Reseña: SLAP GURU.- “Umashi’s Odyssey”

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Hace algunos meses recibía este glorioso álbum de los madrileños SLAP GURÚ, y aunque por circunstancias que no vienen al caso no ha sido posible hacerlo antes, ha llegado el momento de que su contenido sea por fin destripado en esta reseña. Un álbum conceptual basado en la novela “Umashi’s Odyssey” escrita por el ex guitarrista Alberto Martin Valmorisco.

“UMASHI’S ODYSSEY” es el tercer álbum de una banda que en cada nuevo trabajo nos continúa sorprendiendo y que parece no tener límites en su creatividad. En esta ocasión cada canción es un capítulo de la historia y por eso el sonido toma prestadas influencias de todo el arco iris de géneros musicales. Desde el hard-rock y el heavy-blues de tintes 70’s que les lleva caracterizando desde su nacimiento allá en 2.015, a riffs stoner, gruesos y cadentes momentos doom, el folk del norte de Europa uniéndose en una encrucijada con los exóticos sonidos llegados de oriente, pero sobre todo, si por algo puede diferenciarse de sus anteriores álbumes es por los grandes pasajes psico-progresivos que incorporan en unos temas llenos de giros y trucos de magia que pueden descolocar al oyente, pero que acaban seduciéndole al interior de unos surcos ricos en matices. Una narrativa en la que surgen mil tramas inesperadas y en la que la banda parece no ponerse límites, regalándonos incluso momentos entre el punk y thrash metal. SLAP GURÚ es una banda que he visto en directo en multitud de ocasiones en pequeñas salas con poco público, y siempre han sido capaces de crean el mejor ambiente posible, dándolo todo sobre el escenario y dejando patente toda su calidad. Desde el esmero que ponen para que todo suene perfecto a una actitud a prueba de bombas. Todo un derroche de sudor y sentimientos que perfectamente pueden verse reflejados en “UMASHI’S ODYSSEY”, un trabajo que debería auparlos a tocar en escenarios de mayor postín y que probablemente sea el más completo hasta el momento. 

“UMASHI’S ODYSSEY” está disponible vía Sixteentimes Music.

“Acid 1” refleja el rock de la vieja escuela adornado con vientos sureños entrelazados con pasajes heavy-blues. Un ardiente tema en línea más propia de Rory Gallagher o Tony Mc Phee, mecidos por la brisa del medio-oeste. Un tema pegadizo en el que se vacían en desgarradores momentos de rock sin aditivos con sabor a 70’s. Todo un derroche de energía y ritmos contagiosos entre guitarras asesinas y un sorprendente final acústico. 

Mas hard-rock vibrante y salvaje nos trae “The dark militia”. El tema nos arrolla a ritmo de boogie-rock diabólico para ir mutando hacia un corte heavy-rock. El trabajo de las voces y coros tiene mucho que ver en este giro, así como en la evolución a un escenario en el que el blues experimental hace que su aspecto cambie por completo. 

En “Siderous fatum” SLAP GURÚ elige un escenario progresivo para su desarrollo. Un tema denso que reposa en apacibles estancias con cierto misticismo en el ambiente. Un punto de encuentro entre el folk y lo progresivo con bellas melodías vocales. Apacible aterciopelado  y con alma psicodélica. Es probable que el tema pudiera hacernos pensar que estamos ante otra banda tras la escucha de los dos primeros temas, pero esa es una de las grandezas de la banda y en particular de este trabajo. El tema eclosiona con una mezcla hard-doom sinfónica entre afilados solos de guitarra para descender a un ambiente más oscuro en el que lo chamánico hace acto de presencia en una variada combinación de estilos. 

El espíritu de Hendrix aparece en las guitarras de “The Night With It’s Spells”. La dupla de guitarras asesinas se va tornando su sonido sucumbiendo a los dictados Sabbath antes de, en un nuevo giro argumental, y sin tiempo para situarnos en el tema, llevarnos a una atmósfera humeante de blues-rock más propia de Free. Flotando entre  humo cannabico el corte saca a relucir su lado tosco y primitivo. Efectivos riffs juguetean con lo retro y lo ácido para seguir moldeando el tema. 

“Erkil” es toda un locura que coquetea con el thrash y el punk sobre ritmos diabólicos. Una implacable batería y riffs que repiten una y otra vez entre extrañas locuciones. Vibrantes momentos freak en un corte a hace subir la temperatura entre guiños stoner y solos punzantes. Toda una invitación al desenfreno y a los pogos.

