Reseña: KING BUFFALO.- “Dead star”

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Todavía recuerdo cuando hace casi siete años, su primera “DEMO” me hechizó. En aquel momento pocos eran los que conocían a la banda. El trío practicaba un sonido poco habitual, y seguramente gracias al éxito de bandas como All Them Witches, fueron haciéndose con una cada vez mayor legión de seguidores. Tuvo que pasar un tiempo  hasta que pude verlos en directo, y en las ocasiones que lo hice consiguieron seducirme y hacer que esos shows se mantengan en mi retina. Ahora, ya asentados como una de las bandas puntera del género, publican “DEAD STAR”. Treinta y seis minutos llenos de mística que nos hace evadirnos de nuestros problemas cotidianos, para embarcarnos en un hechizante viaje en el que la psicodelia y las melodías shoegaze nos envuelven. Abrazando y arrullando al oyente con cálidas voces y coros, reverberaciones psicotrópicas e hipnóticos ritmos kraut el trío de Rochester se reinventa experimentando con momentos más progresivos en los que encontramos algún eco floydiano. Una mirada interior que hace que nuestros sentidos se vean motivados con sus murmurantes pasajes.  Dejando más protagonismo a los sintetizadores, siempre encontramos una guitarra que emerge de las oscuras y nebulosas atmósferas para seducirnos con sus bellos pasajes.  Grandes momentos épicos que eclosionan con una fuerza e intensidad monumental entre esos desarrollos drone de tonos espaciales que tan bien saben construir.  Con este trabajo KING BUFFALO se arriesgar a explorar nuevos horizontes a través de nuevas texturas que solo hacen que fortalecer su música.   Si todavía no has rendido pleitesía al Rey, esta es una magnífica oportunidad hacerlo. Sin complejos, vuelven a llevarnos a una nueva dimensión sin renunciar a su apuesta psicodélica pesada.  

KING BUFFALO son: Sean McVay (voz, guitarra y sintetizadores) Dan Reynolds (bajo y sintetizadores y Scott Donaldson (batería). “RED STAR” está disponible vía Stickman Records, habiéndose grabado en NY en Main Street Armory en diciembre de 2019 y enero de 2020. Producido y diseñado por Sean McVay, mezcladado por Grant Husselman y masterizado por Bernie Matthews. El arte de la portada fue creado por Ryan T Hancock con fuentes de Mike Turzanski.

Un largo tema de dieciséis minutos como “Red star Pt. 1 & 2” abre este intenso trabajo del trío de Rochester. Con una introducción atmosférica que evoluciona lentamente nos llenan de una neblina de la que surgen místicos coros en la lejanía. Pausados acorces susurrantes  y reverberaciones nos envuelto en un manto mágico del que se eleva la cautivadora voz de Sean adornando aterciopeladas melodías. Un cautivador hechizo que eleva a la categoría de sublime el genero shoegaze. La cadente batería  y los efectos provocados por los sintetizadores acompañan los bellos acordes de la guitarra. Sin perder un ápice su aura mística y ensoñadora, el corte se elevando pausadamente, sin ninguna prisa. Con tonos rituales los tambores resuenan entre exóticos aromas mientras el tiempo no pasa. El tema no parece querer arrancar, acomodándose en sus acolchados y atmosféricos pasajes.   Embutidos en un atuendo psicodélico, los solos de la guitarra se contonean sensuales y profundos. El trío se toma doce minutos de viaje catártico antes de explotar por la senda de ritmos kraut antes de elevarse majestuosos sobre pesados riffs que se compensan con una estructura creada en dos niveles de sonido en forma de capas envolventes. Sencillamente apoteósico. 

“Echo of a Waning Star” retoma la vocación shoegaze con la que nació la banda. Hipnóticos acordes y la voz susurrante y cálida nos arrulla en un enternecedor y gratificante canto. Siempre desde la pausa, consiguen crear ese imperturbable campo magnético en el que nos atrapan sin remisión. Con momentos llenos de épica elevan la intensidad golpeándonos con pesados riffs. Tras la descarga, retoman la senda de la pasua y la belleza de sus magnéticas melodías.

Reverberaciones y sintetizadores van construyendo “Ecliptic”. Otro atmosférico tema en el que los sintetizadores toman un mayor protagonismo.  Palpitante e hipnótico el corte prescinde de las voces para desarrollarse sobre una estructura que me recuerda a cierto momentos floydianos antes de disiparse.

“Eta Carinae” fue el primer single que el trío nos presentó. Un tema en el que los ritmos evocan a Pink Floyd entre acordes de psicodelia con esa cautivadora voz shoegaze. Con tonos algo más progresivos, la sombra de “The wall” parece cubrirlos por momentos. Oscuros espacios que se llena de un tono de misterio. Siempre magnéticos, KING BUFFALO, son fieles a sus principios, pero a la vez experimentan mas en su sonido, algo que solo hace enriquecerlos. Dotando a su sonido de una personalidad inquebrantable componer un tema único, que se recuesta en ecos de los setenta cuando los “crecendos” elevan tema. Siempre sacándose de la chistera algún solo impactante, construyen un tema rebosante de tonos hipnóticos más propios del kraut-rock.

“Dead star” el tema que da nombre al Ep, se deja llevar por melodías acústicas, con tonos campestres. Siempre susurrante, sin perder su esencia, volvemos a encontrar algún pasaje floydiano antes de una nueva explosión sonora. Bellas melodías vocales entre una instrumentación que nuevamente se estratifica en dos planos diferentes. Uno lleno de fuerza y el otro, magnético y arrullador. 

