Reseña: MAGIC BUS.- “The Earth Years”

a0750599059_10

Manteniendo ese espíritu hippie de finales de los 60’s, los británicos MAGIC BUS liberan “THE EARTH YEARS”. Un álbum bañado en colorista cuadro vintage en el que los ecos del rock progresivo y el sonido Cantenbury están muy presentes conjugándose con vientos llegado del verano del amor y el sonido west-coast. Un pequeño viaje a través de un particular túnel del tiempo en el que las melodiosas voces herederas de The Beatles nos iluminan en un trance espiritual con una visión hippie del mundo más propia de bandas como Grateful Dead.  Si en sus anteriores trabajos ya dejaron clara cual es su propuesta musical, ahora continúan por esa senda en la que la campiña británica está muy presente en muchos de sus temas. Una particular versión del rock progresivo experimental nacido a principios de los años 70’s y que en pleno siglo XXI sigue vigente con apuestas como ésta. Sus acarameladas melodías en ese ambiente rural hace que cada tema sea una terapia contra el estrés de los tiempos modernos. Fuertemente influenciados por ese pilar que es el sonido Canterbury, “THE EARTH YEARS” es un álbum que hará las delicias de los amantes tanto del rock progresivo, como de la psicodelia más floral gracias a esos vientos folk que aparecen con sutileza en estos atractivos temas vintage llenos de bucolicos pasajes entre armonías acolchadas que nos acarician con delicadeza.

Cuatro álbumes en diez años probablemente no se una gran producción, pero desde luego, ese detalle deja patente que estos chicos no tiene prisa y se toman las cosas con calma, lo que se refleja en un nuevo álbum en el que todos los detalles están perfectamente cuidados para que surja la magia.  

“Easy on” abre el paseo por campiña con tonos progresivos y una voz heredera del la psicodelia freak de finales de los sesenta. Las acarameladas melodías pop se van modulando hasta llevarnos a un escenario progresivo más propio del entorno de Canterbury. Con ecos freak y pop colorista los sonidos vintage se apoderan de un tema con subidas y bajas en las que se fusionan elementos hard-progresivo con la psicodelia beat más colorista.

Con ramalazos Zappa “Inca trail” nos devuelve a esos espacios vintage a través de un tema con una cuidad composición en las que las melodías adquieran gran protagonismo. Ese legado a caballo entre Zappa y Gong se conjuga con elementos más propios de la west coast.  Tejiendo su propio tapiz, el folk se une a esta fiesta de colores con olor a frutos silvestres. Alguna guitarra de aspecto elegante aparece entre brisas con aroma sureño para dar otra vuelta de tuerca al tema. Un corte optimista con sus momentos más tenues que acaba trasladándonos a un entorno psico-progresivo con aromas exóticos.

“Settin sun” evocando la campiña británica con reminiscencias Jethro Tull en su faceta más campestre, salpican de bellas y masajeantes melodías otro apacible y bucólico tema. Acariciando cada nota con suavidad, todo fluye con la naturalidad con la que la primavera eclosiona en una explosión de colores. Un entorno amable y rural en el que parecen sentirse cómodos y que de alguna manera es su hábitat natural. El tema concluye por armonías más propias de Poco en su faceta más melódica.    

Un sonido de órgano pastoral envuelve la apertura de “The road to Mezquita”. El sonido Canterbury se muestra en toda su plenitud bajo la cálida y ahogada voz que nos susurra con coros angelicales. La banda experimenta con los sonidos llevando el tema a una evolución en su intensidad. Insuflando energía a cada acorde giran en el camino para modular la armonía sin perder el rumbo en este intento.  Mas fornido y crujiente en sus riffs, el corte no pierde su objetivo.

Con acordes acústicos “New day” nos traslada a la West Coast. Su sonido folk entre una explosión de color transmite ese aroma a flores frescas.   En un segundo plano el órgano nos envuelve con su sonido vintage entre juegos malabares y unas gotas de reconfortante psicodelia. Nubes de algodón dulcifican la una atmósfera que va tornándose más hacia los sonidos hard-progresivos herederos de bandas como Camel. Serpenteando con armonías seductoras van creando una ceremonia colorista para retomar la bucólica estampa campestre gracias a los acordes sureños que fluyen de un guitarra dulce y delicada. Una muestra de la versatilidad de los británicos, una banda que no se encorseta en sus composiciones.

