Reseña.- SWAN VALLEY HEIGHTS.-“The Heavy Seed”

a0501523453_10

Fuzzorama Records, el sello que toma su nombre de ese efecto que tanto nos gusta, publica el nuevo álbum del trío alemán SWAN VALLEY HEIGHTS “THE HEAVY SEED”. Todo un torrente de fuzz y heavy-psych de altos vuelos en un viaje hacia estados en los que la mente se deja llevar. Tres años después de su alentador debut, encontramos a una banda que se ha dejado seducir por el atrayente influjo de la psicodelia pesada, sin olvidarse de sus orígenes más desérticos. Mucho mas refinados, pero sin perder un ápice de energía, SWAN VALLEY HEIGHTS canalizan su creatividad por el camino trazado por Colour Haze o ROTOR. Una viaje a nuevas sensaciones sensoriales en las que los poderosos riffs se elevan para custodiar cálidas y seductoras melodías lisérgicas. Agradables texturas que nos acarician en temas con hechizantes voces en línea The Devil & Almighty Blues o All Them Witches.  Temas largos en los que desarrollan toda su magia, o en temas mas directos, lo cierto es que con éste álbum los alemanes piden un hueco en el trono de los elegidos. Sus serpenteantes pasajes instrumentales se ven asediados por golpes rabia a trabes de monumentales riffs, para decaer en el hechizo de unas atrayentes y magnéticas voces. Siempre consiguiendo que nuestra atención este en temas que evolucionan por distintos estados y espacios atravesando barreras sensoriales y temporales con momentos Causa Sui.

Una susurrante apertura en tonos psicodélicos nos introduce en “Heavy seed”. Un viaje sensorial de trece minutos que parte de espacios mas propios de All Them Witches o The Devil & The Almity Blues. Magia y sosiego en dulces acordes que van evolucionando lentamente. Creando el clima deseado, cada nota, cada acorde se incrusta en lo profundo de nuestra alma produciendo una sensación de sosiego. antes de que monstruosos y pesados riffs nos acechen amenazantes. Aquí aparece esa faceta doom de la banda. Momentos que transitan entre esa fina línea de la psicodelia pesada y el stoner doom. Una ondulación que se debate entre la fuerza y la sensibilidad. Sin renunciar a su vocación stoner, las guitarras rezuman fuzz engrosando un tema de vocación apacible hasta iniciar un peregrinar lisérgico a la altura de los grandes del género. Netamente asentados en entornos heavy-psych mantiene la tensión antes de que las voces inicien el ritual de seducción. Un hechizo del que difícilmente vamos a poder salir. ahora tomando prestados algunos momentos Causa Sui. El tema discurre de una manera ágil y ligera. Contenidos, no acaban de explotar en esa excursión psicotrópica. Con sutiles momentos desérticos que coquetean con la psicodelia más sensual. La sensación de bienestar llegará a cualquiera que se deje seducir antes de que una nueva embestida de crujientes riffs fuzzeantes nos golpee. Por la frontera entre esos dos mundos crean un tema sublime al que bien podríamos colgarle la etiqueta de “pata negra”.

Completamente enamorado tras los anteriores trece minutos llenos de intensidad, los acordes acústicos con arpegios y la electricidad pausada de la guitarra, “Vaporizer woman” va creciendo desde la belleza de unos magnetizantes acordes con genes Colour Haze, y vocación Rotor. Bellas voces y coros complementan otro atractivo tema de psicodelia contemporánea nacida de los desiertos mas arenosos. Las guitarras fluyen entre unos intensos ritmos de batería. Nebulosas cegadoras turbian la calma por ese jardín de las delicias que supone el tema. 

“Take a swim in God’s washing”, recuperando la vocación stoner de su anterior álbum, los alemanes se muestran más poderosos y pesados. Gruesos y crujientes riffs pesados inician un descenso a las profundidades más misteriosas. Mágicos espacios se abren ante nosotros, con unos momentos de batería especiales. Invocando a algún espíritu jazzero y aturdido por los platillos, algodonadas voces aparecen entre las tinieblas, Otro de los punto fuertes del trío. No solo la habilidad compositiva es su aval, la capacidad para hacer ondular los riffs desérticos con seductores registros vocales es algo que debemos apuntar en su haber como banda; unas buenas voces siempre es un activo. Así discurre el tema, entre arenosos sonidos y aterciopelados pasajes con un inquietante tema. La parte final se convierte en una jam, en la que cada instrumento está definido a la perfección. Cadente y poderoso acaba en una virulencia erupción de fuzz.

Partiendo de sólidos muros creados por un gigantesco bajo, “My first knife” se debate entre esa lucha de las guitarras por socavar los cimientos de esa fortaleza y la firmeza de los mimos. Esa fina frontera del stoner y la psicodelia pesada se ve traspasada continuamente en un tema en el que destaca el gran trabajo de la linea de bajo. ¡Qué bajo!