En un escenario dark-folk “Who can say it’s night?” brota lentamente para ir torneandose hacia una propuesta de blues lisérrgico. Toda una coctelera de L.S.D. en cada acorde para flotar en mágicos espacios narcóticos.  Un gran tema ideal para el “viaje”.

Entre toda la amalgama de estilos, también hay espacio para los sonidos exóticos. “My shadow kills” con los mágicos acordes del sitar entre pesados riffs stoner tiende un puente con la California hippie para teletrasportarnos a un entorno exótico de tintes trascendentales. Voces llenas de sentimiento habitan en una dualidad con numerosos ornamentos. Inclinándose a sonidos más propios del Mediterráneo vuelve a tender un nuevo puente entre las orillas del Mare Nostrum y sus culturas. En este escenario también tienen cabida pinceladas progresivas para enriquecer aún mas un corte que culmina en atmósferas de una exuberante psicodelia. 

La faceta más chamánica regresa en “The blind polifemo”. Inquietantes ritmos ejecutados con dinamismo y con el blues en el ambiente entre acordes que se vuelven cada vez más contundentes, pero sin llegar a eclosionar. Aquí las guitarras ácidas no faltan a su habitual cita en otro serpenteante tema. 

Sacando a la luz su lado más tierno, con una voz casi a capella, “The plastic island” se deleita en delicados acordes en una evolución hacia un territorio más propio del hard progresivo. Una montaña rusa con acolchadas laderas mullidas en las que la hierba crece alta amortiguandonos cualquier caída. Con un interludio con efectos envolventes el tema cambia su aspecto como si de otra canción se tratar para ir adentrándose en atmósferas de psicodelia progresiva con aromas exóticos aportando aire fresco. Sus dulces melodías nos reconfortan para atraernos con toda su magia a una tela de araña de la que difícilmente podremos salir, haciéndonos participes de la narrativa. 

El álbum cierre con los pasajes de folk pastoral de “Meeting the mermaids”. Con una ambientación nórdica y aires de melancolía consiguen fusionarlo con elementos orientales. Siempre bajo el silencio místico que fluye del agudo y delicado sonido del sitar entre percusiones ceremoniales. La guitarra colorea esta fiesta multicolor que sirve como epílogo a un sobresaliente trabajo.

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Reseña SHAMAN ELEPHANT.- “Wide Awake but Still Asleep”

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SHAMAN ELEPHANT ha sido siempre una banda que ha despertado mi curiosidad, desde “CRYSTALS” su debut en 2.016. Tras verles sobre el escenario, las buenas sensaciones que me ha trasmitido su música se ha visto incrementada. Quizás en sus somienzos su sonido que pecaba de ser algo contenido, ahora con su segundo álbum aquellas pequeñas carencias de una banda jóven desaparecen, ¡¡Y de que manera!!!. Los SHAMAN ELEPHANT que encontramos en 2020 son una banda mucho mas madura y con las ideas  muy claras del camino que quieren que tome su sonido. Cada vez más afianzados en el legado de sus paisanos Motorpsycho, todo un referente en la escena underground noruega, “WIDE AWAKE BUT STILL ASLEEP” muestra a la banda en plenitud creativa e interpretativa.  Su fusión de psicodelia de finales de los 60’s con las complejas estructuras herederas del hard-progresivo de los 70’s es sencillamente brillante. La definición de la propia banda respecto al sonido de su nuevo álbum hace que sobren las palabras cuando manifiestan lo siguiente: “Es nuestro intento de hacer que las melodías se muevan como mariposas mientras los surcos pican como abejas asesinas. Y puedo dar fe, de que esto es así, sin matices. Sin encasillarse en ningún momento en ningún concepto compositivo consiguen que los temas suene compactos y versátiles gracias a la gran cantidad de elementos con los que consiguen que este puzzle, encajen todas piezas a la perfección. Los siete temas fluyen con frescura y naturalidad entre el legado de Camel, Genesis o la complejidad de King Crimson añadiendo siempre un aura psicodélica que engrandece su rico y versátil sonido. Este álbum supone todo un regalo para los que amamos a esta banda y una gran oportunidad para que aquellos que no les conocen, disfruten de álbum magistral que gana con cada nueva escucha. 

