Reseña: ROSY FINCH.- “Scarlet”

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Con una serie de cambios en la banda,SCARLET” el nuevo álbum de ROSY FINCH, trata de aspirar a ser más y hacer más. Se trata de la idea de que nada eliminará el dolor, pero nada puede detenerlo. Seguramente es su álbum más crudo y directo, un trabajo en el que se dejan llevar por sus instintos más primarios y salvajes. Su álbum más pesado y lodoso con una brutal combinación de voces melódicas y verdaderos desgarros que habitan entre sucias líneas de bajo en oscuras y tenebrosas cavernas sludge. Jugando con los ecos de los noventa y el metal más áspero, nos ofrecen un álbum perturbador e inquietante. La sangre está presente en temas que se desangran en una hemorragia de rugosos riffs y ritmos plomizos. Un álbum conceptual con el rojo como protagonista; ese color que siempre ha representado peligro, lujuria, pecado, culpa, sangre … “, tal y como dice su vocalista y guitarra  Mireia: Cada canción en Scarlet tiene un color rojo en el título y representa diferentes historias de diferentes personas (desde la fantasía hasta la vida real) que siempre van desde el amor hasta la violencia”. Un álbum equilibrado en su parte vocal, con sensuales melodías en contraposición con desgarradores aullidos. Una conjunción muy efectiva que acaba convirtiéndose en uno de los activos del álbum. 

“SCARLET” fue grabado por Lluís Más (batería), Elena García (bajos) Mireia Porto (voces, guitarras y bajos) y Oscar Soler (voces). La nueva formación de ROSY FINCH está compuesta en la actualidad por Mireia Porto (Voces y Guitarras), Oscar soler (Domo/Pyramidal) (Voces y Bajos) y Juanjo Ufarte ( Dry Mouths/Bäläte/Grajo) (Batería).
“SCARLET” ve la luz a través de Lay Bare Recordings, en disco compacto a través de La Rubia Producciones y en cassette vía Spinda Records

Sobre en bajo grueso y crujiente “Oxblood” el fuzz coquetea con el metal. Una voz desgarrada y chillona con coros más melódicos crean un contraste entre la aspereza intrínseca del tema Por un lado los sonidos huecos y chisposos y por otro las sugerentes melodías vocales. Rabia y fuerza pseudo-ocultista entre los rugosos riffs sludge y el stoner-metal en una ambientación tenebrosa y oscura. 

“Lava”, el tema que anticipó la banda, transcurre por una autopista de heavy-rock y stoner-metal. Sus turbios riffs crean el camino sobre el que la ahogada y desgarrada voz de Mireia se retuerce entre el asfalto de los noventa y las vibraciones contemporáneas más pesadas. El metal más alternativo y el sludge fusionados bajo terroríficas voces y momentos de fuzz. 

Cambiando de alguna el registro, “Vermillion” con esas melodías vocales casi indie, tratan de seducirnos entre una estampida borrosa de stoner.-metal. en esta ocasión los de alicante dejan un mayor protagonismo a pasajes más lisérgicos siempre ambientados en oscuras y tenebrosas simas. 

Con vertiginoso ritmo de vibraciones stoner-metal, “Amaranto” incide en la dualidad entre lo sensual y la rabia. Pesado, plomizo la dualidad de los tonos ocultistas y la rabia hace que ROSY FINCH se sientan cómodos explotando desgarradores alaridos sludge en un corte que nos regala numerosos momentos terroríficos e inquietantes. Pocos sutilezas y un ritmo oscilante y borroso construyen la zona de confort de los alicantinos con sus plegarias al viento sobre tétricos pasajes.

Una inquietante introducción abre “Gin fizz”, todo un paseo psicodélico en intoxicantes atmósferas que hacen aflorar la sensualidad entre los descarnados momentos en los que el terror nos acecha. A modo de ritual las plegarias y las desgarrada y atormentada voz van describiendo todo un ceremonial dedicado a las fuerzas salidas de las tinieblas. 

