Reseña: BLACK ROAD.- “Witch of the Future”

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Nada parece resultar casual en “WITCH OF THE FUTURE”, el álbum debut del cuarteto de Chiçago BLACK ROAD. Su publicación el día de Halloween, coincide con el tercer aniversario desde están juntos la formación actual. La banda lleva trabajando a pico y pala desde sus comienzos, sin dar un solo paso en falso. Su alabado EP homónimo les situó en la escena stoner doom, con unos temas en los que el blues estaba muy presente, pero BLACK ROAD no parece ser la típica banda psych-doom con su vocalista femenina al frente, los de Chicago van más allá, y Suzi Uzi tiene bien merecido el título del álbum como “La bruja del futuro”. Los ocho temas incluidos en “WITCH OF THE FUTURE” la elevan a unos altares reservados solo para las grandes sacerdotisas. Canciones que viven en atmósferas oscuras, sin perder la vocación doom, pero las tinieblas son atajadas con fantásticas melodías, tanto generadas por la guitarra de Tim M. con una combinación de armonías, como con la sensualidad de la portentosa voz de Suzi. Nebulosas que se construyen a fuego lento, sin que la luz de la hoguera explote en grandes deflagraciones, sino en tenues llamaradas atrayentes y cautivadoras. Chicago es una de las cunas del blues, y también éste sigue presente en alguno de los cortes, de una forma sutil y elegante.  Así el resultado es simplemente espectacular, un trabajo que rápidamente comenzará a recibir elogios por todos aquellos que se aventuren en sus entrañas, un interior lleno de riqueza compositiva y de belleza. Fragancias hechizantes y cautivadoras de las que es difícil escapar y de esos a los que vuelves una y otra vez haciéndote cantar sus canciones de encanto místico y mágico para los días más oscuros..

“Purgatory” nace de delicados pasajes de los que brota la sensual voz de Suzi. arropada por una virtuosa y sosegada guitarra que también reclama su momento de gloria. Susurrante, el tema va engrosando pausadamente su ritmo con una apacible cadencia. Un poderoso bajo aparece desde las tinieblas para arrancar “Radiador”. Aquí la banda recupera el legado Sabbath, con un tema mas oscuro y tenebroso. Cuando la oscuridad se apoderado del entorno la  voz de la sacerdotisa poco a poco resplandece con toda su magia.  La bella y reconfortante voz va desplegando toda su sensualidad repartiendo un agradable hechizo. Una dulzura que nos hace escapar de la oscuridad. Aquí pueden darse ciertos estereotipos de las bandas psycho-doom con cantante femenina, repitiendo la estructura, pero su grandeza está en todos esos matices que con sutileza se incorporan.Los riffs se muestran poderoso, sólidos, pero sin aplastarnos con su fuerza, estamos ante un vigor medido y a su vez, contenido que se transforma en momentos heavy-rock impregnados en psicotrópicos. 

Los diez minutos de “Witch of the future”, el tema que da nombre al álbum posiblemente sean los mejores construidos en toda su carrera. la sensualidad y la belleza toma el protagonismo a otro tema que avanza serpenteando suavemente entre momentos de gratificante psicodelia y algún eco blues. Un masaje sonoro reconfortante e intenso que nos susurra antes de explotar en pesados y lentos riffs llegados de las tinieblas mas inquietantes. Distintos estados de ánimo y de estilos musicales aparecen bajo la larga sombra doom, que acaban sucumbiendo ante el hechizo de la gran sacerdotisa.  En todo su esplendor vocal,   es custodiada por una corte de fornidos riffs para constriuir un relato rebosante de épica ocultista. encabritándose como si se despeñara por un barranco dominado por ritmos stoner que van mutando a momentos mas propios del heavy-rock, recubiertos de un aura psych que nos traslada a un relato de fantasía en el que tras la tempestad llega la calma. Una calma cubierta de un sinfonismo que nos hace regresar a los reconfortables y bellos pasajes iniciales donde la hermosura lo domina todo. Solo por este tema, el álbum ya merece la pena. Simplemente sublime.

“Torches” se construye sobre sólido muros doom en los que las plegarias son protegidas de las tinieblas por celestiales proclamas en forma de rezos típicamente psycho-doom. Ocultismo versus sensualidad que acaba tejiendo un tema mesurado a pesar de seguir muchos cánones del género. Pesado y lento y con su intoxicante nebulosa.

Por la senda del blues, “Blood on the blade”, mantiene de alguna forma la vocación psycho-doom. Esa fusión con la que nació la banda de blues psicodelia y doom queda fielmente reflejada aquí. mas rabia vocal acompañadas de solos que se desangran entre una base rítmica propiamente doom, y que consiguen salirse de los estereotipos.

