Reseña: BLACK ROAD.- “Witch of the Future”

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Nada parece resultar casual en “WITCH OF THE FUTURE”, el álbum debut del cuarteto de Chiçago BLACK ROAD. Su publicación el día de Halloween, coincide con el tercer aniversario desde están juntos la formación actual. La banda lleva trabajando a pico y pala desde sus comienzos, sin dar un solo paso en falso. Su alabado EP homónimo les situó en la escena stoner doom, con unos temas en los que el blues estaba muy presente, pero BLACK ROAD no parece ser la típica banda psych-doom con su vocalista femenina al frente, los de Chicago van más allá, y Suzi Uzi tiene bien merecido el título del álbum como “La bruja del futuro”. Los ocho temas incluidos en “WITCH OF THE FUTURE” la elevan a unos altares reservados solo para las grandes sacerdotisas. Canciones que viven en atmósferas oscuras, sin perder la vocación doom, pero las tinieblas son atajadas con fantásticas melodías, tanto generadas por la guitarra de Tim M. con una combinación de armonías, como con la sensualidad de la portentosa voz de Suzi. Nebulosas que se construyen a fuego lento, sin que la luz de la hoguera explote en grandes deflagraciones, sino en tenues llamaradas atrayentes y cautivadoras. Chicago es una de las cunas del blues, y también éste sigue presente en alguno de los cortes, de una forma sutil y elegante.  Así el resultado es simplemente espectacular, un trabajo que rápidamente comenzará a recibir elogios por todos aquellos que se aventuren en sus entrañas, un interior lleno de riqueza compositiva y de belleza. Fragancias hechizantes y cautivadoras de las que es difícil escapar y de esos a los que vuelves una y otra vez haciéndote cantar sus canciones de encanto místico y mágico para los días más oscuros..

“Purgatory” nace de delicados pasajes de los que brota la sensual voz de Suzi. arropada por una virtuosa y sosegada guitarra que también reclama su momento de gloria. Susurrante, el tema va engrosando pausadamente su ritmo con una apacible cadencia. Un poderoso bajo aparece desde las tinieblas para arrancar “Radiador”. Aquí la banda recupera el legado Sabbath, con un tema mas oscuro y tenebroso. Cuando la oscuridad se apoderado del entorno la  voz de la sacerdotisa poco a poco resplandece con toda su magia.  La bella y reconfortante voz va desplegando toda su sensualidad repartiendo un agradable hechizo. Una dulzura que nos hace escapar de la oscuridad. Aquí pueden darse ciertos estereotipos de las bandas psycho-doom con cantante femenina, repitiendo la estructura, pero su grandeza está en todos esos matices que con sutileza se incorporan.Los riffs se muestran poderoso, sólidos, pero sin aplastarnos con su fuerza, estamos ante un vigor medido y a su vez, contenido que se transforma en momentos heavy-rock impregnados en psicotrópicos. 

Los diez minutos de “Witch of the future”, el tema que da nombre al álbum posiblemente sean los mejores construidos en toda su carrera. la sensualidad y la belleza toma el protagonismo a otro tema que avanza serpenteando suavemente entre momentos de gratificante psicodelia y algún eco blues. Un masaje sonoro reconfortante e intenso que nos susurra antes de explotar en pesados y lentos riffs llegados de las tinieblas mas inquietantes. Distintos estados de ánimo y de estilos musicales aparecen bajo la larga sombra doom, que acaban sucumbiendo ante el hechizo de la gran sacerdotisa.  En todo su esplendor vocal,   es custodiada por una corte de fornidos riffs para constriuir un relato rebosante de épica ocultista. encabritándose como si se despeñara por un barranco dominado por ritmos stoner que van mutando a momentos mas propios del heavy-rock, recubiertos de un aura psych que nos traslada a un relato de fantasía en el que tras la tempestad llega la calma. Una calma cubierta de un sinfonismo que nos hace regresar a los reconfortables y bellos pasajes iniciales donde la hermosura lo domina todo. Solo por este tema, el álbum ya merece la pena. Simplemente sublime.

“Torches” se construye sobre sólido muros doom en los que las plegarias son protegidas de las tinieblas por celestiales proclamas en forma de rezos típicamente psycho-doom. Ocultismo versus sensualidad que acaba tejiendo un tema mesurado a pesar de seguir muchos cánones del género. Pesado y lento y con su intoxicante nebulosa.

