Reseña: TIA CARRERA.- “Tried and true”

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“TRIED AND TRUE” representa de una manera deslumbrante la inquebrantable trayectoria de dos décadas de exploración de pesadez lisérgica del trío de Austin.  TIA CARRERA hace que cada una de sus actuaciones sean una experiencia única que probablemente jamás se repita en las mismas circunstancias y cualquiera de sus registros puede ser especial e irrepetible.  Sus ardientes bacanales psicodélicas logran arrollar  al oyente como una violenta ola embravecida en su muerte en la playa. Incendiarios y eufóricos, cada tema incluido en “TRIED AND TRUE” puede ofrecerte esa singular experiencia. Aturdidores pasajes sobre un poderosa base rítmica que parece estar programada para nunca cejar de golpearnos. Las espirales de sus solos infinitos persisten hasta la extenuación consiguiendo que cada músico entre en un auténtico trance  intentando hacernos participes del mismo. Siendo selectivos con el material que incluyen en cada uno de sus trabajos, de hecho, este es el octavo álbum de una banda cuya carrera prácticamente se extiende a lo largo de las dos últimas décadas. TIA CARRERA han acumulado una colección enorme y nunca publicada de material grabado, tanto actuaciones en vivo como pistas de estudio privadas, y los temas aquí incluidos, pertenecen a un nuevo viaje sonoro extraído de las grabaciones de su anterior álbum “COSMIC PRIESTESS”. Nueve años han pasado desde que viera la luz y ahora han querido regresar con toda su fuerza. Sus galopantes cabalgatas sónicas suelen llevar la firma de Hendrix en sus genes, pero también la fusión con luna locura mas propia de The Melvins o los pesados riffs Sabbath tiene cabida en una banda que también reclama el trono de Earthless en la escena ácida y heavy-psych del momento. Una abrasadora liturgia psicotrópica en espirAles interminables que rezuman L.S.D. de gran pureza. 

El guitarrista / ingeniero Jason Morales y el baterista Erik Conn reclutaron a su viejo amigo Curt Christenson como miembro permanente, y su bien establecida magia de bajos envalentonó el sonido dinámico de la banda. y una comunión tácita como artistas. 

“TRIED AND TRUE” fue grabado y mezclado en el BBQ Shack (Austin, TX). Diseñado por Jason Morales y masterizado por Jerry Tubb en Terra Nova Mastering (Austin, TX). Las ilustraciones y diseño de Alexander von Weding con fotos de Drew Nesbitt y Charlie Morris. El álbum está disponible vía SmallStone Records

“Layback” no se anda con contemplaciones. Desde su inicio se sumerge en una espiral heavy-psych borbotea ante en plena línea Earthless. Toda una jam ácida con esos exuberantes tambores y los solos infinitos homenajeando a Hendrix. Una bacanal lisérgica con alma de blues y poderosos ritmos pesados que emanan de un bajo prodigioso y perturbador. Según va avanzando el tema se engrosa, dotando de una mayor contundencia a su sonido. Aturdidor y pomposo el desenfreno llega a coquetear con momentos doom.

Continuando con esa jam infinita a la que nos tienen acostumbrados los texanos, “Taos” nos acecha con tenebrosos momentos intoxicantes en las cuales la guitarra se desangra en una hemorragia caudalosa de solos que no tienen fin. Atascándose por momentos en ese calvario, todo se torna turbia paulatinamente.  Con todos esos giros, el tema fluye espontáneamente. 

Sustentados en una base más hard-rock, Swingin’ Wing galopa a las riendas de ese sonido heavy-psych entre briosos ritmos. Un corcel que se desboca entre esos ritmos explosivos y ondulantes para acabar en toda una orgía lisérgica con el espíritu de Hendrix sobrevolando al trío. Ecos de blues entre una estructura rítmica más stoner en la que todo se vuelve tortuosos y pesado. Como si se atascara por momentos, parece atravesar dificultades para avanzar en ese frenesí caótico.

Zen and the Art Of the Thunderstorm” alarga cada una de sus notas y riffs aportando un misticismo a un tema que se desarrolla entre el susurro y el zumbido de los incesantes efectos. Esas notas que se alargan hasta el infinito en línea Hendrix entre una neblina narcótica. Ácido y chirriante provoca un efecto adormecedor.

