Reseña: THE THIRD MIND.- “The Third mind”

84283006_172009007573173_8926557133474889728_n

THE THIRD MIND es el proyecto de dos veteranos músicos de la escena californiana como Dave Alvin (THE BLASTER, X) y el multinstrumentista Victor Krummenacher (CAMPER VAN BEETHOVEN, CRACKER, MONKS OF DOOM) a los que se unieron David Immergluck (CAMPER VAN BEETHOVEN, COUNTING CROWS, MONKS OF DOOM) y Michael Jerome (RICHARD THOMPSON, BETTER THAN EZRA). para crear esta maravilla de debut que ve la luz vía Yep Roc Records. Un álbum hecho con la máxima de “Juntémonos y hagámoslo” y que refleja la frescura de unos grandes músicos dejándose llevar por su libertad creativa recuperando la banda sonora de su adolescencia y que se criaron a la estela de los sonidos west-coast, algo que queda completamente patente en los cinco temas del álbum. Jams psicodélicas hechas con ternura y espontaneidad sobre versiones de músicos tan dispares como la cantante de jazz Alice Coltrane, el músico folk Fred Neil, o la maravillosa folky canadiense Bonnie Dobson, BUTTERFIELD BLUES BAND, Roky Erickson y sus 13TH FLOOR ELEVATORS, y la esencia de las versiones que de alguno de ellos hicieron GRATEFUL DEAD o IT’S A BEAUTIFUL DAY manteniendo el espíritu del verano del amor. Con Hendrix como referente y la libertad de ejecutar las canciones sin ataduras, ofrecen su particular visión lisérgica de estos temas, tiñéndola con pinceladas jazz o folk. Una alocada idea con un resultado exquisito. Las palabras para describirlo sobran, ya que estamos ante un álbum sencillamente MARAVILLOSO que lo que pide es escucharlo con atención y empaparse de toda la sensibilidad y calidad que contiene.

“Journey in Satchidananda”, Con momentos drone de pausada psicodelia teñida con borboteantes efectos a modo de introducción se va construyendo un tema en el que el cadente bajo camina lentamente entre una psicotrópica neblina. Con el jazz como argumento, la banda transforma el tema en un espacio para la experimentación lisérgica. Esto es una constante en todo el álbum. Los acordes se van sucediendo con una parsimonia completamente narcotizante.

Con esa misma vocación psicodélica, se atreven desde e un reconfortante sosiego a versionar “The Dolphins”, tema de Fred Neil, versioneado previamente por  músicos de la calidad de Tim Buckley. Linda Ronstadt, o It’s a Beautiful day. Embarcándose en un viaje que recupera los bucólicos sonidos west-coast de los californianos con cálidos y reconfortantes registros vocales. Entre delicados coros angelicales, el manto psicodélico envuelve un tema de inequívoco carácter folk. Menos luminoso que la versión original, aquí los tonos grises predominan entre pinceladas coloristas. Lo cierto es que, aun manteniendo la esencia del original, consiguen transformarlo en un plácido paseo por la psicodelia más florida.

El siguiente tema, “Claudia Cardinale”, original de la banda, mantiene la línea de los cortes precedentes. Con ecos de guitarra clásica evocadores del Concierto de Aranjuez y una guitarra con un sonido que me evoca a Carlos Santana en modo sinfónico, consiguen mantener el halo lisérgico entre pasajes sinfónicos. El corte supone un magnifico escenario en el que su guitarrista puede desarrollar toda su técnica entre tenues atmósferas.

Ahora tomando como referente a Grateful Dead, “Morning dew”, el tema original de Bonnie Dobson. se viste de cálidas voces en vena folk para generan un susurro placentero con medidos acordes interpretados desde la pausa. Nuevamente el bucolismo más reconfortante nos acaricia con sus sedosas texturas. Una voz que no tiene nada que envidiar a grandes del folk como Joni Mitchel, o la misma Bonnie Dobson nos masajea con delicadeza entre brillantes solos de guitarra que vuelven a certificar el buen hacer de su guitarra. La belleza en estado puro sobre aterciopelados pasajes vocales. Ciertamente, al margen de la particularidad de la voz, el tema mantiene con acierto la esencia de los Grateful Dead en su dorada época del verano de amor con sus hecHizantes y mágicas voces y un crescendo que evoluciona con sosiego, sin prisa.