El regreso a la oscuridad se produce en “Hash king”. la alargada sombra ocultista nos acecha nuevamente bajo nebulosas intoxicantes. nuevamente derrochando su poder de seducción Suzi, casi recitando asoma entre la oscuridad de un ritmo lento y pesado para acabar elevándose con crujientes riffs  que coquetean con el blues mas lisérgico. siete largos minutos de relato psyco-blues bajo los dominios del doom más ortodoxo.

“End of the man” se aleja del doom, para regresar a los orígenes blues llenos de momentos de psicodelia. Por momentos con una cadencia mas propia del heavy-rock más melódico, dejando escenario para el lucimiento y virtuosismo tanto de guitarra como de bajo.  

Este grandisimo álbum cierra con una sorpresa en forma clasicismo romántico. “Lament” es construido por Suzi únicamente con los acordes del piano. Alejado completamente de cualquiera de los temas anteriores, se toma una licencia con la que obtiene un bello resultado lleno de melancolía. 

WITCH OF THE FUTURE” fue creado en un año de trabajo compositivo, habiéndose grabado en Roosterbat Studios y masterizado para todos los formatos por el Tony Reed.

BLACK ROAD son: Suzi Uzi (voz, letras y piano), Tim M. (guitarras) Casey Papp (bajo) y
Robert Gonzales (batería).

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Reseña.-MARS RED SKY.- “The task eternal”

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Tenía muchas ganas de escuchar nuevo material de los franceses MARS RED SKY, una banda que siempre me parecido sensacional, pero cuando hace un mes escuché por primera vez “THE TASK ETERNAL” me quede un poco decepcionado. Mis expectativas de casi tres años no se habían visto cumplidas. Tras las siguientes escuchas salí rápidamente de mi error. ¡Es absolutamente genial!. Muchas veces sucede que en una primera escucha de un álbum, éste, no acaba de convencerte, pero si insistes, consigues meterme en él y no quieres dejar de escucharlo una y otra vez. Este ha sido mi experiencia con este nuevo trabajo del trío francés.  Estamos ante un disco que puede satisfacer tanto a los amantes del doom como a los fieles seguidores de los sonidos stoner-psicodélicos. Una perfecta combinación de ambos estilos que se adereza con esas voces con sabor a miel herederas de la psicodelia pop de los años sesenta.  Un trabajo que suena a MARS RED SKY, pero que posee una riqueza compositiva  infinita donde los matices hacen que sea su álbum mas completo y mas exquisito. Con una aparente apariencia de disco aburrido y lineal, hace falta una buena predisposición para tocar el cielo con su escucha, pero…. mi consejo es que, ¡no lo dudes!, y si la primera escucha no ha sido de tu agrado,  insiste, porque tendrás tu recompensa. Grandes muros de sonido con un bajo difuso y espeso, así como el peculiar timbre vocal de Julien Pras y las bellas melodías,  hacen de THE TASK ETERNAL un álbum especial. Especial y espacial, porque las vibraciones lisérgicas nos invitan a un viaje a mundos desconocidos, densas atmósferas siderales en las que la psicodelia barroca convive con los sonidos stoner-doom en una perfecta armonía. Mundos que pueden parecer distintos, pero que en manos de los franceses conviven en perfecta comunión. Un álbum que nace de la oscuridad, y en ella se desarrolla, aunque su grandeza reside en la capacidad para poner rayos de luz en esas tinieblas sonoras. Miel pegajosa y fango viscoso combinados con gran acierto en ocho logrados temas que no podrás quitarte de la cabeza. Un disco que gana con cada escucha y que merece estar en lugares de honor en la producción discográfica de éste 2.019.

“The proving grounds”, el tema mas largo del álbum con sus casi ocho minutos, arranca con misteriosos efectos que calientan los motores de la maquinaría doom de los franceses. Lentos, plomizos, oscuros y difusos, la guitarra de Julien pone luz con exóticos pasajes ante de una voz salida de la psicodelia pop sesentera nos seduzca con su melodía con sabor a caramelo. Momentos que recuerdan a los Pink Floyd más lisérgicos de la época de Syd Barret, se entremezclan con agradables melodías entre la oscuridad latente de los pesados riffs y una plomiza y cadente batería. un ritual en el que las melodías vocales copan el protagonismo antes de que el corte se instale en atmósferas con olor a incienso en las que los vientos orientales traten de abrirse paso entre la espesura. Por la senda psico-progresiva van meciéndonos con delicadeza sin perder ese aura misterioso que contiene el tema. Una especie de mantra vintage en el que aparecen extraños episodios. las dulces y agudas voces se abren hueco entre los insondables pasajes mostrando una languidez espiritual reparadora. ¡Soberbio!

