Reseña.- MOUTH.- “Past-present-future”

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Hace poco mas de un año MOUTH publicaba su álbum “FLOATING”, coincidiendo con la triste perdida de su bajísta Gerald Kirsch unos días antes. Un gran contratiempo que supuso un pequeño parón tras el cual la banda incorporaba el pasado mes de marzo a Thomas Johnen. Ahora publican un EP con cuatro temas inéditos creados a lo largo de 18 de años desde su nacimiento que los reafirman como una de las apuestas mas brillantes del hard-progresivo contemporáneas. Si algo ha caracterizado al trío alemán ha sido su capacidad para trasladarnos con sus temas al principio de la década de los setenta. Un sonido solido en el que los teclados juegan un papel fundamental para recrear ese estilo añejo que tanta gloria tuvo y que con bandas como ellos sigue vigente en nuestros días. El retro-rock, el kraut y los sonidos progresivos son el escenario en el que los de Colonia se mueven con gran habilidad. Con melodías bien trabajadas consiguen transmitirnos sentimientos en unos temas bien ejecutados que siguen la estela de formaciones como FRUMPY. En esta ocasión percibo algo más de experimentación en unos temas que se desenvuelven en oscuras atmósferas en las que son capaces de poner un haz de luz especialmente con las voces. Esa calidez vocal, unida a la exploración de espacios más propios del kraut-rock sin perder de vista su vocación progresiva e incluso psicodélica hacen de “PAST-PRESENT-FUTURE” un plato gourmet. Un apetitoso manjar que este verano podremos degustar en directo en el marco del Krach am Bach Festival donde la banda participará dando su primer show desde la pérdida de Gerald. “PAST-PRESENT-FUTURE” es publicado vía Tonzonen Records.

“Coffee” es el tema más asequible y pegadizo de los cuatro incluidos en el Ep. Un contundente teclado y esa voz cálida y quebrada junto a unos maravillosos coros van creando un tema que inevitablemente hace que FRUMPY venga a mi cabeza. Ese gran peso del teclado envolvente construye un corte de hard-progresivo con unas maravillosas melodías vocales capaces de seducir al más pintado. Añejo  y atractivo “coffe” es el claro ejemplo de lo que MOUTH son capaces.  Hard-progresivo de altísimo nivel con una ejecución maravillosa. Amo este tema y estaría horas escuchándolo en bucle. Una maravilla llena de vida que poco a poco va apagándose.

Aferrados a la experimentación kraut, “Chase’72” cabalga entre psicodelia y kraut al uso. Experimentales ritmos con una implacable batería, son contrarrestados por un manto de oscuridad provocado por unos enigmáticos acordes de teclados entre guitarras que aúllan en la oscuridad. El misterioso pasaje creado por el bajo nos introduce en atmósfera netamente psico-progresivas que dejan espacio a una jam mas propia del rock espacial. Su faceta kraut-rock desataca en este tema más complicado de digerir para oídos no iniciados.

El increíble órgano pastoral que sirve como introducción de “Into the light” es el ejemplo clásico del sonido de MOUTH. Nuevamente la herencia Frumpy se vislumbra en unos surco vintage. El trepidante ritmo de la batería de Nick Mavridis junto a las voces y coros con “falsetes” nos devuelven a los setenta de la forma más brillante. Si el peso de los teclados es fundamental para soportar el tema, la incorporación de momentos fuzz salidos de las guitarras crean una intensidad y una modulación muy apetecible. Un tema florido y soleado entre las sombras. Un claro ejemplo de la calidad de estos chicos.

Sumergidos en un mundo progresivo, “Steamship shambles” es una tema compuesto recientemente sobre una demo de 2.011. con extraños efectos, poco a poco van saliendo a la luz esas melodías setenteras típicas de las que tanto gustan. Pausados, y difusos, hacen que la guitarra de Chris Koller vaya emergiendo entre bellos pasajes sinfónicos. todo un cuento de hadas con momentos avant-garde y algún apunte pseuodo-medieval en otro corte experimental.

Nuevamente una grata noticia tener nuevo material de estos chicos, que muy pronto podré ver en directo, lo cual me resulta sumamente gratificante.