El álbum fue grabado en Solslottet Studio con producción de Iver Sandøy (quien ha trabajado con Enslaved, Krakow y Seven Impale) y con diseño de portada de Maja Markegård y fotografía de Tom Wøbbekind, “WIDE AWAKE BUT STILL ASLEEP” está disponible vía Karisma Records.

SHAMAN ELEPHANT son: Eirik Sejersted Vognstølen (guitarra y voz) Jard Hole (batería y percusión) Ole-Andreas Sæbø Jensen (bajo) y Jonas Særsten (teclados).

Wide awake but still asleep” abre el trabajo con acordes que evolucionan hacia espacios psico-progresivos para ir creando poco a poco un corte perturbador con una sólida estructura. Con esos moldes van coloreando el tema con pasajes de guitarra ácida bajo constantes oscilaciones y modulaciones de intensidad sobre este ambiente psicodélico. Ese mestizaje entre los teclados netamente progresivos y una impactante base rítmica, se ve sorprendido por la acaramelada coz heredera del hard progresivo de los setenta. Aquí se palapa que la admiración de SHAMAN ELEPHANT por sus paisanos Motorpsycho es evidente. Un complejo tema dotado de mil matices ornamentales que confluyen en una dualidad entre algunos momentos desgarradores y otros que parecen sacados de un sueño mágico. La psicodelia floreada es solo uno de los factores que acreditan que estos chicos crean sus temas sin ataduras demostrando la gran creatividad que atesoran. Con una gran libertad creativa con éste segundo álbum se forjan una reputación que les elevará a ocupar un sitio en la prolífica escena noruega y europea como una de las bandas más sólidas y creativas de la escena psico-progresiva. La modernidad de su rock sabe tomar elementos de las bandas más aclamadas de la escena progresiva de los 70’s como Génesis o Yes, para fusionarlos con la creatividad y experimentación que Motorpsycho lleva ofreciéndonos durante años los convierte en sus discípulos más aventajados. 

Con un sonido más pesado “H.M.S. death, rattle and roll”, nos golpea con fuerza con su estructura heavy-prog para atraparnos entre sus riffs. Aquí la fusión de elementos toma un aspecto vintage entre explosivos tambores y contundentes riffs.  Sólidos, prietos y espesos, los noruegos se embarcan en una lucha entre los teclados y la guitarra que se trunca bruscamente. Cambiando el tono del tema la fuerza inicial deja paso a susurrantes y calmados espacios psicotrópicos con una magnético bajo como protagonista. Desde esa calma unas brillantes guitarras emergen derrocando dosis de psicodelia ácida entre unos efectos y una instrumentación que se resiste a abandonar los espacios progresivos. Aquí nos ofrecen crudos pasajes llenos de pesadez con esa dualidad entre teclados y guitarra con la que comenzaba el tema.

La perfecta conjunción de guitarras crujientes entre adornos sinfónicos y voces melodiosas hacen de “Steely Dan” un tema fresco y pegadizo. Tras una aparente simplicidad se esconden complejas estructuras herederas de bandas como Génesis o Yes en un mundo lleno de color. En el tema aparecen vestigios del sonido de sus paisanos Motorpsycho en una versión algo más contenida. El resultado es una fusión entre el pasado más gloriosos del hard-progresivo y la modernidad experimental noruega.

Sobre tonos acústicos se construye “Easy of mind”. Apareciendo como una lánguida canción casi folk, las delicadas melodías evocan momentos del pasado, sobre un soporte rítmico que poco a poco, en un segundo plano saca al tema de la aparente monotonía.  De nuevo la vocación progresiva aparece de manera brillante en una perfecta ejecución sobre ese apacible ambiente rural. una canción con mucha carga de profundidad. 

La grandiosidad de las estructuras compositivas regresa cono “Magnets”. Con la guitarra como protagonista, la experimentación en línea Motorpsycho, conjuga los acolchados pasajes vocales con un cuerpo armónico lleno de matices y fuerza. Espacios psico-progresivos que mantiene al oyente enganchado a la narrativa con momentos de elevación de intensidad y voces que se modulan entre pasajes llenos de psicodelia con el sonido de la guitarra copando el protagonismo.