Catorce minutos a veces dan para poco y otras para mucho. “Tried and true” el tema que cierra el álbum, parece ser el escenario perfecto para tomarse las cosas con calma. Sin prisa para avanzar los desarrollos instrumentales se recrean en una parsimonia magnetizante. Con una poderosa y pesada base rítmica el trío se deleita en sus habituales espirales psicotrópicas. Sin darte cuenta, el tema acaba por absorberte, dejándonos atrapados en una nueva dimensión sensorial de la que la huida no resulta posible. Los interminables solos se retuercen exudando una sustancia narcótica en es entorno ácido. Con unos tambores que se re-arman para arrastrar el tema a una tortuosa senda más propia de los sonidos pesados del desierto. Nebuloso y turbio el corte se ensancha en cada riff tomando un aspecto voluminoso.   

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Reseña: FROZEN PLANET… 1969.- “Cold Hand Of A Gambling Man”

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Prolíficos y embarcados en varios proyectos, el trío compuesto por Paul Attard (guitarra), Lachlan Paine (bajo) y Frank Attard (batería) nos invitan a un nuevo viaje a través de las increíbles vibraciones a las que nos tiene acostumbrados. En “COLD HAND OF A GAMBLING MAN”, su octavo álbum, los australianos se muestran más pesados quizás de lo habitual. Para los amantes de las jams psicodelicas,  FROZEN PLANET… 1969 son toda una garantía de calidad, y aquí vuelven a dejarlo patente. Una nueva aventura que nos aporta una oportunidad para la expansión de nuestra capacidad sensorial a través de sus psicotrópicos temas. Una exuberancia sonora para deleitarse desde la calma, y si es con algún estimulante, mucho mejor. De esta manera podrás empaparte de toda la lisergia que sus surcos contienen. Siempre custodiados por la implacable base rítmica de Frank, así como como del hipnótico y pulsante bajo de Lachlan, la guitarra de Paul tiene vía libre para dejan patente todo un derroche de solos increíbles y alocados en los que dejar patente toda su técnica.  Con momentos herederos del rock más ácido de los 70, y con la sombra de Hendrix apareciendo en algún momento, el trío nos invita a un viaje por los confines de un universo sensorial lleno de matices y riqueza interpretativa. Reverberaciones, pausas, y auténticas bacanales rítmicas entre pedales y efectos, hacen de este álbum, un ejemplo a seguir para aquellos que tratan de hacer este tipo de música. Sin un concepto preconcebido, no dudan en incorporar elementos del rock espacial, psicodelia e incluso del jazz en este derroche de sensaciones. 

“COLD HAND OF A GAMBLING MAN” fue grabado, mezclado y producido por Frank Attard, masterizado por Noel Summerville correspondiendo el concepto de la portada y personajes son traídos a la vida por John Debono-Cullen, recuperándolos de su  álbum “THE HEAVY MEDICINAL GRAND EXPOSITION” con el que este trabajo está enlazado. El álbum está disponible a través de Pepper Shaker Records en descarga digital y CD, y en vinilo lo estará el próximo 15 de mayo vía Head Spin Records

“A sombre gathering” es una introducción con efectos atmosféricos que nos sirve de prólogo a la primera jam, “900 miles head rush”. Diez minutos de ritmo frenético en todo un viaje psicotrópico. Con un bajo cadente y pesado en interminables solos afilados que mutan entre atmósferas espaciales y momentos más propios de Hendrix. Enlazando la improvisación con la compenetrada dualidad bajo/batería haciendo que la jam tome forma de canción. El dinamismo de la primera parte se transforma en una levitación lisérgica en espacios flotantes y volátiles. Un giro que hace que el tema tome otro matiz pareciendo un corte distinto. Mas calmado y susurrante, la batería con su ritmo infatigable, ahora más rumoroso y el apacible bajo soportan una guitarra que describe misteriosas atmósferas. Por momentos inquietante, pero a su vez gratificante, los juegos de Frank Attard a las seis cuerdas reflejan toda la gran técnica que atesora.

Con “In the shadow off orces unknow” nos ofrecen un interludio para tomarnos un respiro entre pedales y distorsiones.

