TESOROS DEL SIGLO XX: GRAVY TRAIN.- “Gravy train”

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Entre las numerosas bandas nacidas en el Reino Unido a comienzos de los setenta se encontraban GRAVY TRAIN. Con Cuatro álbumes publicados, en 1970 realizaban su disco homónimo “GRAVY TRAIN”. A menudo comparados con Jethro Tull por la incorporación del sonido de la oscilante flauta, su estilo podríamos encuadrarlo en la escena heavy-progresiva, aunque no solo se quedan ahí. Ocupando un espacio entre los propios Tull y Black Sabbath, las guitarras fuzz y el peculiar registro vocal de Norman Barret no han tenido el reconocimiento que se legado realmente merece. Blues y elementos de jazz se entremezclan en su apuesta por el hard rock a la que añaden elementos del sonido Canterbury e incluso algún momento Pink Floyd, de hecho, el segundo tema del álbum se llama “Dedicated to Syd”, por lo que no existe margen para la duda. Esa combinación entre dulzura y garra hace del álbum una joya que debería de haber tenido un mayor reconocimiento y que quedó en el cajón del olvido debido a la cantidad de bandas que surgieron en aquellos días.

Si te gustan bandas como Jethro Tull, Lucifer Was, Blodwyn Pig, no deberías dejar pasar esto.  

“The new one” abre el álbum con ese sonido característico de los primitivos Jethro Tull, con la flauta dominando los espacios del tema. Cinco minutos que pueden sorprender a cualquiera que lo escuche por primera vez. Blues arcaico y elementos de jazz bajo un pegadizo ritmo.

Dedictated to Syd” parte cadencioso y cansino con la flauta y la guitarra poniendo los cimientos de un tema de gran complejidad con unos arriesgados momentos vocales. .

Esa flauta ensoñadora de J.D. Hughes camina por escenarios más propios del folk rock, para poco a poco ir construyendo un tema progresivo en el que las voces agudas se sobreponen a la voz principal. Aquí nuevamente podemos identificar el legado Tull a lo largo de sus siete minutos.

Pero sin duda es “Coast road” el tema que podría definir el álbum. Blues construido con ladrillos de una guitarra fuzz y el aromático sonido de la flauta caminando acompasadamente. Aquí encontramos la incorporación del saxo así como los teclados para sumergirnos en escenarios más propios del jazz rock y la psicodelia. La garra y sentimiento de la voz hace que el tema adquiera la profundidad del blues más desgarrador. Una melodía de esas que no puedes quitarte la cabeza es la base que soporta esa compleja estructura de la que tanto gusta la banda.

“Enterprise” estalla en una deflagración de hard rock y sonidos heavy progresivos en dos estratos diferentes. Fuertes guitarra en el fondo y la flauta revoloteando en una especie de jam controlada.

Instalado en ese escenario hard rock, “Think Of Life” se muestra como un tema lleno de frescura y fuerza. Fuzz chirriante y densos ritmos son complementados con las mejores melodías del álbum. Un corte pegadizo y robusto que no prescinde de los ornamentos tradicionales del folk rock, a pesar de ser un tema de puro rock enérgico.

El álbum cierra con “Earl Of Pocket Nook”, otro tema de puro hard-rock que cuenta con las florituras del característico sonido de la flauta. Potente y aireado, en él, la banda se permite alguna licencia progresiva al igual que en el resto del álbum en improvisaciones que alcanzan los quince minutos.

La banda estaba compuesta por Norman Barrett (voz y guitarra) Barry Davenport – (batería) J.D. Hughes (flauta, saxo y voces) Les Williams (bajo y voces),

Reseña: MOCAMAS.- “Frantic wings light bulb”