Con sus mas de once minutos “Traveller” se sustenta en pesados ritmos hard-rock que son coloreados de mil colores para construir un arco iris en el que caben tanto elemento de puro rock como de rock progresivo más ortodoxo. Siempre con ese esmero en que las melodías se presenten de lo mas atrayentes, la estratificación del sonido creo dos atmósferas distintas en las que la pesadez aflora en buenos desarrollos de guitarras bajo ritmos hipnóticos que toman prestados algún elemento kraut.  Lleno de fuerza el tema se eleva por sus complejas estructuras cambiantes creando una estela multicolor a su paso.   Con una parte central más progresiva, el tema es el fiel reflejo de la madurez y evolución que estos chicos han adquirido en poco tiempo. Pasando de ser una banda con un sonido “flojo” a mostrarse en la actualidad como un conjunto sólido e inquebrantable. El sinfonismo es aderezado con efectos que crean un aura psicodélica de gran calado entre ese dinamismo hipnótico de una batería más propia de bandas como Minami Deutch.

El álbum cierra con “Strange illusions”, reflejando la faceta más sosegada de los noruegos en esta aventura por los espacios de psicodelia colorista y lo opaco de algunos de sus pasajes progresivos. Incorporando punzantes riffs, dan un giro al tema con esos parones que contrastan con las voces melodiosas entre pasajes sinfónicos. Es tal la riqueza compositiva que no es posible apreciarla en una sola escucha. La rabia aparece sobre un escenario más rockero entre la neblina lisérgica que siempre aparece en cada uno de sus temas. Es curioso que a pesar de las elevaciones de intensidad los temas no distorsionan completamente, sino que se mantienen como en un limitador de intensidad que hace que su escucha sea toda una experiencia sensitiva y gratificante.  

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Reseña: MARMALADE KNIVES.- “Amnesia”

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“AMNESIA” es el debut de la joven banda californiana MARMALADE KNIVES. Desde las montañas de Santa Cruz presentan un álbum en el que exploran los confines de la psicodelia con unas canciones ricas en matices en las que no faltan los ritmos kraut y los tonos exóticos. Un viaje a través de un mítico universo de rock cósmico, cubierto con densos chubascos de collage de sonidos abstractos y campos de freakouts de forma libre. Coloreados con melodías mágicas experimentan sonidos psicotrópicos herederos del legado de bandas como Amon Düüll, Electric Moon, Samsara Blues Experiment, o la primera etapa de Pink Floyd. La primera impresión que te ofrece al álbum es su sugerente portada. Hace años, sin la posibilidad de escuchar cualquier álbum vía Internet, en muchas ocasiones, comprábamos los álbumes solo por su portada, éste seguro que hubiera sido uno de ellos. Esa portada es el fiel reflejo del contenido de unos surcos llenos psicodelia ácida en los que los temas mutan en sus formas psicotrópicas. Unas canciones que despiden frescura y colorido con ritmos magnéticos y contagiosos que consiguen atraparte en un caleidoscopio sonoro en el que las guitarras varían sus acordes constantemente. Siempre creando un ambiente lleno de agradables fragancias que se complican hasta coquetear con momentos progresivos o incluso avant-garde. La calidad de estos músicos hace que los complicados desarrollos resulten de lo mas atractivos y gratificantes. Un álbum para degustar bajo la ingesta de alguna sustancia estimulante para la percepción de tu potencial psicotrópico., 

MARMALADE KNIVES surge como una colaboración entre los guitarristas Clinton Wilkins y Justin Spivey , explorando las profundidades psicodélicas. Wilkins pasó varios años estudiando con David First (aclamado compositor minimalista / microtonal y miembro de las leyendas de culto de la década de 1970/1980 de Nueva York, The Notekillers) y Spivey es un reconocido coleccionista / historiador de música psicodélica / progresiva del período original, escritor en el Reino Unido Moof Magazine, y colaborador reciente de composición de canciones para la película de culto underground The Yucca Sisters de Samuel Casebolt. La alineación de la banda finalmente se convirtió en un quinteto freak-rock ‘n’ rollers locales, incluidos el bajista Mark Robinson, el baterista Kyle Herrenkohl (TABERNACLE) y el teclista Nathan Warrick (APACHE DROPOUT). En el verano de 2018 rastrearon su álbum debut en Loud House Studio en Santa Cruz, y durante el año siguiente se realizó la producción y mezcla del álbum fue dirigida por Adam Kriney (THE GOLDEN GRASS / LA OTRACINA). “AMNESIA” está disponible en el sello italiano Electric Valley Records

