Reseña: DEWOLFF.- “Tascam tapes”

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La primera vez que ví sobre el escenario a DEWOLFF tuve la sensación de haber hecho un viaje en tiempo a la California de finales de los sesenta. Tres jovenzuelos ataviados con pantalones de campanas y camisas de flecos con largos abrigos reflejaban por su aspecto su verdadero leitmotiv musical y una forma de vida. Lo vintage está más de moda que nunca, pero estos chicos han sabido reflejar en sus álbumes los sonidos analógicos como pocos. “TASCAM TAPES”, el séptimo álbum del trío, va más allá en su vocación por recuperar los sonidos de los setenta llevándolos al extremo de crear un álbum con unos recursos mínimos. Ellos mismos definen su álbum así: “Grabado en el camino por menos de 50 dolares y con un sonido como si fuera de un millón de dolares”. La aventura parte de grabaciones efectuadas durante su última gira, bien en el autobús de la banda, en hoteles, entre bastidores en clubes o simplemente en algún lugar al borde de la carretera con una grabadora analógica Tascam Porta Two de cassette que el propio Pablo compró por menos de esos 50 dólares. Los temas están tocados utilizando solo una guitarra, un micrófono, y una muestra con varios ritmos de batería almacenados por Luka van de Poel y un sintetizador antiguo alimentado por batería. Sin hammond, sin amplificadores y sin batería. El resultado es un álbum fresco y sencillo con temas cortos que toman elementos blues, soul, rock clásico en los que se perciben aromas sureños y que quita la razón a quién dice que sin grandes produciones no existe el éxito. Para ellos, el exito reside en su naturalidad y autenticidad. Algo diferente y divertido para los músicos holandeses con un gran protagonismo de los registros vocales y los coros. Con esa austeridad de medios, no podía ser de otra manera, los holandeses ofrecen un interesante álbum para una banda que parece haber nacido en el momento equivocado, pero que desde su precocidad han ido asentandose y consiguiendo cada vez mas adeptos a su causa. 

Poco mas de media hora de música en un invento arriesgado, pero en el que los múscios se muestran relajado, sin ataduras. Una especie de broma con un resultado curioso y apetecible en el que DEWOLFF siguen siendo muy reconocibles. Retro rock en estado puro, sin aditivos y con el blues presente en casi todos los cortes.

“Northpole blues” parece incidacarnos el camino que va a recorre el álbum. Blues en tonos sureños con registros que me recuerda un híibrido entre Edgar Winter y Dave mason en su etapa americana.  Inevitables coros con falsetes en un sencillo tema lleno de frescura como el resto de los temas del álbum. Saliendose del guión con extraños efectos en su parte final. que aportan un halo psicodélico.

La contagiosa y pegadiza “Blood meridian” se muestra más rock con unas guitarras más contundentes y un alma soul-rock que recuerda el sonido de finales de los setenta.

Cambiando el registro hacia tonos funk, “It ain’t easy” con el bajo dirigiendo el tema, aparece apacible y acaramelado en sus melodías vocales sin faltar esos solos finos y elegantes.

“Rain” se muestra en forma de pseudo-balada bajo tonos melancólicos y algún coqueteo jazz. Susurrante y pausado el tema vive entre tonos grises.

El blues e incluso algún momento country rock, sirven de soporte a “Made it to 27”.  Los aires sureños se tiñen de coros negroides con algún escarceo blues soportado sobre la caja de ritmos. 

Saliendo de alguna manera de la vocación retro pero sin renunciar al sonidos vintage, “Nothing changing” incide en la apuesta soul con duetos vocales más propios de finales de los ochenta. Casi discotequera, la caja de ritmos crea un sonido más completo.  

“Let it fly”  transita por la senda del funk y del soul. Un corte fresco y divertido que despide destellos luminosos.

Con sonidos rudimentarios en linea Seasick Steve, “Blood meridian II” se adorna con con el sonido de la cja de ritmos y efectos que hacen mutar su vocación hacia una modernidad que parece alejarse de su apuesta vintage.  Un atractivo corte nacido de la precariedad con magníficas voces y ritmos pegadizos.

