Reseña.- ELECTRIC MOON.- “Hugodelia (live)

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Casi diez años han pasado desde la formación de ELECTRIC MOON. Desde entonces han estado recorriendo festivales para llenar el ambiente con su apuesta psico-espacial ácida. Distintos proyectos paralelos, pero la esencia de aquella primera formación sigue viva con Sula Bassana (guitarras, efectos y sintetizadores), Komet Lulu (bajo, y voces ocasionales) y Pablo Carneval (batería) como dejan de manifiesto en “HUGADELIA”. Un álbum en vivo grabado en Graf (Austria). Hablar de ELECTRIC MOON es hablar de una de las leyendas de la psicodelia espacial contemporánea llegada de otros mundos. Ellos desarrollan sus largos temas como si de una jam se tratara. Toda una bacanal lisérgica con momentos kraut que contó con la colaboración de Erich Coldino, el organizador del show, durante la última media hora, acompañando al trío de Hessen en los dos últimos temas con su guitarra.

Cierto es que estamos ante psicodelia profunda, con largos temas experimentales en los que los músicos se dejan llevar, pero precisamente ahí es donde reside tu fuerza. Los oídos no acostumbrados a este tipo de resonancias podrá resultarles un álbum difícil, pero a buen seguro, para todos los que amamos la psicodelia, aquí encontraremos energías y vibraciones para obtener un “buen viaje”. Estamos ante una hora y media donde los psicotrópicos golpearan nuestras neuronas de una manera hipnótica y magnética.

El álbum se abre con el tema que le da nombre, “Hugodelia”. Hipnótico momentos pseudo-espaciales nos van introduciendo en un tema que se va elevando pausadamente. si algo no tienen los alemanes a la hora de ejecutar su música es prisa. Con una precisión matemática sus armonías can describiendo la inmensidad del universo. Una travesía que suponen una metáfora de un paseo sideral en el que los efectos son compañeros de viaje. En la entraña de sus ritmos podemos intuir aportes kraut de tintes kosmiche. Psicodelia de otras galaxias que se desarrolla en una tortuosa odisea sobre momentos esquizoides y sanadores lapsus de calma reconfortante. Una oscilación que  va transformándose generando momentos de inquietud con sus acelerones y parones. siempre envueltos en psicotrópicos efectos.

Tras esos veinte minutos “Transmiter” nos instala directamente en el espacio exterior. Un nuevo trayecto psicodélico desde el sosiego con magnéticos acordes drone y efectos de genética exótica. Bellos acordes que regresan a tierra firme para presentarnos un verdadero jardín del edén. Atractivos pasajes que poco a poco van retomando los ritmos kraut trasladándonos nuevamente a una nueva odisea espacal con oscilaciones salidas de la guitarra. Los incesantes efectos hacen que el tema vaya adquiriendo mayor intensidad.

Después de estos primeros cuarenta minutos, no hemos percibido en la grabación la posibilidad del directo, con ese ambiente que a veces se recogen el las grabaciones de esta índole. Una ovación en el final del tema nos sitúa en contexto.

Sin tiempo para la pausa, nuevamente encontramos una estructura similar en “Cellar grime”. Partiendo desde el hipnotismo ELECTRIC MOON utiliza una forma parecida de sumergirnos en su nueva jam. Con una guitarra que se desangra rodeada de efecto, rasgeos y distorsiones acaba siendo el preludio de un enigmático e inquietante relato de ciencia ficción. 

Está claro que ELECTRIC MOON son una banda de directo, sus improvisaciones diseñadas hacen que su música adquiera proporciones descomunales. Con un título similar al anterior “Cellar slime”, ya con la guitarra de apoyo de Erich Coldino los alemanes descienden a espacios más calmados. Suaves acordes nos acarician entre protectores efectos envolventes. todo con calma y sosiego y sin perder su aura narcótica. susurrantes y apacibles la paz nos envuelve con la atmósfera que consigue un tema que cuida las melodías. Con la sensación de escuchar a unos músicos que están disfrutando de lo que hacen, crean los momentos más bellos del álbum.

