Reseña: BUFFALO FUZZ.- “Volume II”

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“VOLUME II” es el último trabajo juntos del dúo de Minneapolis, compuesto por el cantante y guitarra Jared Zachary y el batería Jake Allan. Tras grabar el álbum en junio de 2018 Jake fallecía tristemente a la edad de 24 años. Después de un tiempo aparcadas las grabaciones, Jared retomaba las grabaciones para mezclar los temas con el increíble resultado que tenemos ante nosotros. Profundizando en el camino explorado de aquel debut que nos maravilló en 2.016, logran crear un álbum que es todo un derroche de emociones. Denso, pesado, mágico, desgarrador, en el que el blues emana de cada riff. Un álbum que es como esa copa de buen bourbon, capaz de convertirse en tu mejor compañero en una noche de fiesta y desfreno, pero que también es capaz de aportarte el sosiego y la paz en una cálida velada a la luz de la chimenea con buena compañía. Temas que brotan como un torrente brioso que se precipita para reposar en calmados y placidos remansos. Con un cuidado trabajo de las melodías vocales, que acaban resultando el mejor homenaje a su compañero perdido. Evidentemente la voz de Jared, no es la mejor voz del mundo, pero es lo suficientemente virtuosa como para vaciarse en desgarradores momentos que te rompen el alma, pero también para ponerte los pelos de punta lamiéndote acarameladamente sobre esas melodías campestres con sabor a medio-oeste y aroma silvestre. Esas cuidadas melodías acaban seduciendo al oyente, entre riffs que arañan las paredes bajo tambores expansivos. Sus gruesos sonidos coquetean con el stoner entre armonías heavy-blues que por momentos me evocan a los suecos Maha Sohona, como que flirtean con el hard-rock clásico travestidos de The Black Keys. Blues ácidos que desprenden humo narcótico entre pasajes lisérgicos entre los que destaca una épica, incendiaria y psicotrópica versión del clásico de Cream, “Sunshine of your love”. Seguramente nunca he escuchado una versión de este tema como la que contiene este “VOLUME II”. En cualquiera de las cualquiera vemos al dúo dando el alma y vaciándose de una manera admirable. Puede que sea una simple alegoría del destino. Vistiéndose de un híbrido entre Springsteen y Neil Young en canciones como la sensual “Hole in my heart” sobre tonos acústicos y esa armónica mágica sonando entre montañas. Estamos ante un dúo, si, pero escuchando este álbum salido de las entrañas, jamás lo pensarías. “VOLUME II” es un álbum mágico y hechizante que rebosa emociones y sentimientos. Probablemente ya no tengamos más álbumes de BUFFALO FUZZ tal y como les hemos conocido, pero sin duda, este es su mejor legado. 

Todos los temas fueron compuestos por BUFFALO FUZZ excepto “Sunshine of your love” (Cream) y fueron interpretados por Jared Zachary (voz y guitarra) Jake Allan (Batería y coros y armónica) Lizann Villatoro  (coros). Con  Zachary Hollander a cargo del sonido  y mezcla, masterizado  por David Eck  y producido por Jared Zachary y Zachary Hollander, habiendo sido grabado Pearl Recording Studio en Minneapolis, 

“The reaper” se sustenta en tonos retro-blues para serpentear con riffs atrayentes y unas cuidadas armonías vocales. Un tema luminoso que fluye con un gran groovy sobre dictados stoner. 

Rezumando aroma a 70’s “Black sheep blues” contiene momentos llenos de garra y rugosos riffs heavy-blues. Sus desgarradores momentos muestran el lado más áspero de la banda. Sobre ritmos más propios del desierto, la producción del tema hace que brille con luz propia en esas ondulaciones repletas de rabia, mientras los riffs nos golpean una y otra vez.  

“I’m on fire” sube el nivel aún mas si cabe. Sus pegadizas melodías están diseñadas para abrir en canal al oyente. Sobre desgarradores tonos que denotan una cierta tristeza se elevan entre voluminosos ritmos desérticos para acariciarnos con lamentos evocadores. Un tema denso y pesado marcado nuevamente por esas maravillosas armonías vocales y unos riffs llenos de gancho.

