Reseña: BLUES PILLS.- “Holy Molly!!”

¿Una vuelta a los orígenes? Cualquiera que tras la publicación de su último álbum “LADY IN GOLD” se sintiera defraudado con el camino que tomó el sonido de la banda, ahora puede estar de enhorabuena, BLUES PILLS recupera la acidez que les vio nacer. Con su nuevo álbum parece que han superado la etapa en la que la banda se alejaba de la crudeza. “HOLY MOLLY!!” es una especie de liberación de la banda tras los convulsos tiempos pasados desde su anterior álbum según sus propias palabras. Tras algunas depresiones y estados de ánimo bajo mínimos, recuperan las riendas de lo que de verdad quieren ser. Renovados con la salida de su guitarrista Dorian y habiendo asumido su puesto el hasta ahora bajista Zack Anderson, éste deja su lugar en el bajo al nuevo miembro Kristoffer Schander. Todos estos cambios y la necesidad de recuperar su identidad hacen de su nuevo trabajo una oportunidad para congraciarse con su auténtico sonido a una banda que quiere (y aquí lo demuestra con solvencia) volver a sonar cruda, olvidándose de unos artificios a los que se vieron llevados a usar por quienes movían sus hilos. Sin miedo a equivocarme, me atrevo a decir que ¡¡BLUES PILLS han vuelto!!!, ¡¡y de que manera!!!!. Esa banda que había sorprendido años atrás a propios y extraños está en plenitud de facultades, tanto compositivas como interpretativas.

Es posible que no haya una vocalista en la escena como Ellin Larson, algo que queda patente en todos los temas del álbum. Desplegando su repertorio de registros vocales entre ácidos riffs que recuperan el sonido basado en las guitarras con el que nacieron,

Los temas guardan una constante en su desarrollo y siempre acaban eclosionando en momentos de rabia y pesadez por muy sosegados que se muestren en su inicio. Utilizando los teclados únicamente en un par de temas, la banda nos golpea con ácidos riffs entre los derroches vocales de su cantante, El cambio de roll de Zach, pudieran hacer pensar que los cimientos de la banda se resientan, pero la realidad es que vuelven a recuperar la solidez y la firmeza de siempre. Explorando todo el espectro sonoro que va desde el blues al soul, pasando por el jazz, la psicodelia y hard rock más rabioso, nos ofrecen un trabajo variado y logrado. Sonidos vintage, sonidos retro, pero construidos con la suficiente calidad para que a pesar de su origen, su aspecto sea de lo más contemporáneo. Nada es rancio aquí, y la frescura y efervescencia de las canciones contenidas en el álbum son una invitación y un regalo para los fans de la banda que pensaban que ya los habíamos perdido para siempre. El reflejo de unos músicos jóvenes y sencillos, que no quieren perder esa frescura y que como ellos mismos dicen, no están preparados para el mainstream, ¡¡Mejor así!!

