Reseña: GREAT ELECTRIC QUEST.- “Live at Freak Valley Festival”

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Aquel viernes 21 de junio mi curiosidad me llevaba al escenario principal del Festival Freak Valley a comprobar “in situ” como se las gastaban los californianos sobre un escenario. Reconozco que a priori no era una de mis bandas favoritas del cartel, pero una vez, que al filo de las tres de la tarde de aquel caluroso día, y recién comido, tras la presentación de Volker, los primeros riffs del tema “In The Flesh” de Pink Floyd hacían que se despertara interés lo que hizo que me acercara al escenario para comprobar como se las gastaba el cuarteto de San Diego. 

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Seguramente no inventen nada, pero el rock and roll siempre ha sido actitud y fiesta, y GREAT ELECTRIC QUEST están sobrados de ambas cosas. Los heavy-rockers de San Diego, tal y como refleja fielmente esta grabación, ofrecieron un variado show con una variada puesta en escena por todo lo alto. Recuperando esa esencia del hard-rock y el heavy metal, defendieron su fe con solvencia.Una hora de show llena de épica y una irreprochable actitud exaltaba a los algo mas de dos mil almas que allí estábamos presentes.

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Basando su actuación principalmente en temas de su último álbum “CHAPTER II – OF EARTH” como “Seeker of the Flame”, las tres partes de “Of the earth” en las que Daniel “MuchoDrums” Velasco, ataviado con una gorra de plato y unas gafas de sol  con su toros al aire, marcaba los tiempos y se permitía un solo de batería a la vieja usanza, en la segunda de ellas. Riffs hirientes de Buddy Donner con su guitarra al viento, en un aquelarre que heavy-rock con tonos oscuros que daba paso a uno de los momentos más emocionantes de la tarde.   

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Si al principio su cantante aparecía en el escenario cubierto por una túnica plateada que ocultaba su rostro, a continuación desaparecía del escenario para ofrecer toda su pose heavy-rock en un show en el que posiblemente el  punto álgido fue la interpretación del clásico de Judas Priest, “Victim of Change” coreado al unísono por todo el personal que en esos momentos ya estaba en “modo fiesta”. Una versión en la que se explayaron, haciendo que el público coreara cada uno de sus estribillos.

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Su cantante, Tyler “T-Sweat” DIngvell agitaba una bandera sobre el escenario, interactuando con sus compañeros y con el público, el cuarteto de San Diego imprimía vigor a cada riff. Subiéndose sobre los amplificadores, zarandando sus instrumentos y con esa puesta en escena colorista, resultaron ser toda una agradable sorpresa para mí. Siempre he sido de la opinión de que en un festival tiene que haber una banda que ponga la electricidad sobre el público, y en la pasada edición del Freak Valley Festival, parte de ese papel lo interpretaron GREAT ELECTRIC QUEST, como queda patente en este álbum que edita el prestigioso sello Ripple Music.

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Si sus anteriores trabajos te engancharon, esta emocionante actuación de una hora de duración llena himnos épicos de trituración y bombeo de puños.

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 Puedes escuchar a la multitud jubilosa, en una hora completa en la que la banda entrega con maestría esas voces épicas, solos de alto vuelos, surcos de proto-metal y cambios cargados de jams por los que son conocidos en cortes como “The madness” o “Heart of the son” en la fase más tranquila de su actuación. La electricidad llenando instantáneamente el aire mientras la multitud se regocija entre sus cautivadores pasajes. 

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Tras esos momentos más pausados, la fuerza regresa con los hilarantes de riffs de “Wicked hands”, el tema de su anterior álbum “CHAPTER II – OF EARTH”. Altas dosis de energía en estado puro que tiene su apoteosis final con los siete minutos del tema de Deep Purple, “Highway star”, con el que ponen fin a su actuación ante el delirio de todos los presentes con infinitos solos. Una grata sorpresa que todos agradecimos como demuestra la gran ovación a la conclusión del show. Como suele decir la cantante de The Bellrays, Lisa Kekuala, en sus actuaciones para motivar al personal…. “This is a rock show!!!!!!” 

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Bandas como GREAT ELECTRIC QUEST, y discos como éste, hacen que muchos vuelvan a tener fe en el rock hecho a la vieja usanza, crudo y directo, con honestidad. Un disco lleno de diversión de ritmos frenéticos y punzantes. Sin sutilezas, el registro refleja fielmente lo que fue una calurosa tarde de rock and roll en la que todos nos divertimos infinitamente. Un registro histórico. 