Con una locución narrativa entre tenues pasajes psych, “Amnesia”, sirve de introducción a la explosión rítmica de “Rivuleting”. Algo más ocho minutos de intensidad en los que las guitarras se contonean llenas de sensualidad entre tonos exóticos. Con el soporte de una impactante línea de bajo el corte está repleto de psicodelia colorista y serpenteante. Ondulando con una seductora danza más propia de las mil y una noches en tema desprende mis matices. Toda una constante en todas las canciones que incluye este debut, para ofrecernos un arco iris multicolor lleno de tonalidades sobre un ritmo kraut. Un hechizo sonoro en el que queda patente la destreza de sus dos guitarras, siendo capaces de aromatizar con fragancias orientales sin que eso quite protagonismo al aura mística que el tema contiene. Estos chicos tienen una gran creatividad que hace que el tema se torne más oscuro en su parte final. Dando un giro a los acordes coloristas, convierten a través de oscuros pasajes en una exploración Avant-garde en la con los extraños sonidos le dotan de un tono enigmático.

Siguiendo con su exploración psicodélica, “Best laid plain” elige un entorno cósmico para desarrollarse. Bajo hechizantes melodías un enrome trabajo de bajo custodia desde un segundo plano el baile mágico de la dupla de guitarras. Como un martillo que no cesa de golpear una y otra vez, el corte se introduce en estancias más progresivas. Llegados este punto, los insondables espacios dejan espacio a una jam en la que los elementos jazz hacen acto de presencia. El tema parece pasar por distintos nudos, que le impiden avanzar, pero la banda se libera con solvencia.

Asentados en ese entorno cósmico, “Rebel Cryell” incide en la experimentación psicotrópica en atmósferas espaciales. Los sintetizadores y los efectos de las guitarras se confunden en para crean espacios más tenebrosos que los que nos habían mostrado previamente. Un sonido mas inquietante y aparentemente anárquico en el que los zumbidos aturdidores y narcóticos nos intoxican con sus variados matices. Una jam en toda regla.

“Xayante” retoma sonidos más clásicos en los que los ecos hard-psych se conjugan sobre unos ritmos kraut y una línea de bajo llena de hipnotismo. El tema es un espacio para el desarrollo de largos solos llenos de acidez. Narcótico, colorido y con un ritmo contagiosos, el tema parece inundarnos de sustancias psicotrópicas. Heavy-psych ácido e impactante en el queda reflejado un gran trabajo de las dos guitarras en una conjunción de técnica y de composición.

Misteriosos acordes a cargo del impresionante bajo abren “Ez ra”. El tema es toda una invitación a bañarnos en un mar de ácido que dilata nuestras pupilas y expande la mente. Hard-psych con solos floydianos entre ritmos más propios de una banda de jazz con guitarras flotando entre algodonadas nubes impregnadas en una lisergia expansiva. Los efectos y el vacío sideral son el escenario perfecto para la conclusión del tema con un trance psico-espacial.

“Astrology domine”, (ojo, nada que ver con “Astronomy Domine de Pink Floyd, que el nombre puede inducir a error) el corte más largo del álbum con sus diez minutos, se presenta con el espacio perfecto para la experimentación lisérgica de la banda. Por escenarios más propios de Amon Düll y con elementos progresivos van tejiendo un intrincado tapiz sonoro. Una línea de bajo que continúa infatigable en la tarea de atraparte de cada acorde con un hipnótico ritmo kraut que se repite una y otra vez acaba por arribar en oscuros espacios.  Un escenario que se presta a que la banda californiana nos golpee con riffs más propios de un Tommi Iomi espacial en un viaje de ácido. Sus envolventes efectos se fusionan con una combinación de pasajes floydianos en estancias kosmiche susurrantes. Todo un trance hipnótico que nos guía a caleidoscópicos paisajes sensoriales en los que las armonías de las cuatro cuerdas nos dejan en un estado catártico.

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Reseña: ELEPHANT TREE.- “Habits”

