Reseña: RED SCALP.- “The Great Chase In The Sky “

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Un nuevo brote de la cantera polaca que sigue dándonos cada día más y mejores álbumes. Aquí el quinteto polaco trata de aportar más riqueza a su sonido con una experimentación sobre atmósferas progresivas que recubren su verdadera vocación de psicodelia pesada. Un trabajo bien producido que en cada tema contiene multitud de matices y giros. Sin perder su admiración por los nativos americanos, los cantos rituales y los ritmos ancestrales rinden nuevamente pleitesía a sus antepasados, esta vez sobre marcadas estructuras progresivas. Un equilibrio entre la pesadez y las melodías que refleja el giro que algunas bandas están tomando en un sonido que en muchas ocasiones se queda anquilosado y repetitivo. Es toda una alegría que bandas de la calidad de RED SCALP se inclinen hacia esa experimentación progresiva que solo hace enriquecerles como ya vimos en bandas como ELDER. Toda una puerta abierta que nos llena de esperanza y que demuestra que la reinvención es posible en beneficio de versatilidad. Temas hechos con esmero que logran transmitir sensibilidad y estados de ánimo en los que el peso de los teclados y vientos aporta enorme dosis de frescura a su psicodelia pesada sin que esto signifique renunciar a nada, sino abrir nuevos horizontes; algo muy de agradecer.    

“Mothertime” y sus siete minutos parte con la cortina sónica tejida por los teclados y sintetizadores a modo de introducción, una de las características de este nuevo álbum. A partir de ahí la banda da paso a una efectiva combinación de momentos heavy-rock con espacios hard-progresivos. El predominio de las teclas entre la espesa base rítmica hace que su sonido sea ciertamente monumental. melodías heavy-rock acarameladas y empalagosas sobre exuberantes ritmos entre corros y solos virtuosos que recuperan sonidos mas propios de los ochenta. La dualidad de las guitarras entre los densos pasajes crean un espesura de sonido apabullante. En el tema, y gracias a los cuidados sintetizadores se aprecian vibraciones progresivas en una banda que no pierde su vocación de recuerdo a los nativos americanos.

El sinfonismo de “Chase” y su aura lisérgica nos  prepara para la gran épica que está por llegar. Un cadente e hipnótico bajo y la guitarra aflorando con sutileza entre las oscuras atmósferas,  nos sirven de preludio de un tema que evoluciona engrandeciéndose en su caminar. Riffs mas propios del doom aparecen majestuosos. Los cantos rituales indios describen el entorno místico en el que se desenvuelven los polacos.  Cantos entre la bruma invocando a los ancestros. tras un silencio los ritmos hard-prog con fuertes guitarras y bien cuidadas melodías vocales, se elevan entre esos ritmos stoner-doom. Una composición tupida con riffs que se repiten. Sin embargo encontramos un contraste con el sinfonísmo progresivo y una voces más propias de cuatro décadas atrás. Lo nuevo y lo antiguo unido para marcar el nuevo rumbo tomado por RED SCALP en este trabajo. Siguiendo de alguna manera el camino abierto por ELDER en sus últimas entregas, los sonidos de instrumentos de vientos aparecen sutilmente entre los pesados y oscilantes riffs. Toda una bacanal de efectos y una diabólica batería en un auténtico ritual de guerra en el que se aprecia una gran riqueza compositiva. Una atrevida combinación con un sabro añejo en la que los momentos heavy-progresivos sirven de soporte a los fornidos y difusos ritmos entre solos virtuosos.

“Sacred space” sirve de escenario a unas atmósferas que sin perder su vocación progresiva se recuestan mas en escenarios de psicodelia pesada. Los ritmos tribales de los nativos americanos son descritos desde el sosiego. Resonancias ancestrales con profundas voces con efectivas melodías adornan un tema profundo, atrayente y calmado. El saxo aparece esplendoroso demostrando que los polacos quieren aportan frescura a su música.  Un giro inesperado de los muchos que tenemos en el álbum nos embarca en una espiral del pesados ritmos de tonos  sobre los que se incrustan afilados solos. Constantes oscilaciones y serpenteos van elevando la intensidad del corte. Una gran cantidad de matices que llevan a los polacos a decidirse sobre los espacios heavy-progresivos tan presentes en todo el álbum. Unos pasajes en los que los teclados se muestran esplendorosos. Pesado, oscuro y sinfónico, el tema va moldeando cada acorde sin que el sonido plomizo de la banda se resienta. Todos estos nuevos elementos no hacen sino enriquecer su sonido. 

“Gunsinger” uno de los temas destacados de “THE GREAT CHASE IN THE SKY” se deja llevar por la veneración de los ancestros con sus cantos tribales en atmósferas de psicodelia pesada. Candente, lisérgico, y lleno de efectos deja al descubierto su lado más psicotrópico. Llamas que se elevan al cielo en busca de la redención y danzas en la noche llenas de magnetismo.

