Reseña: MERCURY BOYS.- “Return To Cinders”

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Para poner en antecedentes al personal tengo que decir que lo que han hecho MERCURY BOYS no tiene nombre. ¡¡No pueden publicar un EP con tan solo trece minutos de duración!!!. ¡¡¡Quiero mas!!!. Una vez dicho esto en tono de humor, habría que explicar quienes son MERCURY BOYS, y con solo decir que sus miembros proceden de bandas como ORANGE SUNSHINE, SUPERSONIC BLUES y RAGGED BARRACUDAS, se puede intuir el contenido de éste “RETURN TO CINDERS”. Aprovechando los elementos primarios de nuestra naturaleza auditiva, nos ofrecen cuatro cortos y directos temas en los que el proto-metal de los primeros 70’s nos arrasan bajo influencia del heavy-blues más infeccioso y la psicodelia pesada más ácida. Canciones que suenan rudas y primitivas pero que te arroyan a su paso. Directos a la yugular, no permiten un margen para la pausa de sus frenéticos ritmos en esta bacanal de sonidos crudos herederos de bandas como Blue Cheer o Mc5 de los cuales nos ofrecen una incendiaria versión de su tema “The american ruse”. Estamos ante un proyecto de cruce de fronteras de personas cuyos caminos se han cruzado regularmente a lo largo de los años, haciendo un esfuerzo colectivo más que solo una necesidad. En cada tema se percibe a cada uno de los músicos dándolo todo por esa causa común, sin complejos. Un trabajo solidario que nos depara unos frutos exquisitos a través de estos cuatro cortes rudimentarios y salvajes pero llenos de calidad, tanto en la interpretación como en la creación. Los temas ahora liberados pertenecen a unas grabaciones efectuadas en 2.018 por lo que desconozco si existe mas material, pero desde luego sería todo un regalo porque este trabajo te deja con muchas ganas de mas. Adictivo, directo, impactante, ardiente y corto tristemente…… 

“RETURN TO CINDERS” fue capturado por Guy Tavares en Motorwolf Studios, La Haya, Holanda a principios de 2018 y cuenta con una portada obra de  Adam Burke y está disponible vía Who Can You Trust? Records!

MERCURY BOYS son Guy Tavares (voz), Timothy Aarbodem (guitarra, bajo) Janik Ruß (guitarra) y  Christian Dräger (batería).

“Atlas Falling” no deja títere con cabeza desde el primer riff: La hogada y aguardentosa voz de Guy Tavares se desgarra en tres minutos y medio de heavy-blues ancestral. Rudo e indómito el tema despide un aroma cannabico en esta re-encarnación de Lemmy a los mandos de una banda heavy-psych. ¿Proto-metal? ¿heavy-blues?, ¿psicodelia? Cualquiera de estos términos valdrían para definir el sonido de un tema incendiario y pegadizo que te golpea con garra. Banda sonora de garito de carretera con olor a bourbon en una bacanal ácida sobre trepidantes ritmos con ese proto-metal pegajoso y viscoso saliendo de las entrañas de estos cuatro músicos. 

Sin el perder el tono al corte anterior, “Sturnus taciturn” se mueve entre espesas aguas hard-rock y proto-metal. Grueso y plomizo, contrarresta esta pesadez con las incrustaciones de solos ácidos con un cierto aroma sureño. El fornido bajo empapa de graves sonido un tema mas oscuro entre sus serpenteantes guitarras arropadas por platillos explosivos. 

Con una entrada llena de fuerza que me recuerda al clásico “Going Down,”, “Apollo phoenix rising” nos ofrece un juego de voces entre el vómito en clara línea Lemmy y momentos de rock arcaico y primitivo con ecos garage. Un trepidante ritmo nos arrolla a toda velocidad entre vibraciones proto-metal de libro a las que se incorporan las intoxicantes guitarras asesinas. Húmedo y ardoroso, el corte es todo un estimulante para cuerpos apagados. Dando un pequeño giro, a mitad de la canción las melodía desciende a pasajes heavy-psych mas melodiosos que aplacan la furia para introducirse en psicotrópicos bosques en los que las guitarras tratan de abrirse paso entre la espesura. Un agreste tránsito que acaba retomando el rumbo por un cauce más sosegado. 

