Reseña.-MARS RED SKY.- “The task eternal”

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Tenía muchas ganas de escuchar nuevo material de los franceses MARS RED SKY, una banda que siempre me parecido sensacional, pero cuando hace un mes escuché por primera vez “THE TASK ETERNAL” me quede un poco decepcionado. Mis expectativas de casi tres años no se habían visto cumplidas. Tras las siguientes escuchas salí rápidamente de mi error. ¡Es absolutamente genial!. Muchas veces sucede que en una primera escucha de un álbum, éste, no acaba de convencerte, pero si insistes, consigues meterme en él y no quieres dejar de escucharlo una y otra vez. Este ha sido mi experiencia con este nuevo trabajo del trío francés.  Estamos ante un disco que puede satisfacer tanto a los amantes del doom como a los fieles seguidores de los sonidos stoner-psicodélicos. Una perfecta combinación de ambos estilos que se adereza con esas voces con sabor a miel herederas de la psicodelia pop de los años sesenta.  Un trabajo que suena a MARS RED SKY, pero que posee una riqueza compositiva  infinita donde los matices hacen que sea su álbum mas completo y mas exquisito. Con una aparente apariencia de disco aburrido y lineal, hace falta una buena predisposición para tocar el cielo con su escucha, pero…. mi consejo es que, ¡no lo dudes!, y si la primera escucha no ha sido de tu agrado,  insiste, porque tendrás tu recompensa. Grandes muros de sonido con un bajo difuso y espeso, así como el peculiar timbre vocal de Julien Pras y las bellas melodías,  hacen de THE TASK ETERNAL un álbum especial. Especial y espacial, porque las vibraciones lisérgicas nos invitan a un viaje a mundos desconocidos, densas atmósferas siderales en las que la psicodelia barroca convive con los sonidos stoner-doom en una perfecta armonía. Mundos que pueden parecer distintos, pero que en manos de los franceses conviven en perfecta comunión. Un álbum que nace de la oscuridad, y en ella se desarrolla, aunque su grandeza reside en la capacidad para poner rayos de luz en esas tinieblas sonoras. Miel pegajosa y fango viscoso combinados con gran acierto en ocho logrados temas que no podrás quitarte de la cabeza. Un disco que gana con cada escucha y que merece estar en lugares de honor en la producción discográfica de éste 2.019.

“The proving grounds”, el tema mas largo del álbum con sus casi ocho minutos, arranca con misteriosos efectos que calientan los motores de la maquinaría doom de los franceses. Lentos, plomizos, oscuros y difusos, la guitarra de Julien pone luz con exóticos pasajes ante de una voz salida de la psicodelia pop sesentera nos seduzca con su melodía con sabor a caramelo. Momentos que recuerdan a los Pink Floyd más lisérgicos de la época de Syd Barret, se entremezclan con agradables melodías entre la oscuridad latente de los pesados riffs y una plomiza y cadente batería. un ritual en el que las melodías vocales copan el protagonismo antes de que el corte se instale en atmósferas con olor a incienso en las que los vientos orientales traten de abrirse paso entre la espesura. Por la senda psico-progresiva van meciéndonos con delicadeza sin perder ese aura misterioso que contiene el tema. Una especie de mantra vintage en el que aparecen extraños episodios. las dulces y agudas voces se abren hueco entre los insondables pasajes mostrando una languidez espiritual reparadora. ¡Soberbio!

Es difícil escribir sobre un álbum que combina la pesadez doom con algodonosos momentos de psicodelia barroca. Así “Collector” liga la pesadez de un bajo atronador y aturdidor con melodías con sabor a sirope. Unos sólidos muros rítmicos junto a cuidadas melodías que se inclinan a precipicios progresivos consiguen una calma aterciopelada. Envueltos en esas nebulosas los pegadizos estribillos nos reconfortan en esa espiral psicotrópica. si en los últimos tiempos estamos encontrándonos con múltiples trabajos de psycho-doom, “THE TASK ETERNAL” nos descubre otros entornos sonoros. Muy pocas veces vemos una combinación de doom con pop psicodélico como aquí, inevitablemente la miel nos endulza la digestión de la pesadez.