Un sonido mucho más ampuloso e inquietante no sorprende en “Barleycorn”. Una atmósfera más oscura y psicodélica sestea entre inquietantes efectos y una acústica pseudo-ocultista, bajo acordes acústicos que beben del néctar de unos hongos mágicos el ambiente en una atractiva combinación que a buen seguro puede hacer las delicias de de los amantes de hard y el folk-progresivo. Siempre bajo pinceladas sinfónicas y gotas de euforizante psicodelia. Un clímax de relax que toma muchos elementos psico-progresivos herederos del sonido Canterbury.

“Squirrel” me evoca a Camel en su faceta más campestre. Con sutiles elemento jazz se acercan a ese sonido ofreciendo una faceta más sencilla, pero no por ello menos brillante. Como sucede en muchos de los temas del álbum, unos inicios progresivos acaban convirtiéndose en espacios donde la psicodelia se mueve como pez en el agua.  Aportando aires místicos, el tema parece dividirse en tres partes diferenciadas. La canción va cambiando de aspecto y de propuesta musical. Los reflejos de las delicadas guitarras palpitan entre acordes de un bajo con un profundo e impactante sonido entre platillos chispeantes.  Con sus siete minutos y siendo el corte de mayor duración del álbum, acaba convirtiéndose en una oda psico-progresiva de grandes dimensiones. Su gran belleza nos sirve de efecto terapéutico prescindiendo de los arrullos de la voz para dejar todo el protagonismo a unos instrumentos bien interpretados.

Cerrando el álbum “We are one” retoma la campiña con delicadas melodías vocales sobre una atmósfera de folk progresivo entre el manto del órgano protector. Bucolismo entre armonías acolchadas que nos acarician con delicadeza.

 

Reseña.- GALAVERNA.- “Dodsdans”

a1360778263_10

El debut de los italianos GALAVERNA es una de estas sorpresas que de cuando en cuando te encuentras de casualidad. La banda del integrante de SLAP GURÚ, Willy Goattin, en la que explora de una manera sosegada vibraciones folk en temas acústicos que rememoran momentos setenteros de ese estilo. Con temas soportados en guitarras acústicas  y que suponen un apacible y magnético paseo por el campo. Canciones llenas de sensibilidad en una línea parecida a los también italianos The Pilgrim. Tras tanto tiempo escuchando sonidos pesados, trabajos así son un soplo de aire fresco muy apetecible. Con vibraciones que me recuerdan a Jethro Tull en su faceta más campestre y con ciertos aromas medievales, el sinfonismo roba el protagonismo a los riffs para deleite de los más atrevidos. La propia banda define así su álbum: “Un camino acústico, lleno de imaginación visual y recuerda a las dimensiones de un sueño salvaje. Esta gente tiene como objetivo crear un tamaño único consistente, inspirado en un mundo frío y antiguo. Aquí se exalta la belleza, la magia del desierto, de la madre naturaleza, tan cruel como increíblemente fascinante en su pureza. El objetivo es guiar al oyente en un viaje musical que puede ser lo más evocador posible”, y ciertamente mis palabras no podrían mejorar esa definición. A veces la sencillez es una virtud, y ese es el espíritu de “DODSDANS”. Un álbum que adorna sus melodías con los sonidos del sitar, la flauta o la viola dotándolos de un espíritu tradicional.

La breve “Dods…”, nos indica el camino que vamos a recorrer en este disco. Acústicos acordes que fluyen lentamente y una cálida y sugerente voz nos traslada al folk clásico británico de los años setenta.  A pesar de la sencillez, en la lejanía se intuyen efectos envolventes que logran crean el entorno perfecto para el desarrollo del corte. 

A la sencillos de los acordes de guitarra, en “…dans” como continuación del tema anterior, la banda adorna el tema con un sonido de flauta y unas voces evocadores de los Jethro Tull mas campestres. Un tema rico en matices a pesar de su sencilla estructura. Haciendo de la sencilles virtud, los acordes se repiten creando un tema atractivo y fresco. El folclore con aire medievales aparece entre elementos de viento.

Instalado en esos entornos folk “Cerberus” aporta un aura psicodélico antes de retomar la estructura folk. La repetición de acordes es un denominador común en casi todos los temas. De nuevo usando los vientos, crean un sinfonismo que se complementa con las cálidos registros vocales. una mística que nos lleva a los momentos más brillantes del folk británico. entre violines y sutiles guitarras ácidas el tema se presenta luminosos y florido. Una oscilación bien ornamentada que mantiene el magnetismo de la voz.