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El joven trío de Recife publica su tercer trabajo sin perder un ápice de frescura respecto a sus anteriores entregas. Un cóctel de sonidos retros con el blues en el horizonte que es construido con habilidad y destreza. Poderosos, dinámicos y refrescantes, sus temas nos evocan las vibraciones de los setenta con un toque añadido de exóticos sonidos tropicales en su sección rítmica. Sumergiéndonos en las profundidades psicodélicas la banda se mueve con una soltura admirable, nadando en esas aguas con precisión y siempre aportando altas dosis de heavy-blues a sus temas.  Estamos ante una banda desconocida para la mayoría, lo cual es to un aliciente para aquellos buscadores de tesoros entre la numerosa oferta de álbumes que se publican cada día. Ciertamente es una gran pena que la producción del disco no esté a la altura de la calidad de los temas que lo componen, pero esto es algo ya habitual cuando uno da sus primeros pasos en esto del rock and roll. De cualquier manera, ésto no debe de ser un obstáculo para tener grandes momentos con su escucha. Si te gustan los sonidos retro, el heavy-blues y la psicodelia seguro que encuentran espacio para disfrutar de  los magnéticos efluvios que contienen los surcos de  “FRANTIC WINGS LIGHT BULB” y su montaña rusa de sensaciones. 

Caminando por la senda del blues-rock con tintes retro,  “Monk waltz” serpentea entre vibraciones más propias de los setenta. Rítmico, atrayente, sus guitarras ácidas y su pulsante bajo lo van guiando entre momentos de puro hard-rock hacia espacios en los que el blues se apodera definitivamente el tema gracias a una ahogada pero atractiva voz.

Un cadente bajo sirve de presentación a “Please the senses”. Los característicos solos fuzzeantes de la banda entre una ahogada voz entre arrancadas y parones con tirabuzones de serpenteantes sonidos retro. Recostándose en momentos de cierta oscuridad con ese penetrante bajo la guitarra trata de cortar con su afilado sonido la densidad de las cuatro cuerdas, auténticas protagonistas del tema antes de que éste retome la senda del blues más humeante. Una compleja espiral psicotrópica aparece de una forma caótica para conseguir el efecto alucinógeno deseado en el tema más largo del álbum.

Un giro inesperado me sorprende en el siguiente tema.“Mariposa”, con una introducción con acordes acústicos se desarrolla entre aromáticos espacios de psicodelia. Una portentosa y cadente batería se contrapone entre una acústica llena de luz. dos minutos que dan paso a hirientes solos de guitarra que juguetean en un ir y venir que poco a poco va llevando el tema a escenarios más pesados. Una especie de jam instrumental en la que la batería es en esta ocasión la que soporta el peso de un tema que no falta a la cita con las guitarras ácidas. Efluvios psicotrópicos que aturden los sentidos del oyente con su blues-psych. 

“Molten stones” recupera el heavy-blues más arcaico y primitivo. Su cadencia rítmica eleva la intensidad lisérgica del tema anterior bajo una estructura sencilla pero bien trabajada que ondula constantemente repitiendo su ritmo. Rock y blues-rock añejo con aspecto poco pulido pero lleno de efectividad. Como en la mayoría de los temas del álbum, el corte cambia su vocación en la segunda parte del mismo hacia escenarios mucho más psicodélicos en los que los solos de guitarra tienen un gran protagonismo. Una especie de pausa para retomar en la parte final la misma estructura instrumental con la que comenzó.   

Mas heavy-blues encontramos en “Rest you know”. Difuso por la mejorable producción y por su propio sonido, evoluciona hacia espacios hard-rock sin perder sus raíces blues. Un ritmo repetido sirve de escenario para la representación de la psicodelia pesada de la banda.   Un tema rico en matices al combinar distintos estilos de una manera tan efectiva que pareciera que solo se ciñen a una estructura lineal.

Susurrante y retomando elementos nuevamente los acordes acústicos, “Said the cow” nos acaricia con sus notas. Unos acordes que son acompañados de efectos para reforzar su carácter alucinógeno. El sosiego nos eleva a estados de relajación que van describiendo caleidoscópicos entornos de pura psicodelia. Intrigantes pero fascinantes atmósferas que invitan a la expansión de la mente en un viaje astral en el que lo material pierde el sentido en beneficio de la exploración de otras dimensiones sensoriales.  

“I do believe” cierra el trabajo de una forma directa con sus riffs hard-rock. el retro-rock de origen setentero en estado puro. Un tema de pantalón de campana y melenas al viento. Directos, ácidos y llenos de blues suben las revoluciones tras el trance del corte anterior. 

