Reseña: THE THIRD MIND.- “The Third mind”

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THE THIRD MIND es el proyecto de dos veteranos músicos de la escena californiana como Dave Alvin (THE BLASTER, X) y el multinstrumentista Victor Krummenacher (CAMPER VAN BEETHOVEN, CRACKER, MONKS OF DOOM) a los que se unieron David Immergluck (CAMPER VAN BEETHOVEN, COUNTING CROWS, MONKS OF DOOM) y Michael Jerome (RICHARD THOMPSON, BETTER THAN EZRA). para crear esta maravilla de debut que ve la luz vía Yep Roc Records. Un álbum hecho con la máxima de “Juntémonos y hagámoslo” y que refleja la frescura de unos grandes músicos dejándose llevar por su libertad creativa recuperando la banda sonora de su adolescencia y que se criaron a la estela de los sonidos west-coast, algo que queda completamente patente en los cinco temas del álbum. Jams psicodélicas hechas con ternura y espontaneidad sobre versiones de músicos tan dispares como la cantante de jazz Alice Coltrane, el músico folk Fred Neil, o la maravillosa folky canadiense Bonnie Dobson, BUTTERFIELD BLUES BAND, Roky Erickson y sus 13TH FLOOR ELEVATORS, y la esencia de las versiones que de alguno de ellos hicieron GRATEFUL DEAD o IT’S A BEAUTIFUL DAY manteniendo el espíritu del verano del amor. Con Hendrix como referente y la libertad de ejecutar las canciones sin ataduras, ofrecen su particular visión lisérgica de estos temas, tiñéndola con pinceladas jazz o folk. Una alocada idea con un resultado exquisito. Las palabras para describirlo sobran, ya que estamos ante un álbum sencillamente MARAVILLOSO que lo que pide es escucharlo con atención y empaparse de toda la sensibilidad y calidad que contiene.

“Journey in Satchidananda”, Con momentos drone de pausada psicodelia teñida con borboteantes efectos a modo de introducción se va construyendo un tema en el que el cadente bajo camina lentamente entre una psicotrópica neblina. Con el jazz como argumento, la banda transforma el tema en un espacio para la experimentación lisérgica. Esto es una constante en todo el álbum. Los acordes se van sucediendo con una parsimonia completamente narcotizante.

Con esa misma vocación psicodélica, se atreven desde e un reconfortante sosiego a versionar “The Dolphins”, tema de Fred Neil, versioneado previamente por  músicos de la calidad de Tim Buckley. Linda Ronstadt, o It’s a Beautiful day. Embarcándose en un viaje que recupera los bucólicos sonidos west-coast de los californianos con cálidos y reconfortantes registros vocales. Entre delicados coros angelicales, el manto psicodélico envuelve un tema de inequívoco carácter folk. Menos luminoso que la versión original, aquí los tonos grises predominan entre pinceladas coloristas. Lo cierto es que, aun manteniendo la esencia del original, consiguen transformarlo en un plácido paseo por la psicodelia más florida.

El siguiente tema, “Claudia Cardinale”, original de la banda, mantiene la línea de los cortes precedentes. Con ecos de guitarra clásica evocadores del Concierto de Aranjuez y una guitarra con un sonido que me evoca a Carlos Santana en modo sinfónico, consiguen mantener el halo lisérgico entre pasajes sinfónicos. El corte supone un magnifico escenario en el que su guitarrista puede desarrollar toda su técnica entre tenues atmósferas.

Ahora tomando como referente a Grateful Dead, “Morning dew”, el tema original de Bonnie Dobson. se viste de cálidas voces en vena folk para generan un susurro placentero con medidos acordes interpretados desde la pausa. Nuevamente el bucolismo más reconfortante nos acaricia con sus sedosas texturas. Una voz que no tiene nada que envidiar a grandes del folk como Joni Mitchel, o la misma Bonnie Dobson nos masajea con delicadeza entre brillantes solos de guitarra que vuelven a certificar el buen hacer de su guitarra. La belleza en estado puro sobre aterciopelados pasajes vocales. Ciertamente, al margen de la particularidad de la voz, el tema mantiene con acierto la esencia de los Grateful Dead en su dorada época del verano de amor con sus hecHizantes y mágicas voces y un crescendo que evoluciona con sosiego, sin prisa.

