Reseña.- ACID ALICE “The road”

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Tratando de rescatar el rock clásico de los setenta los mexicanos ACID ALICE publican su debut. Con mimbres sacados de los setenta construyen un cesto moderno y divertido. Hard-rock, psicodelia, blues rock, proto-metal, stoner, todo tiene cabida para crean un sonido fresco, potente y divertido. Uno de esos disco que te puedes poner una y otra vez porque no hay un momento de aburrimiento. pesados, lisérgicos, rítmicos, desgarrados, Como si los espíritu de Jimi Hendrix, Johnny Winter, Jim Morrison o tantos otros, regresaran de los cielos para introducirse en los cuerpos de estos chicos. Temas de gran dinamismo y fantástico groovy. Pesados pero rítmicos e incitadores al baile. La banda sonora para una fiesta endiablada de rock and roll a la vieja usanza usando elementos modernos. Seducción constante, bien sea a través de contagiosos ritmos o de desgarradores momentos de psicodelia, siempre con el blues como referente. Toda una sorpresa que nos llegaba la pasada primavera y que persiste como uno de los debut más destacados del año. Dos guitarras asesinas y un vozarrón al servicio de una implacable base rítmica hace que cada tema, fluya de manera vertiginosa e intensa.   Desgarradores y desenfrenados, sus temas recorren todos los estilos de la década dorada del rock and roll. Absolutamente recomendado.

El disco se  abre con un la poderosa “Acid Horse “. todo un volcán en erupción que me recuerda por momentos a Cactus. Atronador tema de blues y hard rock de siempre con un aliño que lo stoneriza para acabar convirtiéndose en un corte de rock and roll por las bravas. Toda una chincheta en nuestros asientos que hará que botemos.

La batería y el poderoso bajo hacen la llamada al fuzz en “Destroy me”. Con una seductora cadencia vocal y un fantástico groovy rítmico, la garra y los tonos heavy-psych de esas guitarras hirientes, construyen un tema retro en el que el wah wah y el fuzz consiguen crean auténticas nebulosas lisérgicas. Todo un trance psicotrópico que nos envuelve en en un caleidoscopio hard. Imposible resistirse.

Con un inicio similar al “Rock and roll hoochie koo”, “Coming home” se desarrolla entre boogie-rock y fuzz. Alegre, contagiosos y absolutamente enérgico.

Tejiendo una tela de araña, el stoner y el hard rock se fusionan en “Free”. Un tema ondulante, que no esconde su vocación vintage. Un viaje en el tiempo de ida y vuelta en el que la voz de desangra bajo poderosos y contagiosos ritmos.

La banda no baja el pistón en  ” Wolf “. otro desgarrador registro en el que los ritmos de heavy-blues mas endiablados aparecen sobre ácidas guitarras.

Como si hubiera dos partes en el álbum, ” In My Memory “, se construyen sobre un blues lisérgico lleno de crudeza y desgarro. guitarras que se lamenta y voces que se quiebran sobre un torbellino rítmico de grandes proporciones. Un tema crudo y profundo que socaba tus sentidos..

“I’m losing the stars” es otro blues desgarrado e hiriente. Primitivo, áspero e incisivo, reposa en su parte central en momentos llenos de acidez. Otro tema, que bien pudiera haber sido compuesto de 1970.

Un magnético bajo encontramos en ” Broken Man “. un corte proto-metal que sirve de lucimiento a su cantante Darcy Core sobre esa estructura heavy-blues del siglo XX en la que los riffs nos golpean con parsimonia pero con contundencia antes de una nueva orgía de instrumentos desbocados.

Cambiando el registro, efectos de sitar y drones, abren “Fata Morgan”. Un tema que me recuerda al mítico “Riders on the storm” de The Doors. En los mismos tonos cadentes, y con esa cálida voz que emula a Jim Morrison, van oscilando entre el frenesí y esos espacios chamánicos en los que el blues más ácido impregna nuestros sentidos.  

Cambiando completamente, el registro, “Hate”, cierra el álbum en tonos acústicos. Las guitarras, y la seductora voz, esta vez acompañada de unos coros en segundo plano,  construyen un tema diferente, pero no menos impresionante.