Es difícil escribir sobre un álbum que combina la pesadez doom con algodonosos momentos de psicodelia barroca. Así “Collector” liga la pesadez de un bajo atronador y aturdidor con melodías con sabor a sirope. Unos sólidos muros rítmicos junto a cuidadas melodías que se inclinan a precipicios progresivos consiguen una calma aterciopelada. Envueltos en esas nebulosas los pegadizos estribillos nos reconfortan en esa espiral psicotrópica. si en los últimos tiempos estamos encontrándonos con múltiples trabajos de psycho-doom, “THE TASK ETERNAL” nos descubre otros entornos sonoros. Muy pocas veces vemos una combinación de doom con pop psicodélico como aquí, inevitablemente la miel nos endulza la digestión de la pesadez.

Siempre atmosféricos, y con algunos tonos espaciales, la psicodelia de MARS RED SKY vive de una oscuridad sideral. “Recast” construye un relato de misterio que se soporta en la solidez de su base rítmica, para dejar que la melodía fluya. voces celestiales nos asaltan con delicadeza entre la majestuosidad de los tenebrosos riffs. Una extraña pero efectiva combinación entre las tinieblas y los cielos que no acaba de decantarse por ninguno de los dos espacios. Lejos de ello, es utilizada para crear temas únicos y peculiares en los que la psicodelia observa con atención los momentos doom. La guitarra crea una atmósfera lisergica hasta una nueva tormenta de oscuros y pesados riffs entre efectos envolventes. La parte final del tema desciende a susurrantes pasajes psico-progresivos con tonos espaciales como si describieran un apacible amanecer post-apocalíptico.

Por escenarios más propios del post-metal “Reacts” nace de cadentes riffs y una versátil trabajo a la batería de Mathieu Gazeau para introducirnos en un viaje sinfónico pseudoprogresivo. Una especie de post-heavy-psych (joder con el término). El tema se va moldeando hasta mostrarse mas maleable por la senda de la psicodelia. Distorsiones y efectos fuzz nos embarcan en una odisea espacial en la que las voces en la lejanía nos anticipan un calmado final. Así el corte se diluye en efectos de ambientación sideral que sirven de escenario para que la guitarra se muestre en toda su belleza custodiada por el poderoso bajo de Jimmy Kinast.

“Crazy earth” con sus cadentes riffs stoner, y la seductora y lánguida voz es posiblemente el tema más melódico. Un bello tema que transcurre por pasajes psico-progresivos algo alejados del doom que encontramos en la mayor parte de los temas. Melodías y coros más cuidados y etéreos en un pausado paseo por atmósferas menos violentas. Uno de los temas en los que encontramos a los MARS RED SKY mas reconocibles.

THE TASK ETERNAL es un álbum lleno de contrastes y así lo demuestra el siguiente tema, “Hollow king”. Otro tema que deja más espacio a la melodía en detrimento de los pesados riffs. Esto no significa que la banda se reblandezca, su sonido sigue siendo pesado, pero la ampulosidad de algún pasaje combinado con los juegos de voces y coros hacen que estemos ante un corte de vocación mucho más progresiva en detrimento del doom de los temas anteriores. 

“Soldier doom” recupera los sonidos más oscuros y pesados. Un pequeño guiño a Sabbath entre la grandilocuencia de una batería destacable y una guitarra más difusa que se rinde nuevamente a la psicodelia más misteriosos. El tema fue adelantado en su EP hace meses.

El epílogo lo pone “A far cry”, evolucionando de la nada entre efectos el trío de Burdeos nos ofrece una faceta desconocida hasta ahora. Los acordes de la guitarra acústica tratan de seducirnos por un camino diferente. Repitiendo los pasajes como si agonizaran, mantienen la constante melancolía.

Tras escuchar una y otra vez “THE TASK ETERNAL”, solo ardo en ganas de que llegue en mes de noviembre, en el que los franceses visitarán Madrid junto a Kadavar y Hällas. Un concierto imprescindible y marcado en rojo en la agenda.

El álbum está disponible vía Listenable Records, con los que han grabado sus últimos tres álbumes, en lo que parece un matrimonio bien avenido.

