Reseña: COLOUR HAZE.- We are”

colour-haze-we-are-480x480

Después de haber publicado 12 álbumes de estudio a lo largo de casi veinticinco años de trayectoria en la que se han labrado un puesto de honor dentro de la escena de la psicodelia pesada, COLOUR HAZE no tienen que rendir cuentas a nadie y en su nuevo trabajo exploran nuevas vías en su sonido sin renunciar a su esencia heavy-psych. Aquí encontramos una banda que sigue evolucionando buscando nuevas vías que enriquezcan su sonido. Una evolución consistente en un cambio notable en los registros vocales y un mayor protagonismo de los teclados con la incorporación de Jan Faszbender, como ya pude comprobar en sus shows de los dos últimos años. Esto nos lleva a que aquí encontremos mas espacios progresivos,  lo que no les hace perder el norte ni su esencia pesada. Siendo todo un referente desde hace años para multitud de nuevas bandas que probablemente vean en este pequeño giro un nuevo horizonte para sus creaciones. Si hace semanas ya vimos un pequeño cambio en la voz de Lupus (KADAVAR) en su último álbum, aquí podemos ver algo parecido en la voz de Stefan, algo que de alguna manera marca la ruta de “WE ARE”.  Una banda asentada como COLOUR HAZE podría estancarse en su sonido y su fama, pero ellos deciden seguir mirando al futuro con nuevas rutas en su música. no estamos hablando de ningún cambio radical no nada que se le parezca, pero si estamos ante un álbum innovador que por momentos suena más a setenta que nunca. Un trabajo en el que encontramos variadas influencias estilísticas que van desde el jazz hasta las entrañas del hard progresivo setentero y que alcanzan su culmen en temas como “Be with me” en el que por momentos sería mas fácil identificarlo con un tema de CAMEL que de sí mismos. Una influencia que roza escenarios más propios del sonido Canterbury que de la psicodelia pesada, lo cual no quiere decir que no tengamos buenas dosis de pesadez stoner ni hayamos perdido la belleza de las armonías psicodélicas que les han encumbrado a lo mas alto dentro de la escena psicodélica de los últimos tiempos. No quisiera caer en el fanatismo al afirmar que “WE ARE” es un álbum fundamental y mágico, siendo probablemente el más innovador en años. Toda una oportunidad para unir mas adeptos a su causa y todo un gozo para los verdaderos amantes de la banda.  Espero que los fans mas ortodoxos de COLOUR HAZE no vean este álbum como una decepción, porque la riqueza existente en sus surcos es todo un aval que cualquier melómano debería apreciar.

“WE ARE” es publicado  vía Elektrohasch

“We are”, el tema que abre y da nombre al álbum. arranca con fornidos riffs stoner y el clásico sonido de los muniqueses. La atrayente guitarra de Stefan y el fornido bajo de Phillip, serpenteando ágilmente por senderos heavy-psych arropados por una fornida batería. Inmediatamente hay algo que llama mi atención al escuchar un registro vocal algo diferente al que nos tenían acostumbrados, lo que es una constante en un trabajo menos instrumental de lo habitual. Un estribillo pegadizo y ese difuso bajo ya habitual nos golpea entre los hipnóticos acordes de guitarra aportando una luminosidad superlativa. Frescos y sobre todo pesados, golpean con fuerza desde el primer instante. 

Susurrantes y magnéticos “The real”, nos muestra el peso de los sintetizadores de Jan Faszbender que ya vimos en su anterior álbum “IN HER GARDEN” así como en los directos del pasado y del presente año. Asentado como un cuarto miembro de la banda (al menos por ahora) aporta su grano de arena en la construcción del monumental edificio que supone “WE ARE”. Entre los mágicos acordes de guitarra el sonido de los teclados crea una cortina tupida con ecos jazzeros entre atmósferas psico-progresivas consiguiendo crear un plácido y sosegado tema con vocación de jam. Elevándose majestuosos  coquetean por momentos con escenarios post-rock custodiados por unos teclados que adquieren tonos retro. Casi nueve minutos intensos y mágicos con colores que conviven entre las sombras, esta vez solo instrumental. Aquí encontramos el otro factor diferenciador del álbum respecto al sonido al que nos tenían acostumbrados. La influencia de las teclas aportando una solidez al tema que enriquece el sonido de la banda.  

Una de las joyas de la corona de éste nuevo álbum es sin duda “Life”. Unos finos y elegantes acordes de guitarra sirven de introducción a un tema que por sí mismo, haría que “WE ARE” mereciera la pena. La lánguida voz de Stefan, con este novedoso registro, hace que venga a cabeza el último disco de KADAVAR. Esta reflexión no viene por comparar el sonido, que evidentemente no tiene nada que ver, sino por el trabajo que había hecho Lupus para esa variación en el registro de su voz, y que de alguna manera siento en la voz de Stefan. A pesar de estas diferencias que enriquecen su música, COLOUR HAZE han pulido su reputación con un estilo propio  al que no renuncian, siendo todo un referente para infinidad de bandas contemporáneas. El tema poco a poco nos va llevando a ese estado de éxtasis al que nos tienen acostumbrados, ésta vez acompañado por la quebrada voz. La implacable batería de Manfred Merwald en un incesable ritmo y los desarrollos de guitarra y teclados nos van elevando  y elevando a espacios celestiales en toda una catarsis sensorial. ¡Un tema simplemente impresionante!. 

