Reseña.- SUN DIAL.- “Return journey”

r-397328-1223150276.jpegSUN DIAL es probablemente la banda más destacada de la neo-psicodelia. Desde los inicios en 1.990, Gary Ramon dio un enfoque nuevo a los sonido lisérgicos que habían emergido a finales de los sesenta, siendo un referente para muchas nuevas bandas que retomaron aquellas vibraciones. En 1.993, tres años después de su fantástico debut, editaron “RETURN TO JOURNEY”. Tras muchos años agotada la edición original, Sulatron Records recupera este artefacto en una edición limitada a 500 vinilos. Un álbum lleno de sucios sonidos de guitarras distorsionadas, y una original combinación de elementos shoegaze y de la psicodelia más psicotrópica. Tratando de llevar esos sonidos pioneros en los años sesenta a una cuotas de locura no vistas hasta el momento, el multi-instrumentista Gary Ramon se convierte en un nuevo pionero en el vasto arco iris de la psicodelia transformando aquellas vibraciones en algo ruidoso y aturdidor.  Usando la herencia freak de los sesenta y tomando prestados, tanto elementos kraut, como melodías The Beatles, para dotarlas de sucios sonidos guitarras herederas del sonido Detroit popularizado por bandas como The Stooges,  Una vez allí, añaden vibraciones espaciales de los primeros Pink Floyd y sobre todo de sus compatriotas Hawkwind. Una mezcla explosiva que hace que estemos ante un referente de una nueva era para la psicodelia.

“Magic Potion”, el tema que abre el disco, es un ejemplo de como convertir un clásico en otro clásico. Sobre un tema original de los británicos Open Mind de 1969, construyen un corte proto-punk lleno de guitarras sucias herederas de The Stooges a las que insertan desarrollos y distorsiones en pura vena Hawkwind sobre melodías vocales más propias de The Beatles.  Un tema que muestra a SUN DIAL en un estado salvaje y cavernícola. rabía y fuerza sobr un sonido verdaderamente aturdidor que casi hace empequeñecer al original de Open Mind. ¡¡Toda una brutalidad de tema!!

Los pedales y distorsiones más psicotrópicas presiden “North Eastern”. creando un entramado caleidoscopico con una cadencia rítmica imperturbable que va evolucionando según avanza el tema. Una gema en bruto que los británicos van puliendo poco a poco.

“Fireball” es una especie de transición entre los sesenta más salvajes y la neo-psicodelia a través de la transformación de los ecos indie en lo que luego se convierte en el sonido shoegaze. Un contrapunto entre pesados riffs y melodiosas voces con un resultado espectacular. Uno de los temas destacados del álbum.

Otro excelente tema en una línea parecida al corte anterior es “Through you”. Shoegaze nuevamente con esas distorsiones características de todo el álbum. siempre bajo hipnóticos ritmos y con la pedalera de la guitarra echando humo. Diabólicos efectos que modulan cada acorde de la guitarra y una magnetizante y cálida voz.

“U.V.” supone una especie de interludio entre acordes floydianos cercanos a los primeros momentos en los que la influencia de Syd Barret parece estar presente.

Los catorce minutos de “Sun Stroke / Mind Train”, suponen la culminación de la experimentación. Una bestialidad de tema en el que el noise, el shoegaze y la psicodelia conviven bajo atmósferas espaciales con mucha influencia kraut. Una jam hipnotica en la que Gary Ramon deja fluir sus instintos más ácidos toda su creatividad sale a relucir sin ataduras. Con elementos inspirados en Syd Barret, el sonido de los primeros Pink Floyd está presente en su surcos, creando extrañas atmósferas que rozan postulados noise. Un tóxico y esquizofrénico tema en el que las voces ponen la cordura y el sosiego con todo su magnetismo.  

“Slow Motion” cierra esta travesía experimental con cálidas y envolventes atmósferas shoegaze en las que siguen teniendo un gran protagonismo las guitarras. El tema más sosegado probablemente entre toda la locura de ruidosas guitarras hirientes y atormentadas.

Sin duda hasta la aparición de SUN DIAL, probablemente la psicodelia estuvo dormitando durante años. los británicos la rescatan de ese sueño para hacer que siga en nuestros días, completamente viva. 