Debatiéndose entre esos dos mundos, “Peth waves”, va evolucionando desde postulados de psicodelia espacial. Un apacible sonido envolvente y nuevamente ese cadente bajo, fluyen sin prisa, lentamente. Una pausa adornada con bellas y sugerentes voces. Hipnótico por momentos, la batería va tirando del tema, arrastrando a los monumentales riffs hacia los más alto del firmamento. pesadas resonancias que son contrarrestadas en un segundo plano por bellas armonías hasta dejar al descubierto su lado mas pesado. Un debate constante que es resuelto con fluidez y habilidad para cambiar el registro. Sin que nos demos cuenta cambiamos de escenario para salir de los hostiles espacios y encontrarnos con un entorno más amable y apacible. Espacios siderales descritos por un espejismo que se diluye nuevamente por la monumentalidad y la pesadez. Un gran ejercicio creativo resulto con maestría que combina lo pesado y lo liviano con transiciones nada estridentes.

https://www.facebook.com/swanvalleyheights/

https://www.facebook.com/Fuzzorama/

 

Anuncios

Reseña.- ACID ALICE “The road”

a2942039327_16

Tratando de rescatar el rock clásico de los setenta los mexicanos ACID ALICE publican su debut. Con mimbres sacados de los setenta construyen un cesto moderno y divertido. Hard-rock, psicodelia, blues rock, proto-metal, stoner, todo tiene cabida para crean un sonido fresco, potente y divertido. Uno de esos disco que te puedes poner una y otra vez porque no hay un momento de aburrimiento. pesados, lisérgicos, rítmicos, desgarrados, Como si los espíritu de Jimi Hendrix, Johnny Winter, Jim Morrison o tantos otros, regresaran de los cielos para introducirse en los cuerpos de estos chicos. Temas de gran dinamismo y fantástico groovy. Pesados pero rítmicos e incitadores al baile. La banda sonora para una fiesta endiablada de rock and roll a la vieja usanza usando elementos modernos. Seducción constante, bien sea a través de contagiosos ritmos o de desgarradores momentos de psicodelia, siempre con el blues como referente. Toda una sorpresa que nos llegaba la pasada primavera y que persiste como uno de los debut más destacados del año. Dos guitarras asesinas y un vozarrón al servicio de una implacable base rítmica hace que cada tema, fluya de manera vertiginosa e intensa.   Desgarradores y desenfrenados, sus temas recorren todos los estilos de la década dorada del rock and roll. Absolutamente recomendado.

El disco se  abre con un la poderosa “Acid Horse “. todo un volcán en erupción que me recuerda por momentos a Cactus. Atronador tema de blues y hard rock de siempre con un aliño que lo stoneriza para acabar convirtiéndose en un corte de rock and roll por las bravas. Toda una chincheta en nuestros asientos que hará que botemos.

La batería y el poderoso bajo hacen la llamada al fuzz en “Destroy me”. Con una seductora cadencia vocal y un fantástico groovy rítmico, la garra y los tonos heavy-psych de esas guitarras hirientes, construyen un tema retro en el que el wah wah y el fuzz consiguen crean auténticas nebulosas lisérgicas. Todo un trance psicotrópico que nos envuelve en en un caleidoscopio hard. Imposible resistirse.

Con un inicio similar al “Rock and roll hoochie koo”, “Coming home” se desarrolla entre boogie-rock y fuzz. Alegre, contagiosos y absolutamente enérgico.

Tejiendo una tela de araña, el stoner y el hard rock se fusionan en “Free”. Un tema ondulante, que no esconde su vocación vintage. Un viaje en el tiempo de ida y vuelta en el que la voz de desangra bajo poderosos y contagiosos ritmos.

La banda no baja el pistón en  ” Wolf “. otro desgarrador registro en el que los ritmos de heavy-blues mas endiablados aparecen sobre ácidas guitarras.

Como si hubiera dos partes en el álbum, ” In My Memory “, se construyen sobre un blues lisérgico lleno de crudeza y desgarro. guitarras que se lamenta y voces que se quiebran sobre un torbellino rítmico de grandes proporciones. Un tema crudo y profundo que socaba tus sentidos..

“I’m losing the stars” es otro blues desgarrado e hiriente. Primitivo, áspero e incisivo, reposa en su parte central en momentos llenos de acidez. Otro tema, que bien pudiera haber sido compuesto de 1970.

Un magnético bajo encontramos en ” Broken Man “. un corte proto-metal que sirve de lucimiento a su cantante Darcy Core sobre esa estructura heavy-blues del siglo XX en la que los riffs nos golpean con parsimonia pero con contundencia antes de una nueva orgía de instrumentos desbocados.

