Reseña.- PYRAMIDAL.- “Pyramidal”

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Los veteranos rockeros espaciales PYRAMIDAL nos presentan su álbum homónimo publicado vía Surnia Records y Lay Bare Recordings. Tres años después de su último EP  “FROM OTHER SPHERES” al margen del directo “LIVE FROM THE 7TH PSYCHEDELIS NETWORK FESTIVAL” (en el cual aparecían un par de temas que ahora ven la luz en su versión de estudio). Seguramente su trabajo más maduro y progresivo que supone una culminación a una etapa, según nos comentaba Lluis, su batería. un álbum con mucho más rico en matices y con un trabajo de elaboración mucho más complicado que sus discos precedentes. Encerrados en ese supuesto triangulo entre Pink Floyd, Hawkwind y Black Sabbath, los alicantinos rompen las cadenas para ofrecernos otros sonidos más exóticos cen los que cuidan más los detalles. Aportando nuevos matices a su música, dejandose influenciar por sonidos Canterbury e incluso kraut sin perder su vocación espacial. coqueteando incluso con el jazz, no pierden la energía de su poderosa base rítmica ofreciéndonos grandes momentos en los que la oscuridad de sus vibraciones se pierde en el universo mas tenebroso. En esa búsqueda de nuevos sonidos, cuentan con la colaboración de Judit Aliaga al violín y de Arantxa Marín al saxo, dotando a su música de un sinfonísmo clásico que da más profundidad a su sonido.  Ampliando el espectro del público al que pueden llegar con esa onda consiguen completar un álbum versátil  y compacto. Uno de esos discos que cuanto más los escuchas, más detalles le sacas, lo que denota toda su grandeza.

.“Visions of astral journey”, el tema que ya tocaban en directo  en 2.014 abre el trabajo con una renovada versión. Una odisea espacial por la senda del rock progresivo con la incorporación de saxo entre guitarra con wah wah. Con alguna reminiscencia jazzy (probablemente el sonido de los vientos me lleve a esa afirmación), el tema va describiendo enigmáticos espacios en linea hard-progresivo. Experimentales e intensos, una de las características que encontramos en “PYRAMIDAL”, es la mayor presencia de esos ecos en detrimento de los sonidos espaciales. En cualquier caso, PYRAMIDAL se muestran dispuestos a la experimentación. Sus guitarras nos trasladad a infinitos espacios interplanetarios con una tensión palpable y latente. El saxo y los teclados aportan mucho a esta característica. El tema pasa por momentos de avant-garde así como por entornos en los que la psicodelia espacial salida de las cuerdas de la guitarra sirven de banda sonora a este relato de misterio.

Cinco temas dedicados a la experimentación en los que los ritmos inquietantes se repiten en otro tema que aparecía en el álbum “Live From the 7th Psychedelic Network Festival”.

“Creatures of the ancient world”,parte con un bajo que va una senda mientras las guitarras toman otro camino, para encontrarse en un punto en común. La banda baja la intensidad para describir apacible pasajes en los que los tonos orientales hacen acto de presencia bajo un aura mística. Unos momentos que podrían evocar el sonido de las banda progresivas andaluzas de los setenta. Sugerentes voces arábigas llenas de calidez aparecen entre violines. Un relato mediterráneo  sobre unos ritmos que se repiten en una misma estructura. Una aura de misterio envuelve la primer mitad del tema para dar paso a riffs más pesados con exóticos solos que se contonean en una danza oriental. Jugando con parones en medio del tema la temática cambia para retomar momentos de intensidad donde se conjugan ritmos machacones con esos vientos llenos de exotismo.

Si los temas del disco no bajan de los nueve minutos, en “Uncoscious oscillations”, rompen esa regla con tres minutos de tema corto en el que los vientos se funden en una jam con aires jazzísticos dentro de esa experimentación de los sonidos progresivos tan presente. Aquí, recuperan los momentos espaciales.

