Reseña: ELLIS/MUNK ENSEMBLE.- “San Diego Sessions”

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Si unes a dos talentos llenos de virtuosismo como Jonas Munk (CAUSA SUI) a la guitarra y Brian Ellis (BRIAN ELLIS GROUP, ASTRA, PSICOMAGIA) a los teclados, y  les acompañas de una corte de músicos de lo más granado de la escena de San Diego como Dominic Denholm (bajo) (MONARCH) Thomas DiBenedetto (Batería / guitarra) (SACRI MONTI, MONARCH, ex-JOY) Anthony Meier (bajo, teclados) RADIO MOSCOW, SACRI MONTI), Dylan Donovan (guitarra) (SACRI MONTI, PHARLEE), Paul Marrone (batería) (RADIO MOSCOW, ASTRA, PSICOMAGIA, COSMIC WHEELS, BIRTH, BRIAN ELLIS GROUP) Andrew Ware (batería) (MONARCH), Trevor Mast (bajo)  (BIRTH, PSICOMAGIA, BRIAN ELLIS GROUP, ex-JOY), Conor Riley (teclados) (ASTRA, SILVER SUNSHINE, BIRTH), Andrew Velasco (percusión) (LOVE, THE CITY  & SPACE), Evan Wenskay (SACRI MONTI) y Kyre Wilcox (bajo) (TRUTH ON EARTH) dejándoles tocar con libertad en unas sesiones en la soleada California, la tormenta perfecta está servida. Una bacanal de ritmos con unos tambores atronadores entre una sangría psicotrópica de la guitarra y unas teclas vintage multicolor con elementos jazz y una cierta vocación espacial acompañan la orgía lisérgica que crean en cada tema. Temas que son como auténticos agujeros negros que acaban por atraparte en su interior y que son como un brebaje intoxicante que hace que durante cerca de una hora, nos olvidemos del mundo terrenal para embarcarnos en un viaje cósmico del que no querrás salir. Cortes exuberantes llenos de matices y sonidos  fluyendo libremente, sin ataduras, pero que acaban por conseguir que todo tenga sentido, y ahí está su mérito. 

Podríamos decir que estamos ante ese segundo álbum de PSICOMAGIA que tanto llevamos esperando. Al menos su contenido es el que yo me hubiera imaginado de esa segunda entrega que por ahora no ha llegado. La fé es lo último que se pierde.   

Si hay trabajos experimentales de estas características que su digestión no es del gusto de todos los públicos, en este álbum, ya seas fan de estos sonidos, o no, si lo pruebas,  acabarás completamente atrapado. Puede ser que teniendo en cuenta los antecedentes, cosas así solo pueden suceder en San Diego.  Con los roles bien definidos, Jonas nos ofrece una orgía psicodélica que es amortiguada por los teclados de Ellis, ofreciendo distintos aspectos, a veces espacial, otras progresivo, en muchas ocasiones jazz. Todo es válido y más si se hace de la forma en la que lo hacen estos talentosos músicos. Todo un brebaje embriagador de proporciones monumentales que nadie debería dejar pasar sin disfrutarlo.  

“SAN DIEGO SESSIONS” está disponible vía El Paraiso Records.

“The wedge” abre el álbum con los rebosantes tambores como preludio de una jam ácida en la que encontramos numerosos elementos progresivos. La libre creación en un tema psicodélico con un ritmo arrollador. Solos interminables entre teclados envolventes y efectos incesantes. Una bacanal de sonido que nos atrapa sin remisión en mundo en el que los psicotrópicos son el plato principal. Con una vocación avant-garde los teclados confluyen con los solos de Jonas en un viaje a los confines de la psicodelia más abrumadora. Con momentos casi espaciales, la travesía se convierte en tortuosa mientras los músicos lograr combinar pasajes mágicos con perturbadores momentos instrumentales. Toda una experimentación en la que los músicos parecen sentirse cómodos en esa orgía de instrumentos que por momentos parece anárquica pero que finalmente logra unir todas las piezas del puzzle con maestría. Un exuberante tema que fluye con brío pero cuidando los detalles.