Tras la intensidad emocional del tema anterior nos sorprenden los acordes acústicos de “Material drive”. La sencillez de la guitarra en tonos vintage mas propios de los setenta se arropa con ecos progresivos. acompañada de una voz que transmite sentimientos, entre aromas de una guitarra que coquetea incluso con algo tonos flamencos. Los ecos progresivos se vislumbran en otro tema lleno de sentimiento.  Aquí la banda demuestra toda la calidad que atesoran  al construir desde la sencillez otro gran tema. 

Susurrante, perfumado y aterciopelado, “I’m with you” naciendo desde la calma y la pausa, va puliense con la precisión y paciencia de un orfebre. Encontramos una dualidad de guitarra y bajo en los papeles estelares. Acordes que se repiten dejando espacio para que el órgano aporte la vocación progresiva. El tema va evolucionando elevándose hasta alcanzar su alma heavy-psych para mostrar a los COLOUR HAZE mas majestuosos. Sólidos pero dulces a la vez, van creando ese jardín del edén en el que la belleza se refugia en cada acorde de una forma natural bajo la hipnótica y magnética guitarra de Stefan. Una luminosidad que crece y crece hasta acabar mostrando a la banda en su estado puro, mientra la voz nos mece suavemente mostrando sentimientos a flor de piel. Una clara muestra de que COLOUR HAZE, aún siendo fieles a su estilo, no son una banda anquilosada en su pasado , sino que son capaces de seguir ofreciéndonos algo nuevo e interesante.   

Instalados en atmósferas netamente psico progresivas, con una batería casi kraut, los teclados toman el protagonismo en “Be with me”. Un sonido que me recuerda mas a CAMEL que a ellos mismos, con una dualidad prog-kraut que serpentea manteniendo el tono hipnótico antes de una elevación oscilante que culmina en momentos en los que posiblemente nadie que escuche el tema podría identificarlo como suyo. La experimentación de los de Munich llega a acercarse a espacios mas propios del sonido Canterbury que de ellos mismos. Para añadir mas elementos, incorporan unos coros que se incrustan con sutileza entre la compleja estructura que construyen trasladándonos a insondables espacios en los que la luz regresa reconfortante. Otra prueba mas de que los estereotipos no sirven para ellos.  El resultado es un tema netamente progresivo en detrimento de su origen stoner y heavy-psych. 

“WE ARE” cierra con “Freude III”, otro tema en el que los teclados aportan nuevamente,  altas dosis de sonidos progresivos. Una grandilocuencia que cuenta con el aporte del bajo de Philipp en todo su esplendor. Finalmente la cabra tira al monte, y a través de fuertes ritmos entre la cortina de teclados ,van tejiendo un monumental tapiz que supone un regreso a sus orígenes. Una constante evolución que acaba reposando en alfombras en las que la elegancia de la guitarra nos traslada a estancias de psicodelia atractiva de las que la belleza brota recuperando toda su esencia. 

 

https://www.facebook.com/Colour-Haze-63239115015/

https://www.facebook.com/elektrohasch/

 

Reseña: KADAVAR.- “For the dead travel fast”

7007987_a7a2b4316f

Con diez años de carrera y multitud de seguidores a sus espaldas, los alabados y queridos KADAVAR a estas alturas son capaces de hacer lo que quieran sin tener en cuenta nada ni nadie. Así es como ha nacido su sexto álbum “FOR THE DEAD TRAVEL FAST”. Un disco compuesto sin complejos y nacido desde la relajación de no tener que demostrar nada (como me comentaba Lupus en la entrevista que hicimos el pasado mes de Agosto). Un álbum que en una primera escucha me pareció sencillo y simple, dejándome un poco frío. Seguramente no era el trabajo que esperaba de ellos (como muchos de sus fans), pero tras sumergirme en sus surcos encuentro su atractivo a pesar de las notables diferencias respecto a sus trabajos anteriores, y alguna de ellas son bastante interesantes. Con atmósferas sombrías que bien podrían recrear la banda sonora de una vieja película y con un notable cambio en cuanto a los registros vocales, brillan con la presencia de mucha mas melodía y coros, con voces que juegan con “falsetes” con gran destreza. “FOR THE DEAD TRAVEL FAST” no es el álbum que retrata a los KADAVAR más crudos, sino a una banda que juega y explora escenarios mas progresivos. Como resultado, obtenemos el álbum más atmosférico del trío berlinés. La portada del álbum, así como las fotos promocionales muestran a unos tipos ataviados con ropajes más propios de otra época y eso se nota en unos temas lúgubres y oscuros. Premeditados sonidos vintage  con canciones sencillas que no acaban de explotar en esa deflagración pesada a la que nos tiene acostumbrados. Haciendo de la sencillez una virtud, las tinieblas cubren sus nueve temas con sonidos juegan con el heavy-rock, el hard y los ecos progresivos de finales de los setenta y primeros ochenta. Guiños sinfónicos más propios de los dinosaurios del rock progresivo se entrometen entre la inequívoca herencia Sabbath que de alguna manera siempre estuvo presente. No hay grandes alardes, ni grandes canciones, pero el disco puede ofrecernos agradables momentos. Incluso me atrevo pensar que con el tiempo será mucho más apreciado y valorado.

Una introducción atmosférica y misteriosa con suaves y tétricos acordes nos enseña el camino de la oscuridad en “The end”. Voces llevadas del mas allá nos enlazan con el siguiente tema, “The devil’s master”. Pasajes casi progresivos van elevándose entre la voz de Lupus y el cadente bajo de Simon, para iniciar el camino con riffs hard de tonalidad retro. Nebulosas vintage. El tema, como la mayoría de los del álbum, viene marcado por el particular registro vocal. Unas voces lánguidas que relatan episodios de nostalgia en un relato épico mas propio de otros tiempos. Un especial protagonismo de la base rítmica de Tiger y la guitarra nos recuerda momentos del heavy-rock de los años ochenta.  lo cierto es que por momento el tema tiene un “tempo” especial.