Casi rayando estructuras post-rock, “Digital madness” dentro de la ambientación espacial los efluvios lisérgicos que  despiden las guitarras vuelven a recuperar esos tonos mediterráneos. A continuación,  explotan con riffs de psicodelia pesada con exóticas voces que hacen acto de presencia nuevamente mientras la instrumentación sigue su avance. Momentos de rock andaluz vuelven a aparecer en este tema. Combinando esa vocación con los efectos y pedales que revolotean consiguen una atractiva mezcla. Estamos ante un tema más asequible para el oyente que los dos primeros temas del disco en los que la experimentación es mucho mayor. Fuzz espacial en estado puro recordando momentos Hawkwind, mucho mas reconocibles en los alicantinos.  En corte oscila en subidas y bajadas para ir a morir en suaves atmósferas llenas de magnetismo en las el misterio sigue latente. Acaban con una nueva elevación en la que los ritmos pesados toman el protagonismo.

“Alussa infinity” es un tema que bien podría considerarse una suite. Dividido en tres partes, el hard progresivo de origen setentero ocupa la primera de las partes, de los catorce minutos de duración del corte. Poderosos ritmos envueltos en efectos y un aura inquietante con terroríficas voces que se inclinan a postulados ocultistas cercanos a los dictados Sabbath. Coqueteando con el doom, muestran su lado más salvaje. Lento y plomizos , acaban desatando una espiral diabólica dentro de la oscuridad del tema. Todo a ritmo veloz, con una implacable batería que marca el ritmo de forma violenta. Las voces guturales custodian esos pasajes tenebrosos por donde nos llevan PYRAMIDAL. Puede parecer un tópico, pero tras la tempestad llega la calma. Aquí la tercera parte del tema se desarrolla bajo el lucimiento de una guitarra que se acerca nuevamente a postulados post-rock arropada por una ampulosa base rítmica. Majestuosos pasajes en los que los violines libra una batalla con una hipnótica guitarra que repite sus acordes mientras la batería arrastra al resto de los instrumentos con su inercia. El tema se eleva a espacios celestiales guiado por esos apacibles violines para devolvernos al hipnotismo.

Los alicantinos resuelven el tema con bellos pasajes de guitarras bajo el confort de unos apacibles solos que contrastan con el tortuoso camino anterior. 

 

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Reseña.- MONKEY3.- “Spheres”

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Tres años después de la publicación de su aclamado “ASTRA SYMMETRY”, los suizos MONKEY3 publican “SPHERE” vía Napalm Records. El cuarteto suizo nos presenta su particular viaje interestelar en el que la psicodelia espacial y la contundencia stoner están presentes en sus seis temas. Tratando de de reflejar su peculiar visión de los fenómenos de la naturaleza a través de sus formas. Con melodías cristalinas, pasajes herederos de Pink Floyd, y arenosos momentos en los que la banda sube la intensidad con portentosos desarrollos instrumentales. Moldeando todas las aristas, su música fluye de una manera completamente magnética creando atmósferas que nos llevan a espacios que permiten ser visitados desde un prisma mental y sensorial. Un agujero negro en el que nos vemos atrapados por relajantes momentos en los que sus efectos nos envuelven y adormecen, para despertarnos bruscamente con faraónicos paisajes megalíticos. Una paso adelante en su infinita creatividad con una ejecución magistral. Siempre estimulantes, MONKEY3 crean uno de sus mejores trabajos hasta el momento, sino el mejor. Algo a lo que ya nos tienen acostumbrados y que empieza a parecer normal, pero lo cierto es que si en la escena psicodélica no es fácil hacerse un hueco en sus puestos de honor. “SPHERE”, es una prueba latente de que estos chicos merecen ese hueco. Sólidos como pocos, tiene la habilidad para construir muralla de sonido irreductibles y a su vez masajear nuestros sentidos hasta hacernos llegar al éxtasis. Sin duda, un álbum que celebrarán sus más fieles seguidores y con el que conseguirán más aceptos con toda seguridad. Si te gusta el sonido floydiano y bandas como My Sleeping Karma,  déjate atrapar por los surcos de “SPHERE”, abróchate los cinturones y disfruta del viaje.