En un escenario aparentemente más calmado, “Pauly’s Pentacles”, también con once minutos supone un nuevo paseo por atmósferas psicodélicas. En esta ocasión más cercanos a postulados espaciales, la sangría de la guitarra de Jonas produce una hemorragia de pasajes de mágica psicodelia con un trasfondo más sosegado. Pura acidez si, pero a la vez amortiguada con las dosis vintage de las teclas de Brian.  Un espacio cósmico en el que los músicos se mueven con facilidad tomándose un respiro del frenesí del corte anterior.  Mucho más narcótico y hechizante, el tema deja espacio para el lucimiento de esa dupla maravillosa que componen Jonas y Brian. Inspìrados en momentos hendrixianos, van creando una serie de capas superpuestas que elevan la intensidad del tema. Una evolución que vuelve a sumergirse en esa poción mágica llena de alucinógenos para ofrecernos un tema lleno de una intensidad no reñida con la belleza. Si el tema anterior conseguía atraparnos entre sus fauces, aquí el efecto narcótico nos lleva a un estado flotante en el que nuestros sentidos son estimulados en cada acorde, en cada nota. sin dejar espacio para la pausa el tema fluye y evoluciona por esos insondables entornos nebulosos ubicados en un lugar indeterminado de la galaxia en el que la magia surge espontáneamente.  

“Munk’s dream”, un título a priori muy evidente, nos hace presagiar un nuevo paseo por el lado más acolchado de la psicodelia. Con una cadencia rítmica algo más contenida, la guitarra de Jonas desprende belleza y magnetismo en cada nota, mientras Brian toma un papel secundario aunque fundamental para poner la guinda a ese ambiente de ensueño en el que se desarrolla el tema.

En “Electric saloon” se vislumbra un mayor peso de Ellis en la composición, aportando ese toque funk a la psicodelia florida. Con ornamentos jazz, el corte conjuga distintos estilos manteniendo sus genes psicotrópicos.   Aquí se percibe la influencia del sonido que lleva caracterizando a San Diego desde hace años. No en vano en el disco participa la flor y nata de la escena local, y eso, sin duda se hace sentir. Con la guitarra instalada en la psicodelia más vanguardista, y las teclas oscilando entre distintas vibraciones van tejiendo otro tema impactante y atrayente que nos sitúa en su parte final en los confines del universo entre una nueva bacanal de ritmos.   

Cada canción parece ser como un agujero negro que te atrapa para transmitirnos variadas sensaciones que lo alejan de la monotonía. 

“Bucket Drips” se sumerge más en una espacio jazz con complementos psicodélicos. susurrante y cauteloso, el tema va describiendo una atmósfera oscura e intrigante. Casi desde el silencio, despliegan sus virtudes en un escenario distinto al de los cortes anteriores. Jugando siempre con los sonidos en distintos estratos, aportan un tono vintage a los hechizantes acordes. Masajeando con cada nota, logran crear el sosiego y un estado sensorial de lo más gratificante. 

Alejándose aparentemente de la bacanal perturbadora, “Larry’s Jungle Juice” emerge con sosiego para ir convirtiendo su forma a una especie de free-jazz lisérgico que acaba por precipitarse en una nueva jam. La improvisación en estado va construyendo un hipnótico tema que va volviéndose más tormentoso a diferencia del sonido que le vió nacer. Por momentos, decantándose por el exotismo, extraños coros parecen presentarse como espectros momentáneos. Revolviéndose entre una nueva orgía de ritmos y solos en un ejercicio experimental de proporciones monumentales. 

“Stone Steps” cierra el álbum por un prado acolchado de psicodelia aromática con vocación cósmica. Sutiles pinceladas jazz se pintan en es cuadro caleidoscópico que van creando en esta nueva jam. elegantes momentos que contrastan con la virulencia de los tambores o la ambientación espacial. Por el lado más narcótico se van dejando llevar por ese viaje lisérgico con destino indeterminado. Dicen algunos que lo importante no es la meta, sino el camino. Pues aquí parece que siguen esa premisa, dedicándose a que cada nota, cada acorde, cada riff, sea único e irremplazable.  El final del tema me da razón, ya que acaba diluyéndose sin ningún final. ¿Será esto una puerta abierta a una nueva entrega?