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Reseña: AGRABATTI.- “Beyond the sun”

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Una colisión de la tierra con el infinito sideral a través de cortes frenéticos inspirados en los pioneros HAWKWIND. “BEYOND THE SUN” contiene temas compuestos hace más de diez años por el polifacético Chad Davis y que solo se habían sido tocado un par de veces. Si hace algunas semanas vimos como YURI GAGARIN nos ofrecían uno de los mejores álbumes de space-rock del siglo XXI, AGRABATTI no se andan a la zaga con este trabajo. Sus ardorosos temas, intoxicados de fuzz e inspirados en el rock espacial más psicotrópico, son enriquecidos con pesados ritmos stoner, muchos desarrollos heavy-psych y unos hipnóticos ritmos kraut. Todo un motorik con un fuerte aroma vintage, especialmente en sus voces, y que nos presenta algunos brillantes momentos de proto-metal setentero. Es difícil escapar  a la incesante espiral de efectos que nos trasladan hacia los confines del universo  en una tortuosa odisea en la que no falta una guitarra ácida y virtuosa que coquetean con los alucinógenos al más puro estilo EARTHLESS. Los cinco temas que contiene el trabajo son como un agujero negro que te atrapa entre unos surcos y del quee rezuman sustancias alucinógenas que nublan la razón para trasladarte a una nueva dimensión sideral. Un hechizo que es complementado con atrayentes melodías vocales sobre esos impactantes ritmos que son ejecutados al límite de revoluciones. Cualquier viejo amante de HAWKWIND sabrá apreciar la calidad de este trabajo, pero los fans de nuevas bandas como los citados YURI GAGARIN o ECSTATIC VISION encontrarán un nuevo filón donde encontrar un autentico tesoro heavy-psych espacial.  

Con una breve introducción con efectos y potentes riffs “Beyond the sun” abre el viaje más allá del sol. Una voz ecualizada , una sólida base rítmica y una guitarra con exploraciones lisérgicas va construyendo un tema en el que se aprecia el legado de HAWKWIND, un legado presente en todo el álbum. Los sintetizadores hacen revolotear los efectos incesantes. Súbitamente los riffs stoner nos acechan en una atmósfera sideral sobre desarrollos proto-metal y heavy-psych de altos vuelos. Las melodías vocales resultan de lo mas atrayentes entre la ágil instrumentación. Tema pesado y psicotrópico que toma tanto elementos del pasado como sonidos mucho más contemporáneos.

Siguiendo la estela bandas como contemporáneas como YURI GAGARIN o ECSTATIC VISION y con la sombra de HAWKWIND siempre presente los ritmos kraut de “Quaalude Runner” nos embarcan en una tortuosa odisea de proporciones descomunales. Guitarras ácidas, ritmos pesados e hipnóticos ye incesantes efectos custodian la nave nodriza con sus motores al límite de revoluciones. En esta ocasión con menos pasajes vocales y más guitarras el viaje se desarrolla a la velocidad de la luz por insondables espacios siderales hasta los confines del universo.

“High flyier” es otro frenético corte de kosmiche musik. Un motorik de corte kraut con brillantes pasajes psicodélicos bajo voces vintage. un brillante tema que bien podrían haber firmado HAWKWIND y en el que encontramos guitarras virtuosas en línea EARTHLESS

Si HAWKWIND es la fuente inspiración, no podía faltar una versión suya. “Born to go” el tema incluido en el álbum “In the search of space” es el elegido. Una versión bastante fiel a la original que cobra una nueva dimensión por la pesadez que AGRABATTI consigue imprimir a cada uno de sus temas.  Un torbellino psicotrópico aderezado con riffs stoner entre la bruma del espacio.  

“Return to freedom rock” cierra el álbum con pesados riffs y los incesantes efectos. Una cadencia más pausada y plomiza. Aquí no encontramos el frenesí de los temas precedentes pero ello no impide que se mantenga la esencia. Como su propio nombre nos señala, estamos en un regreso desde el cosmos a espacios más terrenales. Esto no significa que desaparezcan los efectos y la vocación espacial de todo el álbum, pero seguramente es el corte más terrenal de un álbum superlativo. Space-rock, stoner y psicodelia pesada de mucha calidad. 

Reseña: STONUS.- “Aphasia”

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Originarios de Chipre y residentes en el Reino Unido desde hace un par de años, STONUS tras dos EP’S publica “APHASIA”. Tomando prestados elementos de Nebula, Black Sabbath y siempre bajo ritmos stoner rebosantes de fuzz, consiguen que cada tema del álbum merezca la pena por sí mismo. Psicodelia, heavy-rock y arenosos sonidos para tratar de reflejar el trastorno mental de una forma espiritual. Esa lucha interior de cada ser  queda reflejada en un álbum que puede ser de todo, menos monótono. Combinando vertiginosos momentos al más puro estilo desert-rock, no dudan en descender a espacios más plácidos en los que la psicodelia intoxicante les hace sentirse más cómodos. En una primera escucha, podrás identificar el stoner tradicional, pero si escarbas en sus surcos, encontrarás un verdadero tesoro heavy-psych. Fuzz, mucho fuzz, para conseguir un estado de trance en el que la chamánica voz nos atrapa sin remisión. Una magia que nos confirma lo importante que es tener un buen cantante en una banda, y aquí tenemos la prueba de ello. Con algunos momentos floydianos, los temas cobran una nueva dimensión cuando se dejan llevar por los efluvios lisérgicos de sus pasajes instrumentales. Siempre cálidos y hechizantes, también se manejan bien cuando recuperan el proto-metal de los setenta. Un notable trabajo que bien merece una profunda escucha.  