Los primeros efectos de “Spiral” nos anuncian de la partida del viaje al que nos invita MONKEY3 en “SPHERE”. Describiendo el infinito sideral una introducción de tres minutos en los que los efectos sobrevuelan sobre nuestros cuerpos da paso a ritmos hipnóticos y repetitivos de tintes stoner. Toda una espiral en la que los teclados y sintetizadores sirven de preámbulo a poderosos riffss. El fuzz que sale de la guitarra de Boris juguetea con el estéreo en un ir  y venir. el resultado es un corte de apariencia robusta que guarda en su interior pasajes apacible en los que los suizos descienden a postulados en pura línea Pink Floyd. Inquietante y misterios van describiendo un relato de ciencia ficción. toda una conjunción matemática perfectamente resuelta. Como auténticos cirujanos el cuarteto suizo sabe salir de esa tormentosa odisea sideral, resolviéndola con una fluidez y precisión milimétrica. Onde minutos absolutamente brillantes.

Si la influencia de Pink Floyd en el sonido de MONKEY3 es evidente, “Axis” nos lo corrobora. Solos psicotrópicos que poco a poco van ocupando algún lugar indeterminado entre el stoner instrumental y la psicodelia pesada. En este tema, se alejan un poco de su apuesta espacial para introducirse de lleno en espacios más propios del rock progresivo más lisérgico. Los teclados acompañados por un poderosa base rítmica marcan un tema en el que no faltan a su cita unos efectos que parecen hacen coros en la lejanía. Sólido y eficaz. 

Otro de los puntos angulares de “SPHERE” es “Prism”. Retomando la estética espacial, atmósferas ausentes de gravedad con descritas por esas dulces guitarras herederas de David Gilmour. Una estela sinfonica es arrastrada hasta que los poderosos riffs de tintes doom hacen acto de presencia para romper la calma. Una majestuosidad que fusiona elementos típicos de Pink Floyd para enriquecerlos con una sinfonía nitidamente progresiva. La nave nodriza suiza emprende un nuevo transito hacia horizontes desconocidos custodiada por poderosos riffs de matiz oscuro y cuya pesadez haría palidecer a mas de uno. Aquí la vocación stoner que ya habíamos visto en sus anteriores trabajos hace acto de presencia. Un prisma que tiene una sólida base para sostener una aristas que son modeladas con bellas guitarras obteniendo un tema intenso y profundo. 

Curiosamente un tema con el nombre de “Mass”, sugiere un contenido algo diferente a su temática interplanetaria. Caminando sobre cenizas psico-progresivos, y con un aura densa, la solidez de la ingeniería suiza queda patente. Sucesión de efectos se introducen entre los densos ritmos desbocados que contiene el tema.   Una guitarra que se desboca en solos mientras una ampulosa instrumentación protege sus solos. Un ritmo frenético que es combinado con momentos Hawkwind de vocación litúrgica en la que el olor a incienso descongestiona nuestros sentidos. 

Una de las cosas que despierta mi atención es que bajo un aspecto espacial y psicodélico, muchas de las estructuras de los temas tienen altas dosis de sonidos procedentes del rock progresivo hábilmente camufladas entre su majestuosidad sonora.

El polvo cósmico arrastrado por los vientos interestelares, es parte del argumento de “Ida”. un tema en el que la influencia de los sonidos sinfónicos sobre sutiles acordes van contruyendo un bello tema que por momentos coquetea con postulados post-rock. Es un flirteo sutil y tímido, pero que acaba por conquistarnos.

MONKEY3 deja para cerrar “SPHERE”, el que posiblemente se su tema más elaborado. “Elipsis”, un corte de casi quince minutos, en el que los pasajes espaciales se visten de hipnotismo. Un caleidoscopio en el que las notas cambian de forma y color en una mutación oscilante y constante. Bajo el mando de una matemática batería de corte kraut, va  observando como las reverberaciones espaciales van coloreándose con un exotismo cada vez más hechizante. Creando un auténtico campo magnético con sus sonido, consiguen atrapar al oyente. Momentos que me recuerdan a alguno ya vivido por My Sleeping Karma. Tornándose más lisérgicos  el trabajo de la batería de Walter, solo consigue ser mitigado por los  incesantes efectos salidos de los teclados. Un transito en el que los ritmos stoner transitan entre estrellas fugaces en su odisea hacia el infinito. Lejanas galaxias cuya oscuridad se pinta de colores gracias a los pedales de la guitarra y los sintetizadores. ¡Sublime!