Los ecos del metal regresan con fuerza en “Ruby”. Pesados y monolíticos riffs entre mugrientos tonos sludge del que emergen hechizantes coros que tratan de seducirnos con adormecedores y sensuales pasajes.  Envolviéndonos en una tela de araña, traspasamos el umbral para encontrar inquietantes y oscuras estancias pych recorridas con sigilo. El corte se deja llevar por el fuzz más intoxicante. 

“Alizarina” es un frenético torbellino de heavy-rock stonerizado con voces y coros celestiales. Un canto eclesiástico entre vibrantes y pesados riffs metálicos. Fuerza y pesadez salpicadas de un cierto aura ocultista. 

Con un torbellino de fuzz y rápidos ritmos, “Scarlet”, el tema que da nombre al álbum juega con las melodías más propias del grunge alejándose de los momentos de oscuridad. 

El álbum cierra con “Dark cherry” a golpe de bajo poderoso y huecos sonidos post-metal que van tornándose más sludge,  Melodías pegadizas aplacando la furia de unos riffs mas contenidos. Cantos de sirena flotando entre las olas con momentos en los que el silencio deja paso al fornido bajo para proteger a la divinidad de las tinieblas.

 

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Reseña: FLEETING ARMS”.- “Fleeting Arms”

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Ásperos riffs y una voz que se balancea entre el grunge y el heavy rock y que parece tomar prestados algunos registros del mismísimo Laine Staley. Una banda con doce años de vida y que tras este largo periodo de eleboración nos presenta su primer álbum. Una pirámide con tres vértices claramente definidos; la cúspide comandada por la suciedad de los ecos noventeros de Seattle, especialmente en la voz  de Coal Riepma, otro ápice por la psicodelia más ácida salida de la guitarra de Gerald Kisoun como fiel discípulo de Hendrix en algunos pasajes, y un sentimiento común por el blues que hace de sustento de todo. ¿Una apuesta arriesgada?. Seguro que no, ya que la combinación de estos tres pilares hace que su edificio sonoro no se resienta ofreciéndonos un álbum de alto nivel. Sin contener grieta alguna, y con el gran aliciente, de que los amantes de los tres estilos pueden encontrar aquí “su momento”. Arreglos de guitarra acústica que dan a alguno de los temas un aire de sosiego, en contraposición con otros momentos en los que los ecos stoner aparecen para modular su propósito.  Temas de blues chamánico e intoxicante que nos envuelven en un envoltorio lleno de psicotrópicos arropando mágicas melodías.

FLEETING ARMS lo componen Gerald Kisoun (guitarra, guitarra acústica, voces) CJ King (bajo y coros) T-triangle (batería) Coal Riepma (voz), habiendo realizado la mezcla y masterización del disco  Voodoo Architect-grabación.

“Day trippin” con una introducción entre el regaee  y el blues rezuma sentimiento por los cuatro costados. Ese espíritu blues que se pavonea entre el cadente y bluessy sonido del bajo. Con solos ácidos acaba desembocando en un precipicio mas propio de Sabbath con voces que se desangran en lamentos entre ásperos riffs con vocación de metal. Unos rasgueos que nos lastiman y que solo nos recontaba el ungüento de una voz narcótica y cannábica.

En reconfortantes atmósferas lisérgicas, “Rust” con susurrantes acordes y una voz aterciopelada que nos lanza un hechizo en el interior de un bosque acústico en el que cad anota nos hipnotiza atrapándonos en sus fauces para zarandearnos con fuerza. Con una oculta vocación morrisiana el tema toma un giro hacia momentos en los que la psicodelia y el grunge se funden en un sensual baile ritual. Cubriendo con efectos y distorsionase nos sacan de la catarsis, en un tema que nos coge en sus brazos sin que podamos huir.

Con una estructura similar, “Bridges burning”, con sus casi siete minutos nos invita a otro paseo por escenarios en los que el blues más chamánico es el amo y señor. Enriqueciendo el brebaje con hierbas procedente del Seattle de los noventa un colorido y vivaz ritmo de batería sirve de luz entre la umbría de las hojas que nos impiden ver el cielo. Oscuros parajes con olor a intoxicante bruma de pantano que culmina en un desgarrador final.