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Reseña.- NAZCA SPACE FOX.- “Pi”

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El sello alemán Tonzonen Records publica el segundo álbum de los también alemanes NAZCA SPACE FOX. Una banda instrumental de stoner y psicodelia que crea riffs llenos de groovy, largos momentos de improvisación heavy-psych y enormes paredes de sonido. Siempre tocando un dinámico ritmo, el album fue grabado en unas sesiones en vivo, lo que le da un aroma de frescura digno de elogio. Temas que nacen directamente como las Líneas de Nazca en el desierto y se elevan a algún lugar en el espacio exterior. Como si te encontraras en una tormenta cósmica, que sin saber cómo, te atrapan en su interior. Una efectiva y notable combinación instrumental entre difusos riffs y muchos coqueteos post-rock. Recordando en alguno de sus temas al sonido que los californianos Yawning Man nos ofrecían en su último álbum o siguiendo la senda de ROTOR, el trio  nos traslada a una encrucijada donde el desierto y el espacio se unen a través de bellas melodías y potentes ritmos cuya cadencia esta fuera de toda duda. Seis temas en los que las melodías pueden parecer frágiles pero que han sido perfectamente estructuradas y medidas, lo cual no impide a la banda dejar un margen a la improvisación. Paisajes sonoros que se extienden entre los efectos de la siempre presente guitarra y que te cautivaran por su hermosura.

“Windhund” parte de efectos espaciales salidos de los sintetizadores entre los que emergen susurrantes acordes de guitarra psych que poco a poco van evolucionando lenta y sutilmente describiendo apacibles y reconfortantes pasajes. la guitarra como protagonista mientras un sobresaliente bajo ejerce su función a las mil maravillas. El resultado es una estampa llena de belleza.  Poniendo la luz y el color a las sombras en las que se desarrolla el tema, ante nosotros se presenta un nuevo amanecer lleno de esperanza. Los riffs se engrosan por momentos mostrándose difusos y llenos de fuerza, mientras los elegantes acordes de la guitarra se repiten en un segundo plano. Esto es una constante que encontramos en todos los temas. Pasando de puntillas por escenarios post-rock, los alemanes ejecutan su psicodelia pesad fortaleciendo el tema según éste va avanzando. Un impetú que consiguen mitigar con la calma transmitida por el sonido de los sintetizadores retomando la bella melodía que es el auténtico leit-motiv del tema. Muy en la linea que los californianos Yawning Man  nos ofrecieron en us último trabajo, el resultado es de una belleza superlativa.

Los largos temas del álbum permiten  la conjunción de estilos. Así “Space drift” se desarrolla, tanto en escenarios post-rock como en vastos territorios stoner. Lo bello y liviano con lo ápero y fornido, siempre bajo el mismo patrón; una estructura armónica que se repite y que poco a poco van modulando y dandole formas variadas. La larga duración del tema permite la exploración de espacios progresivos, llegando incluso a descansos en remansos en los que el jazz se intuye en algún momento. Este lienzo permite la experimentación con distintas texturas sonoras antes del regreso al hogar de los riffs puramente stoner.

A pesar de su nombre, en “Space farm blues”  no se atisban sonidos bluseros, sino que su transito se produce por pasajes propios de stoner instrumental al uso. Bajo unos acordes que se repiten una y otra vez NAZCA SPACE FOX consiguen hacer de la repetición virtud y que las ondulaciones adquieran un groovy que le sitúa como el tema más dinámico del álbum.  Uno de esos temas que si tuviera letra y estribillo, lo tararearías durante todo el día sin poder quitártelo de tu cabeza. Unas buenas dosis de fuzz son el complemento perfecto para huir de la aparente monotonía, con un tempo perfectamente diseñado. Solo en la parte final se escapa del sendero para desbocarse entre fuzz humeante.

Si por momentos los sonidos stoner aparecen con una contundencia que roza el doom, “Humminbird” súbitamente cambia su talante para explorar atmósferas netamente psicodélicas, en las que los sintetizadores y las guitarras escarcean antes del regreso al punto de partida. Una estructura definida que trata de adormecer al oyente, para una vez alcanzado el objetivo, dar espacio a insondables atmósfera heavy-psych que sirven de escenario para el lucimiento de los sintetizadores manteniendo la estructura repetitiva junto a los borboteos de la guitarra.

Muchas son las apuestas instrumentales que se desarrollan en escenarios stoner, pero no todas tienen la facilidad para no resultar aburridas y repetitivas. Alejandose de éstos cánones, “Showdon” vuelve a coquetear con el post-rock. Atractivos y elegantes acordes de guitarra van describiendo un vacío mas allá de lo terrenal Creando un estado de bienestar los terapéuticos paisajes adquieren una grandiosidad mas propia de una banda de post-rock al uso que de la psicodelia. La sombra de Yawning Man se ve reflejada aquí, con esa belleza en tonos ocres más propia del ocaso solar en el vasto desierto reflejando nostalgia y melancolía hasta la intensificación en su parte final.

