Reseña: SIENA ROOT.- “The secret of our time”

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Tres años después de la publicación de su último álbum “A DREAM OF LASTING PEACE”, los retro-rockers suecos SIENA ROOT publican “THE SECRET OF OUR TIME”, sin dejar de ser fieles al sonido que les lleva caracterizando desde hace veinte años. Creando cada canción de forma diferente consiguen que todo encuadre, siempre  intentando desarrollar y encontrar formas nuevas para ser creativos y de no hacer lo mismo una y otra vez. Seguramente estamos ante el álbum más logrado en años por una banda que continúa reinventándose constantemente. Un álbum conceptual, sobre la naturaleza humana y la relación con la tecnología y la realidad artificial en el que el blues, el soul y el folk aparece entre desarrollos más progresivos sustentados por su habitual sonido retro rock. Temas que nos seducen con vientos west-coast  y en los que conjugan las voces de dos magníficas cantantes como Zubaida Solid y Lisa Lystam, y que ha contado con la colaboración de grandes músicos como Stefan Koglek (Colour Haze), Johan Borgström o Lisa Isaksson, al margen de la habitual colaboración con KG West. Equilibrando los temas entre los riffs más pesados y la dulzura de suaves pasajes, siempre con la inestimable ayuda de la dupla de cantantes, nos ofrecen canciones llenas sentimiento. Con temas dinámicos, que son contenidos por dulces melodías dotadas de  una belleza aderezadas con esos tonos vintage que el órgano purpleliano siempre aporta. Si, SIENA ROOT abrieron nuevos horizontes en la escena retro-rock, y dos décadas después siguen estando en lo mas alto de la misma.  

Cada canción versa sobre diferentes temas relacionados con el ecosistema, donde la humanidad juega un papel importante. Además, el álbum articula una dura crítica a las respuestas rápidas y digitales a temas existenciales y filosóficos complicados. A pesar de las actuales crisis sociales, económicas y ecológicas causadas por el hombre, la humanidad juega un papel importante en el ecosistema de la tierra. Es la fe en la humanidad y en su inteligencia orgánica la clave para resolver las actuales crisis sociales, económicas y ecológicas.

Con una introducción pseudo-espacial, “Final stand” da paso al rock clásico que lleva caracterizando a los suecos desde sus inicios. La poderosa voz de Lisa se acompaña con pasajes de hard progresivo en los que el órgano y ciertos efectos que contrastan con los pasajes vocales. Si algo tiene este álbum que le hace destacar de sus últimos trabajos es la dupla de voces femeninas de Lisa y la nueva incorporación Zubaida. Con un buen tempo, el tema se muestra sólido a la vez que atmosférico. Sus potentes momentos hard elevan el tema para mostrar a la banda en toda su plenitud.  Al margen de la sólida base rítmica, las guitarras aparecen puntualmente, pero siempre con brillantez.

Por la senda del blues-rock y con una clara vocación retro-rock, “Siren song” con sus cadenciosos tonos vintage, y la fantástica combinación de voces,  resulta un corte de lo más pegadizo. El característico órgano purpleliano aparece entre finos y estilizados solos de guitarra para conseguir un corte redondo. Con cabalgatas sonoras o con momentos puramente blues, el tema van ondulando constantemente. 

“Organic inteligence”, uno de los temas que la banda nos adelanto hace semanas, está dominado por esa sensualidad que le aportan esas voces femeninas. Unas voces maravillosamente combinadas entre tonos vintage y que por momentos me evocan al registro de la mismísima Janis Joplin. Como si estuviéramos a comienzos de los setenta, los coros angelicales explotan con rabia. Sencillamente genial, el tema por si mismo hace que el álbum merezca la pena. Este es el sonido con el que los suecos se han forjado su leyenda como pioneros del rock con raices de los setenta.

Entre vibraciones mas propias del folk psicodélico, “Mender“, con sus susurrantes pasajes comandados por ese incisivo órgano retro parece querer elevarse. Un espejismo que se reafirma en la vocación sinfónica de sus ondulantes riffs. Samir, con su bajo mantiene el tiempo del corte, mientras el bucolismo vocal va tornándose mucho más adormentado al inclinarse hacia el blues. Con intensos momentos en los que la guitarra  aúlla cual lupus mirando a la luna, el derroche de sensualidad vocal hace que el tema nos arrulle en un canto de cuna de lo mas gratificante. Un bello tema lleno de matices.