Por la senda del blues, “Blood on the blade”, mantiene de alguna forma la vocación psycho-doom. Esa fusión con la que nació la banda de blues psicodelia y doom queda fielmente reflejada aquí. mas rabia vocal acompañadas de solos que se desangran entre una base rítmica propiamente doom, y que consiguen salirse de los estereotipos.

El regreso a la oscuridad se produce en “Hash king”. la alargada sombra ocultista nos acecha nuevamente bajo nebulosas intoxicantes. nuevamente derrochando su poder de seducción Suzi, casi recitando asoma entre la oscuridad de un ritmo lento y pesado para acabar elevándose con crujientes riffs  que coquetean con el blues mas lisérgico. siete largos minutos de relato psyco-blues bajo los dominios del doom más ortodoxo.

“End of the man” se aleja del doom, para regresar a los orígenes blues llenos de momentos de psicodelia. Por momentos con una cadencia mas propia del heavy-rock más melódico, dejando escenario para el lucimiento y virtuosismo tanto de guitarra como de bajo.  

Este grandisimo álbum cierra con una sorpresa en forma clasicismo romántico. “Lament” es construido por Suzi únicamente con los acordes del piano. Alejado completamente de cualquiera de los temas anteriores, se toma una licencia con la que obtiene un bello resultado lleno de melancolía. 

WITCH OF THE FUTURE” fue creado en un año de trabajo compositivo, habiéndose grabado en Roosterbat Studios y masterizado para todos los formatos por el Tony Reed.

BLACK ROAD son: Suzi Uzi (voz, letras y piano), Tim M. (guitarras) Casey Papp (bajo) y
Robert Gonzales (batería).

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Reseña: GOLGOTHA.- “Erasing The Past”

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Nacidos a primeros de los noventa y con tres álbumes a sus espaldas, los mallorquines GOLGOTHA, después de catorce años de silencio publican un nuevo trabajo, “ERASING THE PAST”. La banda en la actualidad está formada por, Amon López, voz , Vicente Payá , guitarras, Tomeu Crespí (batería) Miguel A. Riutort (bajo y teclados)y ha contado con la colaboración de María Lladó  y Josep de Helevorn en las voces.

El disco fue grabado y mezclado en los estudios Psychosomatic Recording con el productor Miguel Ángel Riutort “Mega”, y es editado por Xtreme Music. Si bien en los últimos tiempos estoy degustando discos de doom, el metal más profundo no es un territorio en el que me desenvuelva con soltura y si algo tienen GOLGOTHA es su reputación en el panorama nacional del metal mas oscuro como una de las primeras bandas que se atrevían a hacer doom en este país.  Lo primero que me llama la atención (al margen de la oscuridad de su sonido) es la atmósfera melódica en la que se desarrolla todo el álbum. Temas que avanzan con lentitud y que se acercan al metal melódico, con momentos en los que las voces guturales salidas de las cavernas mas profundas y tétricas nos acechan amenazantes contrastando con pasajes melódico progresivos de gran sensibilidad. Otro de los factores que despiertan mi atención es el sonido de una batería mucho más rica en sonido a las que las bandas contemporáneas utilizan. No es el sonido de una batería minimalista, sino que intuyo el sonido de un doble bombo, y más que una caja de ritmos, algo a lo que hace años no estoy acostumbrado. Temas como “The way to your soul” combina esas voces guturales con registros de barítono con unas melodías que contienen un oscuro sinfonismo tras de sí. La épica está presente en un tema lento y contenido pero a su vez poderoso. La senda atmosférica se intensifica en “Distorted Tears”, otro tema mantiene el listón de la épica pesada. Oscilaciones y coros melodiosos bajo un mando de oscuridad tenebrosa.

“Enveloped in fog” me sorprende con el juego de voces. Apacibles y pesadas melodías se arman de una belleza que compite por un espacio de predominio con las guturales voces bajo los tétricos pasajes.  Avanzando cansino y plomizo, la pesadez del tema se mitiga con la atmósfera nebulosa que lo envuelve.

