Reseña: COLOUR HAZE.- We are”

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Después de haber publicado 12 álbumes de estudio a lo largo de casi veinticinco años de trayectoria en la que se han labrado un puesto de honor dentro de la escena de la psicodelia pesada, COLOUR HAZE no tienen que rendir cuentas a nadie y en su nuevo trabajo exploran nuevas vías en su sonido sin renunciar a su esencia heavy-psych. Aquí encontramos una banda que sigue evolucionando buscando nuevas vías que enriquezcan su sonido. Una evolución consistente en un cambio notable en los registros vocales y un mayor protagonismo de los teclados con la incorporación de Jan Faszbender, como ya pude comprobar en sus shows de los dos últimos años. Esto nos lleva a que aquí encontremos mas espacios progresivos,  lo que no les hace perder el norte ni su esencia pesada. Siendo todo un referente desde hace años para multitud de nuevas bandas que probablemente vean en este pequeño giro un nuevo horizonte para sus creaciones. Si hace semanas ya vimos un pequeño cambio en la voz de Lupus (KADAVAR) en su último álbum, aquí podemos ver algo parecido en la voz de Stefan, algo que de alguna manera marca la ruta de “WE ARE”.  Una banda asentada como COLOUR HAZE podría estancarse en su sonido y su fama, pero ellos deciden seguir mirando al futuro con nuevas rutas en su música. no estamos hablando de ningún cambio radical no nada que se le parezca, pero si estamos ante un álbum innovador que por momentos suena más a setenta que nunca. Un trabajo en el que encontramos variadas influencias estilísticas que van desde el jazz hasta las entrañas del hard progresivo setentero y que alcanzan su culmen en temas como “Be with me” en el que por momentos sería mas fácil identificarlo con un tema de CAMEL que de sí mismos. Una influencia que roza escenarios más propios del sonido Canterbury que de la psicodelia pesada, lo cual no quiere decir que no tengamos buenas dosis de pesadez stoner ni hayamos perdido la belleza de las armonías psicodélicas que les han encumbrado a lo mas alto dentro de la escena psicodélica de los últimos tiempos. No quisiera caer en el fanatismo al afirmar que “WE ARE” es un álbum fundamental y mágico, siendo probablemente el más innovador en años. Toda una oportunidad para unir mas adeptos a su causa y todo un gozo para los verdaderos amantes de la banda.  Espero que los fans mas ortodoxos de COLOUR HAZE no vean este álbum como una decepción, porque la riqueza existente en sus surcos es todo un aval que cualquier melómano debería apreciar.

“WE ARE” es publicado  vía Elektrohasch

“We are”, el tema que abre y da nombre al álbum. arranca con fornidos riffs stoner y el clásico sonido de los muniqueses. La atrayente guitarra de Stefan y el fornido bajo de Phillip, serpenteando ágilmente por senderos heavy-psych arropados por una fornida batería. Inmediatamente hay algo que llama mi atención al escuchar un registro vocal algo diferente al que nos tenían acostumbrados, lo que es una constante en un trabajo menos instrumental de lo habitual. Un estribillo pegadizo y ese difuso bajo ya habitual nos golpea entre los hipnóticos acordes de guitarra aportando una luminosidad superlativa. Frescos y sobre todo pesados, golpean con fuerza desde el primer instante. 

Susurrantes y magnéticos “The real”, nos muestra el peso de los sintetizadores de Jan Faszbender que ya vimos en su anterior álbum “IN HER GARDEN” así como en los directos del pasado y del presente año. Asentado como un cuarto miembro de la banda (al menos por ahora) aporta su grano de arena en la construcción del monumental edificio que supone “WE ARE”. Entre los mágicos acordes de guitarra el sonido de los teclados crea una cortina tupida con ecos jazzeros entre atmósferas psico-progresivas consiguiendo crear un plácido y sosegado tema con vocación de jam. Elevándose majestuosos  coquetean por momentos con escenarios post-rock custodiados por unos teclados que adquieren tonos retro. Casi nueve minutos intensos y mágicos con colores que conviven entre las sombras, esta vez solo instrumental. Aquí encontramos el otro factor diferenciador del álbum respecto al sonido al que nos tenían acostumbrados. La influencia de las teclas aportando una solidez al tema que enriquece el sonido de la banda.  

Una de las joyas de la corona de éste nuevo álbum es sin duda “Life”. Unos finos y elegantes acordes de guitarra sirven de introducción a un tema que por sí mismo, haría que “WE ARE” mereciera la pena. La lánguida voz de Stefan, con este novedoso registro, hace que venga a cabeza el último disco de KADAVAR. Esta reflexión no viene por comparar el sonido, que evidentemente no tiene nada que ver, sino por el trabajo que había hecho Lupus para esa variación en el registro de su voz, y que de alguna manera siento en la voz de Stefan. A pesar de estas diferencias que enriquecen su música, COLOUR HAZE han pulido su reputación con un estilo propio  al que no renuncian, siendo todo un referente para infinidad de bandas contemporáneas. El tema poco a poco nos va llevando a ese estado de éxtasis al que nos tienen acostumbrados, ésta vez acompañado por la quebrada voz. La implacable batería de Manfred Merwald en un incesable ritmo y los desarrollos de guitarra y teclados nos van elevando  y elevando a espacios celestiales en toda una catarsis sensorial. ¡Un tema simplemente impresionante!. 