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Reseña.- THE BLACK WIZARDS “Reflections”

a1667782157_10El cuarteto portugués con la publicación de su anterior álbum “WHAT THE FUZZ” confirmaba que su evolución progresaba adecuadamente, ahora con su nuevo álbum “REFLECTIONS” se gradúa “cum laude”. Mostrando una madurez digna de elogio nos sumergen en un sombrío bosque en el que los hongos alucinógenos impregnan sus temas. Altas dosis de psilocibina entre genes blues en un mágico entorno creado por unos temas apacibles que se recuestas en las profundidades heavy-psych que ya venían apuntando desde sus inicios. Un trabajo equilibrado en el que el que lo viejo y lo nuevo conviven en perfecta armonía. Temas elaborados que parte del blues-rock más clásico pero que poseen un carácter innovador. Sin caer en la corriente “retro” THE BLACK WIZARDS nacen en la era digital, pero mantienen intacto su espíritu analógico apostando por la experimentación con un resultado increíble. La magia mística hecha canciones para despertar los sentidos sin renunciar a la fuerza que habían mostrado en anteriores trabajos. “REFLECTIONS” es el trabajo más psicodelico de la banda; una psicodelia refinada y apacible que adornan con tonos exóticos o que fortalecen con tormentas arenosas para acabar construyendo un caleidoscopio sonoro de dimensiones descomunales. Todo construido desde el sosiego, con pausa y gran sensibilidad, lo que hace del álbum un auténtico plato gourmet para los amantes de la psicodelia y el blues. Un plato que posee una guarnición de soul y las altas dosis de fuzz a las que nos tienen acostumbrados. Tanto sus potentes e hirientes riffs como las melodías logran ser ensambladas con una habilidad. Es difícil discernir donde está la clave, ya que la ejecución de las guitarras es brillante, las voces magnéticas, y la base rítmica implacable. Todo ello les sitúa en lo más alto de la escena portuguesa. Un lugar que se vienen trabajando desde sus inicios, con una progresión que parece no tener fin.

Una especie de cantos espirituales introducen “Imposing sun” antes de sucumbir ante una bacanal de fuzz humeante en la que la seductora voz de Joana Brito. Se mantienen los genes setenteros, pero crear el contrapunto perfecto entre las voces y una instrumentación que se zambulle en los dictados heavy-psych a base de hirientes y afiladas guitarras que se hacen hueco entre la exuberante base rítmica.   

Con una estructura de temas variables, combinando temas más cortos y directos con otros más largos y profundos, “Outlaws” nos muestra el camino que va a recorrer el álbum.  Cadentes acordes que van creando un clima lisérgico. Voces que se acercan a momentos west-coast como antesala de una autentica excursión completamente lisérgica. Como si fueran ingiriendo los hongos que encuentran en su transitar por el bosque, logran describir enigmáticos entornos caleidoscópicos. Un plácido paseo que se colorea con los profundos registros vocales de Joana. Una voz que me resulta mucho mas seductora en esta nueva entrega de lo que había percibido en su anterior producción. El tema es la confirmación de que su experimentación va más allá de una banda retro-blues. Aquí la cosa se pone más profunda y seria, lo que hace que puedan desarrollar todo el potencial que llevan dentro.

 “56th floor” nos ofrece el lado más exótico de la psicodelia de los portugueses. Una confirmación de la lenta metamorfosis que viene sufriendo su sonido, aunque a la postre, la banda retoma sus orígenes de blues psicodelico. Así transcurre el tema entre aguas con meandros psicodélicos y corrientes blues, mientras las voces y los coros adquieren un tono vintage entre las incendiarias guitarras abarrotadas de psicotrópicos. El refinamiento y la sensualidad que transmite “Starlight” consigue relajarnos de la majestuosidad del tema anterior.  La calma se adueña de un tema que mantiene la mirada de reojo en el blues, pero que despliega todas las armas de seducción de Joana con su cálida voz para tonificarnos. Un tema que nos evoca una gran espiritualidad entre oscuras nebulosas llenas de tristeza y en el que podemos encontrar guitarras que nos evocan momentos floydianos.  Retomando los aires exóticos, “Symphony of the ironic symphaty” continua por la senda de la psicodélica mística para elevarse a entornos más terrenales con unos solventes riffs. Ecos west-coast, heavy-psych, blues y soul se perciben en sus acordes, mientras el fuzz y los ritmos vigorosos contrastan con las dulces melodías vocales.  Un aroma setentero entre lo desértico y lo netamente lisérgico en un tema que amena con explotar. Cabe destacar una cierta herencia vocal que me recuerda a la Patti Smith más chamánica mostrando todo el desasosiego.