El trabajo concluye con un corte de psicodelia espacial . “Red star pt. 2” se camufla entre pasajes mas propios de Hawkwind, en una huida hacia adelante. Fornido y pesado nos ofrece el lado más contundente de la banda.  Entre tonos pseudo-espaciales se dejan llevar por desarrollos heavy-psych llenos de fuerza. Narcóticos y sugestivos, prescinden de acariciarnos,  para golpearnos con fuerza entre supernovas en un viaje hacia desconocidos confines.  Un brillante ejercicio de psicodelia pesada envuelta en meteoritos siderales. 

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Reseña: YURI GAGARIN.- “The outskirts of reality”

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Eramos pocos los que hace 7 años nos aventurábamos a sumergirnos en el debut de una banda desconocida con un nombre peculiar. ¿YURI GAGARIN? ¿Ese no era el astronauta? nos preguntábamos algunos. Pero resultó que ese nombre no era solo el del primer astronauta que visitaba el espacio exterior, sino que también era el de la banda de cinco tipos suecos que querían con su música emular las hazañas del cosmonauta ruso. Poco a poco la formación iba uniendo adeptos a su causa, especialmente con la publicación de su segundo álbum “AT THE CENTER OF ALL INFINITY” con el que consiguieron gran popularid con su apuesta de rock espacial. Ahora, cinco años después, nos llega “THE OUTSKIRTS OF REALLITY”. Todo un viaje sideral a los confines del universo a través de cinco temas en los que dejan patente que están al frente de la nave de la psicodelia pesada espacial contemporánea. Seguramente estamos ante el mejor álbum del género del presente siglo. ¿Una obra maestra? supongo que habrá opiniones para todos los gustos, pero de lo que no cabe duda es que YURI GAGARIN han echado el resto en este álbum. Una odisea espacial en la que todo sucede a la velocidad de la luz sobre espacios siderales que toman ritmos kraut que nos golpean con la fuerza de un gigantesco asteroide. Con muchas reminiscencias de Hawkwind en su sonido, recrean un relato futurista en el que las guitarras aportan altas dosis de psicodelia pesada sobre la exuberante instrumentación. Aquí todo está hecho a lo grande, desde los apabullantes desarrollos instrumentales hasta la pesadez stoner. Un álbum en el que YURI GAGARIN llevan su sonido al límite trasladándonos a una nueva dimensión sensorial.  Sinuosos, elegantes, hipnóticos, sus cinco temas nos introducen en nebulosas siderales que nos atrapan como un agujero negro del que es imposible salir. Un paseo por los sonidos de la kosmiche-musik que hace décadas exploraron Neu! o Cluster, sobre estructuras stoner mas propias de bandas como Monkey3 en una conjunción efectiva y proporciones descomunales. Simplemente,  I M P R E S I O N A N T E.

“THE OUTSKIRTS OF REALLITY” para que todo sea perfecto, cuenta con una maravillosa portada obra de Påhl Sundström y está disponible a través de Kommun 2 Records y Sound-Effect Records

“QSO” es todo un torbellino sonoro con un ritmo que percute endiabladamente sobre el que la guitarra incia su particular odisea. La ambientación espacial se desarrolla a la velocidad de la luz con la maquinaria llevando sus revoluciones al límite. En ese tránsito,multitud de efectos atraviesan campos de meteoritos en un auténtica tormenta interestelar. Poderoso, pesado, pero sin perder su aura psico-espacial, la banda adorna el tema con exóticos solos que contrastan con ese incisivo ritmo kraut que sigue percutiendo con virulencia.  Todo un viaje hacia el infinito sideral  en busca de nuevas formas. Hipnótico pero esplendoroso, y con una densa instrumentación, el quinteto consigue el equilibrio entre las nebulosas perturbadoras y la elegancia de esos elocuentes e incesantes solos de guitarra. el tema nos da la sensación de que el ritmo vaya a hacer explotar la maquinaria de la nave nodriza en su odisea. Tras siete minutos de intensidad extrema, el vacío ingravitatorio se muestra ante nosotros con susurrantes pasajes que contrastan con la fuerza mostrada anteriormente. Como si alunizara en un nuevo mundo inexplorado, el tema acaba disipándose en la inmensidad sideral. 

De nuevo la batería comanda y dirige “Oneironaut”. Un tema en el persiste ese ritmo kraut entre las nebulosas creadas por los sintetizadores. Las guitarras crean misteriosos pasajes siempre manteniendo viva la expectación de por donde se dirigirá el tema. Aquí los pasajes heavy-psych aparecen evolucionando nuevamente con cada instrumento ejerciendo con solvencia su cometido. Guitarras situadas en dos planos paralelos y los sintetizadores poniendo es toque de ciencia ficción. Todo un relato futurista que no reniega de los magnéticos y reconfortables pasajes de guitarra que se sumergen en escenarios más propios de la kosmiche-music tradicional sin ruborizarse. Emulando a los pioneros electrónicos alemanes, pero en esta ocasión con aspecto más novedoso y contemporáneo. A pesar de la repetición de su estructura, el tema no resulta nada monótono, gracias a la variedad y riqueza de los elementos que contiene. Trece minutos de odisea por insondables espacios que culminan con una huida hacia adelante con la maquinaria la límite de sus revoluciones.