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Reseña.- PYRAMIDAL.- “Pyramidal”

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Los veteranos rockeros espaciales PYRAMIDAL nos presentan su álbum homónimo publicado vía Surnia Records y Lay Bare Recordings. Tres años después de su último EP  “FROM OTHER SPHERES” al margen del directo “LIVE FROM THE 7TH PSYCHEDELIS NETWORK FESTIVAL” (en el cual aparecían un par de temas que ahora ven la luz en su versión de estudio). Seguramente su trabajo más maduro y progresivo que supone una culminación a una etapa, según nos comentaba Lluis, su batería. un álbum con mucho más rico en matices y con un trabajo de elaboración mucho más complicado que sus discos precedentes. Encerrados en ese supuesto triangulo entre Pink Floyd, Hawkwind y Black Sabbath, los alicantinos rompen las cadenas para ofrecernos otros sonidos más exóticos cen los que cuidan más los detalles. Aportando nuevos matices a su música, dejandose influenciar por sonidos Canterbury e incluso kraut sin perder su vocación espacial. coqueteando incluso con el jazz, no pierden la energía de su poderosa base rítmica ofreciéndonos grandes momentos en los que la oscuridad de sus vibraciones se pierde en el universo mas tenebroso. En esa búsqueda de nuevos sonidos, cuentan con la colaboración de Judit Aliaga al violín y de Arantxa Marín al saxo, dotando a su música de un sinfonísmo clásico que da más profundidad a su sonido.  Ampliando el espectro del público al que pueden llegar con esa onda consiguen completar un álbum versátil  y compacto. Uno de esos discos que cuanto más los escuchas, más detalles le sacas, lo que denota toda su grandeza.

.“Visions of astral journey”, el tema que ya tocaban en directo  en 2.014 abre el trabajo con una renovada versión. Una odisea espacial por la senda del rock progresivo con la incorporación de saxo entre guitarra con wah wah. Con alguna reminiscencia jazzy (probablemente el sonido de los vientos me lleve a esa afirmación), el tema va describiendo enigmáticos espacios en linea hard-progresivo. Experimentales e intensos, una de las características que encontramos en “PYRAMIDAL”, es la mayor presencia de esos ecos en detrimento de los sonidos espaciales. En cualquier caso, PYRAMIDAL se muestran dispuestos a la experimentación. Sus guitarras nos trasladad a infinitos espacios interplanetarios con una tensión palpable y latente. El saxo y los teclados aportan mucho a esta característica. El tema pasa por momentos de avant-garde así como por entornos en los que la psicodelia espacial salida de las cuerdas de la guitarra sirven de banda sonora a este relato de misterio.

Cinco temas dedicados a la experimentación en los que los ritmos inquietantes se repiten en otro tema que aparecía en el álbum “Live From the 7th Psychedelic Network Festival”.

“Creatures of the ancient world”,parte con un bajo que va una senda mientras las guitarras toman otro camino, para encontrarse en un punto en común. La banda baja la intensidad para describir apacible pasajes en los que los tonos orientales hacen acto de presencia bajo un aura mística. Unos momentos que podrían evocar el sonido de las banda progresivas andaluzas de los setenta. Sugerentes voces arábigas llenas de calidez aparecen entre violines. Un relato mediterráneo  sobre unos ritmos que se repiten en una misma estructura. Una aura de misterio envuelve la primer mitad del tema para dar paso a riffs más pesados con exóticos solos que se contonean en una danza oriental. Jugando con parones en medio del tema la temática cambia para retomar momentos de intensidad donde se conjugan ritmos machacones con esos vientos llenos de exotismo.

Si los temas del disco no bajan de los nueve minutos, en “Uncoscious oscillations”, rompen esa regla con tres minutos de tema corto en el que los vientos se funden en una jam con aires jazzísticos dentro de esa experimentación de los sonidos progresivos tan presente. Aquí, recuperan los momentos espaciales.

Casi rayando estructuras post-rock, “Digital madness” dentro de la ambientación espacial los efluvios lisérgicos que  despiden las guitarras vuelven a recuperar esos tonos mediterráneos. A continuación,  explotan con riffs de psicodelia pesada con exóticas voces que hacen acto de presencia nuevamente mientras la instrumentación sigue su avance. Momentos de rock andaluz vuelven a aparecer en este tema. Combinando esa vocación con los efectos y pedales que revolotean consiguen una atractiva mezcla. Estamos ante un tema más asequible para el oyente que los dos primeros temas del disco en los que la experimentación es mucho mayor. Fuzz espacial en estado puro recordando momentos Hawkwind, mucho mas reconocibles en los alicantinos.  En corte oscila en subidas y bajadas para ir a morir en suaves atmósferas llenas de magnetismo en las el misterio sigue latente. Acaban con una nueva elevación en la que los ritmos pesados toman el protagonismo.