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Reseña: MAUD THE MOTH.- “Orphnē”

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Siempre he sido de la opinión de que tanto en la vida como en la música, debemos de salir de nuestra zona de confort. El nuevo álbum de MAUD THE MOTH, (tercero de su discografia) es un claro ejemplo de las maravillas que puedes encontrarte si sales de escuchar la misma música siempre y te aventuras en nuevas propuestas distintas a las que estas acostumbrado. En “ORPHNE” no vas a encontrar ritmos pesados, ni solos afilados, ni ecos desérticos, pero si te vas encontrar con un álbum intimista e introspectivo lleno de sensibilidad que puede depararte algo mas de media hora muy placentera. Un álbum creado sin incidir sobre un género concreto, pero tratando de generar el ambiente idóneo para transmitir emociones y acercarnos a un mundo mágico e irreal en temas atmosféricos con cuidados elementos decorativos. Cualquier ornamento es válido para que las canciones escapen de la tradición estructural del pop y progresen como evocadores cuentos que beben estéticamente del jazz, la música clásica contemporánea, el avant garde, el soul y, más en espíritu que en forma, del metal. Siempre bajo una apacible atmósfera de oscuridad, los temas fluyen delicados, sensuales y llenos de emotividad gracias a una prodigiosa voz que se hace acompañar de los elementos justos para que nada parezca sobrecargado ni impostado.  “ORPHNE” es un álbum intimista, bello pero a su vez perturbador y sobre todo es el perfecto escaparate para descubrir la prodigiosa voz de Amaya, el verdadero pilar de este trabajo

Nacido en 2010 como el proyecto en solitario de la autora madrileña Amaya López-CarromeroMAUD THE MOTH ha evolucionado a través de varias formaciones pero siempre con el piano como elemento estructural en torno al cual se enroscan y crecen las capas y texturas vocales. 

“ORPHNE” (Ὀρφνή) u “oscuridad”, era una ninfa mítica que habitaba en el submundo de la antigua mitología griega. Este término comparte raíz lingüística con la palabra “huérfano” (ὀρφανός), que originalmente significa sin padre, afligido o desolado. Al vincular ambos términos, “ORPHNE” reflexiona sobre el desarraigo y la identidad brumosa de una mujer desterrada y fragmentada. Los papeles tradicionales de la familia y el apoyo familiar se consideran una luz que está ausente o se ha agotado, lo que fomenta un sentimiento de desolación y alienación de la sociedad.

Las elecciones estéticas en la composición, la letra y los arreglos están fuertemente inspirados en el romanticismo tardío, el art-deco y el surrealismo, como la Isla de los Muertos de Böcklin, las Metamorfosis de Segundo de Chomón, o las obras para piano de inspiración popular de Ravel. Orphnē escapa de lo mundano y se sumerge en un mundo fantástico y desconocido lo que pone los cimientos necesarios para una exploración del yo, el trauma, la pérdida y la parálisis emocional a través de la figura de la fábula.

El yo se define como algo eliminado del plano material que habita el mundo y el universo tal como lo concibieron los antiguos griegos, donde la tierra está encerrada en un firmamento y sostenida por los pilares de la tierra. El yo existe en un estado de ceguera e impotencia, pudiendo pasar a través de la porosa frontera del inframundo, que está a sólo unos metros bajo nuestros pies y no es exclusivo del reino de los muertos.

“Ecdypsis”  nos abre la puerta a una sal llena de clasicismo entre acordes de piano y violines entre bellas melodías de las que aflora la prodigiosa voz de Amaya. Bajo una atmósfera oscura predominante en todo el álbum y algún aroma mediterráneo se combinan elementos románticos llenos de fuerza con un cierto aire atormentado entre esa neblina sinfónica. 

Misterioso y casi minimalista, “The mirror door” se nutre de voces y coros susurrantes. Un canto melancólico tenue e intimista con una vocación atmosférica. 

A modo de interludio, “The stairwell” crea un misterioso ambiente narrativo entre registros líricos algo devocionales.  

“The abattoir” el sinfonismo se manifiesta sobre acordes llenos de un romanticismo clásico y una voz lírica que parte de la penumbra para abrirse paso a la luz. Intrigantes pasajes narrados contrastan con angelicales momentos de esa bella y bien trabajada voz. 