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Reseña.- THOSE FURIOUS FLAMES.- “Heart”

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La banda Suiza con quince años de carrera a sus espaldas nos ofrece su quinto álbum “HEART”. Instalados en el rock clásico, el hard-rock, la psicodelia y el blues rock, ocupan y utilizan todos los estilos que reinaron en la década de los setenta para conseguir un sólido álbum. Siete atractivos temas con guitarras solventes, y una poderosa base rítmica que se ven marcados por el hipnótico órgano vintage que los envuelve. Frescura atrayente y una cadencia psicodélica en una personal apuesta que no solo es un viaje en el tiempo , sino que vive en la modernidad del siglo XXI. Poco conocidos por estos lares, este trabajo es una buena oportunidad para descubrir a una interesante banda que sorprenderá a mas de uno. Sonidos que resultan familiares y que contienen una fuerza sobrenatural en sus sus surcos.

“Children of the moon”, parte con un groovy rural en el que el blues-rock evoluciona a escenarios retro-rock. Ritmos y estribillos pegadizos con constantes cambios. Entre el hard-rock y el rock clásico al uso contiene un aroma lisérgico en su interior que se ve fortalecido por una buena voz. Ecos de stoner noventero y un órgano retro completan un tema divertido y de ritmos contagiosos al que difícilmente puedes resistirte. 

Un órgano heredero de John Lord y unos coros negroides de vocación funky marcan “Voodoo (the rythm of the ritual”. Un nombre obvio para un tema que podría haber compuesto Arthur Brown. Sólidos riffs que contrastan con ese sonido añejo que nos devuelve a los momentos mas bizarros de la década de los setenta. Elementos de viento que entablan una batalla con el órgano y la ardiente guitarra. El vodoo aparece sobre magnéticos pasajes que reflejan un auténtico ritual de magia negra que toma prestado algunos elementos afro-rock.

“Escape” sigue la senda del hard-rock stonerizado. Una cadencia vocal pausada sobre dinámicos y ondulantes ritmos crean un cuadro que es toda una huida hacia adelante en su sonido.  Una canción con un groovy contagioso que serpentea constantemente y que solo cede su ímpetu ante los dictados de su vocalista.

Cambiando el registro, los susurrante acordes de “Unknow song” crean una calmada atmósfera psicotrópica. un apacible tema en que el misterio se palpa. Hipnótico y envolvente parece ser un alto en el camino para retomar fuerzas antes de una nueva embestida.

Una introducción de órgano en “Under your spell” y una batería que desata las hostilidades nos llevan a un ejercicio de  hard-progresivo  con una voces que van transmitiendo distintos estado de ánimo. Siempre bajo un contagioso ritmo ondula en luminosos espacios retro que acaban oscureciéndose en simas psyco-blues.

“Hallucinogen Persisting Perception Disorder” toma el rock, el blues y el funk para meterlos en una coctelera a mezclarlos a toda velocidad. Un envoltorio cercano al stoner completa un resultado de corte retro-rock lleno de matices. Logrado tema psicodélico que se construye por la habilidad que tienen lo suizos en ensamblar todos esos elementos obteniendo un contagiosos y dinámico tema cuyo sonido resulta bastante familiar.

Naciendo de enérgicos riffs retro-rock, “Visions” nos ofrece otra faceta de THOSE FURIOUS FLAMES. La psicodelia oscilante y serpenteante se adorna con tonos orientales para dejarse llevar en un viaje lisérgico. Un paseo en el que el blues nos acompaña y cuyo destino final es una estación retro teñida de acidez.

