DR. SAX.- “Ellis”

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DR. SAX es el proyecto en solitario de Txus, cantante de los vitorianos ARENNA. “ELLIS” es su nuevo trabajo en forma de EP publicado por Spinda Records, Olarizu Records y Cosmic Tentacles

Solo dos temas intimistas robados al viento según el propio músico, en los que canta y ofrece su versión más intima con la guitarra, para devolverlos al viento, que es a quien le pertenecen. 

“Lille” desde una calmada visión acústica de su música, y superponiendo los acordes de su guitarra como si siguieran caminos distintos. Una separación que irremediablemente les lleva a encontrarse poco a poco en un punto en común. Una instrospección minimalista que va torneando sus formas librebente como si de una jam se tratara. Transmitiendo un desasosiego que queda reflejado con los desgarradores momentos vocales, acompañado por los coros de David Sagastume & Koldo Sagastume.

Vistiendose de loner-folker, “Sille”, introduce instrumentos clásicos en una especie de viaje al folk-progresivo teñido de tonos grises. La armonía pone el punto de color en un tema en el que se respiran los aires campestres. En esa encrucijada de estilos Txus hace un gran ejercicio de guitarra arropado por los violines. En alguno de sus momentos el vitoriano, muestra ciertos toques paranoicos en una ecléctica estrutura en la que los acordes se repiten de forma perturbadora, desnudando el alma en cada nota. En este tema estuvo acompañado por Guille (percusión), Imanol Mtz. Hervias (viola) David Sagastume (chelo y  palmas a tientas) y Koldo Sagastume (palmas a tientas).

 

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PETRICHOR.- “II”

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Si hay alguna diferencia entre ésta, su segunda entrega y su debut de mediados de 2.016, es que la banda de Virginia ha fabricado un álbum en el que las melodías tienen mucho más protagonismo. Siguiendo la estela del rock de tintes ocultistas, las voces de Tess Fisher se vuelven mucho más líricas y desgarradas de lo que nos había mostrado el primer álbum de la banda. Otro de los cambios es la desaparición de los registros guturales que ocasionalmente habíamos escuchado en alguno de sus primeros temas.

Usando distintos elementos, la progresización de su sonido se produce sin menoscabar su contundencia, conteniendo momentos de metal progresivo, riffs arenosos que desprenden fuzz cegador, así como ampulosas construcciones que flirtean con momentos post-rock e incluso folk. Momentos en los que la banda nos seduce con altas dosis de lirismo con reconfortantes melodías.

Así temas como “Saint Francis Satyr”, “Charons obol” o “Hybrid moments” sacan el lado más suave, con melodías que van desde el clasicismo hasta el metal sinfónico. El primero de ellos con esos coqueteos con atmósferas post-rock, siempre con el protagonismo de su pitonisa particular. “Chorons obil”, nos enseña el lado faraónico, con densos riffs que se van balanceando entre las voces presuntuosos y grandiosos. Conjugando voces desgarradas con los momentos más calmados. Con una grandiosidad y ritmo metálico el poderío vocal brilla exuberante.

En tonos acústicos, en línea Joni Mitchel “Blue state line” sirve de cobertura a bellas melodías llenas de bucolísmo completando un cuadro floral de gran belleza.

En contraposición, “Demon Goddes”, o “Earons”, son los temas más cegadores. Con algún coro de su batería  Harrison Christ en éste último, la espiral de fuzz sobre ritmos stoner los convierten en la parte más contundente y pesada de “II”. “Demons goddes”, aparte de mostrarse pesado, conjuga la vocación ocultista de la banda. Oscuridad y lamentos presiden su cauce, al igual que sucede  más profundamente en “My swollen voice”. Plegarías desgarradas nos conducen a magnetizantes atmósferas donde los sonidos  psico-progresivos aromatizan el ambiente. “Like you know”, profesa la misma fé a través de la medium ejerciente en que se convierte Tess, haciendo que traspasemos el umbral a cavernas misteriosas e inquietantes.    

