Reseña: PSYCHLONA.- “Venus skytrip”

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Las fantásticas sensaciones que nos había dejado el debut de los británicos PSYCHLONA hace dos años con “MOJO RISING“, quedan corroboradas con “VENUS SKYTRIP”, su nuevo álbum. Creando toda una hemorragia de fuzz cósmico, entre chamánicas voces y atronadores ritmos, me dejan con una sensación de que han conseguido la fórmula mágica para atrapar al oyente con su desert-rock sideral impregnado de intoxicantes pasajes heavy-psych.   Fuzz cósmico que nos arrolla entre nebulosas arenosas herederas de sus paisanos Hawkwind. Haciendo de mediadores entre el mundo terrenal y dimensiones que van más allá de la mente humana, el álbum es una invitación a una travesía por el desierto tras una ingesta de peyote. Haciendo salir todos los demonios, PSYCHLONA con sus canciones, trata de llegar a lo más profundo de nuestras neuronas, para dejarnos a merced de su música. A pesar de que siempre inyectan dosis de psicodelia pesada a cada canción, “VENUS SKYTRIP” es todo un escaparate de desert-rock a la altura de grandes como LOWRIDER, o los propios KYUSS. Jugando con habilidad con distintos elementos, las dosis de proto-doom también están presentes en este impactante álbum que volará cabezas. Como aquellas grandes pirámides construidas por las antiguas civilizaciones, los británicos tratan de estar cerca del espacio sideral con sus torbellinos de fuzz intergaláctico. Una apuesta que, al margen de ser ortodoxa, sabe conjugar vibraciones que van desde Pink Floyd a The Doors, lo que demuestra que, a pesar de que el stoner es el la piedra angular de la creación de sus temas, no se circunscriben solo a estas vibraciones. Sin duda, los fans más acérrimos de los sonidos del desierto están de enhorabuena, pero aquellos menos ortodoxos, también podrán disfrutar de un álbum sólido, prieto y bien construido.

El álbum está disponible vía Ripple Music y Cursed Tongue Records.

PSYCHLONA son: Phil (Voz / Guitarra), Dave (Guitarra / Voz), Martyn (Bajo) y Scott (Batería). 

Fue en el verano de 2015 cuando el embrión de  PSYCHLONA  comenzó a desarrollarse en Yorkshire, en el norte de Inglaterra. Solo tres años después, la máquina de groove de ocho patas completamente formada lanzó su álbum debut ‘Mojo Rising’ en Ripple Music y Cursed Tongue Records, luego defendió a este último en las etapas de connaisseur de Desertfest London, Fuzztival Denmark y HRH Doom v Stoner Festival , junto con una gira europea completa.

Nunca una banda para sentarse y tomar las cosas con calma, escribir para lo que se convertiría en el próximo álbum comenzó a fines de 2019. Los cuatro desaparecieron en ‘The Cave’ para el invierno, armados con cervezas, kebabs y un puñado de ideas para nueva música y no surgió hasta que se realizó el trabajo en los primeros meses de 2020.

Desde los primeros acordes, “Blast off” nos hace ver que estamos ante algo grande. Majestuosa apertura que te engancha al relato de los británicos. Una apertura hipnótica entre locuciones y efectos desatan la maquinaria arenosa. Tormentas de fuzz sobre pesados y bien construidos ritmos conjugan un tema que coquetean tanto con el mejor sonido heavy-psych y el más puro desert-rock. Solidez y contundencia lleva al tema a un escenario desértico con sus tonos chamánicos. Un magnífico tempo rítmico y esa voz ahogada transitan por nebulosas mientras la maquinaria rítmica resulta perfectamente ensamblada. Aquí todo suena perfecto, crujiente y mostrando una gran solidez. Estamos ante un tema rocoso, arrollador pero a su vez, lleno de un magnetismo que acaba atrapandonos entre sus fauces. Todo un himno que volarán cabezas, sin duda. 