Cambiando el registro, efectos de sitar y drones, abren “Fata Morgan”. Un tema que me recuerda al mítico “Riders on the storm” de The Doors. En los mismos tonos cadentes, y con esa cálida voz que emula a Jim Morrison, van oscilando entre el frenesí y esos espacios chamánicos en los que el blues más ácido impregna nuestros sentidos.  

Cambiando completamente, el registro, “Hate”, cierra el álbum en tonos acústicos. Las guitarras, y la seductora voz, esta vez acompañada de unos coros en segundo plano,  construyen un tema diferente, pero no menos impresionante.

https://www.facebook.com/acidalicemx/

Reseña.- MOCKERS.- “Oreka Ahula”

a3876845997_16

Tercer álbum del trío vizcaino compuesto por Jon García (bajo y voces) Asier Elías (batería y Ritxi Blanco (guitarra y teclados) desde su debut en 2.015. Un trabajo que se fundamenta en una particular visión del yin y el yan. El equilibrio entre conceptos contrapuestos en la condición humana que se refleja en la variedad de estilos que podemos encontrar entre sus surcos. Con un denominador común que parte de las voces en euskera, como si de una declaración de intenciones se tratara en cuanto a no renunciar a sus raices, consiguen ofrecernos un coctel de estilos en siete temas que toman influencias del hard rock setentero, del post-rock, de la psicodelia, o del post-hardcore, del rock progresivo del stoner más desértico así como especialmente del rock más reivindicativo. Todo ello elaborado y ejecutado desde una mirada alternativa que nace del rock vasco que tanta gloria dio a esa tierra en los años noventa. No se si el hecho de haber grabado el álbum en Andalucia (Trafalgar Estudios) haya influido en los guiños que hacen a los ecos progresivos de aquellos lares de hace cuatro décadas, pero el resultado es un disco ameno y variado en el que podemos encontrar distintas vibraciones bien complementadas como para que el resultado sea de lo mas apetecible. Desde el rock radical vasco hasta los ecos sinfónicos andaluces, MOCKERS van contruyendo sus temas sin ningún tipo de complejo. El álbum está editado por el pujante sello de Algeciras Spinda Records, que cada día va viendo como los esfuerzos de Berto van dando sus frutos. “OREKA AHULA” supone un soplo de aire fresco ante la gran cantidad de trabajos estereotipados con los que nos encontramos cada día. ¿Es una apuesta arriesgada?, la respuesta es que sí. Pero no debemos olvidar que el que no apuesta no gana, y más cuando tienes claro tu objetivo, y estos chicos parecen que lo tienen.

En una primera escucha nos llegará más el peso de  las voces alternativas, pero si quitamos ese envoltorio, descubriremos la riqueza de aromas y matices que tienen unos temas bien construidos y ejecutados. Versatilidad y originalidad que seguramente no te dejarán indiferente y que acabarán conquistándote.

Una breve introducción, nos sorprende en el preludio de “Taurus”. “Oreka ahula”, se fundamenta en unos acordes acústicos con arpegios y unos sutiles coros místicos para inmediatamente arremeter por la senda del hard rock mas rabiososo con tonos retro de vocación setentera. Las voces en euskera me trasladan a momentos de juventud en los que el rock alternativo vasco se escuchaba en cada esquina del pais. Una atrevida fusión entre un espíritu alternativo y el hard rock más clásico. Rock vintage que decae en espacios heavy-psych para resurgir de sus cenizas con pegadizos estribillos y una estructura de lo mas atractiva.

Sin darnos un respiro, “Érebo” da una vuelta de tuerca al tema anterior sumergiendose en aguas mas propias del rock progresivo, sin perder el aura de rock clásico. Si a eso unimos el punto que mas personalidad da al álbum, como son las voces en euskera, la sorpresa acaba siendo mayúscula. Ondulando con firmeza y dando más protagonismo a las melodías en detrimento de la virulencia de “Taurus”, entran en oscuros espacios más propios del nacimiento del rock andaluz. Como si estuvieramos ante bandas como Guadalquivir o Imán,  MOCKER’S nos presentan su propia visión de aquellos momentos. Complejos desarrollos que se elevan bajo los vigorosos ritmos de la batería de Asier, mientrás la guitarra de Richi abre las puertas a momentos netamente psicodélicos. Mientrás, la cadencia vocal no ofrece la garra de antes, sino que se modula para no desentonar en la estructura del tema. Fuzz y una envolvente capa atmosférica cubren uno de las pistas más destacadas del álbum.

