Reseña.- THOSE FURIOUS FLAMES.- “Heart”

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La banda Suiza con quince años de carrera a sus espaldas nos ofrece su quinto álbum “HEART”. Instalados en el rock clásico, el hard-rock, la psicodelia y el blues rock, ocupan y utilizan todos los estilos que reinaron en la década de los setenta para conseguir un sólido álbum. Siete atractivos temas con guitarras solventes, y una poderosa base rítmica que se ven marcados por el hipnótico órgano vintage que los envuelve. Frescura atrayente y una cadencia psicodélica en una personal apuesta que no solo es un viaje en el tiempo , sino que vive en la modernidad del siglo XXI. Poco conocidos por estos lares, este trabajo es una buena oportunidad para descubrir a una interesante banda que sorprenderá a mas de uno. Sonidos que resultan familiares y que contienen una fuerza sobrenatural en sus sus surcos.

“Children of the moon”, parte con un groovy rural en el que el blues-rock evoluciona a escenarios retro-rock. Ritmos y estribillos pegadizos con constantes cambios. Entre el hard-rock y el rock clásico al uso contiene un aroma lisérgico en su interior que se ve fortalecido por una buena voz. Ecos de stoner noventero y un órgano retro completan un tema divertido y de ritmos contagiosos al que difícilmente puedes resistirte. 

Un órgano heredero de John Lord y unos coros negroides de vocación funky marcan “Voodoo (the rythm of the ritual”. Un nombre obvio para un tema que podría haber compuesto Arthur Brown. Sólidos riffs que contrastan con ese sonido añejo que nos devuelve a los momentos mas bizarros de la década de los setenta. Elementos de viento que entablan una batalla con el órgano y la ardiente guitarra. El vodoo aparece sobre magnéticos pasajes que reflejan un auténtico ritual de magia negra que toma prestado algunos elementos afro-rock.

“Escape” sigue la senda del hard-rock stonerizado. Una cadencia vocal pausada sobre dinámicos y ondulantes ritmos crean un cuadro que es toda una huida hacia adelante en su sonido.  Una canción con un groovy contagioso que serpentea constantemente y que solo cede su ímpetu ante los dictados de su vocalista.

Cambiando el registro, los susurrante acordes de “Unknow song” crean una calmada atmósfera psicotrópica. un apacible tema en que el misterio se palpa. Hipnótico y envolvente parece ser un alto en el camino para retomar fuerzas antes de una nueva embestida.

Una introducción de órgano en “Under your spell” y una batería que desata las hostilidades nos llevan a un ejercicio de  hard-progresivo  con una voces que van transmitiendo distintos estado de ánimo. Siempre bajo un contagioso ritmo ondula en luminosos espacios retro que acaban oscureciéndose en simas psyco-blues.

“Hallucinogen Persisting Perception Disorder” toma el rock, el blues y el funk para meterlos en una coctelera a mezclarlos a toda velocidad. Un envoltorio cercano al stoner completa un resultado de corte retro-rock lleno de matices. Logrado tema psicodélico que se construye por la habilidad que tienen lo suizos en ensamblar todos esos elementos obteniendo un contagiosos y dinámico tema cuyo sonido resulta bastante familiar.

Naciendo de enérgicos riffs retro-rock, “Visions” nos ofrece otra faceta de THOSE FURIOUS FLAMES. La psicodelia oscilante y serpenteante se adorna con tonos orientales para dejarse llevar en un viaje lisérgico. Un paseo en el que el blues nos acompaña y cuyo destino final es una estación retro teñida de acidez.

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Reseña.- MOLIOR SUPERUM.- “As time slowly passed by…”

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Mucho tiempo había pasado hasta que el cuarteto sueco ha presentado su nuevo álbum “AS TIME SLOWLY PASSED BY…” el pasado 29 de marzo, publicado vía H42 Records. Finalmente la espera ha merecido la pena. Para muchos será una banda más dentro de la prolífica escena sueca de formaciones retro-rock, pero para mí, es de esas bandas que tiene duende.  Si nos preguntáramos ¿Cual es su punto fuerte? ¿En que destacan?. Posiblemente no tendría una respuesta convincente ni clara a esas respuestas, pero lo cierto es que el conjunto de sus creaciones resulta de lo más apetecible. Música hecha con honestidad y con calidad. Sencillez y sonidos de rock clásico en los que posiblemente haya muchas influencias, pero que por otro lado, no puedas decir suena como…. encontrarás resonancias que puedan acercarse a Graveyard, a Purple, otros verán ecos Sabbath. Siempre desde la óptica desde la que se mire, podrás encontrar algún sonido familiar. Han sido muchas las referencias que he leído al respecto de su sonido, y lo cierto, es que cada cual, más dispar. Esto solo significa que cada uno lo ve de manera distinta. 