“Sweet annika” mantiene la ternura a base de arpégios y una calma y profunda voz que se erigue como protagonista del tema. Dulces susurros llenos de sensibilidad que son trasmitidos con una naturalidad digna de halago. Volvemos a encontrar el sonido del violín dándo cuerpo a una canción que acaba elevándose en su intensidad.

Describiendo melancólicos momentos bajo tonos grises “Smell of ember” vuelve a ser un escenario perfecto para el lucimiento de un sosegado relato. En cada tema encontramos algúne elemento que aporta, y aquí la batería se une a los espacios sinfónicos creado por los violines mientras las voces se replican.   Todo con una calma gratificante. con algún pasaje de guitarra eléctrica añaden un nuevo matiz a otro tema bien construido.

Otro apacible paseo lleno de sensibilidad encontramos en “Burning ashes”. Leve y sutiles acordes eléctricos vuelven a enriquecer  el tema. Se intuye un aire psycodélico entre la evidente vocación folk.  si bien aquí suben la intensidad y la profundiad de las voces, no llegan a estados de estridencia. Una especie de lamento que se eleva y se evaparopa para dejar espacio a la belleza. Siempre sugerentes, consiguen transmitir sentimientos.

Inmersos en el folk progresivo de corte medieval, “Mother’s leaving” añaden más complejidad. incidiendo y explorando escenarios sinfónicos van construyendo un relato melancólico con aires bucólicos más propio de otros tiempos. Alejados de los stándares de la música underground contemporánea nos invitan a un viaje en el tiempo a momentos en los que la música se creaba desde la sencillez.

Debatiéndose entre las luces y las sombras los sonidos medievales de “Uppvaknande” suponen una nueva regresión en el folk progresivo setentero.  En tonos más sinfónicos generados por el sonido del violín se va construyendo el corte más largo del álbum. Casi nuevo minutos que ofrecen una mayor complejidad respecto al resto de temas, en los que la band se devate entre la luz y las sombras.

GALAVERNA lo componen Valerio Willy Goattin (voces, guitarras y sitar) Michele Nicoli (batería y percusiones) Giulio De Boni (flauta, percusión y xilófono),  Stefano Masotto (bajo y voces) Lorenzo Boninsegna (viola)

https://www.facebook.com/galaverna.music/

Reseña: THE PILGRIM.- “Walking Into The Forest”

a2939746655_10

Gabriele Fiori, el líder de BLACK RAINBOWS, KILLER BOOGIE y gurú del sello Heavy Psych Sounds, se pone el traje de loner-folk en su intimista proyecto en solitario llamado THE PILGRIM. Con la vocación de hacer algo distinto a los sonidos pesados y las distorsiones. “WALKING INTO THE FOREST” ofrece una visión personal en la que el músico se muestra sin ataduras ejecutando diez temas acústicos llenos de bucolismo y melancolía. El punto de partida lo encontramos en enero del año pasado, cuando empezó a perfilar unos temas, que desde la sencillez lograr transmitir una gran variedad de sentimientos.

El anticipo que nos presentó hace semanas, puede llevarnos a alguna confusión, ya que si bien es un tema básicamente acústico, su parte final incluye unas magnetizantes guitarras electrificadas que hacen que adquiera una dimensión mucho mayor. Todo un acierto que hecho de menos en el resto de las composiciones. Con la escueta compañía de su compañero de fatigas en BLACK RAINBOWS en la batería, Fiori se lo guisa y se come el solito. Y lo cierto es que el resultado no defrauda. La portada del disco nos hace intuir un maravilloso contenido. ¡Todo un acierto!! 

“Peace of mind” nos enseña alguna pista de por donde va el resto del disco. Sonidos californianos evocadores de los mejores Crosby StillS & Nash, en los que los acordes de su guitarra llenan de colorido floral los sentimientos que transmite el italiano.  Un tema en el que el folk predomina pero al que se le intensifica con algún momento rock. Esa parte final el la que la guitarra eléctrica interviene es simplemente apoteósica.