Embutidos en su traje espacial, en “Of medicine and moonshine: A mystic’s interpretation” Lachian Paine toma el control con su bajo mientras los lentos borboteos de la guitarra nos embarcan en espacios más siderales. Una atmósfera ingravitatoria sobre la cual parecen surcar el firmamento en busca de nuevas formas sensoriales. Completamente hechizante y cautivador se muestran hipnóticos, kosmiche casi kraut en tres minutos en los que el tema nos hace flotar en un calidoscópico entorno psicotrópico.  En la parte final del tema los ritmos se intensifican con un derroche de wah-wah y efectos múltiples que parecen esparcir su hechizo en esta ocasión soportados por unos tambores más versátiles.

De nuevo nos ofrecen un interludio en el que el protagonismo lo tiene un solo de batería. “Botanical barrelhouse”. Ciertamente me cuesta entender estos interludios en los álbumes, pero son muchas las bandas que los utilizan, así que….

Así llegamos al tema que ocupa la mitad del trabajo con sus   21 minutos. “Trascending verbal concepts”. El tema nos ofrece los momentos más ardientes de una bacanal sónica en la que cada miembro se toma su propio espacio para deleitarse con su instrumento. Aquí el concepto de jam adquiere una nueva dimensión. Hipnotismo absoluto de l cadente bajo de Lachian, un descenso de la intensidad hasta espacio en los que el silencio se apodera del tema mientras los platillos chistean con sutileza entre efectos envolventes. Pasando por una fase más rítmica y menos trascendental una aceleración nos devuelve a la guitarra, en esta ocasión con una doble personalidad, desdoblándose una y otra vez en interminables solos y con pasajes más ácidos. Tras unos minutos de intensidad retoman el catártico estado psicodélico de una forma mas anárquica. EN la parte final recuperan lo insondables espacios flotantes con punzantes acordes, en los que se intuyen una influencia algo jazzística.

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Reseña: THE THIRD MIND.- “The Third mind”

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THE THIRD MIND es el proyecto de dos veteranos músicos de la escena californiana como Dave Alvin (THE BLASTER, X) y el multinstrumentista Victor Krummenacher (CAMPER VAN BEETHOVEN, CRACKER, MONKS OF DOOM) a los que se unieron David Immergluck (CAMPER VAN BEETHOVEN, COUNTING CROWS, MONKS OF DOOM) y Michael Jerome (RICHARD THOMPSON, BETTER THAN EZRA). para crear esta maravilla de debut que ve la luz vía Yep Roc Records. Un álbum hecho con la máxima de “Juntémonos y hagámoslo” y que refleja la frescura de unos grandes músicos dejándose llevar por su libertad creativa recuperando la banda sonora de su adolescencia y que se criaron a la estela de los sonidos west-coast, algo que queda completamente patente en los cinco temas del álbum. Jams psicodélicas hechas con ternura y espontaneidad sobre versiones de músicos tan dispares como la cantante de jazz Alice Coltrane, el músico folk Fred Neil, o la maravillosa folky canadiense Bonnie Dobson, BUTTERFIELD BLUES BAND, Roky Erickson y sus 13TH FLOOR ELEVATORS, y la esencia de las versiones que de alguno de ellos hicieron GRATEFUL DEAD o IT’S A BEAUTIFUL DAY manteniendo el espíritu del verano del amor. Con Hendrix como referente y la libertad de ejecutar las canciones sin ataduras, ofrecen su particular visión lisérgica de estos temas, tiñéndola con pinceladas jazz o folk. Una alocada idea con un resultado exquisito. Las palabras para describirlo sobran, ya que estamos ante un álbum sencillamente MARAVILLOSO que lo que pide es escucharlo con atención y empaparse de toda la sensibilidad y calidad que contiene.

“Journey in Satchidananda”, Con momentos drone de pausada psicodelia teñida con borboteantes efectos a modo de introducción se va construyendo un tema en el que el cadente bajo camina lentamente entre una psicotrópica neblina. Con el jazz como argumento, la banda transforma el tema en un espacio para la experimentación lisérgica. Esto es una constante en todo el álbum. Los acordes se van sucediendo con una parsimonia completamente narcotizante.