Estamos ante un disco de hard-rock clásico  en el que el blues tiene un peso importante y las resonancias de los setenta, están siempre presentes. 

“Mountain prelude” recupera los vientos folk que soplaban en algunas bandas inglesas en la primera mitad de la década de los setenta. Una base rítmica firme, y ese órgano que con sus notas pone el punto vintage, ¡ese maldito órgano!. Mientras la guitarra con sus melodías ondulantes se contonea con sus riffs alimentada de esa brisa folk llenando de colorido el corte..

En tonos más pausados, “Cold winds” en una línea que podría evocar a sus compatriotas Graveyard, reparte fuzz humeantes bajo cadentes ritmos, y una cálida voz que enamora. Ritmos cambiantes, entre la dupla de guitarras. uno de esos temas que su fuerza no está en lo muestra, sino en lo que esconde su interior. Un tema sin estridencias pero consigue agigantarse gracias a la elevación e intensidad de su sonido.

Con “Sweet oblivion” entramos en un laberinto de resonancias que parten el hard rock más clásico, Unos riffs stonerizados a vertiginosos ritmos. El aura setentera del tema contrasta con una ejecución contemporánea. Volviéndonos la cabeza del revés acometen momentos que se acercan al shoegaze. Cálidos y apacibles con un aura lisérgica sobre sus cabezas, se toman un respiro para retomar la espiral de riffs humeantes, sobre vertiginosos ritmos.

Quién hable de cierto sonido Purple, seguramente habrá escuchado “Att Födas Rostig”. Un tema cantando en su lengua materna y que guarda una similitud con los británicos. Algo más rugoso en su aspecto, aquí prescinden de sutilezas para seguir contoneándose vetidos con pantalones de campana y zapatos con plataforma.

Evidentemente, con una parte importante de la escena sueca, el calostro ingerido en sus primeros momentos de vida proviene de la escena de setenta. “Divinity blues” nos lleva al sonido que los canadienses Bachman Turner Overdrive paseaban en la mitad de aquella década. Si he de ser sincero, a pesar de su nombre no percibo demasiados ecos blues en sus riffs ni acordes. Guitarras superpuestas que intercambian solos con ropajes vintage. Aquí tampoco encontramos muchas sutilezas, frenesí y rock and roll a la vieja usanza. ¿Para qué más?.

Paradójica mente en “Gravöl” si se aprecia el blues. Un blues-rock cadente y rudo salido de los bosques de su Suecia natal.  Más cercanos a Greenleaf vuelven a usar el sueco para cantar. Un tema áspero con voces y coros desgarradores que siguen la estela de los sonidos de mediados de los setenta. Siempre sonando contemporaneos pero manteniendo los orígenes que los que mama su música. De nuevo ese hammond vuelve a hacer acto de presencia de una forma sigilosa pero que lo envuelve todo.

Los poderosos riffs de “Through valleys of wonder” van construyendo uno de los cortes más dinámicos y pegadizos. Con cierta épica vocal, van amasando un tema que bebe de las aguad del heavy-blues, e incluso que contiene entre sus surcos alguna pincelada de proto-metal.

“Into the grey” nos devuelve al blues humeante, a través de susurantes acordes que se repiten con la vigilancia y acompañamiento de un sonido órgano sostenido antes de arremeter con momentos de retro en una nueva ondulación, esta vez con incursiones psico-progresivas. Cálidas resonancias que van avanzando evocando oscuras zonas boscosas.

Los suecos cierran su trabajo con el tema que le da nombre, “As time slowly passed by…”. Un tema instrumental en el que nuevamente aparecen ciertos aires folk sobre suaves notas de rock clásico en tonos campestres.  

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Reseña.- DATURA4.- “Blessed is the boogie”

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Los australianos DATURA4 hacía tiempo que no nos daban alegrías en forma de nuevo trabajo. Sin noticias de ellos me llevo la sorpresa de la publicación de éste “BLESSED IS THE BOOGIE”, vía Alive naturalsound Records. La formación comandada por Dom Marini (voz y guitarra) acompañado por Greg Hitcock (guitarra y voces), Warren Hill (batería) y Stu Loasby al bajo, casi cuatro años después resurge de sus cenizas de la mejor manera posible.