Tras la intensidad emocional del tema anterior nos sorprenden los acordes acústicos de “Material drive”. La sencillez de la guitarra en tonos vintage mas propios de los setenta se arropa con ecos progresivos. acompañada de una voz que transmite sentimientos, entre aromas de una guitarra que coquetea incluso con algo tonos flamencos. Los ecos progresivos se vislumbran en otro tema lleno de sentimiento.  Aquí la banda demuestra toda la calidad que atesoran  al construir desde la sencillez otro gran tema. 

Susurrante, perfumado y aterciopelado, “I’m with you” naciendo desde la calma y la pausa, va puliense con la precisión y paciencia de un orfebre. Encontramos una dualidad de guitarra y bajo en los papeles estelares. Acordes que se repiten dejando espacio para que el órgano aporte la vocación progresiva. El tema va evolucionando elevándose hasta alcanzar su alma heavy-psych para mostrar a los COLOUR HAZE mas majestuosos. Sólidos pero dulces a la vez, van creando ese jardín del edén en el que la belleza se refugia en cada acorde de una forma natural bajo la hipnótica y magnética guitarra de Stefan. Una luminosidad que crece y crece hasta acabar mostrando a la banda en su estado puro, mientra la voz nos mece suavemente mostrando sentimientos a flor de piel. Una clara muestra de que COLOUR HAZE, aún siendo fieles a su estilo, no son una banda anquilosada en su pasado , sino que son capaces de seguir ofreciéndonos algo nuevo e interesante.   

Instalados en atmósferas netamente psico progresivas, con una batería casi kraut, los teclados toman el protagonismo en “Be with me”. Un sonido que me recuerda mas a CAMEL que a ellos mismos, con una dualidad prog-kraut que serpentea manteniendo el tono hipnótico antes de una elevación oscilante que culmina en momentos en los que posiblemente nadie que escuche el tema podría identificarlo como suyo. La experimentación de los de Munich llega a acercarse a espacios mas propios del sonido Canterbury que de ellos mismos. Para añadir mas elementos, incorporan unos coros que se incrustan con sutileza entre la compleja estructura que construyen trasladándonos a insondables espacios en los que la luz regresa reconfortante. Otra prueba mas de que los estereotipos no sirven para ellos.  El resultado es un tema netamente progresivo en detrimento de su origen stoner y heavy-psych. 

“WE ARE” cierra con “Freude III”, otro tema en el que los teclados aportan nuevamente,  altas dosis de sonidos progresivos. Una grandilocuencia que cuenta con el aporte del bajo de Philipp en todo su esplendor. Finalmente la cabra tira al monte, y a través de fuertes ritmos entre la cortina de teclados ,van tejiendo un monumental tapiz que supone un regreso a sus orígenes. Una constante evolución que acaba reposando en alfombras en las que la elegancia de la guitarra nos traslada a estancias de psicodelia atractiva de las que la belleza brota recuperando toda su esencia. 

 

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Reseña: ZONE SIX.- “Kozmik koon”

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ZONE SIX publica vía Sulatron Records “KOZMIK KOON”. Toda una odisea cósmica que conjuga la vocación de Sula Bassana por los sonidos psicodélicos y espaciales- El primer álbum de estudio propiamente dicho desde que en 2016 viera la luz “LOVE MONSTER”, tras varios directos y el split con los neozelandeses ARC OF ASCENT. La banda compuesta por Sula Bassana  (batería, sintetizadores, órgano, mellotron, piano y alguna guitarra), Rainer Neeff (guitarras y efectos) y Komet Lulu (bajo, efectos y voz) nos ofrece un álbum de puro space-rock en el que los elementos kraut y la psicodelia ácida se combinan con esmero y sosiego. Tres largos temas que permiten el desarrollo de las habituales improvisaciones en un nuevo viaje por el cosmos en el que los insondables espacios del universo se describen desde una calma meditativa. Agujeros negros y supernovas en unos temas que apuestan por el sosiego y en los que los envolventes efectos nos trasladan a los confines del universo. Un relato con momentos sinfónicos e hipnóticos ritmos kraut que van  describiendo su particular odisea espacial a lo largo de cinco temas oscilantes y reconfortantes. Estamos ante unos auténticos veteranos de la escena space-rock, con proyectos paralelos en bandas como ELECTRIC MOON, KRAUTZONE o INTERKOSMOS, por lo que la experiencia de su escucha consigue que nuestra mente abandone nuestro cuerpo para dejarse llevar a desconocidas y gratificantes dimensiones sensoriales en un catártico transito a las entrañas del cosmos. Un notable trabajo que define la psicodelia espacial del siglo XXI aportando un nuevo y logrado enfoque sobre los cimientos que construyeron los pioneros del género hace cuatro décadas, gracias a su magnetismo trippy e hipnótico.   La portada del álbum es obra de el padre de Lulu, Ulla Papel, sobre un diseño de Lulu Artwork. Él ya realizó las portadas de los álbumes de ELECTRIC MOON, “DOOMSDAY MACHINE e “INSIDE OUTSIDE”. El nombre del álbum está inspirado en el británico Kozmik Ken, artífice del festival Fokfest y el trabajo está dedicado al amigo de la banda  Richard van Ess, fallecido recientemente. El disco fue grabado entre 2016 y 2018 por Sula en Am-benklangraum Schlierbach. Mezclado y producido por Sula, y masterizado por Eroc.