Entre una nebulosa inquietante a modo de apertura y atormentados pasajes de violín “Finisterrae” deja volar cual espectro las voces corales en un espacio algo tétrico del que aflora esa prodigiosa garganta bien arropada por sutiles coros con aires exóticos llegados de oriente con una instrumentación algo más intrincada. 

“As above, so below” es un canto lleno de la oscuridad omnipresente en todo el álbum. Nuevamente los juegos corales sobrevuelan la tenebrosa e inquietante instrumentación. 

Con una vocación jazz “Mormo as a well” conjuga ritmos más vivaces entre sus armonías clásicas. Un tempo diferente al resto de los temas, hace que me sienta confundido en un tema que por otro lado contiene una gran riqueza compositiva y que no termina de definir claramente su camino. 

El álbum cierra con “Epoxy bonds”, un tema que viven entre sombras y claros con una vocación de abrirse a la luz entre el profundo sonido de violines que ceden a armonías mas perturbadoras. 

“ORPHNE” es obra de Amaya López-Carromero (voces, piano, celeste, sintetizadores y percusión), Paúl González (batería), Guillaume Martin (guitarra), Alicia García (violín) e Iván Caramés (cello). La música y letra fue compuesta por  Amaya López-Carromero, los arreglos de cuerda fueron de Alicia García, correspondiendo los arreglos de batería a Paúl González y los de guitarra Guillaume Martin. Las baterias fueron grabadas por Jaime Gómez Arellano en Orgone studios, UK. Las voces y arreglos de cuerda se grabaron en Sonorous Studio (UK) por Amaya López-Carromero y Guillaume Martin y los pianos se grabaron en Reid Hall (UK)
El álbum fue mezclado y masterizado por Jaime Gómez Arellano en Orgone Studios 2019.
El arte de portada es obra de Charles Boisart correspondiendo el folleto interior a Anna Frigat.

“ORPHNE” está disponible vía La Rubia Producciones, Nooirax Producciones y Música Máxica.

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Reseña: CENTRE EL MUUSA.- “Centre el Muusa”

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No tengo mucho conocimiento sobre la escena underground de Estonia, pero me resulta gratificante saber que existen banda de la calidad que atesora CENTRE EL MUUSA en su debut homónimo. En activo desde 2.015 bajo el nombre de CENTRE ELECTRONIQUE MUUSA, el proyecto comenzó como un dúo electrónico vanguardista formado por Panfilov y Brodsky en 2018, a los cuales se unió Monika Erdman en el bajo y Aleksei Semenihhin a la batería.  Combinando electos de la música kosmiche con sus hipnóticos ritmos kraut, y altas dosis de psicodelia espacial en línea Hawkwind, nos presentan seis temas repetitivos que aturden nuestra neuronas. Bien sea en tortuosas epopeyas cósmicas o en espacios más ambientales, consiguen narcotizar al oyente con ese sonido aturdidor lleno de magnetismo.  Un álbum cósmico y tormentoso que combina muchas dosis de alucinógenos con su vocación espacial. Adormecedor y catártico, cada tema nos arrolla con sus repetitivos ritmos y una pulsante y atrayente línea de bajo entre sintetizadores y efectos envolventes. Gravitando en insondables espacios siderales los temas nos adormecen con su aturdidora y narcótica carga psicodélica. Coqueteando tanto con momentos avant-garde en los que el jazz se vislumbra tímidamente así como con otros en los que la música ambient tiene su espacio entre una instrumentación que se inclina hacia la frontera de la electrónica pero sin atravesarla nunca.   

Realizado por 4 músicos, incluyendo uno de los multiinstrumentalistas más creativos y prolíficos de Europa con es  Misha Panfilov. Es famoso por sus (principalmente) sencillos instrumentales de funk psicodélico y álbumes electrónicos de Misha Panfilov Sound Combo (Funk Night Records, EE. UU.), así como por el krautrock de Jazzy de Estrada Orchestra eb el mismo sello americano. Volodja Brodsky es cofundador de la banda y maestro en los sintetizadores de piano eléctrico y espacio Wurlitzer.

Grabado y producido por Misha Panfilov. Dominada por Jorgen Hermaste y disponible vía Sulatron Records en en vinilo turquesa 180 gramos, CD en Digisleeve en una edición de 500 copias cada uno a partir del 26 de junio.