Siempre atmosféricos, y con algunos tonos espaciales, la psicodelia de MARS RED SKY vive de una oscuridad sideral. “Recast” construye un relato de misterio que se soporta en la solidez de su base rítmica, para dejar que la melodía fluya. voces celestiales nos asaltan con delicadeza entre la majestuosidad de los tenebrosos riffs. Una extraña pero efectiva combinación entre las tinieblas y los cielos que no acaba de decantarse por ninguno de los dos espacios. Lejos de ello, es utilizada para crear temas únicos y peculiares en los que la psicodelia observa con atención los momentos doom. La guitarra crea una atmósfera lisergica hasta una nueva tormenta de oscuros y pesados riffs entre efectos envolventes. La parte final del tema desciende a susurrantes pasajes psico-progresivos con tonos espaciales como si describieran un apacible amanecer post-apocalíptico.

Por escenarios más propios del post-metal “Reacts” nace de cadentes riffs y una versátil trabajo a la batería de Mathieu Gazeau para introducirnos en un viaje sinfónico pseudoprogresivo. Una especie de post-heavy-psych (joder con el término). El tema se va moldeando hasta mostrarse mas maleable por la senda de la psicodelia. Distorsiones y efectos fuzz nos embarcan en una odisea espacial en la que las voces en la lejanía nos anticipan un calmado final. Así el corte se diluye en efectos de ambientación sideral que sirven de escenario para que la guitarra se muestre en toda su belleza custodiada por el poderoso bajo de Jimmy Kinast.

“Crazy earth” con sus cadentes riffs stoner, y la seductora y lánguida voz es posiblemente el tema más melódico. Un bello tema que transcurre por pasajes psico-progresivos algo alejados del doom que encontramos en la mayor parte de los temas. Melodías y coros más cuidados y etéreos en un pausado paseo por atmósferas menos violentas. Uno de los temas en los que encontramos a los MARS RED SKY mas reconocibles.

THE TASK ETERNAL es un álbum lleno de contrastes y así lo demuestra el siguiente tema, “Hollow king”. Otro tema que deja más espacio a la melodía en detrimento de los pesados riffs. Esto no significa que la banda se reblandezca, su sonido sigue siendo pesado, pero la ampulosidad de algún pasaje combinado con los juegos de voces y coros hacen que estemos ante un corte de vocación mucho más progresiva en detrimento del doom de los temas anteriores. 

“Soldier doom” recupera los sonidos más oscuros y pesados. Un pequeño guiño a Sabbath entre la grandilocuencia de una batería destacable y una guitarra más difusa que se rinde nuevamente a la psicodelia más misteriosos. El tema fue adelantado en su EP hace meses.

El epílogo lo pone “A far cry”, evolucionando de la nada entre efectos el trío de Burdeos nos ofrece una faceta desconocida hasta ahora. Los acordes de la guitarra acústica tratan de seducirnos por un camino diferente. Repitiendo los pasajes como si agonizaran, mantienen la constante melancolía.

Tras escuchar una y otra vez “THE TASK ETERNAL”, solo ardo en ganas de que llegue en mes de noviembre, en el que los franceses visitarán Madrid junto a Kadavar y Hällas. Un concierto imprescindible y marcado en rojo en la agenda.

El álbum está disponible vía Listenable Records, con los que han grabado sus últimos tres álbumes, en lo que parece un matrimonio bien avenido.

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Reseña.- GALAVERNA.- “Dodsdans”

