AVER.- “Orbis Majora”

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A estas alturas, ya no es noticia que nos llegue un nuevo álbum de proporciones descomunales del volcán australiano de la escena psicodélica y alternativa. La novedad puede venir de la incorporación de una banda de estas características al catálogo de Ripple Music, compañía con la que se edita “ORBIS MAJORA”. Un sello que nos tiene acostumbrado a bandas más pesadas y que con esta publicación acierta plenamente en su apuesta abriéndose a nuevos horizontes que ya se venían vislumbrando en sus publicaciones.

Llevándonos al terreno que los australianos quieren, sus composiciones nacen de un big-bang en el que las supernovas invaden nuestras mentes con extasiantes pasajes de psicodelia que se combinan con densos momentos stoner. Los susurrantes registros vocales acompañan esta catarsis que AVER genera en cada tema, mutando a una crudeza y rabia de gran calado. La magia hecha música en muchos de sus pasajes hace que “ORBIS MAJORA” sea todo un analgésico para el bienestar de la mentes humana con este sobrenatural álbum. El tercero de su carrera y el más destacado por la gran calidad que atesora en sus surcos, en los que no faltan momentos retro-rock así como algún ramalazo doom y mucho fuzz sobre un auténtico sonido heavy-psych.    

Con momentos drone, y sobre un manto de apacible psicodelia “Feeding the sun” incorpora elementos sinfónicos con sonidos de violines entre los desarrollos de guitarra. Bellas atmósferas en las que vientos orientales nos refrescan y nos masajean sobre unos registros vocales que van enrabietándose arrastrando una instrumentación que se inclina a laderas de psicodelia pesada. Entre momentos stoner heavy-psych el cuarteto australiano desciende su intensidad depositándonos en valles floridos en los que el sosiego se palpa. No solo estamos ante registros apacibles, la fuerza y la tensión del tema viene marcada por una combinación de sus dos guitarras en las que aparece algún riff de tintes retro. Generando la magia con ecos de violines para transformarla en retro-rock con destellos de fuzz humeante y embriagador.

En su anterior trabajo AVER se mostraba más contundente de lo que se presenta en “ORBIS MAJORA”. Esto para nada significa que la banda haya perdido un ápice de fuerza, aunque los insondables pasajes que encontramos en “Disorder”, suponen una nueva exploración psidodélica sobre ensoñadores espacios, seguramente más terrenales. Los ritmos oscilantes son una constante que se repite en todo el disco. Aquí, con las guitarras explorando atmósferas heavy-psych, y nuevamente con alguna brisa oriental que brota con sutileza, pero a su vez, con unos desgarradores momentos vocales. un sentimiento que se transmite con eficacia y que es capaz de relatar la tensión entre la calma. Dulce pero cruda, arrastrada por pesados riffs  que suceden a desarrollos stoner en los que las cuerdas vocales se ponen al rojo vivo. Una constante combinación de pasajes tranquilos que se engruesan en ritmos poderosos para decaer nuevamente en lo liviano y sutil. el resultado es un brillante ejercicio de psicodelia pesada con hard de tintes retro. Como si estuvieramos ante Causa Sui vistiendo su música con ropajes vintage y retro.

El trabajo de sus dos guitarristas está fuera de toda duda, y  “The last goat out of Pompei”. es un claro ejemplo de ello. Misteriosos e inquietantes atmósferas se describen bajo la atenta mirada de unas reconfortantes voces que acaban transformarse casi en guturales, para en un nuevo giro en la trama, descender hacia abismo doom con unos pesados riffs tras la calma inicial. Rompiendo la apacible magia, muestran su lado más terrorífico y poderoso. Un pozo del que brotan narcóticos solos en busca de algo de luz entre las tinieblas, regresando a esos maravillosos momentos en los que la instrumentación nos envuelve y nos acaricia con su reconfortante mística innata. Una loca experimentación con un resultado magnífica en el tema menos lineal de todo el álbum.  