Si bien es cierto que cada vez nos encontramos más bandas de psych-doom de tintes ocultistas comandadas por una fémina, y demasiadas veces su sonido es similar, el caso de  PETRICHOR se convierte en un rara-avis del género, al introducir tanta variedad de elementos saliéndose de alguna manera de los estereotipos.

https://www.facebook.com/petrichorva

MOHAMA SAZ “Viva el rey”

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“VIVA EL REY” es el tercer LP de MOHAMA SAZ, con un título suficientemente irónico como para librarse holgadamente de la mordaz ley mordaza. El universo de MOHAMA SAZ está en expansión como el Cosmos. Una singladura a través del mar Mediterráneo buscando sus influencias musicales, hasta llegar Turquía para sumergirse en aguas del Anatolian Rock, nublarse con los sonidos norteafricanos, y recorrer el folclore armenio empapándose de sus tradiciones. Retornando a sonidos kraut más propios de mediados de los setenta centro-europeos, para regresar de vuelta incorporando influencias flamencas y dar un tirabuzón con sones llegados de los Andes, no sin antes incluir vibraciones jazzísticas dentro de su propuesta progresiva. “VIVA EL REY” se convierte así, en todo un cajón de sastre donde caben todo tipo de reverberaciones, lo que le hace versátil, exótico y sabroso a la vez.   

Ahora, los madrileños, se convierten en quinteto tras la incorporación de Rubén a las percusiones.

Embriagando con aromas orientales “Los jinetes del destino”, los madrileños nos impregnan los sentidos con misteriosas fragancias a través de cantos arábigos e instrumentación tradicional. Envueltos en un manto psicodélico acordes de guitarra que bien pudiera haber firmado el mismísimo Erkin Koray, un gran trabajo compositivo en el que la percusión juega un papel fundamental.

Esa vocación oriental la encontramos también en “Esplendor de cristal” y “Erzeroumi shoror” en la que las melodías populares son todo un néctar sonoro. La primera nos presenta a la banda más inmersa en sonidos progresivos sin perder la esencia exótica, y con un ritmo hipnótico sobre acogedoras pasajes acolchados. Un confort que va evolucionando en cánticos espirituales absolutamente reparadores Un trance místico en el que los colores psicodelicos hacen acto de presencia para envolvernos con un magnetismo generado por los susurrantes pasajes vocales.

Como parte de una galaxia en crecimiento anárquico, cada canción del disco va en su propia dirección, y es por ello que se puede escuchar por primera vez en la banda ecos de ese “free jazz” aberrante de cuando los negros hicieron daño al poder, y también de otra cara de ese movimiento, el “spiritual jazz”, tan onírico, visionario y acuoso como la canción “Nenúfar”, con suaves melodías ensoñadoras.

Rompiendo su discurso oriental para dar vida a “Altiplano”, en el que traen la melancolía festiva de los andes bolivianos (recrean “Viday/Putucun”, tonadas populares andinas). Un discurso en el que siguen presentes las brisas mediterráneas y momentos en los que el bajo, el saxo y la percusión nos devuelven de ultramar.

Dentro de ésta variedad compositiva que encontramos en cada tema, probablemente “King’s safari” sea el corte en el que se refleja todo el valor de una banda como MOHAMA SAZ. Hipnotísmo kraut-rock desde la sección rítmica con un batería autómata y un bajo pulsante. Psicodelia narcotizante a través de unas guitarras que hablan desde sus cuerdas, momentos orientales con voces arábigas que se asoman a los oscilantes pasajes.

Temas como “Semana Santa” o “La marcha del Rey” reflejan el espíritu progresivo sin alejarse de los tonos orientales. Con momentos de free-jazz el primero y con quejios flamencos incorporados a los coros arábigos, en visionarias atmósferas construidas por una sutil instrumentación acercando su barco al sur de península para amarrarlo en algún puerto andalucí. 

El resultado hace que “VIVA EL REY” sea un disco con claroscuros, en el que las luces y las sombras van y vienen a merced de los vientos que soplan desde una vanguardista y atemporal apuesta compositiva.

MOHAMA SAZ se formó en julio de 2014 por Adrián Ceballos (Batería y voz; Melange, RIP KC, Novak, Javier Colis), Javier Alonso (Baglama Saz y voz; Novak, RIP KC, Richard Hell). Más tarde la formación se irá complementando con Arturo Pueyo (Clarinete y Saxo; Sur Quintet, Groovin’ Santa) y Sergio Ceballos (Bajo; RIP KC, Kropotkin Revival, Melange) y Rubén Mingo (percusión; Mopane y Sou Edipo).

http://www.mohamasaz.com/

https://www.facebook.com/sazmohama/

 

NUMIDIA.- “Numidia”