 

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Reseña.- GLITTER WIZARD.- “Opera villains”

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En activo desde hace 10 años, los californianos GLITTER WIZARD publican su cuarto álbum “OPERA VILLAINS” vía Heavy Psych Sounds. ¿Estamos ante una banda glam? ¿metal? ¿Stoner rock? ¿Psicodelia? ¿Progresiva? Durante todos estos años, la gente ha estado tratando de identificar a GLITTER WIZARD, pero esta banda de San Francisco se niega a ser encasillada. Extrayendo influencias de todo el cañón del rock pesado, G Wiz combina riffs de guitarra abrasadores y sintetizadores espaciados para crear algo familiar, pero completamente nuevo y extraño. Trayendo el calor que hemos esperado de ellos, pero agregando  una capa de dramatismo que no hemos escuchado antes, el quinteto presenta diez temas en los que están presentes tanto el heavy-rock de los ochenta, los sonidos progresivos de los setenta, el proto-metal sabbathico, incluso momentos underground en los que Clutch aparece de soslayo. Cortes acústicos y momentos de metal progresivo que co-habitan con la psicodelia el hard-rock más clásico y pegadizo. El glamour del heavy-glam junto al folk progresivo más melancólico. Solos virtuosos que luchan con efectos o con el sinfonísmo bucólico sin desdeñar un buen derroche de fuzz.  Toda un mezcla que por momentos puede parecer incoherente, pero con la que obtienen un resultado atractivo renunciando a los estereotipos. Letras en tonos ocultistas que son soportadas por unos sólidos cimientos de pesados riffs.

A caballo entre el heavy-metal ochentero y los primeros Sabbath, “A spell so evil” es todo un puñetazo en el pecho.

Más instalados en los sonidos heavy-progresivos de los setenta, “Toxic lady”, con sus melodías vocales nos traladan a oscuros pasajes con unos solos de guitarra que van modulando sus formas desde el fuzz, junto a un notorio bajo. introduciéndonos en un bosque progresivo, nos hechizan con solos virtuosos que poco a poco nos van devolviendo al los 80. La apuesta por la melodía contrasta con la vocación psicodélica de alguno de sus pasajes.

Si GLITTER WIZARD van por libre, en “Fear of the dark” lo dejan claro. Un tema acústico que me recuerda a los Uriah Heep más calmados.  Arrimándose al lado folk, los falsetes vocales le dan un aire de bucolismo a un tema interpretado dejando al aire los sentimientos.

Frenéticos y dinámicos, el hard & heavy galopa a toda velocidad en “Ten foot man”. Con multitud de efectos y distorsiones así como una batería insaciable, le ponen unas dosis de estimulantes para darle un toque más lisérgico. Un tema en el que los californianos se vacían. 

El sonido Sabbath es evidente en “March of the red cloaks”. Una base rítmica que ondula a los dictados de la batería de Fancy, mientras los teclados y las guitarras nos aturden. Corte envolvente y pesado.

Dando un nuevo giro a la trama, los acordes de piano y la voz de Wendy Stonehenge van construyendo un cuadro de melancolía en “Rats”. Tres minutos de clasicismo y tristeza con una guitarra que se intuye sutilmente en la lejanía. 

Evidentemente si escuchas el disco poniendo los temas al azar puedes llevarte distintas sensaciones sobre su sonido. Seguramente hay reside el mérito de este disco. Descolocar al oyente con sonidos que aparentemente no tiene mucha conexión. Solo basta escuchar “Dead man´s wax”. Un tema que saca de las alcantarillas a GLITTER WIZARD, para vomitar un corte underground con vocación punk. con momentos cercanos a Clutch, los teclados envuelven con un manto espeso un tema en el que el rock desértico, el metal, y otras resonancias conviven en armonía dentro de su eclecticismo. Los instintos más primarios del quinteto salen a relucir aquí.

La combinación de elementos parte de una forma majestuosa en “Hall of the oyster king”.  Imponentes y monumentales conjugan momentos progresivos, con hard y heavy-rock a los que tras la oleada de riffs pesados añaden unas gotas progresivas mediante el apacible sonido de la flauta soportada por solos virtuosos y teclados y sintetizadores protectores. Una robótica batería observa atentamente amenazante. Otra brillante y original forma de componer un tema en el que la épica está presente.  

“Prelude to a duel” y “Warm blood” suponen el regreso a los escenarios más progresivos de la banda. En el primero de ellos, bajo tonos acústicos con tintes folk, van introduciendo  un corte en el que la guitarra acústica y la cálida voz nos devuelve a momentos Uriah Heep, Con un nuevo giro se cambian a la autopista del metal melódico, para una vez extasiados, retomar un color progresivo en el que las voces y coros vuelven a llamar a la épica. Como si fuera un himno, van moldeándolo y adornándolo con ornamentos de distinta procedencia. Nuevamente la épica está presente. 