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Reseña.- STEW “People”

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Ampliamente alabados con su Ep “HOT”, publicado en junio del pasado año, el trío sueco STEW nos presenta “PEOPLE”, su puesta de largo con el aval del prestigioso sello Ripple Music.  No podía de ser de otra manera y los mimbres que contenía “HOT” eran de absoluta calidad como demuestra el sólido cesto que supone este debut. Fuertemente influenciados por el blues-rock y al hard rock setentero (como buenos suecos), la joven banda construye once temas directos, sin artificios, que recuperan los momentos mas brillantes de la década de los años setenta. Irreverentes y sin complejos ejecutan los temas como si fueran unos veteranos. Fogosos y amantes del rock clásico construyen un trabajo sin rendijas, un álbum completo que recupera la esencia del mejor blues-rock hecho en los setenta. Influenciados por bandas como Led Zeppelin, Bad Company o los primeros Whitesnake, se visten claramente de Free cuando se sumergen en temas de puro heavy-blues. Una garra vocal que acompaña a una base rítmica inquebrantable que se ve enriquecida por unas guitarras ácidas que harían palidecer a algún músico con renombre. Toda una bofetada en la cara para aquellos que siguen manteniendo que ya no se hace música como antes, STEW les quitan la razón. El álbum fue grabado en vivo en el estudio Oktober Karlskoga en nueve días   con el ingeniero Jonas Ljungkvist.  lo que le da un toque de autenticidad y crudeza. Si, ya sabemos que Suecia es una fuente inagotable de bandas retro-rock, pero cuando te encuentras algo así, solo hay que pararse y disfrutar, sin complejos. Lo suficientemente versátiles para tocar todos los subgéneros, desde el boogie-rock, el blues-rock más ortodoxo el hard o incluso el rock sureño, siempre desde una mirada contemporánea en la que no falta algún guiño stoner. El resultado final del luminoso “PEOPLE”, es  mas, el que podría hacer una banda veterana que el de un debut, lo que le da un mayor mérito al gran gran trabajo hecho por estos jóvenes músicos.

El álbum se abre con una “Intro” de medio minuto con extraños efectos, para arremeter inmediatamente con en “Right on time” con riffs que irremediablemente hacen que Zeppelin venga a nuestra cabeza. Una cadencia retro y una voz áspera con unas cuerdas vocales paridas por el blues hacen que el tema fluya con naturalidad y efectividad.

“People”, avanza cadenciosos y potente sobre riffs retro-rock. Uno de esos temas con olor a whisky que vive del blues de garito de carretera. Ondulando en su estructura sirve de desarrollo para efectivos riffs hirientes y penetrantes que se sustentan en la poderosa batería de Nicklas Dahlgren. Si bien el tema nace de los sonidos blues-rock de los setenta mantiene una esencia actual, especialmente en esa base rítmica.

Instalados en el blues-rock mas rocoso, “Newborn” se balancea entre voces que serpentean entre el David Coverdale de los comienzos de Whitesnake y el Paul Rodgers mas desgarrado de Free. Una constante que se repite en muchos de los temas.

Sobre tonos sureños de indudable vocación zeppeliniana y momentos Bad Company, “Endless journey” parte del hard-rock clásico para descender a espacios mas grises y calmados. sus potentes y pegadizos riffs y la garra vocal tiran del tema hacia arriba. Un ir y venir entre la fuerza y el sosiego. La luminosidad que se nubla por momentos para recuperar soleados momentos con aires sureños con constantes cambios de intensidad en su desarrollo.

Directos a la yugular van los suecos en “Play the fool”. Vigorosos y descargando adrenalina, no se olvidan de mantener las melodías mientras la guitarra de Nicklas Jansson juega aquí un papel estelar. Nuevamente hard y boogie-rock con aroma stoner retro, manteniendo el groovy. Un corte que contagia buenas vibraciones y activa las articulaciones. por otro lado se vislumbra algún momento Purple en la manera de combinar los registros vocales. Como casi siempre el blues esta presente, aunque en esta ocasión de una manera más oculta.

El blues más ácido del álbum aparece en “Goddess”, en el que suaves melodías luchan por el protagonismo con solos psych en los que el wah-wah va construyendo un relato lisergicos entre una linea de bajo realmente poderosa. Seguramente el gran trabajo de Markus Åsland a las cuatro cuerdas tenga su origen en menores momentos vocales que puedan distraer todo su potencial. El corte acaba convirtiéndose en una jam que hace destacar el tema sobre el resto en cuanto a la capacidad técnica del trío.