Mas áspero, “Burning the disease” hace oscilar las guitarras mientras la gutural voz lanza sus proclamas. La aspereza inicial vuelve a verse seducida por las melodías antes de resurgir de sus cenizas. Una constante oscilación con vocación de himno de metal melódico y progresivo.

Una épica post-apocalíptica en “New Hope” trata de combinar la garra vocal con las esmeradas melodías omnipresente en todo el trabajo. Siempre con paso lento pero firme estiran la zancada para pisar con suavidad en territorios de gran sinfonismo con unos atrayentes pasajes de guitarra.

El metal cavernícola aparece en “Rewrite your destiny” Otro tema salido de las profundidades mas tenebrosas que mantiene la tensión en busca de espacios más apacibles. Aquí volvemos a encontrar un gran trabajo de batería. 

En “Erasing the past”, el tema que da nombre al álbum, encontramos un gran trabajo melódico con la incorporación de las celestiales voces de María Llado, que contrastan con los registros guturales de Amon aportando cierta frescura. Pasajes progresivos  descritos con una gran parsimonia, lo que es una constante en todo el disco. Una lucha entre la fuerza y rugosidad tenebrosa con espacios celestiales entrelazados con ritmos cadentes.

“Land Of Defeat”. resulta ser un tema introspectivo. Una lucha interior por los propios demonios que se refleja en uno de los temas más ásperos, conclyundo con una liveración armoniosa. 

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Reseña.-MARS RED SKY.- “The task eternal”

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Tenía muchas ganas de escuchar nuevo material de los franceses MARS RED SKY, una banda que siempre me parecido sensacional, pero cuando hace un mes escuché por primera vez “THE TASK ETERNAL” me quede un poco decepcionado. Mis expectativas de casi tres años no se habían visto cumplidas. Tras las siguientes escuchas salí rápidamente de mi error. ¡Es absolutamente genial!. Muchas veces sucede que en una primera escucha de un álbum, éste, no acaba de convencerte, pero si insistes, consigues meterme en él y no quieres dejar de escucharlo una y otra vez. Este ha sido mi experiencia con este nuevo trabajo del trío francés.  Estamos ante un disco que puede satisfacer tanto a los amantes del doom como a los fieles seguidores de los sonidos stoner-psicodélicos. Una perfecta combinación de ambos estilos que se adereza con esas voces con sabor a miel herederas de la psicodelia pop de los años sesenta.  Un trabajo que suena a MARS RED SKY, pero que posee una riqueza compositiva  infinita donde los matices hacen que sea su álbum mas completo y mas exquisito. Con una aparente apariencia de disco aburrido y lineal, hace falta una buena predisposición para tocar el cielo con su escucha, pero…. mi consejo es que, ¡no lo dudes!, y si la primera escucha no ha sido de tu agrado,  insiste, porque tendrás tu recompensa. Grandes muros de sonido con un bajo difuso y espeso, así como el peculiar timbre vocal de Julien Pras y las bellas melodías,  hacen de THE TASK ETERNAL un álbum especial. Especial y espacial, porque las vibraciones lisérgicas nos invitan a un viaje a mundos desconocidos, densas atmósferas siderales en las que la psicodelia barroca convive con los sonidos stoner-doom en una perfecta armonía. Mundos que pueden parecer distintos, pero que en manos de los franceses conviven en perfecta comunión. Un álbum que nace de la oscuridad, y en ella se desarrolla, aunque su grandeza reside en la capacidad para poner rayos de luz en esas tinieblas sonoras. Miel pegajosa y fango viscoso combinados con gran acierto en ocho logrados temas que no podrás quitarte de la cabeza. Un disco que gana con cada escucha y que merece estar en lugares de honor en la producción discográfica de éste 2.019.

“The proving grounds”, el tema mas largo del álbum con sus casi ocho minutos, arranca con misteriosos efectos que calientan los motores de la maquinaría doom de los franceses. Lentos, plomizos, oscuros y difusos, la guitarra de Julien pone luz con exóticos pasajes ante de una voz salida de la psicodelia pop sesentera nos seduzca con su melodía con sabor a caramelo. Momentos que recuerdan a los Pink Floyd más lisérgicos de la época de Syd Barret, se entremezclan con agradables melodías entre la oscuridad latente de los pesados riffs y una plomiza y cadente batería. un ritual en el que las melodías vocales copan el protagonismo antes de que el corte se instale en atmósferas con olor a incienso en las que los vientos orientales traten de abrirse paso entre la espesura. Por la senda psico-progresiva van meciéndonos con delicadeza sin perder ese aura misterioso que contiene el tema. Una especie de mantra vintage en el que aparecen extraños episodios. las dulces y agudas voces se abren hueco entre los insondables pasajes mostrando una languidez espiritual reparadora. ¡Soberbio!