Nuevamente el blues y el soul más calmado y con gran sensibilidad aparece en “Soul keeper”. Algún destello Janis en un corte con esa clara vocación psicodélica que contiene todos los temas del álbum. “Kaleidoscope eyes”, cierra el álbum, con la sensual voz de Joana, arropada por ese manto lisérgico. Tonos grises y de nuevo el recuerdo de Patti Smith me asalta. Guitarras que imprimen nervio a desasosiego vocal con efectos que revolotean en un ambiente de misterio. Dando un giro inesperado, en la parte central del tema, aparecen riffs arenosos con fuzz y efectos antes de retomar esos insondables escenarios de los que había partido. Los omnipresentes espacios psicodélicos con aura mística rebosantes de un magnetismo que proporciona la sensual voz.

“REFLECTIONS” está disponible en formato vinilo vía Kozmik Artifactz  y en formato CD vía Raging Planet.

Todos los temas fueron compuestos por Joana, Paulo, Lugatte & Mendes, correspondiendo las letras a Joana Brito & Paulo Ferreira. El disco fue producido por Budda y The Black Wizards, habiendo sido grabado por Budda en  Mobydick Studios. la masterización ha sido trabjo de Frederico Cristiano en October Mastering Sessions.

THE BLACK WIZARDS son: Joana Brito (voz y guitarra), Paulo Ferreira (guitarra), João Lugatte (batería, congas y percusión) y Fipu (bajo). Coros a cargo de Rita Sampaio, Joana Brito y Budda Guedes, con colaboración a los teclados y Rhodes de Nuno Gonçalves. La portada del álbum corresponde a JBWIZARD.

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Reseña.- STONEKIND.- “Stonekind – EP”

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Originarios de Carolina del Norte, y sin haber encontrado información al respecto de la banda me topo de bruces con STONEKIND y lo que parece ser su primer “EP”. Una maravilla de esas que te sorprende de cuando en cuando y de la que no puedes despegarte en un tiempo. Cuatro adictivos temas heavy-psych y heavy-blues stonerizados en una linea que inevitablemente me recuerda a mis amados Devil & the Almighty Blues. Es muy fácil hacer una reseña del último disco de Sleep o de Kadavar, pero siempre he pensado que, sin olvidarnos de las grandes bandas, el objetivo de DenpaFuzz es precisamente dar a conocer este tipo de propuestas desconocidas para la gran mayoría de la gente. Estamos ante un Ep que rebosa calidad a raudales en cuatro temas con un magnetismo y pesadez que te enganchan desde la primera escucha. Unas cálidas y hechizantes voces que navegan entre las aguas psicodelicas de las guitarras con tonos hard-retro que surgen por sorpresa y se mezclan con momentos stoner. Todo ello sobre ádormecedores efluvios lisergicos que emanan de manantiales blues. Temas construidos con una cadencia ondulante, sin estridencias y que acaban convirtiéndose en un gratificante hechizo para los sentidos. Un derroche de fuzz sobre un sólida base rítmica con una apabullante batería que sirven de  cimientos a la magia de las voces y las guitarras. Todo un brillante debut en el que el trío  serpentea en cada tema con maestría logrando trasmitir distintas sensaciones y estados de ánimo, siempre con el objetivo de hipnotizarnos en cada acorde, en cada riff y en cada tema. Absolutamente recomendable para fanáticos de The Devil & The Alghmity Blues, pero no solo para ellos…. ¿Te vas a perder el viaje?

Lo primero que escuchamos son unos acordes acústicos en modo de arpegios para inciar la exploración con “Ember”. Algo menos de dos minutos hipnóticos en los que las guitarras crean una introducción en la que los efectos espaciales planean aportando un hipnotismo que sigue la estela de los noruegos The Devil & The Alghmity Blues. Un brillante comienzo que simplemente sirve de preludio para lo que nos viene encima.

Una vez extasiados por la introducción, los poderosos riffs humeantes de “Talk to Fire” desde la pesadez, nos señalan el camino de espacios heavy-psych de altos vuelos. Con cambios de ritmos en los que se enredan en territorios propiamente stoner, derrochan energía.  una intensidad y un dinamismo que va ondulando entre momentos retro y otros más lisergicos. Ya aquí podemos comprobar que lo de las guitarras de Davis Templeton es algo serio. Mientras, las baquetas de Jeff Ayers Jr. dirigen el ritual por espacios stonerizanos cercanos a Greenleaf intercambiándose los roles con pasajes mucho más ácidos en los que la guitarra se desangra en sus solos. En la trastienda el blues más corrosivo subyace en cada nota.