“Alussa infinity” es un tema que bien podría considerarse una suite. Dividido en tres partes, el hard progresivo de origen setentero ocupa la primera de las partes, de los catorce minutos de duración del corte. Poderosos ritmos envueltos en efectos y un aura inquietante con terroríficas voces que se inclinan a postulados ocultistas cercanos a los dictados Sabbath. Coqueteando con el doom, muestran su lado más salvaje. Lento y plomizos , acaban desatando una espiral diabólica dentro de la oscuridad del tema. Todo a ritmo veloz, con una implacable batería que marca el ritmo de forma violenta. Las voces guturales custodian esos pasajes tenebrosos por donde nos llevan PYRAMIDAL. Puede parecer un tópico, pero tras la tempestad llega la calma. Aquí la tercera parte del tema se desarrolla bajo el lucimiento de una guitarra que se acerca nuevamente a postulados post-rock arropada por una ampulosa base rítmica. Majestuosos pasajes en los que los violines libra una batalla con una hipnótica guitarra que repite sus acordes mientras la batería arrastra al resto de los instrumentos con su inercia. El tema se eleva a espacios celestiales guiado por esos apacibles violines para devolvernos al hipnotismo.

Los alicantinos resuelven el tema con bellos pasajes de guitarras bajo el confort de unos apacibles solos que contrastan con el tortuoso camino anterior. 

 

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TESOROS del siglo XX.- TRACTOR.-“Tractor”

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En los tiempos actuales no es extraño encontrarte una banda con dos miembros, pero en 1971 la cosa no era tan sencilla. Los británicos TRACTOR seguramente eran una excepción. 

El dúo compuesto por Jim Milne  (guitarras y voces) y Steve Clayton (batería , percusión maracas, bongos, piano, flauta) ya había publicado con anterioridad otro registro con el nombre de THE WAY WE LIVE. lo que les valió para que John Peel se fijara en ellos y firmaran un contrato con Dandelion. Como parte del precio del contrato Peel había comprado el equipo a la banda, precio que posteriormente descontaría de sus emolumentos. Jim y Steve se habían conocido cuando tenían 11 o 12 años y sus influencias procedían de Zappa, Hendrix, Pink Floyd, Jethro Tull o The Beatles, los cuales influyen en alguna de sus melodías vocales.

Su sonido se puede encuadrar en el espectro de las primeras bandas de hard progresivo como T2, Toad, con toques de Fresh Maggots, e insuflando ciertas dosis de folk en sus temas. Un sonido pesado que también se alimenta del blues y contiene entre sus surcos buenas dosis psicodélicas. Poderosos riffs y un contundente base rítmica combinada con registros vocales más acaramelados. Temas llenos de fuerza que con el paso de los años adquieren más valor si cabe.

“All ends-up” con unos efectos inquietantes da paso a una contundencia coloreada con voces pop con una exuberante batería y fuzz humeante.  Un corte denso que haría palidecer a alguna de las pesadas contemporáneas.

En los tonos acústicos brillan de igual manera. el bucolismo de “Little girl in yellow”, bajo una instrumentación minimalista no tiene nada que envidiar a muchos de los temas que años antes se cocinaban en la costa oeste. Entre medias algún solo potente aparecen rompiendo la estética del tema reconviertiendolo en un tema de hard con solo hirientes. Uno de los mejores temas del álbum.

La magia folk aparece en “The watcher”, otro de los destacados. Un tema aterciopelado con dulces melodías vocales.

“Ravenscroft’s 13 bar boogie”, como su propio nombre indica es un boogie-blues alegre y divertido con olor a cerveza de garito mugriento un una cadencia rítmica contagiosa.

La faceta más experimental viene en la psico-progresiva Shubunkin”, o en “Hope in flavour” en la que el hard-progresivo de la época queda reflejado de manera evidente. 

“Everything it happens” devuelve la faceta folk del duo. Una ejecución en tonos acústicos sobre un manto de oscuridad con elementos progresivos.

El hard se entrecruza con elementos pop en “Make the journey”. una combinación en la que la banda refleja su pesadez instrumental bajo bellas melodías vocales, para incluir unos poderosos riffs de guitarras. una de las caractisticas de la banda. Cuando piensas que un tema va por un terreno determinado, giran bruscamente cambiando la tonalidad del tema. Aquí encontramos las mejores guitarras de todo el álbum.

En la re-edición del sello Repertoire Records de los años 90 se incluyen tres temas más “Lady of Astorath”, “Stony Glory” y “Overture”.