“Turkefish” abre el álbum con los hipnóticos ritmos kraut tan presentes en todo el trabajo. Como herederos de Hawkwind, generan una odisea psicotrópica en una atmósfera espacial entre ritmos repetitivos y frenéticos. En esa turbia e insistente espiral insertan buenas guitarras llenas de acidez. Tras el fuerte empujón del comienzo, el corte frena bruscamente para gravitar entre efectos y sintetizadores por esos entornos siderales en los que se desarrolla. Variando algo la cadencia rítmica se torna mucha más lisérgico con sinuosos pasajes de bajo que van arrastrando al resto de los instrumentos para retomar la travesía. Entre coloristas pasajes de teclados nos acaban de renunciar al insistente y aturdidor ritmo. Toda una terapia que socava las neuronas del oyente con esa reiteración turbadora de ritmos casi robóticos para concluir en una especie de jam avant-garde con algún elemento free-jazz.

Con cierta sutileza y cambiando el tono del tema anterior “Glitter Bo” transcurre entre sosegados acordes que van constituyendo un entorno mas amable y reconfortante para el oyente. El magnético bajo mantiene ese tono hipnótico que es todo un santo y seña de la banda estona, entre pasajes de psicodelia reconfortando arropada por efectos flotantes que gravitan sin un aparente rumbo. Bellas melodías de guitarras fluyen con delicadeza creando un entorno cálido antes de elevar la intensidad en un nuevo despegue hacia los confines del infinito sideral. 

Recuperando los ritmos kraut, “Ain’t got enough mojo” se desarrolla bajo los dictados de la corriente kosmiche más ortodoxa  sin salir de esas insondables atmósferas siderales. 

El rock espacial con un cadente bajo y lleno de sintetizadores el el soporte de “Burning lawa”, si bien se dejan llevar por la psicodelia más profunda en un trace cósmico que nos sitúa en una dimensión paralela. Un tema completamente narcótico y turbio. 

Esa magnética y susurrante línea de bajo inicia “Mia” para mutar el carácter difuso por melodías mucho más progresivas y sugerentes. sus hechizantes momentos confluyen en insondables atmósferas exentas de gravidez. La calma del universo infinito va describiendo el vacío sideral con reconfortantes acordes llenos de magnetismo que acaban adormecernos en un plácido sueño.  Casi en un escenario de música ambient,   con fuerte carga psicodélica nos hacen flotar durante los ocho minutos que dura el tema. Cerrando el álbum, en “Szolnok”  con sus efluvios lisérgicos parecen trasladarnos a entornos más familiares. Con un mayor protagonismo de los pasajes de guitarra y una estructura mas compacta, se muestran más pesados y compactos sin perder su estela turbia y alucinógena. Mutando súbitamente a modo de alunizaje, los pasaje heavy-psych mas reconocibles coquetean con ritmos que se muestran más pesados. Un tema fornido que da un giro a su carácter apareciendo más rural gracias a unos acordes de guitarra que coquetean con el country entre la densa carga kosmiche. Un curioso giro que resulta de lo más atractivo efectivo para mostrar otra faceta de la banda. 

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Reseña: MARMALADE KNIVES.- “Amnesia”

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“AMNESIA” es el debut de la joven banda californiana MARMALADE KNIVES. Desde las montañas de Santa Cruz presentan un álbum en el que exploran los confines de la psicodelia con unas canciones ricas en matices en las que no faltan los ritmos kraut y los tonos exóticos. Un viaje a través de un mítico universo de rock cósmico, cubierto con densos chubascos de collage de sonidos abstractos y campos de freakouts de forma libre. Coloreados con melodías mágicas experimentan sonidos psicotrópicos herederos del legado de bandas como Amon Düüll, Electric Moon, Samsara Blues Experiment, o la primera etapa de Pink Floyd. La primera impresión que te ofrece al álbum es su sugerente portada. Hace años, sin la posibilidad de escuchar cualquier álbum vía Internet, en muchas ocasiones, comprábamos los álbumes solo por su portada, éste seguro que hubiera sido uno de ellos. Esa portada es el fiel reflejo del contenido de unos surcos llenos psicodelia ácida en los que los temas mutan en sus formas psicotrópicas. Unas canciones que despiden frescura y colorido con ritmos magnéticos y contagiosos que consiguen atraparte en un caleidoscopio sonoro en el que las guitarras varían sus acordes constantemente. Siempre creando un ambiente lleno de agradables fragancias que se complican hasta coquetear con momentos progresivos o incluso avant-garde. La calidad de estos músicos hace que los complicados desarrollos resulten de lo mas atractivos y gratificantes. Un álbum para degustar bajo la ingesta de alguna sustancia estimulante para la percepción de tu potencial psicotrópico., 