Desde sus primeros riffs muestran sus cartas en un disco que no tiene artificios. Rock, boogie y blues asesino. Temas que van directos a la yugular demostrando el espíritu que ha tenido siempre el rock and roll. Esto dicho así, puede parecer que estamos ante un trabajo anodino. Nada más lejos de la realidad, Con un título como “BLESSED IS THE BOOGIE”, caben pocas interpretaciones. Una bendición para recibir con alegría, y si, hay mucho boogie-rock, pero no solo eso. Con un sonido que puede recordarnos a grande de los setenta como The Groundhogs, Savoy Brown, los mismismos Zeppelin. Con momentos que pueden acercarse a Grand Funk. Un disco de esos que cuando los pones sus vibraciones no puedes quitártelas de la cabeza. El álbum tiene dos caras diferenciadas, una primera en la que el boogie-rock es predominante y otra más calmada en la que la banda ejecutan unos temas más apacibles usando distintos elementos sonoros  y dando más protagonismo a las melodías.   .

“Black Dog Keep Running”, con sus riffs pegadizos y esa estela de fuzz a su paso, hace que hagamos un pequeño viaje en el tiempo varias décadas atrás, cuando las bandas de rock llenaban estadios y sonaban en las radio-fórmulas sin ningún complejo. Algún eco proto-metal en sus surcos completa una notable carta de presentación.

El tema que da título al álbum, “Blessed is the boogie”, es de alguna forma, su piedra filosofal. Boogie-rock en pura línea Canned Head, con la armónica marcando los compases y ese ritmo boogie, obtiene un corte limpio y freso. Contagiosa y rememorando al John Lee Hooker con un toque stonerizado. Sus coros y sus paseos de wah-wah subterráneos hacen el resto para que la fórmula sea perfecta.

En una línea similar, “Looper” sigue ese camino abierto por el que el que el boogie-rock más vital y enérgico en el que las guitarras hacen un pacto con el diablo. Una cadencia rítmica imperturbable completa un cuadro sonoro que alcanza el sobresaliente.

Bebiendo de la fuente de inspiración del blues-rock, “Run with Lucy”, una vez bien hidratados, descargan su vacación del rock más sudoroso y con olor a humo. Se trata de esos temas ideales para animar una de esas largas noches de desenfreno de rocanrolero. Un corte ardiente en todos sus acordes.

Con la incursión del órgano vibrante “Ooh Poo Pah Do” (no tengo ni idea de lo que significa el nombre del tema), sigue la senda del blues-rock más incendiario. Seguramente con los de Savoy Brown, venga a nuestra mente. Para alguien como yo, escuchar este sonido en 2.019 es una regresión a mi juventud, sin distinguir diferencia alguna entre aquellas vibraciones y éstas, el cuerpo no podrá permanecer en reposo escuchando sus notas.

Con una línea más americana, y cercana a postulados Grand Funk, “Sound of Gold” se acercan a momentos glam, o incluso a vibraciones Stones. Mas macarras conjugan estribillos pegadizos con una cadencia rítmica inquebrantable.

“Evil people, Pt. 2” se visten con extrañas prendas entre Groundhogs y los mismísimos The Doors del “Riders on the storm”. Usando tonos retro con aires psych, y mucho wah-wah, crean un corte más viajero y penetrante. Un tema con altas dosis de thc en sus surcos. Y ese hammond sigue volviendo me loco…..

Los primeros acordes de “Not for me” inevitablemente nos recuerdan al tema “More tan a feeling” de Boston.  Partiendo de ahí van construyendo un plácido corte sobre tiempos medios. Voces ensoñadoras relata una estampa llena de romanticismo. Una lucha entre la guitarra y el sonido del órgano con un nuevo asalto. Incluso si escarbamos en las melodías vocales podríamos encontrar alguna referencia Beatles. Sin caer en lo ñoño construyen algo que por momentos se acerca a una balada, y que finalmente se decanta por los sonidos sureños. La aturdidora guitarra no ceja en su empeño por aturdirnos. El resultado es un tema impresionante y muy bien construido.

“Cat on a roof”, por caminos más calmados bajan las revoluciones. Ahora en lugar de excitar nuestro cuerpo con ritmos contagiosos , se meten más en nuestra mente con magnetizantes sonidos de rock clásico.