El hard-rock setentero más dinámico aparece en “Evil forces”. Riff que se repetien con una cierta herencia Sabbath y elemento puramente heavy-rock añejo, así como la voz y coros con “falsetes” preceden a momentos de guitarras que aullan. Es como si estuvieramos a una versión “light” del heavy-rock más tenebroso. La implacable batería mantiene el tipo en todo el tema. Me llama la atención esos “grititos” en vena diabólica.

Las atmósferas oscuras y tétricas son el escenario natural en el que se desarrolla la trama del álbum, y así lo refleja “Children of the night”. Tonos vintage en entornos pseudo-progresivos en el marco de la latente oscuridad  que tratan de obtener la luz con unos estribillos pegadizos que van modulando su tonalidad hacia una mayor calidez sobre los vivaces y repetitivos ritmos. La banda sonora de una película de misterio que poco a poco sucumbe a la melancolía con ramalazos de tétricas penumbras. Una especie de Sabbath progresivos con solos de fuzz desbordante que vuelven a elevar el tema antes del regreso a la penumbra. 

En esa linea progresiva en la que parecen instalados, “Dancing with the dead”  con voces más cálidas y reconfortantes, sucumbe a un sinfonismo en tonos melancólicos que acarícian las melodías bajo un soporte rítmico contenido. Un relato del pasado en el que destaca la cadente batería de Tiger mientras los solos de guitarra ondulan apacibles sobre un gran trabajo de bajo  para construir el tema más melódico. 

“Poison” muestra a la banda mas contundente y tenebrosa. Lúgubres pasajes bajo una implacable batería acercándose a Rush (en versión light) con las tinieblas como testigo. Voces desgarradoras y cambios de ritmos elevan el tema como si de un canto de esperanza se tratara. constantes parones y arrancadas. Lamentos entre luces y sombras y atmósferas psico-progresivas completan el corte. 

Con mucho mas fuzz y guitarras psicodélicas, “Demons in my mind” da lugar a una espiral diabólica que poco a poco se transforma con melodías hard & heavy de aspecto vintage. Un trasfondo sólido en el que los efectos y pedales se sosiegan cayendo en las tinieblas con la sombra de Sabbath en el horizonte. Oscuros y misteriosos bosques, mucho fuzz y la sensación de que cada instrumento va a su libre albedrío para acabar cohesionándose entre la espesura rítmica. Un corte, a pesar de todo que contiene gran dinamismo. 

“Saturnales” es una pseudo-balada en la que los efectos y los sintetizadores describen oscuros paisajes de una forma calmada e inquietante. 

El álbum se cierra con el tema mas largo y elaborado. “Long forgotten song” avanza por los mismos territorios que se desarrolla el resto del álbum. Lento pero a su vez pesado y grueso, la senda del hard-progresivo es transitada con amago de elevarse en su intensidad. Un simple espejismo que nos devuelve la sombríos pasajes con melodiosas voces que describen bellos y tristes pasajes. Susurrantes y magnéticos KADAVAR  acaban construyendo un tema que en otros tiempos pudiera convertirse en un himno.

Solo nos queda esperar como se desarrollan estos temas en directo en la próxima visita que nos harán el próximo mes junto a Hällas (con los que este trabajo tiene bastantes similitudes) y Mars Red Sky.

 

https://www.facebook.com/KadavarOfficial/

https://www.facebook.com/nuclearblasteurope/

 

 

 

 

Reseña.- VVLVA.- “Silhouettes”

a0504356434_10

“PATH OF VIRTUE”, el álbum debut de los alemanes VVLVA fue el primer álbum reseñado en DenpaFuzz, por lo que esta nueva entrega tiene algo de especial.   “SILHOUETTES” ve la luz vía Word In Sound y continua el camino iniciado por la senda del heavy progresivo que tanta gloria dio a bandas como Uriah Heep o Atomic Roostermarcado por un sonido de órgano en línea John Lord o Vincent Crane, pero en esta ocasión con un sonido que inevitablemente recuerda a Wishbone Ash. Melodiosos y sinfónicos VVLVA crean ensoñadores pasajes (con momentos Camel en el horizonte) llenos de belleza bajo el intenso y arrebatador sonido de órgano y una guitarra seductora que sin estridencias consigue atrapar al oyente con sutileza. Los tonos retro vivaces son una constante en un trabajo que bien pudiera haberse construido en los gloriosos setenta. La melancolía y los tonos ocres se llenan de luz con estructuras ampulosas y fornidas. Ondulando en cada tema consiguen un sonido familiar pero a la vez particular. Una banda sonora de cuentos de hadas y relatos fantásticos en los que la oscuridad y la nostalgia nos trasladan a otras épocas.

“Cosmic pilgrim” parte de dictados retro-rock al uso con el protagonismo de la dualidad entre un órgano penetrante y el elegante sonido de la guitarra. Buenas melodías y coros que se elevan en constantes ondulaciones rítmicas creando un triangulo amoroso entre las voces y coros, la guitarra y el órgano. Medios tiempos que se recuestan en laderas psico-progresivas sin perder la vivacidad y el dinamismo. 