Es difícil abstraerse  escuchando al trio de Wisconsin y no quitarte de la cabeza a Devil & the Alghmity Blues.”Black Molasses”, de nuevo con unos magnetizantes acordes y esa voz chamánica de su batería Jeff, siguen en espacios lisérgicos que van describiendo atmósferas nebulosas bajo medios tiempos. Con aroma a cannabinoides el ritual chamanico que nos ofrecen, no está exento de poderosos riffs. Un tema que guarda el equilibrio entre lo plomizo, lo psicodélico y la esencia blues. Espacios enigmáticos pero gratificantes que se desarrollan entre los vapores adormecedores que fluyen de cada nota y que se ornamentan con riffs stoner-blues consiguen que la magia aparezca. Bosques oscuros en los que cualquier extraño pero amistoso ser puede aparecer ante nosotros en esas nubes de psicotrópicos. Estamos ante un tema de psicodelia pesada de libro, un corte para ser laureado por su perfecta construcción y ritmo. mas de siete minutos de intenso viaje por espacios insondables que acaban conquistándome completamente.

A ritmo lento, la pausa de los acordes psych de “It’s alive”, se ve envuelta en una eficaz combinación de envolventes efectos antes de golpearnos con fuerza con pesados riffs hard que parecen llegados de otras décadas. pegadizos y contagiosos, el hard blues se presenta vestido de gala. Está calro que STONEKIND no es una banda aburrida, y que gusta de hacer serpentear sus temas con distintos momentos que transmiten variados estados de ánimo que van a concluir en cannabinoides entornos. y por si algo faltara, la cálida voz que nos susurra hace el resto ante de descender a cavernas plenamente lisergicas en las que desarrollan un hechizo hipnótico que logra nublar nuestros sentidos, para que solo abierto a su música.

 

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Reseña.- SKANSKA MORD.- “Blues From The Tombs”

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En los tiempos modernos en los que todo es efímero, cinco años sin tener nuevo material de una banda puede significar el ostracismo. Pero para aquellos que hemos gozado con sus anteriores trabajos, es toda una bendición tener un nuevo álbum de SKÄNSKA MORD. De todos es sabido a estas alturas que Suecia es un vergel de bandas que recuperan los sonidos de los setenta con gran maestría. Unas con cierta pose, pero otras con una autenticidad digna de elogio. El caso de los de la originarios pequeña localidad de Örkelljunga debemos encuadrarlos en la segunda. Música hecha desde la honestidad en un álbum en el que el blues y hard-rock de origen setentero están presentes en sus temas. Sin renegar de algún eco Sabbath incorporan a sus creaciones las suficientes dosis de psicodelia como para el resultado sea exquisito. Seguramente los más melómanos y amantes de los sonidos añejos encontraran un sonido que les recuerde inevitablemente a Robin Trower. Un rock atemporal lleno de sentimiento ejecutado con gran maestría y unas buenas voces. Ritmos prietos en un disco creado desde la pasión. Esa pasión que nos une por este tipo de vibraciones y que sigue dejando a la escena sueca en el Olimpo de la corriente alternativa. Codeándose en su sonido con bandas como Graveyard o Witchcraft “BLUES FROM THE TOMBS”, disponible vía  Transubstans Records, nos muestra a la banda en plenitud en su regreso al candelero. Estamos ante toda una barbaridad de disco, absolutamente recomendable.

“Snow” nos da todas las pistan de por donde va el quinteto. Ritmos pesados que rescatan la esencia setentera. Un tema que suena como si Robin Trower estuviera acompañado de Blackfoot en su versión más sureña. Guitarras con sabor añejo destilando solo ácidos bajo ritmos pegadizos en pura linea vintage.

Esos mismos riffs propio de la escena retro-rock son mucho más evidentes en “Simon dice”. Ritmos stonerizados sobre voces desgarradas y profundas que toman elementos boogie-rock y alguna vibración heavy. Una pesadez bien ejecutada, sin excesos. Como si se atascaran en los ritmos, tiene la solvencia suficiente para salir con armonías ondulantes y emprender una huida hacia adelante con solos virtuosos. vigor y efectividad en una montaña rusa que circula a gran velocidad y que acaba descansando en momentos heavy-rock.