Bajo una ambientación rural de interior fuerte, “Bad circulation” camina entre delicadas melodías bajo punzantes riffs logrando un tema equilibrado. Salpicado de alguna pincelada psych la frescura evoca el sonido de los 90’s. Seguramente sea la versión más contenida del dúo, a pesar de no renunciar a esos arranques de garra con las guitarras envueltas en una neblina ácida. 

“Buffalo stomp” es puro hard-rock divertido y dicharachero. Con sus tonos entre macarras y melodiosos, sus ritmos siguen coqueteando con el stoner. Lleno de fuerza el tema es toda una bofetada que no desdeña esos cuidados arreglos vocales. Con un gran ritmo el tema escapa en una huida hacia adelante para derrochar algunos solos asesinos en su parte final, en la que se vuelve más diabólico. 

Con un aura místico, los tambores rituales y los acordes acústicos de “Can’t find my way home” consiguen crear un entorno hechizante. Aromas lisérgicos en un tema de rock primitivo y rural que camina por senda de la música americana con momentos pesados de gran fuerza entre ese clima chamánico y sus susurrantes voces.  

“Too young to die” parece una completa paradoja de la vida con sus tambores retumbando entre ramalazos de riffs crujientes y delicados melodías ensoñadoras que arrastran el tema a un escenario más pesado en el que el derroche de garra y fuerza es palpable. Muy en línea The Pictureboks,  no en vano estamos ante un dúo de similares características, el tema explota entre sus ensoñadoras armonías entre rugosos momentos que parecen arañar las paredes tratando de escapar.

Una de las versiones más incendiarias y ácidas del clásico de Cream, “Sunshine of your love” es uno de los grandes tesoros que esconde este “VOLUME II”. Interpretada como si estuvieran inmerso en pleno viaje de ácido, el tema es un regalo para los sentidos. Dejándose llevar por sus propias emociones, consiguen un tema redondo con esta personal y humeante versión. 

“Hole in my heart” rezuma ternura en tonos rurales a caballo entre Bruce Springsteen y Neil Young. La guitarra acústica y las delicadas y aterciopeladas melodías vocales. Un tema evocador de los lagos y bosques de su Minnesota natal con el sonido de la armónica creando un clima ideal con esas calmadas armonías acústicas.  Una canción llena de belleza y ternura y una cierta melancolía romántica.

En contraste con el tema anterior, “My cosmic love” flota entre atmósferas más ácidas. El trabajo de las voces sobre esos pesados y lisérgicos ritmos me trae a la cabeza a los suecos Maha Sohona en una versión americana. Otro hechizante tema que corrobora la gran calidad global que tiene este maravilloso álbum.  Sus nebulosas coloristas sobrevolando los tonos retros consiguen que el tema te atrape en sus fauces. 

“Reaper reprise”, con menos de un minuto sirve de epílogo a modo de réquiem con coros a capella sobre tímidos acordes acústicos que se diluyen como una premonición. 

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Reseña: SIENA ROOT.- “The secret of our time”

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Tres años después de la publicación de su último álbum “A DREAM OF LASTING PEACE”, los retro-rockers suecos SIENA ROOT publican “THE SECRET OF OUR TIME”, sin dejar de ser fieles al sonido que les lleva caracterizando desde hace veinte años. Creando cada canción de forma diferente consiguen que todo encuadre, siempre  intentando desarrollar y encontrar formas nuevas para ser creativos y de no hacer lo mismo una y otra vez. Seguramente estamos ante el álbum más logrado en años por una banda que continúa reinventándose constantemente. Un álbum conceptual, sobre la naturaleza humana y la relación con la tecnología y la realidad artificial en el que el blues, el soul y el folk aparece entre desarrollos más progresivos sustentados por su habitual sonido retro rock. Temas que nos seducen con vientos west-coast  y en los que conjugan las voces de dos magníficas cantantes como Zubaida Solid y Lisa Lystam, y que ha contado con la colaboración de grandes músicos como Stefan Koglek (Colour Haze), Johan Borgström o Lisa Isaksson, al margen de la habitual colaboración con KG West. Equilibrando los temas entre los riffs más pesados y la dulzura de suaves pasajes, siempre con la inestimable ayuda de la dupla de cantantes, nos ofrecen canciones llenas sentimiento. Con temas dinámicos, que son contenidos por dulces melodías dotadas de  una belleza aderezadas con esos tonos vintage que el órgano purpleliano siempre aporta. Si, SIENA ROOT abrieron nuevos horizontes en la escena retro-rock, y dos décadas después siguen estando en lo mas alto de la misma.  