Durante todo el álbum hemos podido comprobar la magnífica línea de bajo de Stefan, pero probablemente en “Grinder” ésta adquiera una nueva dimensión. La cadencia rítmica va fluyendo sin prisa hasta transmutar nuevamente en crujientes y difusos riffs stoner que se adormece ante la elegancia de la guitarra de Matze. Un apacible magnetismo acaba apoderándose de un tema que transcurre por escenarios mas propios de sus paisanos ROTOR describiendo los momentos más bellos de “PI” con los solos de la  guitarra retorciéndose a los dictados del wah-wah para mutar a momentos de oscuridad cercanos a postulados doom.

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Reseña.- LEMURIAN FOLK SONS.- “Ima”

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Nacidos en 2.015 y con algunos cambios de formación en este tiempo, los hungaros LEMURIAN FOLK SONGS publican “IMA” vía Para Hobo Records, Su segundo  trabajo (sin contar su EP “NOMMO”), es un álbum en el que la psicodelia del este de Europa alcanza altas cotas de calidad y al que dotan de algún tono del folclore húngaro. Tiempo atrás, su álbum “MARO” había despertado mi curiosidad, transmitiendome grandes sensaciones que ahora se ven ratificadas.   Un álbum que recoge canciones compuestas a lo largo de los dos últimos años por musicos autodidactas, pero que viendo el resultado, nadie sería capaz de hacer esta afirmación. Temas construidos sin artificios, en bruto, largas canciones que no guardan ningún patrón determinado y que fluyen con naturalidad. Un material que supone el preludio de un álbum conceptual previsto para el próximo año.  Un trabajo para expandir la mente y reconfortar el alma,  para cerrar los ojos y dejarte llevar a ese universo paralelo en el que los sentidos son estimulados con cada hipnótico acorde . “IMA” nace de la melancolía, o al menos vive en ella desde la libertad de sus temas.

Los coros espirituales con mucha influencia folk introducen “Highself roadhouse“. suaves acordes de guitarra en tonos psicodélicos va generando un atmósfera de gran misticismo. La dulce voz de Benus Kriszti heredera de cantantes west-coast como Grace Slick y con ese aura espiritual, es capaz de seducirnos desde las primeras estrofas. la vocación psicodelica del cuarteto se plasma en magnéticos acordes de una reconfortante guitarra que nos conquista con cada nota.  A pesar de que las letras pueden nacer de su tiera natal, el resultado es un tema que no deja de recordarme grandes momentos del verano del amor. Envueltos un un viaje mesianico en el que alma es reconfortada con cada nota.  

“Füst” recupera el blues-rock ácido de finales de los sesenta. El wah-wah insistente de la guitarra y un vivaz ritmo van construyendo un corte con tonos boogie rock sin perder su alma psicotrópica. Guitarras que aúllan en solo hirientes mientras la oscilación de sonidos más propios del transito a la década de los setenta supone un viaje en el tiempo a escenarios donde las flores y los cantos al amor libre estaban en todo su explendor. Una implacable línea de bajo dirige el tema con unos tonos vintage para acabar construyendo un corte pegadizo y dinámico que solo es aplacado por el magnetismo de la voz. Una pausa que se aleja del blues para sucumbir a momentos más lisérgicos.

Si los temas no bajan de los 8 minutos, “Pillanat”, con algo menos de de minutaje, nos devuelve al misticismo descrito en “Highself roadhouse“. Siguilosos y gratificantes acordes unidos a la sensualidad que tramite la voz de Benus Kriszti van dibujando reparadores pasajes. en realidad estamos ante un tema de una sencilla estructura en la que los acordes se repiten soportando el peso protagonista de su vocalista. los aromas rurales mas propios del folk al uso envuelven aromatizantes otro gratificante corte lleno de magia.

Con todo esto, es en “Melusina III” donde la banda desarrolla todo supotencial. Un tema de mas de quince minutos en el que se muestran mas sólidos y experimentales. Subiendo la intensidad de los riffs, la pesadez hace acto de presnecia como no habíamos escuchado ahasta ahora. Riffs difusos y efectos revoloteando nos van introduciendo en oscuras atmósferas heavy-psych. Repetitivos y narcóticos, sin renunciar a los efectos los solos de guitarra van coloreando las sombras con bellas melodías. Insondables y caleidoscópicos espacios avanzan en la tortuosa travesía propuesta hasta dejarse llevar y crear una auténtica jam psicotrópica. Psicodelia pesada al uso, llena de misterio, pero creo un agradable espectro sonoro que acaba adormediendonos. Es curioso que en este corte, no se incluya ninguna voz si vemos el resultado en el resto de los temas, pero tras su escucha, se puede entender que la banda ha querido crear un espacio donde desarrolar sus inquietudes libremente. Una jam que combina momentos stoner con es psicodelia profunda y aturdidora en la que incluso se atreve con distorsiones y efectos espaciales cercanos a Acid Mothers Temple .