Siempre con largos temas, “Unawswered prayers”, con sus mas de doce minutos va un poco más allá, y, desde una calmada introducción en la se usan elementos pseudoespaciales con multitud de efectos logran generar esa expectación que nos hace preguntarnos… ¿Y ahora qué? ¿Por dónde nos van a sorprender estos chicos?.  La respuesta es una odisea que navega por la inmesidad sideral explorando con pausa insondables escenarios intergalácticos en los que las notas flotan. Un espacio de ingravidez que culmina con un regreso a lo terrenal con ritmos que se incrementan en su intensidad. Una voz incisiva y generosa, transmite sentimiento para llevarnos al nirvana. mostrándose algo más progresivos AVER, combinan postulados más propios de Colour Haze ornamentándolos con un lindo sinfonismo, en lo que parece todo un canto a la esperanza. Con un pesado final stoner-doom con un inmenso trabajo de bajo, ponen la guinda a un apetitoso pastel.

“Hemp fandango”, el tema que cierra “ORBIS MAJORA”, nos muestra al cuarteto más involucrado en riffs stoner con tintes que ya habían utilizado anteriormente. con una estructura de jam, el tema serpentea sobre espacios heavy-psych. Más acidez en una orgía de fuzz que evoca a sonidos setenteros y que constantemente oscila entre el hard-rock y la psicodelia pesada. distorsiones desenfrenadas culminan en otro final de stoner con vocación doom. 

Una eficaz ingeniería compositiva en otro enorme trabajo llegado desde la tierra de los canguros, cosa que a estas alturas ha dejado de sorprendernos.   

AVER lo componen: Luke (Guitarra), Jed (Bajo), Chris (Batería) y Burdt (guitarra y voz).

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FROZEN PLANET 1969.- “The Mystery Wheel”

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Los jammers australianos FROZEN PLANET 1969, a poco mas de dos meses después de publicar su último álbum, The Heavy Medicinal Grand Exposition”, nos presentan un pista inédita grabada en la sesión de Electric Smokehouse. Una jam de 25 minutos de viaje ácido por espacios insondables que hará que tu cabeza vuele más allá. Grabado y mezclado por Frank Attard en  el estudio y masterizada por Noel Summerville en 3345 Mastering Diseño de portada por John Debono-Cullen. El tema está disponible via Pepper Shaker Records.

FROZEN PLANET 1969 son: Frank Attard (Batería), Lachlan Paine, bajo y Paul Attard (Guitarra).

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LIQUID SUN.- “Exploration”

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Segundo registro del año del trío austriaco LIQUID SUN.  Dos largas jams a lo largo de media hora en la que la música flota creando un estado de bienestar y sosiego que va más allá de lo terrenal. El blues y la psicodelia transmitiendo sensaciones desde los instrumentos de la joven banda. Sin necesidad de voces, se las apañan para crear sosegados espacios donde la relajación se introducen a través de nuestra piel. Partiendo de estructuras blues y stoner, van añadiendo elementos en los que las reverberaciones fuzz están presentes. 

En comienzo murmurante, sobre acordes que se repiten generan un hipnotismo apacible en “Hypnotic Memories”. Unos platillos insistentes y los riffs repitiéndose en su propuesta, consiguen elevar la fuerza del tema. Una vez alcanzada la cima, el blues sale de las cuerdas de la guitarra de Joseph Buttinger. Haciendo que la guitarra llore con cada nota en blues psicodélico al uso. Sosiego y sentimiento siempre bajo la garra que todo blues debe contener en su interior. Un humo cannabinoide va creando atmósferas perturbadoras y redentoras que desembocan en pedales y reverberaciones fuzz. Con algún momento más pesado en su instrumentación, la mayor parte del corte transcurre por sosegados caminos que conducen a

Algo más misteriosos, los primeros acordes de “Wonders of Pilgrimage”, parten de estructuras stoner, para, con un magnetizante bajo de la mano de  Christian Weilguni, avanzar cadenciosos a llanuras inquietantes. Una vez allí, la guitarra con reverberaciones orientales va desarrollando atractivos solos llenos de color. Fuzz y pedales destacan sobre una base rítmica que mantiene el hipnotismo. A partir de ahí, la estructura de la jam sigue su exploración psicotrópica. Si en el tema anterior existía un claro carácter blues, en esta ocasión esos ecos desaparecen en pos de estados más lisérgicos. Con innegable presencia de elementos orientales, LIQUID SUN se deja llevar por la improvisación psicodélica, abandonando los ecos stoner. solo en la parte final se incrementa  la intensidad del tema coqueteando con esas vibraciones. 