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El debut de los italianos GALAVERNA es una de estas sorpresas que de cuando en cuando te encuentras de casualidad. La banda del integrante de SLAP GURÚ, Willy Goattin, en la que explora de una manera sosegada vibraciones folk en temas acústicos que rememoran momentos setenteros de ese estilo. Con temas soportados en guitarras acústicas  y que suponen un apacible y magnético paseo por el campo. Canciones llenas de sensibilidad en una línea parecida a los también italianos The Pilgrim. Tras tanto tiempo escuchando sonidos pesados, trabajos así son un soplo de aire fresco muy apetecible. Con vibraciones que me recuerdan a Jethro Tull en su faceta más campestre y con ciertos aromas medievales, el sinfonismo roba el protagonismo a los riffs para deleite de los más atrevidos. La propia banda define así su álbum: “Un camino acústico, lleno de imaginación visual y recuerda a las dimensiones de un sueño salvaje. Esta gente tiene como objetivo crear un tamaño único consistente, inspirado en un mundo frío y antiguo. Aquí se exalta la belleza, la magia del desierto, de la madre naturaleza, tan cruel como increíblemente fascinante en su pureza. El objetivo es guiar al oyente en un viaje musical que puede ser lo más evocador posible”, y ciertamente mis palabras no podrían mejorar esa definición. A veces la sencillez es una virtud, y ese es el espíritu de “DODSDANS”. Un álbum que adorna sus melodías con los sonidos del sitar, la flauta o la viola dotándolos de un espíritu tradicional.

La breve “Dods…”, nos indica el camino que vamos a recorrer en este disco. Acústicos acordes que fluyen lentamente y una cálida y sugerente voz nos traslada al folk clásico británico de los años setenta.  A pesar de la sencillez, en la lejanía se intuyen efectos envolventes que logran crean el entorno perfecto para el desarrollo del corte. 

A la sencillos de los acordes de guitarra, en “…dans” como continuación del tema anterior, la banda adorna el tema con un sonido de flauta y unas voces evocadores de los Jethro Tull mas campestres. Un tema rico en matices a pesar de su sencilla estructura. Haciendo de la sencilles virtud, los acordes se repiten creando un tema atractivo y fresco. El folclore con aire medievales aparece entre elementos de viento.

Instalado en esos entornos folk “Cerberus” aporta un aura psicodélico antes de retomar la estructura folk. La repetición de acordes es un denominador común en casi todos los temas. De nuevo usando los vientos, crean un sinfonismo que se complementa con las cálidos registros vocales. una mística que nos lleva a los momentos más brillantes del folk británico. entre violines y sutiles guitarras ácidas el tema se presenta luminosos y florido. Una oscilación bien ornamentada que mantiene el magnetismo de la voz.

“Sweet annika” mantiene la ternura a base de arpégios y una calma y profunda voz que se erigue como protagonista del tema. Dulces susurros llenos de sensibilidad que son trasmitidos con una naturalidad digna de halago. Volvemos a encontrar el sonido del violín dándo cuerpo a una canción que acaba elevándose en su intensidad.

Describiendo melancólicos momentos bajo tonos grises “Smell of ember” vuelve a ser un escenario perfecto para el lucimiento de un sosegado relato. En cada tema encontramos algúne elemento que aporta, y aquí la batería se une a los espacios sinfónicos creado por los violines mientras las voces se replican.   Todo con una calma gratificante. con algún pasaje de guitarra eléctrica añaden un nuevo matiz a otro tema bien construido.

Otro apacible paseo lleno de sensibilidad encontramos en “Burning ashes”. Leve y sutiles acordes eléctricos vuelven a enriquecer  el tema. Se intuye un aire psycodélico entre la evidente vocación folk.  si bien aquí suben la intensidad y la profundiad de las voces, no llegan a estados de estridencia. Una especie de lamento que se eleva y se evaparopa para dejar espacio a la belleza. Siempre sugerentes, consiguen transmitir sentimientos.

Inmersos en el folk progresivo de corte medieval, “Mother’s leaving” añaden más complejidad. incidiendo y explorando escenarios sinfónicos van construyendo un relato melancólico con aires bucólicos más propio de otros tiempos. Alejados de los stándares de la música underground contemporánea nos invitan a un viaje en el tiempo a momentos en los que la música se creaba desde la sencillez.

Debatiéndose entre las luces y las sombras los sonidos medievales de “Uppvaknande” suponen una nueva regresión en el folk progresivo setentero.  En tonos más sinfónicos generados por el sonido del violín se va construyendo el corte más largo del álbum. Casi nuevo minutos que ofrecen una mayor complejidad respecto al resto de temas, en los que la band se devate entre la luz y las sombras.