Con esa misma vocación psicodélica, se atreven desde e un reconfortante sosiego a versionar “The Dolphins”, tema de Fred Neil, versioneado previamente por  músicos de la calidad de Tim Buckley. Linda Ronstadt, o It’s a Beautiful day. Embarcándose en un viaje que recupera los bucólicos sonidos west-coast de los californianos con cálidos y reconfortantes registros vocales. Entre delicados coros angelicales, el manto psicodélico envuelve un tema de inequívoco carácter folk. Menos luminoso que la versión original, aquí los tonos grises predominan entre pinceladas coloristas. Lo cierto es que, aun manteniendo la esencia del original, consiguen transformarlo en un plácido paseo por la psicodelia más florida.

El siguiente tema, “Claudia Cardinale”, original de la banda, mantiene la línea de los cortes precedentes. Con ecos de guitarra clásica evocadores del Concierto de Aranjuez y una guitarra con un sonido que me evoca a Carlos Santana en modo sinfónico, consiguen mantener el halo lisérgico entre pasajes sinfónicos. El corte supone un magnifico escenario en el que su guitarrista puede desarrollar toda su técnica entre tenues atmósferas.

Ahora tomando como referente a Grateful Dead, “Morning dew”, el tema original de Bonnie Dobson. se viste de cálidas voces en vena folk para generan un susurro placentero con medidos acordes interpretados desde la pausa. Nuevamente el bucolismo más reconfortante nos acaricia con sus sedosas texturas. Una voz que no tiene nada que envidiar a grandes del folk como Joni Mitchel, o la misma Bonnie Dobson nos masajea con delicadeza entre brillantes solos de guitarra que vuelven a certificar el buen hacer de su guitarra. La belleza en estado puro sobre aterciopelados pasajes vocales. Ciertamente, al margen de la particularidad de la voz, el tema mantiene con acierto la esencia de los Grateful Dead en su dorada época del verano de amor con sus hecHizantes y mágicas voces y un crescendo que evoluciona con sosiego, sin prisa.

Con un aparente giro en su propuesta, Butterfield Blues Band son homenajeados con “East West”. Dieciséis minutos en los que el blues se une a la fórmula psicotrópica que con tanto acierto ejecutan. Tomando el formato de una jam ácida la improvisación hace acto de presencia sobre cadenciosos y efusivos ritmos. La larga duración del tema deja espacio al desarrollo de una bacanal de alucionóigenos en la que los lisérgicos pasajes se adornan con el sonido de la armónica. Evidentemente estamos ante un tema de blues, y ese elemento no podía faltar aquí al ser una de las señas de identidad que dio gloria a Paul Butterfield en aquella aventura junto a Mike Bloofield. Este pequeño giro no es un obstáculo para que mantengan el listón en una ejecución rítmica implacable a la que nada le frena. Manteniendo esa vocación west-coast, el corte fluye entre las aguas del blues que su funden con corrientes psicodélicas muy en la línea de Grateful Dead.

Dando un nuevo salto al vacío, “Reveberation”, el tema de 13th Floor Elevators“adquiere una dimensión más pesada. Con el blues en el horizonte se alejan del bucolismo mostrado en los temas anteriores para ofrecer un tema mucho más corrosivo. Sucios sonidos que nos intoxican en esa línea garaje-rock que mostraron los de Texas en sus tiempos de gloria.

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Reseña.- FROZEN PLANET…. 1969.- “Meltdown On The Horizon”

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Hablar de un nuevo álbum del trío australiano FROZEN PLANET…. 1969 es hablar de una nueva locura lisérgica. Menos de un año ha pasado desde su anterior álbum “THE HEAVY MEDICINAL GRAND EXPOSITION”, y tan solo cinco meses de la publicación de su tema de 25 minutos “THE MISTERY WHEEL”. Estamos ante la  séptima entrega en seis años, lo cual es una satisfactoria producción. Pero no debemos olvidar que FROZEN PLAnet….1969 no es una banda al uso. Estamos ante una banda paralela de por Frank y Paul Attard de MOTHERS MARS junto a Lachlan Paine. Son varios los proyectos en los que participan y éste es el que les permite más libertad. Temas creados sin ataduras en puras improvisaciones psicotrópicas que nunca sabes a donde te van a llevar. Lo que si está claro es que el viaje va a ser intenso y placentero, y así es “MELTDOWN ON THE HORIZON”. Cuatro largos temas en los que la banda australiana se deja llevar por sus instintos más primarios, que no son otros que la psicodelia en estado puro. sustentados por la siempre implacable base rítmica que Frank imprime a su batería, el resto son desarrollos interminables de la guitarra de Paul. 