 

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TURKISH DELIGHT.- “Kadaif”

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Después de las buenas sensaciones que nos dejó su EP homónimo de 2.017, la formación israelita TURKISH DELIGHT nos presenta su álbum “KADAIF”. Siete auténticas delicias turcas en forma de temas llegados desde Tel- Aviv. Como tales, son unos dulces densos y contundentes a la vez que exóticos. Una masa pastosa de heavy-psych rebosante de fuzz, combinado con espesos riffs stoner así como con ensoñadores momentos de psicodelia apacible. Pesados riffs con origen retro-rock y mucha herencia sabbathica hacen que empecemos el año con muy buen pie.

“Tere” empieza a derrochar fuzz desde sus primeros acordes. Sin hacer prisioneros, los israelitas van al grano. Potentes y pesados pasajes combinados con inquietantes momentos de psicodelia ácida y oscura en la que la larga sombra de Black Sabbath hace su primera aparición.

Después de la primera embestida, si sigues todavía en pie, TURKISH DELIGHT nos introduce en “Tilliran”. Las primeras notas nos sorprenden después de la embestida anterior con sus susurrantes acordes.  A modo de hechizo, su narcotizante inicio solo sirve para atraparnos en una espiral diabólica de riffs stoner. Contundencia y fuerza con plomizos riffs que aparecen grandiosos e imperturbables. Fuzz hechizante para dejarnos noqueados.

Si los israelitas gustan del stoner, y sus monumentales riffs son capaces de aturdirnos, temas como “Boomfire” nos muestran también la otra cara de la banda. Una mezcla efectiva de pesadez doom junto a desarrollos heavy-psych en los que las guitarras construyen una mezcla efectiva y polivalente. Cimbreándose a través de los trastes, Gilad Kessler y Tal Dekel construyen las pistas en capas paralelas pero independientes a la vez.

No faltan los riffs retro llenos de vitalidad. “Ashan” está lleno de ellos, con unos atascos que conforman un agujero negro de fuzz a un ritmo diabólico Frenéticos y efervescentes lograr anular los sentidos y atraparte haciendo que los hirientes solo se claven en nuestras neuronas.

El exotismo de TURKISH DELIGHT se pone de manifiesto con las calmadas atmósferas que nos ofrece “Kadait”. Sus narcotizantes pasajes de guitarras arropadas por vientos orientales generan espacios en los que la psicodelia pesada nos va sumergiendo en bellos espacios sonoros propios de Las mil y una noches. Devorándonos poco a poco con magnetizantes pasajes que describen un jardín del edén ocupado por lisérgicos momentos llenos de luces y sombras. la dualidad de las guitarras y algunos poderosos momentos pseudo-doom de tinte oriental completan un bello tema en el que las guitarras se superponen una a la otra apagándose poco a poco en su parte final.

En “Kareem” , con pesados riffs de vocación setentera los de Tel-Aviv ofrecen su lado más grandilocuente con oscuros espacios sonoros de vocación doom. Con unos solos ácidos revoloteando entre la ampulosidad de sus pesados riffs consiguen un atrayente y oscuro tema que nos hechiza con el fuzz que desprenden unas notas que acaban noqueándonos.

Cierran con un tema en el que el retro-rock más dinámico y divertido vuelve a recuperar momentos Sabbath. “Lotkabli”, con cambios constantes en su desarrollo, retoma estructuras de stoner vintage en el que la dualidad de guitarras muestran todo su poderío y versatilidad. Soberbios y endiablados desarrollos perfectamente ensamblados que van oscilando a hipnóticos y cautivadores momentos e profundidad lisérgica.

TURKISH DELIGHT lo componen: Gilad Kessler (guitarra), Tal Dekel (guitarra) Dan Lustiger (bajo) y Aviram Shiker (batería).

https://www.facebook.com/TurkishDelightBand/

TIMESTONE.-“Unspoken”

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Vibraciones masivas de psicodelia, stoner de tintes progresivos y buenas dosis doom nos llegan desde Austria de la mano de TIMESTONE. Casi cinco años después de que publicaran su Ep, presentan UNSPOKEN. Con una mayor contundencia, pero sin perder aquella vocación lisérgica que apuntaban en su debut. Sonidos en los que el fuzz está muy presente en las espirales stoner del trío. Todo ello sin renunciar a la elegancia de momentos atmosféricos en los que la banda nos ofrece relajados pasajes que se acercan a la frontera del post-rock por el camino de la psicodelia drone. Un apetecible viaje en el que no faltan resonancias setenteras entre las nebulosas psicotrópicas a las que nos invitan descubrir con éste álbum.