“Crystal dunes” se muestra cadente y fresco, sin salirse de la innata vocación psico-espacial que tan bien sabe ejecutar YURI GAGARIN. El el corte encontramos elementos progresivos adornados con exóticos ornamentos generados por esas atractivas guitarras. Instalados en espacios más terrenales, la conjunción del espacio sideral y de un mundo más terrenal se refleja con la complejidad de una estructura cambiante que conjuga ambos mundos. Siempre mostrándose sólidos y fornidos la base rítmica del tema no pierde un ápice de fuerza mientras las guitarras resultan incisivas y repetitivas. La calidad de la banda permite que coloreen acordes de formas constante mientras los teclados arrastran el corte a una nueva fase de intensidad de la que consiguen salir airosos.

Alejándose de la construcción de un tema de larga duración, “Laboratory”, con su algo menos de cuatro minutos, sirve de interludio. Sus efectos, más propios de una banda sonora de ciencia ficción construyen ese espacio de pausa. Un corte intrascendente que solo sirve de paréntesis, sin más.

Para cerrar, “The oukirts sof reality” se constituye en una nueva odisea espacial con una exuberante instrumentación que deja una estela de efectos con inagotables solos de guitarra. Unos solos, que logran salir con soltura de la bacanal sonora. Generando una sensación de vértigo, y sucediendo todo a gran velocidad, el tema mantiene sus pesados ritmos y todo su vigor. Una solidez que se complementa con pinceladas en forma de solos de guitarras que generan un caleidoscopio psicodélico en medio del frenesí en el que sucede todo. La belleza aparece entre las constantes tormentas de meteoritos generadas en ese viaje hacia el infinito. Un tortuoso tránsito en el que nada detiene la sólida maquinaria sueca. Imperturbable en su propósito, siempre miran hacia adelante hasta la obtención del alunizaje final.

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Reseña: GIOBIA.- “Plasmatic idol”

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Un álbum vibrante en el que la psicodelia espacial es transitada con la ayuda de la electrónica para recorrer la senda abierta por Pink Floyd o Hawkwind décadas atrás. GIÖBIA logra conjugar sonidos de lo más vanguardista con el legado de la psicodelia de finales de los sesenta y comienzos de los setenta con un eficaz uso de los sintetizadores y buenos momentos de guitaras ácidas. Siempre convincentes, los italianos logran un sonido particular con el que se han labrado su propio espacio en la escena logrando el reconocimiento de la audiencia a pesar de las distintas influencias que toman en sus composiciones, algo que pudiera hacer recelar al oyente.  Seguramente estamos ante una de las apuestas sonoras más particulares dentro del sello Heavy Psych Sounds, que con esta producción, amplía su espectro estilistico. Un álbum en el que los desarrollos progresivos tienen cabida entre vibraciones que parten del pop psicodélico de los sesenta y que no dudan en incorporar el legado electrónico de finales de los años ochenta.  “PLASMATIC IDOL” contiene temas que consiguen fascinarnos  y que a buen seguro supondrán que el cuarteto se asiente en un espacio propio dentro de la escena psicodélica underground europea ya que su sonido tiene una originalidad, que no se encuentra con facilidad dentro de una escena que con demasiada frecuencia toma los mismos elementos. Un recorrido musical que camina a lo largo de los sonidos de tres décadas tomando algo de cada una de ellas y que no duda en usar el legado de Alan Parsons o J. Michel Jarre en los momentos en los que se inclinan por los sonidos electrónicos. 

“Palhelion” transita entre atmósferas espaciales con una épica floydiana que nos lleva a insondables espacios psico-progresivos en los que los teclados y sintetizadores toman el protagonismo. Con un sonido que se modula recogiendo ecos de los ochenta en una propuesta en la que la electrónica tiene mucho peso.

Con un mayor protagonismo de la guitarra, “In the dawn light” se debate entre las vibraciones psicodélicas de los 60’s y sonidos de neo-psicodelia de tintes espaciales. Con dos partes diferenciadas, en la segunda de ellas el corte en espacios de luminosa psicodelia. Las voces ecualizadas le aportan ese toque futurista son que por ello el tema pierda su aura vintage.  El resultado es un collage que se debate entre el siglo XX y el Siglo XXI.

El tema que da nombra al álbum “Plasmatic idol”, es simplemente un interludio de sintetizadores ingravitatorios. Sonidos siderales que exploran lejanas supernovas desde una calmada mirada.

Vistiéndose de los Pink Floyd más acústicos, “Haridwar” es un tema lleno de romanticismo. Los teclados se vuelven más vintage si cabe, mientras sus calmados ritmos toman soleados elementos west-coast. Una Belleza reconfortable que nos ofrece reparadores momentos de quietud. La evidente influencia floydiana se conjuga nuevamente con vibraciones neo-psicodélicas más propias de finales de los noventa o comienzos del siglo XXI.  El tema va oscilando con suavidad con distintos momentos que coinciden con los pasajes en los que aparecen las voces o en los que la banda prescinde de ellas. Esa cálida voz tiene un peso vital en el carácter de un tema que consigue alcanzar cotas sencillamente esplendorosas. En su parte final resurgen esos ecos west-coast en el horizonte. El resultado es una impecable composición, bien producida y fantásticamente ejecutada. ¡Pura magia!