La herencia Free vuelve a dar señales de vida en “Afraid gettin nowhere”. un tema de pantalones de campa que transmite sentimientos profundo. Por la senda del blues mas ortodoxo, la fuerza de las cuerdas vocales de Markus quedan de manifiesto en su faceta mas sensual, otro de los temas destacados de “PEOPLE”.

La fiesta y los ritmos contagiosas regresan con “Sweet and true”. instalados en el medio oeste, el boogie-blues mas pegadizo fluye luminoso con un fantástico tempo rítmico que invitan a un armoniosa danza.  Una batería en línea Bonham, guitarras que se desdoblan en solos hirientes y afilados. y la desgarrada voz acaban construyendo un sólido tema que mantiene el alto nivel de calidad presente en todo el álbum.

Menos salvajes y algo mas contenidos, “Fruits” deja paso a la melodía por encima de la fuerza salvaje.  Aún así, estos chicos saben como hacen retro rock sin que sus temas resulten anodinos. Aquí una estructura sencilla se colorea de guitarra más lisérgicas que juegan constantemente con el blues. Acostumbrados en los últimos tiempos a discos oscuros, “PEOPLE” esta instala en una luminosidad calurosa y borboteante como demuestra este corte.

Mucho mas seductores y tonos de balada campestre, los acordes acústicos de “Morning again”, y sus melodías campestres son un soplo de aire fresco con cantos de aves en un segundo plano mientras la guitarra sosiega toda la fuerza y rabia que derrochan en el resto de los temas. Un claro ejemplo de que lo de STEW no es casualidad y que la banda tiene mimbres para asentarse en la escena como una formación sólida y solvente.

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Reseña.- ZIOR.- “Before my eyes go blind “(The complete recordings)”

El sello Cherry Red Records publica una caja de cuatro cd’s con todas las grabaciones de los británicos ZIOR. Con el aliciente de que en su contenido se encuentra el álbum que la banda grabo bajo el nombre de MONUMENT así como un nuevo álbum grabado en 2.018 con el nombre de “SPIRIT OF THE GODS”. ZIOR nacieron a la sombra de la explosión del rock ocultista de los primeros setenta que practicaban bandas como BLACK SABBATH, BLACK WIDOW, o en línea Alice Cooper o Arthur Brown, pero también heredando los ecos de psyco-pop de bandas como Cream o The Troggs. Navegando entre aquellas aguas, tanto el blues-rock como el hard-rock y el proto-metal o los primeros pasos del rock progresivo se aprecian en sus composiciones. Muchas veces denostados por la versatilidad de unos temas que parecían no definirse en un estilo propio, lo cierto es que en su primer álbum, el homónimo ZIOR dejan patente su potencial.

Temas como “New land” en el que bellas melodías poppies soportadas en un omnipresente órgano se inclinaban hacia espacios más propios de Jethro Tull con la incorporación del sonido de la flauta en un guiño a las primeras bandas hard-progresivas británicas. Con registros vocales cercanos a Gary Wright (Spooky Toooth) no dudaban en ofrecer temas “Gimme love” en el que el órgano es eclipsado por incisivos solos de guitarra en tonos hard-blues tan al uso en aquellos años. Cortes netamente progresivos como “Quabala” (uno de los destacados) se codean con una psicodelia de pastelería como “Oh mariya” o la negroide “Your Life Will Burn” en la que se puede intuir algún eco a Santana. “Love’s desire”, Hard y blues junto a coros que se inclinan al soul y riffs potentes e incisivos con una cadencia rítmica pegadiza. “I really do” y sus tonos ásperos marca su incursión en el proto-metal en ebullición en la época. A pesar de que pueda considerarse con un álbum solo de canciones que no tiene nada que ver entre sí, es un reflejo de la confusión de estilos de aquel 1971 en que se publicó.