Si en el conjunto del álbum, encontramos la faceta más folk y progresiva de los últimos tiempos de la banda, el hard-rock energico también tiene cabida. “In your head” parte vital con wah wah y ritmos más pesados que dejan espacio al lucimiento de la guitarra. El omnipresente órgano, en un segundo plano evoca a Purple como pocas bandas lo saben hacer. De la intensidad inicial, el tema reposa en la dulce voz por acolchados y seductores momentos. Los tonos folk se combinan con pasajes más progresivos por apacibles entornos llenos de frescura y una cierta melancolía. Si las voces duales en muchos momentos del álbum, la dualidad de órgano y guitarra aquí adquiere una nueva dimensión.

Divertido y lleno de frescura, “When a fool wears the crown”,  serpentea por espacios retro rock que acaban siendo seducidos por el registro blues de la voz. los coros pegadizos y el estribillo, así como el colorido ritmo nos traslada al corazón de los setenta.   Desde la sencillez, SIENA ROOT es capaz de construir temas de lo mas atrayentes, siempre incorporando algún elemento nuevo, aquí los virtuosos solo tanto de órgano como de guitarra nos hace viajar en el tiempo a la época dorada del rock.   

“Daughter on the mountains”, con sus bucólicos pasajes adornados con el sonido del sitar, camina entre acolchados prados mecidos por una suave brisa. La sensualidad vocal y los bellos acordes exóticos, nos llevan a campestres espacios en los que la voz, camina entre alfombras west-coast en línea Grace Slick. Aterciopelado y con un aura de misticismo, el lado más sensual y seductor se ve reflejado con brillantez. Uno de esos temas que acaba poniendo los pelos de punta con todo el sentimiento que trasmite. 

Nuevamente el sonido del sitar aparece en “Have no fear”. Sobre laderas folk psico-progresivas, la banda construyen el tema más experimental del álbum. Múltiples efectos y teclados atmosféricos. Tras los pasajes vocales del comienzo el tema se sumerge en una exploración instrumental que se aleja de la vocación de los cortes precedentes.  Aun así, el principal activo del álbum sigue apareciendo con esas voces con sabor a miel. 

Cerrando este fantástico trabajo, “Imaginary borders”, parte de pasajes sinfónicos rebosantes de bucolismo en vena west-coast para caminar lleno de sensualidad antes retomar los pegadizos riffs retro rock tan característicos de SIENA ROOT.  Otro tema con bellos momentos llenos de romanticismo con floridas melodías y una flauta en segundo plano que suaviza el ímpetu. Una atmosférica instrumentación escondida en forma de pseudo-balada  que se eleva con mesura. como si estuviéramos en el verano del amor, el tema irradia un optimismo y buen rollo muy apetecible.  También nos ofrece buenos momentos de guitarra entre la envolvente brisa y derroche vocal. 

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Reseña: SLEEPWULF.- “Sleepwulf”

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Rindiendo pleitesía a guerreros del retro-rock, como Kadavar, Witchcraft o Graveyard, y con un acento a los primeros Jethro Tull nos llega una nueva oleada desde el norte de Europa de rock vintage atemporal de la mano de los suecos SLEEPWULF. Un trabajo en el que no hay una alquimia compositiva, pero en el todo fluye con naturalidad para obtener un resultado sobresaliente.  Cualquier amante de los sonidos retro y del rock de los primeros setenta se arrodillarán ante este álbum que tirará abajo las puertas de la escena underground.  Un trabajo basado en el blues y el doom en el que todo se hace sin forzar la máquina, sin excesos. Tres suecos y un escocés demuestran que comprenden completamente cómo utilizar la sabiduría y la fuerza de viejos titanes como Pentagram, Leaf Hound o incluso Cream, manteniendo ese sonido fresco y actual. Canalizado los sonidos sensuales de antaño con influencias modernas para crear un sonido pesado cargado de ritmos psicodélicos. SLEEPWULF logran prender una hoguera en la que se quemarán multitudes inmolándose en un aquelarre redentor. Canciones que tras escucharlas tararearás durante días una y otra vez, como un duendecillo golpeando tu cabeza sin poder quitártelo de encima. Con su sonido orgánico y un magnético bajo que en cada tema estimula nuestra base craneal haciendo que ésta oscile de lado al lado con cada riff. Nueve temas que construyen un bosque sonoro en el que los hongos mágicos parecen estar siempre presenten aportando sus dosis lisérgicas. A pesar de los negacionistas, lo retro y lo vintage sigue mas vivo que nunca, y aquí tenemos la prueba. 

