Reseña.- NAZCA SPACE FOX.- “Pi”

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El sello alemán Tonzonen Records publica el segundo álbum de los también alemanes NAZCA SPACE FOX. Una banda instrumental de stoner y psicodelia que crea riffs llenos de groovy, largos momentos de improvisación heavy-psych y enormes paredes de sonido. Siempre tocando un dinámico ritmo, el album fue grabado en unas sesiones en vivo, lo que le da un aroma de frescura digno de elogio. Temas que nacen directamente como las Líneas de Nazca en el desierto y se elevan a algún lugar en el espacio exterior. Como si te encontraras en una tormenta cósmica, que sin saber cómo, te atrapan en su interior. Una efectiva y notable combinación instrumental entre difusos riffs y muchos coqueteos post-rock. Recordando en alguno de sus temas al sonido que los californianos Yawning Man nos ofrecían en su último álbum o siguiendo la senda de ROTOR, el trio  nos traslada a una encrucijada donde el desierto y el espacio se unen a través de bellas melodías y potentes ritmos cuya cadencia esta fuera de toda duda. Seis temas en los que las melodías pueden parecer frágiles pero que han sido perfectamente estructuradas y medidas, lo cual no impide a la banda dejar un margen a la improvisación. Paisajes sonoros que se extienden entre los efectos de la siempre presente guitarra y que te cautivaran por su hermosura.

“Windhund” parte de efectos espaciales salidos de los sintetizadores entre los que emergen susurrantes acordes de guitarra psych que poco a poco van evolucionando lenta y sutilmente describiendo apacibles y reconfortantes pasajes. la guitarra como protagonista mientras un sobresaliente bajo ejerce su función a las mil maravillas. El resultado es una estampa llena de belleza.  Poniendo la luz y el color a las sombras en las que se desarrolla el tema, ante nosotros se presenta un nuevo amanecer lleno de esperanza. Los riffs se engrosan por momentos mostrándose difusos y llenos de fuerza, mientras los elegantes acordes de la guitarra se repiten en un segundo plano. Esto es una constante que encontramos en todos los temas. Pasando de puntillas por escenarios post-rock, los alemanes ejecutan su psicodelia pesad fortaleciendo el tema según éste va avanzando. Un impetú que consiguen mitigar con la calma transmitida por el sonido de los sintetizadores retomando la bella melodía que es el auténtico leit-motiv del tema. Muy en la linea que los californianos Yawning Man  nos ofrecieron en us último trabajo, el resultado es de una belleza superlativa.

Los largos temas del álbum permiten  la conjunción de estilos. Así “Space drift” se desarrolla, tanto en escenarios post-rock como en vastos territorios stoner. Lo bello y liviano con lo ápero y fornido, siempre bajo el mismo patrón; una estructura armónica que se repite y que poco a poco van modulando y dandole formas variadas. La larga duración del tema permite la exploración de espacios progresivos, llegando incluso a descansos en remansos en los que el jazz se intuye en algún momento. Este lienzo permite la experimentación con distintas texturas sonoras antes del regreso al hogar de los riffs puramente stoner.

A pesar de su nombre, en “Space farm blues”  no se atisban sonidos bluseros, sino que su transito se produce por pasajes propios de stoner instrumental al uso. Bajo unos acordes que se repiten una y otra vez NAZCA SPACE FOX consiguen hacer de la repetición virtud y que las ondulaciones adquieran un groovy que le sitúa como el tema más dinámico del álbum.  Uno de esos temas que si tuviera letra y estribillo, lo tararearías durante todo el día sin poder quitártelo de tu cabeza. Unas buenas dosis de fuzz son el complemento perfecto para huir de la aparente monotonía, con un tempo perfectamente diseñado. Solo en la parte final se escapa del sendero para desbocarse entre fuzz humeante.