Un hipnótico y pastoral órgano describiendo atmósferas sombría nos introduce a “What do i stand for”. Ecos Purple junto a armonías mas propias de Wishbone Ash obtienen un sonido característico de las islas británicas. Un tempo vivaz sobre melodías vocales en constante evolución y una estructura que se repite nos trasladan a cuatro décadas atrás en un rescato del rock sinfónico mas pesado.

El órgano en vena John Lord y los celestiales coros dotan de un aura litúrgica a “Tales told by a gray man”. Finas y elegantes guitarras colorean un tema que en su melodía se acerca momentos del sonido Canterbury. Sin perder la vocación retro-rock rescatan espacios mas propios de Caravan. Acarameladas melodías y una compleja e penetrante instrumentación va torneándose hasta llegar a atmósferas más propias del medievo. Una extraña pero efectiva combinación en la que pasajes arábigos se entrecruzan con espacios Sabbath en su faceta más amable y asequible. La brillantez de la guitarra no falta a su cita para lucirse majestuosa entre los firmes cimientos del omnipresente órgano.

Con la particular del uso del alemán en las voces, “Gomorrha” crea un extraño espacio sonoro. Un tema oscuro con Purple nuevamente en el horizonte,  y las dulcificadas voces herederas de Ash. Momentos blues, progresivo, y hard unidos en una causa común que acba decantandose por un sinfonismo placentero y calmado.

Con unos bellos acordes “Night by nigh” nos seduce en esta ocasión por territorios pisados hace décadas por Jethro Tull. Bajo la atenta mirada del órgano pastoral y la constante nostalgia de las armonías, el tema se eleva en una extraña pero atrayente mezcla sonora a caballo entre Atomic Rooster, Tull y Wishbone Ash. Si, ya sé que la referencia a la banda de Ted Turner es constante, pero cualquier amante de los sonidos sinfónicos de los setenta lo reconocerá. Aquí la guitarra adquiere su mayor protagonismo elevándose a los altares con fuerza y contundencia.

Es posible que cada oyente encuentra nuevas influencias en cada uno de los temas que contienen “SILHOUETTES” y “Hobos” vuelve a ofrecernos nuevos horizontes de comparación. Una comparación que uso únicamente de modo de referencia, sin tratar de juzgar. Se trata de un corte que continúa por la senda hard-progresiva, pero que incorpora momentos en los que, al margen de las características voces y del sonido del penetrante órgano puede diferenciarse por algún solo en el que Santana o el mismísimo Hendrix hacen acto de presencia de forma sutil y oculta.

En el tema que cierra el álbum, “Dance of the heathems” la épica oscura de cuentos fantástico se ve reflejada. Líneas progresivas con pasajes sinfónicos cuya belleza no ofrece dudas y guitarras dulces y profundas completan un relato de cuentos del pasado. Si hasta ahora he nombrado múltiples bandas del pasado en las que los alemanes pueden estar inspiradas, también se podría decir que la senda del álbum no se aleja de la propuesta que los suecos Hällas viene practicando. Sus ocho minutos dan para la sinfonía y para dinámicos espacios en los que los riffs retro y una endiablada batería toman el protagonismo. Posiblemente el tema mas destacado de un álbum que manteniendo una misma vocación está lleno de matices y calidad. 

Disco absolutamente recomendable para los amante del hard-rock progresivo de los setenta y que cuenta con una portada apocalíptica que hace honor a su contenido. ¡¡Sublime!!

 

https://www.facebook.com/vvlva/

https://www.facebook.com/worldinsound/

Reseña.- ZIOR.- “Before my eyes go blind “(The complete recordings)”

El sello Cherry Red Records publica una caja de cuatro cd’s con todas las grabaciones de los británicos ZIOR. Con el aliciente de que en su contenido se encuentra el álbum que la banda grabo bajo el nombre de MONUMENT así como un nuevo álbum grabado en 2.018 con el nombre de “SPIRIT OF THE GODS”. ZIOR nacieron a la sombra de la explosión del rock ocultista de los primeros setenta que practicaban bandas como BLACK SABBATH, BLACK WIDOW, o en línea Alice Cooper o Arthur Brown, pero también heredando los ecos de psyco-pop de bandas como Cream o The Troggs. Navegando entre aquellas aguas, tanto el blues-rock como el hard-rock y el proto-metal o los primeros pasos del rock progresivo se aprecian en sus composiciones. Muchas veces denostados por la versatilidad de unos temas que parecían no definirse en un estilo propio, lo cierto es que en su primer álbum, el homónimo ZIOR dejan patente su potencial.

Temas como “New land” en el que bellas melodías poppies soportadas en un omnipresente órgano se inclinaban hacia espacios más propios de Jethro Tull con la incorporación del sonido de la flauta en un guiño a las primeras bandas hard-progresivas británicas. Con registros vocales cercanos a Gary Wright (Spooky Toooth) no dudaban en ofrecer temas “Gimme love” en el que el órgano es eclipsado por incisivos solos de guitarra en tonos hard-blues tan al uso en aquellos años. Cortes netamente progresivos como “Quabala” (uno de los destacados) se codean con una psicodelia de pastelería como “Oh mariya” o la negroide “Your Life Will Burn” en la que se puede intuir algún eco a Santana. “Love’s desire”, Hard y blues junto a coros que se inclinan al soul y riffs potentes e incisivos con una cadencia rítmica pegadiza. “I really do” y sus tonos ásperos marca su incursión en el proto-metal en ebullición en la época. A pesar de que pueda considerarse con un álbum solo de canciones que no tiene nada que ver entre sí, es un reflejo de la confusión de estilos de aquel 1971 en que se publicó.