Transitando por esas atmósferas espaciales en “The escape”, la nave nodriza transita guiada por una estela de vientos exóticos en un entorno futurista en el que los sintetizadores comandan la nave. Los incesantes efectos recrean un relato de ciencia ficción en laqs voces ecualizadas me inspiran algún momento Pink Floyd de finales de los setenta, primeros ochenta. Una huida futurista, a modo de alunizaje da un giro al tema una segunda parte en la que los momentos electrónicos más propios de Alan Parson o incluso de J. Michel Jarre coman el control. Aquí se producen un transito por esos espacios futuristas en un viaje hacia el infinito a la velocidad de la luz.

“For behind” sirve de escenario para que los efectos y los ritmos kraut campen a sus anchas. Sus inquietantes pasajes acaban desencadenando una nueva odisea espacial construidos con elementos tanto psych, como progresivos. Toda una banda sonora de un realto de ciencia ficción que trasmuta usando el legado de Pink Floyd para incorporar bellos paisajes sinfónicos sin que pierdan su esencia.

Con extrañas locuciones, “The mirror house”, manteniendo los arcaicos pasajes floydianos, crean un tema psico espacial soportado en pesados riffs. El tema se muestra poderoso e inquietante combinando los sintetizadores para ofrecer un nuevo espacio de exploración sideral.    

GIÓBIA está compuesto por Stefano Basurto (guitarra), Saffo Fontana (teclados), Stefano Betta (batería) y Paolo ‘Detrji’ Basurto (bajo)

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Reseña: COLOUR HAZE.- We are”

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Después de haber publicado 12 álbumes de estudio a lo largo de casi veinticinco años de trayectoria en la que se han labrado un puesto de honor dentro de la escena de la psicodelia pesada, COLOUR HAZE no tienen que rendir cuentas a nadie y en su nuevo trabajo exploran nuevas vías en su sonido sin renunciar a su esencia heavy-psych. Aquí encontramos una banda que sigue evolucionando buscando nuevas vías que enriquezcan su sonido. Una evolución consistente en un cambio notable en los registros vocales y un mayor protagonismo de los teclados con la incorporación de Jan Faszbender, como ya pude comprobar en sus shows de los dos últimos años. Esto nos lleva a que aquí encontremos mas espacios progresivos,  lo que no les hace perder el norte ni su esencia pesada. Siendo todo un referente desde hace años para multitud de nuevas bandas que probablemente vean en este pequeño giro un nuevo horizonte para sus creaciones. Si hace semanas ya vimos un pequeño cambio en la voz de Lupus (KADAVAR) en su último álbum, aquí podemos ver algo parecido en la voz de Stefan, algo que de alguna manera marca la ruta de “WE ARE”.  Una banda asentada como COLOUR HAZE podría estancarse en su sonido y su fama, pero ellos deciden seguir mirando al futuro con nuevas rutas en su música. no estamos hablando de ningún cambio radical no nada que se le parezca, pero si estamos ante un álbum innovador que por momentos suena más a setenta que nunca. Un trabajo en el que encontramos variadas influencias estilísticas que van desde el jazz hasta las entrañas del hard progresivo setentero y que alcanzan su culmen en temas como “Be with me” en el que por momentos sería mas fácil identificarlo con un tema de CAMEL que de sí mismos. Una influencia que roza escenarios más propios del sonido Canterbury que de la psicodelia pesada, lo cual no quiere decir que no tengamos buenas dosis de pesadez stoner ni hayamos perdido la belleza de las armonías psicodélicas que les han encumbrado a lo mas alto dentro de la escena psicodélica de los últimos tiempos. No quisiera caer en el fanatismo al afirmar que “WE ARE” es un álbum fundamental y mágico, siendo probablemente el más innovador en años. Toda una oportunidad para unir mas adeptos a su causa y todo un gozo para los verdaderos amantes de la banda.  Espero que los fans mas ortodoxos de COLOUR HAZE no vean este álbum como una decepción, porque la riqueza existente en sus surcos es todo un aval que cualquier melómano debería apreciar.

“WE ARE” es publicado  vía Elektrohasch

“We are”, el tema que abre y da nombre al álbum. arranca con fornidos riffs stoner y el clásico sonido de los muniqueses. La atrayente guitarra de Stefan y el fornido bajo de Phillip, serpenteando ágilmente por senderos heavy-psych arropados por una fornida batería. Inmediatamente hay algo que llama mi atención al escuchar un registro vocal algo diferente al que nos tenían acostumbrados, lo que es una constante en un trabajo menos instrumental de lo habitual. Un estribillo pegadizo y ese difuso bajo ya habitual nos golpea entre los hipnóticos acordes de guitarra aportando una luminosidad superlativa. Frescos y sobre todo pesados, golpean con fuerza desde el primer instante. 

Susurrantes y magnéticos “The real”, nos muestra el peso de los sintetizadores de Jan Faszbender que ya vimos en su anterior álbum “IN HER GARDEN” así como en los directos del pasado y del presente año. Asentado como un cuarto miembro de la banda (al menos por ahora) aporta su grano de arena en la construcción del monumental edificio que supone “WE ARE”. Entre los mágicos acordes de guitarra el sonido de los teclados crea una cortina tupida con ecos jazzeros entre atmósferas psico-progresivas consiguiendo crear un plácido y sosegado tema con vocación de jam. Elevándose majestuosos  coquetean por momentos con escenarios post-rock custodiados por unos teclados que adquieren tonos retro. Casi nueve minutos intensos y mágicos con colores que conviven entre las sombras, esta vez solo instrumental. Aquí encontramos el otro factor diferenciador del álbum respecto al sonido al que nos tenían acostumbrados. La influencia de las teclas aportando una solidez al tema que enriquece el sonido de la banda.  