Otro de los aspectos a destacar en el disco es el intercambio de registros vocales que escuchamos en sus temas. Solo hace falta oir “The time you wait“, en la que el bucolísmo de su voz sobre los finos acordes de su guitarra. El tema se ve arropado por leves pasajes de un órgano silencioso y susurrante que crea el clima perfecto.

La melancolía y las resonancias de los sonidos west-coast más aterciopelados aparecen en “Sailor”. Aquí Fiori saca su lado más sensible con una voz melosa sobre una sencillez compositiva que por otro lado , resulta de lo más atrayente. Una magia flotando entre coros con sabor a miel.

Desde la pausa y el sosiego, “Dragonfly”, nos pinta una nueva estampa bucólica. Desde el porque y con el horizonte ante su guitarra baja todavía más la intensidad para crear un dulce cuadro lleno de romanticismo y cierta tristeza. Jugando con las voces, y con unos sutiles coros en un segundo plano aprovecha el sonido de una segunda guitarra y leve apoyo de la batería para crean otra bella estampa sonora.

Volviendo a los sonidos de Crosby Stills & Nash, en “Sunset the desert” crea un interludio de poco más de un minuto, apoyado por la percusión, como si fuera una oda al álbum acústico que Kyuss nunca hicieron..

“Brainstorm” es en realidad un corte de rock. Desenchufado, y con algún efecto revoloteando imprime carácter. Es como si estuviéramos ante un corte de proto-metal entre Sabbath y Jethro Tull, pero en modo acústico. Aquí se apoya en algún elemento y efecto al margen de su guitarra, que esta vez suena mucho más intensa. Otro de los temas más destacados de “WALKING INTO THE FOREST”.

Los arpegios que dominan “Pendulum”, y la cálida voz vuelven a crear otro tema en el que la tristeza es envuelta en un sutil manto en el que aparece algún tono psych.

Evocando a Neil Young, crea un tema campestre en el que las montañas se otean en el horizonte  en “When i call your name”.

El músico italiano consigue crean una estampa perfectamente  diseñada en la que se deja llevar por su sensibilidad, en los diez temas incluidos en este trabajo. No sé si esto es un paréntesis y algo que le apetecía hacer o si se trata de un proyecto con visos de continuidad, pero, de vez en cuando, está bien hacer un parón y cambiar tus registros dando rienda suelta a tu creatividad. 

El disco cierra de una forma parecida a como comenzó. “Suite nº 2”, vuelve a partir de acordes acústicos a los que se añade algún sonido de órgano para dotarle de un mayor empaque y darle una pincelada vintage a otro corte en el que los sentimientos salen a flor de piel.

Al completar los arreglos, Fiori atrajo al batería Filippo Ragazzoni de Black Rainbows, y como él dice, “Las canciones salieron tan espontáneamente y fáciles. Siempre toqué la guitarra acústica y quería seguir avanzando en este camino. La composición de las canciones, los ensayos y el enfoque de grabación fueron muy diferentes del estilo habitual de Rainbows o Boogie, tanto para mí como para Filippo para batería, porque todos los instrumentos debían tocarse de manera suave y sin problemas “.

Con “WALKING INTO THE FOREST”, Fiori evoca un sonido clásico y fresco, melódicamente rico y de construcción creativa. Es una nueva salida que exige un compromiso espiritual y auditivo, y un contexto sonoro permisible que solo se puede esperar que THE PILGRIM tenga continuidad.

 

https://www.facebook.com/THEPILGRIMACOUSTIC/

https://www.facebook.com/HEAVYPSYCHSOUNDS/

https://www.heavypsychsounds.com/shop.htm?fbclid=IwAR187PhuBmo6F-o076G7p9YwBiGXBcThzATx2MKxk2n5AthKewZH1ckwdpI#HPS092

 

TESOROS del siglo XX.- TRACTOR.-“Tractor”

r-2078026-1338553275-6192.jpeg

En los tiempos actuales no es extraño encontrarte una banda con dos miembros, pero en 1971 la cosa no era tan sencilla. Los británicos TRACTOR seguramente eran una excepción. 

El dúo compuesto por Jim Milne  (guitarras y voces) y Steve Clayton (batería , percusión maracas, bongos, piano, flauta) ya había publicado con anterioridad otro registro con el nombre de THE WAY WE LIVE. lo que les valió para que John Peel se fijara en ellos y firmaran un contrato con Dandelion. Como parte del precio del contrato Peel había comprado el equipo a la banda, precio que posteriormente descontaría de sus emolumentos. Jim y Steve se habían conocido cuando tenían 11 o 12 años y sus influencias procedían de Zappa, Hendrix, Pink Floyd, Jethro Tull o The Beatles, los cuales influyen en alguna de sus melodías vocales.