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Reseña: NIK TURNER.- “The Final Frontier”

a2685463431_10El miembro de HAWKWIND desde su formación hasta 1976 acaba de publicar el pasado 8 de marzo “THE FINAL FRONTIER”. Todo un viaje interestelar en el que las distorsiones y efectos nos trasladan a lejanas galaxias para acariciarnos con dulces melodías de vocación hipnótica en el que los drones y sintetizadores juegan un papel esencial. Evidentemente incorporando los instrumentos que aportó durante los primeros años en los que militó en el combo espacial. Sus flautas, saxos y violines hacen que regresemos a esos primeros momentos de gloria de su nave nodriza. Un Turner en plena forma por el que parecen no pasar los años, habitando en las mismas galaxias a las que nos llevó en su juventud, ahora, con una mirada más sosegada y serena. Inevitablemente siempre será una parte de HAWKWIND.

Distorsiones y efectos revoloteando por espacios insondables en “Out of control”, que contrastan con la psicodelia espacial en tonos sinfónicos de “Interstellar aliens”, en la que los violines nos mecen cual madre a su bebé dándonos toda su ternura. Un majestuosos corte que transita entre asteroides con estrellas fugaces atravesando el firmamento en un jardín del edén construido en alguna galaxia lejana.

La flauta y los violines conviven con los sintetizadores y sus efectos en “Back to the ship” un inquietante tema en el que una voz recitando asoma entre espacios de avant-garde en los que el jazz y el space-rock conviven junto a un saxo histriónico para acabar convirtiéndose en un tema de hard-psico-progresivo en pura línea HAWKWIND

Han pasado décadas desde los momentos de gloria de la banda británica, pero aquí Turner nos devuelve a aquel legado. Dulces momentos en los que las guitarras acústicas y los coros celestiales acompañados del violín en “Strange loop” aportan el lado folk sinfónico.

Hipnotismo drone sobre psicodelia con efectos fuzz en “Calling the egyptians” aportan el lado exótico sobre una estructura kraut. Una vocación hipnótica que vemos presente también en “Thunder rider”, un oscuro tema en el que las melodías vocales robotizadas se superponen al sinfonísmo instrumental con sonidos de saxo que son incrustados con maestría.

En las dos partes en las que está dividido “The final Frontier”, el versátil músico describe una gran vacío interplanetario a través de múltiples efectos, y un bajo magnetizante al que va incorporando elementos de saxo y flauta con gran sutileza, generando extraños pero reconfortantes pasajes sonoros.

“THE FINAL FRONTIER” es un trabajo que no defraudará a los seguidores de HAWKWIND ni a los amantes del rock espacial más lisérgico.

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Reseña: MONOCLUSTER.- “Ocean”

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Alemania ha sido siempre cuna de grandes bandas, pero últimamente la escena alternativa de Colonia está ofreciéndonos una gran cantidad de buenas bandas que debería ser objeto de estudio. El segundo álbum del trío MONOCLUSTER nos hace corroborar que las buenas sensaciones que nos dio su debut no eran un espejismo y que han tenido una evolución muy positiva. “OCEAN” es un álbum oscuro con muchas influencias de All Them Witches en su sonido, combinadas con momentos doom, desarrollos en pura línea Colour Haze y un toque de los noruegos The Devil and The Alghmity Blues. Cinco largos temas que no bajan de los diez minutos en los que dejan reflejada toda su técnica y su magia. Pasajes que transitan por oscuras atmósferas siderales cuyo magnetismo te atrae al interior de sus surcos.

Olvidándose de ningún cliché establecido crean una música expansiva que atrapa al oyente. Seductores y sólidos, saben combinar la fuerza con la sutileza en unos de los discos más destacados de lo que llevamos de año, y esto dice mucho de la calidad de estos chicos. Sin olvidarse de postulados stoner de Kyuss o Sungrazer tienen la habilidad de llevar al oyente a espacios desconocidos de los que no querrás escapar. Unas voces seductoras y atrayentes acompañan un viaje psicotrópico que tras unas escuchas conseguirá hacerte adicto al mismo. Estamos ante uno de esos discos que hay que escuchar con atención y profundidad, y de los que en cada nueva audición encontrarás más y más detalles.