Insondables atmósferas interplanetarias se describen desde la hipnótica “Maschineseele”. Trece minutos de viaje espacial que parte desde la calma y se eleva entre efectos y un cadente y lento ritmo. La ingravidez en estado puro relatada por esos tonos kraut espaciales a los que nos tienen acostumbrados. El universo ante nosotros en un despegue infinito y un ritmo constante que poco a poco se elevan creciendo en su intensidad. Trippy y lisérgico el tema describe la calma de un transito por esos espacios en los que las supernovas nos miran en la lejanía.  Lento pero firme el tema no tiene prisa en despegar, mientras incorporan susurrantes guitarras entre los efectos envolventes. Un espacio para la relajación de los sentidos en este magnético viaje astral. 

“Kozkimk koon” el tema principal del álbum con sus once minutos, nos introduce en un agujero negro en el que los ritmos kraut dominan el espacio. Nuevamente el hipnótismo se envuelve en un manto de efectos con guitarras ácidas. Cadente y espacial es un nuevo espacio para el desarrollo de  os propósitos de la banda. Sintetizadores y guitarras conviniendo en espacios intergalácticos  con un mayor protagonismo de los momentos psicodélicos en otra perfecta combinación de space-rock, kraut-rock y acid rock. Un tema que puede parecer mas asequible para los no iniciados en estas aventuras espaciales a pesar de su tormentoso ritmo incesante. El tema es claro ejemplo del mejor rock espacial que podemos encontrar hoy en día. Kosmiche-music en estado puro. 

Sin cambiar el registro, “Raum” la calma se describe a lo largo de poco mas de tres minutos entre efectos de sintetizadores. En esta ocasión no utilizan largos desarrollos para conjugar la ingravidez del espacio. Misterioso y sosegado, los ritmos desaparecen en detrimento de los efectos en tonos más electrónicos. Otro tema de rock espacial apacible y sosegado. 

En una línea similar al corte anterior “Still” sigue el camino esta vez con una mayor calma si cabe. Todos sinfónicos en detrimento de la electrónica en otro reconfortante corte lleno de belleza que conjugan algunos elementos clásicos con los sonidos espaciales. 

Esta claro que las improvisaciones de ZONE SIX requiere grandes espacios, en lugar de temas de corta duración. “Song for Richie”, el tema que cierra el álbum es un homenaje  a Richard van Ess, un amigo de la banda tristemente fallecido que ha servido de inspiración para este álbum. Una oda espacial con una locución inicial que pone en marcha el lento peregrinar por el cosmos de los alemanes. Bellos pasajes entre efectos sobre un calmado y evolutivo ritmo que avanza sin prisa. Un tema dotado de los clásicos pasajes ácidos en los que la psicodelia se inmiscuye entre el rock espacial. Elevándose lentamente el corte sigue fiel a la exploración del cosmos de una manera evolutiva que culmina con una explosión de ritmos kraut entre guitarras psicodélicas para descender con calma guiado por bellos pasajes de guitarras que nos adormecen creándonos un estado de relajación después de la deflagración  rítmica. Más lisérgico que electrónico  el tema describe una tormentosa travesía que concluye en un plácido alunizaje que de diluye en la inmensidad del cosmos. 

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Reseña: DOMKRAFT.- “Slow fidelity”

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La serie Post Wax del sello Blues Funeral Recordings nos da una nueva alegría con los psico-doomers suecos DOMKRAFT y su nuevo EP “SLOW FIDELITY”.Si algo tiene esta exitosa serie, es que permite la libertad a las bandas para que desarrollen todo su potencial sin ataduras, y a buena fe, que DOMKRAFT aquí lo consiguen a la perfección. Los suecos son una banda especial dentro de la escena doom como ya demostraron en su anterior álbum “FlOOD”, y con esta nueva entrega, lo dejan bien patente. Mucho más lisérgicos que doom, no abandonan su vocación pero se dejan llevar por una pócima en la que los psicotrópicos hacen que la psicodelia pesada fluya con naturalidad y autenticidad.  Estamos ante todo un trance hipnótico en el que la razón se pierde en beneficio de la expansión de lamente hacia insondables espacios  en un mántrico viaje hacia lo desconocido. ¿Quien se puede resistir a esto?. Después de haber comprobado este verano como se las gastan en directo estos chicos este trabajo supone un auténtico regalo para los amantes de la psicodelia pesada como yo. Una trabajo oscuro e intenso en el que los espíritus se introducen en nuestros sentidos para hacernos partícipes del trance propuesto por lo suecos. uno de esos álbumes que se digiere y disfruta mucho mejor ayudado de algún psicotrópico para mimetizarte entre sus surcos y convertir la escucha en un “todo” místico. Esperemos que la serie Post WAx siga dándonos mas alegrías como ésta.

