Reseña: SILVER DEVIL.- “Paralyzed”

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Publicado el pasado mes por Ozium records, “PARALYZED” es uno de esos discos que se han quedado en un rincón de la carpeta de pendientes y que por fín le ha llegado su hora. Ocho años después de su primera entrega los suecos SILVER DEVIL se salen de alguna manera de la corriente mas prolífica del panorama escandinavo actual pàra recuperar vibraciones más cercanas a bandas como Dozer o Truckfighters. A través de sus ocho temas, nos meten de lleno en una ciénaga arenosa a base de fuzz. Una arenas moveidas golpeadas por tormentas desérticas con una estela de destrucción a su paso con momentos de psicodelia. Unas nebulosas que rayan la psicodelia pesada en entornos oscuros con voces psycho-doom, agudas y ahogadas entre torbellinos de fuzz envolvente. Temas como “Howl”, “Rivers” o “Paralyzed”, transitan con riffs difusos por los cánones del desert-rock más ortodoxo.   Pesados y cadentes ritmos en los que incorporan algún solo hiriente y profundo. Al mismo tiempo, dotan a los temas de un cierto matiz progresivo, que resulta más evidente en unas voces que me recuerdan a algunos momentos del último trabajo de Elder, especialmente en “Paralyzed”

No faltan los momentos en los que SILVER DEVIL se inclinan hacia postulados metal como en “Nightwalker”, en la que, tras un comienzo hipnótico y repetitivo, el tema es ejecutado a gran velocidad. Si te gustan las reverberaciones fuzz, sin duda, éste es tu disco. Entre los pesados y nebulosos ritmos, lesas voces que tratan de asomar entre la exuberancia rítmica son un pilar fundamental. Por otro lado, no faltan a la cita sabbathica en “Hypersleep”. Un tema que si sigue un camino parece al citado “Nightwalker”, aquí, el quinteto sueco, se vuelven  más doomies entre las tinieblas. Un derroche de sonidos Sabbath, fuzz, stoner, psicodelia pesada y doom. Incluso, si vamos más allá, podemos encontrar algún eco setentero o incluso, hasta heavy. 

“PARALYZED”, es uno de esos discos que prácticamente no te da un respiro. Poderoso en todos sus cortes, y rebosante de humeantes riffs pesados y cegadores. entre esas arenas movedizas, la banda es capaz de incluir esos elementos de psicodelia pesada que modulan un poco la tempestad; si a eso sumamos la vocación progresiva de las voces, el resultado es bastante atractivo. “Octopus”, puede ser el tema que resuma todas las vibraciones y modulaciones que nos ofrece SILVER DEVIL. Otro de los cortes que incluye resonancias más consonantes con la psicodelia pesada es “Beast”, un tema mucho más psicotrópico a pesar de que no baja el alto listón que se han puesto a su intensidad. Seguramente “PARALYZED” no aparecerá entre las listas de los discos más destacados del año, pero lo cierto es que es un plato de fácil digestión para los amantes de los sonidos más arenosos y contundentes. Todo ello, sin sonar agrio, ni trasnochado, ya que aporta su toque personal, sobre todo con ese tono vocal que lo hace tan particular. ¿Te atreves a probarlo?. lo más seguro es que no te arrepientas.

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PETRICHOR.- “II”

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Si hay alguna diferencia entre ésta, su segunda entrega y su debut de mediados de 2.016, es que la banda de Virginia ha fabricado un álbum en el que las melodías tienen mucho más protagonismo. Siguiendo la estela del rock de tintes ocultistas, las voces de Tess Fisher se vuelven mucho más líricas y desgarradas de lo que nos había mostrado el primer álbum de la banda. Otro de los cambios es la desaparición de los registros guturales que ocasionalmente habíamos escuchado en alguno de sus primeros temas.

Usando distintos elementos, la progresización de su sonido se produce sin menoscabar su contundencia, conteniendo momentos de metal progresivo, riffs arenosos que desprenden fuzz cegador, así como ampulosas construcciones que flirtean con momentos post-rock e incluso folk. Momentos en los que la banda nos seduce con altas dosis de lirismo con reconfortantes melodías.