Aprovechando los vientos psico-progresivos construyen el siguiente corte. “Marte”, nace la languidez de una voz que nos acaricia con delicadeza en una especie de pseudo-balada llena de sentimiento.  Un soplo de psicodelia masajea el avance del tema. Una acidez corrosiva con tintes espaciales y una estructura más progresiva se aleja de la parte alternativa y reinvindicativa de la banda. Aquí no tiene tanta influencia el registro vocal alternativo que encontramos en otros de los temas del disco. Estamos ante una travesía llena de épica en la que la banda muestra su faceta más experimental creando un tema complejo pero efectivo. Un clima de extásis no exento de fuerza, especialemtne en su parte final.

“Chrono” nos devuelve a los momentos mas alternativos. Una potente batería y unos gruesos riffs, unido al desgarro vocal más reivindicativo, acaba sucumbiendo a una estructura progresiva. Una contraposición de la que salen con soltura a pesar de la diferencia entre ambas.

Los acordes acústicos de los que nace “Libra”, unido a la lánguida y melancólica voz nos conducen a atmósferas progresivas en las que poco a poco van incrustando guitarras retro. Sin salirse del sinfonísmo, esas guitarras aportan la luz a un oscuro corte de tonos grises. Netamente inmersos en esos espacios psico-progresivos van ondulando la estructura con brillantes momentos para acabar arrivando a momentos más propios de bandas contemporáneas como My Sleeping Karma en las que la fuerza de los riffs no reniega de los momentos de bella calma. Con coqueteos post-rock y mucha psicodelia “Libra” se convierte en otro puntal de “OREKA AHULA”. Mántricos, intenso y sutiles acaban disipando el tema en el infinito en un big-bang final.

“Pegaso”, el tema mas corto del álbum, es una nueva incursión en sonidos de los setenta que cabalgan a a lomos de riffs retro en un viaje de ida y vuelta entre los noventa y los setenta.  Estribillos pegadizos adornan ese transito entre espacios aparentemente tan contrapuestos.

El cierre corresponde a “Pangea”, el tema mas largo del disco con sus algo mas de nueve minutos va fluyendo sin prisa pero sin pausa. Una cadencia sosegada que se instala en espacios progresivos. Nuevamente la riqueza compositiva se siente entre los espacios de oscuridad en los que se desarrolla. Cada nota y acorde, se miden en pos de ese reconfortante objetivo. Con una intensa y constante ondulación poco a poco nos envuelve entre sus hechizantes y seductoras atmósferas.  Pocos sobresaltos hasta una parte final en la que aprietan el pedal de la intensidad y el ritmo, especialmente con la dinámica batería hasta dejarnos con suavidad en remansos de paz más propios para la meditación. En toda esa vorágine no faltan brillantes guitarras en un segundo plano. El resultado es un “todo” compacto y brillante que concluye en unos coros que desaparecen en la lejanía.

https://www.facebook.com/SpindaRecords/

Reseña.- THE BLACK WIZARDS “Reflections”

a1667782157_10El cuarteto portugués con la publicación de su anterior álbum “WHAT THE FUZZ” confirmaba que su evolución progresaba adecuadamente, ahora con su nuevo álbum “REFLECTIONS” se gradúa “cum laude”. Mostrando una madurez digna de elogio nos sumergen en un sombrío bosque en el que los hongos alucinógenos impregnan sus temas. Altas dosis de psilocibina entre genes blues en un mágico entorno creado por unos temas apacibles que se recuestas en las profundidades heavy-psych que ya venían apuntando desde sus inicios. Un trabajo equilibrado en el que el que lo viejo y lo nuevo conviven en perfecta armonía. Temas elaborados que parte del blues-rock más clásico pero que poseen un carácter innovador. Sin caer en la corriente “retro” THE BLACK WIZARDS nacen en la era digital, pero mantienen intacto su espíritu analógico apostando por la experimentación con un resultado increíble. La magia mística hecha canciones para despertar los sentidos sin renunciar a la fuerza que habían mostrado en anteriores trabajos. “REFLECTIONS” es el trabajo más psicodelico de la banda; una psicodelia refinada y apacible que adornan con tonos exóticos o que fortalecen con tormentas arenosas para acabar construyendo un caleidoscopio sonoro de dimensiones descomunales. Todo construido desde el sosiego, con pausa y gran sensibilidad, lo que hace del álbum un auténtico plato gourmet para los amantes de la psicodelia y el blues. Un plato que posee una guarnición de soul y las altas dosis de fuzz a las que nos tienen acostumbrados. Tanto sus potentes e hirientes riffs como las melodías logran ser ensambladas con una habilidad. Es difícil discernir donde está la clave, ya que la ejecución de las guitarras es brillante, las voces magnéticas, y la base rítmica implacable. Todo ello les sitúa en lo más alto de la escena portuguesa. Un lugar que se vienen trabajando desde sus inicios, con una progresión que parece no tener fin.