GALAVERNA lo componen Valerio Willy Goattin (voces, guitarras y sitar) Michele Nicoli (batería y percusiones) Giulio De Boni (flauta, percusión y xilófono),  Stefano Masotto (bajo y voces) Lorenzo Boninsegna (viola)

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Reseña.- THE WILD CENTURY.- “Raw”

robingnista_thewildcentury_rawUn primer trabajo en tonos de psicodelia indie y aires raga-rock fue su carta de presentación a primeros de 2.018, ahora los holandeses THE WILD CENTURY se doctoran en las artes de la psicodelia de corte sesentero con su nueva entrega “RAW”. Un álbum mucho más solido que su debut y que me ha llegado como la lluvia en el desierto. Un soplo de frescura lisérgica con influencias de ambos lados del Atlántico. Cinco magníficos temas que suponen un derroche de buen hacer compositivo e interpretativo. Aquí el cuarteto se muestra mucho más solido en su sonido con potentes riffs difusos combinados con sutiles elementos de psicodelia post-beat manteniendo cierto tono indie. Un tono que se va disipando en armonías robustas que son acariciadas por sutiles y suaves melodías vocales y la acidez de unas guitarras que revolotean entre firmes ritmos. Con fuertes influencias hendrixianas que se entrelazan con floridos momentos west-coast que se reclinan a espacios más sureños en los que el blues asoman levemente. Por otro lado tenemos esa faceta que nace más de la psicodelia sesentera más vibrante. El conjunto es uno de esos disco que pones una y otra vez y que con cada escucha lo disfrutas más.  Seguramente cada oyente puede percibir distintas influencias en cada uno de los temas, pero una de las grandezas que tiene “RAW” es que si bien, sus temas se construyen partiendo de una armonía o un riff que se repite constantemente, sabes desarrollar los mismos dotándolos de una variedad que nos va trasladando de banda en banda y de un continente a otro. Estamos ante uno de esos álbumes hechos por una banda bastante desconocida, pero que si lo hubiera firmado alguna de las prestigiosas bandas que forman el podio de la psicodelia, estaríamos hablando de una obra maestra. Esto me hace recomendar una vez más dejar los complejos a un lado y zambullirse en unos surcos llenos de vida y de color que a buen seguro te regalarán placenteros momentos que te harán llegar al éxtasis. Un disco hecho sin superproducciones que trata de centrar su atención en la música en estado puro, y doy fe de que lo consigue.

Bajo un riff cadente rebosante de fuzz, que nos hace intuir que estamos ante algo grande, THE WILD CENTURY  nos introduce en “Done Lost Your Good Thing Now”. Ecos Hendrix con una chamánica voz que se va modelando en fantásticas melodías nos confirman las sospechas.  Un par de minutos y el tema ya me ha enganchado. Siempre me ha perecido muy atrayente la combinación de ritmos potentes con la sensualidad vocal o los momentos de calma y aquí podemos encontrar eso y más. Cabe señalar que si bien las guitarras lucen con luz propia, el tema se sustenta en la impecable linea de bajo de Joris Verbogt. El cuarteto tras la introducción y una vez marcado el camino se sumerge en un lago lleno de psicotrópicos para desarrollar pasajes de un altísimo nivel en el campo de la psicodelia. Al margen de las nebulosas rítmicas y de la acidez de los solos de guitarra se palpa  mucho aroma a fin de los sesenta. Coma antes decía, la composición es sencilla, pero precisamente de esa sencillez nace su valor. Nueve minutos intensos y llenos de belleza que por sí solos harían que el álbum mereciera la pena.

Nitidamente influenciados por Hendrix y por los sonidos west-coast, “Helpless Thing” nos sussurra con esa cálida y sensual voz bajo armonías acústicas para introducirnos en campo de amapolas lleno de color. Una plantación de psicotrópicos de la que emanan vapores que nos adormecen embarcándonos en un viaje ácido sobre calmados pasajes de psicodelia sobre los que las guitarras se ejercitan en esa pócima alucinógena. En estos momentos momentos los holandeses están instaurados en la California del LSD reflejando ese ambiente en el tema. Diez minutos en los que el olor a colinas y prados se puede sentirse entre sus surcos.