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Desde hace varias semanas que recibí la promoción del álbum estoy enganchado a este nuevo álbum de los británicos ELEPHANT TREE. “HABBITS” tiene la capacidad de sacar de mí el tópico de: “Firme candidato a álbum del año”. Ya sé que es una frase que escuchamos con demasiada frecuencia, pero después de oír este trabajo, estoy seguro que muchos la repetirán. Un álbum en el que se nota que se han cuidado los todos detalles, y que contiene unos temas perfectamente trabajados, lo que hace que su escucha sea una experiencia emocionante y catártica. Con un enfoque en el que los teclados y sintetizadores así como un mayor protagonismo de la segunda guitarra, hace que sus temas adquieran una tintes monumentales. Esa combinación de elementos pesados en los que el doom soporta las flotantes melodías, sobre desarrollos instrumentales  entre la psicodelia, lo progresivo y el stoner es sencillamente perfecta. Si a eso una las magnéticas voces y coros, la tormenta perfecta está servida.  Canciones como “Sails”, un tema llamado a convertirse en un himno contemporáneo, hacen que “HABBITS” te enamore sin que puedas desengancharte. Los temas se desvuelven entre densas y oscuras atmósferas, pero sin embargo, suenan completamente cristalinos, lo que supone un plus de calidad. Así consiguen el perfecto equilibro entre la dulzura de sus melodías y lo turbio y pesado de sus ritmos, unos ritmos con un groovy ágil y fluido. La banda parece tomar una especie de elementos pesados de Pink Floyd, Melvins, o Deftones para combinarlos habilmente y provocar un efecto estimulante para  proporcionarnos un viaje emocionante. Impulsado por sus voces cristalinas en vena shoegaze con ya hemos visto en bandas como King Buffalo, pero aún así, también hay pinceladas de psicodelia en línea  Colour Haze u oscuros brochazos Sabbath entre algunos ritmos de metal. El resultado es un álbum celestial y melancólico de estos orfebres progresivos y pesados en el que todo suena nítido y ágil a pesar de que usan una estructura similar en la mayoría de los temas. Si estas palabras no te convencen, no sigas leyendo, pero escúchalo por tí mismo, no te arrepentirás.

ELEPHANT TREE son Jack Townley (guitarra y voces),  Peter Holland (bajo y voces), John Slattery (sintetizadores y guitarra) Sam Hart (batería). “HABBITS” está disponible vía Holy Roar Records.

Una introducción (“Intro”) en la que el latido de maquinaria británica palpita ambientándonos para recibir a uno de esos temas que se convertirá en himno y será cantados por el público de todos los festivales en los que sea tocado por la banda. “Sails”, abre con la maquinaria a máxima revolución y el bajo moviendo las turbinas mientras la magnética voz nos arrulla con una delicada melodía que me recuerda a King Buffalo. Con un impecable sonido, resultante de una cuidada producción, todas las piezas parecen estar engrasadas para crear un corte mágico. Un tema que va modulando sus formas entre caleidoscópicos sonidos. Con precisas transmisiones la banda ensambla los arrebatos rítmicos, las pausas, y los pasajes sinfónicos. Todo fluyendo con naturalidad, sin forzar nada, consiguen crear un tema en el que pueden aparecen ecos Colour Haze, coqueteando con estructuras progresiva, voces en línea King Buffalo. Un sonido grueso y aparentemente difuso que se muestra sonando cristalino. El tema está lleno de coros angelicales y riffs borboteantes. Sencillamente impresionante, apuesto que será uno de los buques insignia de sus próximos shows, (cuando estos puedas celebrarse).

Con una apertura pesada y oscura, “Faceless” en tonos casi Sabbath, van creando un tema nebulosos con una melodía pegadiza gracias a la susurrante y cálida voz. Siempre bajo un manto psicodélico, los ecos de los noventa aparecen fusionándose entre atmósferas doom. Los pasajes heavy-psych no faltan a su cita con unas afiladas guitarras que tropiezan con obstáculos más propios del metal. Un pesado y aturdidor sonido que se amortigua con la placentera melodía en los momentos psicodélicos. Tambores retumbando y turbios ritmos que parecen ahogarse conjugan matices doom con sintetizadores creando un sonido que sobrevuela espectral entre cantos profundos mas propios de una banda progresiva. El corte es un terso y tupido tapiz sónico que acaba por envolvernos.

Poderosos riffs stoner cohabitan con los sintetizadores en “Exit the soul”. Una intoxicante y espesa neblina de la que emergen voces y coros celestiales. A pesar de la gran fuerza y pesadez del tema, consiguen encontrar el equilibrio con melodías a caballo entre el pop-shoegaze y espacios propios del rock progresivo. Lleno de épica, el bajo nos golpea con virulencia, golpes secos y contundentes con atronadores tambores, en contraste con la voz, la guitarra y los sintetizadores que sirven de bálsamo adormecedor que nos invita a un placentero sueño. Un sueño que nos traslada a un viaje sensorial por flotantes  espacios lisérgicos. Lo liviano como preludio a una nueva embestida pesada, mientras nos hacen levitar por el espacio infinito. A veces puede ser complicada de describir esta combinación de doom, heavy-psych y progresivo que recrean en cada tema, pero, sin duda la mejor descripción es una buena y placentera escucha.