Crudos acordes de bajo netamente doom introducen “Through the ashes”. Un afilado solo de guitarra nos vuestra la vocación heavy-psych de los suecos.  Y oscura y hechizante voz se une a la fiesta psicotrópica. cocido a fuego lento, el tema se muestra parsimonios, cansino, pesado.  DOMKRAFT es posiblemente una de esas bandas poco valoradas respecto al gran potencial que tienen. La voz gritona refleja esa liturgia casi ocultista con la que aderezan su sonido doom. No, es el doom típico y estereotipado, estos chicos van mas allá. Fuzz y efectos entre nebulosas psicotrópicas  en las que ciénagas humeantes, voces calidad y espectrales bajo aturdidores pasajes casi doorsianos y plomizos riffs. Un canto desesperado con fuzz aturdidor y riffs que se elevan amenazantes y poderosos por la senda del doom más ácido. El tema combina el doom y las atmósferas heavy-psych con una magnetismo catártico. 

“Mud collider” es un tema impregnado de fuzz que se construye bajo la solided de una bateria poderosa. Un misterioso y espeso bosque sonoro en el que el particular doom de DOMKRAFT se viste de tonos litúrgicos. Amenazador y espectral la maraña se sonidos se adorna con voces ocultistas de las que salen desgarradores lamentos. Transmitiendo todo el dolor entre la exuberante espiral de riffs nebulosos. Unas voces casi floydianas que van relatan la liturgia con si ante una secta ocultista estuviéramos. Combinando llos lamentos con la oración las fuerzas sobrenaturales se muestras grandilocuentes ante nosotros. El regreso de las distorsiones de las ácidas guitarras acaban nublando nuestros sentidos entre los poderosos y pesados ritmos. 

Instalados en esos insondables espacios, en los 13 minutos de  “Where we part ways” el ritual continúa para mostrarnos su lado más lisérgico y chamánico con la cadencia de una batería hipnótica. Acompañados por la voz de Mark Lanegan se alejan de su versión doom para dejarse llevar por su lado más heavy-psych. Sensual y seductor, la calidez de Mark nos lleva a un trance conmovedor en las que texturas llenas de dulzura y belleza con algún retazo blues entre esa cautivadora y apacible psicodelia. Un cierto tono vintage, no visto hasta ahora,  hace que el tema se enriquezca hasta cotas insospechadas. Si faltara algo, las voces de Marty Harvey de Slomatics y Lea Alazam de Besvarjelsen se unen a la fiesta con melodías monumentales. Un tema completamente épico que por si mismo hace que esta entrega merezca la pena. ¡Un viaje a ninguna parte completamente sublime!.   El propio Mark Lanegan comenta: “Invitarme a esta canción de Domkraft fue divertido, el tipo de música que no tengo la oportunidad de cantar tan seguido”, “Me recuerda a la música de mi juventud”.

“La canción fue originalmente instrumental, pero luego la idea de convertirla en una epopeya vocal de tres partes comenzó a crecer”, comenta el cantante y bajista de DOMKRAFT, Martin Wegeland. “Y tan diversos como son los tres temas diferentes, pensamos que las voces deberían ser tan variadas. Las notas blues y llenas de alma de Lea, seguidas de un Lanegan antiguo en su momento más duro y melancólico, luego los gritos de Marty y de mi anhelo en la parte final. Por extraño que parezca, todo se siente perfecto y tiene sentido. Todos agregaron su propio color e hicieron las partes propias, mientras todavía nos suena completamente DOMKRAFT .

El trabajo cierra con una no menos monumental versión del tema anterior, “Where we part ways” pero en una pesada y espacial versión instrumental. Intensos pesados y sobre todo muy “viajeros”.

