Reseña: SIENA ROOT.- “The secret of our time”

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Tres años después de la publicación de su último álbum “A DREAM OF LASTING PEACE”, los retro-rockers suecos SIENA ROOT publican “THE SECRET OF OUR TIME”, sin dejar de ser fieles al sonido que les lleva caracterizando desde hace veinte años. Creando cada canción de forma diferente consiguen que todo encuadre, siempre  intentando desarrollar y encontrar formas nuevas para ser creativos y de no hacer lo mismo una y otra vez. Seguramente estamos ante el álbum más logrado en años por una banda que continúa reinventándose constantemente. Un álbum conceptual, sobre la naturaleza humana y la relación con la tecnología y la realidad artificial en el que el blues, el soul y el folk aparece entre desarrollos más progresivos sustentados por su habitual sonido retro rock. Temas que nos seducen con vientos west-coast  y en los que conjugan las voces de dos magníficas cantantes como Zubaida Solid y Lisa Lystam, y que ha contado con la colaboración de grandes músicos como Stefan Koglek (Colour Haze), Johan Borgström o Lisa Isaksson, al margen de la habitual colaboración con KG West. Equilibrando los temas entre los riffs más pesados y la dulzura de suaves pasajes, siempre con la inestimable ayuda de la dupla de cantantes, nos ofrecen canciones llenas sentimiento. Con temas dinámicos, que son contenidos por dulces melodías dotadas de  una belleza aderezadas con esos tonos vintage que el órgano purpleliano siempre aporta. Si, SIENA ROOT abrieron nuevos horizontes en la escena retro-rock, y dos décadas después siguen estando en lo mas alto de la misma.  

Cada canción versa sobre diferentes temas relacionados con el ecosistema, donde la humanidad juega un papel importante. Además, el álbum articula una dura crítica a las respuestas rápidas y digitales a temas existenciales y filosóficos complicados. A pesar de las actuales crisis sociales, económicas y ecológicas causadas por el hombre, la humanidad juega un papel importante en el ecosistema de la tierra. Es la fe en la humanidad y en su inteligencia orgánica la clave para resolver las actuales crisis sociales, económicas y ecológicas.

Con una introducción pseudo-espacial, “Final stand” da paso al rock clásico que lleva caracterizando a los suecos desde sus inicios. La poderosa voz de Lisa se acompaña con pasajes de hard progresivo en los que el órgano y ciertos efectos que contrastan con los pasajes vocales. Si algo tiene este álbum que le hace destacar de sus últimos trabajos es la dupla de voces femeninas de Lisa y la nueva incorporación Zubaida. Con un buen tempo, el tema se muestra sólido a la vez que atmosférico. Sus potentes momentos hard elevan el tema para mostrar a la banda en toda su plenitud.  Al margen de la sólida base rítmica, las guitarras aparecen puntualmente, pero siempre con brillantez.

Por la senda del blues-rock y con una clara vocación retro-rock, “Siren song” con sus cadenciosos tonos vintage, y la fantástica combinación de voces,  resulta un corte de lo más pegadizo. El característico órgano purpleliano aparece entre finos y estilizados solos de guitarra para conseguir un corte redondo. Con cabalgatas sonoras o con momentos puramente blues, el tema van ondulando constantemente. 

“Organic inteligence”, uno de los temas que la banda nos adelanto hace semanas, está dominado por esa sensualidad que le aportan esas voces femeninas. Unas voces maravillosamente combinadas entre tonos vintage y que por momentos me evocan al registro de la mismísima Janis Joplin. Como si estuviéramos a comienzos de los setenta, los coros angelicales explotan con rabia. Sencillamente genial, el tema por si mismo hace que el álbum merezca la pena. Este es el sonido con el que los suecos se han forjado su leyenda como pioneros del rock con raices de los setenta.

Entre vibraciones mas propias del folk psicodélico, “Mender“, con sus susurrantes pasajes comandados por ese incisivo órgano retro parece querer elevarse. Un espejismo que se reafirma en la vocación sinfónica de sus ondulantes riffs. Samir, con su bajo mantiene el tiempo del corte, mientras el bucolismo vocal va tornándose mucho más adormentado al inclinarse hacia el blues. Con intensos momentos en los que la guitarra  aúlla cual lupus mirando a la luna, el derroche de sensualidad vocal hace que el tema nos arrulle en un canto de cuna de lo mas gratificante. Un bello tema lleno de matices.