El álbum se cierra con “Slide”. Un tema de diez minutos marcado inicialmente por esos omnipresentes teclados. Tenebroso y lleno de misterio, el relato aquí demuestra que el quinteto trata de perfeccionar su sonido hacia nuevos horizontes.  Densos, pero cuidando las melodías Un cadente bajo en una ambiente ciertamente chamánico que explota con pesados riffs mientras las melodías vocales siguen fieles a su sensibilidad sentimental. Pasajes de stoner ortodoxo se mezclan entre la ampulosa instrumentación. toda una danza envolvente que cesa al dictado de una guitara acústica que hace dar un nuevo giro al tema antes de la espiral que nos espera en su parte final. Un tema lleno de épica. 

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Reseña: BLACK ROAD.- “Witch of the Future”

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Nada parece resultar casual en “WITCH OF THE FUTURE”, el álbum debut del cuarteto de Chiçago BLACK ROAD. Su publicación el día de Halloween, coincide con el tercer aniversario desde están juntos la formación actual. La banda lleva trabajando a pico y pala desde sus comienzos, sin dar un solo paso en falso. Su alabado EP homónimo les situó en la escena stoner doom, con unos temas en los que el blues estaba muy presente, pero BLACK ROAD no parece ser la típica banda psych-doom con su vocalista femenina al frente, los de Chicago van más allá, y Suzi Uzi tiene bien merecido el título del álbum como “La bruja del futuro”. Los ocho temas incluidos en “WITCH OF THE FUTURE” la elevan a unos altares reservados solo para las grandes sacerdotisas. Canciones que viven en atmósferas oscuras, sin perder la vocación doom, pero las tinieblas son atajadas con fantásticas melodías, tanto generadas por la guitarra de Tim M. con una combinación de armonías, como con la sensualidad de la portentosa voz de Suzi. Nebulosas que se construyen a fuego lento, sin que la luz de la hoguera explote en grandes deflagraciones, sino en tenues llamaradas atrayentes y cautivadoras. Chicago es una de las cunas del blues, y también éste sigue presente en alguno de los cortes, de una forma sutil y elegante.  Así el resultado es simplemente espectacular, un trabajo que rápidamente comenzará a recibir elogios por todos aquellos que se aventuren en sus entrañas, un interior lleno de riqueza compositiva y de belleza. Fragancias hechizantes y cautivadoras de las que es difícil escapar y de esos a los que vuelves una y otra vez haciéndote cantar sus canciones de encanto místico y mágico para los días más oscuros..

“Purgatory” nace de delicados pasajes de los que brota la sensual voz de Suzi. arropada por una virtuosa y sosegada guitarra que también reclama su momento de gloria. Susurrante, el tema va engrosando pausadamente su ritmo con una apacible cadencia. Un poderoso bajo aparece desde las tinieblas para arrancar “Radiador”. Aquí la banda recupera el legado Sabbath, con un tema mas oscuro y tenebroso. Cuando la oscuridad se apoderado del entorno la  voz de la sacerdotisa poco a poco resplandece con toda su magia.  La bella y reconfortante voz va desplegando toda su sensualidad repartiendo un agradable hechizo. Una dulzura que nos hace escapar de la oscuridad. Aquí pueden darse ciertos estereotipos de las bandas psycho-doom con cantante femenina, repitiendo la estructura, pero su grandeza está en todos esos matices que con sutileza se incorporan.Los riffs se muestran poderoso, sólidos, pero sin aplastarnos con su fuerza, estamos ante un vigor medido y a su vez, contenido que se transforma en momentos heavy-rock impregnados en psicotrópicos. 

Los diez minutos de “Witch of the future”, el tema que da nombre al álbum posiblemente sean los mejores construidos en toda su carrera. la sensualidad y la belleza toma el protagonismo a otro tema que avanza serpenteando suavemente entre momentos de gratificante psicodelia y algún eco blues. Un masaje sonoro reconfortante e intenso que nos susurra antes de explotar en pesados y lentos riffs llegados de las tinieblas mas inquietantes. Distintos estados de ánimo y de estilos musicales aparecen bajo la larga sombra doom, que acaban sucumbiendo ante el hechizo de la gran sacerdotisa.  En todo su esplendor vocal,   es custodiada por una corte de fornidos riffs para constriuir un relato rebosante de épica ocultista. encabritándose como si se despeñara por un barranco dominado por ritmos stoner que van mutando a momentos mas propios del heavy-rock, recubiertos de un aura psych que nos traslada a un relato de fantasía en el que tras la tempestad llega la calma. Una calma cubierta de un sinfonismo que nos hace regresar a los reconfortables y bellos pasajes iniciales donde la hermosura lo domina todo. Solo por este tema, el álbum ya merece la pena. Simplemente sublime.