Con un aparente giro en su propuesta, Butterfield Blues Band son homenajeados con “East West”. Dieciséis minutos en los que el blues se une a la fórmula psicotrópica que con tanto acierto ejecutan. Tomando el formato de una jam ácida la improvisación hace acto de presencia sobre cadenciosos y efusivos ritmos. La larga duración del tema deja espacio al desarrollo de una bacanal de alucionóigenos en la que los lisérgicos pasajes se adornan con el sonido de la armónica. Evidentemente estamos ante un tema de blues, y ese elemento no podía faltar aquí al ser una de las señas de identidad que dio gloria a Paul Butterfield en aquella aventura junto a Mike Bloofield. Este pequeño giro no es un obstáculo para que mantengan el listón en una ejecución rítmica implacable a la que nada le frena. Manteniendo esa vocación west-coast, el corte fluye entre las aguas del blues que su funden con corrientes psicodélicas muy en la línea de Grateful Dead.

Dando un nuevo salto al vacío, “Reveberation”, el tema de 13th Floor Elevators“adquiere una dimensión más pesada. Con el blues en el horizonte se alejan del bucolismo mostrado en los temas anteriores para ofrecer un tema mucho más corrosivo. Sucios sonidos que nos intoxican en esa línea garaje-rock que mostraron los de Texas en sus tiempos de gloria.

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TESOROS DEL SIGLO XX: STONE HARBOUR.- “Emerges”

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El incansable sello Guerssen recupera una nueva joya escondida publicando esta semana “EMERGES”, el único álbum del dúo de Ohio STONE HARBOUR.

Editado originalmente en un prensaje privado en 1974 es uno de esos álbumes que siempre ha sido codiciado y valorado en el mercado del coleccionismo. Ahora tenemos la ocasión de disfrutarlo. Psicodelia llena de melancolía con unas guitarras ácidas que se desangran en profundos lamentos con cálidas voces que nos arropan en cada acorde. Oscuros y underground, sus temas fluyen de las profundidades del sótano en el que fue creado entre tenues. Ecos de garage y sencillo rock and roll que por momentos recuerda 13th Floor Elevators . Los jóvenes Ric Ballas y Dave McCarty plasmaban sus sueños y sus inquietudes en diez temas cuya sencillez se convierte en su mayor virtud. Psicodelia y folk unidos en una causa común en la que ensoñadores voces suponen un gratificante arrullo. Entre esos apacibles pasajes de folk psych, sorprenden algunos momentos en los que sin salirse de esa propuesta toman prestados elementos más propios de Hawkwind. lo cierto es que el sonido de los británicos Tractor parece adecuarse más a la definición de su propuesta musical, especialmente en los momentos acústicos de temas como “Summer magic is gone”, toda una belleza de canción que nos susurra placenteramente generándo un estado de bienestar terapéutico y reconfortante,  o “Stone’s trow”, en la que las guitarras acústicas conviven con ácidos pasajes eléctricos en un segundo plano. El título del álbum es ciertamente premonitorio, ya que los temas emergen con gran naturalidad.

En definitiva, un trabajo introspectivo, tenue pero lleno de una magia intrínseca que contiene muchos matices ocultos en cada surco. Psicodelia de baja fidelidad que se viste de rock and roll hilarante y psicotrópico en cortes como “Still Like That Rock & Roll” o “Rock and roll puzzle”. ácidos en “Grainds of sand” y folkies en cortes como “Dying to love you”.

El álbum cierra con “Working for the queen”, un tema sucio en el que las distorsiones  cabalgan entre el garage punk y los dictados de Hawkwind a bajas revoluciones.