Con un aparente giro en su propuesta, Butterfield Blues Band son homenajeados con “East West”. Dieciséis minutos en los que el blues se une a la fórmula psicotrópica que con tanto acierto ejecutan. Tomando el formato de una jam ácida la improvisación hace acto de presencia sobre cadenciosos y efusivos ritmos. La larga duración del tema deja espacio al desarrollo de una bacanal de alucionóigenos en la que los lisérgicos pasajes se adornan con el sonido de la armónica. Evidentemente estamos ante un tema de blues, y ese elemento no podía faltar aquí al ser una de las señas de identidad que dio gloria a Paul Butterfield en aquella aventura junto a Mike Bloofield. Este pequeño giro no es un obstáculo para que mantengan el listón en una ejecución rítmica implacable a la que nada le frena. Manteniendo esa vocación west-coast, el corte fluye entre las aguas del blues que su funden con corrientes psicodélicas muy en la línea de Grateful Dead.

Dando un nuevo salto al vacío, “Reveberation”, el tema de 13th Floor Elevators“adquiere una dimensión más pesada. Con el blues en el horizonte se alejan del bucolismo mostrado en los temas anteriores para ofrecer un tema mucho más corrosivo. Sucios sonidos que nos intoxican en esa línea garaje-rock que mostraron los de Texas en sus tiempos de gloria.

https://www.facebook.com/thethirdmindband/

https://www.facebook.com/yeproc/

 

Reseña: MOUNT HUSH.- “Mount Hush

a2662363935_10

Mas de tres años después de que liberaran su jam “Interstellar Smoke”, MOUNT HUSH publican su álbum homónimo con la advertencia de que debemos ponernos cómodos, en silencio y escuchar.  Combinando el poder puro de las montañas con su belleza mística y conduciendo el pesado blues psicodélico a un nuevo hogar nos presentan un álbum en el que la mística habita entre atmósferas apacibles para degustar desde la calma,  y es que estos chicos siempre han tenido algo especial. Lleno de guitarras fuzz, profundos sonidos de bajo y un penetrante órgano hammond, cada tema se adereza con unas cálidas voces que lo impulsan emocionalmente. Jams lisérgicas con el blues en sus genes y un cierto aroma a setenta consiguen ofrecer grandes momentos de la mejor psicodelia pesada contemporánea. Entre tormentas que condesan los sonidos para el deleite y relajación del oyente en espacios que a veces se acercan al sonido de The Devil & The Almighty Blues o All Them Witches y otras veces se dejan llevar por el sendero abierto por bandas como Colour Haze o Causa Sui, pero siempre haciendo guiños a los sonidos retro de los años setenta.  Manteniendo el espíritu de grabación en vivo y combinando con la composición no lineal de sus comienzos, aparecen nuevas cimas de montañas más allá del horizonte. Temas sólidos que avanzan con parsimonia envolviéndonos en una mágica burbuja que acaba dejándonos con ganas de más. Sírvete una copa de buen vino, pon la luz baja y disfruta del viaje al interior de los Alpes.

“The ascent” nos ofrece una sombría psicodelia a través de relajados acordes con una reconfortable voz. Desde el sosiego y casi recitando el tema evoluciona sigiloso entre atractivos pasajes de guitarra con un aura similar al de The Devil & the almigthy blues.  Los teclados le aportan ese tono retro tan característico dentro de un elegante envoltorio.

Algo más perturbador, “Black moon” con sus riffs retro acompañados por ese órgano vintage. Un peregrinar por aguas psicotrópicas con oscilaciones de intensidad retro-stoner bajo tenues atmósferas de las que emerge una voz cautivadora e intensa. Sin perder su vocación lisérgica esos riffs de corte retro imprimen fuerza y carácter. El tema se sustenta en una guitarra que, sin ser deslumbrante, es el verdadero gen del que nace todo el corte. Una atmósfera heavy-psych envolvente y por momentos difusa colorea de tonos ocres un tema que adquiere consistencia con una gran intensidad melódica.