 

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Reseña.- SHOTGUN SAWYER.- “Bury the hatchet”

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Segundo álbum del trío compuesto por Dylan Jarma (voz y guitarra),  David Lee (batería), Brett “The Butcher” Sanders (bajo). Procedentes de Auburn (California), nos ofrecen nueve temas en los que las influencias del blues del Delta de Muddy Waters o Howlin’ Wolf se fusionan con sonidos más cercanos a Led Zeppelin o Black Flag. Un viaje en el que el pasado y el presente se unen bajo sus pesados ritmos. Unos ritmos que son ventilados por unos inequívocos vientos sureños. “BURY THE HATCHET” es un disco que huele a bourbon y sudor de club humeante. Una descarga de energía stonerizada, pero que no pierde su esencia blues. En un momento en el que musicalmente casi todo está inventado, el trío ejecuta la música que sale de su entrañas sin ningún tipo de complejos. Un sonido sucio que nos recuerda la esencia pura del rock and roll de sus inicios. Si el blues-rock es la base en el álbum no faltan una buenas dosis de psicodelia humeante. Sin sutilezas, van al grano en unos temas directos. Un disco crudo registrado en vivo para mantener toda la esencia del sonido de la banda. Seguramente si no fuera así, el álbum no tendría la fuerza atronadora de sus ritmos y sus guitarras punzantes.

Poderosos riffs elevan Ain’t Tryin To Go Down Slow” hacía un sonido que se acerca al hard-rock más clásico, pero a su vez enérgico. Blues desértico sobre voces herederas del proto-metal de comienzos de los setenta. Toda una descarga diabólica con guitarras aulladoras sobre ritmos atronadores. Un corte sin sutilezas, de esos que no hacen prisioneros y van directos a la yugular, sin contemplaciones. Poseídos en una nube de fuzz humeante el tema deja un rastro de destrucción a su paso. Una buena forma de meter al oyente en ambiente. Pura ¡¡high-energy!!.

Más instalados en sonidos herederos de Led Zeppelin“(Let me) Take your home”, nos conduce al blues-rock más clásico bajo tonos retro. Un sonido más sucio que se ve envuelto en humo de marihuana contaminándonos con sus hirientes y hechizantes guitarras.  Con el sonido típico del power-trío, cada instrumento ejecuta su papel a la perfección, aportando siempre algo. Un tema que supone un cóctel del blues y un sonido Zeppelin stonerizado al que se la añadido un fuerte estimulante psicotrópico.

Ésto es una constante en muchos de los temas que encontramos en “BURY THE HATCHET”. El blues que se transforma en psicodelia, lo cual, para un servidor es muy de agradecer.

Mucho más ortodoxos con el blues, “Backwood bear” bajo el aroma del blues del delta, nos describe una paisaje en el que las cabañas de madera son habitada por tipos rudos. Efluvios sureños que toman elementos de swamp-rock y slide sobre un ambiente rural. Mucho más tradicionales el tema contiene un olor a los años sesenta en las melodías vocales. El tema es una giro total en el registro que nos habían mostrado en los dos cortes anteriores.

Con unos riffs que me recuerdan fugazmente el tema “Chinatown” de Thin Lizzy el trío californiano  se sumerge en “You got to run” en espacios en los que el boogie-rock evoca a cualquier garito de carretera en el que el alcohol corre sin freno. Un ritmo palpitante y voces feroces conviven con momentos ácidos y lisérgicos en un tema lleno de fuerza.

Mucho más inquietante y misteriosos, cambian el registro hacía territorios más psicotrópicos en  “Son of the morning”, uno de mis temas favoritos del álbum. Bajo los auspicios de un blues lisérgico, y con una cadencia vocal heredada de los Zeppelin más bluseros construyen atmósferas en las que las sustancias alucinógenas salen de cada nota. Todo un trance lleno de acidez con una  intensidad y magnetismo impresionante. Si en el resto de los temas estos chicos enganchan, aquí me postro a sus pies.

“Hombre”, retoma los sonidos de blues y boogie-rock más ortodoxos. Unas vibraciones que se colorean de sucios riffs en “Love you right”. Otro tema en el que el blues pesado y las vibraciones retro-psicodelicas se combinan sobre un bajo que nos golpea con fuerza en cada nota. Una base armónica que se repite en su estructura y por la que transitan las voces de Dylan bajo los humeantes riffs de su guitarra fuzz. Otra vez lo han hecho. partiendo del blues se dan una buena zambullida en sonidos psicotrópicos rebosantes de crudeza.

Si la producción de este disco fuera más refinada, seguramente no tendría el gancho que tiene su temas. Unas canciones que se muestran rugosas y sin pulir, al natural.

Otra vez el blues psicodélico me destroza las neuronas en “When the sun breaks”. Un sonido primitivo lleno de garra y fuerza sobre el que los solos de guitarra transitan con total impunidad, mientras la sólida base rítmica de David y Brett  no deja de golpearnos insistentemente con toda su fuerza. Aquí encontramos el mayor ejercicio vocal de Dylan.