De alguna manera retomando el sonido que les vio nacer, “One​-​Time Event” parte del hipnótico bajo para que las guitarras de Stan Aarts y Gerton Govers nos insufla vientos orientales antes de introducirnos en oscuros pasajes en los que los riffs se repiten, lo que es una nota común en todo el álbum. Aquí encontramos un elemento nuevo que evoluciona desde los acordes acústicos,. Una voz ecualizada en una línea que rescata la psicodelia inglesa más florida de los sesenta sabe navegar entre momentos más experimentales en los que que las guitarras entrelazan los sonidos orientales con la acidez más pura. Aquí nadie podrá decirnos que nos nos han engañado. El producto es de máxima calidad, y las melodías no desaparecen, como tampoco lo hacen esos hipnóticos e incisivos pasajes. todo un cuadro sonoro lleno de matices y en el que encontramos  desde elementos progresivos a psicodélicos, con toques orientales, magnetismo y pesadez en una brillante combinación.

“Can’t find the words” nos devuelve con sus bucólicos acordes al sonido west-coast que practicaban bandas como Love o Moby Grape. Una melosa y melodiosa voz entre floridos pasajes con unas bellas melodías sobre las cuales incorporan momentos más arenosos que se transmutan en espacios heavy-psych.

Mucho más poderosos se muestran en “Going down”. Potentes riffs soportan pasajes de garage-psych sobre toneladas de fuzz humeante. La sombra de Hendrix vuelve a ser alargada en alguno de sus pasajes, lo cual no impide que volvamos a encontrar aires exóticos e incluso algún ramalazo doorsiano en un fornido tema que jamás pierde el ritmo por mucho ondulen sus acordes. Auténticas nebulosos psicodelicas hechas con maestrías que ponen el broche de oro a uno de los discos más refrescantes publicados en los que va de año.

THE WILD CENTURY son: Stan Aarts (voz y guitarras), Gerton Govers (voz, guitarras y percusión) Joris Verbogt (bajo) y Ernst Dunnewind (batería).

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Reseña.- MOUTH.- “Past-present-future”

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Hace poco mas de un año MOUTH publicaba su álbum “FLOATING”, coincidiendo con la triste perdida de su bajísta Gerald Kirsch unos días antes. Un gran contratiempo que supuso un pequeño parón tras el cual la banda incorporaba el pasado mes de marzo a Thomas Johnen. Ahora publican un EP con cuatro temas inéditos creados a lo largo de 18 de años desde su nacimiento que los reafirman como una de las apuestas mas brillantes del hard-progresivo contemporáneas. Si algo ha caracterizado al trío alemán ha sido su capacidad para trasladarnos con sus temas al principio de la década de los setenta. Un sonido solido en el que los teclados juegan un papel fundamental para recrear ese estilo añejo que tanta gloria tuvo y que con bandas como ellos sigue vigente en nuestros días. El retro-rock, el kraut y los sonidos progresivos son el escenario en el que los de Colonia se mueven con gran habilidad. Con melodías bien trabajadas consiguen transmitirnos sentimientos en unos temas bien ejecutados que siguen la estela de formaciones como FRUMPY. En esta ocasión percibo algo más de experimentación en unos temas que se desenvuelven en oscuras atmósferas en las que son capaces de poner un haz de luz especialmente con las voces. Esa calidez vocal, unida a la exploración de espacios más propios del kraut-rock sin perder de vista su vocación progresiva e incluso psicodélica hacen de “PAST-PRESENT-FUTURE” un plato gourmet. Un apetitoso manjar que este verano podremos degustar en directo en el marco del Krach am Bach Festival donde la banda participará dando su primer show desde la pérdida de Gerald. “PAST-PRESENT-FUTURE” es publicado vía Tonzonen Records.

“Coffee” es el tema más asequible y pegadizo de los cuatro incluidos en el Ep. Un contundente teclado y esa voz cálida y quebrada junto a unos maravillosos coros van creando un tema que inevitablemente hace que FRUMPY venga a mi cabeza. Ese gran peso del teclado envolvente construye un corte de hard-progresivo con unas maravillosas melodías vocales capaces de seducir al más pintado. Añejo  y atractivo “coffe” es el claro ejemplo de lo que MOUTH son capaces.  Hard-progresivo de altísimo nivel con una ejecución maravillosa. Amo este tema y estaría horas escuchándolo en bucle. Una maravilla llena de vida que poco a poco va apagándose.