Entre vibraciones blues y soul-rock “Proud woman” con sus fuertes ritmos nos devuelven la esencia de los primeros 70’s. Una Ellin esplendorosa despliega todo su arsenal de registros vocales dejándose al alma en un tema lleno de garra que es toda una invitación a seguir explorando este nuevo álbum. Un trabajo que, a la vista de éste primer tema, promete fuertes emociones. Pesado, ácido y colorista, el tema irradia energía por los cuatro costados. El tema refleja la liberación de la banda tras unos años duros.
“Low road” sin andarse con tonterías, nos sumerge en una espiral ácida como las que la banda ofrecía en sus comienzos. Parece estar superada la etapa más “blandita” de la banda.  Heavy-blues y psicodelia ácida en una orgía psicotrópica en un convite al frenesí. Un tema arrollador en el que BLUES PILLS recuperan toda la fuerza que les vio nacer. Fuzz y solos asesinos se suceden en un torbellino rítmico que evoca su autentico sonido.   Ese que hizo correr ríos de tinta sobre su calidad y que ahora la banda retoma con gran acierto para satisfacción de muchos de sus seguidores acérrimos.
El hard-rock y el heavy-blues construyen “Dreaming my life away” aderezándolos con un aroma vintage. Otro nuevo derroche vocal de Ellin. Una cantante que no parece tener límites en su talento. Rock clásico, sólido, contundente, pesado en el que se incrustan esos solo asesinos que tan resultones son. Entre desgarradoras voces y coros la canción refleja que todo está perfectamente ensamblado.
“California”, un evocador nombre para una canción que parece mostrarse como una oda al verano del amor. En modo pseudo-balada los elementos west-coast se suceden evocando floridos paisajes llenos de color. El tema supone un nuevo escaparate para el lucimiento de su vocalista. Variando los registros, con desgarradores aullidos de tonos negroides entre coros más propios de una iglesia baptista.  Con unas armonías de rock clásico en las que brillantes momentos de guitarra consiguen el equilibrio entra la dulzura y la garra.

“Rythym in the blow” no hace prisioneros. Hard psych de altos vuelos en un tema ardiente. La destrucción iniciar y los potentes riffs, unido al aullido inicial de Ellin nos muestra que los BLUES PILLS más crudos están inexorablemente de vuelta.  Guiños a Janis y riffs de corte retro construyen un tema primitivo y áspero en el que el blues sigue presente entre endiablados ritmos.

Bajo los acordes del blues-soul más sensual “Dust” nos acaricia con sensuales melodías que reflejan el lado más sosegado de la banda. Esto no quiere decir que las guitarras no afloren entre las embestidas de rabia de la voz que esa chica tan talentosa.

Entre ritmos contagiosos que coquetean con el funk y soul-rock, “Kiss my past goodbye” retoma la faceta bailona de la banda entre sus pesados desarrollos guitarreros. Ondulante y con mucho “flow” el tema se contonea en una espiral de ritmos y solos con momentos netamente hard-rock, que contrastan con ese blues rock desgarrador que las voces y coros generan. Todo un torrente que por una u otra vía acaba por arrollarnos. El frenesí y el desenfreno se apoderan de otro tema poderoso,

En modo balada, “Wish I’d Know” partiendo de delicados acordes acústicos, los suecos nos susurran con un tema heredero de algún momento west-coast. Un soleado ambiente campestre nos cubre de tonos grises entre algodonados momentos con un envoltorio negroide. Más cerca del soul, el tema fluye elevándose en una evolución que va haciéndolo más sólido. Con coros casi gospel, contrapesan los momentos más desgarradores de la voz, mientras la guitarra en un segundo plano se desangra en solos hirientes hasta que se el corte se disipa lentamente,

“Bye bye birdy” transita por una atmósfera más oscura. Un espacio más lisérgico e inquietante. Una nueva arista de una banda que tiene claro el camino pero que no se encorseta. Siguiendo la tónica de la mayoría de los temas, las revoluciones van incrementándose según avanza la canción. Ramalazos vocales en línea Janis y unos momentos de gran pesadez nos hacen olvidan como había comenzado todo, Con extraños momentos la banda se sumerge en una insondable psicodelia entre coros y extrañas voces mientras la batería explota entre distorsiones y efectos.

El cierre parte de unos acordes de piano en “Song from a mourning Dove”. Un elemento que aparecía en su anterior trabajo y que aquí tiene los momentos contados, Un blues de tonos jazz e incluso soul, en el que no faltan esas arrancadas de rabia a las que nos tienen acostumbrados, En cualquier caso, BLUES PILLS son capaces de lucir en distintos escenarios sonoros y este tema, es una muestra de ello. Adornando con pasajes más psicodélicos el tema va mostrando distintas caras en una evolución constante que hace que se module en sus armonías abarcan un amplio espectro sonoro.