Avanzando por atmósferas psico-progresivas, “Shinewater” se va construyendo a través de delicados pasajes en los que la penetrante voz imprime un aura mística al corte. Sumidos en un ambiente introspectivo, la psicodelia más magnetizante va fluyendo de ese manantial inagotable de bellas melodías. Ese innato toque psicodélico persiste sin aspavientos a lo largo del tema.  Sin perder su aura apacible los registros vocales nos traen el legado de los setenta por una senda ya transitada por bandas como All Them Witches.

“Young blood, old mountain”, nace de poderosos y oscuros riffs stoner con un aroma añejo para ir dando cuerpo a uno de los cortes más pesados del álbum. Manteniendo los sombríos desarrollos, las melodías vocales se tornan más atractivas y pegadizas por la senda del rock de los setenta. Con una gran efectividad las voces se muestran de lo mas efectivas aportando un grado de fluidez entre los pesados riffs, dotándolo de una gran agilidad. Con un aura lisérgico la guitarra se muestra esplendorosa entre las nebulosas que aporta el sonido del órgano.  

Como tema más largo del álbum, “Summer song” muestra el carácter psicodélico de la banda. Los acordes de guitarra nos masajean con delicadeza mientras la cálida y reconfortante voz mantiene el clima de sosiego mientras la atmósfera en la que se desarrolla va explorando momentos psico-progresivos tomando prestados algún elemento stoner para dotar de cuerpo a los susurrantes pasajes instrumentales. He de destacar el grueso sonido del bajo entre el manto de los teclados en un sonido que se debate entre distintas capas mientras las guitarras se retuercen. Ritmos gruesos y juegos de voces con diferente vocación conviven en tema rico en matices que nunca pierde su carácter heavy-psych.

“Fuenf” nos ofrece otra mirada algo diferente gracias a la incorporación del sonido del saxo. Que aporta matices jazz-progresivo a un corte con cierto carácter kraut en sus ritmos. Modulándose entre atmósferas de neo-psicodelia y una estructura progresiva el tema se contonea moldeando sus formas. Sus lánguidas voces aportan un tono de bucolismo que se ve intensificado por el sonido de ese profundo órgano en segundo plano. La parte final se adentra en espacios siderales para acabar disipándose poco a poco.

Para cerrar el álbum, “Winter song” MOUNT HUSH toma la senda trazada por banda como Causa Sui con floridos y bellos solos de guitarra resplandeciente. Un magnético ritmo soporta los contoneos armónicos en un ritual de seducción que nos introduce en mágicos espacios llenos de belleza. Ecos Colour Haze que se nutren con ramalazos más propios del rock sureño llegado de los años setenta. Lo cierto es que el tema consigue atrapar al oyente por la suma belleza que contienen sus surcos. Un claro ejemplo del sonidos heavy-psych que podemos encontrar. Grandioso.   

https://www.facebook.com/mounthush/

TESOROS DEL SIGLO XX: GRAVY TRAIN.- “Gravy train”

frontcover001copy

Entre las numerosas bandas nacidas en el Reino Unido a comienzos de los setenta se encontraban GRAVY TRAIN. Con Cuatro álbumes publicados, en 1970 realizaban su disco homónimo “GRAVY TRAIN”. A menudo comparados con Jethro Tull por la incorporación del sonido de la oscilante flauta, su estilo podríamos encuadrarlo en la escena heavy-progresiva, aunque no solo se quedan ahí. Ocupando un espacio entre los propios Tull y Black Sabbath, las guitarras fuzz y el peculiar registro vocal de Norman Barret no han tenido el reconocimiento que se legado realmente merece. Blues y elementos de jazz se entremezclan en su apuesta por el hard rock a la que añaden elementos del sonido Canterbury e incluso algún momento Pink Floyd, de hecho, el segundo tema del álbum se llama “Dedicated to Syd”, por lo que no existe margen para la duda. Esa combinación entre dulzura y garra hace del álbum una joya que debería de haber tenido un mayor reconocimiento y que quedó en el cajón del olvido debido a la cantidad de bandas que surgieron en aquellos días.

Si te gustan bandas como Jethro Tull, Lucifer Was, Blodwyn Pig, no deberías dejar pasar esto.  

“The new one” abre el álbum con ese sonido característico de los primitivos Jethro Tull, con la flauta dominando los espacios del tema. Cinco minutos que pueden sorprender a cualquiera que lo escuche por primera vez. Blues arcaico y elementos de jazz bajo un pegadizo ritmo.