Es difícil escribir sobre un álbum que combina la pesadez doom con algodonosos momentos de psicodelia barroca. Así “Collector” liga la pesadez de un bajo atronador y aturdidor con melodías con sabor a sirope. Unos sólidos muros rítmicos junto a cuidadas melodías que se inclinan a precipicios progresivos consiguen una calma aterciopelada. Envueltos en esas nebulosas los pegadizos estribillos nos reconfortan en esa espiral psicotrópica. si en los últimos tiempos estamos encontrándonos con múltiples trabajos de psycho-doom, “THE TASK ETERNAL” nos descubre otros entornos sonoros. Muy pocas veces vemos una combinación de doom con pop psicodélico como aquí, inevitablemente la miel nos endulza la digestión de la pesadez.

Siempre atmosféricos, y con algunos tonos espaciales, la psicodelia de MARS RED SKY vive de una oscuridad sideral. “Recast” construye un relato de misterio que se soporta en la solidez de su base rítmica, para dejar que la melodía fluya. voces celestiales nos asaltan con delicadeza entre la majestuosidad de los tenebrosos riffs. Una extraña pero efectiva combinación entre las tinieblas y los cielos que no acaba de decantarse por ninguno de los dos espacios. Lejos de ello, es utilizada para crear temas únicos y peculiares en los que la psicodelia observa con atención los momentos doom. La guitarra crea una atmósfera lisergica hasta una nueva tormenta de oscuros y pesados riffs entre efectos envolventes. La parte final del tema desciende a susurrantes pasajes psico-progresivos con tonos espaciales como si describieran un apacible amanecer post-apocalíptico.

Por escenarios más propios del post-metal “Reacts” nace de cadentes riffs y una versátil trabajo a la batería de Mathieu Gazeau para introducirnos en un viaje sinfónico pseudoprogresivo. Una especie de post-heavy-psych (joder con el término). El tema se va moldeando hasta mostrarse mas maleable por la senda de la psicodelia. Distorsiones y efectos fuzz nos embarcan en una odisea espacial en la que las voces en la lejanía nos anticipan un calmado final. Así el corte se diluye en efectos de ambientación sideral que sirven de escenario para que la guitarra se muestre en toda su belleza custodiada por el poderoso bajo de Jimmy Kinast.

“Crazy earth” con sus cadentes riffs stoner, y la seductora y lánguida voz es posiblemente el tema más melódico. Un bello tema que transcurre por pasajes psico-progresivos algo alejados del doom que encontramos en la mayor parte de los temas. Melodías y coros más cuidados y etéreos en un pausado paseo por atmósferas menos violentas. Uno de los temas en los que encontramos a los MARS RED SKY mas reconocibles.

THE TASK ETERNAL es un álbum lleno de contrastes y así lo demuestra el siguiente tema, “Hollow king”. Otro tema que deja más espacio a la melodía en detrimento de los pesados riffs. Esto no significa que la banda se reblandezca, su sonido sigue siendo pesado, pero la ampulosidad de algún pasaje combinado con los juegos de voces y coros hacen que estemos ante un corte de vocación mucho más progresiva en detrimento del doom de los temas anteriores. 

“Soldier doom” recupera los sonidos más oscuros y pesados. Un pequeño guiño a Sabbath entre la grandilocuencia de una batería destacable y una guitarra más difusa que se rinde nuevamente a la psicodelia más misteriosos. El tema fue adelantado en su EP hace meses.

El epílogo lo pone “A far cry”, evolucionando de la nada entre efectos el trío de Burdeos nos ofrece una faceta desconocida hasta ahora. Los acordes de la guitarra acústica tratan de seducirnos por un camino diferente. Repitiendo los pasajes como si agonizaran, mantienen la constante melancolía.