https://www.facebook.com/BluesPills

https://www.facebook.com/nuclearblastusa

Reseña: ELLIS/MUNK ENSEMBLE.- “San Diego Sessions”

ellis-munk-ensemble-san-diego-sessions-480x480-1

Si unes a dos talentos llenos de virtuosismo como Jonas Munk (CAUSA SUI) a la guitarra y Brian Ellis (BRIAN ELLIS GROUP, ASTRA, PSICOMAGIA) a los teclados, y  les acompañas de una corte de músicos de lo más granado de la escena de San Diego como Dominic Denholm (bajo) (MONARCH) Thomas DiBenedetto (Batería / guitarra) (SACRI MONTI, MONARCH, ex-JOY) Anthony Meier (bajo, teclados) RADIO MOSCOW, SACRI MONTI), Dylan Donovan (guitarra) (SACRI MONTI, PHARLEE), Paul Marrone (batería) (RADIO MOSCOW, ASTRA, PSICOMAGIA, COSMIC WHEELS, BIRTH, BRIAN ELLIS GROUP) Andrew Ware (batería) (MONARCH), Trevor Mast (bajo)  (BIRTH, PSICOMAGIA, BRIAN ELLIS GROUP, ex-JOY), Conor Riley (teclados) (ASTRA, SILVER SUNSHINE, BIRTH), Andrew Velasco (percusión) (LOVE, THE CITY  & SPACE), Evan Wenskay (SACRI MONTI) y Kyre Wilcox (bajo) (TRUTH ON EARTH) dejándoles tocar con libertad en unas sesiones en la soleada California, la tormenta perfecta está servida. Una bacanal de ritmos con unos tambores atronadores entre una sangría psicotrópica de la guitarra y unas teclas vintage multicolor con elementos jazz y una cierta vocación espacial acompañan la orgía lisérgica que crean en cada tema. Temas que son como auténticos agujeros negros que acaban por atraparte en su interior y que son como un brebaje intoxicante que hace que durante cerca de una hora, nos olvidemos del mundo terrenal para embarcarnos en un viaje cósmico del que no querrás salir. Cortes exuberantes llenos de matices y sonidos  fluyendo libremente, sin ataduras, pero que acaban por conseguir que todo tenga sentido, y ahí está su mérito. 

Podríamos decir que estamos ante ese segundo álbum de PSICOMAGIA que tanto llevamos esperando. Al menos su contenido es el que yo me hubiera imaginado de esa segunda entrega que por ahora no ha llegado. La fé es lo último que se pierde.   

Si hay trabajos experimentales de estas características que su digestión no es del gusto de todos los públicos, en este álbum, ya seas fan de estos sonidos, o no, si lo pruebas,  acabarás completamente atrapado. Puede ser que teniendo en cuenta los antecedentes, cosas así solo pueden suceder en San Diego.  Con los roles bien definidos, Jonas nos ofrece una orgía psicodélica que es amortiguada por los teclados de Ellis, ofreciendo distintos aspectos, a veces espacial, otras progresivo, en muchas ocasiones jazz. Todo es válido y más si se hace de la forma en la que lo hacen estos talentosos músicos. Todo un brebaje embriagador de proporciones monumentales que nadie debería dejar pasar sin disfrutarlo.  

“SAN DIEGO SESSIONS” está disponible vía El Paraiso Records.

“The wedge” abre el álbum con los rebosantes tambores como preludio de una jam ácida en la que encontramos numerosos elementos progresivos. La libre creación en un tema psicodélico con un ritmo arrollador. Solos interminables entre teclados envolventes y efectos incesantes. Una bacanal de sonido que nos atrapa sin remisión en mundo en el que los psicotrópicos son el plato principal. Con una vocación avant-garde los teclados confluyen con los solos de Jonas en un viaje a los confines de la psicodelia más abrumadora. Con momentos casi espaciales, la travesía se convierte en tortuosa mientras los músicos lograr combinar pasajes mágicos con perturbadores momentos instrumentales. Toda una experimentación en la que los músicos parecen sentirse cómodos en esa orgía de instrumentos que por momentos parece anárquica pero que finalmente logra unir todas las piezas del puzzle con maestría. Un exuberante tema que fluye con brío pero cuidando los detalles.