“Torches” se construye sobre sólido muros doom en los que las plegarias son protegidas de las tinieblas por celestiales proclamas en forma de rezos típicamente psycho-doom. Ocultismo versus sensualidad que acaba tejiendo un tema mesurado a pesar de seguir muchos cánones del género. Pesado y lento y con su intoxicante nebulosa.

Por la senda del blues, “Blood on the blade”, mantiene de alguna forma la vocación psycho-doom. Esa fusión con la que nació la banda de blues psicodelia y doom queda fielmente reflejada aquí. mas rabia vocal acompañadas de solos que se desangran entre una base rítmica propiamente doom, y que consiguen salirse de los estereotipos.

El regreso a la oscuridad se produce en “Hash king”. la alargada sombra ocultista nos acecha nuevamente bajo nebulosas intoxicantes. nuevamente derrochando su poder de seducción Suzi, casi recitando asoma entre la oscuridad de un ritmo lento y pesado para acabar elevándose con crujientes riffs  que coquetean con el blues mas lisérgico. siete largos minutos de relato psyco-blues bajo los dominios del doom más ortodoxo.

“End of the man” se aleja del doom, para regresar a los orígenes blues llenos de momentos de psicodelia. Por momentos con una cadencia mas propia del heavy-rock más melódico, dejando escenario para el lucimiento y virtuosismo tanto de guitarra como de bajo.  

Este grandisimo álbum cierra con una sorpresa en forma clasicismo romántico. “Lament” es construido por Suzi únicamente con los acordes del piano. Alejado completamente de cualquiera de los temas anteriores, se toma una licencia con la que obtiene un bello resultado lleno de melancolía. 

WITCH OF THE FUTURE” fue creado en un año de trabajo compositivo, habiéndose grabado en Roosterbat Studios y masterizado para todos los formatos por el Tony Reed.

BLACK ROAD son: Suzi Uzi (voz, letras y piano), Tim M. (guitarras) Casey Papp (bajo) y
Robert Gonzales (batería).

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Reseña.- ARROWHEAD “Coven Of The Snake”

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Nacidos algo más de hace diez años de la lava más incandescente del vigoroso volcán de la escena pesada australiana, ARROWHEAD publican vía Ripple Music su tercer álbum “COVEN OF THE SNAKE”. Estos chicos se toman las cosas calma, tardamos cinco años en tener su segundo álbum, y ahora la espera ha sido de tres, pero ha merecido la pena. Posiblemente hayan endurecido su sonido, y en éste último álbum se sumergen en vibraciones stoner mas ortodoxas con pesados riffs de las que habían usado anteriormente. Una completa descarga de fuzz  que a buen seguro hará las delicias de los puristas del género. “COVEN OF THE SNAKE” es una colección de canciones que no te dan tregua. Rock del desierto que toma prestados elementos hard & heavy  ofreciendo siempre un sonido difuso, rudo, sin sutilezas. Estructuras que se repiten con el fin de aturdirnos en su bacanal de fuzz humeante formando nebulosas psicotrópicas que anulan nuestros sentidos y activan nuestro cuerpo. El cuarteto aunque nos golpea duro, no se olvida de incorporar la melodía a sus voces de tonos heavy-rock. Un torbellino envolvente se cierne sobre nuestras cabezas con este nuevo trabajo de los australianos. Cuidando la cadencia rítmica logran temas que nos aplastan como una auténtica apisonadora sin frenos.

Desde el imponente inicio de “Coven of the snake”, el tema que da nombre al álbum, la vocación hard-retro sigue presente, pero ya notamos que las revoluciones han subido. Una cadencia rítmica arrolladora  nos arrastra a la espiral de fuzz que construyen, algo que es una constante que se repite en el resto de los temas. Un derroche de dinamismo y energía sin marcha atrás.

Recuperando momentos mas propios del heavy-rock de los ochenta, “All seeing eye” avanza con un caminar cansino. Pesado y repetitivo, la banda lo modula con los registros vocales mas propios del proto-metal. Casi cayendo en escenarios doom, el stoner y las melodías su unen a una fiesta en la que de descorchan botellas de fuzz espumoso.

Bajando las revoluciones y la pesadez, “Ceremony of skull” con una cadencia mas pausada, mantiene la vocación stoner fuzz, sin faltar a los pesados riffs, incorporan voces mucho más chillonas, combinándolas entre el humo cannabico que consige cegarnos.  Por momentos, recordándome a algún momento Elder, ARROWHEAD construyen un tema que camina por senderos a caballo entre las vibraciones heavy-psych, y el doom más lisérgico y oscuro.

Entre polvorientos caminos desérticos, “Ghost ship” utilizando esas voces heavy-rock, construyen otro tema en el que el desert-rock más rugoso hace acto de presencia. Una firme batería y algún momento psych en el que los efectos aparecen, los riffs pegan profundas caladas de humo adormecedor para conseguir un despliegue brutal de fuzz. 