“Shallow grave” vuelve a los orígenes con ecos de blues-rock sobre los que desarrollar sus solos humeantes. Un corte de blues pantanoso en que la presencia Zeppelin se palpa en sus riff y su cadencia.

Brett y Dylan, amigos desde la infancia, han tocado música juntos durante casi todo el tiempo. Al aceptar una invitación a una sesión improvisada en enero de 2015, el experimentado batería David Lee demostró ser el elemento que faltaba en las melodías de estilo vintage que Sanders y Jarman siempre habían imaginado. En una sola noche, con los tres compartiendo nuevas ideas, posibilidades y ambiciones, algo hizo clic; Pocos días después, SHOTGUN SAWYER se subieron al escenario El resultado fue una mezcla atronadora, apasionada y única de bajos maravillosos, riffs crujientes, voces potentes y solos de guitarra punzantes, todo ello respaldado por una batería virtuosa.

“BURY THE HATCHET” se publica el 19 de abril de 2019 vía Ripple Music

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Reseña.- RAY TEMPLE.- “Ray temple”

a0353984926_10Hubo un tiempo en el que los amantes de la música como yo comprábamos algunos álbumes por su portada, sin saber realmente el contenido. El debut de RAY TEMPLE, seguramente hubiera sido uno de ellos. Una sugerente portada que presagia un contenido a la altura, y si, el contenido está a su altura. El jóven quinteto alemán había publicado un par de Ep’s en los que se podía intuir la calidad que atesoran. La publicación de “RAY TEMPLE” confirma que aquellas sensaciones eran correctas, incluso, menores al verdadero potencial de este álbum.  y dicho ésto, puede surgir una pregunta…. ¿Qué contienen sus surcos? Si atendemos a la definición que la banda hace de su propia música: psicodelia, stoner, fuzz sonidos de los setenta, garage, progresivo….. Puede parecer algo pretencioso presentarse con un abanico de estilos así, pero ciertamente sus surcos contiene todas esas vibraciones adaptadas de una forma personal. Diez temas en los que la banda toma prestados resonancias de los años noventa, el fuzz llegado del desierto, y los sonidos de los setenta en los que el blues está presente. Unas canciones dinámicas, de fácil digestión, que rápidamente te enganchan. Con muchos momentos en los que las vibraciones heavy-psych nos envuelven en un cálido manto. Con momentos en los que incluso podemos intuir ecos de The Doors o hipnóticos pasajes espaciales. Un fantástico groovy vocal se conjuga con una brillante ejecución haciendo que el resultado sea muy apetecible. Un viaje muy apetecible.

“Zampano” abre con ásperos ritmos que son coloreados con momentos de vibrante psicodelia bajo una cálida voz que a caballo entre los registros de los noventa y el garage de finales de los sesenta. Pegadizos coros ponen la guinda a un tema en el que el fuzz está presente. 

Ésto es una constante en gran parte de los temas, unas veces usado de una forma calmada y otras completamente cegadora.  En ésta última faceta “Slot machine” rezuma stoner y blues. voces desgarradas conviven con bellas melodías y guitarras sucias y rugosas. Los ritmos stoner van señalando el camino de un tema que contiene muchos requiebros en el camino.

A primeros de año nos habían anticipado “Galaktica”. Un tema que cabalga  entre los noventa y los setenta a lomos de riffs desérticos con mucho fuzz.  Cabalgando al trote se visten de tonos retro en un tema fluido.

El blues de “Meteor”, conjuga momentos en los que sus acordes y voces parecen meterse en una coctelera en la que están ZZ Top, The Doors, Colour Haze o Kyuss.  las voces doorsianas nos van describiendo momentos en los que el tema transita por el desierto tomando unas dosis de peyote, para acabar floreciendo en pantanos cuyos efluvios nos intoxican. Un corte arenoso y versátil que visita el lado más psicotrópico de la psicodelia. 

Bajo sonidos garage más propios de Nebula, “Alpha” nos introduce en una espiral de efectos, con un cadente ritmo. Dinámico y a su vez contenido, la batería va marcando un corte en el que no faltan tonos vintage que son coloreados por esas incisivas guitarras. Si normalmente, tras la tempestad llega la calma, aquí la calma y la tempestad van intercambiándose los roles. 