En un escenario aparentemente más calmado, “Pauly’s Pentacles”, también con once minutos supone un nuevo paseo por atmósferas psicodélicas. En esta ocasión más cercanos a postulados espaciales, la sangría de la guitarra de Jonas produce una hemorragia de pasajes de mágica psicodelia con un trasfondo más sosegado. Pura acidez si, pero a la vez amortiguada con las dosis vintage de las teclas de Brian.  Un espacio cósmico en el que los músicos se mueven con facilidad tomándose un respiro del frenesí del corte anterior.  Mucho más narcótico y hechizante, el tema deja espacio para el lucimiento de esa dupla maravillosa que componen Jonas y Brian. Inspìrados en momentos hendrixianos, van creando una serie de capas superpuestas que elevan la intensidad del tema. Una evolución que vuelve a sumergirse en esa poción mágica llena de alucinógenos para ofrecernos un tema lleno de una intensidad no reñida con la belleza. Si el tema anterior conseguía atraparnos entre sus fauces, aquí el efecto narcótico nos lleva a un estado flotante en el que nuestros sentidos son estimulados en cada acorde, en cada nota. sin dejar espacio para la pausa el tema fluye y evoluciona por esos insondables entornos nebulosos ubicados en un lugar indeterminado de la galaxia en el que la magia surge espontáneamente.  

“Munk’s dream”, un título a priori muy evidente, nos hace presagiar un nuevo paseo por el lado más acolchado de la psicodelia. Con una cadencia rítmica algo más contenida, la guitarra de Jonas desprende belleza y magnetismo en cada nota, mientras Brian toma un papel secundario aunque fundamental para poner la guinda a ese ambiente de ensueño en el que se desarrolla el tema.

En “Electric saloon” se vislumbra un mayor peso de Ellis en la composición, aportando ese toque funk a la psicodelia florida. Con ornamentos jazz, el corte conjuga distintos estilos manteniendo sus genes psicotrópicos.   Aquí se percibe la influencia del sonido que lleva caracterizando a San Diego desde hace años. No en vano en el disco participa la flor y nata de la escena local, y eso, sin duda se hace sentir. Con la guitarra instalada en la psicodelia más vanguardista, y las teclas oscilando entre distintas vibraciones van tejiendo otro tema impactante y atrayente que nos sitúa en su parte final en los confines del universo entre una nueva bacanal de ritmos.   

Cada canción parece ser como un agujero negro que te atrapa para transmitirnos variadas sensaciones que lo alejan de la monotonía. 

“Bucket Drips” se sumerge más en una espacio jazz con complementos psicodélicos. susurrante y cauteloso, el tema va describiendo una atmósfera oscura e intrigante. Casi desde el silencio, despliegan sus virtudes en un escenario distinto al de los cortes anteriores. Jugando siempre con los sonidos en distintos estratos, aportan un tono vintage a los hechizantes acordes. Masajeando con cada nota, logran crear el sosiego y un estado sensorial de lo más gratificante. 

Alejándose aparentemente de la bacanal perturbadora, “Larry’s Jungle Juice” emerge con sosiego para ir convirtiendo su forma a una especie de free-jazz lisérgico que acaba por precipitarse en una nueva jam. La improvisación en estado va construyendo un hipnótico tema que va volviéndose más tormentoso a diferencia del sonido que le vió nacer. Por momentos, decantándose por el exotismo, extraños coros parecen presentarse como espectros momentáneos. Revolviéndose entre una nueva orgía de ritmos y solos en un ejercicio experimental de proporciones monumentales. 