Con un aspecto mas oscuro y misterioso “10.000 volts” juega con hechizantes momentos ocultistas impregnados en thc entre riffs proto-doom de dimensiones descomunales. Transitando entre humeantes bosques en un clima lleno de tensión, la psicodelia pesada juega con los tenebrosos riffs en verdaderas arrancadas de furia. Una nueva forma de exploración psycho-doom en las que las voces ecualizadas aportan ese tono chamánico y misterioso.Todo un elixir que acaba por narcotizarnos con sus altas dosis psicotrópicas.  Estamos ante un tema aturdidor (como la mayoría de los incluidos en este trabajo) que consigue crear una dualidad de sonidos perfectamente diseñada. Golpeando las neuronas del oyente, y zarandeandolo a su gusto, estos chicos saben cómo transmitir toda su fuerza. Un tema grueso, pesado, rugoso y sobre todo, muy psicotrópico. 

Tras las dos embestidas anteriores, “Blow” no baja el listón. Su stoner lento y plomizo transita cadencioso entre nebulosas arenosa en las que las melodías vocales adornan una muro sónico inexpugnable. Sin renegar de los ecos proto.metal, los dictados Sabbath aparecen en esa dualidad con la que constantemente juega la banda. Un atractivo tema que coquetea sin rubor con la oscuridad pseudo-ocultista y las arenosas tormentas desert-rock.  Su cansino ritmo no es un obstáculo para atraernos a su espiral de fuzz intoxicante entre atronadores tambores. ¡¡Otro tema brutal!!.

Sin hacer prisioneros, “Star” va directo a la yugular. Un torbellino proto-metal con vocación cósmica heredera de Hawkwind. Olor a 70’s en una escenario desértico ubicado en algún lugar de universo infinito. Fuzz, fuzz, fuzz…. y pegadizos ritmos invitan a todo un aquelarre sónico que hace balancear nuestro cráneo. Uno de esos temas que puede provocar esguinces cervicales y que supone toda una invitación al desenfreno. “Star” es una de esos temas que te insufla energía hasta dejarte exhausto. 

Crujiendo entre una combinación de ecos proto-metal y desert-rock “Edge of the universe” nos invita a un nuevo aquelarre de fuzz cósmico. Librando una batalla entre cegadores riffs con aromas sureños y espacios más lisérgicos construyen una tormenta arenosa de proporciones descomunales. Sonidos primitivos en un entorno post-apocalíptico descargando fuzz. Un tema cavernícola que golpea con fuerza sin desdeñar una buena dosis de psicodelia intoxicante. 

Una inquietante línea de bajo nos recibe en “Resin”. Efectos envolventes en un escenario pantanoso en el que la bruma despide efluvios narcóticos. Magnéticas voces arrastran a la banda a un escenario más propio de Pink Floyd entre majestuosos y exuberantes pasajes heavy-psych.  Estamos ante el tema más lisérgico de todo el álbum y en el que la banda nos traslada a una dimensión sensorial haciendo que nuestras neuronas traspasen una frontera cósmica dejándose llevar por sus potentes e impactantes riffs. Un ritual chamánico en el que el legado de The Doors aparece sutilmente como invitado a esta fiesta pagana en el desierto. 

Tras el trance anterior, los británicos se pertrechan  en “Tijuna” entre turbios espacios rebosantes de fuzz cósmico. Un vendaval cegador que prosigue su viaje por espacios arenosos con una cierta herencia Hawkwind. Un nuevo torbellino sónico del que es difícil escapar. Su frenético ritmo y sus crujientes y monolíticos riffs reciben los ecos de los 70’s especialmente en los registros vocales. Un voz que consigue salir airosa en ese turbio ambiente.  

Instalados en esas vibraciones stoner desérticas, PSYCHLONA sabe modular sus canciones con ecos de clara vocación setentera como demuestra una vez mas “The owl”. Una canción que vuelve a tomar prestados elementos usados por Hawkwind hace décadas, para insertarlos entre pasajes de clara vocación doom. Creando un agujero negro de fuzz, el tema pone banda sonora a un ritual chamánico entre tambores ceremoniales. Sólido y pesado el corte, muestra el lado más crudo de la banda. 