Inspirado en gran medida del trabajo del reconocido ocultista John Dee, este álbum intenta reavivar su visión de un cosmos unido. “La luna y el sol de nuestra mónada desean que sus elementos, en los cuales gobernará la proporción denaria, se separen, y esto se hará con el ministerio de fuego”. Desde la concepción, cada aspecto de este álbum se enruta en estos principios básicos y se remonta a cada uno de estos fundamentos. ¡Todo el álbum fue grabado en vivo en el estudio, sin sobregrabaciones ni repeticiones! La portada es obra del padre del cantante, Iain Robertson, mientras vivía en el bosque cerca del lago Ness. El disco está disponible vía Cursed Tongue Records

“Wizard slayer” nos sirve de muestra para intuir el contenido del resto del álbum. Riffs retro-rock en una línea similar a la ofrecida por Kadavar. Serpenteando en su composición y una profunda voz sobre oscuras atmósferas más propias del proto-metal de los setenta. una estructura sencilla pero de los mas efectiva.

Ceñidos en esa vocación retro-rock, “Beast of collision” hace que los sonidos añejos cobren vida nuevamente con una gran frescura. Sin abusar de la pesadez, el hard-rock primitivo reaparece bajo atrayentes y pegadizos pasajes que inmediatamente el oyente puede empezar a tararear. Riffs reconocibles con alguna pincela progresiva y el blues omnipresente se adornan con unos buenos solos de guitarra en línea Leafhound. En todo momento la vivaz batería modula constantemente su ritmo en una persistente oscilación.

Cadente y sin estridencias, “Lucifer’s light”, cede el protagonismo sin discusión a esos tonos vintage que tan bien dominan los suecos.  Como si estuviéramos ante un tema compuesto hace cinco décadas, el blues y esos característicos sonidos retro se muestran frescos y plenitud. cierto es que como la mayoría de los temas, está construido sobre un único riff, pero la banda tienen la suficiente habilidad para moldear cada pasaje para que nada resulte monótono.

Incorporando más melodías, “Standing stones” escarba en el hard rock clásico de los setenta. Con acelerones y pegadizos riffs nos invitan a mover las melenas al viento. El tema pasa por distintos estados de ánimo descienden a pasajes en los que los tiempos medios dejan espacio a unas melodías vocales más cuidadas. Sin salirse de la senda retro-rock saben destacar los contrastes de sus sonidos hard. Una combinación que resulta efectiva para construir un corte divertido en el que las afiladas guitarras no faltan a su cita. siempre de improviso, pero cumpliendo a la perfección sus momentos de protagonismo. 

“God of the gaps”  es un breve interludio de minuto y medio en el que la melancolía se describe a través de acordes acústicos. 

El blues húmedo y fresco regresa (si es que se hubiera ido) en “Tumbling towers”. Riffs pegadizos y una voz que mira al pasado más que nunca bajo amables tonos, sin estridencias. Bajo esa gris atmósfera presente en todo el trabajo, las versátiles ondulaciones rítmicas persisten con la efectiva batería contrastando con los melódicos registros vocales en vena Kadavar

“Misty mountain” se construye bajo los auspicios del proto-metal de manual. Emergiendo nuevamente esos momentos Jethro Tull en un matrimonio con Sabbath.  Dualidad que se repite a lo largo del álbum adoptando alguna forma incluso medieval. De nuevo seducidos por el retro-rock, dejan patente su personalidad en estas lides. 

“Wicked man” utiliza un riff para construir el tema oscilando sobre él. La cálida voz blues y los repetidos riffs van poco a poco evolucionando hasta una mayor pesadez para a continuación descender a acolchadas praderas en las que brota el blues psicodélico de tiempos pasados.  

Por momentos uno puede pensar si estará escuchando un disco nuevo o uno lleno de polvo de la vieja colección de los setenta. Si por algo hay que destacar este debut, es por la maestría con la que construyen y ejecutan los temas, siempre con su propio carácter, sin complicarse demasiado la vida. 

Casi partiendo de momentos progresivos, “One eyed jailor” huele a campiña del norte, donde las huestes de Anderson dominaban años atrás. Oscilando y con un ritmo cadente, delicadas melodías fluyen con naturalidad integrándose en otro corte puramente vintage también en una línea similar al último trabajo de Kadavar

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TESOROS DEL SIGLO XX: GRAVY TRAIN.- “Gravy train”

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Entre las numerosas bandas nacidas en el Reino Unido a comienzos de los setenta se encontraban GRAVY TRAIN. Con Cuatro álbumes publicados, en 1970 realizaban su disco homónimo “GRAVY TRAIN”. A menudo comparados con Jethro Tull por la incorporación del sonido de la oscilante flauta, su estilo podríamos encuadrarlo en la escena heavy-progresiva, aunque no solo se quedan ahí. Ocupando un espacio entre los propios Tull y Black Sabbath, las guitarras fuzz y el peculiar registro vocal de Norman Barret no han tenido el reconocimiento que se legado realmente merece. Blues y elementos de jazz se entremezclan en su apuesta por el hard rock a la que añaden elementos del sonido Canterbury e incluso algún momento Pink Floyd, de hecho, el segundo tema del álbum se llama “Dedicated to Syd”, por lo que no existe margen para la duda. Esa combinación entre dulzura y garra hace del álbum una joya que debería de haber tenido un mayor reconocimiento y que quedó en el cajón del olvido debido a la cantidad de bandas que surgieron en aquellos días.