Una de las joyas de la corona de éste nuevo álbum es sin duda “Life”. Unos finos y elegantes acordes de guitarra sirven de introducción a un tema que por sí mismo, haría que “WE ARE” mereciera la pena. La lánguida voz de Stefan, con este novedoso registro, hace que venga a cabeza el último disco de KADAVAR. Esta reflexión no viene por comparar el sonido, que evidentemente no tiene nada que ver, sino por el trabajo que había hecho Lupus para esa variación en el registro de su voz, y que de alguna manera siento en la voz de Stefan. A pesar de estas diferencias que enriquecen su música, COLOUR HAZE han pulido su reputación con un estilo propio  al que no renuncian, siendo todo un referente para infinidad de bandas contemporáneas. El tema poco a poco nos va llevando a ese estado de éxtasis al que nos tienen acostumbrados, ésta vez acompañado por la quebrada voz. La implacable batería de Manfred Merwald en un incesable ritmo y los desarrollos de guitarra y teclados nos van elevando  y elevando a espacios celestiales en toda una catarsis sensorial. ¡Un tema simplemente impresionante!. 

Tras la intensidad emocional del tema anterior nos sorprenden los acordes acústicos de “Material drive”. La sencillez de la guitarra en tonos vintage mas propios de los setenta se arropa con ecos progresivos. acompañada de una voz que transmite sentimientos, entre aromas de una guitarra que coquetea incluso con algo tonos flamencos. Los ecos progresivos se vislumbran en otro tema lleno de sentimiento.  Aquí la banda demuestra toda la calidad que atesoran  al construir desde la sencillez otro gran tema. 

Susurrante, perfumado y aterciopelado, “I’m with you” naciendo desde la calma y la pausa, va puliense con la precisión y paciencia de un orfebre. Encontramos una dualidad de guitarra y bajo en los papeles estelares. Acordes que se repiten dejando espacio para que el órgano aporte la vocación progresiva. El tema va evolucionando elevándose hasta alcanzar su alma heavy-psych para mostrar a los COLOUR HAZE mas majestuosos. Sólidos pero dulces a la vez, van creando ese jardín del edén en el que la belleza se refugia en cada acorde de una forma natural bajo la hipnótica y magnética guitarra de Stefan. Una luminosidad que crece y crece hasta acabar mostrando a la banda en su estado puro, mientra la voz nos mece suavemente mostrando sentimientos a flor de piel. Una clara muestra de que COLOUR HAZE, aún siendo fieles a su estilo, no son una banda anquilosada en su pasado , sino que son capaces de seguir ofreciéndonos algo nuevo e interesante.   

Instalados en atmósferas netamente psico progresivas, con una batería casi kraut, los teclados toman el protagonismo en “Be with me”. Un sonido que me recuerda mas a CAMEL que a ellos mismos, con una dualidad prog-kraut que serpentea manteniendo el tono hipnótico antes de una elevación oscilante que culmina en momentos en los que posiblemente nadie que escuche el tema podría identificarlo como suyo. La experimentación de los de Munich llega a acercarse a espacios mas propios del sonido Canterbury que de ellos mismos. Para añadir mas elementos, incorporan unos coros que se incrustan con sutileza entre la compleja estructura que construyen trasladándonos a insondables espacios en los que la luz regresa reconfortante. Otra prueba mas de que los estereotipos no sirven para ellos.  El resultado es un tema netamente progresivo en detrimento de su origen stoner y heavy-psych. 

“WE ARE” cierra con “Freude III”, otro tema en el que los teclados aportan nuevamente,  altas dosis de sonidos progresivos. Una grandilocuencia que cuenta con el aporte del bajo de Philipp en todo su esplendor. Finalmente la cabra tira al monte, y a través de fuertes ritmos entre la cortina de teclados ,van tejiendo un monumental tapiz que supone un regreso a sus orígenes. Una constante evolución que acaba reposando en alfombras en las que la elegancia de la guitarra nos traslada a estancias de psicodelia atractiva de las que la belleza brota recuperando toda su esencia. 

 

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Reseña: KADAVAR.- “For the dead travel fast”

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Con diez años de carrera y multitud de seguidores a sus espaldas, los alabados y queridos KADAVAR a estas alturas son capaces de hacer lo que quieran sin tener en cuenta nada ni nadie. Así es como ha nacido su sexto álbum “FOR THE DEAD TRAVEL FAST”. Un disco compuesto sin complejos y nacido desde la relajación de no tener que demostrar nada (como me comentaba Lupus en la entrevista que hicimos el pasado mes de Agosto). Un álbum que en una primera escucha me pareció sencillo y simple, dejándome un poco frío. Seguramente no era el trabajo que esperaba de ellos (como muchos de sus fans), pero tras sumergirme en sus surcos encuentro su atractivo a pesar de las notables diferencias respecto a sus trabajos anteriores, y alguna de ellas son bastante interesantes. Con atmósferas sombrías que bien podrían recrear la banda sonora de una vieja película y con un notable cambio en cuanto a los registros vocales, brillan con la presencia de mucha mas melodía y coros, con voces que juegan con “falsetes” con gran destreza. “FOR THE DEAD TRAVEL FAST” no es el álbum que retrata a los KADAVAR más crudos, sino a una banda que juega y explora escenarios mas progresivos. Como resultado, obtenemos el álbum más atmosférico del trío berlinés. La portada del álbum, así como las fotos promocionales muestran a unos tipos ataviados con ropajes más propios de otra época y eso se nota en unos temas lúgubres y oscuros. Premeditados sonidos vintage  con canciones sencillas que no acaban de explotar en esa deflagración pesada a la que nos tiene acostumbrados. Haciendo de la sencillez una virtud, las tinieblas cubren sus nueve temas con sonidos juegan con el heavy-rock, el hard y los ecos progresivos de finales de los setenta y primeros ochenta. Guiños sinfónicos más propios de los dinosaurios del rock progresivo se entrometen entre la inequívoca herencia Sabbath que de alguna manera siempre estuvo presente. No hay grandes alardes, ni grandes canciones, pero el disco puede ofrecernos agradables momentos. Incluso me atrevo pensar que con el tiempo será mucho más apreciado y valorado.