Si algo no puedes achacar a los australianos es que sean monótonos o aburridos. Tienen la calidad suficiente como para que todos sus temas tengan su propio gancho. Manteniéndonos siempre atentos y dejándonos de sorprender con su modulaciones y depurada técnica.

Seguramente son sonidos tradicionales, pero ejecutado de una forma brillante y atrayente.

Instalados en calmados espacios en los que la psicodelia y el rock clásico se unen en una encrucijada, “The city of lights”, ofrece una de sus vertientes más melosas. Una dulzura sonora con sabor a miel. Un tarro de se ve asaltado con un cortante cuchillo salido de la guitarra con ciertas dosis de virtuosismo. E incluso alguna cadencia usada por el primer David Bowie. Uno de esos temas que no deja de serpentear en su apacible transitar y en el que el órgano vuelve a estar muy presente en su co-existencia con los solos de la guitarra..   

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Reseña: HEAVY FEATHER.- “Debris & Rubble”

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Hace meses nos encontramos con la sorpresa que había nacido una nueva banda en tierras suecas llamada HEAVY FEATHER, creada por el guitarrista de SIENA ROOT, Matte Gustafsson y la cantante Lisa Lystam, y mi curiosidad se despertó. Junto a ellos, el Morgan Korsmoe (bajo), uniendose poco después el batería Ola Göransson.

Se trata de un proyecto paralelo con vocación de continuidad con el que pretenden regresar al origen. Esos sonidos que a finales de los sesenta y primeros setenta para tocar todo tipo de Blues-Rock a alto volumen, tratando de plasmar sus experiencias personales en su música. Temas sencillos (que no simples), que caminan por la larga autopista del rock clásico y que hacen muchas paradas en el blues-rock. Con influencias que viene de bandas como CREAM, o FREE especialmente, no en vano, Paul Kossoff es una de las principales influencias de Matte“DEBRIS & RUBBLE” es un trabajo que escapa de alguna manera del estereotipo de las bandas retro rock, aquí hay rock clásico, si, pero nacido del sentimiento, sin poses. Es la música que el cuarteto honestamente siente, y no la ejecuta por seguir ningún tipo de moda. Aquí no encontraremos ninguna referencia satánica ni cosas parecidas. Once temas cortos y directos, cada uno con sus matices, en los que el blues está muy presente.

Los primeros coros de Lisa en “Debris & Rubble” y los ritmos retro nos dan pistan de por donde va el camino por el que transitan. Blues-rock a la vieja usanza  incluyendo una armónica blues en una presentación de minuto y medio.

Marcados por los registros vocales de Lisa, “Where did go”, es un blues-rock en el que aparece la cadencia Janis Joplin con un regusto FREE, Solos de guitarra sobre efectivos y pegadizos estribillos. Garra y fuerzas unidas en una misma causa con riffs herederos de Kossoff, que se trasvisten de sureños para acercarse a momentos Allman Bross. Una estructura sencilla y efectiva de fácil digestión para cualquier oído.

La banda es capaz de recuperar momentos a caballo entre ZZ TOP y Delaney & Bonnie, en “Waited all my life”. Un viaje en el tiempo al corazón de los setenta con el blues más dicharachero y divertido como protagonista. Rebosando optimismo y buen rollo el corte se adorna con unos solos de guitarra tras los que me viene a la cabeza algún momento Johnny Winter.

La influencia FREE aparece de forma evidente en “Dreams”, en esta ocasión fusionandola con momentos más propios de los sonidos más floridos y sensuales de la west-coast.

Explorando el legado CREAM, “Higher” es otro de esos cortes sencillos en los que que partiendo de un riff, Clapton y sus compañeros de viaje se ven retratados con unos solos   cercanos al rock sureño. 

La influencia de Lisa es evidente en muchos de los temas. En “Tell Me your tale” muestra su lado más sensual. Acariciándonos y seduciéndonos con su maravillosa voz, nos trasmite un bucolismo bajo la atenta mirada de una atractiva instrumentación. HEAVY FEATHER no necesitan complejas estructuras para lograr temas solventes y brillantes. Aquí consiguen una balada llena de sosegado romanticismo. Una calma solo interrumpida por los solos de Matte que hacen que la intensidad del corte se eleve sin romper la mágia y el lucimiento de una voz llena de belleza. Sus registros más amables y seductores quedan reflejados aquí.