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Reseña: DAILY THOMPSON.- “Oumuamua”

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En activo desde 2.012 el trío de  Dortmund publica su cuarto álbum “OUMUAMUA“, posiblemente el mejor de toda su discografía. Un trabajo en el que la banda explora algunos sonidos que no habían sido tan habituales en sus álbumes anteriores y en el que podemos encontrar desde los difusos riffs stoner llenos de fuzz hasta pasajes de psicodelia pesada en línea RotorColour Haze, pero en el que también encontramos una mayor presencia de sonidos llegados de los setenta. Si la influencia en el sonido de la banda del grunge de los noventa está presente con ecos  Sonic Youth, lo cierto es que en este trabajo si hay algo que predomina, es el blues. Un blues chamánico que por momentos coquetea con el sonido The Doors, y que no duda en explorar entornos de rock clásico con aroma sureño y vibraciones más propias de All Them Witches. Sus temas están perfectamente ensamblados y cuentan con la dualidad de voces DannyMephi, lo que hace que el álbum adquiera un color especial. Otro de los factores que despierta mi atención es la exploración psicodélica que aparece en alguno de los temas. Canciones de mayor duración en las que encuentran un espacio perfecto para desarrollos más elaborados y hechizantes lo que supone un plus en el haber de la banda. Sin duda “OUMUAMUA” suena diferente a sus entregas anteriores, pero esos cambios, solo enriquecen a la banda. Esa mayor presencia del blues y de la psicodelia más ensoñadora no hace que la banda pierda su carácter alternativo, lo que a la postre es un elemento más que hace que DAILY THOMPSON se muestre como una banda más compacta y más creativa.

DAILY THOMPSON son Danny Zaremba (voz y guitarras) Mephi Lalakakis (bajo y voces) y Matthias Glass (batería). OUMUAMUA está disponible vía Noisesolution.

“She’s so cold” con sus once minutos nos da una clara muestra de el tipo de álbum que nos presentan los alemanes. Un entorno en el que la psicodelia se colorea con la voz de Mephi con registros a caballo entre Patti Smith y Sonic Youth, algo que veremos repetidamente en alguno de los temas. Con una buena cadencia rítmica los ecos alternativos se incrustan con precisión sobre esos ensoñadores pasajes heavy-psych impregnados en hongos mágicos. En ese entorno psicotrópico el corte funciona a las mil maravillas gracias a su cadente y magnético ritmo. En su segunda mitad, la canción se precipita por un torrente de fuzz desértico con difusos riffs bajo la voz de Danny en esta ocasión. En su parte final, la banda se inclina por los sonido stoner sin perder ese carácter alternativo que les lleva a recordar los ecos de los 90’s sin desdeñar la psicodelia presente en todo el tema.

Con una cadencia blues, “Sad Frank” el single que nos adelantaron hace semanas, toma la herencia The Doors Jugando con las voces, Mephi y Danny hacen que el tema evolucione engrosando su sonido con riffs  que serpentean seductores entre pinceladas lisérgicas. Instalados en un entorno más propio de garito de blues humeante y olor a bourbon, de la intoxicante neblina emergen solos ácidos que se retuercen en cada nota. El tema cuenta con una nota de color vintage gracias a la incorporación del sonido del órgano, lo que supone una novedad en el sonido de la banda.

Por la encrucijada entre el proto-metal el blues y el retro rock, “Oh my mind” se muestra como un corte divertido y pegadizo que te atrapa sin remisión. Invitandonos al baile, el blues ácido y los riffs stoner sacan lo mejor una banda que no tiene reparos en jugar cada vez a más cosas. En la parte final aparece ese dueto de voces  que tan buenos resultados ofrece, en esta ocasión en un apoteosis final que tras coquetear sin reparos con el blues, se ve aderezado con esos ecos alternativos.  

Sin perder la esencia americana que rezuma del álbum, “Slow me down” nos traslada a las vastas praderas del medio oeste. Un espacio sureño en el que con los cactus como testigos, nos invitan a transitar por largas rectas atravesando el desierto. Stoner, boogie, garage al servicio de un tema que se inclina por el sonido de All Them Witches en una constante oscilación que no les hace perder particular sonido.

“Half Thompson” es un blues rock con sabor a 70’s. Salvaje y primitivo su aire macarra le dota de mucho gancho sobre esos sonidos clásicos. En una línea bastante ortodoxa, el corte contiene magnéticos pasajes ácidos que no hacen sino enriquecerlo. En sus notas se percibe un cierto aroma a Zeppelin.