Instalados en otra dimensión, “Ween”, grabado en Viena y añadido al registro del concierto, mantiene la baja intensidad. Utilizando elementos sinfónicos van construyendo espacios dominados por drones. Los momentos más atmosféricos  se van desarrollando con lentitud. Me imagino las caras de éxtasis de los presentes al acontecimiento. Transmitiendo estados de ánimo, lentamente. tomando protagonismo la base rítmica, consiguen elevar el tema. Una oscilación constante se produce en la parte final, donde la banda hace una incursión en territorios Hawkwind antes de efectuar una alunizaje de precisión en la conclusión del tema, apagándose poco a poco. 

“HUGODELIA” supone toda una conexión cósmica entre músico y oyente, logrando transmitir, algo que es digno de elogio. La comunión entre un músico que disfruta con el público logra generar esa complicidad que transmite energía positiva en ambas direcciones. En breve podré comprobar esa conexión en carnes propias, esperando que la sensación se multiplique a la la tenida con la su escucha. Un trabajo para dejarte llevar por las emociones que te transmite.

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Reseña.- CULTO AL QONDOR.- “Electricidad”

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Desde los Andes aterriza entre nosotros “ELECTRICIDAD”, el nuevo álbum de los peruanos CULTO AL QONDOR. El trío que cuenta entre sus filas con miembros de LA IRA DE DIOS / 3AM y SERPENTINA SATELITE, Tres largos temas del space-rock más ortodoxo con fuertes reminiscencias de la kosmiche musik alemana de mediados de los setenta  practicado por bandas como Ash Ra Temple, Can, Neu o Faust. Hipnotismos espacios en los que los drones nos machacan con sus robóticos ritmos sobre una base psicodélcia que nos traslada a insondables espacios más allá de las montañas. Una odisea de grandes dimensiones en la que la majestuosidad de sus desarrollos hacen que nos veamos inmersos en su relato.  Una conexión telepática que golpea nuestras neuronas a través de repetitivos ritmos kraut, o que nos adormece con pasajes lisérgicos en los que la percepción desaparece para flotar entre sus nebulosos psicotrópicas. “ELECTRICIDAD está disponible en formato vinilo vía Drone Rock Records.

Con unos escuetos nombre de los temas, “E1” son doce minutos de vibraciones kraut con un magnetismo que deja pase a una odisea espacial a base de drones que hacer levitar la maquinaria del trío. Internándonos lentamente en espacios siderales, un bajo incesante y repetitivo hace que nuestra razón se vea nublada  con esa repetición hipnótica en la que los efectos se suceden moldeando poco a poco el tema. Doce minutos en los que las guitarras nos anuncian la partida hacia universos desconocidos envueltas en efectos y distorsiones.  Si la influencia de los pioneros de la músicas kosmiche está presente, los peruanos toman también elementos Hawkwind para enriquecer su apuesta.

Partiendo de la una senda floydiana, “E2”, va evolucionando desde una calma magnética hacia nuevos espacios interestelares. Las guitarras aportando el cuerpo a una base rítmica que sigue manteniendo su vocación kraut. Un tema de psicodelia espacial de libro. Si tuvieras que definir a alguien en que consiste la psicodelia espacial, “E2” sería un ejemplo perfecto. Transformándose en un ambiente futurista, van poniendo rostro a un relato de ciencia ficción en el que el misterio está presente. Sobre una experimentación bastante lineal que pocas veces se sale de su camino, van describiendo el vacío y la grandiosidad infinita del universo a través de una tortuosa travesía. 

En “Catedral E3”, el tema de veinticinco minutos que cierra el álbum, bajo inquietantes atmósfera, la sala de máquinas de la nave nodriza es abandonada para experimentar en desconocidos entornos a través de drones que se repiten. Con una leve influencia floydiana la guitarra nos saca poco a poco del atolladero. El tema tiene perturbadores momentos en los que se atasca en repeticiones perfectamente medidas para crear ese clima aturdidor. susurrantes pasajes nos introducen en una espiral de efectos psicotrópicos, con una extraña instrumentación. Posiblemente la lentitud en la que se desarrolla hace que su duración pueda resultar excesiva, con momentos en los que no parece que nada suceda. El vacío descrito a través de la música. Los drones y su magnetismo casi robótico en esa estela psych a su paso hace que nos sintamos atrapados en campos magnéticos que consiguen crean un bello marco sonoro en su experimentación. La banda usa elementos sinfónicos para poner el broche final a un tema quizás demasiado largo.