Si te gustan bandas como Jethro Tull, Lucifer Was, Blodwyn Pig, no deberías dejar pasar esto.  

“The new one” abre el álbum con ese sonido característico de los primitivos Jethro Tull, con la flauta dominando los espacios del tema. Cinco minutos que pueden sorprender a cualquiera que lo escuche por primera vez. Blues arcaico y elementos de jazz bajo un pegadizo ritmo.

Dedictated to Syd” parte cadencioso y cansino con la flauta y la guitarra poniendo los cimientos de un tema de gran complejidad con unos arriesgados momentos vocales. .

Esa flauta ensoñadora de J.D. Hughes camina por escenarios más propios del folk rock, para poco a poco ir construyendo un tema progresivo en el que las voces agudas se sobreponen a la voz principal. Aquí nuevamente podemos identificar el legado Tull a lo largo de sus siete minutos.

Pero sin duda es “Coast road” el tema que podría definir el álbum. Blues construido con ladrillos de una guitarra fuzz y el aromático sonido de la flauta caminando acompasadamente. Aquí encontramos la incorporación del saxo así como los teclados para sumergirnos en escenarios más propios del jazz rock y la psicodelia. La garra y sentimiento de la voz hace que el tema adquiera la profundidad del blues más desgarrador. Una melodía de esas que no puedes quitarte la cabeza es la base que soporta esa compleja estructura de la que tanto gusta la banda.

“Enterprise” estalla en una deflagración de hard rock y sonidos heavy progresivos en dos estratos diferentes. Fuertes guitarra en el fondo y la flauta revoloteando en una especie de jam controlada.

Instalado en ese escenario hard rock, “Think Of Life” se muestra como un tema lleno de frescura y fuerza. Fuzz chirriante y densos ritmos son complementados con las mejores melodías del álbum. Un corte pegadizo y robusto que no prescinde de los ornamentos tradicionales del folk rock, a pesar de ser un tema de puro rock enérgico.

El álbum cierra con “Earl Of Pocket Nook”, otro tema de puro hard-rock que cuenta con las florituras del característico sonido de la flauta. Potente y aireado, en él, la banda se permite alguna licencia progresiva al igual que en el resto del álbum en improvisaciones que alcanzan los quince minutos.

La banda estaba compuesta por Norman Barrett (voz y guitarra) Barry Davenport – (batería) J.D. Hughes (flauta, saxo y voces) Les Williams (bajo y voces),

Reseña: MOCAMAS.- “Frantic wings light bulb”

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El joven trío de Recife publica su tercer trabajo sin perder un ápice de frescura respecto a sus anteriores entregas. Un cóctel de sonidos retros con el blues en el horizonte que es construido con habilidad y destreza. Poderosos, dinámicos y refrescantes, sus temas nos evocan las vibraciones de los setenta con un toque añadido de exóticos sonidos tropicales en su sección rítmica. Sumergiéndonos en las profundidades psicodélicas la banda se mueve con una soltura admirable, nadando en esas aguas con precisión y siempre aportando altas dosis de heavy-blues a sus temas.  Estamos ante una banda desconocida para la mayoría, lo cual es to un aliciente para aquellos buscadores de tesoros entre la numerosa oferta de álbumes que se publican cada día. Ciertamente es una gran pena que la producción del disco no esté a la altura de la calidad de los temas que lo componen, pero esto es algo ya habitual cuando uno da sus primeros pasos en esto del rock and roll. De cualquier manera, ésto no debe de ser un obstáculo para tener grandes momentos con su escucha. Si te gustan los sonidos retro, el heavy-blues y la psicodelia seguro que encuentran espacio para disfrutar de  los magnéticos efluvios que contienen los surcos de  “FRANTIC WINGS LIGHT BULB” y su montaña rusa de sensaciones. 

Caminando por la senda del blues-rock con tintes retro,  “Monk waltz” serpentea entre vibraciones más propias de los setenta. Rítmico, atrayente, sus guitarras ácidas y su pulsante bajo lo van guiando entre momentos de puro hard-rock hacia espacios en los que el blues se apodera definitivamente el tema gracias a una ahogada pero atractiva voz.