Cambiando de alguna manera el registro, “The Fall corus” es un tema de dark-folk con una atmósfera oscura que evoca momentos shoegaze y el pop psicodélico de los 50’s. añadiendo un nuevo elemento como son los violines generan una envolvente atmósfera que nada tiene que ver con la pesadez vista en los cortes precedentes. Los versos y coros operan como contrapunto entre sí.  

Sin salir de las nebulosas, “Bird”, la cálida y oscura voz shoegaze brota en una explosión de sentimiento. Delicado, melódico, pesado, lisérgico, el tema muestra a la perfección las dos caras de la misma moneda que son en la actualidad ELEPHANT TREE. Suaves pasajes lisérgicos llenos de belleza se tornan misteriosos gracias a los efectos espaciales. Un escenario perfecto para que los sintetizadores construyan esa atmósfera psicotrópica. Con una estructura que acaba siendo recurrente, el tema conjuga la simbiosis entre lo poderoso y grave con esos ritmos pesados y densos, con las livianas y mágicas melodías vocales, siempre dentro de una atmósfera psico-progresiva. El corte culmina con una explosión de color, ritmo y sensaciones, que te acaba atrapando sin remisión.

“Wasted”, con unas armonías llegadas de los noventa, nos llevan en volandas sobre esa firma y poderosa base pesada. Un turbio sonido que resulta esponjoso a su vez.   Los hipnóticos y ácidos pasajes acaban siendo un bálsamo entre la monumentalidad rítmica. Sus construcciones vocales son perfectamente diseñadas para servirnos de masje entre los zumbidos. Un corte faraónico que construyen un castillo sonoro que me evoca voces y pasajes del pasado, que, por otro lado, me resultan completamente innovadores. Una seña de identidad de los británicos.

El álbum cierra con “Broken nails”, un tema en el que angelicales voces entre tímidos y susurrantes acordes acústicos   en su comienzo, consigue hechizarnos. Una de las virtudes de ELEPHANT TREE, es la de ser capaces, tanto de la sencillez como desde la mas absoluta complejidad, tienen una efectividad a prueba de bombas. Ahora, sobre una atmósfera progresiva, el tema evoluciona cambiando su aspecto, para pasar de la calma a la tensión con gran habilidad. En cualquier caso, siguen manteniéndonos enganchados. Envolviendo con un manto mágico nos trasladan a una nueva dimensión sensorial que acaba disipándose en el infinito. Seguramente sea el corte más oscuro de un álbum que se desarrolla entre sombras.

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Reseña: KING BUFFALO.- “Dead star”

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Todavía recuerdo cuando hace casi siete años, su primera “DEMO” me hechizó. En aquel momento pocos eran los que conocían a la banda. El trío practicaba un sonido poco habitual, y seguramente gracias al éxito de bandas como All Them Witches, fueron haciéndose con una cada vez mayor legión de seguidores. Tuvo que pasar un tiempo  hasta que pude verlos en directo, y en las ocasiones que lo hice consiguieron seducirme y hacer que esos shows se mantengan en mi retina. Ahora, ya asentados como una de las bandas puntera del género, publican “DEAD STAR”. Treinta y seis minutos llenos de mística que nos hace evadirnos de nuestros problemas cotidianos, para embarcarnos en un hechizante viaje en el que la psicodelia y las melodías shoegaze nos envuelven. Abrazando y arrullando al oyente con cálidas voces y coros, reverberaciones psicotrópicas e hipnóticos ritmos kraut el trío de Rochester se reinventa experimentando con momentos más progresivos en los que encontramos algún eco floydiano. Una mirada interior que hace que nuestros sentidos se vean motivados con sus murmurantes pasajes.  Dejando más protagonismo a los sintetizadores, siempre encontramos una guitarra que emerge de las oscuras y nebulosas atmósferas para seducirnos con sus bellos pasajes.  Grandes momentos épicos que eclosionan con una fuerza e intensidad monumental entre esos desarrollos drone de tonos espaciales que tan bien saben construir.  Con este trabajo KING BUFFALO se arriesgar a explorar nuevos horizontes a través de nuevas texturas que solo hacen que fortalecer su música.   Si todavía no has rendido pleitesía al Rey, esta es una magnífica oportunidad hacerlo. Sin complejos, vuelven a llevarnos a una nueva dimensión sin renunciar a su apuesta psicodélica pesada.  