Con sus doce minutos, “Cosmic cigar (Oumuamua)”, nace de borboteantes pasajes heavy-psych entre efectos que revolotean sobre nosotros creando un entorno chamánico en el que dejar volar nuestra mente. Todo un hechizo sonoro que nos lleva a la noche desértica entre las plegarias del chamán. Un conjuro de riffs difusos que se agigantan entre intoxicantes brebajes creando un escenario para el desarrollo de la psicodelia pesada que da lugar a distintas escenas relatadas bajo una mágica y lisérgica atmósfera. La voz casi recitando de Mephi con una peculiar ecualización añade un toque de misterio que por sí mismo, sabe cómo narrar la trama. Incorporando ese toque grunge en algunos momentos vocales consiguen una perfecta conjunción de elementos sin perder la vocación psicodélica. Seguramente estamos ante el tema más impactante del álbum, un corte que se va cociendo a fuego lento y que supone una innovación respecto a los temas que habían compuesto hasta el momento. Todo un espacio para flotar y dejarse llevar. 

En modo acústico, casi como un loner-folk, “River of a ghost” reposa en tonos folk con la voz áspera y cálida de Danny sobre hipnóticos acordes. Un híbrido entre esas vibraciones y las que nos ofrecían en los noventa las bandas de Seattle con sus conciertos unplugged. 

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Reseña: ELLIS/MUNK ENSEMBLE.- “San Diego Sessions”

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Si unes a dos talentos llenos de virtuosismo como Jonas Munk (CAUSA SUI) a la guitarra y Brian Ellis (BRIAN ELLIS GROUP, ASTRA, PSICOMAGIA) a los teclados, y  les acompañas de una corte de músicos de lo más granado de la escena de San Diego como Dominic Denholm (bajo) (MONARCH) Thomas DiBenedetto (Batería / guitarra) (SACRI MONTI, MONARCH, ex-JOY) Anthony Meier (bajo, teclados) RADIO MOSCOW, SACRI MONTI), Dylan Donovan (guitarra) (SACRI MONTI, PHARLEE), Paul Marrone (batería) (RADIO MOSCOW, ASTRA, PSICOMAGIA, COSMIC WHEELS, BIRTH, BRIAN ELLIS GROUP) Andrew Ware (batería) (MONARCH), Trevor Mast (bajo)  (BIRTH, PSICOMAGIA, BRIAN ELLIS GROUP, ex-JOY), Conor Riley (teclados) (ASTRA, SILVER SUNSHINE, BIRTH), Andrew Velasco (percusión) (LOVE, THE CITY  & SPACE), Evan Wenskay (SACRI MONTI) y Kyre Wilcox (bajo) (TRUTH ON EARTH) dejándoles tocar con libertad en unas sesiones en la soleada California, la tormenta perfecta está servida. Una bacanal de ritmos con unos tambores atronadores entre una sangría psicotrópica de la guitarra y unas teclas vintage multicolor con elementos jazz y una cierta vocación espacial acompañan la orgía lisérgica que crean en cada tema. Temas que son como auténticos agujeros negros que acaban por atraparte en su interior y que son como un brebaje intoxicante que hace que durante cerca de una hora, nos olvidemos del mundo terrenal para embarcarnos en un viaje cósmico del que no querrás salir. Cortes exuberantes llenos de matices y sonidos  fluyendo libremente, sin ataduras, pero que acaban por conseguir que todo tenga sentido, y ahí está su mérito. 

Podríamos decir que estamos ante ese segundo álbum de PSICOMAGIA que tanto llevamos esperando. Al menos su contenido es el que yo me hubiera imaginado de esa segunda entrega que por ahora no ha llegado. La fé es lo último que se pierde.   

Si hay trabajos experimentales de estas características que su digestión no es del gusto de todos los públicos, en este álbum, ya seas fan de estos sonidos, o no, si lo pruebas,  acabarás completamente atrapado. Puede ser que teniendo en cuenta los antecedentes, cosas así solo pueden suceder en San Diego.  Con los roles bien definidos, Jonas nos ofrece una orgía psicodélica que es amortiguada por los teclados de Ellis, ofreciendo distintos aspectos, a veces espacial, otras progresivo, en muchas ocasiones jazz. Todo es válido y más si se hace de la forma en la que lo hacen estos talentosos músicos. Todo un brebaje embriagador de proporciones monumentales que nadie debería dejar pasar sin disfrutarlo.  