Una especie de cantos espirituales introducen “Imposing sun” antes de sucumbir ante una bacanal de fuzz humeante en la que la seductora voz de Joana Brito. Se mantienen los genes setenteros, pero crear el contrapunto perfecto entre las voces y una instrumentación que se zambulle en los dictados heavy-psych a base de hirientes y afiladas guitarras que se hacen hueco entre la exuberante base rítmica.   

Con una estructura de temas variables, combinando temas más cortos y directos con otros más largos y profundos, “Outlaws” nos muestra el camino que va a recorrer el álbum.  Cadentes acordes que van creando un clima lisérgico. Voces que se acercan a momentos west-coast como antesala de una autentica excursión completamente lisérgica. Como si fueran ingiriendo los hongos que encuentran en su transitar por el bosque, logran describir enigmáticos entornos caleidoscópicos. Un plácido paseo que se colorea con los profundos registros vocales de Joana. Una voz que me resulta mucho mas seductora en esta nueva entrega de lo que había percibido en su anterior producción. El tema es la confirmación de que su experimentación va más allá de una banda retro-blues. Aquí la cosa se pone más profunda y seria, lo que hace que puedan desarrollar todo el potencial que llevan dentro.

 “56th floor” nos ofrece el lado más exótico de la psicodelia de los portugueses. Una confirmación de la lenta metamorfosis que viene sufriendo su sonido, aunque a la postre, la banda retoma sus orígenes de blues psicodelico. Así transcurre el tema entre aguas con meandros psicodélicos y corrientes blues, mientras las voces y los coros adquieren un tono vintage entre las incendiarias guitarras abarrotadas de psicotrópicos. El refinamiento y la sensualidad que transmite “Starlight” consigue relajarnos de la majestuosidad del tema anterior.  La calma se adueña de un tema que mantiene la mirada de reojo en el blues, pero que despliega todas las armas de seducción de Joana con su cálida voz para tonificarnos. Un tema que nos evoca una gran espiritualidad entre oscuras nebulosas llenas de tristeza y en el que podemos encontrar guitarras que nos evocan momentos floydianos.  Retomando los aires exóticos, “Symphony of the ironic symphaty” continua por la senda de la psicodélica mística para elevarse a entornos más terrenales con unos solventes riffs. Ecos west-coast, heavy-psych, blues y soul se perciben en sus acordes, mientras el fuzz y los ritmos vigorosos contrastan con las dulces melodías vocales.  Un aroma setentero entre lo desértico y lo netamente lisérgico en un tema que amena con explotar. Cabe destacar una cierta herencia vocal que me recuerda a la Patti Smith más chamánica mostrando todo el desasosiego.

Nuevamente el blues y el soul más calmado y con gran sensibilidad aparece en “Soul keeper”. Algún destello Janis en un corte con esa clara vocación psicodélica que contiene todos los temas del álbum. “Kaleidoscope eyes”, cierra el álbum, con la sensual voz de Joana, arropada por ese manto lisérgico. Tonos grises y de nuevo el recuerdo de Patti Smith me asalta. Guitarras que imprimen nervio a desasosiego vocal con efectos que revolotean en un ambiente de misterio. Dando un giro inesperado, en la parte central del tema, aparecen riffs arenosos con fuzz y efectos antes de retomar esos insondables escenarios de los que había partido. Los omnipresentes espacios psicodélicos con aura mística rebosantes de un magnetismo que proporciona la sensual voz.

“REFLECTIONS” está disponible en formato vinilo vía Kozmik Artifactz  y en formato CD vía Raging Planet.

Todos los temas fueron compuestos por Joana, Paulo, Lugatte & Mendes, correspondiendo las letras a Joana Brito & Paulo Ferreira. El disco fue producido por Budda y The Black Wizards, habiendo sido grabado por Budda en  Mobydick Studios. la masterización ha sido trabjo de Frederico Cristiano en October Mastering Sessions.

THE BLACK WIZARDS son: Joana Brito (voz y guitarra), Paulo Ferreira (guitarra), João Lugatte (batería, congas y percusión) y Fipu (bajo). Coros a cargo de Rita Sampaio, Joana Brito y Budda Guedes, con colaboración a los teclados y Rhodes de Nuno Gonçalves. La portada del álbum corresponde a JBWIZARD.

https://www.facebook.com/theblackwizardsband/

https://www.facebook.com/kozmikartifactz/

https://www.facebook.com/ragingplanet/

 