La versatilidad de RAY TEMPLE para incorporar sonidos que nos resultan familiares es uno de sus activos. Si escuchas “High away” no te será difícil vislumbrar a Dire Straits o momentos de pub-rock británico. Puede parecer sorprendente que haga referencia a Dire Straits, pero la primera mitad de este tema, a pesar de su aura desértica hubiera triunfado en los ochenta. En la segunda parte del tema, los alemanes se toman un ácido para describirnos espacios heavy-psych con ese registro que se asemeja al Jim Morrison más chamánico antes de retomar los ritmos iniciales.

“Umbrela” sigue una estela parecido sobre ritmos alternativos y estribillos pegadizos. ritmos sobre los que la banda va construyendo un muro arenoso a base del fuzz insistente.

Desde luego no estamos ante una banda que suene como muchas de las bandas de la escena alternativa. 

Uno de los temas que más despertaron mis sentidos ha sido “Word going blind”. Fuzz hendrixiano que se inclina a espacios funky mientras la base rítmica pisotea las arenas del desierto.

Nuevamente combinando ritmos densos ritmos stoner y psicodelia humeante  construyen “Manuka honey”. Usando esquemas de Colour Haze y mezclándolos con clásicos sonidos del desierto consiguen un corte efectivo.

La guinda de éste álbum la pone el tema que lo cierra. “Desert rain” hace que por sí mismo el álbum merezca la pena. nuevamente bajo esa cálida voz que me recuerda a Morrison, crean un tema nacido del ácido lisérgico y el blues. Chamánicos, mágnetizantes, esa voz ecualizada y los rasgueos de la penetrante guitarra y sus pedales van construyendo un corte que bien podría haber sido compuesto a finales de los sesenta en un viaje de tripi. Completamente psicotrópico está construido con una cadencia de psicodelia profunda e hipnotizante.  Garra vocal con fantásticos solos de guitarra custodiados por un bajo firme y protector, así como una cadente batería. insisto, sólo por este tema, el álbum merece la pena. Notable debut de una banda a la que debemos de seguir la pista. 

 

Reseña: GONE COSMIC.- “Sideways in time”

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Liderados por una magnífica cantante como es Abbie Thurgood (The Torchettes), cuyos tonos audazmente evocadores recuerdan a Skunk Anansie y el acompañamiento de un ágil y agresivo atuendo de rock psicodélico, compuesto por el guitarrista Devin “Darty” Purdy (Chron Goblin), el bajista Brett Whittingham (Chron Goblin), el batería Marcello Castronuovo (Witchstone), GONE COSMIC han  creado un dominio expansivo que se extiende desde los sofocantes hoyos de lodos sureños hasta paseos espaciales. Una banda que se une a la corriente retro-rock y que entre brumas completan un debut sólido y de gran calidad. Temas intensos y profundos, con cadencia lisérgica , tonos blues y mucha sensibilidad. Si a ésto añadimos unos solos de guitarras asesinas y momentos en los que se envuelven en un manto oscuro, el cóctel está listo para ser tomado.  Es inevitable que pueda venirte a la cabeza el sonido de Blues Pills, y su cantante femenina; pero los canadienses van mucho más allá. Su experimentación nos depara momentos vibrantes llenos de intensidad y a la vez otros en los que la magia anestesiante se apodera de nuestros sentidos. Sólidos y bien ensamblados tienen la suficiente creatividad para que no sean comparados con nadie. Un trabajo ante el que uno de no debe de estar condicionado por lo que intuye contiene su interior. A buen seguro te sorprenderán y pensaras que el viaje a merecido la pena.

Tonos retro sobre ritmos pegadizos y una voz evocadora de las grandes del blues aparecen en “Dazed”. Guitarras que saquean ritmos del pasado para teñirlos de acidez psicotrópica. Incisivos y profundos su base de hard-rock con elementos de psicodelia unido a la sugerente y potente voz de Abbie Thurgood son una impresionante carta de presentación. Allá donde se quedaron Blues Pills, es el punto de partida de los canadienses GONE COSMIC.

“Deadlock”, partiendo de ondulantes ritmos difusos los canadienses, bajo un manto psicodélico combinan sosegados espacios que se inclinan al blues humeante. Psicodelia oscura y cegadora que conjuga elementos de los setenta con resonancias desérticas. Retro-alimentándose de sí mismos, evolucionan y moldean el tema con los profundos registros y la habilidad del otrora guitarrista de  Chron Goblin, Devin “Darty” Purdy con sus solos hirientes. Una aura misteriosa envuelve el tema con bucólicos registros inspiradoe en momentos west-coast en una lucha con postulados retro.