Si por momentos los sonidos stoner aparecen con una contundencia que roza el doom, “Humminbird” súbitamente cambia su talante para explorar atmósferas netamente psicodélicas, en las que los sintetizadores y las guitarras escarcean antes del regreso al punto de partida. Una estructura definida que trata de adormecer al oyente, para una vez alcanzado el objetivo, dar espacio a insondables atmósfera heavy-psych que sirven de escenario para el lucimiento de los sintetizadores manteniendo la estructura repetitiva junto a los borboteos de la guitarra.

Muchas son las apuestas instrumentales que se desarrollan en escenarios stoner, pero no todas tienen la facilidad para no resultar aburridas y repetitivas. Alejandose de éstos cánones, “Showdon” vuelve a coquetear con el post-rock. Atractivos y elegantes acordes de guitarra van describiendo un vacío mas allá de lo terrenal Creando un estado de bienestar los terapéuticos paisajes adquieren una grandiosidad mas propia de una banda de post-rock al uso que de la psicodelia. La sombra de Yawning Man se ve reflejada aquí, con esa belleza en tonos ocres más propia del ocaso solar en el vasto desierto reflejando nostalgia y melancolía hasta la intensificación en su parte final.

Durante todo el álbum hemos podido comprobar la magnífica línea de bajo de Stefan, pero probablemente en “Grinder” ésta adquiera una nueva dimensión. La cadencia rítmica va fluyendo sin prisa hasta transmutar nuevamente en crujientes y difusos riffs stoner que se adormece ante la elegancia de la guitarra de Matze. Un apacible magnetismo acaba apoderándose de un tema que transcurre por escenarios mas propios de sus paisanos ROTOR describiendo los momentos más bellos de “PI” con los solos de la  guitarra retorciéndose a los dictados del wah-wah para mutar a momentos de oscuridad cercanos a postulados doom.

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Reseña.- ACID ROOSTER.- “Acid rooster”

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Alemania, fuente inagotable de psicodelia espacial de tonos kraut, sirve de cuna para el nacimiento de un retoño mas con el nombre de ACID ROOSTER. El trío de Leipzig presentaba hace un par de años una grabación con tres largas jams que apuntaba su potencial. Ahora se visten de largo su primer álbum homónimo en el que reflejan aquellas sensaciones en forma de seis hipnóticos temas instrumentales que sirven de compañía para una introspección interior. Todo un viaje sideral de una intensidad superlativa en el que el hipnotismo de la kosmische musik de mediados de los setenta se ve reflejada con precisión. Magnéticos desarrollos drone acompañados de un motor rítmico implacable en los que los efectos y sintetizadores crean sonidos envolventes que nos aturden y adormecen para que el trayecto sea mas placentero. No faltan los elementos exóticos para colorear los densos pasajes instrumentales con el sonido del sitar. Un trabajo que no desmerece de aquellos creados por bandas  lejendarias como Neu, Can, Ash Ra Temple, etc…. Toda una experimentación que nos lleva a una catarsis sensorial posiblemente no apta para todos los oídos, pero si te gusta la psicodelia kraut de tonos espaciales vas a gozar con éste álbum.

“Oculatus abyss” los hipnóticos ritmos kraut transitan por una tormenta de meteoritos entre los efectos espaciales. Coloreados por un exotismo en el que las guitarras se desplazan a lejanos paraísos orientales para acabar sucumbiendo entre nebulosos siderales en una lucha desigual.

Con inquietantes tambores, parten los once minutos de “Moon loop”. Con una introducción mas calmada la banda se deja llevar por su vocación psicodelica. insondables espacios drone se presentan ante nosotros ante una nube psicotrópica. Magnéticos e hipnóticos, ACID ROOSTER hacen evolucionar el tema, elevando la intensidad para crear ese estado de inconsciencia en el que la música nos hace huir de la realidad terrenal. Netamente lisérgico, el tema se deja llevar por odiseas espaciales en su implacable caminar.

Aumentando la intensidad, “Sulfur” recupera esos patrones del kraut setentero. Efectos que se suceden bajo ritmos hipnóticos en un entorno de psicodelia espacial del nuevo milenio. El tema incorpora elementos de vientos que colorean y le dan un matiz más sólido y versátil con un apetecible resultado.