Reseña.- THE IVORY ELEPHANT.- “Stoneface”

a4069221961_16

Profundizando en la psicodelia sin olvidar el blues, THE IVORY ELEPHANT publican su segundo trabajo. “STONEFACE” se presenta como un “todo”, no es un conjunto de canciones sin más, sino que cada tema es una nueva evolución en esa exploración psicotrópica de los australianos. Una armoniosa convivencia de elementos capturados de los sesenta, con espacios más propios del siglo XXI. Una cautivadora nebulosa que sirve de ambientación a temas compuestos desde el sosiego y para el sosiego.Un curioso exotismo heavy-psych que nos atrapa con cada nota. Todo un analgésico para los sentidos en que podemos encontrar sonidos que nos recuerden tanto a Tame Impala, como a Pink Floyd, The Doors o incluso Rage Againg The Machine. Diez temas que son todo un festín para los amantes de los sonidos más psicodélicos. Canciones ricas en matices y en las que podemos encontrar una gran variedad de estilos incrustados en sus predominantes sonidos heavy-psych sobre distintas capas de guitarras que dan calidez a las composiciones.  Las letras de los temas varían su inspiración, pero dejando espacio a la imaginación del oyente sin ser explicitas.  

Inquietantes efectos, con teclados y guitarras floydianas creando una susurrante atmósfera que se ve coloreada por alguna guitarra surf en “Storm”. El tema que podría resumir el contenido de “STONEFACE”. Tanto la psicodelia espacial como vibraciones retro se aúnan con algún momento desértico en un corte que oscila entre los momentos oscuros y la luminosidad. Siempre con el fuzz como bandera, THE IVORY ELEPHANT me ha hechizado a la primera de cambio. ¡¡Increíble tema!!

En esos ambientes lisérgicos los australianos se desenvuelven con soltura. Prueba de ello “Maybe i’m a evil” con sus hipnóticos ritmos, efectos de unas guitarras que desprenden acidez en cada solo. Un tema que nos arrulla, acariciándonos hasta adormecernos con delicadeza. Un orgasmo sonoro lleno de matices que destroza cualquier atisbo de monotonía.  La ecualización de las voces, al igual que el tema anterior hace que el hechizo sea completo.

“Wars” recupera la esencia blues que les vio nacer. Cadente, evolutivo y por supuesto psicotrópico. _Una marmita llena de sustancias capaces de generar coloridos caleidoscopios que se mueven con parsimonia entre tonos retro, blues dentro de ese manto psicodélico. Con una entrada que me recuerda “Riders on the storm”, “Roll on”, transcurre sobre espacios psico-espaciales y algún tono surf en una guitarras completamente cautivadoras.

Saliéndose un poco de su propuesta “Jazzhead pt. 1” con sus arpegios acústicos se construye sobre lánguidos tonos de melancolía. Un poco fuera del resto, “Stoneface”, se deja llevar por los acordes de un piano clásico en el mismo tono de tristeza. Una melancolía que se eleva gracias a las guitarras floydianas que se introducen con mimo. Tristes espacios que contrastan con el resto de los temas.

Uno de los temas más potentes y vigorosos lo encontramos en “Low expectation”. Heavy-psych lleno de fuzz y efectos bajo luminosos ritmos. Sobre una base hard-rock, la banda consigue adaptar el tema a su particular sonido.

Cambiando el registro, “Stoneface jambore” es adornado con el exotismo del sonido del sitar. Bellos pasajes psico-folk con un cierto aire medieval flotan entre un sinfonismo turbio y envolvente.

A pesar de que el sonido de THE IVORY ELEPHANT nace de los sesenta, no dudan en ofrecernos temas que suenan actuales.  “Hard case”, con sensuales voces pseudo-jazz y un sonido retro aportado por el órgano, las guitarras no faltan a su cita para completar otro versátil y atrayente corte.

A estas alturas, no hay ninguna duda de la calidad de los australianos, pero aún así, “Jazzhead pt.2” es un nuevo coqueteo con momentos jazz. Elegantes pasajes de guitarra se conjugan con esa batería jazzera y una atmósfera en tonos sepia. Oscuros y melancólicos, no pierden su aura psicodélica. A pesar de adornar el tema con breves resplandores, sucumben a la tristeza para concluir con una aturdidora espiral de efectos.

El álbum fue grabado en Soundpark Studio’s en Melbourne, al igual que su último álbum “NUMBER 1 POP HIT. siendo mezclado por Andrew Hehir.