“Stone Steps” cierra el álbum por un prado acolchado de psicodelia aromática con vocación cósmica. Sutiles pinceladas jazz se pintan en es cuadro caleidoscópico que van creando en esta nueva jam. elegantes momentos que contrastan con la virulencia de los tambores o la ambientación espacial. Por el lado más narcótico se van dejando llevar por ese viaje lisérgico con destino indeterminado. Dicen algunos que lo importante no es la meta, sino el camino. Pues aquí parece que siguen esa premisa, dedicándose a que cada nota, cada acorde, cada riff, sea único e irremplazable.  El final del tema me da razón, ya que acaba diluyéndose sin ningún final. ¿Será esto una puerta abierta a una nueva entrega?

https://www.facebook.com/elparaisorecords/

 

 

Reseña: MARTIN RUDE & JAKOB SKOTT DUO.- “The Discipline of Assent”

epr059-front-3000

Los músicos daneses Martin Rude (SUN RIVER) y Jakob Skøtt (CAUSA SUI) se unen bajo el proyecto MARTIN RUDE & JAKOB SKOTT DUO para crear un disco desafiante que rinde tributo a innovadores del jazz como Miles & Trane, Mingus o Sun Ra. Es completamente habitual ver a los miembros de CAUSA SUI en distintos proyectos en los que poder experimentar sin ataduras, aquí una vez más, su batería lo consigue. Estamos ante un trabajo no apto para todo tipo de oídos, un álbum que no entra al oyente a la primera, y que probablemente solo los más fanáticos del género puedan entender, pero aún así, tras varias escuchas, uno puede comprobar que hay mucha calidad en sus temas. Sustentado en la exploración de distintos ritmos de percusión arropados por bajo y sintetizadores principalmente, “THE DISCIPLINE OF ASSENT” juega con el free-jazz y la psicodelia exótica con un sonido estratificado en distintas capas improvisadas con algún elemento raga. El álbum fue grabado en una sesión el 3 de marzo y contó con la colaboración de Jonas Munk en la parte de sonido, antes de la edición efectuada por el propio Jakob manteniendo el espíritu de la improvisación.  Estamos ante la libre creatividad de dos talentosos músicos que plasman distintas atmósferas en temas dispares que no te dejarán indiferente. 

“THE DISCIPLINE OF ASSENT” está disponible vía El Paraiso Records.

“Flaiss & strands” nos introduce a un trabajo en el que la experimentación y la fusión son su leitmotiv. Ecos jazz sustentados en la increíble batería de Jakob jugando con distintos ritmos entre efectos para sumergirse en una especie de free-jazz no apta para todos los oídos. El resultado es un corte aparente inconexo en el que los instrumentos parecen ir completamente por libre. 

Recreándose con los tambores, “A new revival” muestra un gran trabajo de apoyo en el bajo de Martin. Creando una extraña atmósfera psicodélica y con la percusión algo más contenida en el avance del tema, el magnetismo del bajo nos invita a una exploración sideral apoyándose en los sintetizadores. 

En una apacible escenario de intrigante psicodelia “Aurelius Dye” adornado con aromas exóticos el dúo construye un compacto tema lleno de aromas refrescantes y la vez narcotizantes. Una belleza magnética hace que todo esté mucho más ensamblado y se muestre como un tema al uso, en detrimento de la libre experimentación. 

“Setenta y tres” supone el vértice del triángulo en el que la psicodelia los sonidos kraut y el jazz se unen en pos de un único fin. Sobre una atmósfera avant-garde los tambores vuelven a ser los protagonistas en este entorno de libre creación. 

Volviendo a la estructura tradicional de canción “Sequoia sketch” habita en un espacio de apacible psicodelia con suaves acordes bajo un manto lisérgico que cubre una estructura más sinfónica. 