Mas calmados y sugerentes, ACID ROOSTER, deja de lado los momentos mas aturdidores para describir ensoñadores espacios en “Time lapse”.  Calma celestial para un tema más terrenal que no renuncia a los efectos envolventes para describir un jardín del Edén. Delicadeza y belleza para nuestros sentidos con un aura de misticismo.

Instalados en esos sosegados espacios, “Focus” va evolucionando soportados en la sólida sección rítmica, mientras sintetizadores y guitarras nos envuelven con sus desarrollos y efectos. El tema acaba convirtiéndose en una tortuosa travesía que acaba reposando en relajante calma.

Esta claro que los alemanes saben conjugar la intensidad con el sosiego, lo que hace del que el álbum resulte muy atractivo.

“Ather”, cierra el trabajo con una hipnótica visión cobre elementos que se repiten, lo que supone una constante. La aturdidora estructura del tema y sus efectos nos introducen en misteriosas nebulosas con un inquietante resultado. 

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Reseña.- JESUS THE SNAKE.-“Black acid, pink rain”

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El cuarteto portugués JESUS THE SNAKE publican su primer álbum “BLACK ACID, PINK RAIN”. Un nombre que es toda una declaración de intenciones sobre su contenido. Un año y medio después de su puesta de largo con su EP homónimo, e incluyendo diferentes versiones de tres temas en él incluidos,   nos regalan cerca de un hora de estimulantes sonidos psicodélicos. con una indudable influencia de bandas como Pink Floyd que actualizan con algún eco Causa Sui. Grabado en vivo en una sesión en HertzControl Studio (Seixas, Portugal) la banda compone cinco largos temas instrumentales de sedosas texturas para la relajación de los sentidos. Elegantes en sus cuidados desarrollos instrumentales, incorporan elementos progresivos en su incuestionable apuesta heavy-psych, adornándola con ornamentos propios del  jazz. Seductores y sensuales, los acordes fluyen en una gama cromática que siempre nos incita a la distensión sensorial con sus lisérgicos fluidos caleidoscópicos. Una grabación con un impoluto sonido que nos permite apreciar con nitidez cada instrumento y todos sus matices. Burbujas de colores que van transformando su forma y su color, bajo acordes hipnóticos y tonificantes consiguen seducirnos hasta hacer que caigamos rendidos a sus pies. Un brillante álbum en el que plasman en un óleo toda la gama cromática que tiene en su paleta de colores. Esas pinceladas que consiguen que las formas se vayan transformando en algo misterioso que escapa a nuestra razón, dentro de un ejercicio de abducción a base de los fluidos lisérgicos que nos atrapan en su interior.

“Karma”  viaja a través de cálidos acordes de la guitarra hipnótica de Jorge. Tratando de adormecernos, con la solidez de una batería que ejerce de maestra de ceremonias para una travesía que, a la velocidad de la luz, nos envía a lejanas galaxias bajo el vehículo del persistente órgano que imprime la nota progresiva. Un estado de ingravidez proporcionado por una guitarra que lenta y suavemente, nos sirve de flotador en esa liviandad hasta desembarcarnos en tierra firme de un planeta desconocido. Con una velocidad sideral del espacio-tiempo pasando sobre nuestros cerebros, como si imágenes de  divinidades desfilaran por nuestros ojos a gran velocidad. Hipnóticos y místicos, JESUS THE SNAKE estimulan nuestros sentidos para crear un catarsis entre su música y nuestra mente. A pesar de estar ante una banda psicodélica, se vislumbran algunos ecos del sonido del desierto, en su versión más apacible.