LEMURIAN FOLK SONGS son: Bence Ambrus, (guitarra) Krisztina Benus (voz), Attila Nemesházi (bajo) e István Baumgartner (batería)

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Reseña.- ECSTATIC VISION.- “For the masses”

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Como si quisieran ocupar en el siglo XXI el espacio psico-cósmico que HAWKWIND ocuparon en los años setenta, ECSTATIC VISION publican su nuevo álbum “FOR THE MASSES”. Tras su anterior álbum “UNDER THE INFLUENCE” en el que exploraban las vibraciones afrobeat desde su particular visión, ahora nos invitan a un viaje psicotrópico por los confines del universo. Una bacanal de sonidos espaciales en los que las distorsiones juegan un papel fundamental y en la que toman prestados ecos proto-metal, kraut, heavy-psych, free-jazz, incluso algún momento más propio del proto-punk del Detroit  de finales de los sesenta y sobre todo un auténtico frenesí sonoro no apto para los no iniciados. Alejados de convencionalismos, y de cualquier apuesta comercial, los de Filadelfia, presentan su propio mundo paralelo. Un universo que veníamos intuyendo en sus anteriores trabajos y que nos lleva a una nueva dimensión en la que sus jams experimentan un frenesí de distorsiones y ritmos frenéticos. Todo un viaje cósmico en que no existen las reglas. Una explosión aturdidora a través de siete arrolladores temas en los que su experimentación no tiene límites.  Nuevamente bajo los auspicios del sello italiano Heavy Psych Sounds, Doug Sabolik (voz y guitarra), Michael Field Connor (bajo), Kevin Nickles (saxo, flauta, guitarra y sintetizadores), y Ricky Culp (batería) vuelven a impactarnos con su nuevo álbum. Una acertada portada nos de primer vistazo el contenido del surcos. Todo difuso y crudo, sin sutilezas.

El álbum abre con “Sage Wisdom”, una introducción de efectos entre los que los tambores se intuyen en la lejanía con las extrañas locuciones a las que nos tienen acostumbrados.

El legado de HAWKWIND, no tarda ni dos minutos en hacer acto de presencia en “Shut up and drive”. Los ritmos trogloditas y los efectos empiezan a acecharnos con los cadentes ritmos del bajo. Voces más propias del proto-metal con su habitual ecualización son el punto de partida de la espiral de efectos. Un motorik kosmiche completamente hipnótico es asediado por multitud de efectos. Las guitarras aparecen entre ese bacanal rítmica tratando de socavar el hipnotismo sonoro con sus solos ácidos.Como si quisieran poner luz entre las difusas atmósferas. El tema tiene una indudable vocación espacial que se combina con los narcóticos compases de la batería de Ricky y el bajo de Michael, mientras la guitarra de Doug aúlla. Una tortuosa odisea a través de espacios siderales que acaba alucinando lentamente hasta disiparse. Las su escucha, las neuronas están en plena ebullición.

Otro largo tema como es “Yuppie sacrifice”, con sus ocho minutos es el escenario perfecto para seguir desarrollando sus espirales sónicas. Efectos que no cesan con extraños sonidos mas propios del free-jazz, mientras la batería trata de hacerse un hueco. Esto no son sonidos de fácil digestión, pero si logran tragar se convertirán en todo un manjar. Vestido completamente de HAWKWIND, una nueva odisea aparece ante nosotros. Voces ecualizadas entre poderosos tambores y sintetizadores y guitarras histriónicas. Exuberante y aturdidor, el tema se instaura en siderales espacios de ambientación futurista.

“Like a freak” mantiene la vocación del álbum. en esta ocasión introduciendo ritmos más propios del hard-rock y el rock and roll más frenético de los setenta, las voces proto-punk se desenvuelven ahogadas entre la locura y rabia de un tema que está compuesto al servicio del ritmo sin perder el aura experimental y psicotrópico. Intenso y cósmico pero a su vez más terrenal. Una contraposición diabólica con un resultado sorprendente.

Los tambores tribales son el punto de partida de “For the masses”. Toda una paranoia en forma de free-jazz espacial en la que el saxo pone el punto de cordura a unos incesantes efectos. Un tema que haría palidecer a bandas de avant-garde. Inconexo y libre por completo, es una escenario propio para la locura. Un corte extraño de dificil digestión que pudiera ser prescindible.