Cada canción versa sobre diferentes temas relacionados con el ecosistema, donde la humanidad juega un papel importante. Además, el álbum articula una dura crítica a las respuestas rápidas y digitales a temas existenciales y filosóficos complicados. A pesar de las actuales crisis sociales, económicas y ecológicas causadas por el hombre, la humanidad juega un papel importante en el ecosistema de la tierra. Es la fe en la humanidad y en su inteligencia orgánica la clave para resolver las actuales crisis sociales, económicas y ecológicas.

Con una introducción pseudo-espacial, “Final stand” da paso al rock clásico que lleva caracterizando a los suecos desde sus inicios. La poderosa voz de Lisa se acompaña con pasajes de hard progresivo en los que el órgano y ciertos efectos que contrastan con los pasajes vocales. Si algo tiene este álbum que le hace destacar de sus últimos trabajos es la dupla de voces femeninas de Lisa y la nueva incorporación Zubaida. Con un buen tempo, el tema se muestra sólido a la vez que atmosférico. Sus potentes momentos hard elevan el tema para mostrar a la banda en toda su plenitud.  Al margen de la sólida base rítmica, las guitarras aparecen puntualmente, pero siempre con brillantez.

Por la senda del blues-rock y con una clara vocación retro-rock, “Siren song” con sus cadenciosos tonos vintage, y la fantástica combinación de voces,  resulta un corte de lo más pegadizo. El característico órgano purpleliano aparece entre finos y estilizados solos de guitarra para conseguir un corte redondo. Con cabalgatas sonoras o con momentos puramente blues, el tema van ondulando constantemente. 

“Organic inteligence”, uno de los temas que la banda nos adelanto hace semanas, está dominado por esa sensualidad que le aportan esas voces femeninas. Unas voces maravillosamente combinadas entre tonos vintage y que por momentos me evocan al registro de la mismísima Janis Joplin. Como si estuviéramos a comienzos de los setenta, los coros angelicales explotan con rabia. Sencillamente genial, el tema por si mismo hace que el álbum merezca la pena. Este es el sonido con el que los suecos se han forjado su leyenda como pioneros del rock con raices de los setenta.

Entre vibraciones mas propias del folk psicodélico, “Mender“, con sus susurrantes pasajes comandados por ese incisivo órgano retro parece querer elevarse. Un espejismo que se reafirma en la vocación sinfónica de sus ondulantes riffs. Samir, con su bajo mantiene el tiempo del corte, mientras el bucolismo vocal va tornándose mucho más adormentado al inclinarse hacia el blues. Con intensos momentos en los que la guitarra  aúlla cual lupus mirando a la luna, el derroche de sensualidad vocal hace que el tema nos arrulle en un canto de cuna de lo mas gratificante. Un bello tema lleno de matices.

Si en el conjunto del álbum, encontramos la faceta más folk y progresiva de los últimos tiempos de la banda, el hard-rock energico también tiene cabida. “In your head” parte vital con wah wah y ritmos más pesados que dejan espacio al lucimiento de la guitarra. El omnipresente órgano, en un segundo plano evoca a Purple como pocas bandas lo saben hacer. De la intensidad inicial, el tema reposa en la dulce voz por acolchados y seductores momentos. Los tonos folk se combinan con pasajes más progresivos por apacibles entornos llenos de frescura y una cierta melancolía. Si las voces duales en muchos momentos del álbum, la dualidad de órgano y guitarra aquí adquiere una nueva dimensión.