 

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Reseña.- GALAVERNA.- “Dodsdans”

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El debut de los italianos GALAVERNA es una de estas sorpresas que de cuando en cuando te encuentras de casualidad. La banda del integrante de SLAP GURÚ, Willy Goattin, en la que explora de una manera sosegada vibraciones folk en temas acústicos que rememoran momentos setenteros de ese estilo. Con temas soportados en guitarras acústicas  y que suponen un apacible y magnético paseo por el campo. Canciones llenas de sensibilidad en una línea parecida a los también italianos The Pilgrim. Tras tanto tiempo escuchando sonidos pesados, trabajos así son un soplo de aire fresco muy apetecible. Con vibraciones que me recuerdan a Jethro Tull en su faceta más campestre y con ciertos aromas medievales, el sinfonismo roba el protagonismo a los riffs para deleite de los más atrevidos. La propia banda define así su álbum: “Un camino acústico, lleno de imaginación visual y recuerda a las dimensiones de un sueño salvaje. Esta gente tiene como objetivo crear un tamaño único consistente, inspirado en un mundo frío y antiguo. Aquí se exalta la belleza, la magia del desierto, de la madre naturaleza, tan cruel como increíblemente fascinante en su pureza. El objetivo es guiar al oyente en un viaje musical que puede ser lo más evocador posible”, y ciertamente mis palabras no podrían mejorar esa definición. A veces la sencillez es una virtud, y ese es el espíritu de “DODSDANS”. Un álbum que adorna sus melodías con los sonidos del sitar, la flauta o la viola dotándolos de un espíritu tradicional.

La breve “Dods…”, nos indica el camino que vamos a recorrer en este disco. Acústicos acordes que fluyen lentamente y una cálida y sugerente voz nos traslada al folk clásico británico de los años setenta.  A pesar de la sencillez, en la lejanía se intuyen efectos envolventes que logran crean el entorno perfecto para el desarrollo del corte. 

A la sencillos de los acordes de guitarra, en “…dans” como continuación del tema anterior, la banda adorna el tema con un sonido de flauta y unas voces evocadores de los Jethro Tull mas campestres. Un tema rico en matices a pesar de su sencilla estructura. Haciendo de la sencilles virtud, los acordes se repiten creando un tema atractivo y fresco. El folclore con aire medievales aparece entre elementos de viento.

Instalado en esos entornos folk “Cerberus” aporta un aura psicodélico antes de retomar la estructura folk. La repetición de acordes es un denominador común en casi todos los temas. De nuevo usando los vientos, crean un sinfonismo que se complementa con las cálidos registros vocales. una mística que nos lleva a los momentos más brillantes del folk británico. entre violines y sutiles guitarras ácidas el tema se presenta luminosos y florido. Una oscilación bien ornamentada que mantiene el magnetismo de la voz.

“Sweet annika” mantiene la ternura a base de arpégios y una calma y profunda voz que se erigue como protagonista del tema. Dulces susurros llenos de sensibilidad que son trasmitidos con una naturalidad digna de halago. Volvemos a encontrar el sonido del violín dándo cuerpo a una canción que acaba elevándose en su intensidad.

Describiendo melancólicos momentos bajo tonos grises “Smell of ember” vuelve a ser un escenario perfecto para el lucimiento de un sosegado relato. En cada tema encontramos algúne elemento que aporta, y aquí la batería se une a los espacios sinfónicos creado por los violines mientras las voces se replican.   Todo con una calma gratificante. con algún pasaje de guitarra eléctrica añaden un nuevo matiz a otro tema bien construido.

Otro apacible paseo lleno de sensibilidad encontramos en “Burning ashes”. Leve y sutiles acordes eléctricos vuelven a enriquecer  el tema. Se intuye un aire psycodélico entre la evidente vocación folk.  si bien aquí suben la intensidad y la profundiad de las voces, no llegan a estados de estridencia. Una especie de lamento que se eleva y se evaparopa para dejar espacio a la belleza. Siempre sugerentes, consiguen transmitir sentimientos.

Inmersos en el folk progresivo de corte medieval, “Mother’s leaving” añaden más complejidad. incidiendo y explorando escenarios sinfónicos van construyendo un relato melancólico con aires bucólicos más propio de otros tiempos. Alejados de los stándares de la música underground contemporánea nos invitan a un viaje en el tiempo a momentos en los que la música se creaba desde la sencillez.