El Ep cierra con una incendiara versión del clásico de MC 5 “The american ruse”. El sonido proto-punk y los ecos proto-metal se homenajean con precisión . El acierto de escoger este tema para ser versioneado es de lo mas apropiado teniendo en cuenta el carácter y vocación de la banda.  Toda una invitación al baile en este frenesí de ritmos trepidantes. Pesadez, acidez y la perfecta banda sonora para la vida en Sodoma y Gomorra a través de estos arcaicos y primitivos sonidos que tan bien siguen encajando en pleno siglo XX.  Brillante e impactante. 

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Reseña: DAVI RODRÍGUEZ DE LIMA.- “Fantasma”

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Tras haber emigrado a Alemania desde su Brasil natal, DAVI ROGRIGUEZ DE LIMA ex-batería de la banda  indie ECOS FLACOS y de la banda de punk experimental ORANGE DISASTER, el tiempo pasado y las personas dejadas en su tierra, le hace entrar en un estado entre la neurosis y la paciencia, lo que le lleva a componer este álbum de nombre “FANTASMA”. Seres solitarios, perdidos entre mundos y burbujas, expatriados de la vida, la familia y los amigos. Ese egotrip se refleja en temas neuróticos en los que la psicodelia se muestra en su forma más turbia. Con crudos momentos proto-punk con guitarras sucias, temas con una base blues nebulosos y otros que transitan por espacios siderales creando tortuosas odiseas espaciales en vena HAWKWIND. El músico no reniega a nada, y es capaz de incorporar el sonido del saxo para crear pasajes avant-garde de tonos jazz.

Siempre bajo un prisma neurótico y aturdidor, que refleja todos sus miedos y sus tormentos. Una angustia fielmente captada en un álbum experimental que no será de fácil escucha para el gran público, pero que a los fans de la música noise y la  psicodelia experimental  puede darle grandes momentos, ya que sus surcos están llenos de matices y de vida. Todos los instrumentos y voces, así como la masterización y portada del álbum  han sido obra de Davi Rodriguez de Lima, siendo acompañado a las trompetas por Pedro Henrique Souza Rosa. 

El álbum se encuentra disponible vía Sulatron Records, un sello dado a dar cobijo a apuestas experimentales, y que con este álbum da un paso más allá ampliando su horizonte.

El músico nos da algunas pistas sobre su trabajo:

“Trabajar solo tiene sus altibajos. Autocrítica, soledad y presión junto con libertad, independencia y autoconciencia. El tiempo se convierte en una mezcla entre la neurosis y la paciencia”

Los fantasmas son normalmente seres solitarios, perdidos entre mundos y burbujas, expatriados de la vida, la familia y los amigos. “Esto es exactamente lo que he pasado en los últimos 8 años, un inmigrante brasileño construyendo una nueva vida en Alemania, aunque con fuertes lazos con Brasil”, dice, logrando mantenerse en contacto con su mundo brasileño a través de las redes sociales. En realidad sólo fortalece esta sensación de estar entre mundos. Mi presencia es intangible, realmente no estoy allí. Esas herramientas terminan reforzando esta sensación de estar vivo y muerto al mismo tiempo, este fantasma en el que me he convertido”.

El álbum nació como parte de la tesis de maestría de Davi en diseño de sonido, y por lo tanto es muy experimental en el concepto de producción ist. Los tambores, por ejemplo, no son realmente tambores: en realidad son un kit de batería autoproducido basado en muestras que utiliza ruidos y grabaciones de técnicas foley. “Grabé una amplia gama de sonidos, desde obras hasta latas de leche; cuando nada funcionó, golpeando una ventana hizo el truco”, dice. En lugar de un bajo, utilizó un sintetizador Moog e incluso construyó un amplificador de guitarra de tubo él mismo, con el fin de lograr diferentes timbres. “Todo parte de tomar riesgos. Concluye una cuestión de prueba y error, de experimentar, fracasar, intentarlo de nuevo y de fallar mejor”, concluye.

“Fantasma” brota de un manto de efectos y extraños sonidos que marcan el punto de partida una exploración lisérgica  en la que crudos riffs evolucionan entre un cálido registro vocal por una senda neo-psicodélica. Hipnóticos ritmos combinan esos elementos psych herederos de los sesenta con momentos noise bajo una atmósfera pseudo-espacial. El resultado es una extraña orgía sónica que recubre una apacible melodía que avanza con el caos a su alrededor.