Los casi 23 minutos de “Rollback” suponen un viaje en el que los efectos de los psicotrópicos son descritos a través de una guitarra ácida evocadora de Hendrix, con múltiples efectos de wah-wah. Aulladores lamentos con toques funky que se van moldeando y retorciendo bajo los firmes ritmos de Frank y el cadente bajo de Lachlan. Una fase de efectos va coloreando los ritmos incesantes e intensos con momentos genuinamente heavy-psych. Una autenticidad plasmada en esta jam en la que cada músico parece expresarse libremente a su aire. Tras diez minutos los pasajes pierden frescura para introducirnos en atmósferas mas densas en las que la penumbra adquiere protagonismo. Efectos y efectos que se suceden en espacios psicotrópicos. Inquietantes momentos histrionicos se presentan ante nosotros retorciéndose en cada acorde. Es difícil para el oyente llegar a percibir cual es el sentido que los músicos dan a estos momentos, por lo que solo nos queda dejarnos llevar. Una sensación de desasosiego se apodera del tema en estructuras exuberantes antes de bajar la intensidad y hacernos flotar en espacios psicodelicos más gratificantes que culminan en tonos espaciales. Un autentico viaje.

Con una menor duración, “Belshop shinding” es una nueva jam que explora sonidos que jugutean con el blues sobre la habitual espiral de solos. vivaces ritmos sin una momento para la pausa se complementan con el hipnótico sonido del bajo. Atropellados desarrollos de guitarras que no tienen fin se muestras en una ejecución incisiva e hiriente. Paul acaba enredándose  en distorsiones y juegos de pedales, sin que Frank cese un instante en su ritmo. Cambiándose el rol en la parte final el bajo toma un mayor portagonismo ente esos juegos de efectos. Auténticos aullidos que complementan otro ejercicio de libre composición.

Alguna vez lo he comentado, pero sería un placer poder disfrutar de estas ejecuciones en directo para poder sentirte verdaderamente atrapado en ellas.

Mucho más divertido, “Dandy chai” para ser el escenario para que la guitarra cese en sus espirales diabólicas en las que parece estar poseída, para entrar en momentos más vacilones,. slide y blues mucho más presentes sobre la eterna base psicodélica.  

el álbum parece ir de mas a menos en su intensidad y locura. “Sunset variations” son dieciséis minutos en los que los australianos se sosiegan describiendo pasajes más calmados. Muchos más reconfortantes en sus pasajes, el tono de la batería de Frank adquiere algo de influencia jazz, mientras Paul continua sacando lamentos de su guitarra bajo la calma de un bajo mas reconfortante. Esto no quiere decir que estén renunciando al virtuosismo y a las florituras, sino que el carácter del tema es otro. Delicados y narcotizantes pasajes que navegan por el lado mas placentero de todo el álbum. Aquí encontramos los momentos más espaciales de esta nueva entrega. Seguramente el corte más digerible y de fácil digestión de los cuatro que componen esta nueva jam dividida en cuatro partes independientes y con vida propia. 

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Reseña.- ELECTRIC MOON.- “Hugodelia (live)

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Casi diez años han pasado desde la formación de ELECTRIC MOON. Desde entonces han estado recorriendo festivales para llenar el ambiente con su apuesta psico-espacial ácida. Distintos proyectos paralelos, pero la esencia de aquella primera formación sigue viva con Sula Bassana (guitarras, efectos y sintetizadores), Komet Lulu (bajo, y voces ocasionales) y Pablo Carneval (batería) como dejan de manifiesto en “HUGADELIA”. Un álbum en vivo grabado en Graf (Austria). Hablar de ELECTRIC MOON es hablar de una de las leyendas de la psicodelia espacial contemporánea llegada de otros mundos. Ellos desarrollan sus largos temas como si de una jam se tratara. Toda una bacanal lisérgica con momentos kraut que contó con la colaboración de Erich Coldino, el organizador del show, durante la última media hora, acompañando al trío de Hessen en los dos últimos temas con su guitarra.