El tema mas fornido del álbum, “Dig my grave” se construye a través de riffs heavy-rock que van sucumbiendo a los dictados del heavy-blues. Esa combinación imposible entre tres estilos  que acoge praderas psicodélicas y pesados y escarpados ritmos stoner en una sucesión de subidas y bajadas de intensidad. Una efectiva fórmula que a los canadienses les sale bien ya que consiguen que temas con la misma estructura acaben teniendo su propia personalidad a pesar que tener  el mismo árbol genealógico.

“Into the sun” es otro capítulo en el que la psicodelia nos abruma narcotizándonos con sus suaves acordes y un ritmo ciertamente hipnótico. EL magnetismo de esa voz seductora y desgarrada, solo se eleva por los ásperos y pesados riffs, que en una mutación se transforman en crujidos stoner con un tono casi punk que se funde con el registro grunge. En esta ocasión prima la rabia y fuerza sobre las hechizantes melodías. Con una nueva espiral de guitarras psicotrócias todo se vuelve borroso y difuso. Incluso descendiendo el volumen si es necesario, tratan de crear el clima óptimo para sorprendernos con una nueva embestida de poderosos momentos de heavy-rock.  

El blues rural se fusiona con el grunge de los noventa en una versión psicodélica llena de sentimiento en “Demon whitin”. Ese camino tantas veces transitado entre los noventa y los setenta que aquí se acompaña de riffs metálicos y atmósferas de psicodelia pesada. Crudo e indomable el tema nos golpea sin remisión en cada riff.

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Reseña: GRIM COMET.- “Afterlife”

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“AFTERLIFE” supone un giro en el sonido de los madrileños GRIM COMET. Un álbum salido de la casualidad, ya que la intención primera de la banda era sacar un disco mucho más oscuro.  El resultado son nueve temas directos que viajan en un trayecto de ida y vuelta entre los setenta y el grunge de los noventa. Alejados del metal y del doom que les vio nacer, crean canciones que manan con naturalidad, sin forzar. Aquí no encontramos largos desarrollos de guitarra y viajes psicotrópicos de tintes metálicos, sino que todo resulta más sosegado, mas centrado en un rock alegre y sin ataduras. Cinco años de vida y dos álbumes anteriores, al margen de algún EP son un aval suficiente para entender que la formación está consolidada y de ahí, que estemos ante un disco al que le sobran etiquetas. GRIM COMET no suelen publicar discos de mucha duración, de hecho “AFTERLIFE” bien podría ser un EP. Algo menos de media hora que sirve para que comprobemos que estamos ante una gran banda que ya había demostrado todo su potencial ejecutando sonidos mas pesados, y que ahora es capaz de brillar con luz propia sobre melodías mas asequibles. Siempre usando la linea recta, sin rodeos, cada tema tiene una identidad propia, yendo al grano. Esto hace que entre sus surcos podamos vislumbrar ecos de ZZ Top, Thin Lizzy, y sobre todo Alice in Chains, especialmente en algunos registros vocales de Willy de Moya, su cantante y guitarra. Por otro lado, aún transitando por sendas poco virulentas, la fuerza que Juanma Cayuela imprime a su batería hace que no podamos bajar la guardia en ningún momento, mientras Raúl Cabañas hace que su bajo realice su papel, sin estridencias. Aún navegando entre distintas aguas, el timón que les marca el rumbo sigue siendo el grunge con el que crecieron, que ocupa un mayor protagonismo en sus genes musicales.  El álbum es publicado por Art Gate Records. y fue grabado en Goldfish Estudios (Torrelodones)

La primera sorpresa nos la da “Dig up her bones”. Como si nos hubieramos teletransportado a un local de Texas, el boogie-rock en pura línea ZZ Top, nos sorprende con la energía sureña de la que podemos encontrar en esos garitos con olor a humo y bourbon. Con unas buenas dosis de efluvios pantanosos que intoxican un tema que no pierde nunca el ritmo. la parte mas lúdica del rock and roll queda plasmada con precisión. 