El disco 2 corresponde a “EVERY INCH A MAN”, álbum originariamente publicado en Alemania en 1973, cuando ya la banda se había separado y que ofrece la faceta mas pesada de la banda. Voces desgarradas y ritmos hard-rock bailables hacen de “Chicago spine” un tema a tener en cuenta, demostrando que cuando menos te lo esperas en un tema previsible aparecen esas guitarras asesinas que te dejan noqueado. Los ecos de Alice Cooper se reflejan en “Have you heard the wind speak” en un guiño al glam, antes de un giro de 180 grados a escenarios acústicos en “Time is the reason”. Blues -rock de libro en “Dudi Judy” o “Evolution”, rock and roll sucio en “Ride me baby” o “Cat’s Eyes”, éste más cercano al sonido de los Stones; pero siempre con un tono dicharachero y divertido. Ritmos contagiosos en los que el órgano tiene un menor protagonismo, excepto en el extraño e inquietante “Every kind of magic”. El ábum se cerraba con “Angel of the highway”, un tema poseído por el wah-wah ofreciendo la mejor versión de si mismos en un corte desgarrador.

Bajo el pseudónimo de MONUMENT, la banda realizó su mejor trabajo con el título de “THE FIRST MONUMENT”. Cuenta la leyenda que en realidad el disco se compone de unas grabaciones que hicieron borrachos, pero lo cierto es que es el álbum más progresivo. Voces teatrales cercanas a Mike Patto, y una densa instrumentación en la que la oscuridad del magnífico órgano lo envuelve todo. Por otro lado encontramos algunos guiños a The Stooges, especialmente en algunas voces. pero si hay algo que destaca especialmente en este álbum es el sonido de sus teclados. Heavy-progresivo de altos vuelos con guitarras brillantes que se intercalan como en “State flesh”. Rock and roll en “Don’t run me down”. Con bastantes episodios teatrales en pura línea Arthur Brown, como “Give me life”  en la que los giros inesperados se suceden. Episodios pisco-progresivos en los que el envolvente sonido de los teclados nos adormece dejándonos en un estado de inconsciencia en “The metamorphosis tango”, o la mas apacible y lisérgica “Boneyard bume”.  La combinación del órgano pastoral frente a la agudas voces alternativas de “First taste of love” es solo el preludio a hirientes solos de guitarra ácida. Aquí está el verdadero poderío de la banda, la conjunción de esos elementos es uno de los valores de este trabajo. El álbum venía acompañado de un texto en el que se reflejan las conexiones de la banda con la brujería y el vudú. El álbum cierra con “I’m coming back” a ritmo de blues rock.

Al margen de que la caja contenga todas las grabaciones de ZIOR, tiene además el aliciente de contener en el CD 4 el álbum que grabaron a su regreso en 2.018,  “SPIRIT OF THE GODS”. Toda una sorpresa en la que la banda ejecuta temas que suenan a sesenta. Canciones con mucho tono negroide, y que conjugan tanto rock, blues, progresivo y sobre todo funk-rock. Oscuros temas en los que los teclados siguen sonando como hace cuarenta años. Un groovy especial que sigue la senda de la ceremonia del vudú que iniciaron al comienzo de los setenta. oscuros y experimentales en “The wicca maker”, con unos tambores tribales que inician el ritual. Ecos de Santana y Sly Stone en ·Crowman rises”, con un órgano penetrante y voces negroides. Blues-rock pantanoso en “Earth hell & fire” en línea Dr. John. Fuzz y voces salidas de ultratumba a ritmo de funk-rock en “Release the dogs”. La oscuridad de sus dos primeros álbumes se convierte ahora en un ritual de magia negra en el que no faltan temas bailables como “Eastwood bugsy” o oscuros pasajes psico-progresivos como “Sabbath 8” en el que dejan su impronta ocultista. Hard y rock enérgico en “Scorpion”, un tema que lleva el ritmo en las venas. no faltan temas puramente setenteros como “Storm chaser” en el se travisten de Grand Funk Railroad, con esos teclados penetrantes. En definitiva un sorprendente álbum que no desmerece de sus primeras grabaciones manteniendo la obscuridad, aunque ahora tenga matices distintos.