Si en el conjunto del álbum, encontramos la faceta más folk y progresiva de los últimos tiempos de la banda, el hard-rock energico también tiene cabida. “In your head” parte vital con wah wah y ritmos más pesados que dejan espacio al lucimiento de la guitarra. El omnipresente órgano, en un segundo plano evoca a Purple como pocas bandas lo saben hacer. De la intensidad inicial, el tema reposa en la dulce voz por acolchados y seductores momentos. Los tonos folk se combinan con pasajes más progresivos por apacibles entornos llenos de frescura y una cierta melancolía. Si las voces duales en muchos momentos del álbum, la dualidad de órgano y guitarra aquí adquiere una nueva dimensión.

Divertido y lleno de frescura, “When a fool wears the crown”,  serpentea por espacios retro rock que acaban siendo seducidos por el registro blues de la voz. los coros pegadizos y el estribillo, así como el colorido ritmo nos traslada al corazón de los setenta.   Desde la sencillez, SIENA ROOT es capaz de construir temas de lo mas atrayentes, siempre incorporando algún elemento nuevo, aquí los virtuosos solo tanto de órgano como de guitarra nos hace viajar en el tiempo a la época dorada del rock.   

“Daughter on the mountains”, con sus bucólicos pasajes adornados con el sonido del sitar, camina entre acolchados prados mecidos por una suave brisa. La sensualidad vocal y los bellos acordes exóticos, nos llevan a campestres espacios en los que la voz, camina entre alfombras west-coast en línea Grace Slick. Aterciopelado y con un aura de misticismo, el lado más sensual y seductor se ve reflejado con brillantez. Uno de esos temas que acaba poniendo los pelos de punta con todo el sentimiento que trasmite. 

Nuevamente el sonido del sitar aparece en “Have no fear”. Sobre laderas folk psico-progresivas, la banda construyen el tema más experimental del álbum. Múltiples efectos y teclados atmosféricos. Tras los pasajes vocales del comienzo el tema se sumerge en una exploración instrumental que se aleja de la vocación de los cortes precedentes.  Aun así, el principal activo del álbum sigue apareciendo con esas voces con sabor a miel. 

Cerrando este fantástico trabajo, “Imaginary borders”, parte de pasajes sinfónicos rebosantes de bucolismo en vena west-coast para caminar lleno de sensualidad antes retomar los pegadizos riffs retro rock tan característicos de SIENA ROOT.  Otro tema con bellos momentos llenos de romanticismo con floridas melodías y una flauta en segundo plano que suaviza el ímpetu. Una atmosférica instrumentación escondida en forma de pseudo-balada  que se eleva con mesura. como si estuviéramos en el verano del amor, el tema irradia un optimismo y buen rollo muy apetecible.  También nos ofrece buenos momentos de guitarra entre la envolvente brisa y derroche vocal. 

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Reseña: DEWOLFF.- “Tascam tapes”

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La primera vez que ví sobre el escenario a DEWOLFF tuve la sensación de haber hecho un viaje en tiempo a la California de finales de los sesenta. Tres jovenzuelos ataviados con pantalones de campanas y camisas de flecos con largos abrigos reflejaban por su aspecto su verdadero leitmotiv musical y una forma de vida. Lo vintage está más de moda que nunca, pero estos chicos han sabido reflejar en sus álbumes los sonidos analógicos como pocos. “TASCAM TAPES”, el séptimo álbum del trío, va más allá en su vocación por recuperar los sonidos de los setenta llevándolos al extremo de crear un álbum con unos recursos mínimos. Ellos mismos definen su álbum así: “Grabado en el camino por menos de 50 dolares y con un sonido como si fuera de un millón de dolares”. La aventura parte de grabaciones efectuadas durante su última gira, bien en el autobús de la banda, en hoteles, entre bastidores en clubes o simplemente en algún lugar al borde de la carretera con una grabadora analógica Tascam Porta Two de cassette que el propio Pablo compró por menos de esos 50 dólares. Los temas están tocados utilizando solo una guitarra, un micrófono, y una muestra con varios ritmos de batería almacenados por Luka van de Poel y un sintetizador antiguo alimentado por batería. Sin hammond, sin amplificadores y sin batería. El resultado es un álbum fresco y sencillo con temas cortos que toman elementos blues, soul, rock clásico en los que se perciben aromas sureños y que quita la razón a quién dice que sin grandes produciones no existe el éxito. Para ellos, el exito reside en su naturalidad y autenticidad. Algo diferente y divertido para los músicos holandeses con un gran protagonismo de los registros vocales y los coros. Con esa austeridad de medios, no podía ser de otra manera, los holandeses ofrecen un interesante álbum para una banda que parece haber nacido en el momento equivocado, pero que desde su precocidad han ido asentandose y consiguiendo cada vez mas adeptos a su causa. 