Partiendo de algunos riffs pesado y ritmos kraut “Tamed” ofrece una curiosa combinación en la que los registros vocales proto-punk se ejecutan sobre una estructura de un tema de blues. Una arriesgada, pero brillante combinación que conjuga varios ecos llegados de los setenta sobre una desgarradora voz. Tema fornido, y rugoso.

Cambiando el registro y siendo seducido por un sonido kosmiche en vena Hawkwind “Off track” se desarrolla bajo sucias guitarras con una voz chillona y desgarrada con una clara actitud punk. Un vendaval aparentemente poco cohesionado que refleja el objetivo que el músico brasileño trata de transmitir.

Sumergido en atmósferas netamente psicodélicas, la neurosis aparece en “Eternal children”. Aturdidores con una chamánica voz conjugan vibraciones cercanas a los dictados “noise” ejecutadas a bajas revoluciones. Sus narcótico momentos van evolucionando, elevándose a entornos espaciales arropados por una multitud de efectos y distorsiones que acaban generando un shock neuronal.

“Grey times” nos sorprende con una extraña introducción con sonidos de sirenas tras las cuales llega una pausa. Tras el silencio se inicia una odisea espacial en las que sus crudos riffs me recuerda a Hawkwind. Siempre un punto de referencia para muchas apuestas de esta índole. Combinando esas turbias vibraciones con un carácter proto-punk nos ofrece un torbellino sónico que culmina con momentos en los que el jazz hace acto de presencia en su faceta Avant-garde. Una original forma de culminar un tema lleno de fuerza y en el que su sucio y chirriante sonido acaba resultando un estimulante.

La calma llega con “Neblina rosa”. Un tema construido sobre una base blues y en el que tímidos nebulosos acordes lo-fi acompañan el aguardentoso y chamánico registro vocal de DAvi. El tema se eleva entre la espesa humareda para tomar forma de blues pantanoso con un cadente ritmo y solos chirriantes llenos de acidez. Los coros envolventes ponen la nota de color en una fiesta etílica que me recuerda por momentos al mismísimo Tom Waits.  El resultado es un blues mugriento y narcótico.

Recuperando los crudos riffs, “Banalized” nos arrolla como un torbellino difuso usando un ambiente lleno de psicotrópicos sobre una base hard-blues adornados con esa voz proto-punk tan del gusto del músico brasileño. Como la gran de los cortes contenidos en el álbum, se convierte en un espacio para la experimentación en el que tienen cabida los momentos free-jazz con el sonido de las neuróticas trompetas antes de una muerte a mano de una poderosa e hipnótica línea de bajo en una aturdidora bacanal psicotrópica.   

El álbum cierra con “Filho”, un tema compuesto únicamente con la guitarra y la voz y que genera una curiosa simbiosis en la que el grave registro vocal son arrulla en contraposición con los repetidos acordes de una cruda y sucia guitarra. Siempre sorprendiéndonos, nunca puedes adivinar el camino que escogerá el tema en su avance. En esta ocasión, una guitarra con afilados solo se une a la fiesta retorciéndose en su parte final.

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Reseña.- SUN DIAL.- “Return journey”

r-397328-1223150276.jpegSUN DIAL es probablemente la banda más destacada de la neo-psicodelia. Desde los inicios en 1.990, Gary Ramon dio un enfoque nuevo a los sonido lisérgicos que habían emergido a finales de los sesenta, siendo un referente para muchas nuevas bandas que retomaron aquellas vibraciones. En 1.993, tres años después de su fantástico debut, editaron “RETURN TO JOURNEY”. Tras muchos años agotada la edición original, Sulatron Records recupera este artefacto en una edición limitada a 500 vinilos. Un álbum lleno de sucios sonidos de guitarras distorsionadas, y una original combinación de elementos shoegaze y de la psicodelia más psicotrópica. Tratando de llevar esos sonidos pioneros en los años sesenta a una cuotas de locura no vistas hasta el momento, el multi-instrumentista Gary Ramon se convierte en un nuevo pionero en el vasto arco iris de la psicodelia transformando aquellas vibraciones en algo ruidoso y aturdidor.  Usando la herencia freak de los sesenta y tomando prestados, tanto elementos kraut, como melodías The Beatles, para dotarlas de sucios sonidos guitarras herederas del sonido Detroit popularizado por bandas como The Stooges,  Una vez allí, añaden vibraciones espaciales de los primeros Pink Floyd y sobre todo de sus compatriotas Hawkwind. Una mezcla explosiva que hace que estemos ante un referente de una nueva era para la psicodelia.