MARMALADE KNIVES surge como una colaboración entre los guitarristas Clinton Wilkins y Justin Spivey , explorando las profundidades psicodélicas. Wilkins pasó varios años estudiando con David First (aclamado compositor minimalista / microtonal y miembro de las leyendas de culto de la década de 1970/1980 de Nueva York, The Notekillers) y Spivey es un reconocido coleccionista / historiador de música psicodélica / progresiva del período original, escritor en el Reino Unido Moof Magazine, y colaborador reciente de composición de canciones para la película de culto underground The Yucca Sisters de Samuel Casebolt. La alineación de la banda finalmente se convirtió en un quinteto freak-rock ‘n’ rollers locales, incluidos el bajista Mark Robinson, el baterista Kyle Herrenkohl (TABERNACLE) y el teclista Nathan Warrick (APACHE DROPOUT). En el verano de 2018 rastrearon su álbum debut en Loud House Studio en Santa Cruz, y durante el año siguiente se realizó la producción y mezcla del álbum fue dirigida por Adam Kriney (THE GOLDEN GRASS / LA OTRACINA). “AMNESIA” está disponible en el sello italiano Electric Valley Records

Con una locución narrativa entre tenues pasajes psych, “Amnesia”, sirve de introducción a la explosión rítmica de “Rivuleting”. Algo más ocho minutos de intensidad en los que las guitarras se contonean llenas de sensualidad entre tonos exóticos. Con el soporte de una impactante línea de bajo el corte está repleto de psicodelia colorista y serpenteante. Ondulando con una seductora danza más propia de las mil y una noches en tema desprende mis matices. Toda una constante en todas las canciones que incluye este debut, para ofrecernos un arco iris multicolor lleno de tonalidades sobre un ritmo kraut. Un hechizo sonoro en el que queda patente la destreza de sus dos guitarras, siendo capaces de aromatizar con fragancias orientales sin que eso quite protagonismo al aura mística que el tema contiene. Estos chicos tienen una gran creatividad que hace que el tema se torne más oscuro en su parte final. Dando un giro a los acordes coloristas, convierten a través de oscuros pasajes en una exploración Avant-garde en la con los extraños sonidos le dotan de un tono enigmático.

Siguiendo con su exploración psicodélica, “Best laid plain” elige un entorno cósmico para desarrollarse. Bajo hechizantes melodías un enrome trabajo de bajo custodia desde un segundo plano el baile mágico de la dupla de guitarras. Como un martillo que no cesa de golpear una y otra vez, el corte se introduce en estancias más progresivas. Llegados este punto, los insondables espacios dejan espacio a una jam en la que los elementos jazz hacen acto de presencia. El tema parece pasar por distintos nudos, que le impiden avanzar, pero la banda se libera con solvencia.

Asentados en ese entorno cósmico, “Rebel Cryell” incide en la experimentación psicotrópica en atmósferas espaciales. Los sintetizadores y los efectos de las guitarras se confunden en para crean espacios más tenebrosos que los que nos habían mostrado previamente. Un sonido mas inquietante y aparentemente anárquico en el que los zumbidos aturdidores y narcóticos nos intoxican con sus variados matices. Una jam en toda regla.

“Xayante” retoma sonidos más clásicos en los que los ecos hard-psych se conjugan sobre unos ritmos kraut y una línea de bajo llena de hipnotismo. El tema es un espacio para el desarrollo de largos solos llenos de acidez. Narcótico, colorido y con un ritmo contagiosos, el tema parece inundarnos de sustancias psicotrópicas. Heavy-psych ácido e impactante en el queda reflejado un gran trabajo de las dos guitarras en una conjunción de técnica y de composición.