Dedictated to Syd” parte cadencioso y cansino con la flauta y la guitarra poniendo los cimientos de un tema de gran complejidad con unos arriesgados momentos vocales. .

Esa flauta ensoñadora de J.D. Hughes camina por escenarios más propios del folk rock, para poco a poco ir construyendo un tema progresivo en el que las voces agudas se sobreponen a la voz principal. Aquí nuevamente podemos identificar el legado Tull a lo largo de sus siete minutos.

Pero sin duda es “Coast road” el tema que podría definir el álbum. Blues construido con ladrillos de una guitarra fuzz y el aromático sonido de la flauta caminando acompasadamente. Aquí encontramos la incorporación del saxo así como los teclados para sumergirnos en escenarios más propios del jazz rock y la psicodelia. La garra y sentimiento de la voz hace que el tema adquiera la profundidad del blues más desgarrador. Una melodía de esas que no puedes quitarte la cabeza es la base que soporta esa compleja estructura de la que tanto gusta la banda.

“Enterprise” estalla en una deflagración de hard rock y sonidos heavy progresivos en dos estratos diferentes. Fuertes guitarra en el fondo y la flauta revoloteando en una especie de jam controlada.

Instalado en ese escenario hard rock, “Think Of Life” se muestra como un tema lleno de frescura y fuerza. Fuzz chirriante y densos ritmos son complementados con las mejores melodías del álbum. Un corte pegadizo y robusto que no prescinde de los ornamentos tradicionales del folk rock, a pesar de ser un tema de puro rock enérgico.

El álbum cierra con “Earl Of Pocket Nook”, otro tema de puro hard-rock que cuenta con las florituras del característico sonido de la flauta. Potente y aireado, en él, la banda se permite alguna licencia progresiva al igual que en el resto del álbum en improvisaciones que alcanzan los quince minutos.

La banda estaba compuesta por Norman Barrett (voz y guitarra) Barry Davenport – (batería) J.D. Hughes (flauta, saxo y voces) Les Williams (bajo y voces),

Reseña: ISLES OF MARS.- “Isles of mars”

a4213650809_16¿Eres amante de bandas como May BlitzLeadhoundCaptain BeyondSir Lord Baltimore o Graveyard? Si  la respuesta es SI, no deberías pasar por alto el debut de los alemanes ISLES OF MARCH.

Con la brújula puesta en los sonidos del proto-metal y el hard-rock setentero el trío de Manheim, compuesto por David S. (voces y guitarra) Dave Brechbilder (batería), Gregor K. (bajo) , sin impostar su sonido nos ofrecen su propia visión de aquellos gloriosos ecos. Siempre debemos de diferenciar cuando una banda trata de “copiar” vibraciones del pasado y cuando éstas nacen con naturalidad; aquí estamos en el segundo caso. No se trata de copiar y reproducir el sonido de los días pasados, sino de seguir su propio camino y disfrutar con la música hecha con honestidad y con sudor tras unos buenos ratos en el local de ensayo con unas cervezas haciendo lo que verdaderamente les gusta. Esa es la sensación que tengo tras escuchar este magnífico trabajo. Siempre es una alegría encontrarte con bandas así, con esta frescura desbordante y este sonido nítido en el que los instrumentos se respetan unos a otros, siempre en busca de una causa común. Todo con mesura, con ritmos llenos de dinamismo que van serpenteando incorporando distintos elementos que no hacen sino enriquecer cada tema. Con las suficientes dosis de proto-metal, de blues y de psicodelia consiguen su objetivo para deleite de todos nosotros con un solo pero…. Sus veinticinco minutos no son suficientes, ¡¡¡¡Quiero más de esto!!! Esperemos que esto solo sea el principio de más entregas,

“Psychopompos” abre sin miramientos con riffs retro bajo una dinámica base rítmica. Dejando claro por donde van los tiros, y con unos instrumentos sonando cristalinos van serpenteando por escenario de hard-rock clásico. Tonos retro sin estridencias y un aroma a blues adornado con vientos de psicodelia, construyen un tema a semejanza de los Graveyard que nos sorprendieron en sus comienzos. El sonido de wah-wah de la guitarra zigzaguea en un avance que jamás mira hacia atrás. Viejas vibraciones con un enfoque moderno. Instrumentos que toman su momento de protagonismo en beneficio de un objetivo común. Con la suficiente acidez como para estar hablando de hard rock estereotipado a pesar de que sus armonías puedan resultarnos conocidas. Un tema en el que todo suena fresco y cristalino a pesar de que los alemanes utilizan sonidos con mucha solera. La guitarra de David S. juguetea constantemente con tonos que abarcan la psicodelia y el blues mientras sus compañeros lo le pierden jamás de vista.   

