Reseña: LITTLE VILLAINS.- “Philthy lies”

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“PHILTY LIES”  es otra curiosa edición del sello Heavy Psych Sounds que ve la luz. La banda LITTLE VILLAINS se formó en 2.006, pero nunca despegó como tal. Fue fundada por el legendario batería de Motorhead, Phil “Philthy Animal” Taylor, junto a Sr. James A Childs, guitarra de AVON y el bajista Owen Street.  Tras el fallecimiento de Phil Taylor en 2015 parecía el final del proyecto; sin embargo, Childs y Street sintieron que las canciones merecían ser escuchadas, y ahora acompañados por el batería Chris Fielden, están listos para descubrirnos su ruidoso legado como homenaje a su amigo.

Este debut es una rebanada de media hora de un pastel de ensueño de rock and roll. De alguna manera, como si se hubiera enviado del cielo es un regalo raro, ofreciéndonos la posibilidad de experimentar el talento excepcional y feroz del fallecido Phil una vez más. Temas que transitan a toda velocidad como si de una escena de Mad Max se tratara. Rock and roll diabólico  en los que el hard & heavy se codean con desérticos riffs de fuzz humeante y melodías de llegadas de los años noventa. Pero sobre todo fuzzzzzzz, mucho fuzzzz. 

Estribillos repetitivos con herencia grunge presentan cortes como “What on earth” o “Aattack”, donde las guitarras asesinas reparten fuzz a diestro y siniestro incorporando melodías sobre estructuras sencillas arropadas por una batería implacable. Ritmos punk en “Traitor” inmersos en una nueva espiral de fuzz salvaje con los mismos registroa vocales noventeros, o en tonos más garageros en “Running around”, sin renunciar al uso de las guitarra difusas ni un sólo instante. 

Más oscuros y lánguidos, “Water under the bridge” como su apertura como si de un triste tema de cabaret se tratara, va robusteciéndose paulatinamente sobre esquemas grunge en los que la banda incorpora pasajes de guitarras más psicodélicas.   Una especie de revival de los noventa con estribillos bien acoplados y efectivos. Sobresaliente trabajo en las guitarras y voces en tema serpentea con más sosiego que los cortes predecesores.

“In the head” supone la esencia pura del rock and roll en una nueva vuelta a los noventa. Coros que sobresalen entre las guitarras incorporando efectos y distorsiones más propias del desert-rock sobre melodías vocales más cuidadas y pegadizas.

Temas directos y breves como “Enemy” en el que el punk se viste de fuzz bajo los diabólicos ritmos de la batería y un impactante bajo. 

En las grabaciones se pueden apreciar las risas y conversaciones de los músicos al comienzo o final de los temas.

Lo cierto es que encontramos curiosas combinaciones que resultan efectivas como “Got to grips” , en el que las guitarras y riffs más propias del heavy-rock se reconvierten en momentos de psicodelia con buenas melodías.

Los dos minutos de “I am dying master” nos ofrece otra cara distinta. Heredando sonidos Zeppelin, el stoner y el hard rock más frenético logran un punto de encuentro amparados por la guía de la guitarra fuzz. ¡¡¡¡Energía en estado puro!!!

“Get out” ofrece la ternura de la banda sobre acordes apacibles bien estructurados. La melodía quita el protagonismo a los fuertes ritmos sin perder el aura desértico ni la vocación noventera. Un tema que va apagándose en la lejanía conforme va llegando a su final. Una paradójica agonía que quizás evoque al amigo perdido.

Las canciones se colocaron para el álbum en Unit A Studios en Palm Springs, California, en febrero de 2007. James A Childs produjo y diseñó Philthy Lies en una cinta de 2 pulgadas con el propietario de la Unidad A, Robbie Waldman, asistiendo a la sesión. Recientemente, James ha tallado cuidadosamente el sonido del disco para lograr la máxima justicia de las cintas originales, desde la mezcla hasta el máster, y es parte de su mejor trabajo hasta la fecha. 

“PHILTY LIES” es un testimonio del profesionalismo de Philthy Animal Taylor y es una prueba de que aún era un gigante del rock and roll, ¡incluso 15 años después de su partida de MOTÖRHEAD. El álbum verá la luz el 29 de marzo de 2019 a través de Heavy Psych Sounds Records!