Cuando una banda es capaz de cambiar el registro como lo hace en “Edge of doom”, no es obra de la casualidad. Con acordes pseudo-folk, van intercambiando elementos acústicos con momentos eléctricos. Un derroche de sentimiento que impregnan de psicodelia en ese trasfondo blusero que siempre está ahí. Otra de las virtudes es la capacidad para ofrecernos giros en sus composiciones haciendo que estas sean cualquier cosa, menos monótonas. Acelerones que se convierten en bálsamos creando estampas llenas de bucolismo.  Regresando a esos momento psico-folk no dudan en incorporar sonidos de armónica. una armónica que se atreve a entablar una lucha de tú a tú con las guitarras. ¿Osados?, no, brillantes. Bellas melodías en las que nostalgia se describen entre humo cannabico.

“The never ending” ofrece el lado más rugoso sobre estructuras de hard rock setentero a las que se añade esa armónica evocadora de los blues más humeantes.

En “Blinded by light” retoman el legado de Robin Trower, ¡¡y de qué manera!!. pocas veces he escuchado a una banda parecerse tanto al bueno de Trower sin perder su personalidad. Habrá quién encuentre aquí más vibraciones Graveyard. Un paseo entre ciénagas humeantes que emitir vapores de blues narcotizante. Unas armonías que tienen hechizos en cada nota. Desde el sosiego transmiten con intensidad en un tema adornado con esos tonos retro omnipresentes.

Como si de un canto ritual se tratara, el blues-psicodelíco es interpretado en “Sun” como si de un chaman se tratará. Con dulzura y mimo cada acorde del corte nos da un masaje reconfortante.  Repitiendo constantemente el nombre del tema, van elevando sus ritmos como si de una vigorosa plegaria se tratara. Momentos en los que alguna resonancia progresiva se transforma en vientos sureños, con voces llenas de lamentos.  las guitarras superponiendose y modulando sus armonías hasta caer en momentos de blues stonerizado a través de ritmos lentos, casi doomies.

Evidentemente el blues está en el origen del rock y ¿que mejor homenaje que un blues clásico? Eso es “Death valley blues”, un nombre que no deja dudas. nuevamente el espíritu de Trower se vuelve a meter en los cuerpos de SKÄNSKA MORD  para derrochar conjuros llenos de hecizos lisérgicos. un tema de esos que te ponen los pelos de punta. intenso, profundo y lleno de garra en el que los hirientes solos se clavan en nuestros corazones mientrás la armónica lo hace en nuestra alma.

Al principio había hecho referencia al lado  más doom y oscuro con referencia a Black Sabbath. “The coming of the second wave” es el ejemplo de ello.   desde los primeros riffs encontramos esas vibraciones más propias del proto-metal. Sonidos difusos y pesados con riffs que ondulan y serpentean sobre una armonía que se repite. Oscuro, intenso y grueso, nos conduce por senderos tenebrosos creando inquietantes paisajes que transcurren sobre densas atmósferas nebulosas.

SKÄNSKA MORD son: Jan BengtssonPetter Englund,Patric Carlsson,Patrik Berglin y
Thomas Jönsson

https://www.facebook.com/skanskamord/

http://www.transubstans.com/

 

Reseña.- OCTOPUSSY.- “EP”

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Sin el reconocimiento que el brillante contenido de sus surcos merece, a finales del pasado mes de marzo OCTOPUSSY publicaban su nuevo “EP“. Sí, vienen de Polonia,  pero no surfean en la ola de los pesados sonidos que en los últimos tiempos la escena polaca nos está ofreciendo. Su sonido podríamos localizarlo el sur de los Estados Unidos. La clara influencia que el blues tiene en el sexteto de Gdynia queda patente en este “EP”. Si indagamos más en los orígenes de su sonido, bien podríamos encontrar referencias a bandas como The Devil & The Alghmity Blues o  a los mismísimos All Them Witches. Sus pasajes psicodélicos combinan la fuerza del rock and roll con el blues, siempre de una forma pausada. La portentosa y ahogada voz de Jan Babiński le imprime un carácter a sus temas que muchas bandas quisieran para sí. En esto de la música hay algo importante que un servidor aprecia; la capacidad para transmitir tanto sentimientos como estados de ánimo es todo un valor a tener en cuenta, y de esto, los polacos andan sobrados. Cinco temas que guardan una estética y unos patrones parecidos. Partiendo de suaves acordes más propios de territorios sureños que de su Polonia natal, van engrosándose y enriqueciéndose con distintos elementos que van desde la psicodelia , el stoner y hasta algún flirteo con resonancias progresivas. Siempre bajo los vientos americanos los temas parecen largas introducciones coloreadas de ropajes retro con cautivadores e  intensos momentos vocales llenos de garra y una batería impresionante. Konrad Ciesielski siempre golpea el parche preciso. Si a eso unimos que el sexteto incorpora algunos pasajes de armónica y de un sutil órgano, la tormenta perfecta está servida. si sacas billete para este viaje, tendrás una gratificante travesía. De los trabajos imprescindibles del año. Impresionante.