Una introducción atmosférica y misteriosa con suaves y tétricos acordes nos enseña el camino de la oscuridad en “The end”. Voces llevadas del mas allá nos enlazan con el siguiente tema, “The devil’s master”. Pasajes casi progresivos van elevándose entre la voz de Lupus y el cadente bajo de Simon, para iniciar el camino con riffs hard de tonalidad retro. Nebulosas vintage. El tema, como la mayoría de los del álbum, viene marcado por el particular registro vocal. Unas voces lánguidas que relatan episodios de nostalgia en un relato épico mas propio de otros tiempos. Un especial protagonismo de la base rítmica de Tiger y la guitarra nos recuerda momentos del heavy-rock de los años ochenta.  lo cierto es que por momento el tema tiene un “tempo” especial.

El hard-rock setentero más dinámico aparece en “Evil forces”. Riff que se repetien con una cierta herencia Sabbath y elemento puramente heavy-rock añejo, así como la voz y coros con “falsetes” preceden a momentos de guitarras que aullan. Es como si estuvieramos a una versión “light” del heavy-rock más tenebroso. La implacable batería mantiene el tipo en todo el tema. Me llama la atención esos “grititos” en vena diabólica.

Las atmósferas oscuras y tétricas son el escenario natural en el que se desarrolla la trama del álbum, y así lo refleja “Children of the night”. Tonos vintage en entornos pseudo-progresivos en el marco de la latente oscuridad  que tratan de obtener la luz con unos estribillos pegadizos que van modulando su tonalidad hacia una mayor calidez sobre los vivaces y repetitivos ritmos. La banda sonora de una película de misterio que poco a poco sucumbe a la melancolía con ramalazos de tétricas penumbras. Una especie de Sabbath progresivos con solos de fuzz desbordante que vuelven a elevar el tema antes del regreso a la penumbra. 

En esa linea progresiva en la que parecen instalados, “Dancing with the dead”  con voces más cálidas y reconfortantes, sucumbe a un sinfonismo en tonos melancólicos que acarícian las melodías bajo un soporte rítmico contenido. Un relato del pasado en el que destaca la cadente batería de Tiger mientras los solos de guitarra ondulan apacibles sobre un gran trabajo de bajo  para construir el tema más melódico. 

“Poison” muestra a la banda mas contundente y tenebrosa. Lúgubres pasajes bajo una implacable batería acercándose a Rush (en versión light) con las tinieblas como testigo. Voces desgarradoras y cambios de ritmos elevan el tema como si de un canto de esperanza se tratara. constantes parones y arrancadas. Lamentos entre luces y sombras y atmósferas psico-progresivas completan el corte. 

Con mucho mas fuzz y guitarras psicodélicas, “Demons in my mind” da lugar a una espiral diabólica que poco a poco se transforma con melodías hard & heavy de aspecto vintage. Un trasfondo sólido en el que los efectos y pedales se sosiegan cayendo en las tinieblas con la sombra de Sabbath en el horizonte. Oscuros y misteriosos bosques, mucho fuzz y la sensación de que cada instrumento va a su libre albedrío para acabar cohesionándose entre la espesura rítmica. Un corte, a pesar de todo que contiene gran dinamismo. 

“Saturnales” es una pseudo-balada en la que los efectos y los sintetizadores describen oscuros paisajes de una forma calmada e inquietante. 

El álbum se cierra con el tema mas largo y elaborado. “Long forgotten song” avanza por los mismos territorios que se desarrolla el resto del álbum. Lento pero a su vez pesado y grueso, la senda del hard-progresivo es transitada con amago de elevarse en su intensidad. Un simple espejismo que nos devuelve la sombríos pasajes con melodiosas voces que describen bellos y tristes pasajes. Susurrantes y magnéticos KADAVAR  acaban construyendo un tema que en otros tiempos pudiera convertirse en un himno.

Solo nos queda esperar como se desarrollan estos temas en directo en la próxima visita que nos harán el próximo mes junto a Hällas (con los que este trabajo tiene bastantes similitudes) y Mars Red Sky.