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Reseña: VICE VERSA.- “Naoborot”

a0159935056_10Coincidiendo con el equinocio de invierno, el trío ruso VICE VERSA acaba de publicar “HAOBOPOT”. Una banda que me sorprendió  con sus anteriores trabajos y que ahora, vuelve a sorprenderme con un gran disco en el que vuelven a dejar patente su sello personal añadiendo algún nuevo elemento para engrandecer su sonido. Presididos por la cautivadora y particular voz de  Igor Titov, esa atractiva mezcla de psicodelia garagera que en algunos temas se emborracha en guateques beat o que cabalga en corceles de rock sureño cuyos cabellos se mecen por vientos de momentos pop. La banda no falta a su cita con aquellos ecos del proto-punk con tonos indie, ni a las  armonías blues. Puede resultar paradójico que esas vibraciones provengan de Moscú, pero esto es algo que no debe de sorprendernos ya que desde tierras rusas cada día nos llegan más  y más bandas que nacen de su prolífica escena underground. VICE VERSA, sin duda está en el pelotón de cabeza de todas ellas.

Por la senda de la psicodelia susurrante y espiritual, una pulsante línea de bajo abre “On the waves”. Con sensuales voces y un transfondo desértico en un corte de neo-psicodelia en el que el sosiego de la guitarra de  Nikolay Podpryatov nos mece con sus apacibles solos. En una línea parecida “Paranoia” ésta vez bajo ritmos kraut, exóticas resonancias lisérgicas giran y giran con sus múltiples matices bajo la mirada de la cálida y seductora voz de Igor. Con una vocación del underground alternativo de finales de los ochenta juegan con las guitarras en distintos estratos incorporando algún viento jazz e incluso funk. Uno de los cortes más versátiles del todo el trabajo.

La faceta más pop la encontramos en temas como “Feel the beat” en el que coros con “flasetes” nos trasladan a la california surfera en su faceta mas indie. “Round the corner” es otro tema en los que el pop se fusiona con la psicodelia en un mestizaje atractivo. Con toda la naturalidad y frescura ciertos acordes funkies más haciendo cambiar el sentido de un tema con giros bien construidos que te situan en distintos escenarios sin que notemos el cambio, lo cual dice mucho de la creatividad compositiva del trío ruso.

Su cita con el garege-punk psicodélico aparece en “Tonight”. A un ritmo frenético una batería diabólica y rústica arrastra a unas guitarras que van tornándose en sus piruetas entre una especie de garage desértico con unos coros poppies. Afilados solos de esas guitarras nos llevan hasta remansos de psicodelia con aroma blues en otro versátil tema. 

No sólo de neo-psicodelia viven VICE VERSA, el blues que ya intuíamos en el tema anterior es otro de los elementos que siempre aparece en alguno de sus temas, bien de forma calmada, como en “Midnight blues”; un tema que con su nombre ya nos indica por donde van los tiros. Blues pantanoso y humeante con una voz que me recuerda a los comienzos del mismísimo Dylan, en el que cuentan con la colaboración a los teclados de Sam Morgunoff. Una banda rusa ejecutando un estilo que nació en los campos de algodón de Norteamérica,  y en donde se quedan para componer “River”. Aquí cambian las matriuscas por sonidos sureños de finales de los ochenta.  Los herederos de Allman Bross en aquella década se ven reflejado en otro tema con el blues como bandera. Poco a poco el tema va transformandose en una especie de versión de The Long Ryders en plan ácido para convertirse en corte de hard-rock sureño mientras la voz de Igor sigue mostrando su herencia del Detroit más subterráneo de finales de los sesenta. 

En la parte final, “Elevator” e “If the rain”, usando su lengua materna, y en tonos calmados, ofrecen una composición en la que los acordes de guitarra custodian pasajes recitados en ruso. En el primero de ellos, caminando por el blues y el soft-rock  en “If it rain”, en el que encontramos ecos sesenteros bajo hirientes solos de guitarra nuevamente caracterizados por humeantes blues pantanosos en una actualización a melodías contemporáneas de los mismos.

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DZJENGHIS KHAN.- “Dzjenghis Khan”

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Heavy Psych Sounds rescata el álbum homónimo de DZJENGHIS KHAN que había sido  lanzado en 2007 por el sello holandés Motorwolf. La banda, con base en San Francisco, contó con el bajista Carson Binks (también en Wild Eyes and Saviors), el bateria Tommy Tomson y el guitarra Lane Rider

Este disco refleja la escena musical de esa época y sigue siendo una perla de rock ácido sin pulir. Recuperando el sonido heavy-psych en un momento en el que no había una escena real. Así se han convertido en unos “pioneros después de los pioneros”. Con un sonido sucio en su surcos, ácido, borroso y completamente en bruto. Con un ambiente de baja fidelidad pero que derretirá tu cara con sus fangosos riffs, haciendo que tu cabeza sufra una deflagración de fuzz.    