Con vibrantes ritmos y un bajo lleno de magnetismo, “The slip” se construye ladrillo a ladrillo, De una forma anárquica y rodeado de extraños efectos el tema coge forma manteniendo la libertad compositiva.

“The short sun” retoma el espacio psicodélico vistiéndolo de una ambientación más campestre. Incorporando elementos sinfónicos sobre unos ritmos algo más contenidos van tejiendo un corte atmosférico con bellos y luminosos pasajes ensoñadores. En esta ocasión el dúo construyen un corte susurrante y plácido alejándose de alguna manera de la experimentación de la mayoría de las canciones del álbum. 

Los hipnóticos sonidos de vanguardia hacen acto de presencia en “Random treasures”. Inspirados en momentos free-jazz el tema contiene todo un catálogo de ritmos que juegan con los tiempos entre los extraños desarrollos de los sintetizadores. Aún así, el tema posee un gran magnetismo gracias a la cierta inclinación kraut que Jacob imprime a sus tambores.

Para cerrar el álbum nos encontramos con el tema más largo. “Mountain montage” con sus más de once minutos contrasta con la mayoría de los temas que rondan los tres minutos. El corte nos susurra con mágicos acordes de psicodelia exótica con los tambores y platillos mucho más contenidos. Un espacio de calma sobre bellas y delicadas armonías en las que la guitarra toma el protagonismo para regalarnos acolchados pasajes que nos acarician con delicadeza. En contra de lo que suele ser habitual, la larga duración del tema no presenta la experimentación que podría intuirse, sino que por el contrario consigue la canción más “al uso” de todos este peculiar trabajo. Un tema compacto, bien hilvanado, y que pone el colofón con brillantez a un trabajo en el que la experimentación es su meta. 

https://www.facebook.com/elparaisorecords/

 

 

 

 

 

Reseña: BLURRED REFLECTIONS.- “Blurred Reflections”

a4134606933_16

Los duros tiempos del COVID han conseguido que algunos músicos aprovechen el confinamiento para componer, y en esta ocasión, Maurice Eggenschwiler, guitarra y cantante de BLUES FUNERAL y SANCTUS BELLUM ha aprovechado la cuarentena para desarrollar su proyecto en solitario bajo el nombre de BLURRED REFLECTIONS. Toda una paradoja que nos brinda la oportunidad de deleitarnos con un EP maravilloso en el que el músico de Houston se viste de etiqueta para componer seis bellas canciones que se alejan de las vibraciones pesadas a las que nos tiene acostumbrados con su banda. Toda una elegante exploración de sonidos en los que el jazz y la música progresiva quedan reflejadas con destreza como gran fuente de inspiración para que Maurice cumpla un antiguo deseo al explorar este tipo de terrenos musicales saliendo de su zona de confort. “BLURRED REFLECTIONS” examina nuestra relación con la naturaleza, la mente musical, el fracaso pasado, la introspección y la fortaleza del individuo. Musicalmente, las canciones se inspiran en bandas como: Opeth, Anekdoten, Steven Wilson, Al DiMeola, Camel o King Crimson, que son influencias cruciales para Maurice, incluyendo una instrumentación con elementos como piano, melotrón, órgano, cuerda de acero y guitarra acústica de nylon, así como guitarra eléctrica.

“Fallen sun” , en ese ambiente progresivo que preside todo el trabajo se deja llevar por delicadas melodías desarrolladas en un ambiente sinfónico. Elegantes pasajes de guitarra que toman elementos jazz conforman un aterciopelado corte en una relajada atmósfera en la que la lánguida voz de Maurice nos susurra con mimo. 

Sin salir de esa acolchada estancia en la que se desarrolla el tema anterior, “Green hallways” incide más en los elementos jazzísticos,  entre cuidados juegos de voces y coros arropados por un sinfonismo lleno de melancolía. 