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Desde Australia nos vemos sorprendidos con el debut de NUMIDIA. Una de esas gratas sorpresas que nos encontramos cada cierto tiempo. Un quinteto en el que tres guitarras se van repartiendo el protagonismo sobre estructuras de psicodelia progresiva en las que los sonidos de oriente medio le dan un toque de exotismo y magia que a buen seguro sorprenderá al oyente. No faltan las influencias del norte de África ni los sonidos pesados que se van combinando con elementos de hard setentero en un disco en el que las atmósferas ensoñadoras herederas de algunos momentos Pink Floyd no están reñidas con la pesadez de algunos momentos ni los ecos folclóricos. Incluyendo la mejor versión de un tema del legendario Erkin Koray que me haya encontrado nunca. Un trabajo IMPRESIONANTE!!!!!.

Los acordes orientales de “Turku” abren este brillante trabajo. La mejor versión que jamás haya escuchado del que fue considerado como el “Jimi Hendrix de Tuquía” allá por el año 1974. Originariamente publicada en “Elektronic Turküller“, “Turku” toma ahora una fuerza inusitada. Reforzada por unos sólidos pilares de psicodelia pesada y unos riffs stoner el tema consigue mantener la esencia oriental que Koray creó, revitalizándola con una visión contemporánea. Magnética, hechizante y majestuosa, sabe combinar riffs retro, con pesados momentos sin perder su vocación primitiva.

Mágicos momentos de psicodelia atractiva en la que la guitarra de David Gilmour nos viene  a la cabeza. “Azawad” nos muestra de lo que son capaces estos chicos llegados de Sidney. Narcotizantes pasajes dan paso a momentos en los que se acercan al folk, especialmente en voces y coros. Desarrollos fascinantes de guitarras, acarameladas voces con aura oriental y tonos norte-africanos sobre unos subyacentes teclados crean un rico tema lleno de matices en los que no faltan las guitarras ácidas intercaladas en atmósferas progresivas. Densos y espesos, y a su vez livianos y lisérgicos en un brillante corte.

En “A Million Martyrs” dulces voces susurrantes nos masajean sobre sutiles acordes de guitarra trasladándonos a bellos paisajes sonoros. Con una vocación progresiva coloreada por las guitarras consiguen hacer aparecer la magia. Bajo un entorno de oscuridad llena de melancolía los matices y sonidos van oscilando a través de los constantes cambios de rumbo de las guitarras. Todo ello culminando en momentos de hard retro en el que el impresionante trabajo de bajo consigue mantener el brillo entre la exuberancia de las guitarras ácidas.

Retomando la vocación oriental “Numidia”, el corte que da nombre a la banda y al trabajo. Distintas capas de guitarras van conjugándose con voces llegadas del norte de África, recuperando momentos folclóricos junto a potentes riffs y una sólida base rítmica en una perfecta combinación de fuerza y magia. Coros orientales y un órgano vintage hacen el resto en un perfecto ensamblaje de sonidos del medio oriente entre pasajes psico-progresivos.

De nuevo la calma se apodera de NUMIDIA en “Red Hymn”. Mágicos momentos con guitarras que recuerdan a Pink Floyd sobrevuelan sobre una estructura hipnótica y cautivadora. Una nueva combinación de apacibles coros a lo largo de ocho minutos de exploración psico-progresiva en la que los penetrantes solos de guitarras se incrustan en el soporte de los sonidos progresivos.

“Te waka”, cierra el álbum, con apacible y arrulladoras voces que se van elevando en un desgarro lleno de sentimiento. Los coros y las guitarras se van conjugando con destreza en otro corte en el que el legado Gilmour está presente.  Introspectivo y relajante, el tema sirve para dejar claro, si no lo teníamos hasta ahora, que estamos ante una joven formación que atesora un grandísimo potencial fuera de los estándares convencionales. 

“NUMIDIA” verá la luz próximamente en formato físico via Nasoni Records .

La banda la componen:  Shane Linfoot (guitarra y voces) Mike Zoias (guitarra y voces)
James Draper (guitarra y voces) Alex Raffaelli (bajo) y Nathan McMahon (batería); y contaron con la colaboración en las voces de Selin Akbasogullari.  

https://www.facebook.com/Numidiaband/

 

 

 

 

KIKAGAKU MOYO.- “Masana temples”

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En MASANA TEMPLES, la banda quería desafiar sus propios conceptos sobre la música psicodélica. Su potencia se mantiene intacta en este disco, pero definen más sus composiciones haciéndolas más nítidas. Un trabajo que va mutando en constantes metamorfosis para obtener un resultado atractivo, bello e intenso.