Hipnóticos acordes y unas voces que salen de nebulosas letárgicas nos introducen en “Ocean in our bones”. Ya desde los primeros acordes el tema nos recuerda a los de Nashville. El sonido de All them Witches se ve reflejado en la primera parte del tema, y especialmente en la cadencia vocal de Chris, su vocalista y bajista. Una guitarra va encajando en espacios de los que difícilmente podremos salir. Una vez aletargados nos golpean con riffs de corte doom, La herencia Colour Haze se hace notar en los desarrollos de la guitarra de Jan. Grueso y poderoso, el tema demuestra toda la fuerza que habían descubierto en alguno de los temas de su anterior trabajo.

La mesiánica voz hace las veces de oráculo para permitirnos salir del embrujo en el que MONOCLUSTER nos ha introducido. Un tema pesado que finaliza con cegadores y difusos momentos Stoner.

Desde el primer momento se parecía la gran calidad de la producción de “OCEAN”, haciéndose mucho mas evidente tras los primeros acordes del bajo de “Leviathan”. Un aura de misterio sobre suaves notas de guitarra comienza a crear ese magnetismo atrayente hacia insondables espacios alejados de los cotidiano en los que los sentidos se despiertan para recibir todos los matices del tema.   Nuevamente aparece una cálida voz que parece susurrarnos. En este punto podremos comparar estos momentos con alguno de All them Witches, pero yo, como fan de los de Nashville que soy, pero también de The Doors, vislumbro una herencia Morrison en esa voz, por otro lado, tengo que decir, que el mismo legado del Rey lagarto lo he visto siempre, de alguna manera en las “Brujas”. Todo sucede con calma, una calma tensa, unas voces suaves, con algún momento de herencia blues en las mismas, pero con una inusual calma mántrica. Los platillos insisten sutilmente creando un decorado mágico que transcurre por una instrumentación heredera de Colour Haze.  El tema se sumerge en una espiral tintes progresivos en los que la guitarra campa a sus anchas mientras la base rítmica no deja de engrandecerse con ritmos retro-doom. Una intensidad que se ve aplacada por atrayentes pasajes de la fascinante guitarra antes de una nueva embestida doom. Parece en estos momentos que la banda jugase con nosotros teniéndonos a su merced.  

“Guns and greed” retoma los momentos más apacibles jugando solo con esa magnética voz y con sutiles acordes de guitarra adormeciéndonos para nuevamente despertarnos con poderosos riffs. Una montaña rusa de emociones por los caminos de la psicodelia pesada. Derroche de fuzz sobre fornidos ritmos creando una mar gruesa que desciende a plácidas aguas en las que el terror nos acecha a base de riffacos gruesos y fornidos. Un tema algo desconcertante, que pone en el escaparate a los MONOCLUSTER más experimentales.

Un dato a tener en cuenta es la maestría de la ejecución junto a una cuidada producción que obtiene un sonido limpio y brillante a pesar de su oscuridad innata. El tema contiene los momentos más tétricos y lúgubres del disco.

No cabe duda de que los alemanes son intensos y les gusta experimentar. “A place beyond” da rienda suelta al trabajo de un bajo incisivo y fornido, al que se une una batería sólida. Fuerza y poderío con desgarradas voces que transmiten desesperación. Complejos momentos de experimentación progresiva que generan inquietud. Es como si la banda te dijera. “Ven, no va a pasarte nada…. Y luego cayera sobre ti con toda su fuerza”. Lo cierto es que el resultado es espectacular. Las guitarras en vena Colour Haze vuelven a esta trama de misterio oscuro en la que nos sumergen. Doce largos minutos que contienen momentos que nada pudieran parecerse unos con otros, desde el doom más grueso a escenario que coquetean incluso con el post-rock. Voces atormentadas, que pasan del desgarro al susurro y la seducción, siempre mostrando un cierto una calidez y una magia que nos atrae.

El hipnotismo está presente en “Home”, otro tema de psicodelia que conjuga elementos de All them Witches y The Devil and the Alghmity blues. Sin perder esa inclinación por los momentos doom, el tema es un tortuoso tránsito entre los sonidos pesados y la psicodelia más letárgica y magnetizante. Siempre bajo el halo del misterio y la oscuridad, una locución radiofónica se incorpora a la trama, para darle más realismo a una trama compleja que se sale de determinados estándares obteniendo un resultado brillante.  