“Hangman’s valley”, abre el trabajo sobre pesados riffs toner que se camuflan en un traje de psicodelia pesada. Desgarrados registros vocales rescatados de los noventa acompañan el torbellino sónico del trío. Solo ácidos deslumbran entre la contundencia de unos riffs que flirtean con el doom. Un tira y afloja entre la acidez y la pesadez que acaba resolviéndose con fuzz oscilante que conjuga ambos elementos.       

El lado más sosegado hace acto de presencia en “Unspoken”. A través de momentos drone, la psicodelia más sosegada coquetea con resonancias post-rock, en las que el bajo narcótico y los atractivos pasajes de guitarra crean un tapiz multicolor. un desdoblamiento de acordes con una ornamentación que va adquiriendo consistencia. después de haber escuchado “Hangman’s valley”, parece que estamos ante otra banda distinta. Nada que ver con el tema que le precede, hasta la parte final en la que los riffs se robustecen para reposar en momentos de psicodelia pesada.  Algunos pasajes hipnóticos de cobertura espacial en la que los efectos revolotean sobre las armonías.

Un corte reivindicativo con mucho trasfondo social nos sorprende con su cálidas voces, sobre unos bellos y sosegados acordes en “All wrong”. Rabia vocal que trasmite estados de ánimo que van cambiando con una soberbia instrumentación. Retomando momentos más densos la melodía no desaparece en un tema bien estructurado y que intenta ofrecer la visión de TIMESTONE ante la situación socio-política actual. Un gran trabajo de Chewie, su guitarrista y cantante, logrando transmitir todo el trasfondo del tema.

Llegados a este punto, de versatilidad, los austriacos retoman momentos heredados de los setenta. “The mirror”, utiliza distintos elementos entre los que está el hard, el blues, la psicodelia. Registros vocales cercanos al Jim Morrison más chamánico muestran toda la garra de un tema con un pesado ritmo que acaba enredándose en unos riffs que se inclinan a momentos doom, para sorprendernos con un giro inesperado, o no tanto, a desarrollos de psicodelia narcotizante. Profundos y desgarradores momentos que se precipitan en un torrente sonoro de gran caudal.

En otro paseo por apacibles espacios drone, “Phonophobia”, vuelve a rescatarnos los momentos más lisergicos y adormecedores de TIMESTONE. Bellos e hipnotizantes momentos en los que la guitarra describe la belleza bajo la imperturbable mirada del bajo de Felix y la cadente batería de Thomas. un nuevo tema que vuelve a engordar su ritmo sobre misteriosos espacios de psicodelia elegante y perturbadora. Momentos en los que las notas de la guitarra enajenan nuestra mente sobre riffs que se transmutan al doom.

Densos pasajes cercanos al doom aparecen en “Abaddon”. El sucesor de Lucifer aparece con cara amable envuelto en efectos psicodélicos que se suceden en el misterioso entorno en el que se describe en el tema. Una instrumentación fluctuante describe la transformación agrandándose y volviéndose más pesada. Alguna voz gutural pone la nota grandilocuente y terrorífica mientras la banda arremete con riffs de psicodelia pesada creando una oscuridad en su descenso a los abismos.   

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FUZZY GRASS.- “1971”

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Un año ha pasado desde que los franceses nos sorprendieran con su EP en vivo en el que el fuzz rebosaba por los cuatro costados. Ahora, con su primer álbum, “1971”, nos dejan claro que aquello no fue un espejismo, sino un punto de partida que culmina con este trabajo en el que a través de tonos vintage de blues y enérgica psicodelia, obtienen un resultado muy apetecible para los amantes de los viejos sonidos de los primeros setenta.

Jams caleidoscópicas sobre distintas capas sonoras en las que las sustancias alucinógenas están presentes en todos sus surcos.