“SAN DIEGO SESSIONS” está disponible vía El Paraiso Records.

“The wedge” abre el álbum con los rebosantes tambores como preludio de una jam ácida en la que encontramos numerosos elementos progresivos. La libre creación en un tema psicodélico con un ritmo arrollador. Solos interminables entre teclados envolventes y efectos incesantes. Una bacanal de sonido que nos atrapa sin remisión en mundo en el que los psicotrópicos son el plato principal. Con una vocación avant-garde los teclados confluyen con los solos de Jonas en un viaje a los confines de la psicodelia más abrumadora. Con momentos casi espaciales, la travesía se convierte en tortuosa mientras los músicos lograr combinar pasajes mágicos con perturbadores momentos instrumentales. Toda una experimentación en la que los músicos parecen sentirse cómodos en esa orgía de instrumentos que por momentos parece anárquica pero que finalmente logra unir todas las piezas del puzzle con maestría. Un exuberante tema que fluye con brío pero cuidando los detalles.

En un escenario aparentemente más calmado, “Pauly’s Pentacles”, también con once minutos supone un nuevo paseo por atmósferas psicodélicas. En esta ocasión más cercanos a postulados espaciales, la sangría de la guitarra de Jonas produce una hemorragia de pasajes de mágica psicodelia con un trasfondo más sosegado. Pura acidez si, pero a la vez amortiguada con las dosis vintage de las teclas de Brian.  Un espacio cósmico en el que los músicos se mueven con facilidad tomándose un respiro del frenesí del corte anterior.  Mucho más narcótico y hechizante, el tema deja espacio para el lucimiento de esa dupla maravillosa que componen Jonas y Brian. Inspìrados en momentos hendrixianos, van creando una serie de capas superpuestas que elevan la intensidad del tema. Una evolución que vuelve a sumergirse en esa poción mágica llena de alucinógenos para ofrecernos un tema lleno de una intensidad no reñida con la belleza. Si el tema anterior conseguía atraparnos entre sus fauces, aquí el efecto narcótico nos lleva a un estado flotante en el que nuestros sentidos son estimulados en cada acorde, en cada nota. sin dejar espacio para la pausa el tema fluye y evoluciona por esos insondables entornos nebulosos ubicados en un lugar indeterminado de la galaxia en el que la magia surge espontáneamente.  

“Munk’s dream”, un título a priori muy evidente, nos hace presagiar un nuevo paseo por el lado más acolchado de la psicodelia. Con una cadencia rítmica algo más contenida, la guitarra de Jonas desprende belleza y magnetismo en cada nota, mientras Brian toma un papel secundario aunque fundamental para poner la guinda a ese ambiente de ensueño en el que se desarrolla el tema.

En “Electric saloon” se vislumbra un mayor peso de Ellis en la composición, aportando ese toque funk a la psicodelia florida. Con ornamentos jazz, el corte conjuga distintos estilos manteniendo sus genes psicotrópicos.   Aquí se percibe la influencia del sonido que lleva caracterizando a San Diego desde hace años. No en vano en el disco participa la flor y nata de la escena local, y eso, sin duda se hace sentir. Con la guitarra instalada en la psicodelia más vanguardista, y las teclas oscilando entre distintas vibraciones van tejiendo otro tema impactante y atrayente que nos sitúa en su parte final en los confines del universo entre una nueva bacanal de ritmos.   

Cada canción parece ser como un agujero negro que te atrapa para transmitirnos variadas sensaciones que lo alejan de la monotonía. 

“Bucket Drips” se sumerge más en una espacio jazz con complementos psicodélicos. susurrante y cauteloso, el tema va describiendo una atmósfera oscura e intrigante. Casi desde el silencio, despliegan sus virtudes en un escenario distinto al de los cortes anteriores. Jugando siempre con los sonidos en distintos estratos, aportan un tono vintage a los hechizantes acordes. Masajeando con cada nota, logran crear el sosiego y un estado sensorial de lo más gratificante. 