“Magic Potion”, el tema que abre el disco, es un ejemplo de como convertir un clásico en otro clásico. Sobre un tema original de los británicos Open Mind de 1969, construyen un corte proto-punk lleno de guitarras sucias herederas de The Stooges a las que insertan desarrollos y distorsiones en pura vena Hawkwind sobre melodías vocales más propias de The Beatles.  Un tema que muestra a SUN DIAL en un estado salvaje y cavernícola. rabía y fuerza sobr un sonido verdaderamente aturdidor que casi hace empequeñecer al original de Open Mind. ¡¡Toda una brutalidad de tema!!

Los pedales y distorsiones más psicotrópicas presiden “North Eastern”. creando un entramado caleidoscopico con una cadencia rítmica imperturbable que va evolucionando según avanza el tema. Una gema en bruto que los británicos van puliendo poco a poco.

“Fireball” es una especie de transición entre los sesenta más salvajes y la neo-psicodelia a través de la transformación de los ecos indie en lo que luego se convierte en el sonido shoegaze. Un contrapunto entre pesados riffs y melodiosas voces con un resultado espectacular. Uno de los temas destacados del álbum.

Otro excelente tema en una línea parecida al corte anterior es “Through you”. Shoegaze nuevamente con esas distorsiones características de todo el álbum. siempre bajo hipnóticos ritmos y con la pedalera de la guitarra echando humo. Diabólicos efectos que modulan cada acorde de la guitarra y una magnetizante y cálida voz.

“U.V.” supone una especie de interludio entre acordes floydianos cercanos a los primeros momentos en los que la influencia de Syd Barret parece estar presente.

Los catorce minutos de “Sun Stroke / Mind Train”, suponen la culminación de la experimentación. Una bestialidad de tema en el que el noise, el shoegaze y la psicodelia conviven bajo atmósferas espaciales con mucha influencia kraut. Una jam hipnotica en la que Gary Ramon deja fluir sus instintos más ácidos toda su creatividad sale a relucir sin ataduras. Con elementos inspirados en Syd Barret, el sonido de los primeros Pink Floyd está presente en su surcos, creando extrañas atmósferas que rozan postulados noise. Un tóxico y esquizofrénico tema en el que las voces ponen la cordura y el sosiego con todo su magnetismo.  

“Slow Motion” cierra esta travesía experimental con cálidas y envolventes atmósferas shoegaze en las que siguen teniendo un gran protagonismo las guitarras. El tema más sosegado probablemente entre toda la locura de ruidosas guitarras hirientes y atormentadas.

Sin duda hasta la aparición de SUN DIAL, probablemente la psicodelia estuvo dormitando durante años. los británicos la rescatan de ese sueño para hacer que siga en nuestros días, completamente viva. 

 

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Reseña: LITTLE VILLAINS.- “Philthy lies”

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“PHILTY LIES”  es otra curiosa edición del sello Heavy Psych Sounds que ve la luz. La banda LITTLE VILLAINS se formó en 2.006, pero nunca despegó como tal. Fue fundada por el legendario batería de Motorhead, Phil “Philthy Animal” Taylor, junto a Sr. James A Childs, guitarra de AVON y el bajista Owen Street.  Tras el fallecimiento de Phil Taylor en 2015 parecía el final del proyecto; sin embargo, Childs y Street sintieron que las canciones merecían ser escuchadas, y ahora acompañados por el batería Chris Fielden, están listos para descubrirnos su ruidoso legado como homenaje a su amigo.

Este debut es una rebanada de media hora de un pastel de ensueño de rock and roll. De alguna manera, como si se hubiera enviado del cielo es un regalo raro, ofreciéndonos la posibilidad de experimentar el talento excepcional y feroz del fallecido Phil una vez más. Temas que transitan a toda velocidad como si de una escena de Mad Max se tratara. Rock and roll diabólico  en los que el hard & heavy se codean con desérticos riffs de fuzz humeante y melodías de llegadas de los años noventa. Pero sobre todo fuzzzzzzz, mucho fuzzzz. 

Estribillos repetitivos con herencia grunge presentan cortes como “What on earth” o “Aattack”, donde las guitarras asesinas reparten fuzz a diestro y siniestro incorporando melodías sobre estructuras sencillas arropadas por una batería implacable. Ritmos punk en “Traitor” inmersos en una nueva espiral de fuzz salvaje con los mismos registroa vocales noventeros, o en tonos más garageros en “Running around”, sin renunciar al uso de las guitarra difusas ni un sólo instante. 