“Snake bite” abre el trabajo con un ritmo imperturbable de batería y solos corrosivos e incesantes. Una ondulación sobre el poder de los tambores en un tema instrumental que directamente vuela cabezas. 

La esencia hard rock setentera está presente en gran parte de los temas. muchos de ellos, dotándolos altas dosis de ese sucio sonido de Detroit, que se practicaba a finales de los sesenta.

“Wildcat” es un claro ejemplo de ello. Un tema en el que la instrumentación es más densa. Desgarros vocales con mucha influencia blues y una vocación de garage-punk. Una aspereza, con altas dosis de retro-rock, con riffs pegadizos, e incursiones salvajes de una aguda guitarra sobre la densidad del espeso ritmo. Un tema con fuerza y gancho.

Este tipo de sonidos son muy del gusto del sello italiano, donde ya hemos visto repetidas apuestas en este sentido.

La crudeza de los setenta más salvajes se manifiesta en “The widow”. Rock and roll y garaje con ritmos repetitivos como mucho groovy que poco a poco se van engordando.  

Todo un torbellino con una batería básica y matemática a su vez, sobre la que van elevándose riffs como mucha dietilamida en una línea que por momentos recuerda a CREAM vestidos de Johnny Winter, con interminables solos virtuosos. En esa enagenación de riffs, la batería pone orden para retomar la ondulación y el aparente control dentro del caos. Ahí aparecen esas voces gritonas y macarras herederas del garage más salvaje. 

El sonido Detroit, fiel reflejo del desencanto del proletariado de las fábricas de su barrios, vuelve a aparecer en “No time for love”. Un pegadizo ritmo con registros vocales que recogen toda la rabia en un tema en el que el blues está presente. Mucho groovy y toda la crudeza en sencillo y primitivo corte de poco mas de dos minutos.

Con un ligero cambio de tono, “Avenue A”, con ritmos cambiantes en los que los parones y acelerones se suceden, DZJENGHIS KHAN ejecutan un corte que me recuerda a  alguno de los temas más garageros de los alemanes WEDGE. Más anclado en sonidos de los sesenta, pero sin mostrar tanta rabia. Sencillez a través de ritmos y estribillos efectivos y divertidos.

Un pulsante bajo y una diabólica batería nos introducen en “Against the wall”. Otro tema en el que la vocación punk, hace acto de presencia. Voces garageras junto a solos corrosivos son llenan de un frenesí agotador con altas dosis de la psicodelia más dinámica.

Pesados y fornidos riffs aparecen en “Black saint”. Un cambio de registro en las voces ayuda a un tema que muestra un empaque distinto. Si, los ritmos siguen siendo frenéticos y explosivos, pero la voz ahora está más contenida, con una mayor calidez. La suciedad ahora se espesa en pura grasa a través de los difusos sonidos de un riff que se repite hasta la saciedad.

Emulando a Iggy Pop, pero con tintes trágicos y misteriosos, “End of the line”, nos devuelve a un machacón ritmo de bajo, en un sonido mas denso en el que no faltan a su cita los hirientes solos de la guitarra. 

Perdiéndose en una entrada de solos de guitarra y bajo, con unos susurrantes platillos, “Rosie”, vuelve a repetir la fórmula Wedge. Voces sesenteras, sobre una difusa y gruesa instrumentación, sobre la que se van coloreando riffs ondulantes. El incesante bajo marca el devenir de un tema que se va volviendo más lisérgico sobre unos efectos que se olvidan de los ecos garageros, para acabar construyendo toda una jam en la que bajo y guitarra no cejan en su lucha por copar el protagonismo, con la intensa mirada de unos efectos envolventes a lo largo de sus ocho minutos de fuzz rebosante.

Con un completo cambio de registro, “Sister Dorien”, cierra el disco, con una guitarra acústica que en nada se parece a lo que habíamos escuchado hasta el momento. Con el mínimo apoyo de un bajo discreto, construyen un agradable tema a modo de epílogo.