Alejándose aparentemente de la bacanal perturbadora, “Larry’s Jungle Juice” emerge con sosiego para ir convirtiendo su forma a una especie de free-jazz lisérgico que acaba por precipitarse en una nueva jam. La improvisación en estado va construyendo un hipnótico tema que va volviéndose más tormentoso a diferencia del sonido que le vió nacer. Por momentos, decantándose por el exotismo, extraños coros parecen presentarse como espectros momentáneos. Revolviéndose entre una nueva orgía de ritmos y solos en un ejercicio experimental de proporciones monumentales. 

“Stone Steps” cierra el álbum por un prado acolchado de psicodelia aromática con vocación cósmica. Sutiles pinceladas jazz se pintan en es cuadro caleidoscópico que van creando en esta nueva jam. elegantes momentos que contrastan con la virulencia de los tambores o la ambientación espacial. Por el lado más narcótico se van dejando llevar por ese viaje lisérgico con destino indeterminado. Dicen algunos que lo importante no es la meta, sino el camino. Pues aquí parece que siguen esa premisa, dedicándose a que cada nota, cada acorde, cada riff, sea único e irremplazable.  El final del tema me da razón, ya que acaba diluyéndose sin ningún final. ¿Será esto una puerta abierta a una nueva entrega?

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Reseña: ANDROMEDA SPACE RITUAL.- “All Shades Of Perception”

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Los polacos ANDROMEDA SPACE RITUAL tratan de poner en nuestros oídos un pedazo del universo con su álbum debut “ALL SHADES OF PERCEPTION”. Si, nuevamente otra banda nacida en Polonia dominando los confines de la psicodelia pesada con maestría. No se trata de obsesión personal con este país, pero cada día nos vuelve a sorprender una nueva formación de la escena underground polaca con un álbum magnífico. Un caso probablemente digno de estudio, pero de cualquier manera, me gratifica enormemente. Llevamos tiempo comprobando como se manejan estas bandas con el psycho-doom, pero ANDROMEDA SPACE RITUAL parece querer ir mas allá, y explorar los límites del espacio exterior embarcados en una nave que toma su energía de la  ayuhuasca o de dietilamida, para crear verdaderos espacios psicotrópicos que invitan a dejarte llevar por su magnetismo. Su vocación espacial queda de manifiesto en cinco largos temas en los que las atmósferas narcóticas carentes de gravidez, se exploran con gran acierto. Pasajes que se construyen con calma, sin dejar nada al azar, y que a la postre suponen un apetecible plato gourmet para los amantes más puristas de la psicodelia del Siglo XXI. Heavy-psych a veces ortodoxa, pero en otras ocasiones, que toman rasgos de ciencia ficción, en una narrativa cinematográfica que consigue hacer partícipe al oyente del trance sensorial al que nos invitan cada uno de sus temas. Con algunos pasajes floydianos contrastando con otros más pesados, el cuarteto no reniega de la electrónica, si bien en pequeñas dosis. La guitarra emanando efluvios lisérgicos arropada por el sutil sonido de unos sintetizadores que cumplen su papel con el soporte de un poderoso y cadente bajo.  “ALL SHADES OF PERCEPTION” contiene algunos de los mejores pasajes de psicodelia espacial que he escuchado en mucho tiempo, por lo que invito a cualquier amante del género a que se una a este viaje sensorial a través de los confines del universo. 

ANDROMEDA SPACE RITUAL son: Marcin Bis (guitarra), Mariusz Łyżwa (batería), Dominik Spasówka (sintetizador) y Kamil Lasonczyk (bajo).