Cierto es que estamos ante psicodelia profunda, con largos temas experimentales en los que los músicos se dejan llevar, pero precisamente ahí es donde reside tu fuerza. Los oídos no acostumbrados a este tipo de resonancias podrá resultarles un álbum difícil, pero a buen seguro, para todos los que amamos la psicodelia, aquí encontraremos energías y vibraciones para obtener un “buen viaje”. Estamos ante una hora y media donde los psicotrópicos golpearan nuestras neuronas de una manera hipnótica y magnética.

El álbum se abre con el tema que le da nombre, “Hugodelia”. Hipnótico momentos pseudo-espaciales nos van introduciendo en un tema que se va elevando pausadamente. si algo no tienen los alemanes a la hora de ejecutar su música es prisa. Con una precisión matemática sus armonías can describiendo la inmensidad del universo. Una travesía que suponen una metáfora de un paseo sideral en el que los efectos son compañeros de viaje. En la entraña de sus ritmos podemos intuir aportes kraut de tintes kosmiche. Psicodelia de otras galaxias que se desarrolla en una tortuosa odisea sobre momentos esquizoides y sanadores lapsus de calma reconfortante. Una oscilación que  va transformándose generando momentos de inquietud con sus acelerones y parones. siempre envueltos en psicotrópicos efectos.

Tras esos veinte minutos “Transmiter” nos instala directamente en el espacio exterior. Un nuevo trayecto psicodélico desde el sosiego con magnéticos acordes drone y efectos de genética exótica. Bellos acordes que regresan a tierra firme para presentarnos un verdadero jardín del edén. Atractivos pasajes que poco a poco van retomando los ritmos kraut trasladándonos nuevamente a una nueva odisea espacal con oscilaciones salidas de la guitarra. Los incesantes efectos hacen que el tema vaya adquiriendo mayor intensidad.

Después de estos primeros cuarenta minutos, no hemos percibido en la grabación la posibilidad del directo, con ese ambiente que a veces se recogen el las grabaciones de esta índole. Una ovación en el final del tema nos sitúa en contexto.

Sin tiempo para la pausa, nuevamente encontramos una estructura similar en “Cellar grime”. Partiendo desde el hipnotismo ELECTRIC MOON utiliza una forma parecida de sumergirnos en su nueva jam. Con una guitarra que se desangra rodeada de efecto, rasgeos y distorsiones acaba siendo el preludio de un enigmático e inquietante relato de ciencia ficción. 

Está claro que ELECTRIC MOON son una banda de directo, sus improvisaciones diseñadas hacen que su música adquiera proporciones descomunales. Con un título similar al anterior “Cellar slime”, ya con la guitarra de apoyo de Erich Coldino los alemanes descienden a espacios más calmados. Suaves acordes nos acarician entre protectores efectos envolventes. todo con calma y sosiego y sin perder su aura narcótica. susurrantes y apacibles la paz nos envuelve con la atmósfera que consigue un tema que cuida las melodías. Con la sensación de escuchar a unos músicos que están disfrutando de lo que hacen, crean los momentos más bellos del álbum.

Instalados en otra dimensión, “Ween”, grabado en Viena y añadido al registro del concierto, mantiene la baja intensidad. Utilizando elementos sinfónicos van construyendo espacios dominados por drones. Los momentos más atmosféricos  se van desarrollando con lentitud. Me imagino las caras de éxtasis de los presentes al acontecimiento. Transmitiendo estados de ánimo, lentamente. tomando protagonismo la base rítmica, consiguen elevar el tema. Una oscilación constante se produce en la parte final, donde la banda hace una incursión en territorios Hawkwind antes de efectuar una alunizaje de precisión en la conclusión del tema, apagándose poco a poco. 

“HUGODELIA” supone toda una conexión cósmica entre músico y oyente, logrando transmitir, algo que es digno de elogio. La comunión entre un músico que disfruta con el público logra generar esa complicidad que transmite energía positiva en ambas direcciones. En breve podré comprobar esa conexión en carnes propias, esperando que la sensación se multiplique a la la tenida con la su escucha. Un trabajo para dejarte llevar por las emociones que te transmite.

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