Nuevamente la cadencia FREE regresa en “Long ride”. Unos vigorosos riffs que descienden a suaves momentos en los que la voz de Lissa arrastra a sus compañeros a bucólicas estampas de floridas praderas en las que el blues es el protagonista. Los medios tiempos envuelven un tema con una fuerza contenida en sus entrañas que es adornado con algun soplo de armónica. Por el mismo sendero blues-rock “I Spend my money wrong” eleva la tensión con desgarradores momentos entre boogie-rock y blues. Este tema sirve de lucimiento para el trabajo de Morgan Korsmoe y su bajo. nuevamente la sencillez resulta ser una fórmula efectiva. “Hey there mama”,  recoge la estela del tema anterior para colorearla con notas blues llenas de luz. Sin estridencias, los riffs pegadizos descienden a las praderas más calmada dando un pequeño giro a la trama argumental. Aquí es donde podemos encontrar el tema más complejoen cuanto a la composición. La guitarra toma el protagonismo con ácidos solos.

Los riffs retros contenidos y algún solo punzante e incisivo, presiden “Please don’t care”. rítmicos pero con calma, dejan paso a la dulzura de una voz que trata de seducirnos siendo replicada por suaves acordes de guitarra. Sobre estructuras CREAM, el tema en su segunda mitad, desciende a llanuras susurrantes con brisas psicodélicas. Como si se fuera pagando, uno de los temas más elaborados no se sale del camino marcado por esa voz que su apaga en la lejanía.

El cierre al “DEBRIS & RUBBLE” lo pone una canción de tonos rurales. “Whispèring thing”. Con registro cercano a Christine Mc Vie, el bucolismo de la estampa vintage que crean evoca momentos en los que el verano de amor vivía sus momentos más álgidos y floridos.

HEAVY FEATHER nos visitará la próxima primavera presentando su debut. 

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Reseña: PULGASARI.- ” No Ghost in the Machine”

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“NO GHOST IN THE MACHINE”,  publicado por Rambo/Sony Music Entertainment es un disco conceptual sobre el propósito en la vida de una banda que no ha tenido el reconocimiento que merece la calidad de sus composiciones. De la escuela sueca, derrochan riffs retros de origen setentero en un trabajo de rock clásico en el que las melodías juegan un importante papel. Un trabajo hecho con los sentimientos a flor de piel, y en el que vislumbro algún eco vocal heredero de los primeros Whitesnake. Notables de nuevo en esta nueva entrega, el cuarteto de Estocolmo presenta un sólido y apetecible disco.

“Alive Again” ofrece el lado más reconocible de PULGASARI . Un tema tenso y prieto, en que todo fluye y en el que encontramos unos apacibles espacios en los que la banda baja sus revoluciones para ir re-armándose poco a poco y mostrar su crudeza respetando siempre las melodías. Un viaje en el tiempo en busca del origen de los riffs retro a través de bellas melodías. 

Acercando su sonido al hard rock más clásico, “Your Past Comes Back to Haunt You” se muestra como un tema más rudo y fornido.

“Interstellar” muestra el lado más tierno de los suecos. Un corte basado en medios tiempos en el que la melodía toma el protagonismo. Una suave brisa de  americana en la que la banda transmite ternura en cada uno de sus acordes y sus voces. Navegando entre rios de añoranza y arroyos de esperanza, las guitarras flotan suavemente mientras las aguas con los ritmos más turbias quedan en un segundo plano. Toda una belleza de tema que pone los pelos de punta. Esos momentos aterciopelados llegados del medio oeste nos acaricían en “The cruel rain & the win”, un tema que tiene la misma vocación. 

El hard stonerizado que incorpora bellos acordes de psicodelia contemporánea aparece en “From a good day to doomsday”. Un tema que tiene más sonidos europeos en contraposición con muchos de los temas que beben de las aguas del rock americano de los setenta.

Cortes como “Errol Flynn” o “Salomon judge” contienen los riffs más potentes. Stoner y hard-rock en una mezcla atractiva entre Molly Hatchet y Whitesnake en versión siglo XXI. éste ultimo inclinandose incluso a momentos psico-progresivos. Partiendo de una linea parecida, “Strange new death” nos golpea con su pulsante bajo para cegarnos después con poderosas tormentas desérticas en forma de riffs. Un cegador corte que saca alos suecos de los setenta para traerlos a la actualidad. 