KING BUFFALO son: Sean McVay (voz, guitarra y sintetizadores) Dan Reynolds (bajo y sintetizadores y Scott Donaldson (batería). “RED STAR” está disponible vía Stickman Records, habiéndose grabado en NY en Main Street Armory en diciembre de 2019 y enero de 2020. Producido y diseñado por Sean McVay, mezcladado por Grant Husselman y masterizado por Bernie Matthews. El arte de la portada fue creado por Ryan T Hancock con fuentes de Mike Turzanski.

Un largo tema de dieciséis minutos como “Red star Pt. 1 & 2” abre este intenso trabajo del trío de Rochester. Con una introducción atmosférica que evoluciona lentamente nos llenan de una neblina de la que surgen místicos coros en la lejanía. Pausados acorces susurrantes  y reverberaciones nos envuelto en un manto mágico del que se eleva la cautivadora voz de Sean adornando aterciopeladas melodías. Un cautivador hechizo que eleva a la categoría de sublime el genero shoegaze. La cadente batería  y los efectos provocados por los sintetizadores acompañan los bellos acordes de la guitarra. Sin perder un ápice su aura mística y ensoñadora, el corte se elevando pausadamente, sin ninguna prisa. Con tonos rituales los tambores resuenan entre exóticos aromas mientras el tiempo no pasa. El tema no parece querer arrancar, acomodándose en sus acolchados y atmosféricos pasajes.   Embutidos en un atuendo psicodélico, los solos de la guitarra se contonean sensuales y profundos. El trío se toma doce minutos de viaje catártico antes de explotar por la senda de ritmos kraut antes de elevarse majestuosos sobre pesados riffs que se compensan con una estructura creada en dos niveles de sonido en forma de capas envolventes. Sencillamente apoteósico. 

“Echo of a Waning Star” retoma la vocación shoegaze con la que nació la banda. Hipnóticos acordes y la voz susurrante y cálida nos arrulla en un enternecedor y gratificante canto. Siempre desde la pausa, consiguen crear ese imperturbable campo magnético en el que nos atrapan sin remisión. Con momentos llenos de épica elevan la intensidad golpeándonos con pesados riffs. Tras la descarga, retoman la senda de la pasua y la belleza de sus magnéticas melodías.

Reverberaciones y sintetizadores van construyendo “Ecliptic”. Otro atmosférico tema en el que los sintetizadores toman un mayor protagonismo.  Palpitante e hipnótico el corte prescinde de las voces para desarrollarse sobre una estructura que me recuerda a cierto momentos floydianos antes de disiparse.

“Eta Carinae” fue el primer single que el trío nos presentó. Un tema en el que los ritmos evocan a Pink Floyd entre acordes de psicodelia con esa cautivadora voz shoegaze. Con tonos algo más progresivos, la sombra de “The wall” parece cubrirlos por momentos. Oscuros espacios que se llena de un tono de misterio. Siempre magnéticos, KING BUFFALO, son fieles a sus principios, pero a la vez experimentan mas en su sonido, algo que solo hace enriquecerlos. Dotando a su sonido de una personalidad inquebrantable componer un tema único, que se recuesta en ecos de los setenta cuando los “crecendos” elevan tema. Siempre sacándose de la chistera algún solo impactante, construyen un tema rebosante de tonos hipnóticos más propios del kraut-rock.

“Dead star” el tema que da nombre al Ep, se deja llevar por melodías acústicas, con tonos campestres. Siempre susurrante, sin perder su esencia, volvemos a encontrar algún pasaje floydiano antes de una nueva explosión sonora. Bellas melodías vocales entre una instrumentación que nuevamente se estratifica en dos planos diferentes. Uno lleno de fuerza y el otro, magnético y arrullador. 

El trabajo concluye con un corte de psicodelia espacial . “Red star pt. 2” se camufla entre pasajes mas propios de Hawkwind, en una huida hacia adelante. Fornido y pesado nos ofrece el lado más contundente de la banda.  Entre tonos pseudo-espaciales se dejan llevar por desarrollos heavy-psych llenos de fuerza. Narcóticos y sugestivos, prescinden de acariciarnos,  para golpearnos con fuerza entre supernovas en un viaje hacia desconocidos confines.  Un brillante ejercicio de psicodelia pesada envuelta en meteoritos siderales. 

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