“APAHASIA” fue grabado en vivo en Wreck it Sounds Studios en Corinto, (Grecia) bajo la supervisión de George Leodis y John Modes, y está disponible en vinilo vía Electric Valley Records y en CD a través de Daredevil Records. 

STONUS lo componen: Kyriacos Frangoulis (voz) Pavlos Demetriou (guitarra solista), Nicky Ray (guitarra rítmica), Andreas Aristides (bajo) y Kotsios Demetriades (batería).

Al respecto del título del álbum, la afasia afecta la capacidad de una persona para usar o comprender palabras. Las personas que lo padecen pueden tener dificultades para hablar y encontrar las palabras para completar sus pensamientos, comprender conversaciones, leer, comprender palabras y usar números. Afasia siempre permanecerá dentro de ti encogiendo tus pensamientos que permanecen en tu conciencia, tratando de correr detrás de ti

“Intro(first breath)” es una breve introducción con efectos envolventes y en sonido de un cardiograma que se apaga par dar paso a un impactante ritmo de batería de “Awake”. entrando paulatinamente y elevando la intensidad unos poderosos riff reparten altas dosis de fuzz. Con una estela de fuzz heredera de Nebula, los tonos garageros aparecen con una ahogada voz sobre espacios humeantes y turbios. Un potente ritmo sobre momentos psych persiste incluso cuando el sonido que identifico como de sintetizadores se va modulando. 

Tras una locución inicial,  “Aphasia” nace del legado hard-rock con riffs que se repiten y se tornan más stoner, dejándose llevar por el legado Sabbath. Si escuchas unos momentos a los griegos posiblemente identificarías su sonido con el stoner desértico, pero lo cierto que si profundizas más en sus temas, te das cuenta que donde verdaderamente se sienten más cómodos es cuando incorporan elementos de heavy-psych sin renunciar a esa vocación arenosa. Vertiginosos por momentos y completamente intoxicantes en otros, pero siempre usando el fuzz con precisión. 

Con momentos más retro, “Mania”, con sus pegadizos riffs inciales y momentos de calidez después, nos seduce con un hechizo, como preludio de pasajes heavy-psych oscuros y sabbathicos. Entre las aguas del stoner humeante y placidos remansos más psicodélicos, los riffs van ondulando bajo un aura chamánica. Logrados pasajes vocales llenos de una magia especial. Algo que a veces se nos olvida en una banda, y es la importancia de tener un vocalista que incremente la grandeza de su música, y aquí, lo hay. El complemento perfecto para que las guitarras ácidas aparezcan con luz propia brillando entre brumosos pasajes psicotrópicos. 

“Nadir”, el tema de mayor duración con sus ocho minutos y medio,  deja espacio para que los chipriotas desarrollen todo su potencial alejándose de estereotipos. Con una introducción casi floydiana, nos van sumergiendo en un  espacio narcótico. Sosegados acordes crean un reconfortante clima de relajación que supone una liberación sensorial. Utilizando una dupla de guitarras situadas en dos estratos diferenciados, combinan los difuso y turbio con cristalinos punteos. A su espalda, la batería va intensificando el corte hasta llevarnos a esos borrosos espacios arenosos. Sin ninguna prisa ni atadura, la guitarra se deja llevar por una jam incrementando la fuerza del tema. Una voz ecualizada surge de las profundidades, mesiánica imponente, chamánica. Casi coros celestiales, y con un desarrollo lleno de matices, el tema adquiera tonos épicos. 

Tras el gozo y éxtasis del tema anterior, “Dead end” nos devuelve a la tierra a golpe de fuzz y desert-rock ortodoxo. si la primera impresión es esa, la de un tema directo, nos vuelven a sorprender con momentos Sabbath, entre coros rituales para acabar tras la embestida, por la senda del heavy-rock a través de solos virtuosos.  

Unos efectos de viento, así como oscuros acordes llenos de misterio, abren “Ghost town”, el tema que cierra el álbum. Una calma tensa entre brumosos espacios en los que el misterio se mastica.  La tenebrosa voz en pura linea Sabbath, se balancea cálida y hechizante. Por una senda oscura y tenebrosa, súbitamente el tema cambia su estado a momento en los que el proto-metal y el hard rock de los setenta aparecen en forma de estampida. Todo un torbellino sonoro nos acecha con una aura vintage. Tras ese arranque de fuerza, el tema nos deja con ganas de más, pareciendo que estuviera inconcluso.  