Aferrados a la experimentación kraut, “Chase’72” cabalga entre psicodelia y kraut al uso. Experimentales ritmos con una implacable batería, son contrarrestados por un manto de oscuridad provocado por unos enigmáticos acordes de teclados entre guitarras que aúllan en la oscuridad. El misterioso pasaje creado por el bajo nos introduce en atmósfera netamente psico-progresivas que dejan espacio a una jam mas propia del rock espacial. Su faceta kraut-rock desataca en este tema más complicado de digerir para oídos no iniciados.

El increíble órgano pastoral que sirve como introducción de “Into the light” es el ejemplo clásico del sonido de MOUTH. Nuevamente la herencia Frumpy se vislumbra en unos surco vintage. El trepidante ritmo de la batería de Nick Mavridis junto a las voces y coros con “falsetes” nos devuelven a los setenta de la forma más brillante. Si el peso de los teclados es fundamental para soportar el tema, la incorporación de momentos fuzz salidos de las guitarras crean una intensidad y una modulación muy apetecible. Un tema florido y soleado entre las sombras. Un claro ejemplo de la calidad de estos chicos.

Sumergidos en un mundo progresivo, “Steamship shambles” es una tema compuesto recientemente sobre una demo de 2.011. con extraños efectos, poco a poco van saliendo a la luz esas melodías setenteras típicas de las que tanto gustan. Pausados, y difusos, hacen que la guitarra de Chris Koller vaya emergiendo entre bellos pasajes sinfónicos. todo un cuento de hadas con momentos avant-garde y algún apunte pseuodo-medieval en otro corte experimental.

Nuevamente una grata noticia tener nuevo material de estos chicos, que muy pronto podré ver en directo, lo cual me resulta sumamente gratificante.

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Reseña.- YAWNING MAN.- “Macedonian lines”

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Los pioneros del rock desértico más atmosférico YAWNING MAN están de regreso con su nuevo álbum “MACEDONIAN LINES”. Un año después de la publicación de su aclamado “THE REVOLT AGAINST TIRED NOISES” repiten con el sello Heavy Psych Sounds en esta nueva entrega. Según palabras de la propia banda, estamos ante un trabajo más oscuro y pesado, pero lo cierto es que la magia que Mario Lalli y Gary Arce tienen para transmitir las sensaciones más lánguidas del desierto aparecen en unos surcos llenos de belleza. Las bellas texturas de la guitarra de Gary son complementadas con el músculo y la pesadez que aporta el bajo de Mario. El álbum fue creado desde improvisaciones en vivo que son rescatadas con fluidez sobre bellas melodías. Un equilibrio constante que hace que cada tema de nos aporte nuevas sensaciones. Con un sonido que podría confundirse con muchas propuestas post-rock pero que nace y describe las vastas y yermas llanuras desérticas desde un tono de nostalgia y melancolía. Una tristeza que se transmite desde la belleza de unas estructuras instrumentales que consiguen transmitir sentimientos y hacerte partícipe de ellos. Siempre con delicados acordes que aportan a cada tema una personalidad que no encontramos en otras formaciones que practican el desert-rock. “MACEDONIAN LINES” es la perfecta banda sonora para sentarte en una colina y disfrutar del lento ocaso del sol con la sombra de los cactus a tu alrededor en una sosegada mirada interior para el re-encuentro con uno mismo.

Desde el músculo que aporta el bajo de Lalli, “Virtual funeral” nace de oscuros pasajes que son coloreados con el estilismo y la elegancia de los acordes de la guitarra de Gary. Un halo de nostalgia que se percibe en un tema que se compone de tonos ocres. Cercano a postulados post-rock la magia y la soledad del desierto aporta sosiego a nuestros sentidos en cada nota. Si, es una misma estructura que se repite, pero sin resultar aburrida, que acaba llenándonos de bellas y gratificantes armonías.