Con cadentes ritmos más propios del proto-metal que todos conocemos, “Black tongue” me recuerda a esos crudos sonidos que ambientaban los primeros años de la década de los setenta en el Reino Unido. Contagioso y siempre ondulante, pero con la mirad apuesta en el horizonte conjugan coros y voces divertidas y pegadizas. Leves ecos Sabbath que dejan paso a solos ácidos en los que el wah-wah. Arrastra a la base rítmica. Un tema para subir el volumen y apretar el acelerador. Con dos partes bien diferenciadas pero amarradas con acierto, se dejan llevar por atmósferas más psicodélicas entre los poderosos ritmos proto-metal. Vibrante e infeccioso sus notas rezuman humo narcótico y estimulante a pesar de que sus riffs caminan como un paquidermo.

Una apertura purpleliana arranca en “Lady atrocity” para golpearnos con toda la energía hard. Oscilaciones en plena línea retro-rock ponen de actualidad aquellos viejos sonidos que nos enamoraron hace décadas. Estamos ante un tema primitivo que es suavizado por su vocalista David. Fluyendo de forma natural el tema recorre meandros y cascadas a lo largo del tema, fluyendo todo de forma natural. Una orografía ondulante que no se detiene ante nada, lo que no significa que encuentre remansos a su paso en los que ofrecernos su lado más lisérgico. Manteniendo el espíritu del rock cavernícola el corte es ejecutado con moderación. Uno de esos temas en los que uno no es capaz de encontrar fisuras.

En aguas algo más calmadas y con coloristas riffs netamente retro, “Fields of elysium” tardan poco en despeñarse sobre sus vitales ritmos en un catálogo de riffs pegadizos. Siempre dejando espacios para la calma y por una senda cercana a los primeros Atomic Rooster incorporan leves pinceladas psico-prog. Un leve toque de color entre el proto-metal casi ortodoxo que la banda practica con tanto acierto. Sin mirar atrás se despeñan por precipicios escarpados en los que las guitarras miran hacia los lados para buscar aromas psych que amortigüen el descenso con floridas fragancias llenan de frescura. Si ofreciendo poderosos riffs, los alemanes se encuentran en su ambiente, en estos escenarios más experimentales no le andan a la zaga. Brillantes momentos de psicodelia colorista adornan un tema con nervio, pero también con sentimiento y belleza.  

https://www.facebook.com/islesofmars/

Reseña: MOCAMAS.- “Frantic wings light bulb”

a3399299342_16

El joven trío de Recife publica su tercer trabajo sin perder un ápice de frescura respecto a sus anteriores entregas. Un cóctel de sonidos retros con el blues en el horizonte que es construido con habilidad y destreza. Poderosos, dinámicos y refrescantes, sus temas nos evocan las vibraciones de los setenta con un toque añadido de exóticos sonidos tropicales en su sección rítmica. Sumergiéndonos en las profundidades psicodélicas la banda se mueve con una soltura admirable, nadando en esas aguas con precisión y siempre aportando altas dosis de heavy-blues a sus temas.  Estamos ante una banda desconocida para la mayoría, lo cual es to un aliciente para aquellos buscadores de tesoros entre la numerosa oferta de álbumes que se publican cada día. Ciertamente es una gran pena que la producción del disco no esté a la altura de la calidad de los temas que lo componen, pero esto es algo ya habitual cuando uno da sus primeros pasos en esto del rock and roll. De cualquier manera, ésto no debe de ser un obstáculo para tener grandes momentos con su escucha. Si te gustan los sonidos retro, el heavy-blues y la psicodelia seguro que encuentran espacio para disfrutar de  los magnéticos efluvios que contienen los surcos de  “FRANTIC WINGS LIGHT BULB” y su montaña rusa de sensaciones. 