Una odisea sónica dividida en dos partes de una misma pieza aparece en “Floyds I” y “Floyds II”. Con una introducción jazz rock, sobrevuelan el territorio de los ingleses Pink Floyd, muy influyentes en su sonido. En la primera etapa del camino, la guitarra de Jorge homenajea a David Gilmour emulando su personal sonido. Los acordes de guitarra me recuerdan los vividos en varias ocasiones en shows de Pink Floyd. Una guitarra cristalina, sensible, pero su vez, firme toma el protagonismo arropada por un órgano que recupera vibraciones progresivas llegadas de los años setenta. Pocas bandas contemporáneas pueden rescatar ese rico legado floydiano como los portugueses. Relajación y sensualidad en cada acorde, en cada nota. A mitad del camino nos aparece el primer giro en la composición. La referencia musical parece dar un pequeño giro a base de un órgano y un bajo que nos recuerda a los primeros Jethro Tull, en los que el tinte jazzero tenía su importancia. Arrastrándose sobre terrenos progresivos, la serpiente zigzaguea salvando todas las dificultades de la orografía de esos lares. Con un trepidante final lleno de fuerza hacen una pausa para abastecerse e introducirse en universos plagados de psicodelia, dónde los fluidos vuelven a tomar protagonismo. Formas difusas que van adquiriendo nitidez dentro de un espectro luminoso,  flotando en un ambiente de sosiego. Bucolismo sonoro que ya nos transmitieron con la puesta de sol sobre el mar tras ellos, en aquella memorable actuación en la playa de Moledo donde este año repetirán presencia.

Un insistente bajo da cobertura a acordes de guitarra que acompañados de un bombo, sirviendo de llave para abrir el espectro que la banda ofrece como un narcótico sobre el oyente.  Gotas en el firmamento como si estrellas que suavemente transitan por el universo.  El crescendo de la batería le da el toque de firmeza al avance. Las formas se van volviendo más extrañas, ya no se transforman suavemente, sino que la hilarante aceleración de la composición hace que se tornen súbitamente.

Describiendo insondables espacios, y con la atenta mirada de los acordes del órgano, “Duna” sigue incidiendo en esos genes floydianos. Hipnóticos van evolucionando hacia escenario en los que los pesados sonidos stoner hacen acto de presencia. Una conjunción entre lo liviano y lo pesado  que retoma esas brisas jazzeras entre los sonidos de la banda del fluido rosa.

La experimentación prosigue con “Black acid,  Pink Rain”. El profundo sonido del órgano de Gonçalo Palmas y una vigorosa base rítmica a cargo de la implacable batería de João Costa y el hipnótico bajo de Rui Silva nos conducen a unos remanso de paz, en los que nos adormecen con sutiles acordes recreando un jardín del edén con floreados momentos de rock progresivo con esa inclinación jazz que tanta gloria dieron a algunas bandas en los años setenta. el resultado es un tema con nervio en el que la belleza es descrita para deleite del oyente. 

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Reseña.- ELDER.- “The Gold & Silver Sessions”

 

a2012554351_16“THE GOLD & SILVER SESSION” es el nuevo trabajo de los bostonianos ELDER, antes de la publicación su próximo álbum, en el que ya están trabajando. Cualquier fan de ELDER que busque aquí el sonido que les aupó a la fama con su magnífico y aclamado “LORE” puede verse seriamente defraudado. Aquí, el ahora cuarteto, no suena a stoner, no suena a doom, no suena a ELDER tal y como les hemos conocido Pero si, si suena a algo bastante diferente pero maravilloso; aunque teniendo en cuenta el rumbo que tomó su último álbum “REFLECTIONS OF A FLOATING WORLD”, con esa inclinación hacia atmósferas más progresivas, quizás no debiéramos de sorprendernos tanto. A buen seguro que cualquiera que escuché los tres temas contenidos en su interior sin saber lo que está escuchando, es muy probable que jamás diría que son ELDER. “THE GOLD & SILVER SESSION” son unas grabaciones efectuadas en Berlín durante su última gira europea el otoño pasado. Un trabajo completamente instrumental donde la banda experimenta con sonidos y sedosas texturas psico-progresivas fuertemente influenciados por los dictados de la música kraut. Tres largos temas en los que la banda parece mostrarse sin ningún tipo de ataduras mostrándose libres para componer y ejecutar algo distinto. Un viaje a atmósferas desconocidas hasta ahora por la banda. La pregunta que cabe hacerse es: ¿Estamos ante un nuevo rumbo en su producción musical? o simplemente es un paréntesis en su discografía. Cabe señalar que “THE GOLD & SILVER SESSION”  se enmarca en el proyecto PostWax del sello Blues Funeral Recordings. Una serie ambiciosa de lanzamientos con arte interconectado y una ética que anima a sus artistas a probar cosas que no harían dentro de sus ciclos normales de álbumes.  He de decir que aquel que se quite los complejos y salga de su zona de confort, disfrutará de algo mas de media hora de música hipnótica y gratificante. Monumentales y exuberantes desarrollos llenos de sutilezas instrumentales en una clara apuesta psico-progresiva, que bien podría haber sido producida por El Paraiso Records, ya que su sonido se asemeja bastante a muchas de las bandas que habitan en el sello danés.