Poco mas de media hora de música en un invento arriesgado, pero en el que los múscios se muestran relajado, sin ataduras. Una especie de broma con un resultado curioso y apetecible en el que DEWOLFF siguen siendo muy reconocibles. Retro rock en estado puro, sin aditivos y con el blues presente en casi todos los cortes.

“Northpole blues” parece incidacarnos el camino que va a recorre el álbum. Blues en tonos sureños con registros que me recuerda un híibrido entre Edgar Winter y Dave mason en su etapa americana.  Inevitables coros con falsetes en un sencillo tema lleno de frescura como el resto de los temas del álbum. Saliendose del guión con extraños efectos en su parte final. que aportan un halo psicodélico.

La contagiosa y pegadiza “Blood meridian” se muestra más rock con unas guitarras más contundentes y un alma soul-rock que recuerda el sonido de finales de los setenta.

Cambiando el registro hacia tonos funk, “It ain’t easy” con el bajo dirigiendo el tema, aparece apacible y acaramelado en sus melodías vocales sin faltar esos solos finos y elegantes.

“Rain” se muestra en forma de pseudo-balada bajo tonos melancólicos y algún coqueteo jazz. Susurrante y pausado el tema vive entre tonos grises.

El blues e incluso algún momento country rock, sirven de soporte a “Made it to 27”.  Los aires sureños se tiñen de coros negroides con algún escarceo blues soportado sobre la caja de ritmos. 

Saliendo de alguna manera de la vocación retro pero sin renunciar al sonidos vintage, “Nothing changing” incide en la apuesta soul con duetos vocales más propios de finales de los ochenta. Casi discotequera, la caja de ritmos crea un sonido más completo.  

“Let it fly”  transita por la senda del funk y del soul. Un corte fresco y divertido que despide destellos luminosos.

Con sonidos rudimentarios en linea Seasick Steve, “Blood meridian II” se adorna con con el sonido de la cja de ritmos y efectos que hacen mutar su vocación hacia una modernidad que parece alejarse de su apuesta vintage.  Un atractivo corte nacido de la precariedad con magníficas voces y ritmos pegadizos.

El blues de ojos azules que había intuido en alguno de los temas anteriores se adorna como solos hirientes y registros soul en “The Awesomeness Of Love”. El tema suena más comtemporaneo a pesar de su espíritu blues gracias a los efectos sintetizados.

Siguiendo esa estela del blues de ojos azules, “Love Is Such A Waste”  con una vocación funk, destaca por su insistente ritmo y por la acaramela voz que nos masajea y seduce bajo una hipnótica linea de bajo. Parece aparecer en un segundo plano el sonido de un órgano retro que envuelve el tema en un manto de calidez sin perder su luminosidad.

Una magnifica balada construida sobre medios tiempos y una melodía vocal llena de romantiscismo encontramos en “Am i losing my mind”. Un tema para acercarte a tu pareja y susurrarla al oido mientras la acaricias. Bello y apacible tema  con espacio para reconfortantes acordes de guitarra apollados en un sinfonismo que no llego a atisbar su origen. Un tema cautivador.

Como cierre del album los alegres tonos funky de “Life is a fish tank” parecen fluir de un dia luminosos. Un tema que contagia optimismo y en el que incorporan efectivas armónicas. Guitarras incorporadas con mesura completan otro atractivo tema.