Hay elementos comunes que aparecen en todos los temas. Ninguno de ellos es igual que el otro, pero la ambientación psicotrópica, el blues y los ritmos setenteros, siempre aparecen por algún surco de cada tema. Si en “Siren” es el bajo el que toma el protagonismo, la susurrante voz se eleva con fuerza y garra abriendo los cielos para que la luz entre entre las tinieblas del su relato. Cadente y dinámico, mantiene el misterio con su cadencia psych. Sería fácil decir que estamos ante una banda retro más con vocalista femenina de las que tanto proliferan últimamente, pero creo que aún siendo así, deberíamos quitarnos este prejuicio con los canadienses. Puede que no estén inventando nada, pero he dicho muchas veces, la honestidad y la calidad siempre son un valor a tener en cuenta, y aquí la hay a raudales.

La versatilidad de GONE COSMIC, especialmente de su vocalista nos lleva a descubrir como se desenvuelven en oscuros bosques donde las brumas inquietantes son descritas. “Faded release” describe pausados espacios aparentemente llenos de misterio, para destrozarlos con una portentosa garganta llena de fuerza sobre poderosos riffs.   Garra y sensualidad unidad por una causa común, que contagia a sus compañeros de viaje. En modo stoner, los pesados ritmos contrastan con el sosiego del comienzo del tema. Si Blues Pills tocaron la gloria, el cuarteto canadiense tiene todos los elementos para poder seguir su camino. Una impresionante vocalista, un guitarra incisivo y una poderosa base rítmica, y sobre todo, saben como usar su armas de seducción.

Entre el stoner y el hard-rock “Turbulent”  es el escenario perfecto para que Devin exponga todo su virtuosismo.  Constante cambios de ritmos con la guitarra como protagonista hasta caer en un oscuro pozo en el que los elementos heavy-psych custodian momentos entre inquietantes y misteriosos con constantes giros inesperados en un tormentoso tema.

“Misfit wasted” mantiene el aura oscura en unos tonos más rituales en los que la sacerdotisa recita sus oraciones dentro de una mística religiosa en un corte de psicodelia pesada con tonos blues. Los lamentos se elevan a las deidades con sus plegarias. Un ritual de vudú con resonancias de la década de los setenta llenos de intensidad. 

El resumen de todos los estilos que practican GONE COSMIC bien pudiera ser “Bear the weight”. Aquí encontramos los registros fuzz, los riffs desérticos, tonos retro, riffs de psicodelia humeante, el rock más clásico, el soul. entre todos estos estilos bajo los auspicios de un riff que se repite la banda genera un exuberante corte lleno de fuerza.

En una línea similar “My design” partiendo de momentos de rock clásico teñidos de psicodelia profunda, comandada por solo humeantes y una fornida linea de bajo, sirve de escaparate para la sutileza del soul y el blues de su vocalista. La seducción sobre vientos de bucolismo apacible sin perder el tono lisérgico. Mucho más sutiles y sosegados, el tema mantiene el carácter por una base rítmica sólida entre la sensualidad aterciopelada de la voz..

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Reseña.- MONKEY3.- “Spheres”

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Tres años después de la publicación de su aclamado “ASTRA SYMMETRY”, los suizos MONKEY3 publican “SPHERE” vía Napalm Records. El cuarteto suizo nos presenta su particular viaje interestelar en el que la psicodelia espacial y la contundencia stoner están presentes en sus seis temas. Tratando de de reflejar su peculiar visión de los fenómenos de la naturaleza a través de sus formas. Con melodías cristalinas, pasajes herederos de Pink Floyd, y arenosos momentos en los que la banda sube la intensidad con portentosos desarrollos instrumentales. Moldeando todas las aristas, su música fluye de una manera completamente magnética creando atmósferas que nos llevan a espacios que permiten ser visitados desde un prisma mental y sensorial. Un agujero negro en el que nos vemos atrapados por relajantes momentos en los que sus efectos nos envuelven y adormecen, para despertarnos bruscamente con faraónicos paisajes megalíticos. Una paso adelante en su infinita creatividad con una ejecución magistral. Siempre estimulantes, MONKEY3 crean uno de sus mejores trabajos hasta el momento, sino el mejor. Algo a lo que ya nos tienen acostumbrados y que empieza a parecer normal, pero lo cierto es que si en la escena psicodélica no es fácil hacerse un hueco en sus puestos de honor. “SPHERE”, es una prueba latente de que estos chicos merecen ese hueco. Sólidos como pocos, tiene la habilidad para construir muralla de sonido irreductibles y a su vez masajear nuestros sentidos hasta hacernos llegar al éxtasis. Sin duda, un álbum que celebrarán sus más fieles seguidores y con el que conseguirán más aceptos con toda seguridad. Si te gusta el sonido floydiano y bandas como My Sleeping Karma,  déjate atrapar por los surcos de “SPHERE”, abróchate los cinturones y disfruta del viaje.