¿Que podemos esperan de un álbum que se abre con tema llamado “Electric ayahuasca”?. Todo un viaje místico en el que extraños sonidos y efectos sobrevuelan el camino de una guitarra narcótica a modo de introducción de poco mas de minuto y medio.
A continuación, “The alone boy song”, se construye sobre cenizas CREAM, pero aderezados por sustancias más ácidas que los británicos. Con un toque espiritual y más densos y oscuros, van transitando por pantanosos territorios donde los efluvios humeantes y aturdidores van generando un espacio de inconsciencia narcótica gracias a esa alteración psicotrópica.
Heavy-blues stonerizado con tintes retro es lo que nos ofrece “The faceless”. Un alegre y poderoso ritmo, se va salpicando de poderosos solos de guitarra. Un viaje 45 años atrás en un tunel del tiempo a través de un tránsito lisérgico. Con momentos netamente heavy-psych con una desgarrada voz que no pierde la fuerza y la garra en ningún momento.

Tras los momentos de calma en los que la voz trata de seducirnos con una tenue instrumentación comandada por una poderosa batería, aparecen momentos que evocan a los mismísimos BLUE CHEER. Alaridos y una guitarra que se desangra en solos ácidos, hirientes, con un final en sonidos west-coast.

“The upside down” sigue el mismo camino. Ahora con más presencia blusera en sus notas, la acidez la salpican de momentos cercanos a CACTUS. A caballo entre éstos y BLUE CHEER, los inquebrantables ritmos de batería y bajo, la guitarra va serpenteando entre gritos y efectos que desatan una locura psicotrópica a la que la razón  no puede vencer. Un éxtasis liberador en el que la energía fluye en torrentes sonoros. Cabe destacar el vigor de una batería tocada a la vieja usanza sobre solos repletos de fuzz y efectos.

Si la banda gusta de los sonidos de los primeros setenta, en  “1971”, no podía faltar la herencia hendrixiana. ésta hace acto de presencia en un tema como “Healed by fire”.

Una bacanal de fuzz sobre una más que poderosa batería, que hace desprender y transmitir energía en cada una de sus notas. La estética retro sigue presente, pero a unas revoluciones sonoras inconmensurables. Fuzz, fuzz fuzz, y un ritmo diabólico logran hacer un corte de proporciones descomunales. fuerza y vigor en los que el bajo nos golpea con insistencia. Las voces se ecualizan generando ese espacio de enajenación que pretende la banda con toda su exuberancia sonora.

Tras la extenuación del tema anterior, parece que FUZZY GRASS nos ofrece un bálsamo en forma de tema con texturas COLOUR HAZE combinadas con blues-rock ácido. La sombra de BLUE CHEER sigue siendo alargada en “The winter haze” . Aquí parece que la banda duda en seguir el camino de los setenta o mostrarse más contemporáneos en su sonido. Lo  cierto, es que el tema tiene matices de ambos momentos. Los solos de guitarra, no son tan endiablados, pero el thc sigue estando muy presente en sus notas. La lucha entre en sonido de una batería que recuerda a Ginger Baker, y los ahogados momentos vocales nos trasladan décadas atrás, pero sin embargo, las estructuras de la guitarra nos ponen en el siglo XXI. por otro lado, encontramos calmados y tensos momentos en los que la voz trata de emular al Rey Lagarto en alguna de sus disertaciones. Matices, matices, y más matices seguimos encontrando en cada uno de los temas.

 Para terminar, el ritmo nítidamente retro, de “Shake your mind”, nos devuelve a los primeros setenta. momentos Hendrix, que van evolucionando, intensificándose, y llenándose de efectos en una nueva orgía sónica. Un desenfreno lleno de garra y fuerza que bien podría definir el sonido de una banda que indudablemente gusta del fuzz, y lo reparte a diestro y siniestro. Si el trabajo de Clément Gaudry-Santiago a las baquetas es descomunal, el de Laura Ruiz , su guitarrista, no le anda a la zaga. Si a ellos unes el poderoso trabajo de bajo Thomas Hobeck, la fórmula es perfecta. y como colofón, una desgarrada voz que se desangra en cada articulación de las cuerdas vocales de Audric Faucheux.  Como resultado, tenemos un exuberante disco en el que la banda deja claro cuales son sus intenciones. Un disco que a buen seguro les aupará a festivales por la geografía europea este próximo año, y sino, al tiempo…..