Sobre atmósferas drone de corte espacial y suaves guitarras “Ilusory motion” evoluciona con ensoñadores acordes de guitarras y envolventes sintetizadores por espacios ingravitatorios. Una magia adormecedora que va tornándose de la psicodelia a lo progresivo con unos teclados que soportan esos oscuros momentos en los que la banda transita por reconfortantes galaxias. Una calma que va describiendo un relato de ciencia ficción alejado de los sonidos a los que nos tenían acostumbrados. Con floristas en formas de acordes de guitarra más propios de Causa Sui profundizan en su experimentación. Repitiendo la estructura el tema va avanzando con pausa hasta una intensificación final en la que el sonido se torna más pesado obteniendo brillantes momentos heavy-psych.

Mucho más sutiles si cabe los acordes de esos teclados de vocación progresiva, “In morgengraven” se desarrolla entre un suave sinfonísmo y la lisergia espacial. Un tema que fuleye en un caleidoscópico entorno en el que las supernovas muestran toda su belleza. Atractivas guitarras completan un cuadro sonoro inconmensurable. No busques zumbidos doom, ni pesados riffs aquí, esto es otra cosa. Cualquier momento pesado sucumbe ante el sinfonismo que ELDER imprime al tema. Un sinfonismo siempre acompañado de un halo psicotrópico que adormece nuestros sentidos. En una calculada involución la melancolía se adueña de esos pasajes instrumentales con gran acierto.

Los momentos más experimentales llegan con “Weibensee”. Dieciocho minutos en los que los ritmos hipnóticos de procedencia kraut mas cercanos a bandas como Minami Deutsch que a cualquier propuesta stoner. Sintetizadores marcados conviven con una batería golpeada con una precisión matemática y robótica que contagia al bajo. Según el tema va avanzando las guitarras se abren paso entre las nebulosas coloristas. sin que nos demos cuenta el tono va cambiando, introduciéndonos en una oscuridad  que nos envuelve y adormece. ¿Quién diría aquí que lo que suena es ELDER?. Me atrevo a apostar que nadie sería capaz de idintificarlos en esta nueva faceta de liberación creativa. Una jam en toda regla  bajo parámetros espaciales en la que los efectos revoloteas cual polvo estelar por la nave de los de Boston. Olvidándose de cualquier regla construyen una gratificante jam que acaba deflagrando en su parte final de una forma monumental. Una exuberancia instrumental de proporciones descomunales que define lo que estos chicos han hecho. ¡Majestuosos!

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Reseña.- MANTRA MACHINE.- “Heliosphere”

a2373748400_10Los álbumes instrumentales no son del agrado de todo el mundo, pero los viajeros espaciales holandeses MANTRA MACHINE, pueden hacerte cambiar de opinión. Hace casi cuatro años despertaron la admiración de muchos con “NITROGEN” ahora regresan para devolvernos a los confines del universo con “HELIOSPHERE”. Tomando como base  prietos riffs stoner y altas dosis psicodelia espacial el trío de Amsterdam nos embarca en una nueva odisea mas allá de los confines explorados por el hombre. La heliosfera, esa región situada a años luz de la tierra y en donde los vientos solares provocan una burbuja magnética en la cual se encuentran los planetas del sistema solar, incluida la tierra. Un complejo sistema de capas que se ve reflejado a la perfección con los cuatro largos temas de este álbum.  Un magnetismo no exento de ecos desérticos soportados en una pulsante línea de bajo en una apuesta instrumental en la que la mística interplanetaria se describe son acierto en cada nota. La duración de los temas hace que puedan desarrollar y plasmar todas sus inquietudes musicales sin ningún tipo de ataduras. El resultado es un brillante trabajo para dejarse llevar por la lisérgia intrínsica en sus surcos.  “HELIOSPHERE” es un álbum sin aristas, un disco que va más allá de los estándares de la psicodelia pesada para ofrecernos un auténtico mantra completamente lleno de fascinantes pasajes instrumentales para deleite de los amantes del género. Uno de los mejores álbumes del género de lo que llevamos de año. La maquinaria holandesa demuestra estar engrasada a la perfección para su singladura intergaláctica.