Caminando por la senda del blues-rock con tintes retro,  “Monk waltz” serpentea entre vibraciones más propias de los setenta. Rítmico, atrayente, sus guitarras ácidas y su pulsante bajo lo van guiando entre momentos de puro hard-rock hacia espacios en los que el blues se apodera definitivamente el tema gracias a una ahogada pero atractiva voz.

Un cadente bajo sirve de presentación a “Please the senses”. Los característicos solos fuzzeantes de la banda entre una ahogada voz entre arrancadas y parones con tirabuzones de serpenteantes sonidos retro. Recostándose en momentos de cierta oscuridad con ese penetrante bajo la guitarra trata de cortar con su afilado sonido la densidad de las cuatro cuerdas, auténticas protagonistas del tema antes de que éste retome la senda del blues más humeante. Una compleja espiral psicotrópica aparece de una forma caótica para conseguir el efecto alucinógeno deseado en el tema más largo del álbum.

Un giro inesperado me sorprende en el siguiente tema.“Mariposa”, con una introducción con acordes acústicos se desarrolla entre aromáticos espacios de psicodelia. Una portentosa y cadente batería se contrapone entre una acústica llena de luz. dos minutos que dan paso a hirientes solos de guitarra que juguetean en un ir y venir que poco a poco va llevando el tema a escenarios más pesados. Una especie de jam instrumental en la que la batería es en esta ocasión la que soporta el peso de un tema que no falta a la cita con las guitarras ácidas. Efluvios psicotrópicos que aturden los sentidos del oyente con su blues-psych. 

“Molten stones” recupera el heavy-blues más arcaico y primitivo. Su cadencia rítmica eleva la intensidad lisérgica del tema anterior bajo una estructura sencilla pero bien trabajada que ondula constantemente repitiendo su ritmo. Rock y blues-rock añejo con aspecto poco pulido pero lleno de efectividad. Como en la mayoría de los temas del álbum, el corte cambia su vocación en la segunda parte del mismo hacia escenarios mucho más psicodélicos en los que los solos de guitarra tienen un gran protagonismo. Una especie de pausa para retomar en la parte final la misma estructura instrumental con la que comenzó.   

Mas heavy-blues encontramos en “Rest you know”. Difuso por la mejorable producción y por su propio sonido, evoluciona hacia espacios hard-rock sin perder sus raíces blues. Un ritmo repetido sirve de escenario para la representación de la psicodelia pesada de la banda.   Un tema rico en matices al combinar distintos estilos de una manera tan efectiva que pareciera que solo se ciñen a una estructura lineal.

Susurrante y retomando elementos nuevamente los acordes acústicos, “Said the cow” nos acaricia con sus notas. Unos acordes que son acompañados de efectos para reforzar su carácter alucinógeno. El sosiego nos eleva a estados de relajación que van describiendo caleidoscópicos entornos de pura psicodelia. Intrigantes pero fascinantes atmósferas que invitan a la expansión de la mente en un viaje astral en el que lo material pierde el sentido en beneficio de la exploración de otras dimensiones sensoriales.  

“I do believe” cierra el trabajo de una forma directa con sus riffs hard-rock. el retro-rock de origen setentero en estado puro. Un tema de pantalón de campana y melenas al viento. Directos, ácidos y llenos de blues suben las revoluciones tras el trance del corte anterior. 

https://www.facebook.com/mocamas

  

 

Reseña: TOMBSTONE EYES.- “Land in the sky”