Con una ambientación celestial con coros celestiales, “The magic touch”, con sus efectos espaciales describiendo una dimensión más allá del desasosiego, es la antesala de crujientes rifss repetitivos que nos devuelven al estado en que ECSTATIC VISION mejor se desenvuelven. Un espacio sonoro en el que se crean insondable atmósferas para la experimentación mas psicotrópica con algún eco tribal.

“Grasping the void” incorpora el sutil sonido de la flauta entre la turbia psicodelia espacial. En esta ocasión el legado de HAWKWIND es aderezado con una nueva espiral entre las gruesas y ecualizadas voces. Un tema hipnótico, kraut pero a la vez pesado y con una buena cadencia. Una vuelta a los paseos siderales en los que mejor se desenvuelve la banda, con sus tortuosos momentos y con guitarras tomando un protagonismo entre los efectos en este camino de regreso.

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Reseña.- DR. HAZE & THE WISE LIZARDS.- “To Land Upon A Star (EP)”

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Nacidos como banda el pasado año, el trío suizo con sede en Ginebra DR. HAZE & THE WISE LIZARDS nos presenta su primer EP “TO LAND UPON A STAR”. Formados por Dr. Haze (guitarra, voz y sitar), Weezard (bajo y coros) y Leezard (batería) crean tres temas inspirados en la psicodelia desértica en un envoltorio de finas texturas orientales gracias a la sutileza de los acordes del sitar.  Una combinación en la que conviven en armonía los riffs stoner con los dulces pasajes lisérgicos. Temas llenos de mística y un magnetismo creado por las voces corales. Un liturgia que se rompe con sólidos muros creados por difusos e inquietantes riffs. Con la suficiente cadencia para que las ensoñadoras y enigmáticas atmósferas resulten de lo mas atrayentes. Suiza en los útimos tiempos, no para de emerger como una tierra fértil en bandas con sonidos pesados y viajeros, lo cual es una gran noticia. En este caso puede ser curioso que unos chicos criados entre montañas alpinas utilicen vibraciones tan dispares. Una encrucijada de sonidos entre el este y el oeste con un final, cuando menos emocionante en un magnífico debut..

“Diluvial”, con sus casi ocho minutos navega más sobre esas aguas llegadas de oriente a través de las dulces melodías y voces en la lejanía y el siempre estimulante sonido del sitar. ésto no impide que la tormenta de riffs aparezca sorprendiéndonos en esos remansos de paz creados por sus melodías.  Un misticismo intrínseco en cada nota que se decanta por dar protagonismo en un primer momento al sitar, para luego ceder el testigo a la guitarra ácida. Lángiudas voces en tonos grises que acaban siendo diluidas por fuertes y pesados riffs más propios del desert-rock o la psicodelia pesada. Con dos parte diferenciadas, el tema fluye en una atmósfera de psicodelia apacible, se recupera y renace como el ave fénix en poderoso y difusos riffs.

En el segundo corte, “Wise Lizard”, la banda se ciñe más a los sonidos propios de la psicodelia pesada. Dulces y sosegadas melodías con un contraste entre la calma predominante y momentos de engrosamientos de la guitarra y bajo. Unas nebulosas que no hacen perder el talante de una voces siempre seductoras.

“To land upon the star” nos devuelve en su primeros acordes a susurrantes pasajes en los que los acordes fluyen sin prisa. Repitiendo la fórmula de de partir de escenarios ten los que la tranquilidad nos arropa, para ir oscilando con pesadas resonancias. Voces cercanas al jazz con herencia setentera nos van introduciendo de lleno en momentos de mística reconfortantes. Siempre incorporando potentes riffs de una forma sutil, regresan a la calma psicodélica. Lo atractivo de los temas de los suizos es que su vocación es de tranquilidad, pero se resistir a renunciar a la fuerza arenosa de las guitarras pesada. Un uso medido y calculado que no estropea los temas. su aire místico es atravesado por las areniscas de los vientos desérticos.

Una magnífica carta de presentación para una banda novel que apunta maneras.

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Reseña.- PELEGRIN.- “Al-Mahruqa”

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El trío francés PELEGRIN presenta su primer álbum “AL-MAHRUQA”. Un viaje lisérgico a través de las frías noches del desierto. Aromas exóticos que conviven entre vibraciones progresivas y psicodélicas con muchos tonos post-rock e fuertes ritmos pesados. Monumentales espacios sonoros mas propios de la mil y una noches asediados por las tormentas del desierto. Ampulosos momentos en contraste con finos ornamentos en un cautivador trabajo que nos traslada a magnéticos e insondables espacios que se abren ante nosotros con un aura mágica y oscura en la que atrayentes voces revolotean entre vientos llenos de exotismo. Cinco largos temas que saben mantener el equilibrio entre la belleza y la fortaleza de su base rítmica. Uno de esos álbumes con los que te sientes atrapado tras los primeros acordes. Pasajes evocadores de lejanos lugares en los que las fuerzas de la naturaleza describen melodías atrayentes en constantes ondulaciones que se debaten entre la calma y la fuerza. Un perfecto equilibrio entre la monumentalidad y la elegancia con un resultado superlativo que sorprenden en un debut´sobresaliente.