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Reseña.- PSYCHIC LEMON.- “Live at the Smokehouse”

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Los británicos PSYCHIC LEMON publican su tercer álbum  en con un registro en directo vía Tonzonen Records.

Un trabajo que recoge alguno de los temas que ya habían publicado en su anterior Lp “FREQUENCY DISTORTION DELAY” en la primera parte, incorporando dos temas inéditos como “Jonny Marvel at the Milky Way” y “White Light”. algo menos de un hora en la que las atmósferas drone se llenan de psicotrópicos bajo hipnóticos ritmos kraut en cinco largos cortes. Con claras influencias HAWKWIND, nos introducen en un agujero negro de distorsiones y efectos de corte espacial que golpean con los que golpean nuestras neuronas de una manera compulsiva. Intensidad que capta en vivo lo que ya habíamos intuido en sus anteriores trabajos. Psicodelia salvaje no apta para todos los oidos, pero que si te dejanh atrapar, te proporcionará un intenso viaje. Ecos de ACID MOTHER TEMPLE se intuyen entre unos surcos impregnados en dietilamida de alta calidad. toda una espiral infernal en un registro del 10 de agosto del pasado año en The Smokehouse, Ipswich. 

“Interstellar fuzz star” ¿Que te puedes esperar de un tema con ese nombre? Una auténtica locura de ritmos kraut sobre distorsiones en vena HAWKWIND. Solos y solos de guitarras ácidas que se entrelazan como si de un nido de serpientes se tratara. Custodiados por unos infernales tambores los efectos nos aturden como si de una estampida de un panal de abejas se produjera.

Enlazado del tema anterior y sin darnos tiempo al respiro, “Satori Disko” baja la intensidad apaciguando unos efectos y distorsiones que no terminan de desaparecer. Acordes que se repiten mientras poco a poco se va elevando  hasta llegar a toda una esquizofrenia que puntual se sosiega con ritmos mas cadentes hasta descender a espacios heavy-psych sin terminar de perder su vocación kosmiche.

Sobre ritmos mas gruesos “Hey droog!”, PSYCHIC LEMON nos envuelve con una tupido manto de efectos bajo hirientes solos en los que los pedales echan humo. Bajo un aura espacil, la odisea transita entre tormentas de meteoritos que nos acechan por todos los flancos. Insistentes ritmos hipnóticos y mecánicos nos devuelven a postulados KAWKWIND.

En ” “Jonny Marvel at the Milky Way” son los sintetizadores los barbituricos empleados para calmar la intesidad precedente. Construyendo pausadamente atmósferas drone, los ritmos se minimizan en un segundo plano mientras los efectos siguen revoloteando a nuestro alrededor. Con pasajes lisérgicos en los que las calma nos masajea mediante un susurrante bajo y la persistencia de los sintetizadores. Por espacios más cercanos a Pink Floyd  las tormentas interestelares desaparecen pero la banda se encarga de construir un auténtico campo magnético a nuestro alrededor. Un espacio en el que nos sentimos seguros, y que se abandonamos nos encontraremos con el tormento. El viento galaláctico resultante de la tormenta se va aplacando.

El álbum se cierra con “White light”, siete minutos y medio que parte de la calma de su introducción para iniciar con pausa una nueva y tortuosa odisea espacial. Sin perder nunca esa vocación de los sonidos alternativos de la kosmiche musike, las distorsiones se apoderan del entorno sin darnos un solo respiro.

La exuberancia del álbum puede no ser del agrado de los oídos no habituados, pero si quieres experimental sensaciones intensas deberías escuchar “LIVE AT THE SMOKEHOUSE”. Eso si, una vez que entres, no querrás salir.

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Reseña: NIK TURNER.- “The Final Frontier”

a2685463431_10El miembro de HAWKWIND desde su formación hasta 1976 acaba de publicar el pasado 8 de marzo “THE FINAL FRONTIER”. Todo un viaje interestelar en el que las distorsiones y efectos nos trasladan a lejanas galaxias para acariciarnos con dulces melodías de vocación hipnótica en el que los drones y sintetizadores juegan un papel esencial. Evidentemente incorporando los instrumentos que aportó durante los primeros años en los que militó en el combo espacial. Sus flautas, saxos y violines hacen que regresemos a esos primeros momentos de gloria de su nave nodriza. Un Turner en plena forma por el que parecen no pasar los años, habitando en las mismas galaxias a las que nos llevó en su juventud, ahora, con una mirada más sosegada y serena. Inevitablemente siempre será una parte de HAWKWIND.