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Reseña.- RAINBOWS ARE FREE.- “Head pains”

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La banda compuesta por Brandon Kistler (voz), Richie Tarver (guitarra), Joey Powell (guitarra rítmica), Jason Smith (bajo) y Bobby Onspaugh (batería) regresa cinco años después con su tercer álbum, y no podía hacer de mejor manera. Los de Oklahoma, crean un álbum inclasificable pero sobresaliente. Altas dosis de versátil psicodelia que conviven con oscuros momentos góticos mas propios de Sister of Mercy o Bauhaus  con una notable influencia del legado Morrison. Sonidos alternativos con poderosos ritmos y mucho fuzz. Si a esto añadimos que se atreven a sumergirnos en sinfónicos momentos progresivos el cóctel puede parecer atrevido. Pero precisamente de ahí es de donde la banda saca todo lo mejor que tiene dentro. Sin ceñirse a ningún guión, lograr que el post-punk, el hard rock, los sonidos arenosos rebosantes de fuzz confraternicen de la mejor manera posible. Siempre sorprendiéndonos con cada tema, su versatilidad es su mayor aval. Toda una garantía de que escuchando “HEAD PAINS”, no hay lugar para el aburrimiento. La larga espera ha tenido su recompensa y serán muchos los que se congratulen con éste nuevo álbum. Para otros una oportunidad irrechazable de conocer a una gran banda.  El álbum es publicado vía Argonauta Records y Horton Records.

“The sound inside” abre el álbum con esa psicodelia intrigantes que se eleva misteriosa entre oscuras brumas. Cadente y con voces catártica herederas de momentos góticos de los ochenta. La new wave y el post-punk versus la herencia doorsiana entre efectos espaciales y ritmos salidos de catacumbas alternativas.  

Gordos, pesados y primitivos, los sonidos alternativos contemporáneos de RAINBOWS ARE FREE logran conjugar distintas vibraciones en “Electricity on wax” que van desde el blues, la psicodelia, y una oscuridad generada por un grueso manto de fuzz catártico.    Con las mejores galas de estética underground los oscuros ecos de los ochenta hacen acto de presencia entre andanadas de nebuloso fuzz. tormento y desasosiego entre magnícias guitarras.Uno de los mejores temas del album.  

Cadenciosa y misterioso “Shapeshifter” se abre paso entre atmósferas psych que crean la suficiente tensión como para mantenernos atentos. Una cálida voz con tonos bluseros, la insaciable batería y cadente bajo y unos solos incisivos y ácidos lograr crean el clima pretendido por los de Oklahoma. Fuzz nebuloso en un tema gris que se agranda adquiriendo cada vez mas intensidad. Catártico y atractivo puede crearnos una perplejidad que nos hace querer mas. El tema juega con distintos elementos psicodelicos para crean un magnético enjambre sonoro que nos atrapa entre su fauces. Un hechizo catártico  entre las tinieblas en las que tan bien se mueve la banda. dejándose llevar por esta apuesta psicodelia hasta terrenos que rozan la estratosfera. Contraponiendo ritmos gruesos con afilados e hirientes solos bajo los hipnóticos ritmos que evolucionan en una espiral caleidoscópica en la que los alucinógenos salen de cada nota. Se trata del tema mas largo del álbum, y se muestra como una oportunidad para desarrollar toda la psicodelia que llevan dentro. Esa voz a caballo entre las apuestas del rock gótico británico de los ochenta y el Morrison mas chamánico junto a combinación de elementos lisérgicos logra un gran y original resultado.

“Covered in dawn” da un cierto giro de tuerca con sus desérticos riffs humeantes. Fuzz garagero y arenoso y voces alternativas herederas de Bauhaus o Sister of Mercy. Intenso, desgarrador, atormentado, su sonido se engrosa gracias al trabajo del bajo. Otra combinación entre los ecos del desierto y las catacumbas de la escena alternativa de las islas que habitan entre tinieblas.

En un nuevo giro inesperado, “Lady of the Woods​/​Psychonaut” se construyen desde acordes acústico y efectos lisérgicos. Una sinfonísmo en los mismos tonos grises de los temas precedentes pero en esta ocasión con un carácter progresivo. Voces mas propias de hard-progresivo melódicos construyen melodías desgarradoras e intensas. Pareciera que estamos ante otra banda. La guitarras y sus bellos acordes y solos entre ritmos hard-rock. Elementos de distintos estilos que son tejidos con firmeza y gran habilidad para que nada resulte impostado.  Incluso su angelicales coros encuentran un hueco entre el poderoso ritmo y la cadencia del inquebrantable bajo. Completamente sorprendente. 

Para poner la guinda a un pastel que está creado con multitud de ingredientes, “The nile song” nos muestra a RAINBOWS ARE FREE en plena efervescencia hard & heavy ochentera. un tema al que no falta a su cita el siempre presente envoltorio fuzz. 

Mucha mas pesada “A Penny’s worth” incide en los ecos heavy-rock y stoner con una mirada retrospectiva a la escena alternativa del pasado siglo. Solos virtuosos completan un viaje de ida y vuelta a la escena proto-metal bajo autopistas psicodélicas. 

Otra vez la acústica folk se presenta ante nosotros en “Eunice”. Casi medieval, el tema se acompaña de angelicales coros que nos elevan a un luminosos espacio que no habíamos visto en ninguno de los temas anteriores. Un cuento de ensueño que contrasta con la fuerza de todo el álbum mostrando el lado mas sensual de la banda. 