Los acordes de guitarra acústica en tonos rurales y una profunda voz llenan de melancolía “No ghost in the machine”, una balada campestre llena de belleza sonora. Dulzura y ternura para poner el broche de oro a un excelente disco.

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Reseña: THE RIVEN.- “The riven”

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Tratando de conseguir un sonido más clásico tras el cambio de residencia a Estocolmo desde Londres, THE RIVEN, publica su primer álbum homónimo tras los halagos recibidos por su primer Ep. El cambio de residencia a Suecia ha influido de alguna manera en este disco. Si en “Blackbird” ya intuíamos la vocación por el rock clásico de los setenta con unos ecos de sonidos Stoner, aquí, directamente se sumergen en las vibraciones del retro-rock con muchas dosis de blues. El aporte de la voz de Totta con su registro soul-blues tiene mucho que ver esto, así como la influencia de la escena sueca, muy dada a estos sonidos vintage. Con su propia personalidad, y sin pretender hacer comparaciones, su sonido podría encuadrarse cercano a la fuerte corriente que arrastra a bandas como Blues Pills, Wucan, Willow Child o Pristine, por citar algunas.

Temas en los que la garra vocal está omnipresente sobre riffs que ondulan entre el rock clásico, la psicodelia y el blues. Momentos de sosiego gracias a la susurrante y sensual voz de Totta crean estampas de bucolismo de gran belleza. Por otro lado, los punzantes riffs de Arnau siempre aparecen cuando menos te lo esperas entr ese sosiego aportando el lado más hard a los temas. Si a eso unimos una disciplinada y efectiva base rítmica a cargo de

“The serpent” abre con unos riffs retro claramente reconocibles. La voz llena de rabia blues-rock y ese groovy setentero hace que entremos de lleno en el sonido de los setenta. Un viaje en el tiempo construido a pico y pala con los pegadizos y contagiosos riffs. Con espacio para el viaje psicodélico, la guitarra de Arnau trata de seducirnos, mientras el bajo de Max Ternebring suelta sus hechizos. Con una cadencia rítmica sin reproche alguno el tema rebosa energía.

Si algo podemos notar en “THE RIVEN” son las vibraciones del rock americano más clásico.  Los momentos acústicos de “Far beyond”, con su apacible y seductora calma, nos trasladan a espacios más propios de la West-Coast. Sentimientos a flor de piel en una combinación florida, campestre y llena de bucolismo.  Un sosiego que toma prestados algunos elementos folk exótico para dar más brillo si cabe al corte, En una línea parecida, “Finnish Woods” nos ofrece otra bucólica estampa que va evolucionando sigilosamente de la sombría boscosa a prados luminosos en los que la sensual voz muestra su lado más dulce. Un paseo interior en el que el sentimiento se decora con riffs en los que el fuzz aflora con fuerza contagiándonos su vigor.  Los pegadizos ritmos de la batería de Olof Axegärd llenan de intensidad un tema que se eleva poco a poco. La fusión del soul y el blues la encontramos en “Shadow man” o “I remember”, en el que la voz toca el cielo por el camino más ortodoxo. Intensa y apacible combina la fuerza y la garra con la sensualidad bajo unos apacibles acordes de blues, mientras los medios tiempo de la guitarra permanecen en un segundo plano observando el lucimiento y poderío de su vocalista. La citada “Shadow man” explora esas mismas vibraciones con unos ritmos más propios del rock clásico. Elevándose sobre los momentos de calma y mostrando un cierto tono psicodélico.

Es una constante el que aparezcan elementos de distintos estilos dentro la propuesta principal de THE RIVEN. Un sonido en el que probablemente tenga mucho peso el trabajo del ingeniero Ola Ersfjord de los estudios Holy Cuervo (Madrid).

El hard-rock y el blues-rock vienen de la mano de temas como “Edge of time”, con su contagioso ritmo retro que se repite bajo una sencilla estructura, o “Leap of faith” en la que la voz de Totta se lo come todo con su fuerza sobrevolando por encima de los cadentes riffs. Un vigor no reñido con las melodías. En parecida línea, “Fortune Teller”, partiendo de registros vocales del blues más ortodoxo evoluciona con garra y potentes riffs en una montaña rusa de subidas y bajadas de tono, con efectos envolventes en sus surcos y coros místicos que van creando hechizantes momentos de una liturgia que poco a poco nos va atrapando. Garra y fuerza contenidas recordándome a algunos momentos de los noruegos Pristine.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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RIVAL SONS.- “”Feral roots”