Distorsiones y efectos revoloteando por espacios insondables en “Out of control”, que contrastan con la psicodelia espacial en tonos sinfónicos de “Interstellar aliens”, en la que los violines nos mecen cual madre a su bebé dándonos toda su ternura. Un majestuosos corte que transita entre asteroides con estrellas fugaces atravesando el firmamento en un jardín del edén construido en alguna galaxia lejana.

La flauta y los violines conviven con los sintetizadores y sus efectos en “Back to the ship” un inquietante tema en el que una voz recitando asoma entre espacios de avant-garde en los que el jazz y el space-rock conviven junto a un saxo histriónico para acabar convirtiéndose en un tema de hard-psico-progresivo en pura línea HAWKWIND

Han pasado décadas desde los momentos de gloria de la banda británica, pero aquí Turner nos devuelve a aquel legado. Dulces momentos en los que las guitarras acústicas y los coros celestiales acompañados del violín en “Strange loop” aportan el lado folk sinfónico.

Hipnotismo drone sobre psicodelia con efectos fuzz en “Calling the egyptians” aportan el lado exótico sobre una estructura kraut. Una vocación hipnótica que vemos presente también en “Thunder rider”, un oscuro tema en el que las melodías vocales robotizadas se superponen al sinfonísmo instrumental con sonidos de saxo que son incrustados con maestría.

En las dos partes en las que está dividido “The final Frontier”, el versátil músico describe una gran vacío interplanetario a través de múltiples efectos, y un bajo magnetizante al que va incorporando elementos de saxo y flauta con gran sutileza, generando extraños pero reconfortantes pasajes sonoros.

“THE FINAL FRONTIER” es un trabajo que no defraudará a los seguidores de HAWKWIND ni a los amantes del rock espacial más lisérgico.

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Reseña: MOTE.- “Samsala LP”s

a2364022447_10Los australianos MOTE acaban de presentar su debut “SAMSALAS LP”, en el que el cuarteto compuesto por Ben Blakeney. Leigh Barker, Scotty Wilson y Luke Millar nos invitan a un viaje sideral en el que los drones y la psicodelia más profunda sustituyen a las resonancias pesadas. A través guitarras, pedales y sintetizadores la banda consigue crear temas llenos de magnetismos en los que los apacibles espacios sonoros trasladan al oyente a dimensiones desconocidas en las que la calma domina su surcos. Notas y acordes que flotan creando espacios de ingravidez para la relajación y la meditación. Uno de esos discos terapéuticos para sentarte en el sofá y dejarte llevar por su sonido. Toda una obra maestra del psycho-trance más relajante y curativo. Estamos ante un disco que transmite paz, y que supone todo un antídoto contra el estrés de estos tiempos frenéticos y convulsos que vivimos y que supone una oportunidad para tomarnos un respiro. Un viaje para el que no son necesario los psicotrópicos, pero que seguramente si lo acompañas de ellos, será mucho más intenso y placentero. De una u otra forma, sus pasajes están llenos de belleza.

Creando una atmósfera envolvente a base de drones “Awesome Wells” nos envuelve en un cálido manto de sonidos hipnóticos de entre los que salen notas de una atractiva guitarra.  Ensoñadores espacios que se van creando desde la quietud a lo largo de los nueve minutos de “Jolo”. Bellos acordes de guitarra en el marco un espacio de psicodelia atractiva y cautivadora cuyo hipnotismo con tinos orientales nos atrapa en su regazo. Guitarras superpuestas acompañadas con ritmos luminosos y gran hipnotismo espiritual.

Apacibles resonancias en las que los efectos de los pedales llenas de formas cambiantes los surcos del tema. Belleza extrema en un auténtico mantra sonoro.