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Reseña: RYTE.- “Ryte”

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Pudiera parecer que se cumple aquel dicho de… “A rey muerto, rey puesto”, ya que hace unas semanas los austriacos PASTOR publicaban su álbum de despedida, y ahora nos llega esta secuela con la nueva banda de sus guitarristas Arik y Shardik.  Nada mas lejos de la realidad, ya que éste álbum viene gestándose desde finales de 2.016. Con el objetivo de hace psicodelia pesada sofisticada, la banda no se pone ningún límite a su capacidad creativa utilizando distintos elementos progresivos, espaciales, doom, proto-metal, etc…, para dotar de frescura a los cuatro largos temas que contiene el álbum sin perder un ápice de la pesadez que les había caracterizado en su anterior banda. Toda una aventura con un resultado monumental y grandioso. Seguramente sea el mejor álbum heavy-psych que haya escuchado en los últimos tiempos, y teniendo en cuenta la cantidad de discos que pasan por el radar de DenpaFuzz, es mucho decir. Una dupla de guitarras difícilmente superable son el soporte de esta aventura de sonido expansivo, pesado y lisérgico. Con una aparente vocación de jam, los deliciosos pasajes ácidos se enriquecen con multitud de matices y giros que hacen que nada aquí resulte aburrido. Coloreando con místicos elementos orientales en ocasiones, con oscuros momentos herederos de Black Sabbath en otros, o con espirales diabólicas en pura línea Earthless, cada tema es un filón del que en cada escucha puedes sacar nuevos motivos para seguir cavando en él. Estamos ante un debut con un potencial y una calidad  increíble en el que la perfección estilística de cada composición les sitúa en un espacio superior a la mayoría de las producciones de la escena heavy-psych. En su mayor parte instrumental, la aparición ocasional de las voces, es un aliciente más para que el resultado alcance la perfección. Seguramente hablar de obra maestra, o de disco del año, teniendo en cuenta la cantidad de álbumes que se publican cada día,  pueda parecer algo presuntuoso, pero seguramente serán muchos los que coincidan conmigo cuando se sumerjan en esta maravilla en la que todo fluye de una forma natural y sincera. Una tela de araña llena de hilos psicotrópicos que te atrapan en su interior y de los que dificilmente vas a poder escapar. ¡Sublime!

A mediados de 2016, Arik (guitarra y voz) y Shardik (guitarra y efectos) decidieron comenzar un nuevo proyecto juntos y estaban buscando a alguien con quien tocar. Por casualidad se encontraron con el batería Hannes Ganeider (batería) en un show en Viena. Poco después se fundó RYTE. Lo único que aún faltaba era un bajista. La banda finalmente encontró la última parte que faltaba a fines de 2016 y luego completaron el cuarteto Lukas Götzenberger en el bajo. Pasaron al menos un año intenso de ensayos continuos y sesiones de composición para obtener un set en vivo y, por supuesto, un álbum juntos. A fines de 2017, organizaron su primer show (privado) en su lugar de ensayo en Viena, con un espectáculo de luz líquida alucinante realizado por “Ufonauten”. Luego, en 2018 y 2019 tuvieron la suerte de tocar en festivales como Lake on Fire, Stick & Stone y compartir escenarios con increíbles bandas de ideas afines como Sacri Monti, Golden Void o Mothers of the Land, por nombrar algunas.

“Raging mammoth” desentierra a través de efectos y distorsiones ese mamut rabioso que emerge con brillantes momentos heavy-psych para mostrarse majestuosos. Un clímax de expectación que la banda sabe generan con naturalidad y eficacia. Las dos guitarras, sonando en distintos planos dan paso a momentos proto-metal. Fluyendo de una forma natural y pesada, va evolucionando a espacios stoner-psych en los que los afilados solos van creando una auténtica bacanal de sonidos en pura línea Earthless. Creando una tupida tela de araña en la que las vibraciones psicotrópicas campan a sus anchas. Con una cierta carencia Sabbath en sus riffs los austriacos se decantan por la psicodelia pesada en estado puro. Con momentos pseudo-espaciales la odisea ácida se aleja del sonido que sus guitarristas Arik y Shardik habían hecho con anterioridad en la banda PASTOR.  El tema tiene constantes giros sin perder nunca su conexión ni su vocación psicotrópica. Los momentos proto-metal esquizofrénico son un auténtico jardín esquizofrénico que acaba convirtiéndose en una jam diabólica. La banda parece dejarse llevar por sus instintos más precarios.