Una introducción reveladora nos señala el camino de por donde va el camino del álbum en  “Hydrogen”.  Partiendo desde el sosiego y describiendo una calma tensa nos embarcan en un viaje mesiánico a través de desarrollos de una psicodelia pesada bien construida sobre los pilares de una potente base rítmica que soporta las ondulaciones de las guitarras. Elementos stoner que son envueltos por los desarrollos psicotrópicos y sus efectos para evolucionar poco a poco en su intensidad. Según vamos avanzando en la travesía las dosis lisérgicas van surtiendo efectos hasta lograr dimensiones épicas.

Mas inmersos si cabe en el territorio del rock espacial, “Atmos” se desarrolla en insondables espacios por los que la maquinaria mántrica holandesa queda mas definida. Entornos de ingravidez con polvo estelar poco a poco nos mas metiendo en ese agujero negro que nos traslada a una dimensión desconocida. Mostrándose más sosegados y apacibles, los efectos custodian la cadente y profunda línea de bajo, lo cual es una constante a los largo de todos los temas. Una mística interplanetaria de proporciones descomunales que supone una exploración de la psicodelia espacial realizada con auténtica maestría.

Teniendo en cuenta el tipo de propuesta musical que nos ofrece MANTRA MACHINE, no es de extrañar que necesiten de temas de larga duración para poder desarrollar toda su creatividad. De esta manera la descripción de las odiseas espaciales les permite dotar a los temas de numerosos matices, intensificando o calmando las armonías. de sus temas.

Algo más melodiosos, “Delta-v”, utiliza con mayor profusión los sintetizadores en un nuevo transito psico-espacial. Poco a poco, como ya hemos percibido en los temas precedentes, van dotando de intensidad sus estructuras. Seguramente estamos ante el tema menos ácido, y en el que los ritmos stoner conviven con momentos más progresivos. Así se desarrolla la mayor parte del tema hasta que que en su parte final las guitarras nos devuelven a esos estados de inconsciencia psicotrópica. la sensación de estar en entornos alejados de la razón es conseguida con gran destreza y efectividad en un nuevo mantra sónico.  

Mucho más fornido, y con evidente vocación stoner, “Heliosphere”, con sus catorce minutos, se manifiesta sucumbiendo a hipnóticos ritmos que nos envuelven atrapándonos en un caleidoscopico y hechizante laberinto sonoro. Como si pasara por distintas fases, un nuevo empujón hace que el corte serpentee pasando por distintos estados. Una tortuosa travesía salpicada de riffs desérticos y polvo galáctico que culmina en nuevo mantra sensorial donde la calma se adueña del entorno. Conviviendo con misteriosos pasajes más propios de una banda sonora de una película de ciencia ficción MANTRA MACHINE no acaban de salirse del los parámetros de la psicodelia pesada, para recuperar los tonos espaciales a través de envolventes efectos. Las profunda guitarras acarician unos surcos que acaban perdiéndose en la inmensidad del cosmos.