Con las notas del piano clásico “Painted gray” se abre a luz desde la gris atmósfera de la que nace. Un tema sobrio que transita en un espacio soft-rock, progresivo en el que los ecos jazz siguen presentes como en la gran parte de los temas. Bajo ese ambiente melancólico, la belleza de los pasajes de guitarra dotan la canción de una elegancia sublime. 

Otra oda a la elegancia encontramos en “Stars in the void”. Melancólicos pasajes jazz se adornan con una delicada instrumentación para crear un nuevo espacio de belleza que bebe de las fuentes del sinfonismo de los setenta. Tonos grises en un derroche de sensibilidad compositiva. 

“Weightless Darkness” Es un paseo instrumental por pausadas atmósferas en las que la dualidad de guitarra acústica y eléctrica crean un espacio de belleza y relajación. Aquí, sin prisa el músico se deja llevar por momentos en los que la psicodelia aparece con moderación  para arrullarnos a través de dulces acordes que denotan la calidad que como músico tiene. 

Recuperando las voces y saliendo de la melancolía presente en prácticamente todos sus temas, los ritmos más pesados crea Gripped By Something More”,  el tema más luminoso de todo el trabajo. Diseñando las melodías para masajearnos, los elementos progresivos toman un gran peso en una de las canciones más elaborada de un trabajo sencillo pero maravilloso. 

Reseña: MAUD THE MOTH.- “Orphnē”

a1047953191_10

Siempre he sido de la opinión de que tanto en la vida como en la música, debemos de salir de nuestra zona de confort. El nuevo álbum de MAUD THE MOTH, (tercero de su discografia) es un claro ejemplo de las maravillas que puedes encontrarte si sales de escuchar la misma música siempre y te aventuras en nuevas propuestas distintas a las que estas acostumbrado. En “ORPHNE” no vas a encontrar ritmos pesados, ni solos afilados, ni ecos desérticos, pero si te vas encontrar con un álbum intimista e introspectivo lleno de sensibilidad que puede depararte algo mas de media hora muy placentera. Un álbum creado sin incidir sobre un género concreto, pero tratando de generar el ambiente idóneo para transmitir emociones y acercarnos a un mundo mágico e irreal en temas atmosféricos con cuidados elementos decorativos. Cualquier ornamento es válido para que las canciones escapen de la tradición estructural del pop y progresen como evocadores cuentos que beben estéticamente del jazz, la música clásica contemporánea, el avant garde, el soul y, más en espíritu que en forma, del metal. Siempre bajo una apacible atmósfera de oscuridad, los temas fluyen delicados, sensuales y llenos de emotividad gracias a una prodigiosa voz que se hace acompañar de los elementos justos para que nada parezca sobrecargado ni impostado.  “ORPHNE” es un álbum intimista, bello pero a su vez perturbador y sobre todo es el perfecto escaparate para descubrir la prodigiosa voz de Amaya, el verdadero pilar de este trabajo

Nacido en 2010 como el proyecto en solitario de la autora madrileña Amaya López-CarromeroMAUD THE MOTH ha evolucionado a través de varias formaciones pero siempre con el piano como elemento estructural en torno al cual se enroscan y crecen las capas y texturas vocales. 

“ORPHNE” (Ὀρφνή) u “oscuridad”, era una ninfa mítica que habitaba en el submundo de la antigua mitología griega. Este término comparte raíz lingüística con la palabra “huérfano” (ὀρφανός), que originalmente significa sin padre, afligido o desolado. Al vincular ambos términos, “ORPHNE” reflexiona sobre el desarraigo y la identidad brumosa de una mujer desterrada y fragmentada. Los papeles tradicionales de la familia y el apoyo familiar se consideran una luz que está ausente o se ha agotado, lo que fomenta un sentimiento de desolación y alienación de la sociedad.