Divertido y lleno de frescura, “When a fool wears the crown”,  serpentea por espacios retro rock que acaban siendo seducidos por el registro blues de la voz. los coros pegadizos y el estribillo, así como el colorido ritmo nos traslada al corazón de los setenta.   Desde la sencillez, SIENA ROOT es capaz de construir temas de lo mas atrayentes, siempre incorporando algún elemento nuevo, aquí los virtuosos solo tanto de órgano como de guitarra nos hace viajar en el tiempo a la época dorada del rock.   

“Daughter on the mountains”, con sus bucólicos pasajes adornados con el sonido del sitar, camina entre acolchados prados mecidos por una suave brisa. La sensualidad vocal y los bellos acordes exóticos, nos llevan a campestres espacios en los que la voz, camina entre alfombras west-coast en línea Grace Slick. Aterciopelado y con un aura de misticismo, el lado más sensual y seductor se ve reflejado con brillantez. Uno de esos temas que acaba poniendo los pelos de punta con todo el sentimiento que trasmite. 

Nuevamente el sonido del sitar aparece en “Have no fear”. Sobre laderas folk psico-progresivas, la banda construyen el tema más experimental del álbum. Múltiples efectos y teclados atmosféricos. Tras los pasajes vocales del comienzo el tema se sumerge en una exploración instrumental que se aleja de la vocación de los cortes precedentes.  Aun así, el principal activo del álbum sigue apareciendo con esas voces con sabor a miel. 

Cerrando este fantástico trabajo, “Imaginary borders”, parte de pasajes sinfónicos rebosantes de bucolismo en vena west-coast para caminar lleno de sensualidad antes retomar los pegadizos riffs retro rock tan característicos de SIENA ROOT.  Otro tema con bellos momentos llenos de romanticismo con floridas melodías y una flauta en segundo plano que suaviza el ímpetu. Una atmosférica instrumentación escondida en forma de pseudo-balada  que se eleva con mesura. como si estuviéramos en el verano del amor, el tema irradia un optimismo y buen rollo muy apetecible.  También nos ofrece buenos momentos de guitarra entre la envolvente brisa y derroche vocal. 

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Reseña: SLEEPWULF.- “Sleepwulf”

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Rindiendo pleitesía a guerreros del retro-rock, como Kadavar, Witchcraft o Graveyard, y con un acento a los primeros Jethro Tull nos llega una nueva oleada desde el norte de Europa de rock vintage atemporal de la mano de los suecos SLEEPWULF. Un trabajo en el que no hay una alquimia compositiva, pero en el todo fluye con naturalidad para obtener un resultado sobresaliente.  Cualquier amante de los sonidos retro y del rock de los primeros setenta se arrodillarán ante este álbum que tirará abajo las puertas de la escena underground.  Un trabajo basado en el blues y el doom en el que todo se hace sin forzar la máquina, sin excesos. Tres suecos y un escocés demuestran que comprenden completamente cómo utilizar la sabiduría y la fuerza de viejos titanes como Pentagram, Leaf Hound o incluso Cream, manteniendo ese sonido fresco y actual. Canalizado los sonidos sensuales de antaño con influencias modernas para crear un sonido pesado cargado de ritmos psicodélicos. SLEEPWULF logran prender una hoguera en la que se quemarán multitudes inmolándose en un aquelarre redentor. Canciones que tras escucharlas tararearás durante días una y otra vez, como un duendecillo golpeando tu cabeza sin poder quitártelo de encima. Con su sonido orgánico y un magnético bajo que en cada tema estimula nuestra base craneal haciendo que ésta oscile de lado al lado con cada riff. Nueve temas que construyen un bosque sonoro en el que los hongos mágicos parecen estar siempre presenten aportando sus dosis lisérgicas. A pesar de los negacionistas, lo retro y lo vintage sigue mas vivo que nunca, y aquí tenemos la prueba. 