DZJENGHIS KHAN se formó en San Francisco en 1977 por tres jóvenes sabios cuyas identidades han sido objeto de mucha especulación a lo largo de los años. Aunque se han escrito muchos tomos y varios “eruditos” del rock se han llegado literalmente a la locura al tratar de descubrir minucias como sus nombres y colores favoritos, el único hecho acordado por este país son las publicaciones musicales legítimas (el “Big Three”, tal como están ” Lo que se sabe es que ninguno de ellos tenía experiencia musical previa ni sabía lo que era en realidad. El resto es meramente conjetura. A principios de siglo, la banda estaba formada por Binxebus Eruptum en el bajo, Lane Rider en la guitarra y Tommy Tomson en la batería. Se desconoce qué miembro cantó. Ninguno de estos hombres tuvo ninguno de los miembros originales ya que hubo aproximadamente 333 cambios en la alineación en este momento de la carrera de la banda, pero esta cifra ha sido ampliamente discutida. Convencidos por el empresario holandés Guy Tavares de abandonar sus vidas en S.F. y mudarse a Den Haag (Holanda) en 2007, la banda grabó lo que se convertiría en su penúltimo L.P. que fue lanzado por Motorwolf y Leafhound Records.

Estas compañías se declararon en bancarrota y la mayoría de las copias del lanzamiento se destruyeron poco después; y ahora son recuperadas por el prestigioso sello Heavy Psych Sounds

 

 

 

THE SONIC DAWN.- “Eclipse”

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Un álbum inspirado por ciertas tragedias personales dentro y alrededor de la banda, así como por la actual crisis del mundo tal como lo conocemos. “ECLIPSE” trata la vida actual con un sentimiento de desesperación con el que muchos se sentirán identificados. Sin embargo, su música es más multicolor que nunca, porque el camino hacia un futuro mejor comienza en la mente y los daneses, saben cómo llegar a lo más profundo de ti. Un viaje apartado de la oscuridad. Algunos podrían decir un viaje.

En lugar de coger al oyente y pasearle por largas secciones y solos para que olvide donde está, THE SONIC DAWN trata de hacerlo por la vía directa. Temas que buscan ponerte directamente en el viaje, sin aviso. Con canciones directas que van al grano derrochando delicadeza en una versión renovada de ciertos momentos The Beatles en el Siglo XXI. Todo ello, regalándonos emocionantes momentos lisérgicos, que pueden ser los brillantes ofrecidos hasta ahora.

“Forever 1969”, aun pareciendo un tema evocador de los momentos posteriores al verano del amor, la banda reta a la historia, proponiendo que no exista ningún otoño después del verano actual. Medios tiempos con una brillante modulación vocal, así como solos de Emil Bureau con su guitarra desdoblándose, logrando un tema aterciopelado y fresco. Algún acorde de órgano en segundo plano le envuelve en un envoltorio vintage.

Más sencillo y directo, “Psychedelic ranger” danza entre en pop, el R&R de los sesenta en un viaje a la década prodigiosa. Rítmico y efectivo y con un tufillo kraut desde la batería de Jonas, logra crear un caleidoscopio multicolor añadiendo un regustillo psych.

Los momentos más seductores aparecen en “The stranger”. La cálida voz de Emil bajo tones campestres, y sutiles coros en la lejanía crean una florida estampa llena de bucolismo. Un a belleza que se fractura o se solidifica, según lo mires, con los rasgueos de la guitarra rítmica, mientras los sutiles y elegantes solos acarician nuestros oídos.

Nuevamente directos y efectivos, el garaje aparece en otro fresco tema que es teñido de acidez por una guitarra afilada e incisiva en “No chaser”. La atmósfera la pone un órgano envolvente y añejo, que se salpicado con un breve solo aquí y otro allá.

La variedad de registros vocales a los que puede llegar Emil con sus cuerdas vocales queda reflejada en “Opening night”. Sobre un vestido de americana rural, en el que el folk y el rock se funden en una comuna hippie de la florida California. Aterciopelados pasajes de una guitarra rezumante de miel van tornándose más nostálgicos y tristes.  

Nuevamente el folk se representa en un corte acústico como “Circle of things”. Folk y psicodelia floral unidos en narcóticas y calmadas atmósferas que van diluyéndose en una muerte dulce.

El transitar por las mágicas y suaves melodías hecho en “ECLIPSE”, es un ejercicio al que no muchas bandas podrían llegar, Sin necesidad de pesados sonidos, poder llegar a mentes abiertas que saben disfrutar de la música hecha con calidad, el algo que no está al alcance de cualquiera.

Siguiendo con su viaje al verano del amor, “On the Edge of our time”, sigue instalado en escenarios west-coast, donde el bucolismo se transforma en tonos grises, alejándose del colorido de aquellos tiempos.