Siempre dando rienda suelta a su creatividad y reflejándola con una ejecución magistral que denota el gran dominio que tienen de sus instrumentos. Constantemente en busca de la libertad mental en ese transito entre lo espiritual y lo material. Una espiritualidad a la que nunca renuncian, y lo hacen dándose libertad en la ejecución, como la han hecho desde sus inicios. La libre creación de una música que acaba acoplándose con la complicidad que los miembros de KIKAGAKU MOYO tienen entre si. Todos tienen su protagonismo, parece que estemos ante una banda, que aparentemente no tiene lideres, y cada uno es su propio jefe, sin perder el respeto oriental a los momentos de gloria de los demás. 

El sitar como protagonista en el primer tema del álbum, aportando ese toque oriental tan característico de los japoneses y que les hace una banda única en la escena. Belleza y espiritualidad unidos con la psicodelia nos inician en este viaje desde “Entrance”

Sonidos vintage de los sesenta aparecen desde la guitarra fuzz, con calma. A continuación la susurrante voz de Tomo Katsurada    se mezcla con tonos que coquetean con el jazz y la psicodelia apacible, así como con sonidos de la galería italiana setentera, con teclados y guitarra como protagonistas en “Dripping sun”. Un re-confortable paseo  por floridos jardines del edén. Flores de loto y nenúfares despiden fragancias cautivadoras. a continuación la banda sale de ese estado de meditación para iniciar una travesía mucho más tormentosa intensificando su sonido con una sucesión de riffs de guitarra, que confirman ante quienes estamos. Una banda sutil pero sólida  en la que la fragilidad es solo aparente.

Los temas van mutando de la calma al ritmo, y del ritmo al sosiego. “Nazo nazo” refleja entornos de templos japoneses rodeados de flores de loto. El acento oriental lleva en forma de suave brisa reconfortante.

Si algo tienen KIKAGAKU MOYO es la facilidad para combinar y fusionar tonalidades distintas. Psicodelia, kraut-rock, jazz, folk,  todo entra en esas jams que libre y espontáneamente (o no tanto) se convierten en temas oscilantes. lo cierto es que el resultado parece sencillo dentro de la complejidad de algunas estructuras. 

El hipnotismo kraut que vemos en “Fluffy Kosmisch” gracias a la batería y a unos teclados repetitivos, es suavizada sin estridencias por la sutileza de los acordes del sitar para poco a poco ir introduciéndose en una espiral de sonido.

Siguiendo esa linea kraut, “Majupose” se construye sobre una línea de bajo que marca la melodía para ir incorporando elementos e instrumentos sobre la misma.

El smooth-jazz aparece en “Orange peel” sobre repetida estructura hipnótica y repetitiva. En una dinámico avance, estamos ante un corte evolutivo que incluye desde extrañas coros a voces cercanas a registros de bossa. el sitar y la guitarra más densa aparecen para arropar la composición.

En MASSANA TEMPLES encontramos más elementos jazzisticos que en sus anteriores trabajos. El hecho de haber grabado el disco en Lisboa junto al músico de jazz , Bruno pernadas supongo que tiene una gran influencia en ésto.  

A pesar de ser un disco algo más intimista que sus predecesores, los riffs potentes no desaparecen de la creación de la banda. Clara muestra de ello es “Gatherings”, seguramente el tema más potente del trabajo, a pesar de que nos volvemos a encontrar elementos folk, una hechizante batería y tonos kraut-rock lisérgicos, la guitarra y el órgano de vocación retro le diferencia de alguna manera del resto de las pistas. 

Para cualquiera que escuche a KIKAGAKU MOYO por primera vez, puede sorprenderle la aparente fragilidad de una banda que logra transmitir toda la sensualidad de sus discos en su directos, pero con una fuerza y potencia que posiblemente no llegue a percibirse en sus surcos.

El disco cierra con una composición acústica en la que los arpegios de guitarra recrean un oasis de paz y relax sensorial ayudados por las aterciopeladas voces. “Blanket song” pone punto final a otro gran disco de KIKAGAKU MOYO

https://www.facebook.com/kikagakumoyo/

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