Inspirado en gran medida del trabajo del reconocido ocultista John Dee, este álbum intenta reavivar su visión de un cosmos unido. “La luna y el sol de nuestra mónada desean que sus elementos, en los cuales gobernará la proporción denaria, se separen, y esto se hará con el ministerio de fuego”. Desde la concepción, cada aspecto de este álbum se enruta en estos principios básicos y se remonta a cada uno de estos fundamentos. ¡Todo el álbum fue grabado en vivo en el estudio, sin sobregrabaciones ni repeticiones! La portada es obra del padre del cantante, Iain Robertson, mientras vivía en el bosque cerca del lago Ness. El disco está disponible vía Cursed Tongue Records

“Wizard slayer” nos sirve de muestra para intuir el contenido del resto del álbum. Riffs retro-rock en una línea similar a la ofrecida por Kadavar. Serpenteando en su composición y una profunda voz sobre oscuras atmósferas más propias del proto-metal de los setenta. una estructura sencilla pero de los mas efectiva.

Ceñidos en esa vocación retro-rock, “Beast of collision” hace que los sonidos añejos cobren vida nuevamente con una gran frescura. Sin abusar de la pesadez, el hard-rock primitivo reaparece bajo atrayentes y pegadizos pasajes que inmediatamente el oyente puede empezar a tararear. Riffs reconocibles con alguna pincela progresiva y el blues omnipresente se adornan con unos buenos solos de guitarra en línea Leafhound. En todo momento la vivaz batería modula constantemente su ritmo en una persistente oscilación.

Cadente y sin estridencias, “Lucifer’s light”, cede el protagonismo sin discusión a esos tonos vintage que tan bien dominan los suecos.  Como si estuviéramos ante un tema compuesto hace cinco décadas, el blues y esos característicos sonidos retro se muestran frescos y plenitud. cierto es que como la mayoría de los temas, está construido sobre un único riff, pero la banda tienen la suficiente habilidad para moldear cada pasaje para que nada resulte monótono.

Incorporando más melodías, “Standing stones” escarba en el hard rock clásico de los setenta. Con acelerones y pegadizos riffs nos invitan a mover las melenas al viento. El tema pasa por distintos estados de ánimo descienden a pasajes en los que los tiempos medios dejan espacio a unas melodías vocales más cuidadas. Sin salirse de la senda retro-rock saben destacar los contrastes de sus sonidos hard. Una combinación que resulta efectiva para construir un corte divertido en el que las afiladas guitarras no faltan a su cita. siempre de improviso, pero cumpliendo a la perfección sus momentos de protagonismo. 

“God of the gaps”  es un breve interludio de minuto y medio en el que la melancolía se describe a través de acordes acústicos. 

El blues húmedo y fresco regresa (si es que se hubiera ido) en “Tumbling towers”. Riffs pegadizos y una voz que mira al pasado más que nunca bajo amables tonos, sin estridencias. Bajo esa gris atmósfera presente en todo el trabajo, las versátiles ondulaciones rítmicas persisten con la efectiva batería contrastando con los melódicos registros vocales en vena Kadavar

“Misty mountain” se construye bajo los auspicios del proto-metal de manual. Emergiendo nuevamente esos momentos Jethro Tull en un matrimonio con Sabbath.  Dualidad que se repite a lo largo del álbum adoptando alguna forma incluso medieval. De nuevo seducidos por el retro-rock, dejan patente su personalidad en estas lides. 

“Wicked man” utiliza un riff para construir el tema oscilando sobre él. La cálida voz blues y los repetidos riffs van poco a poco evolucionando hasta una mayor pesadez para a continuación descender a acolchadas praderas en las que brota el blues psicodélico de tiempos pasados.  

Por momentos uno puede pensar si estará escuchando un disco nuevo o uno lleno de polvo de la vieja colección de los setenta. Si por algo hay que destacar este debut, es por la maestría con la que construyen y ejecutan los temas, siempre con su propio carácter, sin complicarse demasiado la vida. 