El tema que da nombre al álbum, “Macedonian lines” desde un esquema parecido y repitiendo sus acordes de una manera incisiva, evoluciona en una oscura psicodelia. Como si de dos temas paralelos YAWNING MAN construyen un tema espeso, marcado por el poder de Mario a las cuatro cuerdas. La constante repetición de acordes dota de una profundidad e intensidad nada liviana. La tristeza es una constante en este trabajo, y este tema no hace sino corroborar esta afirmación. Si quieres montar una fiesta, este no es el tema que debes de poner; aquí los californianos van a otra cosa.

Desde estructuras menos ampulosas que las que normalmente vemos en bandas post-rock, “Melanconcholy Sadie” flirtea con ese tipo de vibraciones sin perder su esencia nacida de eriales lejanos. Unas armonías que nos acarician susurrantes con una fuerte carga emotiva nacida de la nostalgia y la desdicha.

El desert-rock con el que nacieron aparece de una forma pasada en “Bowie last breath”. Nuevamente vemos la enorme contraposición de argumentos entre guitarra y bajo. Algo que puede parecer una lucha desigual acaba en un combate nulo. Cada instrumento mantiene su propuesta para conseguir esa atmósfera ensoñadora que nos gratifica. la belleza que Gary consigue sacar de cada nota es un punto de contrapeso entre el pulsante bajo de Mario y una batería que complementa la estructura.

Nadie puede esperar de lo surcos del álbum ecos stoner ortodoxos, no los hay, esto es otra historia. las melodías y el enorme gancho del bajo consigue crean cuadros sonoros llenos de belleza. Una constante repetida como la estructura de cada tema. “I’m not a real indian (but i play on tv)” parece una oda a los primeros moradores del lugar de nacimiento de la banda. Una añoranza y melancolía meditada y perseguida.Pasajes que transmiten emociones a lo largo de una melodías poéticas. 

Cualquier fan de la banda no se sentirá defraudado con esta nueva entrega del trío en un trabajo que cierran con “I make weird choices”, personalmente el tema más destacado y el que más profundamente ha calado en mí. La depresión descrita con melodías delicadas y encantadoras que obtiene su esplendor por sí mismas.  Pocas bandas consiguen crear atmósferas como lo hacen YAWNING MAN, y los siete minutos de este corte son una prueba incontestable de ello. Desasosiego y liberación en un mismo envoltorio. Estamos ante un disco para despertar los sentidos desde una mirada sombría y mustia.

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Reseña.- UFFE LORENZEN.- “Triprapport”

a1637743948_16Segundo trabajo en solitario del gurú de la psicodelia danesa UFFE LORENZEN. El líder de BABY WOODROSE y de SPIDS NOGENHAT consigue ofrecernos con “TRIPRAPPORT” una auténtica obra maestra de la neo-psicodelia. Un álbum gestado en una casa de verano, entre abedules y el correr de los ríos. Solitarios espacios propicios para la creación a lo largo de catorce días en los que el músico estuvo creando esta maravilla. El propio UFFE comenta que los dos primeros días estuvo con su guitarra pensando en como comenzar aquella aventura. La inspiración vino a base de una ingesta de hongos, y la creatividad surgió sin freno. ¡Y de que manera!  Contando con la ayuda de Anders Kjærgaard (sintetizador), Adam Dreisler (flauta), Vicki Singh (sitar / tablas) y Peter Knudsen (lapsteel) y tocando el resto de los instrumentos, en un corto lapsus de tiempo el disco estaba hecho. Dulces melodías con un denominador común, la aterciopelada y cálida voz de UFFE y siempre un halo de lisérgico en difusos sonidos que se mantienen en un segundo plano. Un envoltorio en el que la psicodelia llegada de los años sesenta su une con vibraciones más contemporáneas. Un reflejo de la soledad y de esa búsqueda interior que hace aflorar un temas llenos de belleza en los que la melancolía está presente. Temas en los que las vibraciones folk-progresivas de las bandas escandinavas de los setenta aparece con naturalidad. Fundamentalmente soportado en acordes acústicos, los elementos eléctricos son incorporados con mimo y esmero para que el resultado adquiera proporciones descomunales. “TRIPRAPPORT” posiblemente sea el álbum más personal del genio danés. alejado de las vibraciones de garage psicodélico a las que nos tenía acostumbrados en BABY WOODROSE para dejar aflorar toda su sensibilidad y creatividad en canciones que suenan a gloria. Voces  cantadas en danés que rezuman sabor a miel entre sonidos más incisivos usando todos los palos de la baraja. Momentos de un sinfonísmo místico sobre apacibles estructuras  que convive con momentos west-coast, siempre arropado por ese manto de psicodelia que mira los temas de una forma turbia pero penetrante. En activo desde finales de los años ochenta, UFFE LORENZEN continúa su exploración lisérgica desde un punto de vista más maduro e intimista  poseído como un chamán con sus brebajes y hierbas en esa búsqueda de  la redención. La belleza inagotable de cada tema consigue que la música actúe como terapia para curar cualquier dolencia con sus reconfortantes pasajes. 