El disco 2 corresponde a “EVERY INCH A MAN”, álbum originariamente publicado en Alemania en 1973, cuando ya la banda se había separado y que ofrece la faceta mas pesada de la banda. Voces desgarradas y ritmos hard-rock bailables hacen de “Chicago spine” un tema a tener en cuenta, demostrando que cuando menos te lo esperas en un tema previsible aparecen esas guitarras asesinas que te dejan noqueado. Los ecos de Alice Cooper se reflejan en “Have you heard the wind speak” en un guiño al glam, antes de un giro de 180 grados a escenarios acústicos en “Time is the reason”. Blues -rock de libro en “Dudi Judy” o “Evolution”, rock and roll sucio en “Ride me baby” o “Cat’s Eyes”, éste más cercano al sonido de los Stones; pero siempre con un tono dicharachero y divertido. Ritmos contagiosos en los que el órgano tiene un menor protagonismo, excepto en el extraño e inquietante “Every kind of magic”. El ábum se cerraba con “Angel of the highway”, un tema poseído por el wah-wah ofreciendo la mejor versión de si mismos en un corte desgarrador.

Bajo el pseudónimo de MONUMENT, la banda realizó su mejor trabajo con el título de “THE FIRST MONUMENT”. Cuenta la leyenda que en realidad el disco se compone de unas grabaciones que hicieron borrachos, pero lo cierto es que es el álbum más progresivo. Voces teatrales cercanas a Mike Patto, y una densa instrumentación en la que la oscuridad del magnífico órgano lo envuelve todo. Por otro lado encontramos algunos guiños a The Stooges, especialmente en algunas voces. pero si hay algo que destaca especialmente en este álbum es el sonido de sus teclados. Heavy-progresivo de altos vuelos con guitarras brillantes que se intercalan como en “State flesh”. Rock and roll en “Don’t run me down”. Con bastantes episodios teatrales en pura línea Arthur Brown, como “Give me life”  en la que los giros inesperados se suceden. Episodios pisco-progresivos en los que el envolvente sonido de los teclados nos adormece dejándonos en un estado de inconsciencia en “The metamorphosis tango”, o la mas apacible y lisérgica “Boneyard bume”.  La combinación del órgano pastoral frente a la agudas voces alternativas de “First taste of love” es solo el preludio a hirientes solos de guitarra ácida. Aquí está el verdadero poderío de la banda, la conjunción de esos elementos es uno de los valores de este trabajo. El álbum venía acompañado de un texto en el que se reflejan las conexiones de la banda con la brujería y el vudú. El álbum cierra con “I’m coming back” a ritmo de blues rock.

Al margen de que la caja contenga todas las grabaciones de ZIOR, tiene además el aliciente de contener en el CD 4 el álbum que grabaron a su regreso en 2.018,  “SPIRIT OF THE GODS”. Toda una sorpresa en la que la banda ejecuta temas que suenan a sesenta. Canciones con mucho tono negroide, y que conjugan tanto rock, blues, progresivo y sobre todo funk-rock. Oscuros temas en los que los teclados siguen sonando como hace cuarenta años. Un groovy especial que sigue la senda de la ceremonia del vudú que iniciaron al comienzo de los setenta. oscuros y experimentales en “The wicca maker”, con unos tambores tribales que inician el ritual. Ecos de Santana y Sly Stone en ·Crowman rises”, con un órgano penetrante y voces negroides. Blues-rock pantanoso en “Earth hell & fire” en línea Dr. John. Fuzz y voces salidas de ultratumba a ritmo de funk-rock en “Release the dogs”. La oscuridad de sus dos primeros álbumes se convierte ahora en un ritual de magia negra en el que no faltan temas bailables como “Eastwood bugsy” o oscuros pasajes psico-progresivos como “Sabbath 8” en el que dejan su impronta ocultista. Hard y rock enérgico en “Scorpion”, un tema que lleva el ritmo en las venas. no faltan temas puramente setenteros como “Storm chaser” en el se travisten de Grand Funk Railroad, con esos teclados penetrantes. En definitiva un sorprendente álbum que no desmerece de sus primeras grabaciones manteniendo la obscuridad, aunque ahora tenga matices distintos.

https://www.facebook.com/ZIORMUSIC/

https://www.facebook.com/CherryRedRecords/

 

 

Reseña.-MARS RED SKY.- “The task eternal”

a1294095289_10

Tenía muchas ganas de escuchar nuevo material de los franceses MARS RED SKY, una banda que siempre me parecido sensacional, pero cuando hace un mes escuché por primera vez “THE TASK ETERNAL” me quede un poco decepcionado. Mis expectativas de casi tres años no se habían visto cumplidas. Tras las siguientes escuchas salí rápidamente de mi error. ¡Es absolutamente genial!. Muchas veces sucede que en una primera escucha de un álbum, éste, no acaba de convencerte, pero si insistes, consigues meterme en él y no quieres dejar de escucharlo una y otra vez. Este ha sido mi experiencia con este nuevo trabajo del trío francés.  Estamos ante un disco que puede satisfacer tanto a los amantes del doom como a los fieles seguidores de los sonidos stoner-psicodélicos. Una perfecta combinación de ambos estilos que se adereza con esas voces con sabor a miel herederas de la psicodelia pop de los años sesenta.  Un trabajo que suena a MARS RED SKY, pero que posee una riqueza compositiva  infinita donde los matices hacen que sea su álbum mas completo y mas exquisito. Con una aparente apariencia de disco aburrido y lineal, hace falta una buena predisposición para tocar el cielo con su escucha, pero…. mi consejo es que, ¡no lo dudes!, y si la primera escucha no ha sido de tu agrado,  insiste, porque tendrás tu recompensa. Grandes muros de sonido con un bajo difuso y espeso, así como el peculiar timbre vocal de Julien Pras y las bellas melodías,  hacen de THE TASK ETERNAL un álbum especial. Especial y espacial, porque las vibraciones lisérgicas nos invitan a un viaje a mundos desconocidos, densas atmósferas siderales en las que la psicodelia barroca convive con los sonidos stoner-doom en una perfecta armonía. Mundos que pueden parecer distintos, pero que en manos de los franceses conviven en perfecta comunión. Un álbum que nace de la oscuridad, y en ella se desarrolla, aunque su grandeza reside en la capacidad para poner rayos de luz en esas tinieblas sonoras. Miel pegajosa y fango viscoso combinados con gran acierto en ocho logrados temas que no podrás quitarte de la cabeza. Un disco que gana con cada escucha y que merece estar en lugares de honor en la producción discográfica de éste 2.019.