El blues de ojos azules que había intuido en alguno de los temas anteriores se adorna como solos hirientes y registros soul en “The Awesomeness Of Love”. El tema suena más comtemporaneo a pesar de su espíritu blues gracias a los efectos sintetizados.

Siguiendo esa estela del blues de ojos azules, “Love Is Such A Waste”  con una vocación funk, destaca por su insistente ritmo y por la acaramela voz que nos masajea y seduce bajo una hipnótica linea de bajo. Parece aparecer en un segundo plano el sonido de un órgano retro que envuelve el tema en un manto de calidez sin perder su luminosidad.

Una magnifica balada construida sobre medios tiempos y una melodía vocal llena de romantiscismo encontramos en “Am i losing my mind”. Un tema para acercarte a tu pareja y susurrarla al oido mientras la acaricias. Bello y apacible tema  con espacio para reconfortantes acordes de guitarra apollados en un sinfonismo que no llego a atisbar su origen. Un tema cautivador.

Como cierre del album los alegres tonos funky de “Life is a fish tank” parecen fluir de un dia luminosos. Un tema que contagia optimismo y en el que incorporan efectivas armónicas. Guitarras incorporadas con mesura completan otro atractivo tema.

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Reseña: ZEREMONY.- “Acoustic sessions”

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Atrapados por el espíritu de los setenta, el trío alemán ZEREMONY nos sorprende con un segundo álbum en este año. Se trata de un trabajo acústico en el que recuperan versiones de temas ya publicados como She sang a Song to me”, “You are evil”, “Oak leaves” o “Where have you been?” dándoles un nuevo enfoque desenchufado sin que por ello pierdan en absoluto su esencia, y en el que también encontramos temas nuevos interpretados de forma acústica. El nombre del álbum es lo suficientemente obvio como para mas explicaciones, lo que sí habría que resaltar es que los temas no pierden un ápice de su espíritu indomable por este sosegado enfoque. Pocas bandas en la escena retro-rock saben tener su estilo propio reflejando las vibraciones de los dorados años setenta sin tratar de ser un clon. Como gran aliciente, los temas inéditos nos hacen intuir como podrían sonar esas versiones electrificadas. Aquí el peso de su profundo órgano desaparece respecto a lo que habíamos comprobado en sus anteriores álbumes, pero sin embargo “ACOUSTIC SESSIONS” es todo un escaparate para la fantástica voz de Ilja Schneider, apareciendo con toda su garra. 

“Vintage boogie” un tema inédito, se sustenta en los dulces acordes de la guitarra, con un aura especial creado por el sonido del acordeón (o al menos es lo que intuyo). voces desgarradas que se modulan con maestría sobre la sencillez de la guitarra acústica.  contagioso en su ritmo el tema oscila entre pausados momentos con elevaciones en la que la garra vocal de Ilja deja patente todo su potencial bajo esos tonos retro que tan bien saben ejecutar. 

La versión del tema incluido en su álbum “SOUL OF CEREMONY”, She sang a Song to me”, no desmerece de la original. Manteniendo el ritmo de la versión eléctrica, el órgano es sustituido por ese acordeón dotándole de una rudeza rural que no le hace perder su espíritu. 

“You’re evil” un tema eminente psicodélico, pierde en esta versión la acidez para mostrarse mucho más melancólico y atormentado que en la toma original de su primera “DEMO”, correspondiendo todo el peso a la desgarrada voz de Ilja, que por sí misma se echa el tema a sus espaldas. 

Los tonos retro de “Oak Leaves” y su espíritu hard-rock, se visten de sonidos folk sin perder la cadencia ondulante. Con aromas del medio-oeste el resultado es un tema que recupera la música tradicional con un aire festivo y contagioso en su ritmo.

“Secret Shelf” sigue la estela del tema anterior por la senda de una especie de country-rock con alma de blues sureño. El aroma de los pantanos se percibe en sus notas con el sonido del acordeón marcando el devenir del corte.