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Reseña.- YAWNING MAN.- “Macedonian lines”

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Los pioneros del rock desértico más atmosférico YAWNING MAN están de regreso con su nuevo álbum “MACEDONIAN LINES”. Un año después de la publicación de su aclamado “THE REVOLT AGAINST TIRED NOISES” repiten con el sello Heavy Psych Sounds en esta nueva entrega. Según palabras de la propia banda, estamos ante un trabajo más oscuro y pesado, pero lo cierto es que la magia que Mario Lalli y Gary Arce tienen para transmitir las sensaciones más lánguidas del desierto aparecen en unos surcos llenos de belleza. Las bellas texturas de la guitarra de Gary son complementadas con el músculo y la pesadez que aporta el bajo de Mario. El álbum fue creado desde improvisaciones en vivo que son rescatadas con fluidez sobre bellas melodías. Un equilibrio constante que hace que cada tema de nos aporte nuevas sensaciones. Con un sonido que podría confundirse con muchas propuestas post-rock pero que nace y describe las vastas y yermas llanuras desérticas desde un tono de nostalgia y melancolía. Una tristeza que se transmite desde la belleza de unas estructuras instrumentales que consiguen transmitir sentimientos y hacerte partícipe de ellos. Siempre con delicados acordes que aportan a cada tema una personalidad que no encontramos en otras formaciones que practican el desert-rock. “MACEDONIAN LINES” es la perfecta banda sonora para sentarte en una colina y disfrutar del lento ocaso del sol con la sombra de los cactus a tu alrededor en una sosegada mirada interior para el re-encuentro con uno mismo.

Desde el músculo que aporta el bajo de Lalli, “Virtual funeral” nace de oscuros pasajes que son coloreados con el estilismo y la elegancia de los acordes de la guitarra de Gary. Un halo de nostalgia que se percibe en un tema que se compone de tonos ocres. Cercano a postulados post-rock la magia y la soledad del desierto aporta sosiego a nuestros sentidos en cada nota. Si, es una misma estructura que se repite, pero sin resultar aburrida, que acaba llenándonos de bellas y gratificantes armonías.

El tema que da nombre al álbum, “Macedonian lines” desde un esquema parecido y repitiendo sus acordes de una manera incisiva, evoluciona en una oscura psicodelia. Como si de dos temas paralelos YAWNING MAN construyen un tema espeso, marcado por el poder de Mario a las cuatro cuerdas. La constante repetición de acordes dota de una profundidad e intensidad nada liviana. La tristeza es una constante en este trabajo, y este tema no hace sino corroborar esta afirmación. Si quieres montar una fiesta, este no es el tema que debes de poner; aquí los californianos van a otra cosa.

Desde estructuras menos ampulosas que las que normalmente vemos en bandas post-rock, “Melanconcholy Sadie” flirtea con ese tipo de vibraciones sin perder su esencia nacida de eriales lejanos. Unas armonías que nos acarician susurrantes con una fuerte carga emotiva nacida de la nostalgia y la desdicha.

El desert-rock con el que nacieron aparece de una forma pasada en “Bowie last breath”. Nuevamente vemos la enorme contraposición de argumentos entre guitarra y bajo. Algo que puede parecer una lucha desigual acaba en un combate nulo. Cada instrumento mantiene su propuesta para conseguir esa atmósfera ensoñadora que nos gratifica. la belleza que Gary consigue sacar de cada nota es un punto de contrapeso entre el pulsante bajo de Mario y una batería que complementa la estructura.

Nadie puede esperar de lo surcos del álbum ecos stoner ortodoxos, no los hay, esto es otra historia. las melodías y el enorme gancho del bajo consigue crean cuadros sonoros llenos de belleza. Una constante repetida como la estructura de cada tema. “I’m not a real indian (but i play on tv)” parece una oda a los primeros moradores del lugar de nacimiento de la banda. Una añoranza y melancolía meditada y perseguida.Pasajes que transmiten emociones a lo largo de una melodías poéticas. 

Cualquier fan de la banda no se sentirá defraudado con esta nueva entrega del trío en un trabajo que cierran con “I make weird choices”, personalmente el tema más destacado y el que más profundamente ha calado en mí. La depresión descrita con melodías delicadas y encantadoras que obtiene su esplendor por sí mismas.  Pocas bandas consiguen crear atmósferas como lo hacen YAWNING MAN, y los siete minutos de este corte son una prueba incontestable de ello. Desasosiego y liberación en un mismo envoltorio. Estamos ante un disco para despertar los sentidos desde una mirada sombría y mustia.