 

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Reseña.- VVLVA.- “Silhouettes”

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“PATH OF VIRTUE”, el álbum debut de los alemanes VVLVA fue el primer álbum reseñado en DenpaFuzz, por lo que esta nueva entrega tiene algo de especial.   “SILHOUETTES” ve la luz vía Word In Sound y continua el camino iniciado por la senda del heavy progresivo que tanta gloria dio a bandas como Uriah Heep o Atomic Roostermarcado por un sonido de órgano en línea John Lord o Vincent Crane, pero en esta ocasión con un sonido que inevitablemente recuerda a Wishbone Ash. Melodiosos y sinfónicos VVLVA crean ensoñadores pasajes (con momentos Camel en el horizonte) llenos de belleza bajo el intenso y arrebatador sonido de órgano y una guitarra seductora que sin estridencias consigue atrapar al oyente con sutileza. Los tonos retro vivaces son una constante en un trabajo que bien pudiera haberse construido en los gloriosos setenta. La melancolía y los tonos ocres se llenan de luz con estructuras ampulosas y fornidas. Ondulando en cada tema consiguen un sonido familiar pero a la vez particular. Una banda sonora de cuentos de hadas y relatos fantásticos en los que la oscuridad y la nostalgia nos trasladan a otras épocas.

“Cosmic pilgrim” parte de dictados retro-rock al uso con el protagonismo de la dualidad entre un órgano penetrante y el elegante sonido de la guitarra. Buenas melodías y coros que se elevan en constantes ondulaciones rítmicas creando un triangulo amoroso entre las voces y coros, la guitarra y el órgano. Medios tiempos que se recuestan en laderas psico-progresivas sin perder la vivacidad y el dinamismo. 

Un hipnótico y pastoral órgano describiendo atmósferas sombría nos introduce a “What do i stand for”. Ecos Purple junto a armonías mas propias de Wishbone Ash obtienen un sonido característico de las islas británicas. Un tempo vivaz sobre melodías vocales en constante evolución y una estructura que se repite nos trasladan a cuatro décadas atrás en un rescato del rock sinfónico mas pesado.

El órgano en vena John Lord y los celestiales coros dotan de un aura litúrgica a “Tales told by a gray man”. Finas y elegantes guitarras colorean un tema que en su melodía se acerca momentos del sonido Canterbury. Sin perder la vocación retro-rock rescatan espacios mas propios de Caravan. Acarameladas melodías y una compleja e penetrante instrumentación va torneándose hasta llegar a atmósferas más propias del medievo. Una extraña pero efectiva combinación en la que pasajes arábigos se entrecruzan con espacios Sabbath en su faceta más amable y asequible. La brillantez de la guitarra no falta a su cita para lucirse majestuosa entre los firmes cimientos del omnipresente órgano.

Con la particular del uso del alemán en las voces, “Gomorrha” crea un extraño espacio sonoro. Un tema oscuro con Purple nuevamente en el horizonte,  y las dulcificadas voces herederas de Ash. Momentos blues, progresivo, y hard unidos en una causa común que acba decantandose por un sinfonismo placentero y calmado.

Con unos bellos acordes “Night by nigh” nos seduce en esta ocasión por territorios pisados hace décadas por Jethro Tull. Bajo la atenta mirada del órgano pastoral y la constante nostalgia de las armonías, el tema se eleva en una extraña pero atrayente mezcla sonora a caballo entre Atomic Rooster, Tull y Wishbone Ash. Si, ya sé que la referencia a la banda de Ted Turner es constante, pero cualquier amante de los sonidos sinfónicos de los setenta lo reconocerá. Aquí la guitarra adquiere su mayor protagonismo elevándose a los altares con fuerza y contundencia.

Es posible que cada oyente encuentra nuevas influencias en cada uno de los temas que contienen “SILHOUETTES” y “Hobos” vuelve a ofrecernos nuevos horizontes de comparación. Una comparación que uso únicamente de modo de referencia, sin tratar de juzgar. Se trata de un corte que continúa por la senda hard-progresiva, pero que incorpora momentos en los que, al margen de las características voces y del sonido del penetrante órgano puede diferenciarse por algún solo en el que Santana o el mismísimo Hendrix hacen acto de presencia de forma sutil y oculta.

En el tema que cierra el álbum, “Dance of the heathems” la épica oscura de cuentos fantástico se ve reflejada. Líneas progresivas con pasajes sinfónicos cuya belleza no ofrece dudas y guitarras dulces y profundas completan un relato de cuentos del pasado. Si hasta ahora he nombrado múltiples bandas del pasado en las que los alemanes pueden estar inspiradas, también se podría decir que la senda del álbum no se aleja de la propuesta que los suecos Hällas viene practicando. Sus ocho minutos dan para la sinfonía y para dinámicos espacios en los que los riffs retro y una endiablada batería toman el protagonismo. Posiblemente el tema mas destacado de un álbum que manteniendo una misma vocación está lleno de matices y calidad. 

Disco absolutamente recomendable para los amante del hard-rock progresivo de los setenta y que cuenta con una portada apocalíptica que hace honor a su contenido. ¡¡Sublime!!

 

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Reseña.- ZIOR.- “Before my eyes go blind “(The complete recordings)”

El sello Cherry Red Records publica una caja de cuatro cd’s con todas las grabaciones de los británicos ZIOR. Con el aliciente de que en su contenido se encuentra el álbum que la banda grabo bajo el nombre de MONUMENT así como un nuevo álbum grabado en 2.018 con el nombre de “SPIRIT OF THE GODS”. ZIOR nacieron a la sombra de la explosión del rock ocultista de los primeros setenta que practicaban bandas como BLACK SABBATH, BLACK WIDOW, o en línea Alice Cooper o Arthur Brown, pero también heredando los ecos de psyco-pop de bandas como Cream o The Troggs. Navegando entre aquellas aguas, tanto el blues-rock como el hard-rock y el proto-metal o los primeros pasos del rock progresivo se aprecian en sus composiciones. Muchas veces denostados por la versatilidad de unos temas que parecían no definirse en un estilo propio, lo cierto es que en su primer álbum, el homónimo ZIOR dejan patente su potencial.