Otro tema nuevo, “Devilman” sigue anclado en los sonidos americanos, mostrando garra y fuerza en su aparente apariencia sencilla.  

Desgarradores momentos de blues y boogie-rock campestre nos ofrece “Into de fire”. La habitual agilidad del ritmo hace que a pesar de estar ante un tema acústico, su interior se encuentra lo suficientemente fornido para resultar un atractivo corte en el que la desgarradora forma de cantar presagia un gran potencial. Un tema que me gustaría escuchar en una versión electrificada. 

El blues-rock de tintes retro de  “Where have you been?”  tiene su sitio aquí. La misma estructura y ritmo pero en tonos más calmados. Con un carácter distinto va elevándose en ese sinuosos serpenteo  sobre esa cadencia repetitiva que es modulada por la hiriente voz. Todo un derroche de sentimiento.    

El peso del acordeón marca el devenir de “I Want You Tonight” en su apertura. Un tema de puro hard-rock en su versión desenchufada. Garra y fuerza en un corte divertido y dinámico a pesar de su presentación. Rock clásico de muchos kilates en sus surcos lo sitúan entre los destacados del álbum. Esperemos que pueda tener su versión electrificada próximamente por que su calidad lo merece. 

En modo balada campestre, “I got this feeling” nos seduce por la senda de música “americana”. Lánguidos pasajes en un tema que no parece ser una simple versión acústica, sino una canción que ha nacido así desde el inicio. Los acordes del piano protagonizan un susurrante y aterciopelado tema con sabor a setentas como el resto del álbum. 

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Reseña.- THOSE FURIOUS FLAMES.- “Heart”

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La banda Suiza con quince años de carrera a sus espaldas nos ofrece su quinto álbum “HEART”. Instalados en el rock clásico, el hard-rock, la psicodelia y el blues rock, ocupan y utilizan todos los estilos que reinaron en la década de los setenta para conseguir un sólido álbum. Siete atractivos temas con guitarras solventes, y una poderosa base rítmica que se ven marcados por el hipnótico órgano vintage que los envuelve. Frescura atrayente y una cadencia psicodélica en una personal apuesta que no solo es un viaje en el tiempo , sino que vive en la modernidad del siglo XXI. Poco conocidos por estos lares, este trabajo es una buena oportunidad para descubrir a una interesante banda que sorprenderá a mas de uno. Sonidos que resultan familiares y que contienen una fuerza sobrenatural en sus sus surcos.

“Children of the moon”, parte con un groovy rural en el que el blues-rock evoluciona a escenarios retro-rock. Ritmos y estribillos pegadizos con constantes cambios. Entre el hard-rock y el rock clásico al uso contiene un aroma lisérgico en su interior que se ve fortalecido por una buena voz. Ecos de stoner noventero y un órgano retro completan un tema divertido y de ritmos contagiosos al que difícilmente puedes resistirte. 

Un órgano heredero de John Lord y unos coros negroides de vocación funky marcan “Voodoo (the rythm of the ritual”. Un nombre obvio para un tema que podría haber compuesto Arthur Brown. Sólidos riffs que contrastan con ese sonido añejo que nos devuelve a los momentos mas bizarros de la década de los setenta. Elementos de viento que entablan una batalla con el órgano y la ardiente guitarra. El vodoo aparece sobre magnéticos pasajes que reflejan un auténtico ritual de magia negra que toma prestado algunos elementos afro-rock.

“Escape” sigue la senda del hard-rock stonerizado. Una cadencia vocal pausada sobre dinámicos y ondulantes ritmos crean un cuadro que es toda una huida hacia adelante en su sonido.  Una canción con un groovy contagioso que serpentea constantemente y que solo cede su ímpetu ante los dictados de su vocalista.

Cambiando el registro, los susurrante acordes de “Unknow song” crean una calmada atmósfera psicotrópica. un apacible tema en que el misterio se palpa. Hipnótico y envolvente parece ser un alto en el camino para retomar fuerzas antes de una nueva embestida.