“Root of evil” recupera de alguna manera parte del sonido al que nos habíamos acostumbrados en sus discos anteriores. Utilizando tanto elementos blues, con el hard-rock setentero más siniestro, consiguen un tema que constantemente parece que quiere anunciarnos algo. Creando la sensación de que algo va a pasar, y haciendo que la voz de Brett Pearl brille mucho más, van retrocediendo al hard rock más clásico en su sonido. Una regresión a los ochenta en la que los efectos fuzz no faltan a su cita.

Con estribillos efectivos y herencia Sabbath, “Dopanaught” mantiene el nivel de intensidad sobre repetitivos riffs en tonos más ácidos.

Aunque estamos ante una apueste netamente stoner, se puede apreciar que el cuarteto a mamado del néctar de los sonidos mas pesados de los setenta. Así “March of the Reptiles”  se nos presenta con aspecto heavy-rock bajo un a tormenta de arena del desierto.

Sin embargo, ARROWHEAD nos pone la guinda al final con “Golden thunderhaw”. Mas pausa y lisergia en detrimento de la pesadez consiguen el tema más psicodelico de todo el álbum. Pausado pero firme y con una cadencia rítmica contenida usan voces ecualizadas para conseguir ese aspecto borroso entre un nuevo derroche de stoner fuzz y heavy-rock.

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Reseña.- ROADSAW.- “Tinnitus The Night”

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Mas de veinte años en la carretera y ocho de espera hasta tener nuevo material de la banda de Boston, pero ROADSAW han vuelto. Algunos podrían tener dudas de su capacidad para hacer que los corazones explosionen, pero tras escuchar los primeros riffs, las dudas quedan disipadas. Si hay algo que los bostonianos han tenido siempre es la capacidad para que sus riffs no te dejen indiferente y te atrapen sin remisión. Pura energía transmitida a través de diez temas directos. ritmos difusos y estribillos pegadizos que transitan por una ancha autopista en la que el heavy-rock, el stoner y el hard-rock circulan a velocidad de vértigo. Aplastadores temas que dejan un reguero de fuzz humeante y olor a gasolina a su paso. Una hemorragia de fuzz sobre pesadas resonancias que hacen que cada corte sea un tsunami que te llevará por delante. Un pepino de disco para los amantes de los sonidos crudos.

Desde “Along for the ride”, en la que solo se permite un respiro en su introducción, su esencia heavy-rock y stoner queda palpable en cada riff. Sabiendo acoplar pegadizos estribillos hacen un corte divertido.

Las melodías vocales persisten en “Shame”. Un tema con olor a queroseno que transita a toda velocidad cual trailer sin frenos en una larga recta de una autopista. en un ejercicio de riffs hard and heavy, “Fat rats” se acerca a espacios más desérticos con ciertas dosis lisergicas a través de riffs “fuzzmeantes”. Cansino pero dinámico a su vez, el tema es un martillo que nos golpea insistentemente.

“TININITUS THE NIGHT” no permite un segundo para el respiro, y “Final phase” es otra nueva prueba de ello. Rápido, pesado vibrante. Siempre en todo hay una excepción, y en “Peel” aparecen los ROADSAW más psicodélicos. En realidad es un simple espejismo, porque si bien encontramos más elementos lisérgicos, el tema no adolece del nervio suficiente como par ser firme.  Con guitarras más ácidas y riffs más pausados, las voces se vuelven más melodiosas entre la espiral de solos virtuosos que chirrían hasta la extenuación en el corte más largo de todo el álbum. La parte más brillante es donde se dejan llevar por susurrantes momentos de psicodelia atractiva y pausada con aires retro.

“Knock em all” recupera la crudeza en ecos stoner fuzz sin mucho más que aportar. Un tema más que no resiste la comparación con la descarga de adrenalina que supone “Find what you need”. energía en altas dosis sobre stoner y heavy-rock de altos vuelos en el que las voces están cuidadas y los estribillos se te pegan como la miel.   En uan linea similar “Under the devil’s thumb” se debate entre esas vibraciones heavy-rock de los ochenta y los ecos desérticos del stoner noventero. Sin perder la cara, es otro temazo lleno de energía que combina fuerza y efectividad.

Los de Boston suavizan su melodías ofreciendo un corte más armónico en “Midazolam”. Estribillos calmados bajo difusos ritmos en segundo plano en una especie de balada en la que no faltan a su cita con los solos virtuosos. El resultado es un gran tema.

como si las pilas se le hubieran agotado “Silence” sigue el camino del tema anterior. Pausados y melodiosos, crean un tema que no parece pertenecer a este álbum por su suavidad y belleza en detrimento de la pesadez.