“The proving grounds”, el tema mas largo del álbum con sus casi ocho minutos, arranca con misteriosos efectos que calientan los motores de la maquinaría doom de los franceses. Lentos, plomizos, oscuros y difusos, la guitarra de Julien pone luz con exóticos pasajes ante de una voz salida de la psicodelia pop sesentera nos seduzca con su melodía con sabor a caramelo. Momentos que recuerdan a los Pink Floyd más lisérgicos de la época de Syd Barret, se entremezclan con agradables melodías entre la oscuridad latente de los pesados riffs y una plomiza y cadente batería. un ritual en el que las melodías vocales copan el protagonismo antes de que el corte se instale en atmósferas con olor a incienso en las que los vientos orientales traten de abrirse paso entre la espesura. Por la senda psico-progresiva van meciéndonos con delicadeza sin perder ese aura misterioso que contiene el tema. Una especie de mantra vintage en el que aparecen extraños episodios. las dulces y agudas voces se abren hueco entre los insondables pasajes mostrando una languidez espiritual reparadora. ¡Soberbio!

Es difícil escribir sobre un álbum que combina la pesadez doom con algodonosos momentos de psicodelia barroca. Así “Collector” liga la pesadez de un bajo atronador y aturdidor con melodías con sabor a sirope. Unos sólidos muros rítmicos junto a cuidadas melodías que se inclinan a precipicios progresivos consiguen una calma aterciopelada. Envueltos en esas nebulosas los pegadizos estribillos nos reconfortan en esa espiral psicotrópica. si en los últimos tiempos estamos encontrándonos con múltiples trabajos de psycho-doom, “THE TASK ETERNAL” nos descubre otros entornos sonoros. Muy pocas veces vemos una combinación de doom con pop psicodélico como aquí, inevitablemente la miel nos endulza la digestión de la pesadez.

Siempre atmosféricos, y con algunos tonos espaciales, la psicodelia de MARS RED SKY vive de una oscuridad sideral. “Recast” construye un relato de misterio que se soporta en la solidez de su base rítmica, para dejar que la melodía fluya. voces celestiales nos asaltan con delicadeza entre la majestuosidad de los tenebrosos riffs. Una extraña pero efectiva combinación entre las tinieblas y los cielos que no acaba de decantarse por ninguno de los dos espacios. Lejos de ello, es utilizada para crear temas únicos y peculiares en los que la psicodelia observa con atención los momentos doom. La guitarra crea una atmósfera lisergica hasta una nueva tormenta de oscuros y pesados riffs entre efectos envolventes. La parte final del tema desciende a susurrantes pasajes psico-progresivos con tonos espaciales como si describieran un apacible amanecer post-apocalíptico.

Por escenarios más propios del post-metal “Reacts” nace de cadentes riffs y una versátil trabajo a la batería de Mathieu Gazeau para introducirnos en un viaje sinfónico pseudoprogresivo. Una especie de post-heavy-psych (joder con el término). El tema se va moldeando hasta mostrarse mas maleable por la senda de la psicodelia. Distorsiones y efectos fuzz nos embarcan en una odisea espacial en la que las voces en la lejanía nos anticipan un calmado final. Así el corte se diluye en efectos de ambientación sideral que sirven de escenario para que la guitarra se muestre en toda su belleza custodiada por el poderoso bajo de Jimmy Kinast.

“Crazy earth” con sus cadentes riffs stoner, y la seductora y lánguida voz es posiblemente el tema más melódico. Un bello tema que transcurre por pasajes psico-progresivos algo alejados del doom que encontramos en la mayor parte de los temas. Melodías y coros más cuidados y etéreos en un pausado paseo por atmósferas menos violentas. Uno de los temas en los que encontramos a los MARS RED SKY mas reconocibles.

THE TASK ETERNAL es un álbum lleno de contrastes y así lo demuestra el siguiente tema, “Hollow king”. Otro tema que deja más espacio a la melodía en detrimento de los pesados riffs. Esto no significa que la banda se reblandezca, su sonido sigue siendo pesado, pero la ampulosidad de algún pasaje combinado con los juegos de voces y coros hacen que estemos ante un corte de vocación mucho más progresiva en detrimento del doom de los temas anteriores. 

“Soldier doom” recupera los sonidos más oscuros y pesados. Un pequeño guiño a Sabbath entre la grandilocuencia de una batería destacable y una guitarra más difusa que se rinde nuevamente a la psicodelia más misteriosos. El tema fue adelantado en su EP hace meses.