Casi partiendo de momentos progresivos, “One eyed jailor” huele a campiña del norte, donde las huestes de Anderson dominaban años atrás. Oscilando y con un ritmo cadente, delicadas melodías fluyen con naturalidad integrándose en otro corte puramente vintage también en una línea similar al último trabajo de Kadavar

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TESOROS DEL SIGLO XX: GRAVY TRAIN.- “Gravy train”

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Entre las numerosas bandas nacidas en el Reino Unido a comienzos de los setenta se encontraban GRAVY TRAIN. Con Cuatro álbumes publicados, en 1970 realizaban su disco homónimo “GRAVY TRAIN”. A menudo comparados con Jethro Tull por la incorporación del sonido de la oscilante flauta, su estilo podríamos encuadrarlo en la escena heavy-progresiva, aunque no solo se quedan ahí. Ocupando un espacio entre los propios Tull y Black Sabbath, las guitarras fuzz y el peculiar registro vocal de Norman Barret no han tenido el reconocimiento que se legado realmente merece. Blues y elementos de jazz se entremezclan en su apuesta por el hard rock a la que añaden elementos del sonido Canterbury e incluso algún momento Pink Floyd, de hecho, el segundo tema del álbum se llama “Dedicated to Syd”, por lo que no existe margen para la duda. Esa combinación entre dulzura y garra hace del álbum una joya que debería de haber tenido un mayor reconocimiento y que quedó en el cajón del olvido debido a la cantidad de bandas que surgieron en aquellos días.

Si te gustan bandas como Jethro Tull, Lucifer Was, Blodwyn Pig, no deberías dejar pasar esto.  

“The new one” abre el álbum con ese sonido característico de los primitivos Jethro Tull, con la flauta dominando los espacios del tema. Cinco minutos que pueden sorprender a cualquiera que lo escuche por primera vez. Blues arcaico y elementos de jazz bajo un pegadizo ritmo.

Dedictated to Syd” parte cadencioso y cansino con la flauta y la guitarra poniendo los cimientos de un tema de gran complejidad con unos arriesgados momentos vocales. .

Esa flauta ensoñadora de J.D. Hughes camina por escenarios más propios del folk rock, para poco a poco ir construyendo un tema progresivo en el que las voces agudas se sobreponen a la voz principal. Aquí nuevamente podemos identificar el legado Tull a lo largo de sus siete minutos.

Pero sin duda es “Coast road” el tema que podría definir el álbum. Blues construido con ladrillos de una guitarra fuzz y el aromático sonido de la flauta caminando acompasadamente. Aquí encontramos la incorporación del saxo así como los teclados para sumergirnos en escenarios más propios del jazz rock y la psicodelia. La garra y sentimiento de la voz hace que el tema adquiera la profundidad del blues más desgarrador. Una melodía de esas que no puedes quitarte la cabeza es la base que soporta esa compleja estructura de la que tanto gusta la banda.

“Enterprise” estalla en una deflagración de hard rock y sonidos heavy progresivos en dos estratos diferentes. Fuertes guitarra en el fondo y la flauta revoloteando en una especie de jam controlada.

Instalado en ese escenario hard rock, “Think Of Life” se muestra como un tema lleno de frescura y fuerza. Fuzz chirriante y densos ritmos son complementados con las mejores melodías del álbum. Un corte pegadizo y robusto que no prescinde de los ornamentos tradicionales del folk rock, a pesar de ser un tema de puro rock enérgico.

El álbum cierra con “Earl Of Pocket Nook”, otro tema de puro hard-rock que cuenta con las florituras del característico sonido de la flauta. Potente y aireado, en él, la banda se permite alguna licencia progresiva al igual que en el resto del álbum en improvisaciones que alcanzan los quince minutos.

La banda estaba compuesta por Norman Barrett (voz y guitarra) Barry Davenport – (batería) J.D. Hughes (flauta, saxo y voces) Les Williams (bajo y voces),

Reseña: MOCAMAS.- “Frantic wings light bulb”