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Reseña: TARABAN.- ““How The East Was Lost” 

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Cuatro años y medio han pasado desde los polacos TARABAN me sorprendieran con su EP homónimo con su fuerza heavy-blues y proto-metal. Ahora, reconvertido en trío la banda se inclina más hacia escenarios heavy-psych con su álbum “HOW THE EAST WAS LOST“. Su nombre (extraido de un tambor de guerra ucraniano) nos da pistas de que estamos ante una formación rocosa y guerrera, que en esta ocasión combina largos temas con cortes más directos bajo un denominador común, la psicodelia mas atractiva que los puristas pueden encontrar. Esto no significa que estos chicos no se hayan trabajando este album, sino todo lo contrario. Si bien los escenarios heavy-psych parecen ser su leif-motiv, las primeras vibraciones proto-metal y el blues más ácido están muy presentes. Cuidadas melodias combinadas con sólidos pasajes en los que el ritmo no decrece en esa exploración expansiva de su música. otra muestra más de la solidez de la escena polaca que no deja de darnos alegrias con bandas y albumes como este. Pesados, pero cuidando cada tema sin perder un ápice de autenticidad, lo cual, teniendo en cuenta la cantidad de propuestas faltas de originalidad, es todo un regalo. Un soplo de aire fresco a una escena que da ciertas muestras de estancamiento, pero TARABAN nos hacen seguir creyendo en la creatividad lo que supone un empujón y una motivación para seguir disfrutando de la música que nos gusta. Psicodelia de muchos kilates  con afilados riffs penetrantes, voces agudas llenas de garra que mutan a una calidez reconfortante para los sentidos en siete cautivadores temas. Estamos ante uno de esos álbumes para disfrutar desde la calma del sofá con una buena copa de vino de nuestras manos. Todo un plato gourmet para los paladares mas esquisitos de la psicodelia pesada.  

Los pausados acordes de la introducción de “Last laugh” así como el grito y las ritas iniciales nos introducen en un misterioso entorno con una cierta querencia Sabbath que se diluye elevándose por escenario nitidamente heavy-psych sin perder esa herencia sabbathica. oscuros espacios sonoros en los que la hechizante voz pseudo blues de Daniel Suder, nos seduce entre ondulantes riffs. Sólidos y lisérgicos, el uso de efectos nos va llevando a distintos escenarios y estados de ánimo. Bajando a cavernas psico-progresivas mas propias de las bandas británicas de los primeros setentas. Un aroma en el que los tonos acústicos embriagan los psicotrópicos momentos que consiguen crear los polacos.  Pasajes retro, con relajantes momentos con sutiles acordes de guitarra y un magnético bajo. Una sucesión de subidas y bajadas de intensidad que culmina en una espiral de efectos y solos con una melodía repetida que acaba por abducirnos en su parte final. Un tema de once minutos llenos de épica  con un resultado simplemente ¡¡¡brutal!!

El heavy blues y la psicodelia pesada se conjugan en “Backseat driver”. Voces llenas de garra y sentimiento que consiguen transmitir bajo cadentes pasajes en los que el blues parece tomar el protagonismo. todo un espejismo que se resuelve con un torrente de riffs proto-metal. Una combinación de dinamismo y fuerza que se precipita como una estampida de búfalos bien guiada. Una estampida que no concluye en un caos, sino que aparece perfectamente controlada por una guitarra ácida que impide que se despeñe por el precipicio con sus solos lisérgicos. Una vez puesto el freno, el rebaño sonoro del tema reposa en apacibles prados en los que los tonos Sabbath colorean con sutiles pinceladas un corte que definitivamente sucumbe ante el blues y la psicodelia. Versátiles y efectivos resuelven a la perfección un tema que parecía haber encabritado. 

“The plague” parte de plácidos acordes psych con un cierto misticismo como preludio de una fornida linea de bajo. Sobre esta sólida base, la cutivadora voz se abre paso entre espesas neblinas en las que las guitarras ácidas se blanden. En una nueva mutación los registros vocales evolucionan a momentos llenos de garra proto-metal. Un contundente bajo y una diabólica base rítmica soportan esa evolución ondulante que acaba diluyendose a mágicos pasajes en los que una magnética calma se diluye pausadamente.

Instalados en esas atmósferas psicodelicas, “21st century deluge” se desarrolla entre reconfortantes brumas bajo reparadores pasajes de de guitarra duales envueltas en la neblina.  Aquí encontramos los momentos más sosegados del álbum en un tema que parece ser una especie de interludio instrumental.

El album se va construyendo con temas con una combinación de temas de larga duración en los que los polacos desarrollan todo su potencial y cortes más cortos y directos.  Así “White lies” nos trae melodías psicodélicas más propias de los primeros setenta, con agudas voces que se elevan desde la melancólica calma. El sosiego no significa fragilidad, y la potente batería no ceja en su empeño y virulencia en ese ambiente triste. Una contención que genera un viaje místico en tonos vintage, un transito sin estridencias con pasajes fuzz con guitarras afiladas. Voces duales replicándose y cambios de ritmo, wah wah entre nebulosas psicotrópicas llenas de una épica oscura que pule un tema narcótico y aturdidor.