El epílogo lo pone “A far cry”, evolucionando de la nada entre efectos el trío de Burdeos nos ofrece una faceta desconocida hasta ahora. Los acordes de la guitarra acústica tratan de seducirnos por un camino diferente. Repitiendo los pasajes como si agonizaran, mantienen la constante melancolía.

Tras escuchar una y otra vez “THE TASK ETERNAL”, solo ardo en ganas de que llegue en mes de noviembre, en el que los franceses visitarán Madrid junto a Kadavar y Hällas. Un concierto imprescindible y marcado en rojo en la agenda.

El álbum está disponible vía Listenable Records, con los que han grabado sus últimos tres álbumes, en lo que parece un matrimonio bien avenido.

https://www.facebook.com/marsredskyband/

https://www.facebook.com/listenablerecs/

Reseña.- PELEGRIN.- “Al-Mahruqa”

a3683884000_10

El trío francés PELEGRIN presenta su primer álbum “AL-MAHRUQA”. Un viaje lisérgico a través de las frías noches del desierto. Aromas exóticos que conviven entre vibraciones progresivas y psicodélicas con muchos tonos post-rock e fuertes ritmos pesados. Monumentales espacios sonoros mas propios de la mil y una noches asediados por las tormentas del desierto. Ampulosos momentos en contraste con finos ornamentos en un cautivador trabajo que nos traslada a magnéticos e insondables espacios que se abren ante nosotros con un aura mágica y oscura en la que atrayentes voces revolotean entre vientos llenos de exotismo. Cinco largos temas que saben mantener el equilibrio entre la belleza y la fortaleza de su base rítmica. Uno de esos álbumes con los que te sientes atrapado tras los primeros acordes. Pasajes evocadores de lejanos lugares en los que las fuerzas de la naturaleza describen melodías atrayentes en constantes ondulaciones que se debaten entre la calma y la fuerza. Un perfecto equilibrio entre la monumentalidad y la elegancia con un resultado superlativo que sorprenden en un debut´sobresaliente.

Los tambores del desierto y el viento atraen las voces en la introducción de “Majoun”. Desde aquí ya podemos intuir el misterio del viaje. Tonos orientales de exótica psicodelia nacen y crecen poco a poco entre las armonías psicodélicas. La magia del este fluye iluminando la frialdad de sus pesados riffs. Una linea de bajo imponente que arrastra el tema hacia pesados momentos para crear un tema monumental que mama de postulados post-rock sin perder un ápice de su exotismo. Espacios ensoñadores entre frios pasajes en los que las arenas desérticas nos ciegan antes de que la brisa apacigüe la tormenta.   No parece que estemos ante una banda novel, aquí todo fluye y se entrelaza con gran habilidad y maestría, sin fisuras. Como broche final los cantos beduinos cierran el tema poniendo más magia.

Bajando la intensidad, “Farewell” se desarrolla por escenarios más psicodélicos si cabe. Psicodelia de nuevo cuño que toma prestados momentos shoegaze con esos sutiles acordes de guitarra y las hechizantes voces. Perdiendo los aromas orientales, los tonos grises persisten en tema que se recuesta en estructuras mas propias del post-rock en otra brillante combinación. Ampuloso pero dulce la riqueza de cada acorde vale su peso en oro. Desde la elegancia y los susurrantes momentos de guitarra hasta la contundencia de ese hipnótico bajo el corte avanza con fluidez mostrándonos distintas atmósferas que se contonean ante nosotros.

“Al-MARUG” bien podría ser la culminación creativa de muchas bandas, pero aquí estamos ante los primeros pasos del trío parisino compuesto por François Roze (guitarras y voces) Jason Recoing (bajo) y Antoine Ebel (batería).

Con el ruido de la tormenta y unos efectos de lluvian PEREGRIN nos introduce rápidamente en el ambiente de la noche mas fría. “The coldest night” nos envuelve en la melancolía con la sutileza de las guitarras y sus lánguidas voces. Describiendo un triste relato no exento de fuerza y rabia. Intensificando su forma, el bajo insistente y las difusas y pesadas guitarras arropan esas cálidas voces. Otro tema que parte de la calma para elevarse como si de un canto de esperanza se tratara. Aquí la banda ofrece su faceta más progresiva con una estructura más compleja, pero no por eso menos efectiva. La psicodelia más aterciopelada entre pasajes más propios de bandas netamente progresivas con momentos grandilocuentes con pesados riffs stoner. Dos estratos distintos tejidos con solvencia para obtener un tema completamente impresionante. Mención aparte merecen las seductoras voces que incrustan entre los sólidos ritmos.   Es tal la cantidad de sensaciones e influencias sonoras que me resulta difícil describir todo su potencial.

Mas calmados y retomando la senda psico-progresiva, “Dying light” recupera las bellas melodías con brillantes y aterciopeladas voces como preludio a la contundencia de los riffs. Entre atmósferas oscuras van nutriendo el tema con hirientes solos mientras el cadente ritmo avanza sin remisión. Un viaje melancólico que se intensifica con momentos post-rock sin perder esa vocación psico-progresiva. Tema a tema sigue sorprendiendo la solidez de la novel banda parisina y su capacidad para hacer que sus canciones vayan mutando con tanta soltura.