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El joven trío de Recife publica su tercer trabajo sin perder un ápice de frescura respecto a sus anteriores entregas. Un cóctel de sonidos retros con el blues en el horizonte que es construido con habilidad y destreza. Poderosos, dinámicos y refrescantes, sus temas nos evocan las vibraciones de los setenta con un toque añadido de exóticos sonidos tropicales en su sección rítmica. Sumergiéndonos en las profundidades psicodélicas la banda se mueve con una soltura admirable, nadando en esas aguas con precisión y siempre aportando altas dosis de heavy-blues a sus temas.  Estamos ante una banda desconocida para la mayoría, lo cual es to un aliciente para aquellos buscadores de tesoros entre la numerosa oferta de álbumes que se publican cada día. Ciertamente es una gran pena que la producción del disco no esté a la altura de la calidad de los temas que lo componen, pero esto es algo ya habitual cuando uno da sus primeros pasos en esto del rock and roll. De cualquier manera, ésto no debe de ser un obstáculo para tener grandes momentos con su escucha. Si te gustan los sonidos retro, el heavy-blues y la psicodelia seguro que encuentran espacio para disfrutar de  los magnéticos efluvios que contienen los surcos de  “FRANTIC WINGS LIGHT BULB” y su montaña rusa de sensaciones. 

Caminando por la senda del blues-rock con tintes retro,  “Monk waltz” serpentea entre vibraciones más propias de los setenta. Rítmico, atrayente, sus guitarras ácidas y su pulsante bajo lo van guiando entre momentos de puro hard-rock hacia espacios en los que el blues se apodera definitivamente el tema gracias a una ahogada pero atractiva voz.

Un cadente bajo sirve de presentación a “Please the senses”. Los característicos solos fuzzeantes de la banda entre una ahogada voz entre arrancadas y parones con tirabuzones de serpenteantes sonidos retro. Recostándose en momentos de cierta oscuridad con ese penetrante bajo la guitarra trata de cortar con su afilado sonido la densidad de las cuatro cuerdas, auténticas protagonistas del tema antes de que éste retome la senda del blues más humeante. Una compleja espiral psicotrópica aparece de una forma caótica para conseguir el efecto alucinógeno deseado en el tema más largo del álbum.

Un giro inesperado me sorprende en el siguiente tema.“Mariposa”, con una introducción con acordes acústicos se desarrolla entre aromáticos espacios de psicodelia. Una portentosa y cadente batería se contrapone entre una acústica llena de luz. dos minutos que dan paso a hirientes solos de guitarra que juguetean en un ir y venir que poco a poco va llevando el tema a escenarios más pesados. Una especie de jam instrumental en la que la batería es en esta ocasión la que soporta el peso de un tema que no falta a la cita con las guitarras ácidas. Efluvios psicotrópicos que aturden los sentidos del oyente con su blues-psych. 

“Molten stones” recupera el heavy-blues más arcaico y primitivo. Su cadencia rítmica eleva la intensidad lisérgica del tema anterior bajo una estructura sencilla pero bien trabajada que ondula constantemente repitiendo su ritmo. Rock y blues-rock añejo con aspecto poco pulido pero lleno de efectividad. Como en la mayoría de los temas del álbum, el corte cambia su vocación en la segunda parte del mismo hacia escenarios mucho más psicodélicos en los que los solos de guitarra tienen un gran protagonismo. Una especie de pausa para retomar en la parte final la misma estructura instrumental con la que comenzó.   

Mas heavy-blues encontramos en “Rest you know”. Difuso por la mejorable producción y por su propio sonido, evoluciona hacia espacios hard-rock sin perder sus raíces blues. Un ritmo repetido sirve de escenario para la representación de la psicodelia pesada de la banda.   Un tema rico en matices al combinar distintos estilos de una manera tan efectiva que pareciera que solo se ciñen a una estructura lineal.

Susurrante y retomando elementos nuevamente los acordes acústicos, “Said the cow” nos acaricia con sus notas. Unos acordes que son acompañados de efectos para reforzar su carácter alucinógeno. El sosiego nos eleva a estados de relajación que van describiendo caleidoscópicos entornos de pura psicodelia. Intrigantes pero fascinantes atmósferas que invitan a la expansión de la mente en un viaje astral en el que lo material pierde el sentido en beneficio de la exploración de otras dimensiones sensoriales.  

“I do believe” cierra el trabajo de una forma directa con sus riffs hard-rock. el retro-rock de origen setentero en estado puro. Un tema de pantalón de campana y melenas al viento. Directos, ácidos y llenos de blues suben las revoluciones tras el trance del corte anterior. 

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