Tras escuchar una y otra vez “THE TASK ETERNAL”, solo ardo en ganas de que llegue en mes de noviembre, en el que los franceses visitarán Madrid junto a Kadavar y Hällas. Un concierto imprescindible y marcado en rojo en la agenda.

El álbum está disponible vía Listenable Records, con los que han grabado sus últimos tres álbumes, en lo que parece un matrimonio bien avenido.

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Reseña.- PRAY.-“Praÿ”

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Primer retoño del trío francés PRAY en el que nos presentan cuatro largos y eleborados temas que no bajan de los diez minutos y que viven en atmósferas heavy-psych con vocación doom. Un EP instrumental con riffs masivos en su interior que se expanden hasta los confines del universo. Tres cuartos de hora en los que la novel formación originaria de Lyon hace su puesta de largo de una manera brillante. Pasajes oscuros que parten de escenarios arenosos en los que el sol es abrasador para gravitar en oscuras atmósferas interplanetarias a la velocidad de la luz. Una guitarra que sabe aprovechar los pedales y la firmeza de una sección rítmica en la que la batería no baja la guardia y el bajo nos golpea con contundencia. Temas que se soportan en la línea de bajo de Jason Rols para reventar las cuatro cuerdas de su bajo y hacer que sus vibraciones golpeen nuestras neuronas con una contundencia hipnótica. Encontramos algunos esquemas tradicionales del género que son explorados con habilidad para generar una creación propia y personal. Si algo tiene este debut es solidez.  Un trabajo que será del agrado tanto de los que gustan de los sonidos pesados y plomizos así como de los que preferimos los “viajes” psicotrópicos.

“First trip” nace de insondables senderos de psicodelia pesada con una intrigante introducción. como si hubieran calentado motores, la maquinaria se pone en funcionamiento transformándose con poderosos y humeantes riffs. En tema que se fundamente en riff que se va moldeando guiado por un firme bajo y que desciende en la oscuridad hasta reposar en prados en los que la psicodelia se apodera  de los acordes. Tras reposar en esos entornos del frenesí previo, el corte recupera la fuerza a base de combustible fuzz para desarrollarse en hirientes solos llenos de efectos. Si el corte se desarrolla en entornos de oscuridad, PRAY tienen la habilidad a través de la guitarra de Maud  para colorear en distintos tonos un tema monocolor. Momentos en los que el contraste de una repetitiva batería y un hipnótico bajo acompañan su hechizo antes de que la bestia despierte y transite por la senda del doom mientras la guitarra se mantiene en espacios lisérgicos.

Siguiendo la misma linea del tema anterior “Heretic eye” se desarrolla en espacios a caballo entre el doom y el heavy-psych. Con una propuesta más desértica, los rasgueos de la guitarra de en tonos psych se suceden. Lo cierto es que aunque los cuatros temas de este Ep mantiene características similares, y de que su duración pudiera parecer excesiva, no se hacen para nada aburridos.  

Partiendo de resonancias stoner-metal “Sulphur” sigue el camino trazado por sus predecesores. Stoner, fuzz y doom conviviendo en armonía. Dos caras de una moneda que permiten el desarrollo de momentos en los que el bajo y la batería toman el protagonismo haciendo que la guitarra pase a un segundo plano para ir evolucionando poco a poco y adueñarse del tema con sus riffs.  Oscuridad y fuzz en otro corte de trazo grueso en el que no faltan los momentos de oscura psicodelia.

Si bien “Bottom Of The Universe” parte de esquemas doom, en los que los riffs se repiten insistentemente a paso lento, esas resonancias poco a poco se van disipando hacia momentos de psicodelia con tonos espaciales. Desarrollos de guitarras que nos susurran con suavidad y ternura mientras el bajo no ceja en su empeño de golpearnos con contundencia. manteniendose en dos planos distintos, uno con la base rítmica en su empeño doom y la guitarra bañada en psicotrópicos por la senda heavy-psych. Penetrante e intenso se alarga hasta la saciedad repitiendo su estructura hasta desbocarse en una huida hacia  adelante a través de frenéticos momentos de stoner-doom bañado en ácido.  

PRAY  son: Maud Gibbons (guitarra)  Jason Rols (bajo) y Antoine Berthet-Bondet (batería).