Encontramos temas en los que la espiritualidad está presente como “Requiem for al” El hipnotismo drone susurrando y metiéndose en nuestra alma para generarnos el bienestar y la paz mientras un halo de efectos suaves y aterciopelados nos masajea dócilmente. Un corte en el que los australianos se dejan llevar por sus instintos. Dulce, tenue, espiritual, es uno de esos temas que te hacen sentir bien.

Bajo ritmos kraut “Adventure call” es un espacio en el que las guitarras y sus efectos se desarrollan con gran maestría. Oscilando cual pluma en un suave descenso mecida por una brisa hechizante. MOTE consigue crean un cuadro relajante lleno matices en sus formas.

Siguiendo la misma estela, pero ahora sobre espacios siderales, el viaje continúa en “Samalas”. El tema más largo del álbum con catorce minutos en los que la nave australiana aluniza lentamente con una estela de efectos tras de sí. Una lenta batería va ejerciendo de freno en ese descenso a tierra firme desde la inmensidad galáctica. Bajo tonos exóticos las guitarras transitan siguiendo la estela de bandas como Causa Sui alejándonos de lo terrenal trasladándonos a una nueva dimensión desconocida donde lo espiritual domina sus sonidos. Un gran trabajo de guitarra llena de efectos relajantes e hipnóticos a su vez. Retorciendo sus acordes encontramos los momentos más intensos en los que la pesadez de la psicodelia pesada hace acto de presencia de una forma espontánea, pero a su vez premeditada. Efectos y más efectos que nos envuelven en un manto que se vuelve momentáneamente inquietante para recuperar su verdadera vocación. Una lenta metamorfosis entre lo terrenal y lo espiritual en ese tránsito magnetizante.

Este tipo de sonidos ya lo hemos visto antes en otras bandas comprobando que no hacen falta las voces para lograr transmitir sensaciones. La música como terapia en espacios futuristas. El tema es todo un abanico de sensaciones con una ejecución sobresaliente con total libertad creativa.  

“Magnetis space” hace honor a su nombre. Un tema hipnótico y espacial dominado por ritmos kraut a los que se incorporan unas voces pseudo-doorsianas. Entre espacios indie y de neo-psicodelia, los sintetizadores y los efectos son ahora mucho más robóticos e intensos. En la parte final esta vocación se transmuta a momentos en los que las guitarras recuperan los dictado Causa Sui apagándose poco a poco.

El tema que cierra el álbum, “Hollow”, se mueve entre espacios psico-progresivos de vocación espacial con voces robóticas. Usando mucho más la electrónica y los drones para crear momentos mucho más industriales en una experimentación vanguardista que se aleja del sosiego del resto de temas. Las guitarras siguen apareciendo majestuosas entre la matemática vorágine rítmica.

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Reseña: THE SPACIOUS MIND.- “The No. 4 Or 5 Gravy Band”

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En activo desde principios de los noventa y con más de una decena de discos a sus espaldas la veterana formación psico-espacial del norte de Suecia,  THE SPACIOUS MIND publica via Essence Music su nuevo trabajo “THE Nº 4 Or 5 GRAVY BAND”. Siguiendo su tradición heredada del San Francisco de finales de los sesenta y con su particular apuesta por la psicodelia intimista llegada del auroras boreales ejecutan un álbum complejo. Tres largos temas que se desarrollan con la libertad de una jam. Interminables desarrollos de una guitarra magnetizante que parte desde la calma para transmitir ese relax. Pertubados a veces, no dudan en experimentar con sonidos más propios de postulados kraut, e incluso noise. Psicodelia que por momentos va unida a la esquizofrenia, para acabar en tranquilas atmósferas leberadoras de la mente. Todo un ejercicio de como se debe crear un espacio lisérgico sin ataduras de ningún tipo para expandir la creatividad y los sentidos.

“The cinamon tree” inicia su periplo con momentos practicamente minimalistas. Como si llegaran de universos alejados de los humanos, los suecos nos van describiendo con detalle su particular exploración de los espacios psicodélicos con un ejecución a cámara lenta. Una silencios batería y los efectos de una guitarras que miman cada uno de sus acordes van explorando, van explorando todo un mantra sonoro.Chamánicas acarician con magnetismo la sutil y lisérgica instrumentación. Con elementos kraut, construyen un tema volatil y profundo incidiendo en la creación de reparadores espacios intergalácticos, adormeciendo los sentidos, o más bien reactivándolos con un gratificante e hipnótico envoltorio lisérgico.