Más oscuros y lánguidos, “Water under the bridge” como su apertura como si de un triste tema de cabaret se tratara, va robusteciéndose paulatinamente sobre esquemas grunge en los que la banda incorpora pasajes de guitarras más psicodélicas.   Una especie de revival de los noventa con estribillos bien acoplados y efectivos. Sobresaliente trabajo en las guitarras y voces en tema serpentea con más sosiego que los cortes predecesores.

“In the head” supone la esencia pura del rock and roll en una nueva vuelta a los noventa. Coros que sobresalen entre las guitarras incorporando efectos y distorsiones más propias del desert-rock sobre melodías vocales más cuidadas y pegadizas.

Temas directos y breves como “Enemy” en el que el punk se viste de fuzz bajo los diabólicos ritmos de la batería y un impactante bajo. 

En las grabaciones se pueden apreciar las risas y conversaciones de los músicos al comienzo o final de los temas.

Lo cierto es que encontramos curiosas combinaciones que resultan efectivas como “Got to grips” , en el que las guitarras y riffs más propias del heavy-rock se reconvierten en momentos de psicodelia con buenas melodías.

Los dos minutos de “I am dying master” nos ofrece otra cara distinta. Heredando sonidos Zeppelin, el stoner y el hard rock más frenético logran un punto de encuentro amparados por la guía de la guitarra fuzz. ¡¡¡¡Energía en estado puro!!!

“Get out” ofrece la ternura de la banda sobre acordes apacibles bien estructurados. La melodía quita el protagonismo a los fuertes ritmos sin perder el aura desértico ni la vocación noventera. Un tema que va apagándose en la lejanía conforme va llegando a su final. Una paradójica agonía que quizás evoque al amigo perdido.

Las canciones se colocaron para el álbum en Unit A Studios en Palm Springs, California, en febrero de 2007. James A Childs produjo y diseñó Philthy Lies en una cinta de 2 pulgadas con el propietario de la Unidad A, Robbie Waldman, asistiendo a la sesión. Recientemente, James ha tallado cuidadosamente el sonido del disco para lograr la máxima justicia de las cintas originales, desde la mezcla hasta el máster, y es parte de su mejor trabajo hasta la fecha. 

“PHILTY LIES” es un testimonio del profesionalismo de Philthy Animal Taylor y es una prueba de que aún era un gigante del rock and roll, ¡incluso 15 años después de su partida de MOTÖRHEAD. El álbum verá la luz el 29 de marzo de 2019 a través de Heavy Psych Sounds Records!

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DZJENGHIS KHAN.- “Dzjenghis Khan”

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Heavy Psych Sounds rescata el álbum homónimo de DZJENGHIS KHAN que había sido  lanzado en 2007 por el sello holandés Motorwolf. La banda, con base en San Francisco, contó con el bajista Carson Binks (también en Wild Eyes and Saviors), el bateria Tommy Tomson y el guitarra Lane Rider

Este disco refleja la escena musical de esa época y sigue siendo una perla de rock ácido sin pulir. Recuperando el sonido heavy-psych en un momento en el que no había una escena real. Así se han convertido en unos “pioneros después de los pioneros”. Con un sonido sucio en su surcos, ácido, borroso y completamente en bruto. Con un ambiente de baja fidelidad pero que derretirá tu cara con sus fangosos riffs, haciendo que tu cabeza sufra una deflagración de fuzz.    

“Snake bite” abre el trabajo con un ritmo imperturbable de batería y solos corrosivos e incesantes. Una ondulación sobre el poder de los tambores en un tema instrumental que directamente vuela cabezas. 

La esencia hard rock setentera está presente en gran parte de los temas. muchos de ellos, dotándolos altas dosis de ese sucio sonido de Detroit, que se practicaba a finales de los sesenta.

“Wildcat” es un claro ejemplo de ello. Un tema en el que la instrumentación es más densa. Desgarros vocales con mucha influencia blues y una vocación de garage-punk. Una aspereza, con altas dosis de retro-rock, con riffs pegadizos, e incursiones salvajes de una aguda guitarra sobre la densidad del espeso ritmo. Un tema con fuerza y gancho.

Este tipo de sonidos son muy del gusto del sello italiano, donde ya hemos visto repetidas apuestas en este sentido.