De nuevo, una introducción con efectos evolutivos desata las hostilidades de un fuzz hilarante en “Shaking pyramid”. El riff principal avanza lentamente, pero sin dar un paso atrás, a pesar de esos constantes giros en la trama que vuelven a repetirse aquí, sin que eso nos haga perder el rumbo, sino que hacen que estamos atentos y enganchados. Insondables espacios de psicodelia pesada se abren ante nosotros con esos desarrollos de guitarras solventes. Ondulantes y con el gancho suficiente, RYTE incorpora ritmos rituales a través de los tambores en línea Santana para recorrer la senda con habilidad, recorriendo esos espacios con acierto y gran habilidad para mantener al oyente atento haciendo que los complejos solos resulten atractivos y de fácil digestión.  Los oscuros momentos aparecen ante nosotros entre nebulosas psych. Entre la exuberante maraña lisérgica y los ecos Sabbath nos sorprenden con unas voces breves que surgen de las tinieblas a las que han llevado el tema. Una construcción que parece haberse dejado al azar de la improvisación con un brillante resultado. Nunca sabes que te puedes encontrar a la vuelta de la esquina, pero a pesar de ello, todo está ensamblado con esmero. La parte final recupera los insistentes y pesados riffs proto-metal.

En “Monolith” ecos y riffs más propios del heavy-rock con sus armonías repitiéndose nos ponen en ruta antes de que, en un nuevo giro, un cadente bajo nos traslade a espacios de exótica psicodelia aromatizada con las guitarras creando una nueva odisea sonora que toma prestados con sutileza algún momento jazz. Tonos orientales que se incorporan con destreza y naturalidad haciendo que la solidez de la composición no se resienta, sino que, por el contrario, se enriquezca. Guitarras que se clavan como cuchillos en la mantequilla, y manteniendo los dos planos diferentes logran complementarse dentro de la locura psicotrópica que reside entre vivaces ritmos.     La libre creación los lleva a la construcción de monumentales pasajes de psicodelia pesada en línea Earthless con momentos llenos de épica.  Tras la tempestad llega la calma para ofrecernos un respiro en esa orgía de solos, efectos y distorsiones. Magnetizantes y reconfortantes pasajes cierran un tema lleno de épica y exuberancia creativa.

Los ocho minutos finales de “Invaders” se alejan de esa psicodelia pesada que contenían sus temas precedentes para ofrecernos los momentos mas pesados del álbum.  Fornidos riffs de vocación doom ondulan esplendorosos antes de una embestida heavy-rock en toda regla. Como una goma que se estira y afloja la banda tensa su sonido antes de una inmersión en oscuras aguas proto-metal de donde las voces emergen con ciertos tonos ocultista, para transmitir inquietud entre sus tenebrosos pasajes. Avanzando a paso lento retoman las atmósferas psicodélicas con aromatizados pasajes. Bajo una estructura sencilla y aparentemente inconexa construyen un nuevo edificio sonoro con ventanas que miran a distintos estilos sin salirse nunca del guion prefijado. Un tortuoso transito que regresa a sus orígenes en su parte final con ese fuzz profundo e hiriente entre densos y humeantes ritmos.

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Reseña: ISLES OF MARS.- “Isles of mars”

a4213650809_16¿Eres amante de bandas como May BlitzLeadhoundCaptain BeyondSir Lord Baltimore o Graveyard? Si  la respuesta es SI, no deberías pasar por alto el debut de los alemanes ISLES OF MARCH.

Con la brújula puesta en los sonidos del proto-metal y el hard-rock setentero el trío de Manheim, compuesto por David S. (voces y guitarra) Dave Brechbilder (batería), Gregor K. (bajo) , sin impostar su sonido nos ofrecen su propia visión de aquellos gloriosos ecos. Siempre debemos de diferenciar cuando una banda trata de “copiar” vibraciones del pasado y cuando éstas nacen con naturalidad; aquí estamos en el segundo caso. No se trata de copiar y reproducir el sonido de los días pasados, sino de seguir su propio camino y disfrutar con la música hecha con honestidad y con sudor tras unos buenos ratos en el local de ensayo con unas cervezas haciendo lo que verdaderamente les gusta. Esa es la sensación que tengo tras escuchar este magnífico trabajo. Siempre es una alegría encontrarte con bandas así, con esta frescura desbordante y este sonido nítido en el que los instrumentos se respetan unos a otros, siempre en busca de una causa común. Todo con mesura, con ritmos llenos de dinamismo que van serpenteando incorporando distintos elementos que no hacen sino enriquecer cada tema. Con las suficientes dosis de proto-metal, de blues y de psicodelia consiguen su objetivo para deleite de todos nosotros con un solo pero…. Sus veinticinco minutos no son suficientes, ¡¡¡¡Quiero más de esto!!! Esperemos que esto solo sea el principio de más entregas,

“Psychopompos” abre sin miramientos con riffs retro bajo una dinámica base rítmica. Dejando claro por donde van los tiros, y con unos instrumentos sonando cristalinos van serpenteando por escenario de hard-rock clásico. Tonos retro sin estridencias y un aroma a blues adornado con vientos de psicodelia, construyen un tema a semejanza de los Graveyard que nos sorprendieron en sus comienzos. El sonido de wah-wah de la guitarra zigzaguea en un avance que jamás mira hacia atrás. Viejas vibraciones con un enfoque moderno. Instrumentos que toman su momento de protagonismo en beneficio de un objetivo común. Con la suficiente acidez como para estar hablando de hard rock estereotipado a pesar de que sus armonías puedan resultarnos conocidas. Un tema en el que todo suena fresco y cristalino a pesar de que los alemanes utilizan sonidos con mucha solera. La guitarra de David S. juguetea constantemente con tonos que abarcan la psicodelia y el blues mientras sus compañeros lo le pierden jamás de vista.   