Así temas como “Saint Francis Satyr”, “Charons obol” o “Hybrid moments” sacan el lado más suave, con melodías que van desde el clasicismo hasta el metal sinfónico. El primero de ellos con esos coqueteos con atmósferas post-rock, siempre con el protagonismo de su pitonisa particular. “Chorons obil”, nos enseña el lado faraónico, con densos riffs que se van balanceando entre las voces presuntuosos y grandiosos. Conjugando voces desgarradas con los momentos más calmados. Con una grandiosidad y ritmo metálico el poderío vocal brilla exuberante.

En tonos acústicos, en línea Joni Mitchel “Blue state line” sirve de cobertura a bellas melodías llenas de bucolísmo completando un cuadro floral de gran belleza.

En contraposición, “Demon Goddes”, o “Earons”, son los temas más cegadores. Con algún coro de su batería  Harrison Christ en éste último, la espiral de fuzz sobre ritmos stoner los convierten en la parte más contundente y pesada de “II”. “Demons goddes”, aparte de mostrarse pesado, conjuga la vocación ocultista de la banda. Oscuridad y lamentos presiden su cauce, al igual que sucede  más profundamente en “My swollen voice”. Plegarías desgarradas nos conducen a magnetizantes atmósferas donde los sonidos  psico-progresivos aromatizan el ambiente. “Like you know”, profesa la misma fé a través de la medium ejerciente en que se convierte Tess, haciendo que traspasemos el umbral a cavernas misteriosas e inquietantes.    

Si bien es cierto que cada vez nos encontramos más bandas de psych-doom de tintes ocultistas comandadas por una fémina, y demasiadas veces su sonido es similar, el caso de  PETRICHOR se convierte en un rara-avis del género, al introducir tanta variedad de elementos saliéndose de alguna manera de los estereotipos.

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DEADBIRD.- “III: The Forest Within The Tree”

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10 años después de su anterior disco, DEADBIRD se mantienen firmes en su habilidad para esculpir canciones desgarradoras y valientes de los lugares más profundos y oscuros de su interior. Años de esfuerzo y un suelo del sur abrasado entraron en el tercer álbum de la banda, “III: THE FOREST WITHIN THE TREE”, que dio como resultado 40 inquietantes minutos de turbulencia emotiva.

El disco estará disponible a partir de hoy via 20 Buck Spin

Los primeros acordes acústicos de  “The singularity” no deben engañarnos del contenido del resto del disco. Si el comienzo puede inducirnos a pensar que estamos ante un calmado disco, los siguientes cortes nos van a sacar de dudas., “Luciferous heart”, es un claro ejemplo de por donde van los tiros. Usando elementos melódicos, la fuerza instrumental y  el espíritu doom están fuera de toda duda. Conjugando estos elementos, consiguen un trabajo sólido, que se asemeja a lo ofrecido por bandas como Pallbearer.

Una grandilocuencia que se mitiga a base de melodías que deambulan sobre un sólida base doom.  Mostrando todo su lado más terrorífico, especialmente en alguno de sus alaridos vocales, la potencia la banda se contiene en ecos más pesados.  Esta apuesta está apareciendo cada vez más en la escena del doom. Como en otras ocasiones he citado, los caminos del doom se ensanchan para dar cabida a giros que, como en esta ocasión, gustan de las melodías. Sin que esto signifique una pérdida de pesadez, los temas pueden parecer más asequibles para aquellos no iniciados en el doom más tradicional y plomizo. Una oscuridad que no desaparece, pero que es suavizada dando un mayor protagonismo a las melodías que a la contundencia sin faltar a voces de ultratumba en ciertos pasajes, ni renegar de tono post-metal. 

Los momentos más lisérgicos los encontramos en cortes como “11:34”. Otros, como “Brought low”, partiendo de la calma de tonos ocultistas, se van transformando por el lado más sensible de estructuras sabbathicas. tinieblas y oscuridad es la tónica de unos temas elaborados que dan protagonismo a las melodías. silenciosos y magnánimos a la vez que terroríficos e intensos. Ardientes y cálidos a su vez. 