Sin terminar de abandonar el medio-oeste, la potente batería un cambio de registro vocal, describen “Dead or alive”. Guiños metálicos que parecen un toque de nostalgia, caminan mas cerca de los desiertos stoner para golpearnos con fuerza. Uno de esos temas que te abofetean sin remisión. Riffs que se repiten como un martillo y de los que no puedes escapar sano y salvo. 

El grunge de los noventa asoma en “Over you”. Ondulando las melodías vocales, el ritmo parece ir cansino, como a trompicones, mientras Willy nos susurra y seduce con sutileza entre una fornida base rítmica. Una contraposición que culmina con un bello solo de guitarra que parece describir la nostalgia con sus notas antes de devolvernos la rabia.

En una linea similar y con un ritmo que se inicia con una cadencia que bien podrían haber firmado The Police, “All on me”. Dulces melodías sobre medios tiempos que avanzan impasibles  en un sencillo tema. 

Rugosos riffs dan el pistolezado de salida a “Born to die”. Una vuelta de tuerca al grunge primitivo pero con la mirada puesta en el hard setentero mientras los adornos son mas propios de los sonidos desérticos. El resultado es un corte vivaz y pegadizo que transcurre sin concesiones y en el que aparecen esas guitarras más afiladas que habíamos escuchado en sus anteriores trabajos.  

No podía faltar (afortunadamente), su guiño a las vibraciones más psicodélicas. “In the dark” es un oscuro pero apacible y gratificante paseo por amigables bosques   que no dejan pasar la luz. Para salir de esa atmósfera, los susurros de la cálida voz de Willy nos hacen compañía y nos apaciguan entre la umbría para emerger como un canto bucólico que acaricia nuestra piel hasta ponernos los vellos de punta.

“On & on” nuevamente traspasa la barrera del tiempo para partir de los setenta y vestirse de vibraciones mas contemporáneas. Difusos riffs que acompañan a la melodía en un tortuosos camino en el que  GRIM COMET dan muestra de que su pesadez no ha quedado en el baúl de los recuerdos, sino que la rescatan cuando les viene en gana, aunque sea con una intención distinta y medida. 

“A million sun” es un tema que sufrió una metamorfosis desde su nacimiento. Con la intención de hacer un tema acústico poco a poco fue transformándose  hasta convertirse en un alegre corte hard-rock en el que el legado de Thin Lizzy está muy presente. Una subida de revoluciones que confirma que la cabra tira al monte. Un pegadizo y divertido tema de esos que te engancha desde la primera escucha y que podría escucharse en mediados de los setenta en cualquier garito cañero. 

“AFTERLIFE” cierra de una forma sorprendente. sobre los bellos acordes de la guitarra española, “Azabache” refleja la esencia del sur, del flamenco y del clasicismo. Un bello tema que se sale completamente del camino del resto de temas del álbum pero que en cada nota transmite sentimientos. 

GRIM COMET estarán presentando “AFTERLIFE”, mañana, 31 de octubre en la Sala Honky Tonk de Madrid, una gran oportunidad para comprobar como se trasladan estas composiciones al directo.

 

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Reseña.- DIEAWAY.- “Light echoes”

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Casi siete años después de su debut  “LEAK OF NOISE” DIEAWAY, la banda de Alcalá de Henares (Madrid) ha alumbrado “LIGHT ECHOES”. Una visión personal de recrear las vibraciones grunge con las que crecieron, para adaptarlas al siglo XXI dotándolas de ciertas dosis de metal, enterrándolas en arenosos desarrollos stoner en los que no faltan unas dosis ácidas. Un disco que deja claro que no nace por el arte de la improvisación. Estructuras trabajadas concienzudamente que no dudan en tomar prestadas resonancias de distintos estilos y acoplarlas a unas cuidadas melodías vocales. El mimo melódico en ningún caso es obstáculo para que su cantante y guitarrista David deje patente todo la garra atesoran sus cuerdas vocales. Su particular Dr. Jekyll y Mr. Hyde que dota de solidez unos temas ásperos y crudos que son capaces de transformarse en seductores lamentos melódicos. A pesar de que su sonido sigue instalado en los noventa, consiguen actualizarlo creando su propia identidad alternativa. Saturados de convencionalismos, nos traen frescos y armoniosos vientos nacidos de tormentas paridas por pesados ritmos. Incisivos a la vez que seductores, sus siete temas te ofrecen un viaje en el tiempo con billete de vuelta al presente.