Debatiéndose entre las luces y las sombras los sonidos medievales de “Uppvaknande” suponen una nueva regresión en el folk progresivo setentero.  En tonos más sinfónicos generados por el sonido del violín se va construyendo el corte más largo del álbum. Casi nuevo minutos que ofrecen una mayor complejidad respecto al resto de temas, en los que la band se devate entre la luz y las sombras.

GALAVERNA lo componen Valerio Willy Goattin (voces, guitarras y sitar) Michele Nicoli (batería y percusiones) Giulio De Boni (flauta, percusión y xilófono),  Stefano Masotto (bajo y voces) Lorenzo Boninsegna (viola)

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Reseña.- UFFE LORENZEN.- “Triprapport”

a1637743948_16Segundo trabajo en solitario del gurú de la psicodelia danesa UFFE LORENZEN. El líder de BABY WOODROSE y de SPIDS NOGENHAT consigue ofrecernos con “TRIPRAPPORT” una auténtica obra maestra de la neo-psicodelia. Un álbum gestado en una casa de verano, entre abedules y el correr de los ríos. Solitarios espacios propicios para la creación a lo largo de catorce días en los que el músico estuvo creando esta maravilla. El propio UFFE comenta que los dos primeros días estuvo con su guitarra pensando en como comenzar aquella aventura. La inspiración vino a base de una ingesta de hongos, y la creatividad surgió sin freno. ¡Y de que manera!  Contando con la ayuda de Anders Kjærgaard (sintetizador), Adam Dreisler (flauta), Vicki Singh (sitar / tablas) y Peter Knudsen (lapsteel) y tocando el resto de los instrumentos, en un corto lapsus de tiempo el disco estaba hecho. Dulces melodías con un denominador común, la aterciopelada y cálida voz de UFFE y siempre un halo de lisérgico en difusos sonidos que se mantienen en un segundo plano. Un envoltorio en el que la psicodelia llegada de los años sesenta su une con vibraciones más contemporáneas. Un reflejo de la soledad y de esa búsqueda interior que hace aflorar un temas llenos de belleza en los que la melancolía está presente. Temas en los que las vibraciones folk-progresivas de las bandas escandinavas de los setenta aparece con naturalidad. Fundamentalmente soportado en acordes acústicos, los elementos eléctricos son incorporados con mimo y esmero para que el resultado adquiera proporciones descomunales. “TRIPRAPPORT” posiblemente sea el álbum más personal del genio danés. alejado de las vibraciones de garage psicodélico a las que nos tenía acostumbrados en BABY WOODROSE para dejar aflorar toda su sensibilidad y creatividad en canciones que suenan a gloria. Voces  cantadas en danés que rezuman sabor a miel entre sonidos más incisivos usando todos los palos de la baraja. Momentos de un sinfonísmo místico sobre apacibles estructuras  que convive con momentos west-coast, siempre arropado por ese manto de psicodelia que mira los temas de una forma turbia pero penetrante. En activo desde finales de los años ochenta, UFFE LORENZEN continúa su exploración lisérgica desde un punto de vista más maduro e intimista  poseído como un chamán con sus brebajes y hierbas en esa búsqueda de  la redención. La belleza inagotable de cada tema consigue que la música actúe como terapia para curar cualquier dolencia con sus reconfortantes pasajes. 

Estamos ante uno de esos álbumes para disfrutar desde la calma, con una copa de vino y alguna sustancia psicotrópica para empaparse de cada una de sus notas y sus acordes. ¡¡¡¡Un álbum que demuestra haber sido creado por un auténtico GENIO!!!!

El disco está disponible en una edición de 1.500 copias en vinilo negro a través de Bad Afro Records.

“Psykonauten”, partiendo de unos acordes acústicos (como la gran mayoría de los temas), y una cálida y atercipopelada voz consigue transmitir una sensación de melanclolía. Las ecualización de las voces con efectos de eco y las bellas melodías psicodélicas consiguen crear una pieza lisérgica y apacible que es toda una joya psicodélica.