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Reseña.- SKANSKA MORD.- “Blues From The Tombs”

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En los tiempos modernos en los que todo es efímero, cinco años sin tener nuevo material de una banda puede significar el ostracismo. Pero para aquellos que hemos gozado con sus anteriores trabajos, es toda una bendición tener un nuevo álbum de SKÄNSKA MORD. De todos es sabido a estas alturas que Suecia es un vergel de bandas que recuperan los sonidos de los setenta con gran maestría. Unas con cierta pose, pero otras con una autenticidad digna de elogio. El caso de los de la originarios pequeña localidad de Örkelljunga debemos encuadrarlos en la segunda. Música hecha desde la honestidad en un álbum en el que el blues y hard-rock de origen setentero están presentes en sus temas. Sin renegar de algún eco Sabbath incorporan a sus creaciones las suficientes dosis de psicodelia como para el resultado sea exquisito. Seguramente los más melómanos y amantes de los sonidos añejos encontraran un sonido que les recuerde inevitablemente a Robin Trower. Un rock atemporal lleno de sentimiento ejecutado con gran maestría y unas buenas voces. Ritmos prietos en un disco creado desde la pasión. Esa pasión que nos une por este tipo de vibraciones y que sigue dejando a la escena sueca en el Olimpo de la corriente alternativa. Codeándose en su sonido con bandas como Graveyard o Witchcraft “BLUES FROM THE TOMBS”, disponible vía  Transubstans Records, nos muestra a la banda en plenitud en su regreso al candelero. Estamos ante toda una barbaridad de disco, absolutamente recomendable.

“Snow” nos da todas las pistan de por donde va el quinteto. Ritmos pesados que rescatan la esencia setentera. Un tema que suena como si Robin Trower estuviera acompañado de Blackfoot en su versión más sureña. Guitarras con sabor añejo destilando solo ácidos bajo ritmos pegadizos en pura linea vintage.

Esos mismos riffs propio de la escena retro-rock son mucho más evidentes en “Simon dice”. Ritmos stonerizados sobre voces desgarradas y profundas que toman elementos boogie-rock y alguna vibración heavy. Una pesadez bien ejecutada, sin excesos. Como si se atascaran en los ritmos, tiene la solvencia suficiente para salir con armonías ondulantes y emprender una huida hacia adelante con solos virtuosos. vigor y efectividad en una montaña rusa que circula a gran velocidad y que acaba descansando en momentos heavy-rock.

Cuando una banda es capaz de cambiar el registro como lo hace en “Edge of doom”, no es obra de la casualidad. Con acordes pseudo-folk, van intercambiando elementos acústicos con momentos eléctricos. Un derroche de sentimiento que impregnan de psicodelia en ese trasfondo blusero que siempre está ahí. Otra de las virtudes es la capacidad para ofrecernos giros en sus composiciones haciendo que estas sean cualquier cosa, menos monótonas. Acelerones que se convierten en bálsamos creando estampas llenas de bucolismo.  Regresando a esos momento psico-folk no dudan en incorporar sonidos de armónica. una armónica que se atreve a entablar una lucha de tú a tú con las guitarras. ¿Osados?, no, brillantes. Bellas melodías en las que nostalgia se describen entre humo cannabico.

“The never ending” ofrece el lado más rugoso sobre estructuras de hard rock setentero a las que se añade esa armónica evocadora de los blues más humeantes.

En “Blinded by light” retoman el legado de Robin Trower, ¡¡y de qué manera!!. pocas veces he escuchado a una banda parecerse tanto al bueno de Trower sin perder su personalidad. Habrá quién encuentre aquí más vibraciones Graveyard. Un paseo entre ciénagas humeantes que emitir vapores de blues narcotizante. Unas armonías que tienen hechizos en cada nota. Desde el sosiego transmiten con intensidad en un tema adornado con esos tonos retro omnipresentes.

Como si de un canto ritual se tratara, el blues-psicodelíco es interpretado en “Sun” como si de un chaman se tratará. Con dulzura y mimo cada acorde del corte nos da un masaje reconfortante.  Repitiendo constantemente el nombre del tema, van elevando sus ritmos como si de una vigorosa plegaria se tratara. Momentos en los que alguna resonancia progresiva se transforma en vientos sureños, con voces llenas de lamentos.  las guitarras superponiendose y modulando sus armonías hasta caer en momentos de blues stonerizado a través de ritmos lentos, casi doomies.

Evidentemente el blues está en el origen del rock y ¿que mejor homenaje que un blues clásico? Eso es “Death valley blues”, un nombre que no deja dudas. nuevamente el espíritu de Trower se vuelve a meter en los cuerpos de SKÄNSKA MORD  para derrochar conjuros llenos de hecizos lisérgicos. un tema de esos que te ponen los pelos de punta. intenso, profundo y lleno de garra en el que los hirientes solos se clavan en nuestros corazones mientrás la armónica lo hace en nuestra alma.