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Reseña: STONE FROM THE SKY.- “Break a leg”

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STONE FROM THE SKY son un soplo de aire fresco en la a veces aburrida y repetitiva a escena stoner. Sin alejarse de lo ya mostrado en sus anteriores trabajos, los franceses siguen ofreciendo riffs pesados ​​y sonidos heavy-psych que se recuestan en laderas post-rock. Es posible que en “BREAK A LEG” se presenten algo más contundentes en algunos momentos, pero sus composiciones siguen llenas de magia. Describiendo enigmáticos entornos las melodías nos acarician con dulzura en sus seis largos temas. En una encrucijada entre los ritmos stoner y la psicodelia más apacible la banda sabe construir una narrativa ágil y bella. Mostrándonos distintos estados de ánimo, sus temas ondulan relajantes y livianos para robustecerse en poderosos desarrollos en los que incrustan efectos envolventes con los que son capaces de atrapar al oyente Una ofrenda de mística relajante que transmite ese estado de bienestar que sólo la música es capaz de conseguir. Magnéticos, místicos, monumentales, el trío de Le Mans  nos invitan a un viaje salvaje entre altas montañas, prados y abismos profundos para llenarnos de energía positiva.

“BREAK A LEG” es publicado por el sello More Fuzz Records.

Sin andarse con contemplaciones “BREAK A LEG” abre con extraños sonidos que relatan un escenario hostil y misterioso en “Vena cava”. Todo un espejismo que se ve modificado con unos hechizantes, exóticos y magnetizantes desarrollos de guitarra. Algo que acaba convirtiéndose en una lucha de fuerzas entre los potentes y pesados riffs y la ternura más reconfortante. Una oscilación que escribe un relato épico con el que consiguen atraernos sumergiéndonos en él para hacernos partícipes del mismo. Como si ejecutaran una jam, el trío consigue ir tejido los hilos de tal forma que todas las piezas acaban encajando en el puzle creado.   

Por la encrucijada entre el hard-rock, el rock clásico  y los postulados heavy psych “Agger” nos insufla las primeras dosis de energía con la luminosidad de sus guitarras y esos riffs perfectamente apuntalados. Luminosos, los franceses construyen un tema que derrocha optimismo y buenas vibraciones. Un tránsito por senderos de psicodelia pesada con atractivos ritmos.

Demoledores pasajes de bajo con ropajes retro, van escribiendo un nuevo relato en los que nuevamente se unen la psicodelia más sosegada y el Stoner. Toda una constante en sus temas y que en “Therapsida” es mucho más evidente. Mostrándonos distintos estadoS de ánimo que calan profundo en el oyente la guitarra sigue seduciéndonos, aunque el gran protagonismo del tema viene por esa línea de bajo.  Es resultado es el tema más destacable y elaborado de todo “BREAK A LEG”. Se permiten momentos en los que los Sabbath más oscuros se vuelven a poner los pantalones de campana, para luego vestirse de coloridos ropajes florales en un jam humeante en la que las guitarras van modulándose con mil pedales y efectos que hacen que su fisonomía cambie. ¡¡Enormes!!

Construyendo desde la calma bellos edificios sonoros en los que el post-rock ornamenta su fachada, “Animal” consiguen crean un habitáculo lleno de atractivos adornos con unos sólidos cimientos apuntalados por su base rítmica. Majestuosos palacios de gran hermosura que son asediados por efectos envolventes con una ampulosidad y grandilocuencia impresionante.

Magnetizantes momentos que toman prestados sonidos característicos de Causa Sui crean “Atomic valley”. Melodías que navegan por mares de psicodelia mántrica en los que la espiritualidad habita en sus aguas. Pilotando su nave entre fuertes olas que acechan con fuerza con la elevación de sus armonías, para descender a remansos de paz. Los preciosos acordes de la guitarra nos adormecen con sus estados de bienestar para despertarnos bruscamente con riffs que se engrosan mostrando toda su fuerza. Pero con estos chicos, después de la tempestad llega la calma.  Una paz que siempre visten de esa psicodelia sanadora que reconforta el alma. Con una sobresaliente ejecución consiguen un clímax que hace despertar nuestra sensibilidad. Lo paradójico es que STONE FROM THE SKY tiene en su haber la habilidad para que sus momentos Stoner no rompan el hechizo que previamente han creado.