La banda ha continuado en activo publicando en 1977 un álbum con el nombre de “Worst Enemies”, así como haciendo shows de cuando en cuando hasta casi nuestros días.

El original se cotiza a cientos de euros en el mercado de segunda mano.

 

 

 

MOTORPSYCHO.- “The crucible”

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Casi treinta años en la carretera y decenas de discos publicados, hacen que cada nueva entrega de los noruegos MOTORPSYCHO sigue siendo algo para celebrar. Una de las bandas que más capacidad creativa dentro de la escena underground que gusta de la psicodelia y los sonidos alternativos. Poco mas de un año ha  pasado desde la publicación de “THE TOWER” y ahora ve la luz “THE CRUCIBLE” via Stickman Records.

Como si hubieran tomado el elixir de la juventud, el trio derrocha inspiración y versatilidad en un trabajo que parece una continuación de su anterior disco. Los propios músicos afirman que la incorporación a la batería de Tomas Järmyr y su juventud, dieron un cierto enfoque distinto, y para ellos fue un soplo de aire fresco que reflejan en sus composiciones. Ahora se sumerguen en el rock progresivo de los setenta con una maestría al alcance de muy pocos. Siempre he pensado que MOTORPSYCHO se parecían de alguna manera a Frank Zappa. Tanto el californiano como los noruegos, de cada tema que contruyen, cualquier otro músico podría hacer un LP doble. Su capacidad creativa parece infinita, y eso queda patente en los tres temas que componen “THE CRUCIBLE”. Un disco en el que podemos encontrar muchas influencias de  Yes, o de los King Crimsom más experimentales. De aquellas cenizas, y de su particular forma de componer, crean su propio legado musical para gozo de generaciones venideras, creando con sus discos todo un campo para explorar y aprender. Y para los que no somos músicos, nos queda el gozo de escuchar y disfrutar sus composiciones.Si eres amante del rock progresivo de los setenta no deberías de perderte ésto; y si nunca has experimentado con esos sonidos, ésta tu oportunidad. En cualquier caso este álbum, ¡¡¡¡¡ no lo puedes dejar pasar!!!!!

“Psychotzar”, con sus casi nueve minutos nos introduce en el disco con potentes riffs de corte stoner, antes de comenzar su exploración por las vibraciones progresivas. Un sonido impecable desde los primeros acordes nos lleva en volandas a espacios propios de Yes en una personal visión del territorio hard-progresivo en el que se están moviendo. Una atronadora base rítmica se ve violentada por los hirientes solos de la guitarra de Hans Magnus Ryan, mientras su voz ahogada pero dulce y penetrante, sirve de bálsamo a la solida base rítmica. Dentro de esa poción progresiva, añaden una gotitas de psicodelia para que el brebaje sea eficaz y perfecto. El corte conjuga  pesadez, creatividad, maestría y dominio de sus instrumentos. Las melodías son de fácil digestión para los no iniciados en la complejidad que a veces tiene el sonido de la banda. Tras la tempestad generadada con sus complicados giros musicales, descienden a ensoñadores valles oscuros, que llenan de fantasía y mágia en tonos intrigantes, para en un nuevo giro argumental, mostrar todo su poderío. Enorme tema para empezar el festín.

La guitarra acústica que abre “Lux aeterna” sirve de soporte a unas cálidas voces que se inclínan a las sinfonías más apacibles. La incormporación del sonido del mellotron hace que nos vengan a la mente muchas grandes bandas de la escena progresiva de los seteneta. Cuando aquellas vibraciones se definían como rock sinfónico. Con una omnipresente aura melancólica,  el tema va progresando evolutivamente.Sutiles sonidos de saxo se intercalan entre la complicidad del bajo de Bent Saether y la batería de Tomas. Un sonido añejo como el buen vino, que entra en la paranoia esquizoide recordandome a King Crimsom en aquellos momentos de histrionismo tan dificiles de asimilar para los no inciados en estos sonidos experimentales. Una autentica locura en la que parece que los instrumentos han perdido la razón en una huida hacia adelante. Una habitación del pánico en la que cualquiera que entre le pondrán la camisa de fuerza. Tras la enajenación transitoria, el trío vuelve a esas atmósferas progresivas en las que las guitarras vuelven a aullar en un canto desesperado, para decaer a los momentos más sinfonicos retomando el punto del que partieron al comienzo del tema. Con momentos que vuelven a recordarme a King Crimson o a los mismísimos Camel.