Si antes decía que es el disco de THE SONIC DAWN en el que encontramos momentos de psicodelia más profunda, solo tenemos que escuchar la acidez de la guitarra de “Christinia”. Un tema reivindicativo de aquel espacio de libertad, que la banda defiende a capa y espada ante los agentes externos que tratan de derrumbarlo.

Efectos envolventes y psicotrópicos, y mayor dinamismo desde la sección rítmica, consiguen un destacado tema, con unos maravillosos y bien trabajados arreglos instrumentales.

Por el lado más calmado pero a su vez más oscuro, “The last page”, con elegantes arreglos psicodélicos, nos introduce en un espacios oscuros salidos del órgano y el bajo, en el que los rayos de luz vienen de las manos de las voces y de solos de guitarra que atraviesan la oscuridad borboteantes, consiguiendo que el ritmo se intensifique y nos lleve de regreso a la luz.

Temas de psicodelia barroca como “Love bird” o “Island of time”, en el que melodías pop se mezclan con dulces voces que son acariciadas por una suave brisa psicodélica, bajo la mirada de acordes de órgano.

Mas experimentales y ácidos, sobre voces ecualizadas van construyendo un prisma hipnótico. En “Change we are”.  Nuevamente algún eco kraut aparece en un corte de neo-psicodelia absolutamente contemporáneo.

“ECLIPSE” cierra con un tema que se desarrolla entre momentos floydianos y west-coast. Apacibles acordes de guitarra y unas cálidas voces van repartiendo ternura. Un corte dulce que incluyen en su abanico de influencias, momentos jazz, a cargo de los teclados, forrándolos de agradables y enternecedoras telas sonoras.      

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NEBULA.- “Demos & Outtakes 98​-​02”

a3695877429_10El guitarrista Eddie Glass y el baterista Ruben Romano formaron NEBULA en 1997 luego de separarse de los pioneros del rock del desierto FU MANCHU, y finalmente reclutaron al bajista Mark Abshire. Este power-trío se especializa en rock pesado empapado de retroalimentación, incorporando dosis liberales de rifle Black Sabbath, psicodelia y rock espacial. La banda lanzó una serie de EPs antes de pasar a los álbumes de larga duración como 1999 “TO THE CENTER” y 2001 CHARGED. Se han distinguido principalmente como una unidad viva muy trabajadora.

Ahora ve la luz “DEMOS & OUTTAKES 98​-​02” Para gozo de los seguidores más acérrimos de la banda. Cinco temas inéditos y alguna versión encontramos en este disco que hará las delicias de los fans de NEBULA. Los moradores del desierto que se metieron en el garaje para descargar su fuzz nos regalan tres versiones entre la que destaca ‘Stagnant Pool’ de los británicos  LeafHound, junto a  otros registros en directo como  “Nervous Breakdown”, original de The Black Flag rescatando el sonido proto-punk de Detroit heredero de The Stooges. Versiones alternativas de clásicos como ‘Charged’ o ‘To The Center’, así como el primer tema compuesto por Eddie Glass, ‘Whalefinger’, en el que tocaba la batería, y que originalmente fue publicado como cara B de sencillo. Cortes inéditos como ‘Sun create’, un sorprendente blues ácido con una guitarra diabólica. Apetecibles y siempre salvajes con una difusa aura desértica.

NEBULA crea puro rock de expansión consciente impulsado por la guitarra del siglo XXI. Son la culminación de exploradores del rock, como Jimi Hendrix, MC5, The Stooges y Mudhoney, que subieron una muesca, llevados al siguiente nivel y abriéndose paso a través del espacio. NEBULA difundió su evangelio a través de su música y lo que están predicando dejará a la congregación en el suelo. 

En 2017, la banda decidió reeditar tres de sus trabajos iniciales cruciales a través de Heavy Psych Sounds “Let it Burn” de 1998, “To the Center” de 1999 y Dos EP de 2002, que incluye el material publicado originalmente en “Sun Creature” de 1999 así como el split Nebula/Lowrider. Las reediciones se están realizando para celebrar el vigésimo aniversario de la banda y serán escalonadas a partir de enero, febrero y marzo de 2018.

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LIQUID VISIONS.-“Hypnotized”

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Lanzado en 2002, “HYPNOTIZED” uno de los discos iconos de la formación alemana LIQUID VISIONS, que nunca había estado disponible en formato vinilo hasta ahora que Sulatron Records edita esta joya de la neo-psicodelia 16 años después de su publicación con una nueva y maravillosa portada diseñada por Kiryk Drewinski. 