Misteriosos acordes a cargo del impresionante bajo abren “Ez ra”. El tema es toda una invitación a bañarnos en un mar de ácido que dilata nuestras pupilas y expande la mente. Hard-psych con solos floydianos entre ritmos más propios de una banda de jazz con guitarras flotando entre algodonadas nubes impregnadas en una lisergia expansiva. Los efectos y el vacío sideral son el escenario perfecto para la conclusión del tema con un trance psico-espacial.

“Astrology domine”, (ojo, nada que ver con “Astronomy Domine de Pink Floyd, que el nombre puede inducir a error) el corte más largo del álbum con sus diez minutos, se presenta con el espacio perfecto para la experimentación lisérgica de la banda. Por escenarios más propios de Amon Düll y con elementos progresivos van tejiendo un intrincado tapiz sonoro. Una línea de bajo que continúa infatigable en la tarea de atraparte de cada acorde con un hipnótico ritmo kraut que se repite una y otra vez acaba por arribar en oscuros espacios.  Un escenario que se presta a que la banda californiana nos golpee con riffs más propios de un Tommi Iomi espacial en un viaje de ácido. Sus envolventes efectos se fusionan con una combinación de pasajes floydianos en estancias kosmiche susurrantes. Todo un trance hipnótico que nos guía a caleidoscópicos paisajes sensoriales en los que las armonías de las cuatro cuerdas nos dejan en un estado catártico.

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Reseña: DAVI RODRÍGUEZ DE LIMA.- “Fantasma”

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Tras haber emigrado a Alemania desde su Brasil natal, DAVI ROGRIGUEZ DE LIMA ex-batería de la banda  indie ECOS FLACOS y de la banda de punk experimental ORANGE DISASTER, el tiempo pasado y las personas dejadas en su tierra, le hace entrar en un estado entre la neurosis y la paciencia, lo que le lleva a componer este álbum de nombre “FANTASMA”. Seres solitarios, perdidos entre mundos y burbujas, expatriados de la vida, la familia y los amigos. Ese egotrip se refleja en temas neuróticos en los que la psicodelia se muestra en su forma más turbia. Con crudos momentos proto-punk con guitarras sucias, temas con una base blues nebulosos y otros que transitan por espacios siderales creando tortuosas odiseas espaciales en vena HAWKWIND. El músico no reniega a nada, y es capaz de incorporar el sonido del saxo para crear pasajes avant-garde de tonos jazz.

Siempre bajo un prisma neurótico y aturdidor, que refleja todos sus miedos y sus tormentos. Una angustia fielmente captada en un álbum experimental que no será de fácil escucha para el gran público, pero que a los fans de la música noise y la  psicodelia experimental  puede darle grandes momentos, ya que sus surcos están llenos de matices y de vida. Todos los instrumentos y voces, así como la masterización y portada del álbum  han sido obra de Davi Rodriguez de Lima, siendo acompañado a las trompetas por Pedro Henrique Souza Rosa. 

El álbum se encuentra disponible vía Sulatron Records, un sello dado a dar cobijo a apuestas experimentales, y que con este álbum da un paso más allá ampliando su horizonte.

El músico nos da algunas pistas sobre su trabajo:

“Trabajar solo tiene sus altibajos. Autocrítica, soledad y presión junto con libertad, independencia y autoconciencia. El tiempo se convierte en una mezcla entre la neurosis y la paciencia”

Los fantasmas son normalmente seres solitarios, perdidos entre mundos y burbujas, expatriados de la vida, la familia y los amigos. “Esto es exactamente lo que he pasado en los últimos 8 años, un inmigrante brasileño construyendo una nueva vida en Alemania, aunque con fuertes lazos con Brasil”, dice, logrando mantenerse en contacto con su mundo brasileño a través de las redes sociales. En realidad sólo fortalece esta sensación de estar entre mundos. Mi presencia es intangible, realmente no estoy allí. Esas herramientas terminan reforzando esta sensación de estar vivo y muerto al mismo tiempo, este fantasma en el que me he convertido”.