Si te gustan Pallbearer, este es tu disco.

La portada del álbum fue diseñada por John Santos (Kylesa, Mutoid Man, Torche, Noothgrush, Catheter) y DEADBIRD está compuesto por Alan Short (guitarra y  voz)  Jeff Morgan (bajo y voz) Phillip Schaaf (batería) Reid Raley (bajo y voz) Chris Terry (sintetizadores, samplers y voces) y  Chuck Schaaf (guitarra y voz).

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KOMATSU.- “A New Horizon”

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Ya disponible la tercera entrega de los holandeses KOMATSU, publicado via Argonauta Records.

“A NEW HORIZON” es un álbum que aplastará cabezas con toda la energía stoner, sludge y metal que atesora entre sus surcos. Una maquinaria pesada que hace honor al nombre de la banda, lo que no quiere decir que las melodías no estén presentes. Unida a su fuerza devastadora, los holandeses incluyen melodías lisérgicas que le dan brillo al derroche de riffs que practican.

Con voces que vomitan las canciones más que cantarlas, toda una apisonadora que avanza con caminar firme y pesado. Existe una conjunción de elementos psicodélicos que se van introduciendo en algunos de los temas. “Prophecy” parece calmarse con momentos de guitarras más floridas, para arremete poderosa con amagos doom, en esta ocasión con estribillos más resultones. Una dinámica que oscila a lo largo del tema.

Los momentos más salvajes podemos encontrarlos en temas como 10-4, donde el grosos de los riffs se ensancha hasta cotas insospechadas. Por otro lado, contiene composiciones que se sitúan en terrenos de una misteriosa psicodelia pesada en los que la banda baja a terrenos más lisérgicos, incluso coqueteando con momentos espaciales como en “Surfing a landside” o “Love scream cruelty”, ésta última con mayor grosor en su sonido. El sludge/metal se siente mucho más presente en temas como “A new horizon”, o especialmente “Komatsu”. “Infected” sin perder esa linea, se inclina a momentos en los que encontramos algún esquema heavy-rock a la vieja usanza, combinado con momentos ácidos en los que la tensión se palpa. 

Sin descubrir nada nuevo “Walk a mile” nos introduce en espacios en los que surcos rezuman un humo psicotrópico sobre una base pesada que se levanta poderosa en su estructura vocal.

El título que cierra el disco, “This Ship Has Sailed” puede ser el resumen del contenido de lo que KOMATSU ofrece en su disco. Una conjunción de stoner-metal, sludge, psicodelia pesada y retazos de stoner en un solo tema.

“A NEW HORIZON” fue grabado en The Void Studio con el productor Pieter Kloos en enero de 2018.

KOMATSU está compuesto por: Mo Truijens (voces y guitarra) Mathijs Bodt (guitarra y voces), Martijn Mansvelders (bajo y voces) y Joris Lindner (batería y voces).

 

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SUMAC.- “Love in shadow”

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La crudeza en estado puro a través de un embrutecido relato que te abre las carnes. Tensión y caos unidos de la mano a lo largo de cuatro largos temas en los que el metal y el sludge están omnipresentes. El nuevo album de SUMAC verá la luz el próximo 21  de septiembre via Thrill  Jockey Records.

“LOVE IN SHADOW” arranca sin concesiones ni preparativos de ningún tipo. Cera desde el minuto uno. La diabólica batería de Nick Yacyshyn no ceja un segundo en su frenesí rítmico y apabullante. Hipnótico y repetitivo en su estructura principal. El acero resuena incesante, mostrando toda su monstruosidad. Tras la primera embestida, la banda decae a tétricos terrenos en los que el minimalismo está presente. Un descenso a los abismos más abyectos. El lento fluir de “The task” tema deja paso a la gutural y terrorífica voz de Aaron Turner, en una melodía desmembrada e inconexa. Un deslavazamiento premeditado que camina a paso lento en su travesía a las cavernas. Amenazante la fiera se va rearmando a golpe de batería marcial, lenta pero firme. Pasajes lentos de una narcotizante guitarra nos hacen olvidar la odisea vivida hasta el momento y poco a poco la llama se va apagando con algún lamento final.