Un cadente bajo sirve de presentación a “Please the senses”. Los característicos solos fuzzeantes de la banda entre una ahogada voz entre arrancadas y parones con tirabuzones de serpenteantes sonidos retro. Recostándose en momentos de cierta oscuridad con ese penetrante bajo la guitarra trata de cortar con su afilado sonido la densidad de las cuatro cuerdas, auténticas protagonistas del tema antes de que éste retome la senda del blues más humeante. Una compleja espiral psicotrópica aparece de una forma caótica para conseguir el efecto alucinógeno deseado en el tema más largo del álbum.

Un giro inesperado me sorprende en el siguiente tema.“Mariposa”, con una introducción con acordes acústicos se desarrolla entre aromáticos espacios de psicodelia. Una portentosa y cadente batería se contrapone entre una acústica llena de luz. dos minutos que dan paso a hirientes solos de guitarra que juguetean en un ir y venir que poco a poco va llevando el tema a escenarios más pesados. Una especie de jam instrumental en la que la batería es en esta ocasión la que soporta el peso de un tema que no falta a la cita con las guitarras ácidas. Efluvios psicotrópicos que aturden los sentidos del oyente con su blues-psych. 

“Molten stones” recupera el heavy-blues más arcaico y primitivo. Su cadencia rítmica eleva la intensidad lisérgica del tema anterior bajo una estructura sencilla pero bien trabajada que ondula constantemente repitiendo su ritmo. Rock y blues-rock añejo con aspecto poco pulido pero lleno de efectividad. Como en la mayoría de los temas del álbum, el corte cambia su vocación en la segunda parte del mismo hacia escenarios mucho más psicodélicos en los que los solos de guitarra tienen un gran protagonismo. Una especie de pausa para retomar en la parte final la misma estructura instrumental con la que comenzó.   

Mas heavy-blues encontramos en “Rest you know”. Difuso por la mejorable producción y por su propio sonido, evoluciona hacia espacios hard-rock sin perder sus raíces blues. Un ritmo repetido sirve de escenario para la representación de la psicodelia pesada de la banda.   Un tema rico en matices al combinar distintos estilos de una manera tan efectiva que pareciera que solo se ciñen a una estructura lineal.

Susurrante y retomando elementos nuevamente los acordes acústicos, “Said the cow” nos acaricia con sus notas. Unos acordes que son acompañados de efectos para reforzar su carácter alucinógeno. El sosiego nos eleva a estados de relajación que van describiendo caleidoscópicos entornos de pura psicodelia. Intrigantes pero fascinantes atmósferas que invitan a la expansión de la mente en un viaje astral en el que lo material pierde el sentido en beneficio de la exploración de otras dimensiones sensoriales.  

“I do believe” cierra el trabajo de una forma directa con sus riffs hard-rock. el retro-rock de origen setentero en estado puro. Un tema de pantalón de campana y melenas al viento. Directos, ácidos y llenos de blues suben las revoluciones tras el trance del corte anterior. 

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Reseña.- THOSE FURIOUS FLAMES.- “Heart”

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La banda Suiza con quince años de carrera a sus espaldas nos ofrece su quinto álbum “HEART”. Instalados en el rock clásico, el hard-rock, la psicodelia y el blues rock, ocupan y utilizan todos los estilos que reinaron en la década de los setenta para conseguir un sólido álbum. Siete atractivos temas con guitarras solventes, y una poderosa base rítmica que se ven marcados por el hipnótico órgano vintage que los envuelve. Frescura atrayente y una cadencia psicodélica en una personal apuesta que no solo es un viaje en el tiempo , sino que vive en la modernidad del siglo XXI. Poco conocidos por estos lares, este trabajo es una buena oportunidad para descubrir a una interesante banda que sorprenderá a mas de uno. Sonidos que resultan familiares y que contienen una fuerza sobrenatural en sus sus surcos.

“Children of the moon”, parte con un groovy rural en el que el blues-rock evoluciona a escenarios retro-rock. Ritmos y estribillos pegadizos con constantes cambios. Entre el hard-rock y el rock clásico al uso contiene un aroma lisérgico en su interior que se ve fortalecido por una buena voz. Ecos de stoner noventero y un órgano retro completan un tema divertido y de ritmos contagiosos al que difícilmente puedes resistirte. 

Un órgano heredero de John Lord y unos coros negroides de vocación funky marcan “Voodoo (the rythm of the ritual”. Un nombre obvio para un tema que podría haber compuesto Arthur Brown. Sólidos riffs que contrastan con ese sonido añejo que nos devuelve a los momentos mas bizarros de la década de los setenta. Elementos de viento que entablan una batalla con el órgano y la ardiente guitarra. El vodoo aparece sobre magnéticos pasajes que reflejan un auténtico ritual de magia negra que toma prestado algunos elementos afro-rock.