La atmosférica introducción de “Build a home” ya nos deja de piedra. Efectos envolventes que hacen presagiar una travesía hacia las profundidades de la psicodelia se ven coloreados con momentos más propios de banda sonora de cualquier película del oeste.  Unos silbidos más propios del far-west nos hacen contemplar las bastas praderas y las colinas, mientras unos magnetizantes acordes de guitarra nos devuelven a nuestro entorno más habitual. 

Usando acordes retro y siguiendo una senda similar a la de The Devil And The Almighty Blues, “There will be me” deja espacio para que una voz desgarrada nos atrape entre armonías heavy-blues impregnada en cannabinoides. El tema va dejando tras sí una estela humeante en tonos espirituales con una excelente combinación de voces y coros. En la lejanía un órgano cálido crea el decorado perfecto para el desarrollo del corte.

“And the new morning”, abre con un atmosférico sonido de órgano para sentar las bases de otro tema en el que la voz susurrante se inclina con calma hacia el blues. Garra y sentimiento unidos entre bellas guitarras de tintes ácidos. La banda crea bellos paisajes sonoros que por momentos nos recuerdan a A.T.W. pero en un viaje mucho más nítido hacia el rock setentero. Otro bello tema.

Sin salirse de esos entornos psico-progresivos y con una magnífica combinación de elementos e instrumentos, “For Those who want to be”, permite el ejercicio de guitarras en modo acústico y eléctrico.  Acordes que se repiten y sobre los que la banda va construyendo un tema instrumental. Armónica y teclado en perfecta armonía apareciendo con timidez para configurar un tema que se va habiendo más denso según avanza por alfombras psico-progresivas.

Solo cuatro temas y estos chicos me han atrapado en sus entrañas. Un néctar delicioso para degustar con calma y sosiego y así poder sentir todos sus matices, que son muchos.

“Higher” cierra este “EP” con tambores rituales, y una chamánica voz que me recuerda a algunos momentos Jim Morrison. Lentamente adornan con sutiles efectos un  tema que se acerca a algunos momentos “The Pisturebooks”. Evolucionando en su intensidad las voces van acariciando nuestros sentidos entre atmósferas psych que nos envuelven con sutileza y cuidado.

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Reseña.- STONE MACHINE ELECTRIC.- “Darkness Dimensions Disillusion”

a3169462452_16He de reconocer, que si bien había escuchado alguno de sus anteriores trabajos, nunca me había sumergido en profundidad en la música de STONE MACHINE ELECTRIC como ahora. Un chapuzón que bien ha merecido la pena, para descubrir y corroborar que las fronteras del doom se ensanchan hacia nuevos horizontes no conocidos antes. En una escena con tantas propuestas encorsetadas, supone un gran aporte este soplo de frescura creativa que nos trae el dúo de Texas. Dos tipos que llevan 10 años de carrera a sus espaldas y que se definen como una banda de jazz-doom. Una etiqueta cuando menos atractiva, que te invita de investigar en su sonido.  Después de tres álbumes y dos EP’s “DARKNESS DIMENSIONS DISILLUSION” supone probablemente su mejor trabajo. ritmos que flirtean con el blues, el funk o el jazz (en menor medida), se integran de una forma natural con el doom y los vibraciones heavy-psych más ácidas. Grandes momentos que nos trasladan a los setenta, incluso con una pasaje cercano a CREAM, y que ejecutan como una banda de proto-metal sin perder esa vocación de oscuridad que llevan intrínseca en sus genes. Esta versatilidad ya la habíamos visto en bandas puramente heavy-psych, pero posiblemente en el marco del doom es mucho menos habitual. Estamos ante un trabajo que supone toda una invitación a la investigación. El resultado, sin duda, merecerá la pena.