Una introducción de órgano en “Under your spell” y una batería que desata las hostilidades nos llevan a un ejercicio de  hard-progresivo  con una voces que van transmitiendo distintos estado de ánimo. Siempre bajo un contagioso ritmo ondula en luminosos espacios retro que acaban oscureciéndose en simas psyco-blues.

“Hallucinogen Persisting Perception Disorder” toma el rock, el blues y el funk para meterlos en una coctelera a mezclarlos a toda velocidad. Un envoltorio cercano al stoner completa un resultado de corte retro-rock lleno de matices. Logrado tema psicodélico que se construye por la habilidad que tienen lo suizos en ensamblar todos esos elementos obteniendo un contagiosos y dinámico tema cuyo sonido resulta bastante familiar.

Naciendo de enérgicos riffs retro-rock, “Visions” nos ofrece otra faceta de THOSE FURIOUS FLAMES. La psicodelia oscilante y serpenteante se adorna con tonos orientales para dejarse llevar en un viaje lisérgico. Un paseo en el que el blues nos acompaña y cuyo destino final es una estación retro teñida de acidez.

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Reseña.- MOLIOR SUPERUM.- “As time slowly passed by…”

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Mucho tiempo había pasado hasta que el cuarteto sueco ha presentado su nuevo álbum “AS TIME SLOWLY PASSED BY…” el pasado 29 de marzo, publicado vía H42 Records. Finalmente la espera ha merecido la pena. Para muchos será una banda más dentro de la prolífica escena sueca de formaciones retro-rock, pero para mí, es de esas bandas que tiene duende.  Si nos preguntáramos ¿Cual es su punto fuerte? ¿En que destacan?. Posiblemente no tendría una respuesta convincente ni clara a esas respuestas, pero lo cierto es que el conjunto de sus creaciones resulta de lo más apetecible. Música hecha con honestidad y con calidad. Sencillez y sonidos de rock clásico en los que posiblemente haya muchas influencias, pero que por otro lado, no puedas decir suena como…. encontrarás resonancias que puedan acercarse a Graveyard, a Purple, otros verán ecos Sabbath. Siempre desde la óptica desde la que se mire, podrás encontrar algún sonido familiar. Han sido muchas las referencias que he leído al respecto de su sonido, y lo cierto, es que cada cual, más dispar. Esto solo significa que cada uno lo ve de manera distinta. 

Estamos ante un disco de hard-rock clásico  en el que el blues tiene un peso importante y las resonancias de los setenta, están siempre presentes. 

“Mountain prelude” recupera los vientos folk que soplaban en algunas bandas inglesas en la primera mitad de la década de los setenta. Una base rítmica firme, y ese órgano que con sus notas pone el punto vintage, ¡ese maldito órgano!. Mientras la guitarra con sus melodías ondulantes se contonea con sus riffs alimentada de esa brisa folk llenando de colorido el corte..

En tonos más pausados, “Cold winds” en una línea que podría evocar a sus compatriotas Graveyard, reparte fuzz humeantes bajo cadentes ritmos, y una cálida voz que enamora. Ritmos cambiantes, entre la dupla de guitarras. uno de esos temas que su fuerza no está en lo muestra, sino en lo que esconde su interior. Un tema sin estridencias pero consigue agigantarse gracias a la elevación e intensidad de su sonido.

Con “Sweet oblivion” entramos en un laberinto de resonancias que parten el hard rock más clásico, Unos riffs stonerizados a vertiginosos ritmos. El aura setentera del tema contrasta con una ejecución contemporánea. Volviéndonos la cabeza del revés acometen momentos que se acercan al shoegaze. Cálidos y apacibles con un aura lisérgica sobre sus cabezas, se toman un respiro para retomar la espiral de riffs humeantes, sobre vertiginosos ritmos.