Los veinte minutos de “The Crucible”, es el escenario que sirve para que MOTORPSYCHO contruya un eidficio sonoro de proporciones monumentales.  Un nuevo viaje a través de melodías sinfónicas en las que algunas bandas alabadas en su momento podrían verse retratadas. Pero ojo, cuando hablo de verse retratadas, quiero decir que la majestuosidad de estos chicos harían que sus logros menguarian ante tamaña grandeza. De nuevo ecos Yes, en complejas estructuras con armonías llenas de magnetismo. Nuevamente estamos ante esa música purificativa, que sirve para que nuestras cuerpos generen dopamina. Creo que la industria farmaceutica debería plantearse la creación de medicamentos con las partituras de estos chicos. si encontramos sonidos que nos son familiares, MOTORPSYCHO es una banda que se parece a sí misma, aunque puntualmente su musica pueda evocarnos a alguien. Siempre fieles a su monumentalidad, no renunciando nunca a experimentar. Con dosis de rock espacial, con pinceladas psicodélicas, con enrevesados momentos avant.garde, pero manteniendose fieles a la vocación progresiva del álbum. Sacando el hard-sinfónico de su morada de confort, para vestirlo con las mejores galas posibles. Tejiendo con su base rítmica un tejido sonoro impenetrable, la guitarra consigue hacer paso con sus afilados solos. el resultado es un tema en el que la épica está presente con una apoteósica parte final. Logran crean un paisaje sonoro en el que la paleta de colores es infinita, pero su resultado es apoteósico.   

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SAMAVAYO.- “Vatan”

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Una mezcla de stoner-rock, heavy-psych y sobre todo muchos ecos de rock progresivo setentero con aderezos orientales. Un oscuro viaje en el que los fuertes riffs, acompañados por una cautivadora voz que nos lleva más allá de los arenosos territorios stoner al uso.  Si bien es cierto que su sonido puede recordarnos a Truckfighters, los berlineses van más  lejos de ser otra apuesta stoner al uso. Con “VATAN” dan un paso en firme hacia la versatilidad y creatividad del género, convirtiéndose en una formación más progresiva.

Desde escenarios propios del rock progresivo, “Prevarication nation”, va poco a poco stonerizándose. Un transito fluido, en el que no pierde su esencia progresiva. Con un carácter hipnótico, las rugosas texturas son planchadas por melodiosas voces bajo la atenta mirada de episodios de fuzz. Un magnetismo fuera de toda duda, y que sientes en tus neuronas.

Mucho más ortodoxos, en el tema que da nombre al disco, “Vatan”, el stoner más tradicional se hace sentir a través de sus crujientes riffs que se ven sorprendidos por brisas orientales que hacen dar un giro al tema. Con esencias llegadas de remotos parajes impregnan con un hechizo narcotizante, y unas voces cautivadoras como cantos de sirenas que nos atraen y atraen, hasta que nos acaban engullendo. En su parte final, el tema recupera bellos momentos progresivos que se van diluyendo agónicamente.

En estos momentos, nos queda clara, (sino no teníamos ya claro de antemano), que hay mucho más detrás de la apariencia stoner de SAMAVAYO. “Sirens” relata misteriosas nebulosas en forma de efectos que van presentando una nueva odisea que se conjuga a lo largo de sus arenosos y crujientes riffs. Una oquedad con un espíritu progresivo y un aroma lisérgico en alguno de sus pasajes. mientras un inquietante ritmo que me recuerda a Truckfighters nuevamente, se ve asediado por melodías vocales de tinte oriental en las ranuras de su derroche de energía.

La maquinaria pesada alemana se pone en funcionamiento a muchas revoluciones en “The hate of thousands”. Tras el constante acelerón su marcha se rebaja hasta un ralentí, en el que nuevamente las melodías engrasan los rodamientos con tonos progresivos que poco a poco se hunden en una marmita ácida. Después de la inmersión , un lento fluir en esas aguas se va generando los momentos más psicodélicos de “VATAN”. Inmersos en un tema de corte psico-progresivo que había comenzado con mucha vitalidad. Una transición hecha con precisión, construyendo un “todo” lleno de matices entre los que destacan efectivos estribillos y coros.

Completamente inmersos en atmósferas progresivas, “Marionette”, sigue incidiendo en esa bajada de revoluciones. Susurrándonos con melodiosas voces, entre riffs poderosos y chirriantes y acordes atractivos y narcóticos acordes en un constante subir y bajar.