Combinando la psicodelia procedente de los sesenta con vibraciones más contemporáneas, “Alting er eet”, va creando un cuadro sonor en que son reflejadas distintas sensaciones. Con dos diferentes registros vocales, uno áspero y otro acaramelado, el sabor a miel se ve asediado por vibraciones más incisivas que son acompañadas por una instrumentación más vigorosa. Un curios y efectivo contraste que se envuelve en un sinfonísmo que recuerda a los pioneros de la psicodelia barroca. mientras, una contundente batería  y unos riffs difusos crean otra nueva maravilla lisérgica. ¡Enorme!

El sitar toma el protagonismo en el comienzo de el tema que da nombre al álbum, “Triprapport” va construyendo un tema que había por igual entre las luces y las sombras. El manto psicodelico con el que nos arropa queda marcado por el ritmo y la cadencia de los sonidos de las percusiones. Borroso ritmos se combianan en una composición en la que los distintos instrumentos parecen ir por libre, pero que acban llegando un punto de encuentro para crear un sólido corte a pesar de la aparente anarquía sonora. Esto es algo medido y calibrado que logra el objetivo deseado.

Los tonos de melancolía se hacen más evidentes en “Angakkog”. a través nuevamente de esas armonías acústicas, con la profunda y penetrante voz de Uffe. En esta ocasión,  la parte sinfónica nos traslada a espacios más propios de los sonidos progresivos de mediados de los sesenta dejando un poco de lado la parte psicodélica. La tristeza se apodera de un tema en el que no falta a su cita la parte envolvente que se mantiene un segundo plano con los acordes del órgano.

Con la introducción de intrumentos como la flauta, “Lile fugl” explora las vibraciones folk progresivas escandinavas mostrandose con una apariencia de un tema creado en los setenta.Nuevamente el agradable sonido del sitar aparece en “Floden”. Tiñendo de colores el tema, el halo de melancolía tiene incrustaciones acústicas y algún momento que me traslada a alguna composición de Jethro Tull.

Repiendo la fórmula ya usada, “Aldrig mere ned”, es construida con acordes acústicos envueltos en psicodelia. La batería destaca con una marcado ritmo. Lenta pero imperturbable en su cadencia, soporta cantos que se suceden entre la nebulosa instrumentación. toda una seña de identidad en todo “TRIPRAPPORT”.

Cierra el trabajo “Hallo halo froken”. en esta ocasión introdución un elemento nuevo. Ciertas resonancias west-coast con aires campestres se manifiestan entre la brumosa melancolía. como si se hubiera vestido de folk singer psicodélico, vuelve a aconstruir un tema basado en la guitarra acústicac, acompañado de una tupida instrumentación.

 

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Reseña: THE PILGRIM.- “Walking Into The Forest”

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Gabriele Fiori, el líder de BLACK RAINBOWS, KILLER BOOGIE y gurú del sello Heavy Psych Sounds, se pone el traje de loner-folk en su intimista proyecto en solitario llamado THE PILGRIM. Con la vocación de hacer algo distinto a los sonidos pesados y las distorsiones. “WALKING INTO THE FOREST” ofrece una visión personal en la que el músico se muestra sin ataduras ejecutando diez temas acústicos llenos de bucolismo y melancolía. El punto de partida lo encontramos en enero del año pasado, cuando empezó a perfilar unos temas, que desde la sencillez lograr transmitir una gran variedad de sentimientos.

El anticipo que nos presentó hace semanas, puede llevarnos a alguna confusión, ya que si bien es un tema básicamente acústico, su parte final incluye unas magnetizantes guitarras electrificadas que hacen que adquiera una dimensión mucho mayor. Todo un acierto que hecho de menos en el resto de las composiciones. Con la escueta compañía de su compañero de fatigas en BLACK RAINBOWS en la batería, Fiori se lo guisa y se come el solito. Y lo cierto es que el resultado no defrauda. La portada del disco nos hace intuir un maravilloso contenido. ¡Todo un acierto!! 