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Reseña: ZEREMONY.- “Acoustic sessions”

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Atrapados por el espíritu de los setenta, el trío alemán ZEREMONY nos sorprende con un segundo álbum en este año. Se trata de un trabajo acústico en el que recuperan versiones de temas ya publicados como She sang a Song to me”, “You are evil”, “Oak leaves” o “Where have you been?” dándoles un nuevo enfoque desenchufado sin que por ello pierdan en absoluto su esencia, y en el que también encontramos temas nuevos interpretados de forma acústica. El nombre del álbum es lo suficientemente obvio como para mas explicaciones, lo que sí habría que resaltar es que los temas no pierden un ápice de su espíritu indomable por este sosegado enfoque. Pocas bandas en la escena retro-rock saben tener su estilo propio reflejando las vibraciones de los dorados años setenta sin tratar de ser un clon. Como gran aliciente, los temas inéditos nos hacen intuir como podrían sonar esas versiones electrificadas. Aquí el peso de su profundo órgano desaparece respecto a lo que habíamos comprobado en sus anteriores álbumes, pero sin embargo “ACOUSTIC SESSIONS” es todo un escaparate para la fantástica voz de Ilja Schneider, apareciendo con toda su garra. 

“Vintage boogie” un tema inédito, se sustenta en los dulces acordes de la guitarra, con un aura especial creado por el sonido del acordeón (o al menos es lo que intuyo). voces desgarradas que se modulan con maestría sobre la sencillez de la guitarra acústica.  contagioso en su ritmo el tema oscila entre pausados momentos con elevaciones en la que la garra vocal de Ilja deja patente todo su potencial bajo esos tonos retro que tan bien saben ejecutar. 

La versión del tema incluido en su álbum “SOUL OF CEREMONY”, She sang a Song to me”, no desmerece de la original. Manteniendo el ritmo de la versión eléctrica, el órgano es sustituido por ese acordeón dotándole de una rudeza rural que no le hace perder su espíritu. 

“You’re evil” un tema eminente psicodélico, pierde en esta versión la acidez para mostrarse mucho más melancólico y atormentado que en la toma original de su primera “DEMO”, correspondiendo todo el peso a la desgarrada voz de Ilja, que por sí misma se echa el tema a sus espaldas. 

Los tonos retro de “Oak Leaves” y su espíritu hard-rock, se visten de sonidos folk sin perder la cadencia ondulante. Con aromas del medio-oeste el resultado es un tema que recupera la música tradicional con un aire festivo y contagioso en su ritmo.

“Secret Shelf” sigue la estela del tema anterior por la senda de una especie de country-rock con alma de blues sureño. El aroma de los pantanos se percibe en sus notas con el sonido del acordeón marcando el devenir del corte.

Otro tema nuevo, “Devilman” sigue anclado en los sonidos americanos, mostrando garra y fuerza en su aparente apariencia sencilla.  

Desgarradores momentos de blues y boogie-rock campestre nos ofrece “Into de fire”. La habitual agilidad del ritmo hace que a pesar de estar ante un tema acústico, su interior se encuentra lo suficientemente fornido para resultar un atractivo corte en el que la desgarradora forma de cantar presagia un gran potencial. Un tema que me gustaría escuchar en una versión electrificada. 

El blues-rock de tintes retro de  “Where have you been?”  tiene su sitio aquí. La misma estructura y ritmo pero en tonos más calmados. Con un carácter distinto va elevándose en ese sinuosos serpenteo  sobre esa cadencia repetitiva que es modulada por la hiriente voz. Todo un derroche de sentimiento.    

El peso del acordeón marca el devenir de “I Want You Tonight” en su apertura. Un tema de puro hard-rock en su versión desenchufada. Garra y fuerza en un corte divertido y dinámico a pesar de su presentación. Rock clásico de muchos kilates en sus surcos lo sitúan entre los destacados del álbum. Esperemos que pueda tener su versión electrificada próximamente por que su calidad lo merece. 

En modo balada campestre, “I got this feeling” nos seduce por la senda de música “americana”. Lánguidos pasajes en un tema que no parece ser una simple versión acústica, sino una canción que ha nacido así desde el inicio. Los acordes del piano protagonizan un susurrante y aterciopelado tema con sabor a setentas como el resto del álbum. 