Su sonido se puede encuadrar en el espectro de las primeras bandas de hard progresivo como T2, Toad, con toques de Fresh Maggots, e insuflando ciertas dosis de folk en sus temas. Un sonido pesado que también se alimenta del blues y contiene entre sus surcos buenas dosis psicodélicas. Poderosos riffs y un contundente base rítmica combinada con registros vocales más acaramelados. Temas llenos de fuerza que con el paso de los años adquieren más valor si cabe.

“All ends-up” con unos efectos inquietantes da paso a una contundencia coloreada con voces pop con una exuberante batería y fuzz humeante.  Un corte denso que haría palidecer a alguna de las pesadas contemporáneas.

En los tonos acústicos brillan de igual manera. el bucolismo de “Little girl in yellow”, bajo una instrumentación minimalista no tiene nada que envidiar a muchos de los temas que años antes se cocinaban en la costa oeste. Entre medias algún solo potente aparecen rompiendo la estética del tema reconviertiendolo en un tema de hard con solo hirientes. Uno de los mejores temas del álbum.

La magia folk aparece en “The watcher”, otro de los destacados. Un tema aterciopelado con dulces melodías vocales.

“Ravenscroft’s 13 bar boogie”, como su propio nombre indica es un boogie-blues alegre y divertido con olor a cerveza de garito mugriento un una cadencia rítmica contagiosa.

La faceta más experimental viene en la psico-progresiva Shubunkin”, o en “Hope in flavour” en la que el hard-progresivo de la época queda reflejado de manera evidente. 

“Everything it happens” devuelve la faceta folk del duo. Una ejecución en tonos acústicos sobre un manto de oscuridad con elementos progresivos.

El hard se entrecruza con elementos pop en “Make the journey”. una combinación en la que la banda refleja su pesadez instrumental bajo bellas melodías vocales, para incluir unos poderosos riffs de guitarras. una de las caractisticas de la banda. Cuando piensas que un tema va por un terreno determinado, giran bruscamente cambiando la tonalidad del tema. Aquí encontramos las mejores guitarras de todo el álbum.

En la re-edición del sello Repertoire Records de los años 90 se incluyen tres temas más “Lady of Astorath”, “Stony Glory” y “Overture”.

La banda ha continuado en activo publicando en 1977 un álbum con el nombre de “Worst Enemies”, así como haciendo shows de cuando en cuando hasta casi nuestros días.

El original se cotiza a cientos de euros en el mercado de segunda mano.

 

 

 

DR. SAX.- “Ellis”

a1106334336_10

DR. SAX es el proyecto en solitario de Txus, cantante de los vitorianos ARENNA. “ELLIS” es su nuevo trabajo en forma de EP publicado por Spinda Records, Olarizu Records y Cosmic Tentacles

Solo dos temas intimistas robados al viento según el propio músico, en los que canta y ofrece su versión más intima con la guitarra, para devolverlos al viento, que es a quien le pertenecen. 

“Lille” desde una calmada visión acústica de su música, y superponiendo los acordes de su guitarra como si siguieran caminos distintos. Una separación que irremediablemente les lleva a encontrarse poco a poco en un punto en común. Una instrospección minimalista que va torneando sus formas librebente como si de una jam se tratara. Transmitiendo un desasosiego que queda reflejado con los desgarradores momentos vocales, acompañado por los coros de David Sagastume & Koldo Sagastume.

Vistiendose de loner-folker, “Sille”, introduce instrumentos clásicos en una especie de viaje al folk-progresivo teñido de tonos grises. La armonía pone el punto de color en un tema en el que se respiran los aires campestres. En esa encrucijada de estilos Txus hace un gran ejercicio de guitarra arropado por los violines. En alguno de sus momentos el vitoriano, muestra ciertos toques paranoicos en una ecléctica estrutura en la que los acordes se repiten de forma perturbadora, desnudando el alma en cada nota. En este tema estuvo acompañado por Guille (percusión), Imanol Mtz. Hervias (viola) David Sagastume (chelo y  palmas a tientas) y Koldo Sagastume (palmas a tientas).