“Peace of mind” nos enseña alguna pista de por donde va el resto del disco. Sonidos californianos evocadores de los mejores Crosby StillS & Nash, en los que los acordes de su guitarra llenan de colorido floral los sentimientos que transmite el italiano.  Un tema en el que el folk predomina pero al que se le intensifica con algún momento rock. Esa parte final el la que la guitarra eléctrica interviene es simplemente apoteósica.

Otro de los aspectos a destacar en el disco es el intercambio de registros vocales que escuchamos en sus temas. Solo hace falta oir “The time you wait“, en la que el bucolísmo de su voz sobre los finos acordes de su guitarra. El tema se ve arropado por leves pasajes de un órgano silencioso y susurrante que crea el clima perfecto.

La melancolía y las resonancias de los sonidos west-coast más aterciopelados aparecen en “Sailor”. Aquí Fiori saca su lado más sensible con una voz melosa sobre una sencillez compositiva que por otro lado , resulta de lo más atrayente. Una magia flotando entre coros con sabor a miel.

Desde la pausa y el sosiego, “Dragonfly”, nos pinta una nueva estampa bucólica. Desde el porque y con el horizonte ante su guitarra baja todavía más la intensidad para crear un dulce cuadro lleno de romanticismo y cierta tristeza. Jugando con las voces, y con unos sutiles coros en un segundo plano aprovecha el sonido de una segunda guitarra y leve apoyo de la batería para crean otra bella estampa sonora.

Volviendo a los sonidos de Crosby Stills & Nash, en “Sunset the desert” crea un interludio de poco más de un minuto, apoyado por la percusión, como si fuera una oda al álbum acústico que Kyuss nunca hicieron..

“Brainstorm” es en realidad un corte de rock. Desenchufado, y con algún efecto revoloteando imprime carácter. Es como si estuviéramos ante un corte de proto-metal entre Sabbath y Jethro Tull, pero en modo acústico. Aquí se apoya en algún elemento y efecto al margen de su guitarra, que esta vez suena mucho más intensa. Otro de los temas más destacados de “WALKING INTO THE FOREST”.

Los arpegios que dominan “Pendulum”, y la cálida voz vuelven a crear otro tema en el que la tristeza es envuelta en un sutil manto en el que aparece algún tono psych.

Evocando a Neil Young, crea un tema campestre en el que las montañas se otean en el horizonte  en “When i call your name”.

El músico italiano consigue crean una estampa perfectamente  diseñada en la que se deja llevar por su sensibilidad, en los diez temas incluidos en este trabajo. No sé si esto es un paréntesis y algo que le apetecía hacer o si se trata de un proyecto con visos de continuidad, pero, de vez en cuando, está bien hacer un parón y cambiar tus registros dando rienda suelta a tu creatividad. 

El disco cierra de una forma parecida a como comenzó. “Suite nº 2”, vuelve a partir de acordes acústicos a los que se añade algún sonido de órgano para dotarle de un mayor empaque y darle una pincelada vintage a otro corte en el que los sentimientos salen a flor de piel.

Al completar los arreglos, Fiori atrajo al batería Filippo Ragazzoni de Black Rainbows, y como él dice, “Las canciones salieron tan espontáneamente y fáciles. Siempre toqué la guitarra acústica y quería seguir avanzando en este camino. La composición de las canciones, los ensayos y el enfoque de grabación fueron muy diferentes del estilo habitual de Rainbows o Boogie, tanto para mí como para Filippo para batería, porque todos los instrumentos debían tocarse de manera suave y sin problemas “.

Con “WALKING INTO THE FOREST”, Fiori evoca un sonido clásico y fresco, melódicamente rico y de construcción creativa. Es una nueva salida que exige un compromiso espiritual y auditivo, y un contexto sonoro permisible que solo se puede esperar que THE PILGRIM tenga continuidad.

 

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DR. SAX.- “Ellis”

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DR. SAX es el proyecto en solitario de Txus, cantante de los vitorianos ARENNA. “ELLIS” es su nuevo trabajo en forma de EP publicado por Spinda Records, Olarizu Records y Cosmic Tentacles

Solo dos temas intimistas robados al viento según el propio músico, en los que canta y ofrece su versión más intima con la guitarra, para devolverlos al viento, que es a quien le pertenecen. 