Los primeros efectos de “Spiral” nos anuncian de la partida del viaje al que nos invita MONKEY3 en “SPHERE”. Describiendo el infinito sideral una introducción de tres minutos en los que los efectos sobrevuelan sobre nuestros cuerpos da paso a ritmos hipnóticos y repetitivos de tintes stoner. Toda una espiral en la que los teclados y sintetizadores sirven de preámbulo a poderosos riffss. El fuzz que sale de la guitarra de Boris juguetea con el estéreo en un ir  y venir. el resultado es un corte de apariencia robusta que guarda en su interior pasajes apacible en los que los suizos descienden a postulados en pura línea Pink Floyd. Inquietante y misterios van describiendo un relato de ciencia ficción. toda una conjunción matemática perfectamente resuelta. Como auténticos cirujanos el cuarteto suizo sabe salir de esa tormentosa odisea sideral, resolviéndola con una fluidez y precisión milimétrica. Onde minutos absolutamente brillantes.

Si la influencia de Pink Floyd en el sonido de MONKEY3 es evidente, “Axis” nos lo corrobora. Solos psicotrópicos que poco a poco van ocupando algún lugar indeterminado entre el stoner instrumental y la psicodelia pesada. En este tema, se alejan un poco de su apuesta espacial para introducirse de lleno en espacios más propios del rock progresivo más lisérgico. Los teclados acompañados por un poderosa base rítmica marcan un tema en el que no faltan a su cita unos efectos que parecen hacen coros en la lejanía. Sólido y eficaz. 

Otro de los puntos angulares de “SPHERE” es “Prism”. Retomando la estética espacial, atmósferas ausentes de gravedad con descritas por esas dulces guitarras herederas de David Gilmour. Una estela sinfonica es arrastrada hasta que los poderosos riffs de tintes doom hacen acto de presencia para romper la calma. Una majestuosidad que fusiona elementos típicos de Pink Floyd para enriquecerlos con una sinfonía nitidamente progresiva. La nave nodriza suiza emprende un nuevo transito hacia horizontes desconocidos custodiada por poderosos riffs de matiz oscuro y cuya pesadez haría palidecer a mas de uno. Aquí la vocación stoner que ya habíamos visto en sus anteriores trabajos hace acto de presencia. Un prisma que tiene una sólida base para sostener una aristas que son modeladas con bellas guitarras obteniendo un tema intenso y profundo. 

Curiosamente un tema con el nombre de “Mass”, sugiere un contenido algo diferente a su temática interplanetaria. Caminando sobre cenizas psico-progresivos, y con un aura densa, la solidez de la ingeniería suiza queda patente. Sucesión de efectos se introducen entre los densos ritmos desbocados que contiene el tema.   Una guitarra que se desboca en solos mientras una ampulosa instrumentación protege sus solos. Un ritmo frenético que es combinado con momentos Hawkwind de vocación litúrgica en la que el olor a incienso descongestiona nuestros sentidos. 

Una de las cosas que despierta mi atención es que bajo un aspecto espacial y psicodélico, muchas de las estructuras de los temas tienen altas dosis de sonidos procedentes del rock progresivo hábilmente camufladas entre su majestuosidad sonora.

El polvo cósmico arrastrado por los vientos interestelares, es parte del argumento de “Ida”. un tema en el que la influencia de los sonidos sinfónicos sobre sutiles acordes van contruyendo un bello tema que por momentos coquetea con postulados post-rock. Es un flirteo sutil y tímido, pero que acaba por conquistarnos.

MONKEY3 deja para cerrar “SPHERE”, el que posiblemente se su tema más elaborado. “Elipsis”, un corte de casi quince minutos, en el que los pasajes espaciales se visten de hipnotismo. Un caleidoscopio en el que las notas cambian de forma y color en una mutación oscilante y constante. Bajo el mando de una matemática batería de corte kraut, va  observando como las reverberaciones espaciales van coloreándose con un exotismo cada vez más hechizante. Creando un auténtico campo magnético con sus sonido, consiguen atrapar al oyente. Momentos que me recuerdan a alguno ya vivido por My Sleeping Karma. Tornándose más lisérgicos  el trabajo de la batería de Walter, solo consigue ser mitigado por los  incesantes efectos salidos de los teclados. Un transito en el que los ritmos stoner transitan entre estrellas fugaces en su odisea hacia el infinito. Lejanas galaxias cuya oscuridad se pinta de colores gracias a los pedales de la guitarra y los sintetizadores. ¡Sublime!