Una mayor complejidad en sus composiciones, que les diferencia de los gustos de los puristas de la escena stoner, pero que pueden verse fácilmente atraidos por sus vibraciones psico-progresivas. Así “Time to die”, con un envoltorio de hard-rock, generado por bajo y batería, deja al descubierto momentos de psicodelia pesada muy hechizantes. Siempre intensos, tanto en los momentos más sosegados, como en los más ampulosos y grandilocuentes, no escatiman en los matices. Aquí, recordándonos tibiamente a Colour Haze en alguno de sus momentos, los ecos orientales se entremezclan entre una multitud de riffs entre los que no pasan desapercibidos. Ya estamos cada día acostumbrándonos a estas variaciones progresivas en algunas bandas, lo cual acaba dándole más riqueza al género stoner, que le sirve para no dinosaurizarse.

El punto final al trayecto de “VATRAN” lo pone Behrang Alavi con su cálida voz y sus crujientes riffs. “Children of kobane” se va resquebrajándose por grietas progresivas de naturaleza setentera. Unas fisuras que no consiguen derribar un corte, sustentado en unos pilares rítmicos de gran solidez que nos regalan hipnóticos momentos, antes de rearmarse en esquemas hard-rock que poco a poco transforman su fisonomía con capas progresivas.

“VATAN” está disponible via Noisolution.

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https://www.facebook.com/noisolution/

GREY CZAR.- “Boondoggle”

a3043948413_10Con una versatilidad musical que va desde los estándares del rock progresivo, pasando por momentos de hard-rock así como de psicodelia, los austriacos GREY CZAR lanzan su tercer trabajo. Un disco marcado por la particular y melodiosa voz de Roland Hickmann, con modulaciones llenas de expresividad. La gran personalidad de la sólida formación se transmite a través de doce temas con frescos riffs, un órgano que colorea de tonos vintage los temas y les dota de un carácter progresivo así como pesados riffs que se acercan a postulados stoner. Temas que tienen a una elevación instrumental dotada de muchos matices sonoros. Estamos ante una apuesta que se sale de lo convencional y hace que “BOONDOGLEE” se convierta en algo grande. Temas con personalidad propia y nada anodinos nos hacen que su escucha sea un pleno disfrute.

El órgano de “Age of man“, nos da pistas de muchos de los sonidos que vamos a encontrar en el disco. Un intrigante bajo y el peculiar y cálido registro vocal abre un camino a través de psicodelicos sonidos con cierto hipnotismo.

Ondulantes y pegadizos, GREY CZAR demuestran su destreza para componer temas psico-progresivos, en los que voces pseudo-operísticas son arropadas por efectivos coros. los constantes cambios de ritmo consiguen una estupenda escucha que te mantiene atento al argumento, especialmente para los más afines a los sonidos progresivos.

“Profesion of faith”, deja de lado el protagonismo e los teclados, para ceder el testigo a una vigorosa guitarra, inclinándose a territorios más psicodélicos, sin perder de vista las buenas melodías.

Sobre acordes de piano y voces más propias de un tenor, una guitarra difusa unidos a un inquietante trabajo de bajo, construyen “Weigh of world“, en el que demuestran su lado progresivo.

La sutileza con la que los austriacos dotan sus temas queda retratada en “Thunder buy”. Otro brillante trabajo de una atractiva guitarra va describiendo estados de melancolía. Entre la brumosa oscuridad, se van sucediendo riffs retro de guitarra en un fresco corte lleno de vitalidad.  

Según va uno introduciéndose en el contenido del disco va descubriendo que la banda sabe modular sus composiciones con precisión. Pasando de temas densos con poderosos riffs a momentos de dulzura intrigante. “Forlom March” desde la calma va elevándose portentoso para dejar claro que con ellos, tonterías , las justas.

El hard-progresivo de libro aparece entre maravillosos registros vocales y guitarras ácidas que alumbran una aparente oscuridad de un tema dinámico y denso como es “Sail away”.

Lo evidente, es que nos enfrentamos a una banda poco común, y que con su versatilidad consigue ser transversal y poder hacer disfrutar a amantes de la psicodelia, del rock progresivo, e incluso de los que disfrutan con los sonidos más pesados. 

Incluso aquellos de no salen del rock más clásico tienen su oportunidad en “Create break animate”. Un tema que se recuesta en almohadas progresivas pero que en su interior tiene mucho del hard setentero. 

Emotividad y mucho contenido oculto bajo un aspecto grandilocuente que puede desconcertar en una primera escucha, pero una vez has profundizado, empiezan a parecer todos sus matices y aromas para hacer que el resultado sean más que notable.

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