Una atmosférica introducción sinfónica rodeada de efectos espaciales e hipnóticos es el punto de partida de “Sum of Man”. Un largo tema que se puede permitir comienzos así. Doce minutos en los que poco a poco nos van llevando a territorios psycho-doom.  Un bajo cadente y una lenta batería ponen el manto de oscuridad. Una penumbra de la que emerge una voz cargada de espiritualidad.  Comienza su liturgia entre la densa capa sónica. Poderosos riffs nos golpean en su homilía hasta que de la bruma aparece alguna guitarra para moldear el tema del doom hacia la psicodelia pesada. Bajo algún viento exótico procedente de oriente, acaba enmarañándose por momentos para desenredarse gracias al hechizo de guitarras ácidas cuyo néctar nos embriaga en ese conjuro lisérgico. metidos en este trance, el rimo de los platillos y tambores no cesa en su propósito.

Tras esa primera embestida, y una vez aturdidos, el wah-wah de una guitarra se nos acerca sigilosa en “Sand”. Un tema con una fantástico groovy en el que el blues y el funk conviven en armonía con el hard-rock. Respirando un aroma doom en un segundo plano, esos ritmos soul, y blues se vuelven más atrayentes y dinámicos. Una desgarrada voz hace el resto para crear el clima perfecto. Mas cerca de Sly Stone que de Sleep.

Pocas veces he visto este mestizaje, pero me resulta una combinación de lo más atractiva. los límites del doom más estereotipado, se rompen con propuestas así. Me parece original y maravilloso. Esa guitarra y esos ritmos entre el heavy-blues stonerizado y el psycho-doom son un plato muy apetecible.

Ahora con una entrada que me recuerda a Cream, los tejanos, en “Circle”, dan paso a riffs doom con mucho sabor añejo. ¡¡¡Esto suena a 70’s!!!. Si nada que envidiar  a las bandas proto-metal de aquellos años, consiguen construir un vibrante tema con unos ritmos y estribillos contagiosos. Siempre bajo esa neblina heavy-psych de solos virtuosos cuyo humo tiene olor a cannabinoides.

STONE MACHINE ELECTRIC cierra sus trabajos con un tema de catorce minutos en los que da rienda suelta a su creatividad en modo prácticamente de jam. “Purgatory” y sus silenciosos acordes con tonos que miran al jazz llenos de oscuridad y cierto  aire psicotrópico vuelven a mostrarnos ese vozarrón que vomita blues mientras intensos riffs suben la temperatura. ¿Que es ésto? Podemos preguntarnos…. ¿blues?, ¿hard?, ¿psicodelia?. La respuesta puede ser indefinida, o incorporar todas esas respuestas. No es una gran voz, pero es una voz que tiene duende, que nos seduce.En un nuevo giro en la trama un torbellino ácido nos aplasta  con sus dos guitarras en una pura jam en la que los efectos, solos y distorsiones se van produciendo de una manera esquizoide. creando extraños sonidos hasta un final ácido que poco a poco van desvaneciéndose.

“DARKNESS DIMENSIONS DISILLUSION” Es publicado vía Sludgelord Records

 

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Reseña.- SKUNK.- “Strange vibration”

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“STRANGE VIBRATION” es toda una lección magistral de como hacer proto-metal y hard-rock 45 años después  de que nacieran esos sonidos y parecer como si hubiera sido hecho entonces. SKUNK dejan claro con sus propias palabras de donde vienen sus  influencias, y sin duda, eso queda reflejado en este álbum. Siendo Black Sabbath una referencia para muchos, aquí también encontramos vibraciones de otras grandes coetáneas de aquellos años como Sir Lord Baltimore, Budgie, Granicus….. y una larga lista que podríamos nombrar.  Pero también podemos encontrar reverberaciones más propias de bandas como Grand Funk, Led Zeppelin o Leafhound, por citar algunas. Blues y psicodelia en las entrañas de unos surcos que están llenos de vitalidad, de riffs infecciosos y de hechizantes momentos psicotrópicos. Acercándose por momentos a postulados hard & heavy, la banda se desenvuelve con facilidad en todos los terrenos. Bien sea en los momentos más salvajes, bien en los momentos en los que descansa el guerrero. El particular registro vocal de John McKelvy, situado en algún ligar entre Ozzy Osbourne, Geddy Lee (Rush) o Burke Shelley (Budgie) le da un tono particular a la banda. Por otro lado, los laberintos de las guitarras de Dmitri MavraErik Pearson siempre están cuando los necesitas, o incluso cuando menos te lo esperas. Ya nos habían avisado en su demo “HEAVY ROCK FROM ELDER TIMES” del potencial que tenían; algo que confirmaron con su anterior álbum “DOUBLEBLIND” y que ahora pueden colgar de la pared con la orla con “STRANGE VIBRATION”. Toda una patada en el trasero para remover convencionalismos. Uno de esos disco que te recuerdan que estás vivo y que nadie debería pasar por alto. Publicado por Fuzzy Mind Records. 