“Escape” sigue la senda del hard-rock stonerizado. Una cadencia vocal pausada sobre dinámicos y ondulantes ritmos crean un cuadro que es toda una huida hacia adelante en su sonido.  Una canción con un groovy contagioso que serpentea constantemente y que solo cede su ímpetu ante los dictados de su vocalista.

Cambiando el registro, los susurrante acordes de “Unknow song” crean una calmada atmósfera psicotrópica. un apacible tema en que el misterio se palpa. Hipnótico y envolvente parece ser un alto en el camino para retomar fuerzas antes de una nueva embestida.

Una introducción de órgano en “Under your spell” y una batería que desata las hostilidades nos llevan a un ejercicio de  hard-progresivo  con una voces que van transmitiendo distintos estado de ánimo. Siempre bajo un contagioso ritmo ondula en luminosos espacios retro que acaban oscureciéndose en simas psyco-blues.

“Hallucinogen Persisting Perception Disorder” toma el rock, el blues y el funk para meterlos en una coctelera a mezclarlos a toda velocidad. Un envoltorio cercano al stoner completa un resultado de corte retro-rock lleno de matices. Logrado tema psicodélico que se construye por la habilidad que tienen lo suizos en ensamblar todos esos elementos obteniendo un contagiosos y dinámico tema cuyo sonido resulta bastante familiar.

Naciendo de enérgicos riffs retro-rock, “Visions” nos ofrece otra faceta de THOSE FURIOUS FLAMES. La psicodelia oscilante y serpenteante se adorna con tonos orientales para dejarse llevar en un viaje lisérgico. Un paseo en el que el blues nos acompaña y cuyo destino final es una estación retro teñida de acidez.

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Reseña.- STEW “People”

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Ampliamente alabados con su Ep “HOT”, publicado en junio del pasado año, el trío sueco STEW nos presenta “PEOPLE”, su puesta de largo con el aval del prestigioso sello Ripple Music.  No podía de ser de otra manera y los mimbres que contenía “HOT” eran de absoluta calidad como demuestra el sólido cesto que supone este debut. Fuertemente influenciados por el blues-rock y al hard rock setentero (como buenos suecos), la joven banda construye once temas directos, sin artificios, que recuperan los momentos mas brillantes de la década de los años setenta. Irreverentes y sin complejos ejecutan los temas como si fueran unos veteranos. Fogosos y amantes del rock clásico construyen un trabajo sin rendijas, un álbum completo que recupera la esencia del mejor blues-rock hecho en los setenta. Influenciados por bandas como Led Zeppelin, Bad Company o los primeros Whitesnake, se visten claramente de Free cuando se sumergen en temas de puro heavy-blues. Una garra vocal que acompaña a una base rítmica inquebrantable que se ve enriquecida por unas guitarras ácidas que harían palidecer a algún músico con renombre. Toda una bofetada en la cara para aquellos que siguen manteniendo que ya no se hace música como antes, STEW les quitan la razón. El álbum fue grabado en vivo en el estudio Oktober Karlskoga en nueve días   con el ingeniero Jonas Ljungkvist.  lo que le da un toque de autenticidad y crudeza. Si, ya sabemos que Suecia es una fuente inagotable de bandas retro-rock, pero cuando te encuentras algo así, solo hay que pararse y disfrutar, sin complejos. Lo suficientemente versátiles para tocar todos los subgéneros, desde el boogie-rock, el blues-rock más ortodoxo el hard o incluso el rock sureño, siempre desde una mirada contemporánea en la que no falta algún guiño stoner. El resultado final del luminoso “PEOPLE”, es  mas, el que podría hacer una banda veterana que el de un debut, lo que le da un mayor mérito al gran gran trabajo hecho por estos jóvenes músicos.

El álbum se abre con una “Intro” de medio minuto con extraños efectos, para arremeter inmediatamente con en “Right on time” con riffs que irremediablemente hacen que Zeppelin venga a nuestra cabeza. Una cadencia retro y una voz áspera con unas cuerdas vocales paridas por el blues hacen que el tema fluya con naturalidad y efectividad.

“People”, avanza cadenciosos y potente sobre riffs retro-rock. Uno de esos temas con olor a whisky que vive del blues de garito de carretera. Ondulando en su estructura sirve de desarrollo para efectivos riffs hirientes y penetrantes que se sustentan en la poderosa batería de Nicklas Dahlgren. Si bien el tema nace de los sonidos blues-rock de los setenta mantiene una esencia actual, especialmente en esa base rítmica.

Instalados en el blues-rock mas rocoso, “Newborn” se balancea entre voces que serpentean entre el David Coverdale de los comienzos de Whitesnake y el Paul Rodgers mas desgarrado de Free. Una constante que se repite en muchos de los temas.