“Signs of the unseen” pone la nave espacial polaca en funcionamiento entre efectos siderales. Acordes netamente lisérgicos van creando una atmósfera que nos invita a todo un viaje sensorial. Ensamblando con esmero las notas más graves con una guitarra que gusta del uso de los pedales nos sumergen en un mundo mágico en el que todo sucede con una gratificante calma. Bellos pasajes que invitan a un trance en el que lo terrenal no parece tener cabida. Flotando entre narcóticas nubes los pasajes drone aportan esa mística atrayente que enriquece su psicodelia. Lo espiritual y lo sensorial dominando un entorno en el que los asteroides son los invitados en esa nueva dimensión. Aquí encontramos gratificantes efluvios que nos reconfortan y atrapan en un tema para escuchar bajo luz tenue en un ambiente relajado. El corte poco a poco se va tornando más aturdidor entre una tormenta de efectos y sintetizadores envuelto en el sonido de la galaxia embarcados en la nave psicotrópica de los polacos. El tema contiene alguno de los mejores pasajes de psicodelia espacial que he escuchado en tiempos. Quince minutos magnéticos y hechizantes que dan cuenta de la calidad de esta fantástica banda.
El sonido de los sintetizadores abre “Lazarus”. Inmersos en ese escenario espacial, a diferencia del corte anterior, la guitarra desaparece en su tarea de aportar la acidez a los temas para dejar el espacio en el que la propuesta electrónica adquiere el protagonismo con los sintetizadores como únicos actores.  
“Relay” trascurre bajo pasajes heavy-psych de manual añadiendo elementos exóticos al sonido de la guitarra. Una guitarra que nos invade con solos psicotrópicos de los que de cada nota emanan sustancias lisérgicas que van directas a nuestras neuronas. Generando un clima hipnótico el bajo y una cadente batería hacen el resto en un tema pesado que no pierde esa estela espacial en la tan bien se mueven. Tras los tres primeros minutos, la canción gravita hacia espacios desconocidos en lo más profundo de la galaxia con una narrativa casi cinematográfica describiendo el inquietante transitar por esos entornos intergalácticos.  La banda consigue absorber al oyente haciéndole partícipe de un relato que pasa por distintas tres fases diferenciadas para acabar diluyéndose en un entorno clónico del que partió. Toda una odisea psico-espacial de dimensiones descomunales construida desde la pausa y la calma.
Con una apertura de tintes floydianos, “Bulletcluster!” nos sumerge en nuevo espacio sonoro con insondables y atrayentes pasajes en los que cada nota se percibe con completa nitidez. Abriendo nuestros sentidos el tema nos atrapa en un entorno más hostil en el que nuevamente el hipnótico bajo nos hechiza para sumirnos en otra bacanal sensorial. Sustituyendo a una ingesta de ayahuasca, el carácter sanador del tema nos redime de las malas vibraciones para ofrecernos un mundo irreal con nueves de colores sobrevolando entre una pesadez subliminal en el que nos hacen caer atrapados. Como epilogo, un majestuoso y épico órgano pastoral pone el cierre al tema.
“Telepath” nos reitera la invitación a los enigmáticos espacios siderales en los que el silencio es el amo. Casi a hurtadillas, cada nota aflora en un génesis particular. Rock espacial en estado puro, en el que los vestigios de Pink Floyd vuelven a aparecer en una lenta pero implacable evolución adornada con bellas melodías de ensueño. Todo un despertar a un nuevo mundo regido por ecos post….. Entre una bruma espacial y sus efectos, la banda se inclina por pasajes que flirtean con los estándares post-rock antes de engrosar sus riffs a un territorio más propio del stoner instrumental. Estos chicos parecen conocer bien todas las fronteras de la psicodelia, explorando todos sus confines hasta fusionarlo con otras reverberaciones afines.

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Reseña: ASIMOV AND THE HIDDEN CIRCUS.- “Flowers”

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Todo un trance devocional por atmósferas de psicodelia pesada con exóticos aromas orientales el que nos ofrecen los portugueses ASIMOV en su cuarto álbum “FLOWERS”. Un fascinante trabajo lleno de espiritualidad construido sobre bellas melodias cautivadoras. En esta ocasión el trío incorpora a Joana Guerra para un determinante trabajo con el violonchelo y a Peter Wood en la segunda guitarra lo que hace que todos los temas adquieran dimensiones épicas. El álbum conjuga la psicodelia de bandas como LAMP OF THE UNIVERSE o YAHOWA 13 junto a otros elementos más propios de la escena stoner dotando sus ritmos tribales de gran fuerza. Aquí todo es bello, sólido y a la vez liviano y sugerente. Todo un canto seductor que invita a la meditación con momentos west-coast y atmósferas de gran acidez con una lisergia amortiguada por ese mágico sonido del cello y unas voces y coros completamente seductores. La versatilidad nos lleva a encontrar ecos mediterráneos en una apuesta que explora el exotismo entre brumosas atmósferas con olor a incienso. Los riffs pesados complementan los vaporosos momentos psicotrópicos creando un apacible y logrado caleidoscopio sonoro  para conseguir un espacio meditativo y reflexivo que nos aleje de lo terrenal. Los temas se balancean entre cuidadas melodías de las que aflora toda la fuerza unas poderosas guitarras que consiguen introducirnos en un agujero negro de confort narcótico. Sin duda, “FLOWERS” es el mejor trabajo de una banda con un década de trabajo a sus espaldas, en la que no ha dejado de madurar huyendo de cualquier estereotipo y sin titubear a la hora de enriquecer sus temas con distintas texturas e influencias.  