Retomando el heavy-blues de su EP debut, “Wizard’s man”, con la sombra de Sabbath en el horizonte, ondula explendoroso entre espacios proto-metal y ese blues psych en el que los efectos fuzz y wah wah conviven en dos planos distintos con un resultado brillante. Blues psicodelia y proto-metal unidos en una causa común bajo efectivos tonos retro en otra de las joyas de este gran ábum.

Cerrando el círculo, los nueve minutos de “Liberty frat” recuperan el misterio a través de pasajes de psicodelia susurrante en la que los elementos progresivos están presentes. La ruta de vuelta  a las bellas melodías bluseras llenas de calmada magia. Un sonido limpio y reconfortante nos masajea en cada acorde. Alejados de estereotipos el trio se desmarca de todos esos trabajos que parecen cortados por el mismo patrón. Coros ensoñadores aderezan la vocación mística y oscura que la banda parece mostrar en este trabajo que supone todo un regalo para los amantes del género.

 

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Reseña: SURYA.- “Overthrown”

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“OVERTHROWN” es una de esas gratas sorpresas que nos encontramos de vez en cuando. El primer álbum de la banda de Jerez de la Frontera que irrumpe en la escena con la fuerza de un huracán. Después de haber publicado en el año 2.017 un EP,  Antonio Hierro (voces y guitarras), José Moares (guitarras y sintetizadores), José Mª Zapata (bajo y percusión) y Carlos Camisón (batería, guitarras y voces) graban en Estudio 79 a los mandos de Rafa Camisón, y con la masterización de Mario G. Alberni. en Kadifornia los ocho temas que componen este álbum conceptual que navega entre las aguas de los sonidos arenosos salidos de los desiertos californianos en los noventa y las corrientes hard-rock que nacieron en la década de los setenta. Un equilibrio que se sostiene en poderosos ritmos aliñados con un exuberante fuzz y riffs monolíticos sin renunciar a cuidadas melodías que se recuestan en remansos psicodélicos en los que se vislumbra una cierta esencia andaluza. El resultado es un atractivo y atrayente trabajo que fluye con soltura en cada uno de sus temas y acaba por sorprendernos gracias a la madurez que refleja cada uno de sus temas. Guitarras que su superponen en distintos niveles para conformar temas prietos y efectivos que se colorean con distintas influencias para acabar construyendo un sólido oleo multicolor.  La temática del álbum se circunscribe la venganza de un hijo que fue repudiado por su padre, conformando cada tema un capítulo de dicha historia. 

“Tales of the great Fharats” parte con pegadizos y repetitivos riffs stoner que no se andan con contemplaciones. Directos a la yugular derrochan fuzz bajo esquemas ortodoxos de rock desértico que nos golpean con fuerza.  Un tema que acaba ondulando sin salirse del camino y en el que encontramos una poderosa y fornida línea de bajo que contrasta con la finura de los solos de las guitarras. Ciertos vientos sureños refrescan el envite al que nos someten refrescan el tema con tonos setenteros en su parte final.  

Sobre unos cimientos sencillos pero efectivos, “Sundazed” parece seguir la estela del corte precedente. un olor a “noventas” se percibe especialmente en la cadencia vocal junto a sus difusos riffs. Un puente de ida y vuelta que sirve de espacio para construir una autopista de fuzz a través de la cual contar la historia de Fharats ardiendo por el conjuro de su hijo. Serpenteando sobre el riff que está construido, finalmente acaba modulándose hacia espacios más psicodélicos en su última parte. Sin perder su vocación arenosa el tema cae en ciénagas lisérgicas. unas arenas movedizas que hacen que el tema gire en una espiral que acaba diluyéndose poco a poco.

Largas rectas de autopista, desierto y fuzz nos evoca “Crystal gate”. Con un riff repetido el tema transcurre con un cierto aroma retro. Un corte pesado que mantiene la frescura y dinamismo con su contagioso ritmo. Sus cálidos tonos siguen la constante del resto de temas, aquí de una forma algo más serena y lineal. El corte más largo del álbum incluye algún momento progresivo en sus surcos. su larga duración permite más la experimentación con otros sonidos. La lucha entre padre e hijo queda abierta a tenor del resultado del tema con un final en el que los jerezanos descienden a plácidos pasajes más psicodélicos. 

A modo de continuación con el tema anterior, “Thousand years bridge” mantiene la vocación psico-progresiva. Calmados acordes semi-acústicos y susurrante voces nos envuelven en un agradable manto. Su magnetismo difiere de la fuerza de los temas precedentes, variando aquí la propuesta musical. Una agradable sorpresa que nos da muestra de la versatilidad de la banda narrando de forma aleatoria la historia sobre la que se basa el álbum. 