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Reseña.- LEMURIAN FOLK SONS.- “Ima”

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Nacidos en 2.015 y con algunos cambios de formación en este tiempo, los hungaros LEMURIAN FOLK SONGS publican “IMA” vía Para Hobo Records, Su segundo  trabajo (sin contar su EP “NOMMO”), es un álbum en el que la psicodelia del este de Europa alcanza altas cotas de calidad y al que dotan de algún tono del folclore húngaro. Tiempo atrás, su álbum “MARO” había despertado mi curiosidad, transmitiendome grandes sensaciones que ahora se ven ratificadas.   Un álbum que recoge canciones compuestas a lo largo de los dos últimos años por musicos autodidactas, pero que viendo el resultado, nadie sería capaz de hacer esta afirmación. Temas construidos sin artificios, en bruto, largas canciones que no guardan ningún patrón determinado y que fluyen con naturalidad. Un material que supone el preludio de un álbum conceptual previsto para el próximo año.  Un trabajo para expandir la mente y reconfortar el alma,  para cerrar los ojos y dejarte llevar a ese universo paralelo en el que los sentidos son estimulados con cada hipnótico acorde . “IMA” nace de la melancolía, o al menos vive en ella desde la libertad de sus temas.

Los coros espirituales con mucha influencia folk introducen “Highself roadhouse“. suaves acordes de guitarra en tonos psicodélicos va generando un atmósfera de gran misticismo. La dulce voz de Benus Kriszti heredera de cantantes west-coast como Grace Slick y con ese aura espiritual, es capaz de seducirnos desde las primeras estrofas. la vocación psicodelica del cuarteto se plasma en magnéticos acordes de una reconfortante guitarra que nos conquista con cada nota.  A pesar de que las letras pueden nacer de su tiera natal, el resultado es un tema que no deja de recordarme grandes momentos del verano del amor. Envueltos un un viaje mesianico en el que alma es reconfortada con cada nota.  

“Füst” recupera el blues-rock ácido de finales de los sesenta. El wah-wah insistente de la guitarra y un vivaz ritmo van construyendo un corte con tonos boogie rock sin perder su alma psicotrópica. Guitarras que aúllan en solo hirientes mientras la oscilación de sonidos más propios del transito a la década de los setenta supone un viaje en el tiempo a escenarios donde las flores y los cantos al amor libre estaban en todo su explendor. Una implacable línea de bajo dirige el tema con unos tonos vintage para acabar construyendo un corte pegadizo y dinámico que solo es aplacado por el magnetismo de la voz. Una pausa que se aleja del blues para sucumbir a momentos más lisérgicos.

Si los temas no bajan de los 8 minutos, “Pillanat”, con algo menos de de minutaje, nos devuelve al misticismo descrito en “Highself roadhouse“. Siguilosos y gratificantes acordes unidos a la sensualidad que tramite la voz de Benus Kriszti van dibujando reparadores pasajes. en realidad estamos ante un tema de una sencilla estructura en la que los acordes se repiten soportando el peso protagonista de su vocalista. los aromas rurales mas propios del folk al uso envuelven aromatizantes otro gratificante corte lleno de magia.

Con todo esto, es en “Melusina III” donde la banda desarrolla todo supotencial. Un tema de mas de quince minutos en el que se muestran mas sólidos y experimentales. Subiendo la intensidad de los riffs, la pesadez hace acto de presnecia como no habíamos escuchado ahasta ahora. Riffs difusos y efectos revoloteando nos van introduciendo en oscuras atmósferas heavy-psych. Repetitivos y narcóticos, sin renunciar a los efectos los solos de guitarra van coloreando las sombras con bellas melodías. Insondables y caleidoscópicos espacios avanzan en la tortuosa travesía propuesta hasta dejarse llevar y crear una auténtica jam psicotrópica. Psicodelia pesada al uso, llena de misterio, pero creo un agradable espectro sonoro que acaba adormediendonos. Es curioso que en este corte, no se incluya ninguna voz si vemos el resultado en el resto de los temas, pero tras su escucha, se puede entender que la banda ha querido crear un espacio donde desarrolar sus inquietudes libremente. Una jam que combina momentos stoner con es psicodelia profunda y aturdidora en la que incluso se atreve con distorsiones y efectos espaciales cercanos a Acid Mothers Temple .