Quién hable de cierto sonido Purple, seguramente habrá escuchado “Att Födas Rostig”. Un tema cantando en su lengua materna y que guarda una similitud con los británicos. Algo más rugoso en su aspecto, aquí prescinden de sutilezas para seguir contoneándose vetidos con pantalones de campana y zapatos con plataforma.

Evidentemente, con una parte importante de la escena sueca, el calostro ingerido en sus primeros momentos de vida proviene de la escena de setenta. “Divinity blues” nos lleva al sonido que los canadienses Bachman Turner Overdrive paseaban en la mitad de aquella década. Si he de ser sincero, a pesar de su nombre no percibo demasiados ecos blues en sus riffs ni acordes. Guitarras superpuestas que intercambian solos con ropajes vintage. Aquí tampoco encontramos muchas sutilezas, frenesí y rock and roll a la vieja usanza. ¿Para qué más?.

Paradójica mente en “Gravöl” si se aprecia el blues. Un blues-rock cadente y rudo salido de los bosques de su Suecia natal.  Más cercanos a Greenleaf vuelven a usar el sueco para cantar. Un tema áspero con voces y coros desgarradores que siguen la estela de los sonidos de mediados de los setenta. Siempre sonando contemporaneos pero manteniendo los orígenes que los que mama su música. De nuevo ese hammond vuelve a hacer acto de presencia de una forma sigilosa pero que lo envuelve todo.

Los poderosos riffs de “Through valleys of wonder” van construyendo uno de los cortes más dinámicos y pegadizos. Con cierta épica vocal, van amasando un tema que bebe de las aguad del heavy-blues, e incluso que contiene entre sus surcos alguna pincelada de proto-metal.

“Into the grey” nos devuelve al blues humeante, a través de susurantes acordes que se repiten con la vigilancia y acompañamiento de un sonido órgano sostenido antes de arremeter con momentos de retro en una nueva ondulación, esta vez con incursiones psico-progresivas. Cálidas resonancias que van avanzando evocando oscuras zonas boscosas.

Los suecos cierran su trabajo con el tema que le da nombre, “As time slowly passed by…”. Un tema instrumental en el que nuevamente aparecen ciertos aires folk sobre suaves notas de rock clásico en tonos campestres.  

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Reseña.- DATURA4.- “Blessed is the boogie”

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Los australianos DATURA4 hacía tiempo que no nos daban alegrías en forma de nuevo trabajo. Sin noticias de ellos me llevo la sorpresa de la publicación de éste “BLESSED IS THE BOOGIE”, vía Alive naturalsound Records. La formación comandada por Dom Marini (voz y guitarra) acompañado por Greg Hitcock (guitarra y voces), Warren Hill (batería) y Stu Loasby al bajo, casi cuatro años después resurge de sus cenizas de la mejor manera posible.

Desde sus primeros riffs muestran sus cartas en un disco que no tiene artificios. Rock, boogie y blues asesino. Temas que van directos a la yugular demostrando el espíritu que ha tenido siempre el rock and roll. Esto dicho así, puede parecer que estamos ante un trabajo anodino. Nada más lejos de la realidad, Con un título como “BLESSED IS THE BOOGIE”, caben pocas interpretaciones. Una bendición para recibir con alegría, y si, hay mucho boogie-rock, pero no solo eso. Con un sonido que puede recordarnos a grande de los setenta como The Groundhogs, Savoy Brown, los mismismos Zeppelin. Con momentos que pueden acercarse a Grand Funk. Un disco de esos que cuando los pones sus vibraciones no puedes quitártelas de la cabeza. El álbum tiene dos caras diferenciadas, una primera en la que el boogie-rock es predominante y otra más calmada en la que la banda ejecutan unos temas más apacibles usando distintos elementos sonoros  y dando más protagonismo a las melodías.   .

“Black Dog Keep Running”, con sus riffs pegadizos y esa estela de fuzz a su paso, hace que hagamos un pequeño viaje en el tiempo varias décadas atrás, cuando las bandas de rock llenaban estadios y sonaban en las radio-fórmulas sin ningún complejo. Algún eco proto-metal en sus surcos completa una notable carta de presentación.