“STONEFACE” está disponible vía Kozmik Artifactz.

https://www.facebook.com/theivoryelephant/

https://www.facebook.com/kozmikartifactz/

 

Reseña.- JESUS THE SNAKE.-“Black acid, pink rain”

a2101230036_10

El cuarteto portugués JESUS THE SNAKE publican su primer álbum “BLACK ACID, PINK RAIN”. Un nombre que es toda una declaración de intenciones sobre su contenido. Un año y medio después de su puesta de largo con su EP homónimo, e incluyendo diferentes versiones de tres temas en él incluidos,   nos regalan cerca de un hora de estimulantes sonidos psicodélicos. con una indudable influencia de bandas como Pink Floyd que actualizan con algún eco Causa Sui. Grabado en vivo en una sesión en HertzControl Studio (Seixas, Portugal) la banda compone cinco largos temas instrumentales de sedosas texturas para la relajación de los sentidos. Elegantes en sus cuidados desarrollos instrumentales, incorporan elementos progresivos en su incuestionable apuesta heavy-psych, adornándola con ornamentos propios del  jazz. Seductores y sensuales, los acordes fluyen en una gama cromática que siempre nos incita a la distensión sensorial con sus lisérgicos fluidos caleidoscópicos. Una grabación con un impoluto sonido que nos permite apreciar con nitidez cada instrumento y todos sus matices. Burbujas de colores que van transformando su forma y su color, bajo acordes hipnóticos y tonificantes consiguen seducirnos hasta hacer que caigamos rendidos a sus pies. Un brillante álbum en el que plasman en un óleo toda la gama cromática que tiene en su paleta de colores. Esas pinceladas que consiguen que las formas se vayan transformando en algo misterioso que escapa a nuestra razón, dentro de un ejercicio de abducción a base de los fluidos lisérgicos que nos atrapan en su interior.

“Karma”  viaja a través de cálidos acordes de la guitarra hipnótica de Jorge. Tratando de adormecernos, con la solidez de una batería que ejerce de maestra de ceremonias para una travesía que, a la velocidad de la luz, nos envía a lejanas galaxias bajo el vehículo del persistente órgano que imprime la nota progresiva. Un estado de ingravidez proporcionado por una guitarra que lenta y suavemente, nos sirve de flotador en esa liviandad hasta desembarcarnos en tierra firme de un planeta desconocido. Con una velocidad sideral del espacio-tiempo pasando sobre nuestros cerebros, como si imágenes de  divinidades desfilaran por nuestros ojos a gran velocidad. Hipnóticos y místicos, JESUS THE SNAKE estimulan nuestros sentidos para crear un catarsis entre su música y nuestra mente. A pesar de estar ante una banda psicodélica, se vislumbran algunos ecos del sonido del desierto, en su versión más apacible.

Una odisea sónica dividida en dos partes de una misma pieza aparece en “Floyds I” y “Floyds II”. Con una introducción jazz rock, sobrevuelan el territorio de los ingleses Pink Floyd, muy influyentes en su sonido. En la primera etapa del camino, la guitarra de Jorge homenajea a David Gilmour emulando su personal sonido. Los acordes de guitarra me recuerdan los vividos en varias ocasiones en shows de Pink Floyd. Una guitarra cristalina, sensible, pero su vez, firme toma el protagonismo arropada por un órgano que recupera vibraciones progresivas llegadas de los años setenta. Pocas bandas contemporáneas pueden rescatar ese rico legado floydiano como los portugueses. Relajación y sensualidad en cada acorde, en cada nota. A mitad del camino nos aparece el primer giro en la composición. La referencia musical parece dar un pequeño giro a base de un órgano y un bajo que nos recuerda a los primeros Jethro Tull, en los que el tinte jazzero tenía su importancia. Arrastrándose sobre terrenos progresivos, la serpiente zigzaguea salvando todas las dificultades de la orografía de esos lares. Con un trepidante final lleno de fuerza hacen una pausa para abastecerse e introducirse en universos plagados de psicodelia, dónde los fluidos vuelven a tomar protagonismo. Formas difusas que van adquiriendo nitidez dentro de un espectro luminoso,  flotando en un ambiente de sosiego. Bucolismo sonoro que ya nos transmitieron con la puesta de sol sobre el mar tras ellos, en aquella memorable actuación en la playa de Moledo donde este año repetirán presencia.

Un insistente bajo da cobertura a acordes de guitarra que acompañados de un bombo, sirviendo de llave para abrir el espectro que la banda ofrece como un narcótico sobre el oyente.  Gotas en el firmamento como si estrellas que suavemente transitan por el universo.  El crescendo de la batería le da el toque de firmeza al avance. Las formas se van volviendo más extrañas, ya no se transforman suavemente, sino que la hilarante aceleración de la composición hace que se tornen súbitamente.

Describiendo insondables espacios, y con la atenta mirada de los acordes del órgano, “Duna” sigue incidiendo en esos genes floydianos. Hipnóticos van evolucionando hacia escenario en los que los pesados sonidos stoner hacen acto de presencia. Una conjunción entre lo liviano y lo pesado  que retoma esas brisas jazzeras entre los sonidos de la banda del fluido rosa.