La crudeza de los setenta más salvajes se manifiesta en “The widow”. Rock and roll y garaje con ritmos repetitivos como mucho groovy que poco a poco se van engordando.  

Todo un torbellino con una batería básica y matemática a su vez, sobre la que van elevándose riffs como mucha dietilamida en una línea que por momentos recuerda a CREAM vestidos de Johnny Winter, con interminables solos virtuosos. En esa enagenación de riffs, la batería pone orden para retomar la ondulación y el aparente control dentro del caos. Ahí aparecen esas voces gritonas y macarras herederas del garage más salvaje. 

El sonido Detroit, fiel reflejo del desencanto del proletariado de las fábricas de su barrios, vuelve a aparecer en “No time for love”. Un pegadizo ritmo con registros vocales que recogen toda la rabia en un tema en el que el blues está presente. Mucho groovy y toda la crudeza en sencillo y primitivo corte de poco mas de dos minutos.

Con un ligero cambio de tono, “Avenue A”, con ritmos cambiantes en los que los parones y acelerones se suceden, DZJENGHIS KHAN ejecutan un corte que me recuerda a  alguno de los temas más garageros de los alemanes WEDGE. Más anclado en sonidos de los sesenta, pero sin mostrar tanta rabia. Sencillez a través de ritmos y estribillos efectivos y divertidos.

Un pulsante bajo y una diabólica batería nos introducen en “Against the wall”. Otro tema en el que la vocación punk, hace acto de presencia. Voces garageras junto a solos corrosivos son llenan de un frenesí agotador con altas dosis de la psicodelia más dinámica.

Pesados y fornidos riffs aparecen en “Black saint”. Un cambio de registro en las voces ayuda a un tema que muestra un empaque distinto. Si, los ritmos siguen siendo frenéticos y explosivos, pero la voz ahora está más contenida, con una mayor calidez. La suciedad ahora se espesa en pura grasa a través de los difusos sonidos de un riff que se repite hasta la saciedad.

Emulando a Iggy Pop, pero con tintes trágicos y misteriosos, “End of the line”, nos devuelve a un machacón ritmo de bajo, en un sonido mas denso en el que no faltan a su cita los hirientes solos de la guitarra. 

Perdiéndose en una entrada de solos de guitarra y bajo, con unos susurrantes platillos, “Rosie”, vuelve a repetir la fórmula Wedge. Voces sesenteras, sobre una difusa y gruesa instrumentación, sobre la que se van coloreando riffs ondulantes. El incesante bajo marca el devenir de un tema que se va volviendo más lisérgico sobre unos efectos que se olvidan de los ecos garageros, para acabar construyendo toda una jam en la que bajo y guitarra no cejan en su lucha por copar el protagonismo, con la intensa mirada de unos efectos envolventes a lo largo de sus ocho minutos de fuzz rebosante.

Con un completo cambio de registro, “Sister Dorien”, cierra el disco, con una guitarra acústica que en nada se parece a lo que habíamos escuchado hasta el momento. Con el mínimo apoyo de un bajo discreto, construyen un agradable tema a modo de epílogo.

DZJENGHIS KHAN se formó en San Francisco en 1977 por tres jóvenes sabios cuyas identidades han sido objeto de mucha especulación a lo largo de los años. Aunque se han escrito muchos tomos y varios “eruditos” del rock se han llegado literalmente a la locura al tratar de descubrir minucias como sus nombres y colores favoritos, el único hecho acordado por este país son las publicaciones musicales legítimas (el “Big Three”, tal como están ” Lo que se sabe es que ninguno de ellos tenía experiencia musical previa ni sabía lo que era en realidad. El resto es meramente conjetura. A principios de siglo, la banda estaba formada por Binxebus Eruptum en el bajo, Lane Rider en la guitarra y Tommy Tomson en la batería. Se desconoce qué miembro cantó. Ninguno de estos hombres tuvo ninguno de los miembros originales ya que hubo aproximadamente 333 cambios en la alineación en este momento de la carrera de la banda, pero esta cifra ha sido ampliamente discutida. Convencidos por el empresario holandés Guy Tavares de abandonar sus vidas en S.F. y mudarse a Den Haag (Holanda) en 2007, la banda grabó lo que se convertiría en su penúltimo L.P. que fue lanzado por Motorwolf y Leafhound Records.

Estas compañías se declararon en bancarrota y la mayoría de las copias del lanzamiento se destruyeron poco después; y ahora son recuperadas por el prestigioso sello Heavy Psych Sounds