Los tambores del desierto y el viento atraen las voces en la introducción de “Majoun”. Desde aquí ya podemos intuir el misterio del viaje. Tonos orientales de exótica psicodelia nacen y crecen poco a poco entre las armonías psicodélicas. La magia del este fluye iluminando la frialdad de sus pesados riffs. Una linea de bajo imponente que arrastra el tema hacia pesados momentos para crear un tema monumental que mama de postulados post-rock sin perder un ápice de su exotismo. Espacios ensoñadores entre frios pasajes en los que las arenas desérticas nos ciegan antes de que la brisa apacigüe la tormenta.   No parece que estemos ante una banda novel, aquí todo fluye y se entrelaza con gran habilidad y maestría, sin fisuras. Como broche final los cantos beduinos cierran el tema poniendo más magia.

Bajando la intensidad, “Farewell” se desarrolla por escenarios más psicodélicos si cabe. Psicodelia de nuevo cuño que toma prestados momentos shoegaze con esos sutiles acordes de guitarra y las hechizantes voces. Perdiendo los aromas orientales, los tonos grises persisten en tema que se recuesta en estructuras mas propias del post-rock en otra brillante combinación. Ampuloso pero dulce la riqueza de cada acorde vale su peso en oro. Desde la elegancia y los susurrantes momentos de guitarra hasta la contundencia de ese hipnótico bajo el corte avanza con fluidez mostrándonos distintas atmósferas que se contonean ante nosotros.

“Al-MARUG” bien podría ser la culminación creativa de muchas bandas, pero aquí estamos ante los primeros pasos del trío parisino compuesto por François Roze (guitarras y voces) Jason Recoing (bajo) y Antoine Ebel (batería).

Con el ruido de la tormenta y unos efectos de lluvian PEREGRIN nos introduce rápidamente en el ambiente de la noche mas fría. “The coldest night” nos envuelve en la melancolía con la sutileza de las guitarras y sus lánguidas voces. Describiendo un triste relato no exento de fuerza y rabia. Intensificando su forma, el bajo insistente y las difusas y pesadas guitarras arropan esas cálidas voces. Otro tema que parte de la calma para elevarse como si de un canto de esperanza se tratara. Aquí la banda ofrece su faceta más progresiva con una estructura más compleja, pero no por eso menos efectiva. La psicodelia más aterciopelada entre pasajes más propios de bandas netamente progresivas con momentos grandilocuentes con pesados riffs stoner. Dos estratos distintos tejidos con solvencia para obtener un tema completamente impresionante. Mención aparte merecen las seductoras voces que incrustan entre los sólidos ritmos.   Es tal la cantidad de sensaciones e influencias sonoras que me resulta difícil describir todo su potencial.

Mas calmados y retomando la senda psico-progresiva, “Dying light” recupera las bellas melodías con brillantes y aterciopeladas voces como preludio a la contundencia de los riffs. Entre atmósferas oscuras van nutriendo el tema con hirientes solos mientras el cadente ritmo avanza sin remisión. Un viaje melancólico que se intensifica con momentos post-rock sin perder esa vocación psico-progresiva. Tema a tema sigue sorprendiendo la solidez de la novel banda parisina y su capacidad para hacer que sus canciones vayan mutando con tanta soltura.

“Al Mahruqa” recupera los vientos arábigos trasladándonos nuevamente al desierto. Incorporando momentos jazz y fusionándolos con su apuesta psicodélica, los ritmos cobran vida como no habían hecho en los temas anteriores. Chamánicos tambores y guitarras exóticas se unen a un fiesta andalucí. Creando a base de cimiento post-rock una sólida base sobre la que se van soportando todo el colorido y los matices que se aportan al tema. Guitarras y efectos envuelven la atmósfera para sacarnos de la espiral sónica y depositarnos sutilmente en espacios relajantes en los que los aromas a incienso nos aturden y relajan. Un hechizo llegado de oriente para masajear nuestros sentidos antes de una nueva embestida de pesadas resonancias. Oscuridad y misterio al servicio de una causa en la que podemos encontrar momentos doom.

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