Al principio había hecho referencia al lado  más doom y oscuro con referencia a Black Sabbath. “The coming of the second wave” es el ejemplo de ello.   desde los primeros riffs encontramos esas vibraciones más propias del proto-metal. Sonidos difusos y pesados con riffs que ondulan y serpentean sobre una armonía que se repite. Oscuro, intenso y grueso, nos conduce por senderos tenebrosos creando inquietantes paisajes que transcurren sobre densas atmósferas nebulosas.

SKÄNSKA MORD son: Jan BengtssonPetter Englund,Patric Carlsson,Patrik Berglin y
Thomas Jönsson

https://www.facebook.com/skanskamord/

http://www.transubstans.com/

 

Reseña.- THE MOTHERCROW.- “MAGARA”

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Nacidos en Barcelona de la mano de su vocalista Karen Asensio, THE MOTHERCROW hacen su puesta de largo con “MAGARA”, tras incorporar a su formación al batería Pep Carabante y al guitarrista sueco Max Eriksson que se unen a su bajista Claudia González y a la propia Karen para darle un impulso a su sonido respecto de sus dos primeros EP’s. Un esperado trabajo realizado con el esfuerzo de una campaña de crowdfunding que recupera los sonidos mas viscerales de los años setenta sin perder la esencia blues-rock con la que nació la banda. Acercándose a vibraciones más pesadas que por momentos coquetean con el heavy rock y los contemporáneos sonidos stoner, los barceloneses no pierden su esencia en unos temas fuertemente influenciados por las portentosas cuerdas vocales de Karen. Seduciendonos o amedrentandonos, sus melodías confluyen siempre en temas coloreados por ritmos de tintes vintage. Definir su sonido como retro-rock, sería demasiado simple. En el álbum podemos encontrar seductores momentos de flirteo con el jazz, rudos espacios en los que el boogie-rock más frenético se apodera de alguno de sus temas, así como espacios en los que la psicodelia se entromene entre sus riffs. Una conjunción entre los ecos del hard-rock y el blues-rock mas clásico con un envoltorio más acorde con el siglo XXI. Un álbum en el que los sentimientos salen a flor de piel para transmitirnos toda su energía o cautivarnos con sus melodías. En todos los temas destaca poderosamente la incesante y fornida batería, que es perfectamente complementada con robustas lineas de bajo. Como contrapunto a esa virulencia las voces recorren un amplio espectro de registros. Desgarradores momentos que arrastran a la banda a ejecutar poderos riffs, en pura vena hard & heavy, con momentos boogie-rock o acaramelados pasajes en los que acarician susurrantes al oyente por terrenos que transitan en algún espacio entre el soul, el blues o incluso el jazz de cabaret….

El título del álbum alude una filosofía del animismo en la que se aúnan todos los seres, el entorno natural y sus fenómenos, hasta objetos cotidianos pueden ser dotados de esa Fuerza Vital Universal que nos conecta a todos. Respaldando incluso la creencia de una estrecha relación entre los vivos y los muertos. ¡¡¡Toda una declaración de intenciones!!.

En palabras de la propia banda, “MAGARA” es un álbum que enfrenta sentimientos y sonidos añejos, mezclados con nuevas vivencias y emociones, dando más libertad a las sombras, pero sin olvidarse de la luz, una definición que suscribo.

“Revolution” fue el primer adelanto que nos ofreció la banda. Conteniendo en sus interior vibrantes riffs stonerizados con ropajes retro, en los que el bajo nos golpea con contundencia mientras Karen nos ofrece un repertorio de registro soul-rock y blues. Pegadizos, vibrantes y pesados, tratan de transmitir toda su destreza en el directo para transmitirla al interior de su surcos. Un canto a la lucha, defendiendo derechos coartados en nuestro país recientemente como la libertad de expresión o el derecho a voto. En rebelión contra los políticos corruptos que nos gobiernan.

Con una introducción en la que la linea de bajo se muestra poderosa, “Mantis” ofrece a la Karen más sensual y seductora. Blues-rock sobre una estructura rítmica que se repite. Leves momentos funky servidos por el wah-wah. Esa amante depredadora que primero te conquista y una vez que has caído en sus encantos de golpea con fuertes riffs.  Una femme fatale capaz de enamorar y acabar con un hombre en una misma noche siguiendo los pasos de una moderna Judith, hija de Merari. Destruyendo mitos de sumisión y dependencia, empoderando la feminidad.

Siguiendo la estela blues más ortodoxa, desde el susurro, con una cansina cadencia, “Stone” se muestra fornido a pesar de su frágil apariencia melódica. riffs retro van elevando el tono que acaban por arrastrar la voz. Una voz que ya hemos escuchado en algunas bandas en las que la vocalista sigue los caminos que hace décadas señaló Janis u otras muchas vocalistas de los primeros setenta. que convivían entre potentes sonidos hard. Aquí se sigue esa estela y también los momentos en los que la guitarra aulla cual lobo en la noche. Oda a el Basajaun, numen perteneciente a la mitología vasca que habita en lomás profundo de los bosques o cavernas en lo más alto de las montañas, al cuidado de lanaturaleza.