Acercandose más en su experimentación a resonancias noise, “You don’t it but you are”  con sus extrañas percusiones van creando eningmáticos entornos que poco a poco se van concretando en atmósferas espaciales en las que la banda crea inquietantes espacios que son presididos por narcóticos y aturdidores momentos que se escaban de la razón humana.

No estamos ante un trabajo de fácil digestión, pero si ante la libre creación de múscios sin complejos que no reniegan de su intención creativa. 

La paranoica apaertura de “Creekin’ at the goose”, nos corrobora que estos chicos no tienen complejos ni límites en su música. Una paranoia de efectos y distorisones genera la esquizofrenia del oyente en la larga introducción que poco a poco se va asentando en un nuevo trance hipnótico. Pasando de lo psicótico a lo psicodélico, los enigmáticos entornos que generan con su tema, trascienden en una espiritualidad mesiánica. Desde las calmados pasajes siderales que nos transmiten una calma meditativa, dan pávulo a lo psicótico a los largo de los casi veinte minutos que dura el corte. Una sobredosis de somníferos para calmar la enajenación producida por sus momentos mas experimentales. Las guitarras se transforman regresando de su locura para ensalblaar un tema aparentemente anárquico que poco a poco se va convirtiendo en un “todo” a pesar de sus multiples matices y estados de ánimo.

Seguramente estemos ante un trabajo solo apto para los fanáticos de la psicodelia más profunda y experimental.    

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DOMOSHAWA.- “Fyra”

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DOMBOSHAWA es el proyecto psicodélico personal del músico sueco Anders Broström. Tras la separación de ha banda de hard rock psicodélico AMAXA. Anders construyó un estudio en Hägersten y empezó a grabar con drones, con el objetivo de hacer música psicodélica. El nombre de la banda proviene de una mágica montaña ubicada en Zinbawe.

Esa magia queda reflejada en los cuatro temas del disco. Un paseo intergaláctico en espacios situados a años luz de la tierra en una exploración a lo desconocido a través de rock espacial. Tocando todos los instrumentos, la travesía futurista de tintes lisérgicos está servida.

Así, “Light seed” nos inicia en ese viaje ingravitatorio sobre un mar de calmados efectos drone. Insondables espacios en los que las guitarras conviven con sintetizadores, mientras las supernovas pasan ante nuestros ojos. Una mirada sosegada con un magnetismo narcótico y sereno. Como si la música se pusiera al servicio de la ciencia ficción sumida en un trance psicotrópico. Casi veinte minutos para degustar con toda la calma del mundo.

Los fríos y oscuros inviernos suecos son el espacio ideal para este tipo de introspección musical.  Tras el viaje del tema anterior, “Underling Omgivning”, aterriza en tierra firme en enigmáticos y oscuros espacios en los que la nave espacial sueca baja las revoluciones más si cabe. Efectos y acordes de sutileza extrema siguen explorando esos insondables espacios.

Seguramente en estos momentos de audición del disco tu cuerpo y tu mente estén en completo estado de relajación.

A continuación, los drones hipnóticos invaden los surcos de “Chibuku”.  Un aura mántrica que nos envuelve como si estuviéramos atrapados por una extraña fuerza desconocida en un agujero negro. Atrayente y purificadora la música libera nuestra mente proporcionándonos un absoluto confort. Todo un vacío estimulante y redentor que poco a poco parece conluir para reiniciar el viaje en busca de nuevos horizontes guiados por los persistentes drones. Delicados y atrayentes acordes de guitarra con efectos revoloteando pasan de la seducción al aturdimiento.

Evidentemente una apuesta así requiere de largos desarrollos, como es el caso de “Eltorps garaje”. Gravitando con lentitud, como pequeños puntos de luz, los sutiles acordes de la guitarra aparecen entre las nebulosas galácticas. Una música que describe el silencio infinito del universo en una auténtica paradoja creativa de muchos kilates.

Quizás estos viajes los hayamos ya vivido, pero ciertamente, “FYRE” puede tener su sitio en la constelación de los mejores momentos del rock espacial.

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