“Al Mahruqa” recupera los vientos arábigos trasladándonos nuevamente al desierto. Incorporando momentos jazz y fusionándolos con su apuesta psicodélica, los ritmos cobran vida como no habían hecho en los temas anteriores. Chamánicos tambores y guitarras exóticas se unen a un fiesta andalucí. Creando a base de cimiento post-rock una sólida base sobre la que se van soportando todo el colorido y los matices que se aportan al tema. Guitarras y efectos envuelven la atmósfera para sacarnos de la espiral sónica y depositarnos sutilmente en espacios relajantes en los que los aromas a incienso nos aturden y relajan. Un hechizo llegado de oriente para masajear nuestros sentidos antes de una nueva embestida de pesadas resonancias. Oscuridad y misterio al servicio de una causa en la que podemos encontrar momentos doom.

https://www.facebook.com/PelegrinMusic/

 

Reseña.- GALAVERNA.- “Dodsdans”

a1360778263_10

El debut de los italianos GALAVERNA es una de estas sorpresas que de cuando en cuando te encuentras de casualidad. La banda del integrante de SLAP GURÚ, Willy Goattin, en la que explora de una manera sosegada vibraciones folk en temas acústicos que rememoran momentos setenteros de ese estilo. Con temas soportados en guitarras acústicas  y que suponen un apacible y magnético paseo por el campo. Canciones llenas de sensibilidad en una línea parecida a los también italianos The Pilgrim. Tras tanto tiempo escuchando sonidos pesados, trabajos así son un soplo de aire fresco muy apetecible. Con vibraciones que me recuerdan a Jethro Tull en su faceta más campestre y con ciertos aromas medievales, el sinfonismo roba el protagonismo a los riffs para deleite de los más atrevidos. La propia banda define así su álbum: “Un camino acústico, lleno de imaginación visual y recuerda a las dimensiones de un sueño salvaje. Esta gente tiene como objetivo crear un tamaño único consistente, inspirado en un mundo frío y antiguo. Aquí se exalta la belleza, la magia del desierto, de la madre naturaleza, tan cruel como increíblemente fascinante en su pureza. El objetivo es guiar al oyente en un viaje musical que puede ser lo más evocador posible”, y ciertamente mis palabras no podrían mejorar esa definición. A veces la sencillez es una virtud, y ese es el espíritu de “DODSDANS”. Un álbum que adorna sus melodías con los sonidos del sitar, la flauta o la viola dotándolos de un espíritu tradicional.

La breve “Dods…”, nos indica el camino que vamos a recorrer en este disco. Acústicos acordes que fluyen lentamente y una cálida y sugerente voz nos traslada al folk clásico británico de los años setenta.  A pesar de la sencillez, en la lejanía se intuyen efectos envolventes que logran crean el entorno perfecto para el desarrollo del corte. 

A la sencillos de los acordes de guitarra, en “…dans” como continuación del tema anterior, la banda adorna el tema con un sonido de flauta y unas voces evocadores de los Jethro Tull mas campestres. Un tema rico en matices a pesar de su sencilla estructura. Haciendo de la sencilles virtud, los acordes se repiten creando un tema atractivo y fresco. El folclore con aire medievales aparece entre elementos de viento.

Instalado en esos entornos folk “Cerberus” aporta un aura psicodélico antes de retomar la estructura folk. La repetición de acordes es un denominador común en casi todos los temas. De nuevo usando los vientos, crean un sinfonismo que se complementa con las cálidos registros vocales. una mística que nos lleva a los momentos más brillantes del folk británico. entre violines y sutiles guitarras ácidas el tema se presenta luminosos y florido. Una oscilación bien ornamentada que mantiene el magnetismo de la voz.

“Sweet annika” mantiene la ternura a base de arpégios y una calma y profunda voz que se erigue como protagonista del tema. Dulces susurros llenos de sensibilidad que son trasmitidos con una naturalidad digna de halago. Volvemos a encontrar el sonido del violín dándo cuerpo a una canción que acaba elevándose en su intensidad.

Describiendo melancólicos momentos bajo tonos grises “Smell of ember” vuelve a ser un escenario perfecto para el lucimiento de un sosegado relato. En cada tema encontramos algúne elemento que aporta, y aquí la batería se une a los espacios sinfónicos creado por los violines mientras las voces se replican.   Todo con una calma gratificante. con algún pasaje de guitarra eléctrica añaden un nuevo matiz a otro tema bien construido.

Otro apacible paseo lleno de sensibilidad encontramos en “Burning ashes”. Leve y sutiles acordes eléctricos vuelven a enriquecer  el tema. Se intuye un aire psycodélico entre la evidente vocación folk.  si bien aquí suben la intensidad y la profundiad de las voces, no llegan a estados de estridencia. Una especie de lamento que se eleva y se evaparopa para dejar espacio a la belleza. Siempre sugerentes, consiguen transmitir sentimientos.

Inmersos en el folk progresivo de corte medieval, “Mother’s leaving” añaden más complejidad. incidiendo y explorando escenarios sinfónicos van construyendo un relato melancólico con aires bucólicos más propio de otros tiempos. Alejados de los stándares de la música underground contemporánea nos invitan a un viaje en el tiempo a momentos en los que la música se creaba desde la sencillez.

Debatiéndose entre las luces y las sombras los sonidos medievales de “Uppvaknande” suponen una nueva regresión en el folk progresivo setentero.  En tonos más sinfónicos generados por el sonido del violín se va construyendo el corte más largo del álbum. Casi nuevo minutos que ofrecen una mayor complejidad respecto al resto de temas, en los que la band se devate entre la luz y las sombras.

GALAVERNA lo componen Valerio Willy Goattin (voces, guitarras y sitar) Michele Nicoli (batería y percusiones) Giulio De Boni (flauta, percusión y xilófono),  Stefano Masotto (bajo y voces) Lorenzo Boninsegna (viola)

https://www.facebook.com/galaverna.music/