“Amber nebulae“, el corte que abre el álbum, muestra el rosto de metal de la banda. Transitando por riff stoner-metal que deja una estela de fuzz a su paso, no pierden la carencia grunge de las voces. todo una apisonadora que te aplasta irremediablemente con toda su fuerza y rabia contenida en sus surcos. 

Retomando la herencia grunge que ha sido su seña de identidad, “Continuum, driven” retoma la carencia noventera bajo arenosos ritmos. Los pegadizos estribillos se van modulando a la vez que sus repetitivos riffs se repiten una y otra vez. Borrosos y armoniosas en otro trallazo de tema.

El latido del corazón que se acelera para después reposar en el infinito sirve de argumento para introducir “Chaos view”. Como si hubiéramos pasado a otra dimensión. Un nuevo espacio se abre ante nuestros oídos con tonos más lisérgicos. En realidad estamos ante un oscuro punto de partida para dejar claro que pueden combinar en un mismo tema lo metálico con el stoner más humeante sin perder las melodías.   

Coloreando los ecos grunge, “Light echoes”, el tema que da nombre al trabajo, la banda, bajo tiempos medios, nos hace viajar a áridos desiertos. A caballo entre sonidos de los noventa y de los setenta, crean un cuadro sonoro lleno de matices cromáticos. Especialmente en su parte final, con los tonos sureños de sus ácidas guitarras, profundizan en entornos más propios de la psicodelia más pesada través de tonalidades retro- sureñas.  

“Bounches spiral” se encuadra más en territorios stoner al uso. Recorriendo el espectro más metálico del género con una modulación vocal más propia del heavy-metal. Imperceptible bajo una barrera de nebulosas fuzz, se van vislumbrando rayos de luz de color grunge.  

En una línea similar, “Human notion” se desarrolla por territorios stoner. Emulando a los mismísimos Greanleaf, se visten de tipos rudos, en un corte lleno de músculo. 

Personalmente la joya de la corona de un álbum con muchas halajas, es “Eterneon”. en esa faceta acústica que ya hemos comprobado en sus directos, el derroche de sentimiento que logran transmitir bien merece una escucha con atención. Una calma psicodélica con guitarras que voces que se redoblan. Un desdoble en una especie de balada llena de desasosiego. sentimientos a flor de piel que aparecen envueltas en un cálido manto lisérgico.

DIEAWAY son: Raúl (bajo), David “Daya” (guitarrra y voces) Oliver (batería) y Miguel (guitarra). La banda estará presentando “LIGHT ECHOES” el próximo viernes 31 de marzo en la Sala Siroco de Madrid.

Aquí el evento:

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Reseña.- “Valley of the sun”.- “Old gods”

file3El cuarteto de Cincinnati  VALLEY OF THE SUN nos presenta su álbum más maduro y completo con “OLD GODS”. Un trabajo en el que los sonidos desérticos conviven mas que nunca con las vibraciones grunge de los noventa. la perfecta banda sonora para conducir por las largas rectas polvorientas de las carreteras que atraviesan los desiertos estadounidenses dejando a su paso una estela de fuzz que hace palidecer a los cactus inertes en el camino. Influenciados y comparados a veces con bandas como Corrosion of Conformity, QOTSA, Alice in Chains o Soundgarden, especialmente por los registros vocales de Ryan Ferrierm llenan “OLD GODS”  con unos riffs difusos y profundos. Poniendo el listo muy alto, VALLEY OF THE SUN, envuelven en polvo desértico unos surcos llenos de buenas canciones, pero que no se quedan únicamente en riffs stoner. Ellos van más allá, haciendo todavía más amplio el espectro del género. Sus composiciones recorren toda la gama de blues, hard rock, grunge y heavy metal, con grandes ganchos difusos y ritmos de graves profundos   llenos de desenfreno. Según comenta su guitarrista y vocalista Ryan Ferrier“Para mí, Old Gods es una meditación sobre quién fui una vez, quién soy ahora y en quién me gustaría convertirme”.