Con cadentes ritmos más propios del proto-metal que todos conocemos, “Black tongue” me recuerda a esos crudos sonidos que ambientaban los primeros años de la década de los setenta en el Reino Unido. Contagioso y siempre ondulante, pero con la mirad apuesta en el horizonte conjugan coros y voces divertidas y pegadizas. Leves ecos Sabbath que dejan paso a solos ácidos en los que el wah-wah. Arrastra a la base rítmica. Un tema para subir el volumen y apretar el acelerador. Con dos partes bien diferenciadas pero amarradas con acierto, se dejan llevar por atmósferas más psicodélicas entre los poderosos ritmos proto-metal. Vibrante e infeccioso sus notas rezuman humo narcótico y estimulante a pesar de que sus riffs caminan como un paquidermo.

Una apertura purpleliana arranca en “Lady atrocity” para golpearnos con toda la energía hard. Oscilaciones en plena línea retro-rock ponen de actualidad aquellos viejos sonidos que nos enamoraron hace décadas. Estamos ante un tema primitivo que es suavizado por su vocalista David. Fluyendo de forma natural el tema recorre meandros y cascadas a lo largo del tema, fluyendo todo de forma natural. Una orografía ondulante que no se detiene ante nada, lo que no significa que encuentre remansos a su paso en los que ofrecernos su lado más lisérgico. Manteniendo el espíritu del rock cavernícola el corte es ejecutado con moderación. Uno de esos temas en los que uno no es capaz de encontrar fisuras.

En aguas algo más calmadas y con coloristas riffs netamente retro, “Fields of elysium” tardan poco en despeñarse sobre sus vitales ritmos en un catálogo de riffs pegadizos. Siempre dejando espacios para la calma y por una senda cercana a los primeros Atomic Rooster incorporan leves pinceladas psico-prog. Un leve toque de color entre el proto-metal casi ortodoxo que la banda practica con tanto acierto. Sin mirar atrás se despeñan por precipicios escarpados en los que las guitarras miran hacia los lados para buscar aromas psych que amortigüen el descenso con floridas fragancias llenan de frescura. Si ofreciendo poderosos riffs, los alemanes se encuentran en su ambiente, en estos escenarios más experimentales no le andan a la zaga. Brillantes momentos de psicodelia colorista adornan un tema con nervio, pero también con sentimiento y belleza.  

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Reseña.- RAINBOWS ARE FREE.- “Head pains”

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La banda compuesta por Brandon Kistler (voz), Richie Tarver (guitarra), Joey Powell (guitarra rítmica), Jason Smith (bajo) y Bobby Onspaugh (batería) regresa cinco años después con su tercer álbum, y no podía hacer de mejor manera. Los de Oklahoma, crean un álbum inclasificable pero sobresaliente. Altas dosis de versátil psicodelia que conviven con oscuros momentos góticos mas propios de Sister of Mercy o Bauhaus  con una notable influencia del legado Morrison. Sonidos alternativos con poderosos ritmos y mucho fuzz. Si a esto añadimos que se atreven a sumergirnos en sinfónicos momentos progresivos el cóctel puede parecer atrevido. Pero precisamente de ahí es de donde la banda saca todo lo mejor que tiene dentro. Sin ceñirse a ningún guión, lograr que el post-punk, el hard rock, los sonidos arenosos rebosantes de fuzz confraternicen de la mejor manera posible. Siempre sorprendiéndonos con cada tema, su versatilidad es su mayor aval. Toda una garantía de que escuchando “HEAD PAINS”, no hay lugar para el aburrimiento. La larga espera ha tenido su recompensa y serán muchos los que se congratulen con éste nuevo álbum. Para otros una oportunidad irrechazable de conocer a una gran banda.  El álbum es publicado vía Argonauta Records y Horton Records.

“The sound inside” abre el álbum con esa psicodelia intrigantes que se eleva misteriosa entre oscuras brumas. Cadente y con voces catártica herederas de momentos góticos de los ochenta. La new wave y el post-punk versus la herencia doorsiana entre efectos espaciales y ritmos salidos de catacumbas alternativas.  