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La banda californiana RIVAL SONS nos presenta su séptimo álbum via Low Country Sound / Atlantic Records. A estas alturas de la película, hablar de una banda como ellos sigue siendo hablar de rock clásico, con un marcado acento sureño, y muchas reminiscencias blues, pero, a pesar de llegar diez años en activo, cada nuevo álbum suyo es una buena experiencia para seguir disfrutando de la música que nació en los setenta. Si desde siempre su sonido ha estado ligado al legado de Led Zeppelin, en RIVAL SONS existen multitud de influencias que la banda actualiza al siglo XXI, y “FERAL ROOTS” es un claro ejemplo. Unos temas que siguen teniendo “duende” y que gracias a la costumbre de grabarlos en vivo en el estudio mantienen toda la fuerza. rock atemporal. Si hay algo que destacar es la magnífica salud que tiene la voz de Jay Buchanan, auténtico motor de la banda. Pero ademas seguimos encontrando prietos riffs complementados con magníficas melodías y una exuberante sección rítmica. Una banda que puede ser efectiva ante las grandes masas y que no defrauda a los más puristas. 

La poderosa batería que inicia “Do your worse” nos traslada a Led Zeppelin. Un timbre vocal lleno de fuerza a caballo entre Paul Rodgers y Robert Plant lleno de garra, nos lleva en volandas sobre unos ritmos y coros con una cadencia que se apoya en los ambientes sureños a los que nos tienen acostumbrados. En una línea similar, “Sugar on the bone” con algunos momentos de órgano incide en sonidos biker rock, con unos coros y carencia que me recuerda a los alemanes The Picturebooks. Un tema rural, en el que los efectos y distorsiones entran y salen cambiando constantemente la ruta pero sin salirse de la carretera.

“Back in the woods” refleja el lado más desértico de los californianos. Sucios y arenosos riffs desatan la fuerza blues-rock. La garra de la voz de Buchanan es compensada con unos coros acaramelados sobre las nebulosas rítmicas y algún guitarra punzante aquí y allá. 

Temas como “Look away” o “Feral roots” se apartan de los dictados más tradicionales del sonidos de la banda. las guitarras acústica toman protagonismo entre las logradas melodías. El primero de ellos acaba convirtiendo su sonido en algo cercano a la etapa de los noventa de Bad Company acercándose a dictados A.O.R. Esto lo encontramos también en “Imperial Joy” en la que los coros nos llevan a esos momentos de rock adulto sin perder el espíitu de la banda. Una apuesta más contenida que la garra y crudeza de los temas precedentes. Profundizando mucho más en “Feral roots”, en el que la profunda voz nos seduce sobre un blues con marcado acento sureño. Lánguido y melancólico, pero mágico a su vez, toma prestado algunos momentos con influencias folk para transformarlos y adaptarlos a su personal estilo.

 

Si con crujientes riffs de hard rock la banda se siente como pez en el agua, lo cierto es que con temas como “Too bad”, en el que las melodías atractivas se soportan sobre medios tiempos, la banda no se mueve nada mal. Bueno, realmente estamos ante un pequeño truco de prestidigitador. Un tema que poco a poco va elevándose, evolucionando a un estado de fuerza que hace las sedosas voces vayas recrudeciéndose según va avanzando el corte con un duelo de guitarras a cual más incisiva. Claramente un tema que va de menos a mas. Esto es algo que tiene en su haber esta banda, cuando parece que se ponen “blanditos”, surgen de sus cenizas para transmitir todo su poderío, sin mirar el escenario en el que se encuentran.  Si al principio destacaba que las influencias y versatilidad de la banda no tiene fin, “Stood by me” me da la razón.

Un corte fresco en el que algún eco funky se fusiona con coros soul. La sutileza se conjuga con la maldad de unos riffs hirientes, de tal manera, que uno no sabe si está en California, o en algún esta de la Confederación. Este gran activo que posee RIVAL SONS de saberse mover en distintos entornos debería darles un reconocimiento mayor si cabe del que tienen. Otro peculiar corte es “Shooting stars” con coros casi gospel y una voz que se mete en el pellejo de Fredy Mercury en un tema en el que el soul está más presente que nunca. Unos acordes y voces soul que siguen teniendo su parte blues y en el que las voces vuelven a resaltar por encima de unos instrumentos que permenencen agazapados hasta que llega su momento de gloria. 

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