a0356254260_10

Rock psicodélico de aspecto freak y vibraciones heavy progresivas son los componentes principales del debut de TOMBSTONE EYES. Todo un plato gourmet para los amantes de las vibraciones de los setenta, pero que también gustan de los sonidos contemporáneos. Sin mucha información de la banda, lo que si percibo es un innato interés por las resonancias más freak de finales de los sesenta y los primeros setenta. Un órgano penetrante comanda los laberintos heavy-psych en los que nos introducen cada tema. Una herencia Atomic Rooster, con sutiles aditivos Blue Oyster Cult y una voz  perspicaz, que recuerda a Arthur Brown, así como la acidez de una guitarra afilada e incisiva construyen  temas extraños pero efectivos. Un magnetismo hipnótico que va minando nuestros sentidos y nos hace sumergir en esas logradas atmósferas vintage construidas en cada canción. Con el blues en sus genes apareciendo con sutileza en algunas notas y registros, el hard rock retro de vocación progresiva construyen éste debut en el que encontramos temas desiguales pero efectivos. Desde la paranoia de alguno de sus  temas,  más cortos, hasta los largos pasajes en los que la banda deja reflejo de todo su potencial. “LAND IN THE SKY” es un álbum que permite que cada uno de nosotros encontremos influencias de lo mas dispares en sus surcos, y precisamente ahí reside su grandeza. La capacidad de crear con la mirada puesta en el siglo pasado, y ser capaces de reírse de si mismos para ejecutar los temas de una manera aparentemente anárquica, dando pábulo a distintos estados de ánimo.

El profundo sonido del órgano hace de introducción en el minuto y medio de “Hydrogen fog”. Tras él las hostilidades se desatan con los dieciséis minutos de “Solar Barge”. Una marmita en la los psicotrópicos solos de guitarra conviven con un la contundencia de una base rítmica precisa. Aderezados con ese clásico sonido del órgano retro, las voces ecualizadas generan el ambiente lisérgico en el el que se desarrolla el tema. Un magnetismo envuelto en efectos corrosivos. El sonido más ácido de los setenta se desata con virulencia en un hipnótico tema con unos sólidos cimientos. Un gran trabajo de guitarra que serpentea y se estira hasta el infinito en unos magnéticos solos que se clavan en nuestra alma.  Aturdidores espacios de psicodelia pesada que son auténticos ecos de las vibraciones más narcóticas del pasado siglo. Esto suena a setenta sin remisión. Estamos ante un tema en el que los músicos de Chicago se dejan llevar en una bacanal de solos y efectos a modo de jam que acaba siendo ensamblada con total naturalidad.  Un caleidoscopio sonoro que ataca nuestras neuronas activando las partes mas aletargadas de nuestro cerebro. Tras la locura, un bajo que golpea como una maza en su yunque, en su pesado caminar. ritmo cadente y espacios cercanos al doom, entre efectos y efectos en un giro inesperado en la trama ácida propuesta por el cuarteto. La locura regresa en la parte final con riffs retro que se repiten mientras las cuerdas del bajo siguen siendo violentadas de una manera feroz. Tras esta embestida, cualquier cosa puede suceder. 

El órgano litúrgico de “Precession of The Sun” toma prestados elementos de John Lord o Vincent Crane para invitarnos a un viaje por las tinieblas. Primitivas resonancias guiadas por la magnética voz, bajo un repetitivo ritmo que ataca nuestras neuronas.   Un corte que camina cansino que deja espacio para el lucimiento de su poderoso bajista entre un aura auténticamente vintage. 

Con ecos proto-metal “Hungry ghost” imprime ritmos contagiosos y enigmáticos en atmósferas freak mas propias de otras décadas.  Un tema oscuro pero de ritmo contagioso y magnético. 

“Black knight satellite” entre espirales de teclados y sintetizadores regla efectos de vocación espacial. extrañas locuciones y elementos electrónicos anticipan una nueva embestida de riffs psicotrópicos en una nueva bacanal ácida. Una locura oscilante y extraña que no resulta desagradable a pesar de su compleja estructura de ciencia ficción. 

Otro tema de larga duración como “Walking shadows” recupera brillantes momentos de psicodelia progresiva en los que el saxo hace acto de presencia con un brillante protagonismo. Algunos momentos más propios del heavy-progresivo se entremezclan con pasajes hard-rock audaz. Los momentos freak vuelven a hacer acto de presencia en esa estructura vintage que está presenta en todo el álbum. Resulta curioso que conteniendo momentos tan bizarros, todo sea conjugado con la maestría con la que lo hacen los de Chicago.  