“Tratamos de evolucionar con cada álbum”, agrega el batería Aaron Boyer. “En “OLD GODS” agregamos algunos elementos más pesados,  tonos más oscuros y un toque de psicodelia. Probamos algunas cosas en este disco que nunca hemos hecho antes y que  Lo hizo muy divertido de hacer “. Cierto es que encontramos esos ecos psicodélicos, lo cual hace mucha más interesante su escucha.

Con un comienzo hipnótico y una lenta cadencia  las riffs arenosos de “Old gods”, trabajan de guardaespaldas de unas voces mas centradas en los años noventa. Con el suficiente groovy y garra como para sentirse arropadas entre muros espesos y difusos de sus riffs. Sus coros pegadizos haces que estemos ante un tema que parece encontrarse alojando en el interior de otro distinto. Solidez desert-rock en el envoltorio y un corte de hard-rock 70’s en su interior. su hipnótico final nos devuelve al punto de partida a través de suaves acordes.

Un bajo candente y riffs ásperos dan la salida en “All we are”. Con el brillo de los platillos, dan pábulo momentos heavy-psych con cálidas voces. Floridos ritmos con fuzz rezumante y melodías atractivas, en esta ocasión con registros vocales más propios del pop-rock. Un tema dinámico, borroso y nítido a la vez dejando una estela de fuzz mientras su interior parece otro corte distinto al igual que en “Old Gods”.

Mas calmados se muestran en “Gala creates”. un breve tema instrumental en el que desarrollan pasajes de calmada psicodelia sobre acordes acústicos.

Basados en un potente ritmo de batería “Dim vision” y sus pegadizos estribillos explorar resonancias hevy-rock junto a riffs estruendosos. Pisando el acelerador a fondo el tralier de VALLEY OF THE SUN va desenfrenado por la senda del stoner-fuzz. Solo una parada para repostar y la carrera diabólica continúa.

“Shiva destroys” es un interludio con un mini-solo de batería a modo de descanso para tomar fuerzas energía en “Firewalker”, otro breve corte lleno de dinamismo y herencia setentera.

Más sosegados e hipnóticos, con “Into the abyss” trazan un relato misterioso por atmósferas lisérrgicas a través de pasajes heavy-psych. Un corte evolutivo y envolvente en el que las cálidas voces nos devuelven a los noventas bajo aromas cannabinoides. En algún insondable  lugar entre Causa Sui y Pearl Jam desarrollan el tema más largo del álbum.

Buenas melodías de rock desértico encontramos en “Faith is for suckers”. el presente espíritu grunge nos da como resultado un tema rítmico y difuso.

Nuevamente otro interludio de un minuto sobre repetitivos acordes psicodélicos con momentos drone aparece en “Buddha transcends”, para devolvernos a los vigorosos stoner  en “Means the shame”. Un corte musculoso y cegador con su derroche de fuzz. 

Si el sonido del álbum se basa en poderosos ritmos desert-rock, la banda arriesga con incursiones más psicodélicas. Así, “Dreams of sand” podría ser el resumen de un buen disco, con su combinación de psicodélia, stoner y ecos grunge.

El álbum viene es publicado vía Fuzzorama Records en CD digipack, así como tres versiones diferentes de vinilo; Black LP Gatefold incluye póster y pegatina, Transperant Green LP Gatefold incluye póster y pegatina, Splatter LP Gatefold incluye dos pósters y una pegatina. La versión Splatter solo se venderá a través de la propia tienda web de Fuzzorama, así como por la banda en los shows en vivo.

VALLEY OF THE SUN son: Ryan Ferrier (guitarra y voces), Aaron Boyer (batería)Chris Sweene (bajo y teclados) y Josh Pilot (guitarras).

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