LIQUID VISIONS fue una banda por la que pasaron muchos grandes músicos, pero éste trabajo fue creado por HP Ringholz (ex Zone Six) (voz, guitarra, sitar), Kiryk Drewinski (Wedge, ex Magnificent Brotherhood) (voz, guitarra y órgano), Dave Schmidt (Sula Bassana, Electric Moon, Zone Six …) (bajo, fender-rhodes, y mellotron), Chris Schwartzkinsky (ex Johnson Noise) (batería y percusiones) y Katja Wolff (Theremin). 

LIQUID VISIONS fue una especie de buque insignia para el renacimiento de neo psych de los años 90 en Berlín. Por aquellos años la banda tocaba con bandas como Ozric Tentacles, Bevis Frond, Baby Woodrose, Vibravoid y otras bandas muchas de esta época. 

Herederos de los ecos sesenteros, con una pseudo-garage, “State of mind”, se presenta como un tema lleno de frescura.

“Waste”, viene completo de solos psicodélicos del siglo XXI, en una especie de pop-rock con solos ondulantes sobre una sobria pero a la vez delicada instrumentación con tonos vintage.

La psicodelia abarrotada de efectos aparece en plenitud en “Butterflight”, delicadas voces aparecen entre solos que se desdoblan en efectos y distorsiones en una orgía de fuzz Con algunos registros de vocación oriental, una milimétrica batería completa el conjunto sonoro en uno de los temas más destacados y ácidos de “HYPNOTIZED”

La voz de Kiryk en tonos sesenteros que aparece en “Be Lie’ve” así como la cadencia de su guitarra no difiere demasiado de sus trabajos actuales en WEDGE. Siempre fresco, con el pulsante bajo de Dave, sus siete minutos son de una escucha completamente gratificante.

A continuación un tema heredero de algunos sonidos west-coast como “Morning rain”, una versión de los franceses “Third Twyn” combinados con una sutil instrumentación y algún eco blusero, en una espiral psicodelia con el sonido de órgano en el fondo compitiendose y haciéndose un hueco entre las combinación de guitaras ácidas. Un maravilloso viaje al centro de tu mente.

El disco se cierra con el tema que le da nombre. “Paralyzed”, en sus quince minutos nos ofrece la profundidad psicodelica de la banda a través de calmados y enigmáticos pasajes. Enigmática e hipnóticas atmósferas con momentos drone en los que voces rebosantes de misticismo, sobrevuelan por apacibles entornos psicotrópicos. Un sutil y narcotizante viaje pseudo-espacial a través de un caleidoscopio adormecedor y mántrico con envolventes efectos líquidos. Un sosiego sólo alterado por momentos de intensidad rítmica con pesados efectos y lánguidas voces. una fuerza y garra que en su parte final se acerca a postulados cercanos al stoner.
El LP será publicado en vinilo verde de 180 gramos, en una edición limitada a 500 unidades el próximo 9 de noviembre.

Disponible aquí:

https://www.sulatron.com/xoshop/liquid-visions-hypnotized-lp-colour.html?fbclid=IwAR17VozZtv0tfwSOBQghDQdmKK0l1zOGbeS2KAD6JWLZcpXb_BQWlINS8I4

THE JOKERS.- “The Jokers” (Tesoros del siglo XX)

Un tesoro enterrado durante años en las arenas de los desiertos iraníes. Grabado en 1972 en el Irán del Sah de Persia. Seguramente pocos hayan escuchado a un grupo de rock iraní, y mucho menos de principios de los setenta, pero como las meigas, “haberlos, hailos”

Unos jóvenes de vuelta de un viaje por el Reino Unido deciden grabar algo parecido a aquello que le había escuchado en esa visita a occidente. Parece mentira que en aquellos años y en un país como Irán pueda escucharse un álbum de blues psicodélico con toques garageros en pura línea CREAM, pero lo cierto es que así fue.  Una maravilla desconocida para la mayoría de los mortales. buenas jams, uso de efectos y unas voces ácidas y con garra.En su momento THE JOKERS no consiguieron publicar sus temas, pero afortunadamente varias décadas después aquellas grabaciones vieron la luz para deleite de los amantes del género. Os animo a no dejaros engañar ni por el país ni por la fecha de producción. Es un álbum capaz de sorprender al más erudito.