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Reseña.- PRAY.-“Praÿ”

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Primer retoño del trío francés PRAY en el que nos presentan cuatro largos y eleborados temas que no bajan de los diez minutos y que viven en atmósferas heavy-psych con vocación doom. Un EP instrumental con riffs masivos en su interior que se expanden hasta los confines del universo. Tres cuartos de hora en los que la novel formación originaria de Lyon hace su puesta de largo de una manera brillante. Pasajes oscuros que parten de escenarios arenosos en los que el sol es abrasador para gravitar en oscuras atmósferas interplanetarias a la velocidad de la luz. Una guitarra que sabe aprovechar los pedales y la firmeza de una sección rítmica en la que la batería no baja la guardia y el bajo nos golpea con contundencia. Temas que se soportan en la línea de bajo de Jason Rols para reventar las cuatro cuerdas de su bajo y hacer que sus vibraciones golpeen nuestras neuronas con una contundencia hipnótica. Encontramos algunos esquemas tradicionales del género que son explorados con habilidad para generar una creación propia y personal. Si algo tiene este debut es solidez.  Un trabajo que será del agrado tanto de los que gustan de los sonidos pesados y plomizos así como de los que preferimos los “viajes” psicotrópicos.

“First trip” nace de insondables senderos de psicodelia pesada con una intrigante introducción. como si hubieran calentado motores, la maquinaria se pone en funcionamiento transformándose con poderosos y humeantes riffs. En tema que se fundamente en riff que se va moldeando guiado por un firme bajo y que desciende en la oscuridad hasta reposar en prados en los que la psicodelia se apodera  de los acordes. Tras reposar en esos entornos del frenesí previo, el corte recupera la fuerza a base de combustible fuzz para desarrollarse en hirientes solos llenos de efectos. Si el corte se desarrolla en entornos de oscuridad, PRAY tienen la habilidad a través de la guitarra de Maud  para colorear en distintos tonos un tema monocolor. Momentos en los que el contraste de una repetitiva batería y un hipnótico bajo acompañan su hechizo antes de que la bestia despierte y transite por la senda del doom mientras la guitarra se mantiene en espacios lisérgicos.

Siguiendo la misma linea del tema anterior “Heretic eye” se desarrolla en espacios a caballo entre el doom y el heavy-psych. Con una propuesta más desértica, los rasgueos de la guitarra de en tonos psych se suceden. Lo cierto es que aunque los cuatros temas de este Ep mantiene características similares, y de que su duración pudiera parecer excesiva, no se hacen para nada aburridos.  

Partiendo de resonancias stoner-metal “Sulphur” sigue el camino trazado por sus predecesores. Stoner, fuzz y doom conviviendo en armonía. Dos caras de una moneda que permiten el desarrollo de momentos en los que el bajo y la batería toman el protagonismo haciendo que la guitarra pase a un segundo plano para ir evolucionando poco a poco y adueñarse del tema con sus riffs.  Oscuridad y fuzz en otro corte de trazo grueso en el que no faltan los momentos de oscura psicodelia.

Si bien “Bottom Of The Universe” parte de esquemas doom, en los que los riffs se repiten insistentemente a paso lento, esas resonancias poco a poco se van disipando hacia momentos de psicodelia con tonos espaciales. Desarrollos de guitarras que nos susurran con suavidad y ternura mientras el bajo no ceja en su empeño de golpearnos con contundencia. manteniendose en dos planos distintos, uno con la base rítmica en su empeño doom y la guitarra bañada en psicotrópicos por la senda heavy-psych. Penetrante e intenso se alarga hasta la saciedad repitiendo su estructura hasta desbocarse en una huida hacia  adelante a través de frenéticos momentos de stoner-doom bañado en ácido.  

PRAY  son: Maud Gibbons (guitarra)  Jason Rols (bajo) y Antoine Berthet-Bondet (batería).

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