LEMURIAN FOLK SONGS son: Bence Ambrus, (guitarra) Krisztina Benus (voz), Attila Nemesházi (bajo) e István Baumgartner (batería)

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Reseña.- SATURNA.-“Atlantis”

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Tras un largo periodo de gestación y trabajo ya está aquí el cuarto álbum de los barceloneses SATURNA. Inspirados por las vibraciones del proto-metal y el hard setentero de las que son fieles seguidores “ATLANTIS” se debate en esa encrucijada en la que los riffs contundentes y pegadizos conviven con buenas melodías vocales herederas del blues-rock mas desgarrado y las vastas llanuras desérticas.  Un ejercicio del rock clásico en pleno siglo XXI demostrando que el stoner mas ortodoxo puede estar perdiendo fuerza y que la sombra de Black Sabbath sigue siendo muy alargada convirtiendose en una fuente inagotable de inspiración. Pegadizos ritmos retro que galopan a toda velocidad guiados por la fantástica voz de James y sus contagiosos estribillos que te atrapan en sus fauces. Un efectivo trabajo compositivo en el que nada para haberse dejado al azar.  Aderezando algunas de sus armonías con toques de blues humeante no dudan en incorporar elementos de psicodelia en este paseo contemporáneo por el pasado más glorioso del rock. Un pasado que sigue estando presente en su punto de mira y que es trasmitido a cada uno de sus temas con personalidad propia y mostrado una madurez que se traduce en temas más ricos en su estructura. Letras que reflejan la visión de la vida de James hacen que cada tema tenga vida propia. Seguramente puedas escuchar aquí muchas vibraciones que no te resulten desconocidas, y precisamente ahí reside su encanto. Solidez y buen hacer que esperemos disfrutar en directo próximamente. En la grabación del álbum participó Oscar antes de que dejara la banda hace unos meses. En la presentación que la banda hará en alicante, así como en sus próximos conciertos participará Alexandre (Ex-Prisma Circus). Una magnífica portada obra de Jondis es el envoltorio perfecto para un contenido grandioso.

Desde los primeros de riffs de “Black Purple” queda patente la esencia de “ATLANTIS”. Divertidos y potentes riffs retro en los que el hard y stoner se fusionan en una causa común. Repitiendo esos riffs, James va guiando el corte a su capricho con un groovy dicharachero que rescata la esencia del rock and roll. Solos hirientes con una incansable base rítmica que no se da un momento de tregua. 

Si en el tema anterior queda claro la capacidad vocal, “Standing still” no hace sino corroborarlo. Rock clásico de altos vuelos con un gran tempo rítmico que desciende por momentos a espacios más lisérgicos para is ondulando en su peregrinación entre tiempos medios.

“Get over” es un ejercicio de hard rock con estribillos pegadizos con una cadencia melódica que nace de postulados vocales más propios de Sabbath para contonearse y seducirnos por la senda del retro-rock. Ritmo infatigable entre brillantes guitarras en otro tema de fácil digestión.

“Way too long” es un tema que la banda viene incluyendo en sus shows desde hace tiempo. Con algún guiño Sabbath, aquí descienden a escenarios más lisérgicos. Manteniendo la esencia setentera caminan por el lado sosegado con bellos pasajes de guitarra.

Dejando claro que no solo de pesados sonidos vive SATURNA, una magnetica calma es el entorno en el que se desarrollan alguno de los  temas como “Dusk and down”. Ensoñadoras atmósferas lisérgicas que adoptan forma de balada ofrecen el lado mas tierno y dulce de la banda.

Si hay algo que aparece con frecuencia en muchos de los temas es la herencia Sabbathica de los barceloneses. prueba de ello, temas como “Ahead” o “Last forever”. En ese debate continuo entre el hard rock y el proto-metal, el primero de ellos ofrece una visión más des´sertica con sus solos humeantes en los que el fuzz aparece imponenete, mientrás el segundo se desarrolla en un entorno de oscuridad. Menos frenético, pero no ello menos intenso sus hirientes solos acaban sucumbiendo a las vibraciones setenteras más al uso.

Tanto “Atlantis in bloom” como “Distan shores” se recuestan en escenario de blues rock con tintes retro. Calma y sentimiento reflejados la belleza de sus acordes entre humeantes espacios psicodélicos que por momentos llegan a evocarme al mismísimo Robin Trower. Sonidos vintage que   siguen estando vigentes en el siglo XXI.

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