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Reseña.- CRACKED MACHINE.- “The call of void”

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Originalmente formados en Wiltshire en 2015 por el guitarrista Bill Denton, CRACKED MACHINE es un cuarteto de músicos experimentados, Juntos en una búsqueda por un caos auditivo. En su segundo álbum “THE CALL OF THE VOID”, profundizan en lo que ya nos mostraron en su debut “COSMONAUT”, publicado en el otoño de 2.017. “Todos venimos de diferentes orígenes musicales”, explica Denton“Lo que a veces puede ser una situación complicada, pero hemos desarrollado un estilo y un método de trabajo que abarca las diferencias. Hay mucho atasco involucrado en nuestro proceso creativo y hemos aprendido a ser bastante despiadados con las ideas cuando no funcionan y tampoco pensamos demasiado en las ideas que sí lo hacen. Definitivamente prosperamos en el lado de la improvisación de tocar ”. El contenido son siete largos temas en los que los británicos transitan por esa línea que tantas veces hemos pateado entre el post-rock, la psicodelia pesada y los riffs pesados con guitarras llenas de gancho. Una progresión que da como resultado un sonido más compacto y elaborado. Momentos de oscura psicodelia con ampulosos desarrollos que gravitan por el universo espacial describiendo infnitos entornos en los que poder desarrollarse. Con facilidad para construir el estado de ánimo pretendido y la habilidad para transmitirlo con su música.

En envolventes atmósferas transcurren los seis minutos de “Jormungandr”. Un tránsito dinámico por espacios heavy-psych con influencia Causa Sui, en un sin fin de efectos que se recuestan en almohadas post-rock. 

Bellos desarrollos de guitarra encontramos en “Illuvanka” al cobijo de una milimétrica batería, e intercambiando pareceres con efectos de sintetizadores con un vigilante bajo. Un tema que tiene una vocación stoner que no llega a manifestarse, manteniéndose contenido en su hermosura.

Utilizando distintas tácticas para atrapar al oyente, les sirve de igual manera mostrar sus dotes de seducción para enamorarte o sacar a la bestia para someterte.

Bien sea a ritmo hipnótico como en “Kirimu” en el que van serpenteando entre neblinas e inquietantes sonidos de sintetizadores. Distorsiones y pedales entablan una batalla cuyo resultado es la conquista de un territorio en el obtienen una oscuridad sinfónica. El terreno propicio para dejar llevar nuestra mente a los ecos que despide. Un trance en el que la mente se libera.

“Yamata no orocchi” por territorios de psicodelia espacial está envuelto en nebulososas en las que se respira esa calma inquietante. tornándose algo más progresivo, desde la calma va transmitiendo apacibles sensaciones de sosiego.  Todo el clima del tema viene marcado por una pulsante línea de bajo que crea el clímax perfecto para el desarrollo de la trama. Un corte de tonos grises en el que se vislumbra algún momento de melancolía.

Cuanto mas duración tienen los temas, más espacio para desarrollar su creatividad tienen CRACKED MACHINE. “Azi dahakar” un extraño nombre que nos apunta que el contenido puede ser algo exótico. Y si, lo cierto es que aquí la intensidad de la banda adquiere proporciones importantes. Densas estructuras de psicodelia pesada que se moldean a una belleza propia de los excitantes momentos post-rock. Una sutileza que se distribuye en distintos planos para conseguir abarcar más la atención del oyente. Dinámico y pesado, a la vez que sutil y liviano. Algo deben de estar haciendo bien estos chicos…. 

“Typhon”, sería la perfecta banda sonora para un thriller de misterio futurista. Sobre insondables espacios crean un clima inquietante, hipnótico y a la vez tántrico. Vuelve a conjugar la belleza con lo tormentoso. Aquí el papel de la batería tiene mucho que ver en un tema que tiene una clara vocación y que no se moldea como el resto de  los que componen “THE CALL OF THE VOID”.

Si antes comentaba, que cuanto mayor duración tiene un tema, más espacio para la experimentación tiene el cuarto., “Vritra” vuelve a darme la razón. Cerca de nueve minutos en los que el eclecticismo está presente. Siguiendo una temática similar al resto del álbum, aquí se dejan llevar por la experimentación e incluso la improvisación. Probablemente más densos y menos sutiles, siguen apostando por esa línea entre lo espacial y lo terrenal.  Sintetizadores bajo unos ritmos que crean un estado de ánimo que difiere entre la expectación y la relajación hipnótica sobre sus gruesas distorsiones. 

“THE CALL OF THE VOID”será lanzado en formato digital, vinilo (negro o naranja / transparente edición) y CD a través de PsyKa Records el 12 de abril de 2019.

La banda la componen: Bill Denton (guitarra), Chris Sutton (bajo), Clive Noyes teclados y voces) y Blazej Gradziel (batería).

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