De alguna forma la forma se repite en los siguientes temas. Perdiendose en distorsiones inconexa SUMAC entra en una locura donde los riffs de bajo se suceden creando largos temas que no bajan de los  doce minutos. Con una psicodelia subyacente la banda efectúa un enfoques polarizado en una composición calculada mostrándose sin ataduras .

Fluctuando entre densos espacios, la complejidad y la fuerza bruta, así como los estridentes sonidos que rezuma “LOVE IN SHADOW” se pierden en una espiral sin sentido de distorsiones chirriantes en “Attis blade”, con brevisimos respiros de calma, la bestia vuelve a rugir por la senda del doom-metal y las espeluznantes voces.

“Arcin siver” combina momentos de metal con breves pasajes de psycho-doom, siempre mostrandose de una forma que escapa a el entendimiento y la razón humanas.

La abstracción como forma, en unos temas que se alargan más de lo necesario sin terminar de aportar nada nuevo. Pero ahí radica su peculiaridad. Un escape de formas más tradicionales para distinguirse en su apuesta metálica, cruda, ampulosa desorientando al oyente.

Durante la duración de más de una hora del álbum, la banda emplea herramientas mínimas para lograr una descripción máxima de las pasiones viscerales. Sin embargo, mientras que la música popular pone énfasis en transmitir estados de ánimo a través de tropos bien trabajados, significantes culturales y asociaciones profundamente arraigadas entre el tempo, la textura, la melodía y su respectiva resonancia emocional, SUMAC aborda su música con la inmediatez táctil de los expresionistas abstractos. La belleza no está en el contenido, sino en la forma. 

SUMAC son: Aaron Turner (Old Man Gloom , Mamiffer , ISIS ) (guitarra y voz),  Nick Yacyshyn (batería) ( Baptists, Erosion), y Brian Cook (bajo) (Russian Circles, Botch)

El álbum fue grabado en vivo en una habitación en Robert Lang Studios ( Nirvana , Foo Fighters ) en Washington por Kurt Ballou ( Converge)), quien más tarde mezcló el álbum en su propio estudio GodCity .

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SPIRIT DIVISION.- “Forgotten planet”

a3214996092_16SPIRIT DIVISION presentan su trabajo más elaborado y que supone una confirmación más que los senderos del doom cada vez son más anchos. Nueve temas diabólicos impregnados en THC en los que la banda crea densas Y pesadas nebulosas. La incorporación de Andy Bowerman dota a la banda de una agresividad diabólica. Cabalgando por agrestes parajes situados en algún lugar entre el metal y la psicodelia, no reniegan de momentos en los que el heavy más tradicional aparece en escena. 

Un devenir por enigmáticos territorios  sonoros en los que el dolor se siente. Largos desarrollos experimentales con nihilistas letras, en atmósferas lisérgicas en los que se conjuga la brutalidad y la belleza. Cortes cadetes y ondulantes en los que SPIRIT DIVISION imprime la máxima velocidad y contundencia en sus riffs, para frenar en seco e introducirse en cavernas habitadas por el doom.

Pasando de la pesadez extrema a coquetear con sonidos progresivos. Pasajes con herencia floydiana (“Forgotten planet”) que se transmutan en un heavy-progresivo, en el que se intuyen incluso pinceladas jazz (“Half-Hearted”). Pero ésto no debe apartarnos de la verdadera propuesta de “FORGOTEN PLANET”; y esta no es otra, que la conjunción de la oscuridad y ocultismo sabbathico con una nebulosa psidodelia ampliando la anchura del doom tradicional.   

Un disco que por momentos golpea duro, con terroríficas y amenazadoras voces, acompañadas de una batería nítida y enérgica, así como con una linea de bajo morbido;  mientras en otros pasajes, la miel de sus armonías nos acaricia dulcemente con susurrantes voces femeninas.  

Una versatilidad que hace del disco un apetecible manjar que degustar. 

SPIRIT DIVISIÓN son: Chris Latta (voces y bajo), Jace Epple (batería) y Andy Bowerman (guitarra y voces).

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