“Golden tower” rescata la senda desértica para avanzar guiados por un inquietante bajo a través de amplios espacios en los que el fuzz humeante regresa con fuerza. componiendo en dos estratos distintos, la base rítmica se colorea con profundos solos de guitarra que se estiran en una exploración psicodélica.  Aquí la banda parece sentirse cómoda y eso se nota en el acabado del tema que rezuma aroman noventeros en sus riffs. Tras la muerte del padre, el hijo contempla su reino. toda una serpiente multicolor en la que el desert-rock zigzaguea con gruesos e incisivos riffs en bucle entre tonos llegados del sur que evocan momentos de gloria de la escena andaluza.

Volviendo a los sonidos acústicos, “Turtle shaman”, describe el ocaso a través de arpegios que retratan su habilidad y técnica. Con distintos elementos estilísticos van construyendo un oscuro relato instrumental en el que las voces progresiva herederas de los setenta hacen que el tema se incline a momentos progresivos. giros inesperados que se desatan en una estampida rítmica que acaba por arrollarnos en otro ejemplo colorista de que la banda no se aferra a un estilo concreto. El resultado es un tema lleno de magnetismo que relata como se adquiere la sabiduría a través ese chaman encontrado en sus viajes y que le sirve al hijo para el conjuro que acaba con su padre. 

Una nueva sorpresa nos espera en “Begone”. Hard rock cavernícola con tonos funk y un groovy alegre y cadencioso. Fuzz y wah wah a la vieja usanza tiñe de ocre un tema que podríamos considerar algo vintage pero que todavía vigente. Sin sonar a rancio, su sencilla estructura resulta ser lo suficientemente efectiva para que se cumpla la máxima de que a veces “menos es mas”. Aquí no  encontramos complicados desarrollos, sino hard rock sin pretensiones. 

“No Further” cierra el álbum con una inquietante línea de bajo sobre pasajes heavy-psych que se elevan ondulando como banderas guiadas por el viento. La suficiente dosis de fuzz como para ir elevando la intensidad sin renunciar a momento psicodélicos sin perder su cadencia rítmica en ningún momento. Un fujo constante que permite avanzar sin mirar atrás. 

“OVERTHROWN” supone una magnífica carta de presentación que nos confirmar el renacer de la escena andaluza con un nuevo retoño que se una a la cada vez mas larga lista de nuevas banda que tantas satisfacciones nos están dando en los últimos tiempos. 

El álbum ve la luz con la unión de los esfuerzos de pequeños sellos nacionales que siguen apostando por nuevas bandas, lo cual es todo un reto que los aficionados debemos de agradecer y que poco a poco a de ir dando sus frutos. El álbum se encuentra disponible a través de  Spinda Records, Surnia Records, Monasterio de Cultura, Violence In The Veins, Bandera Records, Sacramento Records, Odio Sonoro, Gato Encerrado Records, Discos X Mil y Noizeland Records.

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TESOROS DEL SIGLO XX: STONE HARBOUR.- “Emerges”

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El incansable sello Guerssen recupera una nueva joya escondida publicando esta semana “EMERGES”, el único álbum del dúo de Ohio STONE HARBOUR.

Editado originalmente en un prensaje privado en 1974 es uno de esos álbumes que siempre ha sido codiciado y valorado en el mercado del coleccionismo. Ahora tenemos la ocasión de disfrutarlo. Psicodelia llena de melancolía con unas guitarras ácidas que se desangran en profundos lamentos con cálidas voces que nos arropan en cada acorde. Oscuros y underground, sus temas fluyen de las profundidades del sótano en el que fue creado entre tenues. Ecos de garage y sencillo rock and roll que por momentos recuerda 13th Floor Elevators . Los jóvenes Ric Ballas y Dave McCarty plasmaban sus sueños y sus inquietudes en diez temas cuya sencillez se convierte en su mayor virtud. Psicodelia y folk unidos en una causa común en la que ensoñadores voces suponen un gratificante arrullo. Entre esos apacibles pasajes de folk psych, sorprenden algunos momentos en los que sin salirse de esa propuesta toman prestados elementos más propios de Hawkwind. lo cierto es que el sonido de los británicos Tractor parece adecuarse más a la definición de su propuesta musical, especialmente en los momentos acústicos de temas como “Summer magic is gone”, toda una belleza de canción que nos susurra placenteramente generándo un estado de bienestar terapéutico y reconfortante,  o “Stone’s trow”, en la que las guitarras acústicas conviven con ácidos pasajes eléctricos en un segundo plano. El título del álbum es ciertamente premonitorio, ya que los temas emergen con gran naturalidad.

En definitiva, un trabajo introspectivo, tenue pero lleno de una magia intrínseca que contiene muchos matices ocultos en cada surco. Psicodelia de baja fidelidad que se viste de rock and roll hilarante y psicotrópico en cortes como “Still Like That Rock & Roll” o “Rock and roll puzzle”. ácidos en “Grainds of sand” y folkies en cortes como “Dying to love you”.

El álbum cierra con “Working for the queen”, un tema sucio en el que las distorsiones  cabalgan entre el garage punk y los dictados de Hawkwind a bajas revoluciones.

 

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