Gordos, pesados y primitivos, los sonidos alternativos contemporáneos de RAINBOWS ARE FREE logran conjugar distintas vibraciones en “Electricity on wax” que van desde el blues, la psicodelia, y una oscuridad generada por un grueso manto de fuzz catártico.    Con las mejores galas de estética underground los oscuros ecos de los ochenta hacen acto de presencia entre andanadas de nebuloso fuzz. tormento y desasosiego entre magnícias guitarras.Uno de los mejores temas del album.  

Cadenciosa y misterioso “Shapeshifter” se abre paso entre atmósferas psych que crean la suficiente tensión como para mantenernos atentos. Una cálida voz con tonos bluseros, la insaciable batería y cadente bajo y unos solos incisivos y ácidos lograr crean el clima pretendido por los de Oklahoma. Fuzz nebuloso en un tema gris que se agranda adquiriendo cada vez mas intensidad. Catártico y atractivo puede crearnos una perplejidad que nos hace querer mas. El tema juega con distintos elementos psicodelicos para crean un magnético enjambre sonoro que nos atrapa entre su fauces. Un hechizo catártico  entre las tinieblas en las que tan bien se mueve la banda. dejándose llevar por esta apuesta psicodelia hasta terrenos que rozan la estratosfera. Contraponiendo ritmos gruesos con afilados e hirientes solos bajo los hipnóticos ritmos que evolucionan en una espiral caleidoscópica en la que los alucinógenos salen de cada nota. Se trata del tema mas largo del álbum, y se muestra como una oportunidad para desarrollar toda la psicodelia que llevan dentro. Esa voz a caballo entre las apuestas del rock gótico británico de los ochenta y el Morrison mas chamánico junto a combinación de elementos lisérgicos logra un gran y original resultado.

“Covered in dawn” da un cierto giro de tuerca con sus desérticos riffs humeantes. Fuzz garagero y arenoso y voces alternativas herederas de Bauhaus o Sister of Mercy. Intenso, desgarrador, atormentado, su sonido se engrosa gracias al trabajo del bajo. Otra combinación entre los ecos del desierto y las catacumbas de la escena alternativa de las islas que habitan entre tinieblas.

En un nuevo giro inesperado, “Lady of the Woods​/​Psychonaut” se construyen desde acordes acústico y efectos lisérgicos. Una sinfonísmo en los mismos tonos grises de los temas precedentes pero en esta ocasión con un carácter progresivo. Voces mas propias de hard-progresivo melódicos construyen melodías desgarradoras e intensas. Pareciera que estamos ante otra banda. La guitarras y sus bellos acordes y solos entre ritmos hard-rock. Elementos de distintos estilos que son tejidos con firmeza y gran habilidad para que nada resulte impostado.  Incluso su angelicales coros encuentran un hueco entre el poderoso ritmo y la cadencia del inquebrantable bajo. Completamente sorprendente. 

Para poner la guinda a un pastel que está creado con multitud de ingredientes, “The nile song” nos muestra a RAINBOWS ARE FREE en plena efervescencia hard & heavy ochentera. un tema al que no falta a su cita el siempre presente envoltorio fuzz. 

Mucha mas pesada “A Penny’s worth” incide en los ecos heavy-rock y stoner con una mirada retrospectiva a la escena alternativa del pasado siglo. Solos virtuosos completan un viaje de ida y vuelta a la escena proto-metal bajo autopistas psicodélicas. 

Otra vez la acústica folk se presenta ante nosotros en “Eunice”. Casi medieval, el tema se acompaña de angelicales coros que nos elevan a un luminosos espacio que no habíamos visto en ninguno de los temas anteriores. Un cuento de ensueño que contrasta con la fuerza de todo el álbum mostrando el lado mas sensual de la banda. 

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Reseña: TARABAN.- ““How The East Was Lost” 

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Cuatro años y medio han pasado desde los polacos TARABAN me sorprendieran con su EP homónimo con su fuerza heavy-blues y proto-metal. Ahora, reconvertido en trío la banda se inclina más hacia escenarios heavy-psych con su álbum “HOW THE EAST WAS LOST“. Su nombre (extraido de un tambor de guerra ucraniano) nos da pistas de que estamos ante una formación rocosa y guerrera, que en esta ocasión combina largos temas con cortes más directos bajo un denominador común, la psicodelia mas atractiva que los puristas pueden encontrar. Esto no significa que estos chicos no se hayan trabajando este album, sino todo lo contrario. Si bien los escenarios heavy-psych parecen ser su leif-motiv, las primeras vibraciones proto-metal y el blues más ácido están muy presentes. Cuidadas melodias combinadas con sólidos pasajes en los que el ritmo no decrece en esa exploración expansiva de su música. otra muestra más de la solidez de la escena polaca que no deja de darnos alegrias con bandas y albumes como este. Pesados, pero cuidando cada tema sin perder un ápice de autenticidad, lo cual, teniendo en cuenta la cantidad de propuestas faltas de originalidad, es todo un regalo. Un soplo de aire fresco a una escena que da ciertas muestras de estancamiento, pero TARABAN nos hacen seguir creyendo en la creatividad lo que supone un empujón y una motivación para seguir disfrutando de la música que nos gusta. Psicodelia de muchos kilates  con afilados riffs penetrantes, voces agudas llenas de garra que mutan a una calidez reconfortante para los sentidos en siete cautivadores temas. Estamos ante uno de esos álbumes para disfrutar desde la calma del sofá con una buena copa de vino de nuestras manos. Todo un plato gourmet para los paladares mas esquisitos de la psicodelia pesada.  