La experimentación prosigue con “Black acid,  Pink Rain”. El profundo sonido del órgano de Gonçalo Palmas y una vigorosa base rítmica a cargo de la implacable batería de João Costa y el hipnótico bajo de Rui Silva nos conducen a unos remanso de paz, en los que nos adormecen con sutiles acordes recreando un jardín del edén con floreados momentos de rock progresivo con esa inclinación jazz que tanta gloria dieron a algunas bandas en los años setenta. el resultado es un tema con nervio en el que la belleza es descrita para deleite del oyente. 

https://www.facebook.com/jesusthesnakeband/

 

 

 

Reseña.- ARROWHEAD “Coven Of The Snake”

a2229030918_16

Nacidos algo más de hace diez años de la lava más incandescente del vigoroso volcán de la escena pesada australiana, ARROWHEAD publican vía Ripple Music su tercer álbum “COVEN OF THE SNAKE”. Estos chicos se toman las cosas calma, tardamos cinco años en tener su segundo álbum, y ahora la espera ha sido de tres, pero ha merecido la pena. Posiblemente hayan endurecido su sonido, y en éste último álbum se sumergen en vibraciones stoner mas ortodoxas con pesados riffs de las que habían usado anteriormente. Una completa descarga de fuzz  que a buen seguro hará las delicias de los puristas del género. “COVEN OF THE SNAKE” es una colección de canciones que no te dan tregua. Rock del desierto que toma prestados elementos hard & heavy  ofreciendo siempre un sonido difuso, rudo, sin sutilezas. Estructuras que se repiten con el fin de aturdirnos en su bacanal de fuzz humeante formando nebulosas psicotrópicas que anulan nuestros sentidos y activan nuestro cuerpo. El cuarteto aunque nos golpea duro, no se olvida de incorporar la melodía a sus voces de tonos heavy-rock. Un torbellino envolvente se cierne sobre nuestras cabezas con este nuevo trabajo de los australianos. Cuidando la cadencia rítmica logran temas que nos aplastan como una auténtica apisonadora sin frenos.

Desde el imponente inicio de “Coven of the snake”, el tema que da nombre al álbum, la vocación hard-retro sigue presente, pero ya notamos que las revoluciones han subido. Una cadencia rítmica arrolladora  nos arrastra a la espiral de fuzz que construyen, algo que es una constante que se repite en el resto de los temas. Un derroche de dinamismo y energía sin marcha atrás.

Recuperando momentos mas propios del heavy-rock de los ochenta, “All seeing eye” avanza con un caminar cansino. Pesado y repetitivo, la banda lo modula con los registros vocales mas propios del proto-metal. Casi cayendo en escenarios doom, el stoner y las melodías su unen a una fiesta en la que de descorchan botellas de fuzz espumoso.

Bajando las revoluciones y la pesadez, “Ceremony of skull” con una cadencia mas pausada, mantiene la vocación stoner fuzz, sin faltar a los pesados riffs, incorporan voces mucho más chillonas, combinándolas entre el humo cannabico que consige cegarnos.  Por momentos, recordándome a algún momento Elder, ARROWHEAD construyen un tema que camina por senderos a caballo entre las vibraciones heavy-psych, y el doom más lisérgico y oscuro.

Entre polvorientos caminos desérticos, “Ghost ship” utilizando esas voces heavy-rock, construyen otro tema en el que el desert-rock más rugoso hace acto de presencia. Una firme batería y algún momento psych en el que los efectos aparecen, los riffs pegan profundas caladas de humo adormecedor para conseguir un despliegue brutal de fuzz. 

“Root of evil” recupera de alguna manera parte del sonido al que nos habíamos acostumbrados en sus discos anteriores. Utilizando tanto elementos blues, con el hard-rock setentero más siniestro, consiguen un tema que constantemente parece que quiere anunciarnos algo. Creando la sensación de que algo va a pasar, y haciendo que la voz de Brett Pearl brille mucho más, van retrocediendo al hard rock más clásico en su sonido. Una regresión a los ochenta en la que los efectos fuzz no faltan a su cita.

Con estribillos efectivos y herencia Sabbath, “Dopanaught” mantiene el nivel de intensidad sobre repetitivos riffs en tonos más ácidos.

Aunque estamos ante una apueste netamente stoner, se puede apreciar que el cuarteto a mamado del néctar de los sonidos mas pesados de los setenta. Así “March of the Reptiles”  se nos presenta con aspecto heavy-rock bajo un a tormenta de arena del desierto.

Sin embargo, ARROWHEAD nos pone la guinda al final con “Golden thunderhaw”. Mas pausa y lisergia en detrimento de la pesadez consiguen el tema más psicodelico de todo el álbum. Pausado pero firme y con una cadencia rítmica contenida usan voces ecualizadas para conseguir ese aspecto borroso entre un nuevo derroche de stoner fuzz y heavy-rock.

https://www.facebook.com/ArrowheadHeavyRock/

https://www.facebook.com/theripplemusic/