A caballo de ritmos boogie-rock, “Swat it!“, por momentos me recuerda a ZZ TOP en sus primeros riffs.  Bajo los mandos de una frenética batería y coros efectivos y replicantes, encontramos una novedad respecto a los temas precedentes. Para darle todavía más color vintage, se incorporan pasajes de órgano en un contoneo constante a través de distintos ritmos. el tema sirve de escaparate para que cada músico ejecute solos con sus instrumento tomando el protagonismo. la versatilidad hecha canción surgiendo inspirada por el sentimiento de contradicción de vivir un momento “in situ” grabándolo con un dispositivo para una posteridad caduca como la que nos proporcionan las redes sociales.

En tonos mucho más grises, y con aires de desamor, “Forevermore” camina por la senda de la calma y el dolor. Los momentos más suaves y oscuros de “MAGARA” aparecen coloreados por brillantes solos de guitarra que se recuentan en laderas psicodélicas. La sensualidad en contraste con el dolor. Un sentimiento de duelo, saber que el amor generado entre dos personas puede ser tan fuerte que aunque alcance a girar en una espiral de dolor, no se quiere o puede parar de alimentarlo.

“Guan (lo kanta)” nos ofrece a THE MOTHERCROW con un nuevo registro en tonos acústicos, queriendo acercarse al jazz y al folclore, suavemente nos susurra. Un canto reconfortante que hace que nos sintamos protegidos y aliviados a la vez. No existen los temores entre sus bellas melodías. Describiendo la nostalgia, aparece un nuevo actor en escena. El sonido de la flauta en tonos folclóricos nos hace retornar al pasado. Estamos ante una canción de cuna en euskera, instigando al miedo para inculcar noción cómo habitúan las nanas, con Lamias y seres de la noche, pero alentando con que a pesar de todo siempre estará La Madre Cuervo cuidando de todos nosotros.

Tras el sosiego y la calma, “Lizard queeen” rompe las cadenas en pura vena hard & heavy. Los riffs más cañeros van recorriendo espacios de distintas décadas. Desde el stoner contemporáneo al heavy de los ochenta y el hard rock de comienzos de los setenta. iaje inspirado en los sentimientos de miedo y angustia bajo los que habitamos, una personificación de la ansiedad que toma nuestro control.

“Magara”, el corte que da nombre al álbum, ofrece una nueva visión. ritmos arenosos contenidos poco a poco van elevándose con tonos americanos. Un choque de sentimientos que se enfrentan con el soul y blues aparecen sutilmente entre un corte hard-rock que apaba apagandose como una llama con leves acordes de sitar. Nacido a ritmo de desierto, el caminar del dromedario. Un sentimiento Tuareg de viajar, vagar, pertenecer y perecer para prevalecer siempre en la tierra de la que se ha nacido. La Fuerza Vital Universal.

El trabajo se cierra con “Ashes”, un calmado corte lleno de sentimiento en el que el protagonismo de la guitarra alimenta los suaves pasajes vocales y rítmicos. Otra vez por acolchadas praderas en las que la oscuridad cubre desgarrados sentimientos por el camino del blues. Un tema lleno de belleza y tristeza con momentos oscuros momentos lisérgicos. Almas y corazones encontrados en el camino eterno. Sentimientos puros en una fusión de lírica. Una reafirmación de la indudable necesidad de alcanzar el extraordinario amor verdadero por encima de todo.

La banda entró a grabar su primer álbum el pasado diciembre de 2018 en Sol de Sants Studios (Barcelona) con el ingeniero/productor Alberto Pérez a los mandos de su mítica mesa analógica NEVE rescatada de los años 70, y una grabadora Tascam añadiendo la calidez y carácter de cinta de 2 pulgadas.
Durante siete días muy intensos, la banda plasmó las nueve canciones con las bases en
conjunto para capturar la energía y el feeling del directo, sumando texturas y otros
instrumentos para enriquecer el sonido.
En los meses siguientes fue mezclado por el mismo Alberto y masterizado por Marco
Rostagno de Hitmakers Studio.

“MAGARA” ve la luz bajo el sello Nasoni Records  para la edición en vinilo y por Nooirax Producciones y La Rubia Producciones para la difusión del formato en CD.

Karen Asensio (voces y percusión), Claudia González (bajo, coros, flauta, sitar, y percusiones), Max Eriksson (guitarras y coros) y Pep Carabante (batería).

Alberto Pérez colabora con órgano Hammond.