Estamos ante uno de esos álbumes para disfrutar desde la calma, con una copa de vino y alguna sustancia psicotrópica para empaparse de cada una de sus notas y sus acordes. ¡¡¡¡Un álbum que demuestra haber sido creado por un auténtico GENIO!!!!

El disco está disponible en una edición de 1.500 copias en vinilo negro a través de Bad Afro Records.

“Psykonauten”, partiendo de unos acordes acústicos (como la gran mayoría de los temas), y una cálida y atercipopelada voz consigue transmitir una sensación de melanclolía. Las ecualización de las voces con efectos de eco y las bellas melodías psicodélicas consiguen crear una pieza lisérgica y apacible que es toda una joya psicodélica.

Combinando la psicodelia procedente de los sesenta con vibraciones más contemporáneas, “Alting er eet”, va creando un cuadro sonor en que son reflejadas distintas sensaciones. Con dos diferentes registros vocales, uno áspero y otro acaramelado, el sabor a miel se ve asediado por vibraciones más incisivas que son acompañadas por una instrumentación más vigorosa. Un curios y efectivo contraste que se envuelve en un sinfonísmo que recuerda a los pioneros de la psicodelia barroca. mientras, una contundente batería  y unos riffs difusos crean otra nueva maravilla lisérgica. ¡Enorme!

El sitar toma el protagonismo en el comienzo de el tema que da nombre al álbum, “Triprapport” va construyendo un tema que había por igual entre las luces y las sombras. El manto psicodelico con el que nos arropa queda marcado por el ritmo y la cadencia de los sonidos de las percusiones. Borroso ritmos se combianan en una composición en la que los distintos instrumentos parecen ir por libre, pero que acban llegando un punto de encuentro para crear un sólido corte a pesar de la aparente anarquía sonora. Esto es algo medido y calibrado que logra el objetivo deseado.

Los tonos de melancolía se hacen más evidentes en “Angakkog”. a través nuevamente de esas armonías acústicas, con la profunda y penetrante voz de Uffe. En esta ocasión,  la parte sinfónica nos traslada a espacios más propios de los sonidos progresivos de mediados de los sesenta dejando un poco de lado la parte psicodélica. La tristeza se apodera de un tema en el que no falta a su cita la parte envolvente que se mantiene un segundo plano con los acordes del órgano.

Con la introducción de intrumentos como la flauta, “Lile fugl” explora las vibraciones folk progresivas escandinavas mostrandose con una apariencia de un tema creado en los setenta.Nuevamente el agradable sonido del sitar aparece en “Floden”. Tiñendo de colores el tema, el halo de melancolía tiene incrustaciones acústicas y algún momento que me traslada a alguna composición de Jethro Tull.

Repiendo la fórmula ya usada, “Aldrig mere ned”, es construida con acordes acústicos envueltos en psicodelia. La batería destaca con una marcado ritmo. Lenta pero imperturbable en su cadencia, soporta cantos que se suceden entre la nebulosa instrumentación. toda una seña de identidad en todo “TRIPRAPPORT”.

Cierra el trabajo “Hallo halo froken”. en esta ocasión introdución un elemento nuevo. Ciertas resonancias west-coast con aires campestres se manifiestan entre la brumosa melancolía. como si se hubiera vestido de folk singer psicodélico, vuelve a aconstruir un tema basado en la guitarra acústicac, acompañado de una tupida instrumentación.

 

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