El tema que da título al álbum, “Blessed is the boogie”, es de alguna forma, su piedra filosofal. Boogie-rock en pura línea Canned Head, con la armónica marcando los compases y ese ritmo boogie, obtiene un corte limpio y freso. Contagiosa y rememorando al John Lee Hooker con un toque stonerizado. Sus coros y sus paseos de wah-wah subterráneos hacen el resto para que la fórmula sea perfecta.

En una línea similar, “Looper” sigue ese camino abierto por el que el que el boogie-rock más vital y enérgico en el que las guitarras hacen un pacto con el diablo. Una cadencia rítmica imperturbable completa un cuadro sonoro que alcanza el sobresaliente.

Bebiendo de la fuente de inspiración del blues-rock, “Run with Lucy”, una vez bien hidratados, descargan su vacación del rock más sudoroso y con olor a humo. Se trata de esos temas ideales para animar una de esas largas noches de desenfreno de rocanrolero. Un corte ardiente en todos sus acordes.

Con la incursión del órgano vibrante “Ooh Poo Pah Do” (no tengo ni idea de lo que significa el nombre del tema), sigue la senda del blues-rock más incendiario. Seguramente con los de Savoy Brown, venga a nuestra mente. Para alguien como yo, escuchar este sonido en 2.019 es una regresión a mi juventud, sin distinguir diferencia alguna entre aquellas vibraciones y éstas, el cuerpo no podrá permanecer en reposo escuchando sus notas.

Con una línea más americana, y cercana a postulados Grand Funk, “Sound of Gold” se acercan a momentos glam, o incluso a vibraciones Stones. Mas macarras conjugan estribillos pegadizos con una cadencia rítmica inquebrantable.

“Evil people, Pt. 2” se visten con extrañas prendas entre Groundhogs y los mismísimos The Doors del “Riders on the storm”. Usando tonos retro con aires psych, y mucho wah-wah, crean un corte más viajero y penetrante. Un tema con altas dosis de thc en sus surcos. Y ese hammond sigue volviendo me loco…..

Los primeros acordes de “Not for me” inevitablemente nos recuerdan al tema “More tan a feeling” de Boston.  Partiendo de ahí van construyendo un plácido corte sobre tiempos medios. Voces ensoñadoras relata una estampa llena de romanticismo. Una lucha entre la guitarra y el sonido del órgano con un nuevo asalto. Incluso si escarbamos en las melodías vocales podríamos encontrar alguna referencia Beatles. Sin caer en lo ñoño construyen algo que por momentos se acerca a una balada, y que finalmente se decanta por los sonidos sureños. La aturdidora guitarra no ceja en su empeño por aturdirnos. El resultado es un tema impresionante y muy bien construido.

“Cat on a roof”, por caminos más calmados bajan las revoluciones. Ahora en lugar de excitar nuestro cuerpo con ritmos contagiosos , se meten más en nuestra mente con magnetizantes sonidos de rock clásico.

Si algo no puedes achacar a los australianos es que sean monótonos o aburridos. Tienen la calidad suficiente como para que todos sus temas tengan su propio gancho. Manteniéndonos siempre atentos y dejándonos de sorprender con su modulaciones y depurada técnica.

Seguramente son sonidos tradicionales, pero ejecutado de una forma brillante y atrayente.

Instalados en calmados espacios en los que la psicodelia y el rock clásico se unen en una encrucijada, “The city of lights”, ofrece una de sus vertientes más melosas. Una dulzura sonora con sabor a miel. Un tarro de se ve asaltado con un cortante cuchillo salido de la guitarra con ciertas dosis de virtuosismo. E incluso alguna cadencia usada por el primer David Bowie. Uno de esos temas que no deja de serpentear en su apacible transitar y en el que el órgano vuelve a estar muy presente en su co-existencia con los solos de la guitarra..   