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Reseña.- THOSE FURIOUS FLAMES.- “Heart”

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La banda Suiza con quince años de carrera a sus espaldas nos ofrece su quinto álbum “HEART”. Instalados en el rock clásico, el hard-rock, la psicodelia y el blues rock, ocupan y utilizan todos los estilos que reinaron en la década de los setenta para conseguir un sólido álbum. Siete atractivos temas con guitarras solventes, y una poderosa base rítmica que se ven marcados por el hipnótico órgano vintage que los envuelve. Frescura atrayente y una cadencia psicodélica en una personal apuesta que no solo es un viaje en el tiempo , sino que vive en la modernidad del siglo XXI. Poco conocidos por estos lares, este trabajo es una buena oportunidad para descubrir a una interesante banda que sorprenderá a mas de uno. Sonidos que resultan familiares y que contienen una fuerza sobrenatural en sus sus surcos.

“Children of the moon”, parte con un groovy rural en el que el blues-rock evoluciona a escenarios retro-rock. Ritmos y estribillos pegadizos con constantes cambios. Entre el hard-rock y el rock clásico al uso contiene un aroma lisérgico en su interior que se ve fortalecido por una buena voz. Ecos de stoner noventero y un órgano retro completan un tema divertido y de ritmos contagiosos al que difícilmente puedes resistirte. 

Un órgano heredero de John Lord y unos coros negroides de vocación funky marcan “Voodoo (the rythm of the ritual”. Un nombre obvio para un tema que podría haber compuesto Arthur Brown. Sólidos riffs que contrastan con ese sonido añejo que nos devuelve a los momentos mas bizarros de la década de los setenta. Elementos de viento que entablan una batalla con el órgano y la ardiente guitarra. El vodoo aparece sobre magnéticos pasajes que reflejan un auténtico ritual de magia negra que toma prestado algunos elementos afro-rock.

“Escape” sigue la senda del hard-rock stonerizado. Una cadencia vocal pausada sobre dinámicos y ondulantes ritmos crean un cuadro que es toda una huida hacia adelante en su sonido.  Una canción con un groovy contagioso que serpentea constantemente y que solo cede su ímpetu ante los dictados de su vocalista.

Cambiando el registro, los susurrante acordes de “Unknow song” crean una calmada atmósfera psicotrópica. un apacible tema en que el misterio se palpa. Hipnótico y envolvente parece ser un alto en el camino para retomar fuerzas antes de una nueva embestida.

Una introducción de órgano en “Under your spell” y una batería que desata las hostilidades nos llevan a un ejercicio de  hard-progresivo  con una voces que van transmitiendo distintos estado de ánimo. Siempre bajo un contagioso ritmo ondula en luminosos espacios retro que acaban oscureciéndose en simas psyco-blues.

“Hallucinogen Persisting Perception Disorder” toma el rock, el blues y el funk para meterlos en una coctelera a mezclarlos a toda velocidad. Un envoltorio cercano al stoner completa un resultado de corte retro-rock lleno de matices. Logrado tema psicodélico que se construye por la habilidad que tienen lo suizos en ensamblar todos esos elementos obteniendo un contagiosos y dinámico tema cuyo sonido resulta bastante familiar.

Naciendo de enérgicos riffs retro-rock, “Visions” nos ofrece otra faceta de THOSE FURIOUS FLAMES. La psicodelia oscilante y serpenteante se adorna con tonos orientales para dejarse llevar en un viaje lisérgico. Un paseo en el que el blues nos acompaña y cuyo destino final es una estación retro teñida de acidez.

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Reseña.- MOLIOR SUPERUM.- “As time slowly passed by…”

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Mucho tiempo había pasado hasta que el cuarteto sueco ha presentado su nuevo álbum “AS TIME SLOWLY PASSED BY…” el pasado 29 de marzo, publicado vía H42 Records. Finalmente la espera ha merecido la pena. Para muchos será una banda más dentro de la prolífica escena sueca de formaciones retro-rock, pero para mí, es de esas bandas que tiene duende.  Si nos preguntáramos ¿Cual es su punto fuerte? ¿En que destacan?. Posiblemente no tendría una respuesta convincente ni clara a esas respuestas, pero lo cierto es que el conjunto de sus creaciones resulta de lo más apetecible. Música hecha con honestidad y con calidad. Sencillez y sonidos de rock clásico en los que posiblemente haya muchas influencias, pero que por otro lado, no puedas decir suena como…. encontrarás resonancias que puedan acercarse a Graveyard, a Purple, otros verán ecos Sabbath. Siempre desde la óptica desde la que se mire, podrás encontrar algún sonido familiar. Han sido muchas las referencias que he leído al respecto de su sonido, y lo cierto, es que cada cual, más dispar. Esto solo significa que cada uno lo ve de manera distinta. 