El álbum nació como parte de la tesis de maestría de Davi en diseño de sonido, y por lo tanto es muy experimental en el concepto de producción ist. Los tambores, por ejemplo, no son realmente tambores: en realidad son un kit de batería autoproducido basado en muestras que utiliza ruidos y grabaciones de técnicas foley. “Grabé una amplia gama de sonidos, desde obras hasta latas de leche; cuando nada funcionó, golpeando una ventana hizo el truco”, dice. En lugar de un bajo, utilizó un sintetizador Moog e incluso construyó un amplificador de guitarra de tubo él mismo, con el fin de lograr diferentes timbres. “Todo parte de tomar riesgos. Concluye una cuestión de prueba y error, de experimentar, fracasar, intentarlo de nuevo y de fallar mejor”, concluye.

“Fantasma” brota de un manto de efectos y extraños sonidos que marcan el punto de partida una exploración lisérgica  en la que crudos riffs evolucionan entre un cálido registro vocal por una senda neo-psicodélica. Hipnóticos ritmos combinan esos elementos psych herederos de los sesenta con momentos noise bajo una atmósfera pseudo-espacial. El resultado es una extraña orgía sónica que recubre una apacible melodía que avanza con el caos a su alrededor.

Partiendo de algunos riffs pesado y ritmos kraut “Tamed” ofrece una curiosa combinación en la que los registros vocales proto-punk se ejecutan sobre una estructura de un tema de blues. Una arriesgada, pero brillante combinación que conjuga varios ecos llegados de los setenta sobre una desgarradora voz. Tema fornido, y rugoso.

Cambiando el registro y siendo seducido por un sonido kosmiche en vena Hawkwind “Off track” se desarrolla bajo sucias guitarras con una voz chillona y desgarrada con una clara actitud punk. Un vendaval aparentemente poco cohesionado que refleja el objetivo que el músico brasileño trata de transmitir.

Sumergido en atmósferas netamente psicodélicas, la neurosis aparece en “Eternal children”. Aturdidores con una chamánica voz conjugan vibraciones cercanas a los dictados “noise” ejecutadas a bajas revoluciones. Sus narcótico momentos van evolucionando, elevándose a entornos espaciales arropados por una multitud de efectos y distorsiones que acaban generando un shock neuronal.

“Grey times” nos sorprende con una extraña introducción con sonidos de sirenas tras las cuales llega una pausa. Tras el silencio se inicia una odisea espacial en las que sus crudos riffs me recuerda a Hawkwind. Siempre un punto de referencia para muchas apuestas de esta índole. Combinando esas turbias vibraciones con un carácter proto-punk nos ofrece un torbellino sónico que culmina con momentos en los que el jazz hace acto de presencia en su faceta Avant-garde. Una original forma de culminar un tema lleno de fuerza y en el que su sucio y chirriante sonido acaba resultando un estimulante.

La calma llega con “Neblina rosa”. Un tema construido sobre una base blues y en el que tímidos nebulosos acordes lo-fi acompañan el aguardentoso y chamánico registro vocal de DAvi. El tema se eleva entre la espesa humareda para tomar forma de blues pantanoso con un cadente ritmo y solos chirriantes llenos de acidez. Los coros envolventes ponen la nota de color en una fiesta etílica que me recuerda por momentos al mismísimo Tom Waits.  El resultado es un blues mugriento y narcótico.

Recuperando los crudos riffs, “Banalized” nos arrolla como un torbellino difuso usando un ambiente lleno de psicotrópicos sobre una base hard-blues adornados con esa voz proto-punk tan del gusto del músico brasileño. Como la gran de los cortes contenidos en el álbum, se convierte en un espacio para la experimentación en el que tienen cabida los momentos free-jazz con el sonido de las neuróticas trompetas antes de una muerte a mano de una poderosa e hipnótica línea de bajo en una aturdidora bacanal psicotrópica.   

El álbum cierra con “Filho”, un tema compuesto únicamente con la guitarra y la voz y que genera una curiosa simbiosis en la que el grave registro vocal son arrulla en contraposición con los repetidos acordes de una cruda y sucia guitarra. Siempre sorprendiéndonos, nunca puedes adivinar el camino que escogerá el tema en su avance. En esta ocasión, una guitarra con afilados solo se une a la fiesta retorciéndose en su parte final.

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