Temas como “New land” en el que bellas melodías poppies soportadas en un omnipresente órgano se inclinaban hacia espacios más propios de Jethro Tull con la incorporación del sonido de la flauta en un guiño a las primeras bandas hard-progresivas británicas. Con registros vocales cercanos a Gary Wright (Spooky Toooth) no dudaban en ofrecer temas “Gimme love” en el que el órgano es eclipsado por incisivos solos de guitarra en tonos hard-blues tan al uso en aquellos años. Cortes netamente progresivos como “Quabala” (uno de los destacados) se codean con una psicodelia de pastelería como “Oh mariya” o la negroide “Your Life Will Burn” en la que se puede intuir algún eco a Santana. “Love’s desire”, Hard y blues junto a coros que se inclinan al soul y riffs potentes e incisivos con una cadencia rítmica pegadiza. “I really do” y sus tonos ásperos marca su incursión en el proto-metal en ebullición en la época. A pesar de que pueda considerarse con un álbum solo de canciones que no tiene nada que ver entre sí, es un reflejo de la confusión de estilos de aquel 1971 en que se publicó.

El disco 2 corresponde a “EVERY INCH A MAN”, álbum originariamente publicado en Alemania en 1973, cuando ya la banda se había separado y que ofrece la faceta mas pesada de la banda. Voces desgarradas y ritmos hard-rock bailables hacen de “Chicago spine” un tema a tener en cuenta, demostrando que cuando menos te lo esperas en un tema previsible aparecen esas guitarras asesinas que te dejan noqueado. Los ecos de Alice Cooper se reflejan en “Have you heard the wind speak” en un guiño al glam, antes de un giro de 180 grados a escenarios acústicos en “Time is the reason”. Blues -rock de libro en “Dudi Judy” o “Evolution”, rock and roll sucio en “Ride me baby” o “Cat’s Eyes”, éste más cercano al sonido de los Stones; pero siempre con un tono dicharachero y divertido. Ritmos contagiosos en los que el órgano tiene un menor protagonismo, excepto en el extraño e inquietante “Every kind of magic”. El ábum se cerraba con “Angel of the highway”, un tema poseído por el wah-wah ofreciendo la mejor versión de si mismos en un corte desgarrador.

Bajo el pseudónimo de MONUMENT, la banda realizó su mejor trabajo con el título de “THE FIRST MONUMENT”. Cuenta la leyenda que en realidad el disco se compone de unas grabaciones que hicieron borrachos, pero lo cierto es que es el álbum más progresivo. Voces teatrales cercanas a Mike Patto, y una densa instrumentación en la que la oscuridad del magnífico órgano lo envuelve todo. Por otro lado encontramos algunos guiños a The Stooges, especialmente en algunas voces. pero si hay algo que destaca especialmente en este álbum es el sonido de sus teclados. Heavy-progresivo de altos vuelos con guitarras brillantes que se intercalan como en “State flesh”. Rock and roll en “Don’t run me down”. Con bastantes episodios teatrales en pura línea Arthur Brown, como “Give me life”  en la que los giros inesperados se suceden. Episodios pisco-progresivos en los que el envolvente sonido de los teclados nos adormece dejándonos en un estado de inconsciencia en “The metamorphosis tango”, o la mas apacible y lisérgica “Boneyard bume”.  La combinación del órgano pastoral frente a la agudas voces alternativas de “First taste of love” es solo el preludio a hirientes solos de guitarra ácida. Aquí está el verdadero poderío de la banda, la conjunción de esos elementos es uno de los valores de este trabajo. El álbum venía acompañado de un texto en el que se reflejan las conexiones de la banda con la brujería y el vudú. El álbum cierra con “I’m coming back” a ritmo de blues rock.

Al margen de que la caja contenga todas las grabaciones de ZIOR, tiene además el aliciente de contener en el CD 4 el álbum que grabaron a su regreso en 2.018,  “SPIRIT OF THE GODS”. Toda una sorpresa en la que la banda ejecuta temas que suenan a sesenta. Canciones con mucho tono negroide, y que conjugan tanto rock, blues, progresivo y sobre todo funk-rock. Oscuros temas en los que los teclados siguen sonando como hace cuarenta años. Un groovy especial que sigue la senda de la ceremonia del vudú que iniciaron al comienzo de los setenta. oscuros y experimentales en “The wicca maker”, con unos tambores tribales que inician el ritual. Ecos de Santana y Sly Stone en ·Crowman rises”, con un órgano penetrante y voces negroides. Blues-rock pantanoso en “Earth hell & fire” en línea Dr. John. Fuzz y voces salidas de ultratumba a ritmo de funk-rock en “Release the dogs”. La oscuridad de sus dos primeros álbumes se convierte ahora en un ritual de magia negra en el que no faltan temas bailables como “Eastwood bugsy” o oscuros pasajes psico-progresivos como “Sabbath 8” en el que dejan su impronta ocultista. Hard y rock enérgico en “Scorpion”, un tema que lleva el ritmo en las venas. no faltan temas puramente setenteros como “Storm chaser” en el se travisten de Grand Funk Railroad, con esos teclados penetrantes. En definitiva un sorprendente álbum que no desmerece de sus primeras grabaciones manteniendo la obscuridad, aunque ahora tenga matices distintos.

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