 

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Reseña.- DUEL.- “Valley of shadows”

a0252300508_10Los rockeros ocultistas de Texas DUEL conjuran otra gran dosis de doom metal de la vieja escuela con su tercer álbum “VALLEY OF SHADOWS” publicado vía Heavy Sounds Records. Más cuentos salpicados de sangre de magia negra, sexo, maldiciones antiguas y demonios en las calles. Ocho desgarradores épicos e infecciosos temas que  nos ofrecen una gama más amplia de las habilidades de de la banda. Desde los himnos de heavy metal psicodélicos hasta las guitarras  Thin Lizzy hasta la destrucción total de Motorhead. Es posible que en este nuevo álbum hayan ido un poco más atrás en su sonido rescatando más vibraciones setenteras que las ochenteras a las que nos tenían más acostumbrados. No debemos olvidar que nacieron un la cuna de grandes y vigorosas bandas como es Texas en aquellos años setenta. En “VALLEY OF SHADOWS” podemos escuchar reverberaciones más propias de Bachman Turner Overdrive hasta los mísmsimos Molly Hatchet.  Grabado en el desierto de Texas en el estudio Red Nova Ranch, a las afueras de Austin, donde pudieron disfrutar de noches humeantes y hongos que hacían cambiar sus percepciones. Siempre rudos en sus riffs y voces, en esta ocasión le dan más importancia a las melodías, sin renunciar a todo su lado salvaje. y uno se pregunta…¿Estamos ante su mejor disco hasta ahora?. La respuesta está en unos surcos llenos de fuerza pundonor y talento. Mejor, decídelo tú mismo.

“Black magic summer”, bien podría definir el contenido de “VALLEY OF SHADOWS”. Sobre una cadencia vocal menos desgarrada de lo habitual, los ritmos del hard rock setentero, presiden un corte en el que la estela humeante está presente. Un tema que se contiene para deflagrar con arreones pesados. Melodías que evocan a Texas natal que muestran el lado más dulce y psicodélico de DUEL. Un corte impactante que nos deja confundidos, pero que que nos regala una sorpresa cojonuda. Evidentemente no están renunciando a su vocación arenosa, otro de los puntos característicos de sus canciones. Siempre encontrarás polvo cegador en alguno de sus riffs.

En “Red moon Forming” consiguen, con esa misma vocación, conjugar vibraciones desérticas con momentos más propios de Bachman Turner Overdrive. Una herencia que aparece en algún corte más como “The bleeding heart”. Igualmente los ritmos Thin Lizzy también están presentes en sus surcos. Afilados, incisivos, psicodélicos, desérticos y melodiosos. ¿Quién da más?. Si a eso añades estribillos pegadizos, la conjunción astral se ha producido.

En una línea parecida, “Drifting alone”, partiendo de sonidos más stoner va bajando la intensidad sin perder su estela arenosa, para avanzar con calma en una tortuosa travesía en la que su característico sonido se nota en cada acorde. no han perdido su esencia, pero parecen más dedicados a que sus melodías sean más atractivas en su torbellino rítmico. La dualidad de voces y guitarras consigue crear un clima de noche loca en garito de rock and roll, donde las sustancias circulan con impunidad. Viajes tanto excitantes como aletargantes.

“Strike and disappear”, parte de bellas melodías psicodélicas con genes blues bajo tonos melancólicos. Con dos partes diferenciadas, su primera mitad se construyen bajo una estructura de pseudo-balada ácida, para evolucionar  con frenéticos y humeantes ritmos más propios de Motorhead en su segunda mitad. Doble ración en el mismo tema. Estribillos heavy-rock que contrastan con las melodías de su inicio. 

Estos tipos no nos permiten un momento de distracción. “Broken mirror”, nos devuelve a los DUEL más enérgicos. Hard-rock con esa persistente aura arenosa y fuzz rebosante, sobre momentos más heavy-rock. Un tema dinámico con una estructura más sencilla y directa. Retomando los sonidos de los ochenta, “Tyrant of the throne”, es el perfecto campo de cultivo para desarrollar toda su vocación heavy-rock. Con protagonismo de las guitarras sobre unos espesos ritmos.

Personalmente les prefiero en su faceta más lisérgica que cuando derrochan riffs más cercanos al metal. “I fell free”, un tema que se construye sobre in riff, ofrece los momentos más cannabicos de los tejanos. Sobre una estructura psicodélica tornean sus guitarras con ese fuzz intoxicante que tan bien saben ejecutar. 

“VALLEY OF SHADOWS” cierra con  “The bleeding heart”. Todo un derroche de energía sureña, en el que se cruzan Bachman Turner overdrive con Molly Hatchet en una fumada colectiva a ritmo del rock and roll más musculoso y contagioso. Nuevamente apabullantes, logran una espiral de riffs envolventes sobre el sólido soporte de una base rítmica cuyos cimientos son profundos. 
El disco fue producido, grabado y mezclado por Jeff Henson en Red Nova Ranch. Masterizado por Alberto de Icaza.

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