Mas misteriosos y enigmáticos, “Rataxes”, se va adentrando en insondables y oscuros espacios caminando con pies de plomo hasta que llegan los momentos más trágicos en los que la vereda transita por la fina línea existente entre la psicodelia pesada y el doom. Un tortuoso camino con hipnóticos pasajes que flirtean con el post-rock y que acaban asomándose a abismos doom en los que la locura y el vigor hacen acto de presencia.

Habían puesto el listón muy alto con su anterior trabajo “FUCK THE SUN”, pero honestamente creo que incluso se han superado en esta nueva entrega.

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Reseña.- CLOUDS TASTE SATANIC.- “Evil eye”

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El quinto álbum de CLOUDS TASTE SATANIC contiene dos largos temas de veinte minutos cada uno, en los que la banda de New York deja patente que los caminos del doom se bifurcan y ramifican cada día más. Puede dar pereza escuchar un disco de doom con sólo dos temas, y además instrumentales. Una vez metido entre sus surcos la realidad es distinta a las expectativas, especialmente teniendo en cuenta que la mayoría de las bandas que hacen doom suelen inclinarse hacia territorios del metal, donde me siento menos cómodo. “EVIL EYE”, sin embargo contiene muchos elementos de psicodelia pesada así como estructuras más propias de bandas progresivos. Este álbum es el primero de los dos que la banda tiene previsto lanzar en éste 2.019. CLOUDS TASTE SATANIC definen su sonido como post-doom. Bueno creo que es solo una etiqueta más, pero su contenido mantiene la esencia de oscuridad tenebrosa del doom,  regándola con mil matices. Inspirado en el libro “La teoría y práctica de la magia satánica”, las monstruosas paredes de sonido que construyen con sus riffs harían palidecer al mismísimo Lucifer. Magia negra esparcida por inquietantes atmósferas en las que el terror es aplacado a base de unas buenas dosis de alucinógenos. Un hechizo con el que se obtiene un resultado realmente brillante.

“Evil eye” con una introducción basada en elementos psicodelicos, crea el ambiente de misterio perfecto antes de golpearnos con esos poderosos riffs. Una calma tensa que precede a los típicos riffs doom. Lentos , oscuros, tenebrosos. Entre ellos, los solos de guitarra se moldean con una calma y belleza que parece contradictoria, pero que resulta de lo más gratificante.

Sobre un esquema nada anodino a pesar de su duración, esas guitarras afiladas y magnetizantes van coloreando los brumosos pasajes en los que los sonidos heavy-psych conviven con el psycho-doom. Mil solos de fuzz humeante en los que podemos vislumbrar hasta elementos exóticos en un viaje anormalmente calmado en el que los sobresaltos los ponen los ritmos más oscuros y pesados. La banda se deja llevar en una larga jam teniendo todo bajo control. En una odisea en la que los vapores de las ciénagas por las que nos llevan nos aturden con los psicotrópicos de sus efectos. Finalmente se separan de los dictados del doom para sumergirse en una psicodelia profunda. Solo me queda rendirme ante la evidencia. Así si, esto es muy bueno, y por aquí me han conquistado definitivamente.

Seguramente más arenoso, “Pagan worship” sigue una estela parecida. Doom lento y plomizo con un derroche de guitarras aturdidores. Un ritual de magia negra en los que todo parece ir sin prisa. Casi a cámara lenta las guitarras se superponen en estratos diferentes. Nuevamente los hechizos en forma de largos solos lisérgicos nos aturden e hipnotizan. con momentos en los que nos golpean con fuerza  cambiando la dinámica de la psicodelia pesada para ejecutar doom más al uso. En realidad no faltan los momentos psicotrópicos en este relato que bien podría ser la banda sonora de una historia de Stephen King. pero los de Nueva York, se muestran mas siniestros, inquietantes y oscuros, en sus acordes creando un autentico “thriller” sonoro. Dentro de esta dinámica de fatalidad, no faltan esos momentos lisérgicos que encontrábamos en el tema anterior, pero ésta vez en menor medida. El corte acaba con vibraciones desérticas incrustadas en sus plomizos y cansinos riffs sin faltar a su cita con las guitarras humeantes , que siguen aportando un punto de luz entre tanta tiniebla y ocultismo.