“Strange Vibration”, el corte que da nombre al álbum, parte de riffs típicamente hard-rock setentero, aderezado con buenas dosis de blues entre aullidos de fuzz. Entre lo ocultista y lo chamánico, SKUNK lanzan un hechizo intoxicante. Cual lobo en lo alto de la colina aullando ante la mirada de la luna llena, las guitarras hacen su papel, custodiados por fornidos bosques de doom y blues en una combinación que te deja k.o. 

Por la senda más ortodoxa del proto-metal se desarrolla “Stand in the sun”.  En algún lugar entre Budgie y Sir Lord Baltimore, los estribillos y los ritmos pegadizos, junto a las voces sabbathicas, el tema no reniega de en descender a cavernas con efluvios lisérgicos.

Nidos de serpientes entre una bacanal de riffs con un ritual de apareamiento. El tema evoluciona a momentos hard & heavy con ecos de Granicus.

La senda del hard-retro se recorre a buen ritmo en “Light and shade”. Con esa voz chillona que no llegas distinguir si canta con “falsetes” o es así de natural, el tema coquetea con oscuros momentos de corte ocultista. Si bien los ritmos, especialmente el de la batería de Jordan Ruyle, son de corte Zeppelin, la cadencia y la vocación del mismo sigue otros derroteros. Una de las grandezas de esta banda es que podemos encontrar distintas influencias entremezcladas con habilidad para componer un tema con personalidad. Si, nos puede sonar a muchas cosas, pero probablemente eso es lo que pretendan los de Oakland.

Construyen a base de ecos Hendrix acompañados de un groovy vocal y ritmico a caballo entre Grand Funk o Captain Beyond un tema como “Blood moon rising”. A base de fuzz y ritmos funkies, juguetean con el blues humeante en una ceremonia de vudú en la que los demonios salen fuera de nuestro cuerpo. Absolutamente contagioso eso jodido ritmo!!! ¡¡¡Si tus pies permanecen en reposo es que estás muerto!!.

Un título como “Goblin orgy” no puede dejar dudas de su contenido. Toda una orgía de heavy-blues con atropellados ritmos que se enzarzan entre sí como si se estorbaran a sí mismos. En una huida hacia a delante, de una forma diabólico el tema se acelera transformándose en algo más tenebroso sin perder su carácter vibrante.

Los californianos no tiene rubor en ejecutar temas heavy-psych en los que los acordes de guitarra respiran de alguna manera de vientos exóticos. Así “The black crown”, con una batería que nos presagia que algo va a suceder con ritmo ritual, ofrecen un tema más ácido en el que los elementos doom y blues tienen su protagonismo. Desde esas cavernas oscuras y abyectas, emergen riffs doom para llevarnos a pantanosos espacios de psicodelia pesada y humeante. Un paseo por umbrías boscosas en las que neblinas aturdidoras.  Un tema bien estructurado con un gran trabajo de las guitarras, sabiendo compaginar los riffs afilados con la pesadez rítmica. Casi diez minutos en los que SKUNK dejan muestra de todo su potencial  en el que posiblemente sea el corte más destable del álbum.

Instalados en el rock de los setenta, ritmos Zeppelinianos abren “Evil eye Gone Blind“. Ahora con un registro vocal que por momentos se acerca a Bon Scott, el rock and roll queda reflejado a base de animados ritmos y pegadizos estribillos. Tema bailable en el con aparece algún momento Cactus, con guitarras serpenteantes que vuelven a aullar en solo licantrópicos.

En esa onda divertida, y por escenarios hard-retro, “Star power”, reunen la mayor parte de los elementos del proto-metal. Una evolución de los sonidos más primitivos y cavernícolas que van puliéndose apuntando el camino del hard & heavy.  Altas dosis de energía en su interior.

“The cobra’s kiss” a base de ritmos retro con genes zeppelinianos, sigue la dinámica del resto del álbum. Fluidez y ritmo, ahora con voces y coros que te enganchan. instalados en los setenta, los pedales de las guitarras echan humo. Nuevamente una orgía de ritmos y riffs ejecutados a toda velocidad. Frenético y pegadizo contiene buenas dosis de blues en sus entrañas. Escarbando en el tema podemos encontrar múltiples estilos que conviven en armonía en un mestizaje de estilos que resulta efectivo y preciso. 

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