“FLOWERS” está disponible vía Irene Records Vinil Experience 

El trabajo parte con “People of the mountain sermon”, Un tema presidido por la psicodelia con aromas orientales. Entre hipnóticos ritmos el misticismo de la voz aireada con exóticos vientos pseudo arábigos los portugueses crean un mantra sonoro de proporciones monumentales. Un tema gratificante y lleno de magnetismo, una de esas canciones que tras la primera escucha te ha atrapado en unos surcos llenos de una belleza meditativa ideal para la introspección. Relajante y sanador cada uno de sus acordes sirve de terapia anti estrés bajo sus bellas melodías con olor a incienso.  

Entre acordes acústicos y riffs heavy-psych se va cocinando “The seeker”.  Un corte con aroma a west-coast lleno de una espiritualidad heredera de bandas como YAHOWA-13 en el que no faltan los solo ácidos y corrosivos. De aspecto frágil pero con unas entrañas sólidas fluye con toda su fuerza entre su vocación mística. 

“Until the morning comes” levita entre hipnóticos acordes sobre coros chamánicos para elevarse sobre un escenario más stoner sin renunciar a sus genes psicodélicos.  Sin duda su misticismo sigue latente entre riffs que se elevan ofreciendo una dimensión algo más pesada.

En una línea parecida, “Shaman sacrifice”, aporta intensidad con sis prietos riffs. Un tema con cadentes ritmos que nos invita a un paseo por boscosos parajes entre tambores tribales que auguran que algo va a suceder. En esa espesura psicotrópica se desarrollan momentos ensoñadores de gran fuerza en una combinación efectiva y atractiva. Huyendo de los mantras, los portugueses experimentan con sonidos que no abandonan la psicodelia colorista en la que se mueve todo el trabajo. El tema es el escenario para el desarrollo de buenos solos entre una cuidad y compleja instrumentación. 

Bajando la intensidad y dejándose llevar por un nuevo mantra, “Shadows of the summer” con sus cadentes ritmos nos va guiando por una nueva ruta psicodélica. Coqueteando con los sonidos heavy-psych más ortodoxos construyen un tema lleno de hipnotismo. Partiendo de la calma el tema evoluciona lentamente a un entorno más ácido en el que las guitarra van creando una bacanal con sus punzantes y humeantes solos entre exóticos pasajes que mantienen esa mística oriental. 

Bajo acordes acústicos con un cierto aroma mediterráneo nace “The merchant”.   otro tema con olor a especies en el que los aromar de oriente colorean unos ritmos atractivos y espirituales. Seducidos por el misticismo oriental, los elementos folclóricos aparecen entre coros de tonos arábigos entre una intoxicante neblina psicotrópica. Entre violines y el sonido del cello, el tema nos traslada a momentos medievales en un relato de cuentos y leyendas del pasado alejándose de los ritmos pesados y tomando elementos más tradicionales.  

“The healer” cierra el álbum por una senda mas pesada que los temas anteriores. Sin perder la espiritualidad predominante en “FLOWERS” los repetitivos riffs soportan los chamánicos coros creando un espacio hipnótico y ritual que atrapa al oyente.  Un espacio turbio y narcótico que se colorea con el cello en un ritual magnético y cautivador. Un escenario casi kraut que no ceja en su empeño de crear un atractivo tapiz colorista que sucumbe al espacio espiritual que hace que nos alejemos de la realidad para entrar en un mundo mágico. 

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