“Lille” desde una calmada visión acústica de su música, y superponiendo los acordes de su guitarra como si siguieran caminos distintos. Una separación que irremediablemente les lleva a encontrarse poco a poco en un punto en común. Una instrospección minimalista que va torneando sus formas librebente como si de una jam se tratara. Transmitiendo un desasosiego que queda reflejado con los desgarradores momentos vocales, acompañado por los coros de David Sagastume & Koldo Sagastume.

Vistiendose de loner-folker, “Sille”, introduce instrumentos clásicos en una especie de viaje al folk-progresivo teñido de tonos grises. La armonía pone el punto de color en un tema en el que se respiran los aires campestres. En esa encrucijada de estilos Txus hace un gran ejercicio de guitarra arropado por los violines. En alguno de sus momentos el vitoriano, muestra ciertos toques paranoicos en una ecléctica estrutura en la que los acordes se repiten de forma perturbadora, desnudando el alma en cada nota. En este tema estuvo acompañado por Guille (percusión), Imanol Mtz. Hervias (viola) David Sagastume (chelo y  palmas a tientas) y Koldo Sagastume (palmas a tientas).

 

PETRICHOR.- “II”

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Si hay alguna diferencia entre ésta, su segunda entrega y su debut de mediados de 2.016, es que la banda de Virginia ha fabricado un álbum en el que las melodías tienen mucho más protagonismo. Siguiendo la estela del rock de tintes ocultistas, las voces de Tess Fisher se vuelven mucho más líricas y desgarradas de lo que nos había mostrado el primer álbum de la banda. Otro de los cambios es la desaparición de los registros guturales que ocasionalmente habíamos escuchado en alguno de sus primeros temas.

Usando distintos elementos, la progresización de su sonido se produce sin menoscabar su contundencia, conteniendo momentos de metal progresivo, riffs arenosos que desprenden fuzz cegador, así como ampulosas construcciones que flirtean con momentos post-rock e incluso folk. Momentos en los que la banda nos seduce con altas dosis de lirismo con reconfortantes melodías.

Así temas como “Saint Francis Satyr”, “Charons obol” o “Hybrid moments” sacan el lado más suave, con melodías que van desde el clasicismo hasta el metal sinfónico. El primero de ellos con esos coqueteos con atmósferas post-rock, siempre con el protagonismo de su pitonisa particular. “Chorons obil”, nos enseña el lado faraónico, con densos riffs que se van balanceando entre las voces presuntuosos y grandiosos. Conjugando voces desgarradas con los momentos más calmados. Con una grandiosidad y ritmo metálico el poderío vocal brilla exuberante.

En tonos acústicos, en línea Joni Mitchel “Blue state line” sirve de cobertura a bellas melodías llenas de bucolísmo completando un cuadro floral de gran belleza.

En contraposición, “Demon Goddes”, o “Earons”, son los temas más cegadores. Con algún coro de su batería  Harrison Christ en éste último, la espiral de fuzz sobre ritmos stoner los convierten en la parte más contundente y pesada de “II”. “Demons goddes”, aparte de mostrarse pesado, conjuga la vocación ocultista de la banda. Oscuridad y lamentos presiden su cauce, al igual que sucede  más profundamente en “My swollen voice”. Plegarías desgarradas nos conducen a magnetizantes atmósferas donde los sonidos  psico-progresivos aromatizan el ambiente. “Like you know”, profesa la misma fé a través de la medium ejerciente en que se convierte Tess, haciendo que traspasemos el umbral a cavernas misteriosas e inquietantes.    

Si bien es cierto que cada vez nos encontramos más bandas de psych-doom de tintes ocultistas comandadas por una fémina, y demasiadas veces su sonido es similar, el caso de  PETRICHOR se convierte en un rara-avis del género, al introducir tanta variedad de elementos saliéndose de alguna manera de los estereotipos.

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