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ANTARTICUS.- “Antarticus”

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El debut de los canadienses ANTARTICUS es toda una coctelera de sonidos con un resultado sorprendente. La banda fusiona las vibraciones de la vieja escuela herederas de sus paisanos RUSH para añadirle dosis de vibraciones cercanas a Rage Again The Machine, agitándolas con arenosos ecos desérticos que se complementan con unas gotas de retro-rock bajo una base progresiva en la que no faltan condimentos psicotrópicos, en una combinación imposible que resulta de los más sabrosa. Creando una paleta sonora única llena de riffs con vocación proto-metal, melodías, improvisaciones y sintetizadores de los 80 que por momentos coquetean con momentos A.O.R.

Los espacios psico-progresivos con teclados envolventes nos introducen en misteriosas atmósferas llenas de magnetismo a modo de introducción en “Crystal cavern”. Todo un espejismo escuchando los primeros acordes de “Loc​-​Nar I (Den of Earth)”. Hard stonerizado con voces heavy-rock con pegadizos estribillos y coros con si de los mismísimos Maiden se cruzaran con Faith No More, Una cadencia repetitiva que se agota bajando las revoluciones a espacios psicodélicos en los que demuestran la calidad y técnica de su guitarrista, así como el buen trabajo del bajo. Efectos sobrevolando con voces inquietantes, que acaban cogiendo fuerzas para darnos una buena embestida de riffs con coros de vocación punk, constituyen un plato apetitoso y variado.  

EL hipnótico bajo de tintes retro que abre “World war”, se transformando en riffs stoner con mucho efecto fuzz y acidez en voces enrabietadas. Subiendo y bajando revoluciones, la banda suena con una nitidez tal, que no sabes que instrumento seguir. Siempre bajo unos riffs que pondrán a prueba nuestras cervicales.

Los sonidos más arenosos aparecen cegadores en “Lord of the change”. rock alternativo que parte de postulados de finales de los ochenta para fusionarse con ecos del siglo XXI.

Cuando al principio hablaba de una coctelera, no estaba elucubrando. “Cosmic exile” nos hace corroborar que los ingredientes de “ANTARTICUS”, son de lo más variopintos. Humeante, y con herencia proto-metal. Psicotrópicos y humeantes, los riffs de las guitarras nos llevan más allá sin anestesiarnos por completo, creando un estado de inconsciencia en la mente, mientras nuestro cuerpo se mantiene consciente y activo, creando un tema lleno de magnetismo en el que las guitarras aúllan cual lobo ante la luna llena.

La apuesta progresiva queda patente en temas de una duración mayor como los de diez minutos de “Curse of king” o “Stonburner”. Es aquí donde la banda experimenta con los teclados para ofrecernos atmósferas psico-progresivas, con finos y elegantes solos de guitarra que van descendiendo a prados más apacibles en los que las adormideras nos aturden con sus fragancias. con una técnica envidiable van haciendo ondular el corte, para regresar a intensos momentos de psicodelia más profunda. Caminando por terrenos más puramente heavy-psych acaban intoxicándose a sí mismos con vientos retro procedentes del los pioneros del proto-metal de los setenta por el que acaban siendo aducidos. Partiendo de la misma premisa, “Stonburner”, y sus teclados son el punto de partida hacia otro viaje con destino indefinido,. Hipnóticos y atractivos, la innata herencia progresiva de los ochenta se va combinando con momento de hard-psych. voces que parte de otras resonancias, ponen color a un tema que se despeña por suave laderas en las que los sintetizadores nos devuelvan a los años ochenta, y al sonido cercano a postulados A.O.R. Un nuevo espejismo momentáneo   con unas voces y estribillos algo ahogados pero que acaban conquistándonos. Una amplia gama de colores es utilizada para crean un cuadro sonoro lleno de color y luminosidad entre la umbría de algunos momentos. fuera que cualquier estándar musical contemporáneo estamos ante un trabajo en el que seguidores de distintos estilos musicales van a encontrar su propia veta. Una gema que para poder extraer, debemos de escarbar en su interior para lograr el ansiado tesoro, que sin duda lo encontraremos. El giro argumental provocado por el bajo, nos devuelve a momentos retro-stoner con sutiles y finas pinceladas Sabbath. Unos temas terapéuticos que pueden hacer cambiar nuestro estado de ánimo en segundos. Un destacable y original trabajo cuya versatilidad hace que sea muy recomendable su escucha en profundidad. 

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