Sobre tonos sureños de indudable vocación zeppeliniana y momentos Bad Company, “Endless journey” parte del hard-rock clásico para descender a espacios mas grises y calmados. sus potentes y pegadizos riffs y la garra vocal tiran del tema hacia arriba. Un ir y venir entre la fuerza y el sosiego. La luminosidad que se nubla por momentos para recuperar soleados momentos con aires sureños con constantes cambios de intensidad en su desarrollo.

Directos a la yugular van los suecos en “Play the fool”. Vigorosos y descargando adrenalina, no se olvidan de mantener las melodías mientras la guitarra de Nicklas Jansson juega aquí un papel estelar. Nuevamente hard y boogie-rock con aroma stoner retro, manteniendo el groovy. Un corte que contagia buenas vibraciones y activa las articulaciones. por otro lado se vislumbra algún momento Purple en la manera de combinar los registros vocales. Como casi siempre el blues esta presente, aunque en esta ocasión de una manera más oculta.

El blues más ácido del álbum aparece en “Goddess”, en el que suaves melodías luchan por el protagonismo con solos psych en los que el wah-wah va construyendo un relato lisergicos entre una linea de bajo realmente poderosa. Seguramente el gran trabajo de Markus Åsland a las cuatro cuerdas tenga su origen en menores momentos vocales que puedan distraer todo su potencial. El corte acaba convirtiéndose en una jam que hace destacar el tema sobre el resto en cuanto a la capacidad técnica del trío.

La herencia Free vuelve a dar señales de vida en “Afraid gettin nowhere”. un tema de pantalones de campa que transmite sentimientos profundo. Por la senda del blues mas ortodoxo, la fuerza de las cuerdas vocales de Markus quedan de manifiesto en su faceta mas sensual, otro de los temas destacados de “PEOPLE”.

La fiesta y los ritmos contagiosas regresan con “Sweet and true”. instalados en el medio oeste, el boogie-blues mas pegadizo fluye luminoso con un fantástico tempo rítmico que invitan a un armoniosa danza.  Una batería en línea Bonham, guitarras que se desdoblan en solos hirientes y afilados. y la desgarrada voz acaban construyendo un sólido tema que mantiene el alto nivel de calidad presente en todo el álbum.

Menos salvajes y algo mas contenidos, “Fruits” deja paso a la melodía por encima de la fuerza salvaje.  Aún así, estos chicos saben como hacen retro rock sin que sus temas resulten anodinos. Aquí una estructura sencilla se colorea de guitarra más lisérgicas que juegan constantemente con el blues. Acostumbrados en los últimos tiempos a discos oscuros, “PEOPLE” esta instala en una luminosidad calurosa y borboteante como demuestra este corte.

Mucho mas seductores y tonos de balada campestre, los acordes acústicos de “Morning again”, y sus melodías campestres son un soplo de aire fresco con cantos de aves en un segundo plano mientras la guitarra sosiega toda la fuerza y rabia que derrochan en el resto de los temas. Un claro ejemplo de que lo de STEW no es casualidad y que la banda tiene mimbres para asentarse en la escena como una formación sólida y solvente.

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Reseña.- ZIOR.- “Before my eyes go blind “(The complete recordings)”

El sello Cherry Red Records publica una caja de cuatro cd’s con todas las grabaciones de los británicos ZIOR. Con el aliciente de que en su contenido se encuentra el álbum que la banda grabo bajo el nombre de MONUMENT así como un nuevo álbum grabado en 2.018 con el nombre de “SPIRIT OF THE GODS”. ZIOR nacieron a la sombra de la explosión del rock ocultista de los primeros setenta que practicaban bandas como BLACK SABBATH, BLACK WIDOW, o en línea Alice Cooper o Arthur Brown, pero también heredando los ecos de psyco-pop de bandas como Cream o The Troggs. Navegando entre aquellas aguas, tanto el blues-rock como el hard-rock y el proto-metal o los primeros pasos del rock progresivo se aprecian en sus composiciones. Muchas veces denostados por la versatilidad de unos temas que parecían no definirse en un estilo propio, lo cierto es que en su primer álbum, el homónimo ZIOR dejan patente su potencial.

Temas como “New land” en el que bellas melodías poppies soportadas en un omnipresente órgano se inclinaban hacia espacios más propios de Jethro Tull con la incorporación del sonido de la flauta en un guiño a las primeras bandas hard-progresivas británicas. Con registros vocales cercanos a Gary Wright (Spooky Toooth) no dudaban en ofrecer temas “Gimme love” en el que el órgano es eclipsado por incisivos solos de guitarra en tonos hard-blues tan al uso en aquellos años. Cortes netamente progresivos como “Quabala” (uno de los destacados) se codean con una psicodelia de pastelería como “Oh mariya” o la negroide “Your Life Will Burn” en la que se puede intuir algún eco a Santana. “Love’s desire”, Hard y blues junto a coros que se inclinan al soul y riffs potentes e incisivos con una cadencia rítmica pegadiza. “I really do” y sus tonos ásperos marca su incursión en el proto-metal en ebullición en la época. A pesar de que pueda considerarse con un álbum solo de canciones que no tiene nada que ver entre sí, es un reflejo de la confusión de estilos de aquel 1971 en que se publicó.