Estamos ante un disco de hard-rock clásico  en el que el blues tiene un peso importante y las resonancias de los setenta, están siempre presentes. 

“Mountain prelude” recupera los vientos folk que soplaban en algunas bandas inglesas en la primera mitad de la década de los setenta. Una base rítmica firme, y ese órgano que con sus notas pone el punto vintage, ¡ese maldito órgano!. Mientras la guitarra con sus melodías ondulantes se contonea con sus riffs alimentada de esa brisa folk llenando de colorido el corte..

En tonos más pausados, “Cold winds” en una línea que podría evocar a sus compatriotas Graveyard, reparte fuzz humeantes bajo cadentes ritmos, y una cálida voz que enamora. Ritmos cambiantes, entre la dupla de guitarras. uno de esos temas que su fuerza no está en lo muestra, sino en lo que esconde su interior. Un tema sin estridencias pero consigue agigantarse gracias a la elevación e intensidad de su sonido.

Con “Sweet oblivion” entramos en un laberinto de resonancias que parten el hard rock más clásico, Unos riffs stonerizados a vertiginosos ritmos. El aura setentera del tema contrasta con una ejecución contemporánea. Volviéndonos la cabeza del revés acometen momentos que se acercan al shoegaze. Cálidos y apacibles con un aura lisérgica sobre sus cabezas, se toman un respiro para retomar la espiral de riffs humeantes, sobre vertiginosos ritmos.

Quién hable de cierto sonido Purple, seguramente habrá escuchado “Att Födas Rostig”. Un tema cantando en su lengua materna y que guarda una similitud con los británicos. Algo más rugoso en su aspecto, aquí prescinden de sutilezas para seguir contoneándose vetidos con pantalones de campana y zapatos con plataforma.

Evidentemente, con una parte importante de la escena sueca, el calostro ingerido en sus primeros momentos de vida proviene de la escena de setenta. “Divinity blues” nos lleva al sonido que los canadienses Bachman Turner Overdrive paseaban en la mitad de aquella década. Si he de ser sincero, a pesar de su nombre no percibo demasiados ecos blues en sus riffs ni acordes. Guitarras superpuestas que intercambian solos con ropajes vintage. Aquí tampoco encontramos muchas sutilezas, frenesí y rock and roll a la vieja usanza. ¿Para qué más?.

Paradójica mente en “Gravöl” si se aprecia el blues. Un blues-rock cadente y rudo salido de los bosques de su Suecia natal.  Más cercanos a Greenleaf vuelven a usar el sueco para cantar. Un tema áspero con voces y coros desgarradores que siguen la estela de los sonidos de mediados de los setenta. Siempre sonando contemporaneos pero manteniendo los orígenes que los que mama su música. De nuevo ese hammond vuelve a hacer acto de presencia de una forma sigilosa pero que lo envuelve todo.

Los poderosos riffs de “Through valleys of wonder” van construyendo uno de los cortes más dinámicos y pegadizos. Con cierta épica vocal, van amasando un tema que bebe de las aguad del heavy-blues, e incluso que contiene entre sus surcos alguna pincelada de proto-metal.

“Into the grey” nos devuelve al blues humeante, a través de susurantes acordes que se repiten con la vigilancia y acompañamiento de un sonido órgano sostenido antes de arremeter con momentos de retro en una nueva ondulación, esta vez con incursiones psico-progresivas. Cálidas resonancias que van avanzando evocando oscuras zonas boscosas.

Los suecos cierran su trabajo con el tema que le da nombre, “As time slowly passed by…”. Un tema instrumental en el que nuevamente aparecen ciertos aires folk sobre suaves notas de rock clásico en tonos campestres.  

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