El cierre del álbum corresponde a otro escueto tema de menos de dos minutos. “Shadow’s rest” es una ida de cabeza en la que el dial se mueve, entre pasajes sinfónicos más propios de la música clásica. Siempre me resulta difícil entender este tipo de cortes y su significado, pero ahí están. 

https://www.facebook.com/tombstoneeyes/

 

Reseña: ZEREMONY.- “Acoustic sessions”

a1910773329_10

Atrapados por el espíritu de los setenta, el trío alemán ZEREMONY nos sorprende con un segundo álbum en este año. Se trata de un trabajo acústico en el que recuperan versiones de temas ya publicados como She sang a Song to me”, “You are evil”, “Oak leaves” o “Where have you been?” dándoles un nuevo enfoque desenchufado sin que por ello pierdan en absoluto su esencia, y en el que también encontramos temas nuevos interpretados de forma acústica. El nombre del álbum es lo suficientemente obvio como para mas explicaciones, lo que sí habría que resaltar es que los temas no pierden un ápice de su espíritu indomable por este sosegado enfoque. Pocas bandas en la escena retro-rock saben tener su estilo propio reflejando las vibraciones de los dorados años setenta sin tratar de ser un clon. Como gran aliciente, los temas inéditos nos hacen intuir como podrían sonar esas versiones electrificadas. Aquí el peso de su profundo órgano desaparece respecto a lo que habíamos comprobado en sus anteriores álbumes, pero sin embargo “ACOUSTIC SESSIONS” es todo un escaparate para la fantástica voz de Ilja Schneider, apareciendo con toda su garra. 

“Vintage boogie” un tema inédito, se sustenta en los dulces acordes de la guitarra, con un aura especial creado por el sonido del acordeón (o al menos es lo que intuyo). voces desgarradas que se modulan con maestría sobre la sencillez de la guitarra acústica.  contagioso en su ritmo el tema oscila entre pausados momentos con elevaciones en la que la garra vocal de Ilja deja patente todo su potencial bajo esos tonos retro que tan bien saben ejecutar. 

La versión del tema incluido en su álbum “SOUL OF CEREMONY”, She sang a Song to me”, no desmerece de la original. Manteniendo el ritmo de la versión eléctrica, el órgano es sustituido por ese acordeón dotándole de una rudeza rural que no le hace perder su espíritu. 

“You’re evil” un tema eminente psicodélico, pierde en esta versión la acidez para mostrarse mucho más melancólico y atormentado que en la toma original de su primera “DEMO”, correspondiendo todo el peso a la desgarrada voz de Ilja, que por sí misma se echa el tema a sus espaldas. 

Los tonos retro de “Oak Leaves” y su espíritu hard-rock, se visten de sonidos folk sin perder la cadencia ondulante. Con aromas del medio-oeste el resultado es un tema que recupera la música tradicional con un aire festivo y contagioso en su ritmo.

“Secret Shelf” sigue la estela del tema anterior por la senda de una especie de country-rock con alma de blues sureño. El aroma de los pantanos se percibe en sus notas con el sonido del acordeón marcando el devenir del corte.

Otro tema nuevo, “Devilman” sigue anclado en los sonidos americanos, mostrando garra y fuerza en su aparente apariencia sencilla.  

Desgarradores momentos de blues y boogie-rock campestre nos ofrece “Into de fire”. La habitual agilidad del ritmo hace que a pesar de estar ante un tema acústico, su interior se encuentra lo suficientemente fornido para resultar un atractivo corte en el que la desgarradora forma de cantar presagia un gran potencial. Un tema que me gustaría escuchar en una versión electrificada. 

El blues-rock de tintes retro de  “Where have you been?”  tiene su sitio aquí. La misma estructura y ritmo pero en tonos más calmados. Con un carácter distinto va elevándose en ese sinuosos serpenteo  sobre esa cadencia repetitiva que es modulada por la hiriente voz. Todo un derroche de sentimiento.    

El peso del acordeón marca el devenir de “I Want You Tonight” en su apertura. Un tema de puro hard-rock en su versión desenchufada. Garra y fuerza en un corte divertido y dinámico a pesar de su presentación. Rock clásico de muchos kilates en sus surcos lo sitúan entre los destacados del álbum. Esperemos que pueda tener su versión electrificada próximamente por que su calidad lo merece. 

En modo balada campestre, “I got this feeling” nos seduce por la senda de música “americana”. Lánguidos pasajes en un tema que no parece ser una simple versión acústica, sino una canción que ha nacido así desde el inicio. Los acordes del piano protagonizan un susurrante y aterciopelado tema con sabor a setentas como el resto del álbum. 

https://www.facebook.com/zeremonyband/