El disco 2 corresponde a “EVERY INCH A MAN”, álbum originariamente publicado en Alemania en 1973, cuando ya la banda se había separado y que ofrece la faceta mas pesada de la banda. Voces desgarradas y ritmos hard-rock bailables hacen de “Chicago spine” un tema a tener en cuenta, demostrando que cuando menos te lo esperas en un tema previsible aparecen esas guitarras asesinas que te dejan noqueado. Los ecos de Alice Cooper se reflejan en “Have you heard the wind speak” en un guiño al glam, antes de un giro de 180 grados a escenarios acústicos en “Time is the reason”. Blues -rock de libro en “Dudi Judy” o “Evolution”, rock and roll sucio en “Ride me baby” o “Cat’s Eyes”, éste más cercano al sonido de los Stones; pero siempre con un tono dicharachero y divertido. Ritmos contagiosos en los que el órgano tiene un menor protagonismo, excepto en el extraño e inquietante “Every kind of magic”. El ábum se cerraba con “Angel of the highway”, un tema poseído por el wah-wah ofreciendo la mejor versión de si mismos en un corte desgarrador.

Bajo el pseudónimo de MONUMENT, la banda realizó su mejor trabajo con el título de “THE FIRST MONUMENT”. Cuenta la leyenda que en realidad el disco se compone de unas grabaciones que hicieron borrachos, pero lo cierto es que es el álbum más progresivo. Voces teatrales cercanas a Mike Patto, y una densa instrumentación en la que la oscuridad del magnífico órgano lo envuelve todo. Por otro lado encontramos algunos guiños a The Stooges, especialmente en algunas voces. pero si hay algo que destaca especialmente en este álbum es el sonido de sus teclados. Heavy-progresivo de altos vuelos con guitarras brillantes que se intercalan como en “State flesh”. Rock and roll en “Don’t run me down”. Con bastantes episodios teatrales en pura línea Arthur Brown, como “Give me life”  en la que los giros inesperados se suceden. Episodios pisco-progresivos en los que el envolvente sonido de los teclados nos adormece dejándonos en un estado de inconsciencia en “The metamorphosis tango”, o la mas apacible y lisérgica “Boneyard bume”.  La combinación del órgano pastoral frente a la agudas voces alternativas de “First taste of love” es solo el preludio a hirientes solos de guitarra ácida. Aquí está el verdadero poderío de la banda, la conjunción de esos elementos es uno de los valores de este trabajo. El álbum venía acompañado de un texto en el que se reflejan las conexiones de la banda con la brujería y el vudú. El álbum cierra con “I’m coming back” a ritmo de blues rock.

Al margen de que la caja contenga todas las grabaciones de ZIOR, tiene además el aliciente de contener en el CD 4 el álbum que grabaron a su regreso en 2.018,  “SPIRIT OF THE GODS”. Toda una sorpresa en la que la banda ejecuta temas que suenan a sesenta. Canciones con mucho tono negroide, y que conjugan tanto rock, blues, progresivo y sobre todo funk-rock. Oscuros temas en los que los teclados siguen sonando como hace cuarenta años. Un groovy especial que sigue la senda de la ceremonia del vudú que iniciaron al comienzo de los setenta. oscuros y experimentales en “The wicca maker”, con unos tambores tribales que inician el ritual. Ecos de Santana y Sly Stone en ·Crowman rises”, con un órgano penetrante y voces negroides. Blues-rock pantanoso en “Earth hell & fire” en línea Dr. John. Fuzz y voces salidas de ultratumba a ritmo de funk-rock en “Release the dogs”. La oscuridad de sus dos primeros álbumes se convierte ahora en un ritual de magia negra en el que no faltan temas bailables como “Eastwood bugsy” o oscuros pasajes psico-progresivos como “Sabbath 8” en el que dejan su impronta ocultista. Hard y rock enérgico en “Scorpion”, un tema que lleva el ritmo en las venas. no faltan temas puramente setenteros como “Storm chaser” en el se travisten de Grand Funk Railroad, con esos teclados penetrantes. En definitiva un sorprendente álbum que no desmerece de sus primeras grabaciones manteniendo la obscuridad, aunque ahora tenga matices distintos.

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