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Reseña: HEAVY FEATHER.- “Debris & Rubble”

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Hace meses nos encontramos con la sorpresa que había nacido una nueva banda en tierras suecas llamada HEAVY FEATHER, creada por el guitarrista de SIENA ROOT, Matte Gustafsson y la cantante Lisa Lystam, y mi curiosidad se despertó. Junto a ellos, el Morgan Korsmoe (bajo), uniendose poco después el batería Ola Göransson.

Se trata de un proyecto paralelo con vocación de continuidad con el que pretenden regresar al origen. Esos sonidos que a finales de los sesenta y primeros setenta para tocar todo tipo de Blues-Rock a alto volumen, tratando de plasmar sus experiencias personales en su música. Temas sencillos (que no simples), que caminan por la larga autopista del rock clásico y que hacen muchas paradas en el blues-rock. Con influencias que viene de bandas como CREAM, o FREE especialmente, no en vano, Paul Kossoff es una de las principales influencias de Matte“DEBRIS & RUBBLE” es un trabajo que escapa de alguna manera del estereotipo de las bandas retro rock, aquí hay rock clásico, si, pero nacido del sentimiento, sin poses. Es la música que el cuarteto honestamente siente, y no la ejecuta por seguir ningún tipo de moda. Aquí no encontraremos ninguna referencia satánica ni cosas parecidas. Once temas cortos y directos, cada uno con sus matices, en los que el blues está muy presente.

Los primeros coros de Lisa en “Debris & Rubble” y los ritmos retro nos dan pistan de por donde va el camino por el que transitan. Blues-rock a la vieja usanza  incluyendo una armónica blues en una presentación de minuto y medio.

Marcados por los registros vocales de Lisa, “Where did go”, es un blues-rock en el que aparece la cadencia Janis Joplin con un regusto FREE, Solos de guitarra sobre efectivos y pegadizos estribillos. Garra y fuerzas unidas en una misma causa con riffs herederos de Kossoff, que se trasvisten de sureños para acercarse a momentos Allman Bross. Una estructura sencilla y efectiva de fácil digestión para cualquier oído.

La banda es capaz de recuperar momentos a caballo entre ZZ TOP y Delaney & Bonnie, en “Waited all my life”. Un viaje en el tiempo al corazón de los setenta con el blues más dicharachero y divertido como protagonista. Rebosando optimismo y buen rollo el corte se adorna con unos solos de guitarra tras los que me viene a la cabeza algún momento Johnny Winter.

La influencia FREE aparece de forma evidente en “Dreams”, en esta ocasión fusionandola con momentos más propios de los sonidos más floridos y sensuales de la west-coast.

Explorando el legado CREAM, “Higher” es otro de esos cortes sencillos en los que que partiendo de un riff, Clapton y sus compañeros de viaje se ven retratados con unos solos   cercanos al rock sureño. 

La influencia de Lisa es evidente en muchos de los temas. En “Tell Me your tale” muestra su lado más sensual. Acariciándonos y seduciéndonos con su maravillosa voz, nos trasmite un bucolismo bajo la atenta mirada de una atractiva instrumentación. HEAVY FEATHER no necesitan complejas estructuras para lograr temas solventes y brillantes. Aquí consiguen una balada llena de sosegado romanticismo. Una calma solo interrumpida por los solos de Matte que hacen que la intensidad del corte se eleve sin romper la mágia y el lucimiento de una voz llena de belleza. Sus registros más amables y seductores quedan reflejados aquí.

Nuevamente la cadencia FREE regresa en “Long ride”. Unos vigorosos riffs que descienden a suaves momentos en los que la voz de Lissa arrastra a sus compañeros a bucólicas estampas de floridas praderas en las que el blues es el protagonista. Los medios tiempos envuelven un tema con una fuerza contenida en sus entrañas que es adornado con algun soplo de armónica. Por el mismo sendero blues-rock “I Spend my money wrong” eleva la tensión con desgarradores momentos entre boogie-rock y blues. Este tema sirve de lucimiento para el trabajo de Morgan Korsmoe y su bajo. nuevamente la sencillez resulta ser una fórmula efectiva. “Hey there mama”,  recoge la estela del tema anterior para colorearla con notas blues llenas de luz. Sin estridencias, los riffs pegadizos descienden a las praderas más calmada dando un pequeño giro a la trama argumental. Aquí es donde podemos encontrar el tema más complejoen cuanto a la composición. La guitarra toma el protagonismo con ácidos solos.