Los pausados acordes de la introducción de “Last laugh” así como el grito y las ritas iniciales nos introducen en un misterioso entorno con una cierta querencia Sabbath que se diluye elevándose por escenario nitidamente heavy-psych sin perder esa herencia sabbathica. oscuros espacios sonoros en los que la hechizante voz pseudo blues de Daniel Suder, nos seduce entre ondulantes riffs. Sólidos y lisérgicos, el uso de efectos nos va llevando a distintos escenarios y estados de ánimo. Bajando a cavernas psico-progresivas mas propias de las bandas británicas de los primeros setentas. Un aroma en el que los tonos acústicos embriagan los psicotrópicos momentos que consiguen crear los polacos.  Pasajes retro, con relajantes momentos con sutiles acordes de guitarra y un magnético bajo. Una sucesión de subidas y bajadas de intensidad que culmina en una espiral de efectos y solos con una melodía repetida que acaba por abducirnos en su parte final. Un tema de once minutos llenos de épica  con un resultado simplemente ¡¡¡brutal!!

El heavy blues y la psicodelia pesada se conjugan en “Backseat driver”. Voces llenas de garra y sentimiento que consiguen transmitir bajo cadentes pasajes en los que el blues parece tomar el protagonismo. todo un espejismo que se resuelve con un torrente de riffs proto-metal. Una combinación de dinamismo y fuerza que se precipita como una estampida de búfalos bien guiada. Una estampida que no concluye en un caos, sino que aparece perfectamente controlada por una guitarra ácida que impide que se despeñe por el precipicio con sus solos lisérgicos. Una vez puesto el freno, el rebaño sonoro del tema reposa en apacibles prados en los que los tonos Sabbath colorean con sutiles pinceladas un corte que definitivamente sucumbe ante el blues y la psicodelia. Versátiles y efectivos resuelven a la perfección un tema que parecía haber encabritado. 

“The plague” parte de plácidos acordes psych con un cierto misticismo como preludio de una fornida linea de bajo. Sobre esta sólida base, la cutivadora voz se abre paso entre espesas neblinas en las que las guitarras ácidas se blanden. En una nueva mutación los registros vocales evolucionan a momentos llenos de garra proto-metal. Un contundente bajo y una diabólica base rítmica soportan esa evolución ondulante que acaba diluyendose a mágicos pasajes en los que una magnética calma se diluye pausadamente.

Instalados en esas atmósferas psicodelicas, “21st century deluge” se desarrolla entre reconfortantes brumas bajo reparadores pasajes de de guitarra duales envueltas en la neblina.  Aquí encontramos los momentos más sosegados del álbum en un tema que parece ser una especie de interludio instrumental.

El album se va construyendo con temas con una combinación de temas de larga duración en los que los polacos desarrollan todo su potencial y cortes más cortos y directos.  Así “White lies” nos trae melodías psicodélicas más propias de los primeros setenta, con agudas voces que se elevan desde la melancólica calma. El sosiego no significa fragilidad, y la potente batería no ceja en su empeño y virulencia en ese ambiente triste. Una contención que genera un viaje místico en tonos vintage, un transito sin estridencias con pasajes fuzz con guitarras afiladas. Voces duales replicándose y cambios de ritmo, wah wah entre nebulosas psicotrópicas llenas de una épica oscura que pule un tema narcótico y aturdidor.

Retomando el heavy-blues de su EP debut, “Wizard’s man”, con la sombra de Sabbath en el horizonte, ondula explendoroso entre espacios proto-metal y ese blues psych en el que los efectos fuzz y wah wah conviven en dos planos distintos con un resultado brillante. Blues psicodelia y proto-metal unidos en una causa común bajo efectivos tonos retro en otra de las joyas de este gran ábum.

Cerrando el círculo, los nueve minutos de “Liberty frat” recuperan el misterio a través de pasajes de psicodelia susurrante en la que los elementos progresivos están presentes. La ruta de vuelta  a las bellas melodías bluseras llenas de calmada magia. Un sonido limpio y reconfortante nos masajea en cada acorde. Alejados de estereotipos el trio se desmarca de todos esos trabajos que parecen cortados por el mismo patrón. Coros ensoñadores aderezan la vocación mística y oscura que la banda parece mostrar en este trabajo que supone todo un regalo para los amantes del género.

 

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