”. Un tema que tiene más sonidos europeos en contraposición con muchos de los temas que beben de las aguas del rock americano de los setenta.

Cortes como “Errol Flynn” o “Salomon judge” contienen los riffs más potentes. Stoner y hard-rock en una mezcla atractiva entre Molly Hatchet y Whitesnake en versión siglo XXI. éste ultimo inclinandose incluso a momentos psico-progresivos. Partiendo de una linea parecida, “Strange new death” nos golpea con su pulsante bajo para cegarnos después con poderosas tormentas desérticas en forma de riffs. Un cegador corte que saca alos suecos de los setenta para traerlos a la actualidad. 

Los acordes de guitarra acústica en tonos rurales y una profunda voz llenan de melancolía “No ghost in the machine”, una balada campestre llena de belleza sonora. Dulzura y ternura para poner el broche de oro a un excelente disco.

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Reseña: THE RIVEN.- “The riven”

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Tratando de conseguir un sonido más clásico tras el cambio de residencia a Estocolmo desde Londres, THE RIVEN, publica su primer álbum homónimo tras los halagos recibidos por su primer Ep. El cambio de residencia a Suecia ha influido de alguna manera en este disco. Si en “Blackbird” ya intuíamos la vocación por el rock clásico de los setenta con unos ecos de sonidos Stoner, aquí, directamente se sumergen en las vibraciones del retro-rock con muchas dosis de blues. El aporte de la voz de Totta con su registro soul-blues tiene mucho que ver esto, así como la influencia de la escena sueca, muy dada a estos sonidos vintage. Con su propia personalidad, y sin pretender hacer comparaciones, su sonido podría encuadrarse cercano a la fuerte corriente que arrastra a bandas como Blues Pills, Wucan, Willow Child o Pristine, por citar algunas.

Temas en los que la garra vocal está omnipresente sobre riffs que ondulan entre el rock clásico, la psicodelia y el blues. Momentos de sosiego gracias a la susurrante y sensual voz de Totta crean estampas de bucolismo de gran belleza. Por otro lado, los punzantes riffs de Arnau siempre aparecen cuando menos te lo esperas entr ese sosiego aportando el lado más hard a los temas. Si a eso unimos una disciplinada y efectiva base rítmica a cargo de

“The serpent” abre con unos riffs retro claramente reconocibles. La voz llena de rabia blues-rock y ese groovy setentero hace que entremos de lleno en el sonido de los setenta. Un viaje en el tiempo construido a pico y pala con los pegadizos y contagiosos riffs. Con espacio para el viaje psicodélico, la guitarra de Arnau trata de seducirnos, mientras el bajo de Max Ternebring suelta sus hechizos. Con una cadencia rítmica sin reproche alguno el tema rebosa energía.

Si algo podemos notar en “THE RIVEN” son las vibraciones del rock americano más clásico.  Los momentos acústicos de “Far beyond”, con su apacible y seductora calma, nos trasladan a espacios más propios de la West-Coast. Sentimientos a flor de piel en una combinación florida, campestre y llena de bucolismo.  Un sosiego que toma prestados algunos elementos folk exótico para dar más brillo si cabe al corte, En una línea parecida, “Finnish Woods” nos ofrece otra bucólica estampa que va evolucionando sigilosamente de la sombría boscosa a prados luminosos en los que la sensual voz muestra su lado más dulce. Un paseo interior en el que el sentimiento se decora con riffs en los que el fuzz aflora con fuerza contagiándonos su vigor.  Los pegadizos ritmos de la batería de Olof Axegärd llenan de intensidad un tema que se eleva poco a poco. La fusión del soul y el blues la encontramos en “Shadow man” o “I remember”, en el que la voz toca el cielo por el camino más ortodoxo. Intensa y apacible combina la fuerza y la garra con la sensualidad bajo unos apacibles acordes de blues, mientras los medios tiempo de la guitarra permanecen en un segundo plano observando el lucimiento y poderío de su vocalista. La citada “Shadow man” explora esas mismas vibraciones con unos ritmos más propios del rock clásico. Elevándose sobre los momentos de calma y mostrando un cierto tono psicodélico.

Es una constante el que aparezcan elementos de distintos estilos dentro la propuesta principal de THE RIVEN. Un sonido en el que probablemente tenga mucho peso el trabajo del ingeniero Ola Ersfjord de los estudios Holy Cuervo (Madrid).

El hard-rock y el blues-rock vienen de la mano de temas como “Edge of time”, con su contagioso ritmo retro que se repite bajo una sencilla estructura, o “Leap of faith” en la que la voz de Totta se lo come todo con su fuerza sobrevolando por encima de los cadentes riffs. Un vigor no reñido con las melodías. En parecida línea, “Fortune Teller”, partiendo de registros vocales del blues más ortodoxo evoluciona con garra y potentes riffs en una montaña rusa de subidas y bajadas de tono, con efectos envolventes en sus surcos y coros místicos que van creando hechizantes momentos de una liturgia que poco a poco nos va atrapando. Garra y fuerza contenidas recordándome a algunos momentos de los noruegos Pristine.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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