Los riffs retros contenidos y algún solo punzante e incisivo, presiden “Please don’t care”. rítmicos pero con calma, dejan paso a la dulzura de una voz que trata de seducirnos siendo replicada por suaves acordes de guitarra. Sobre estructuras CREAM, el tema en su segunda mitad, desciende a llanuras susurrantes con brisas psicodélicas. Como si se fuera pagando, uno de los temas más elaborados no se sale del camino marcado por esa voz que su apaga en la lejanía.

El cierre al “DEBRIS & RUBBLE” lo pone una canción de tonos rurales. “Whispèring thing”. Con registro cercano a Christine Mc Vie, el bucolismo de la estampa vintage que crean evoca momentos en los que el verano de amor vivía sus momentos más álgidos y floridos.

HEAVY FEATHER nos visitará la próxima primavera presentando su debut. 

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Reseña: PULGASARI.- ” No Ghost in the Machine”

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“NO GHOST IN THE MACHINE”,  publicado por Rambo/Sony Music Entertainment es un disco conceptual sobre el propósito en la vida de una banda que no ha tenido el reconocimiento que merece la calidad de sus composiciones. De la escuela sueca, derrochan riffs retros de origen setentero en un trabajo de rock clásico en el que las melodías juegan un importante papel. Un trabajo hecho con los sentimientos a flor de piel, y en el que vislumbro algún eco vocal heredero de los primeros Whitesnake. Notables de nuevo en esta nueva entrega, el cuarteto de Estocolmo presenta un sólido y apetecible disco.

“Alive Again” ofrece el lado más reconocible de PULGASARI . Un tema tenso y prieto, en que todo fluye y en el que encontramos unos apacibles espacios en los que la banda baja sus revoluciones para ir re-armándose poco a poco y mostrar su crudeza respetando siempre las melodías. Un viaje en el tiempo en busca del origen de los riffs retro a través de bellas melodías. 

Acercando su sonido al hard rock más clásico, “Your Past Comes Back to Haunt You” se muestra como un tema más rudo y fornido.

“Interstellar” muestra el lado más tierno de los suecos. Un corte basado en medios tiempos en el que la melodía toma el protagonismo. Una suave brisa de  americana en la que la banda transmite ternura en cada uno de sus acordes y sus voces. Navegando entre rios de añoranza y arroyos de esperanza, las guitarras flotan suavemente mientras las aguas con los ritmos más turbias quedan en un segundo plano. Toda una belleza de tema que pone los pelos de punta. Esos momentos aterciopelados llegados del medio oeste nos acaricían en “The cruel rain & the win”, un tema que tiene la misma vocación. 

El hard stonerizado que incorpora bellos acordes de psicodelia contemporánea aparece en “From a good day to doomsday”. Un tema que tiene más sonidos europeos en contraposición con muchos de los temas que beben de las aguas del rock americano de los setenta.

Cortes como “Errol Flynn” o “Salomon judge” contienen los riffs más potentes. Stoner y hard-rock en una mezcla atractiva entre Molly Hatchet y Whitesnake en versión siglo XXI. éste ultimo inclinandose incluso a momentos psico-progresivos. Partiendo de una linea parecida, “Strange new death” nos golpea con su pulsante bajo para cegarnos después con poderosas tormentas desérticas en forma de riffs. Un cegador corte que saca alos suecos de los setenta para traerlos a la actualidad. 

Los acordes de guitarra acústica en tonos rurales y una profunda voz llenan de melancolía “No ghost in the machine”, una balada campestre llena de belleza sonora. Dulzura y ternura para poner el broche de oro a un excelente disco.

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