Las elecciones estéticas en la composición, la letra y los arreglos están fuertemente inspirados en el romanticismo tardío, el art-deco y el surrealismo, como la Isla de los Muertos de Böcklin, las Metamorfosis de Segundo de Chomón, o las obras para piano de inspiración popular de Ravel. Orphnē escapa de lo mundano y se sumerge en un mundo fantástico y desconocido lo que pone los cimientos necesarios para una exploración del yo, el trauma, la pérdida y la parálisis emocional a través de la figura de la fábula.

El yo se define como algo eliminado del plano material que habita el mundo y el universo tal como lo concibieron los antiguos griegos, donde la tierra está encerrada en un firmamento y sostenida por los pilares de la tierra. El yo existe en un estado de ceguera e impotencia, pudiendo pasar a través de la porosa frontera del inframundo, que está a sólo unos metros bajo nuestros pies y no es exclusivo del reino de los muertos.

“Ecdypsis”  nos abre la puerta a una sal llena de clasicismo entre acordes de piano y violines entre bellas melodías de las que aflora la prodigiosa voz de Amaya. Bajo una atmósfera oscura predominante en todo el álbum y algún aroma mediterráneo se combinan elementos románticos llenos de fuerza con un cierto aire atormentado entre esa neblina sinfónica. 

Misterioso y casi minimalista, “The mirror door” se nutre de voces y coros susurrantes. Un canto melancólico tenue e intimista con una vocación atmosférica. 

A modo de interludio, “The stairwell” crea un misterioso ambiente narrativo entre registros líricos algo devocionales.  

“The abattoir” el sinfonismo se manifiesta sobre acordes llenos de un romanticismo clásico y una voz lírica que parte de la penumbra para abrirse paso a la luz. Intrigantes pasajes narrados contrastan con angelicales momentos de esa bella y bien trabajada voz. 

Entre una nebulosa inquietante a modo de apertura y atormentados pasajes de violín “Finisterrae” deja volar cual espectro las voces corales en un espacio algo tétrico del que aflora esa prodigiosa garganta bien arropada por sutiles coros con aires exóticos llegados de oriente con una instrumentación algo más intrincada. 

“As above, so below” es un canto lleno de la oscuridad omnipresente en todo el álbum. Nuevamente los juegos corales sobrevuelan la tenebrosa e inquietante instrumentación. 

Con una vocación jazz “Mormo as a well” conjuga ritmos más vivaces entre sus armonías clásicas. Un tempo diferente al resto de los temas, hace que me sienta confundido en un tema que por otro lado contiene una gran riqueza compositiva y que no termina de definir claramente su camino. 

El álbum cierra con “Epoxy bonds”, un tema que viven entre sombras y claros con una vocación de abrirse a la luz entre el profundo sonido de violines que ceden a armonías mas perturbadoras. 

“ORPHNE” es obra de Amaya López-Carromero (voces, piano, celeste, sintetizadores y percusión), Paúl González (batería), Guillaume Martin (guitarra), Alicia García (violín) e Iván Caramés (cello). La música y letra fue compuesta por  Amaya López-Carromero, los arreglos de cuerda fueron de Alicia García, correspondiendo los arreglos de batería a Paúl González y los de guitarra Guillaume Martin. Las baterias fueron grabadas por Jaime Gómez Arellano en Orgone studios, UK. Las voces y arreglos de cuerda se grabaron en Sonorous Studio (UK) por Amaya López-Carromero y Guillaume Martin y los pianos se grabaron en Reid Hall (UK)
El álbum fue mezclado y masterizado por Jaime Gómez Arellano en Orgone Studios 2019.
El arte de portada es obra de Charles Boisart correspondiendo el folleto interior a Anna Frigat.

“ORPHNE” está disponible vía La Rubia Producciones, Nooirax Producciones y Música Máxica.

https://www.facebook.com/maudthemoth/

https://www.facebook.com/LaRubiaProducciones/

https://www.facebook.com/nooirax.producciones/

https://www.facebook.com/M%C3%BAsica-M%C3%A1xica-870260233140352/