  

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SON CESANO.- “Submerge”

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SON CESANO, irrumpe con fuerza en la escena psicodelica con su debut “SUMERGE”. Desde algún espacio situado entre ROTOR y COLOUR HAZE,  el cuarteto suizo nos sumerge en estados de ánimo que se encuentran en su propio mundo interior, navegando por apacibles mares de psicodelia atractiva conde el hipnotismo borbotea entre un caleidoscopio instrumental que hace expandir nuestra mente. Unas sutiles atmósferas que exploran momentos lisérgicos de gran belleza sonora en los que no faltan las reverberaciones fuzz.

Lo primero que nos encontramos son dulces acordes de fina psicodelia que van elevándose sobre atractivos espacios en pura linea COLOUR HAZE. Así “Submerge”, el corte que da nombre al álbum, dota de protagonismo a la dupla de guitarras de Simon Marty y Robin Weissen. Una solvente y envolvente instrumentación arropa estos desarrollos abriendo un halo de luz en un corte presidido por nebulosas rítmicas en las que aparecen ligeros esquemas blues, que acaban despeñándose hacia espacios más propios de ROTOR

Desde un fantástico groovy, y una colorida cadencia creada a base de bajo y batería,  “Cold seep”, con constantes requiebros, pasa de los hipnóticos y adormecedores ritmos repetitivos, a insondables espacios de apacible psicodelia con momentos CAUSA SUI.  narcóticos y susurrantes, la dupla de guitarras va generando entornos de una bella calma que nos atrapa entre sus notas. Un sonido completamente limpio y gratificante. Cristalinas estructuras que van torneándose, repartiendo fuzz en cada giro. 

Una vez sumergidos en los entornos lisérgicos, SON CESANO, construyen “Aberration”.  Un tema que parte de juegos de pedales, que nos van descendiendo a las profundidades más psicotrópicas. Formando un auténtico caleidoscopio en el que las texturas y formas van cambiando en un espacio multicolor. Oscilantes, con balanceos acompasados durante quince brillantes minutos en los que la banda muestra todo su potencial compositivo. El corte, poco a poco va evolucionando hacia una ampulosidad grandilocuente decorando con bellos ornamentos ese tránsito. Tras algunos momentos de atascos, los efluvios lisérgicos borbotean hasta eclosionar en pesados riffs stoner que desaparecen en beneficio de una explosión floral. Toda una metamorfosis con una tenue instrumentación que nos va acariciando suavemente. Un masaje mental que nos hace liberar la razón, abriendo nuestra menta hacia espacios de placer sensitivo en una búsqueda del gozo y la relajación tántrica. Llegados a este punto, el ritmo va levantándose gracias a los intercambios de solos de sus guitarras, así como del robótico ritmo de la batería de Dominic Gwever, y el sutil bajo de Julian Betschart. Todo esto pone el potenciometro a niveles elevados al límite de la saturación en su parte final.  Un brutal tema que por sí solo, hace que “SUBMERGE” merezca la pena.

Sobre esos tonos hipnóticos que aparecido en los anteriores temas, “Martini effect”, sigue incidiendo. A golpe de bajo y con intercambio de sencillos acordes, van construyendo un corte aparentemente intrascendente que pasa por diferentes estados de ánimo; con momento ciertamente pesados que se combinan con entornos de psicodelia contenida. 

Con “36070”, la banda se recuesta con bellos acordes de cierto aroma oriental en un entorno mágico, en el que las guitarras brillan seductoras dentro de un calma, que poco a poco se va diluyendo en ritmos más vivaces y cadentes. Una belleza de tintes mágicos que nos sumerge nuevamente en momentos cercanos a los sonidos de ROTOR, con los que compartieron escenario hace semanas en lo que a buen seguro fue una eclosión hechizante. Un viaje mesiánico en el que las estructuras van cambiando sus formas, consolidándose en pesados sonidos que son salpicados con hipnóticos momentos. 

“Dust eye”, cierra el álbum por la misma senda de los temas anteriores. Nuevamente generando elegantes momentos,  que no reniegan de la fuerza stoner. Mostrándose sólidos, la banda introduce solos cambiantes haciendo que los cambios de ritmo vayan cambiando los estados de ánimo. el tema se diluye en su parte final, entre misteriosas armonías que van más haya de la razón para mostrarnos un particular mundo interior que concluye con momentos épicos.

Tendremos que estar atentos a la evolución de SON CESANO, ya que con ésta carta de presentación se ponen en el centro de la escena con un disco grabado en vivo en Lucerna y cuya calidad es indudable.

https://www.facebook.com/SonCesanoBand/