Reseña: THE SONIC DAWN.- “Enter the mirage”

a1885223535_10

Cuarto álbum de la banda que probablemente haga la psicodelia mas elegante del momento. Reflejando los sonidos vintage de finales de los 60’s su apuesta sigue avanzando por la línea que marcaron en sus albumen anteriores. Dulces melodías en temas sosegados que aparecen envueltos en un manto ácido. En algún espacio entre el sonido más lisergico de THE BEATLES y sus compatriotas BABY WOODROSE, THE SONIC DAWN no bajan el listo con su nuevo álbum “ENTER THE MIRAGE”. Adornando sus temas con elementos west-coast, su suave forma de componer las canciones consiguen crear melancóLicos cuadros llenos de dulzura. Sus ácidos pasajes son el estímulo para aquellos a los que su sonido pueda parecerles demasiado “blando”. A estas alturas no debe ría sorprenderle a nadie la capacidad que el trío danes tiene para componer temas llenos de belleza y magia sobre ensoñadores espacios que siempre están envueltos en un manto de psicodelia reconfortante. Un sonido psicodelico que toma elementos del jazz en algunos momentos, o que se torna más sinfónico en otros, pero que siempre crean un gratificante espacio para la relajación.  En esta ocasión los exóticos aromas de oriente aparecen como ya vimos en alguno de sus anteriores trabajos, gracias a los sutiles acordes del sitar, dotando a los temas de ese aura de misticismo tan reconfortante. Aún con esos antecedentes, el álbum esta lleno de energía, una energía con la que tratan de llevar al estudio la fuerzas que tienen sus directos. La colaboración de Erik Errka Petersson con su órgano hammond, hace que encontremos mas temas en los que aparezca el sonido que recupera el legado de  Ray Mankarek , con esos tonos “vintage”, tan característicos, y que en esta ocasión quita protagonismo a las guitarras como elemento diferenciador respecto a sus anteriores albumes. Habrá quien pueda preguntarse, ¿Es mejor o peor que el resto de sus álbumes? Yo les diría: “Es un álbum de THE SONIC DAWN”, y a estas alturas, ya sabemos lo que eso significa, calidad, elegancia y belleza en cada canción.  

El tema general en el álbum es la libertad. Se trata de visiones que pueden parecer demasiado distantes para ser reales, pero solo aquellos que realicen el viaje lo descubrirán realmente. Su cantante y guitarra, Emil Bureau, nos explica como surgió el álbum: Primero perdí a mi padre, luego perdí mi trabajo y finalmente perdí mi voluntad de ser un servidor de cualquier cosa que no sea paz, amor y libertad. Debería ser simple, pero en este mundo no lo es. En lugar de volver al llamado camino de la carrera, que generalmente es un callejón sin salida, di un salto de fe, con el apoyo de la banda“.

Bureau pasó medio año en un frenesí de composición, generando no solo “ENTER THE MIRAGE” sino también un álbum en solitario en el género folk del que próximamente hablaremos. Para dar forma a estas ideas de canciones, el trío danés alquiló un espacio en la parte más sombría de Copenhague, estableció un estudio allí y se estremeció durante dos meses. Escuchas esa aspereza, presente como una actitud determinada de una banda muy unida. Con tres álbumes pasados ​​y unos 200 shows en su haber, la reputación de THE SONIC DAWN está a prueba de toda duda. 

Sin embargo, al final de su largo y laborioso proceso creativo, la banda estaba completamente en quiebra. Afortunadamente, su amigo y ex productor, Thomas Vang, les permitió mezclar el álbum en The Village Recording por la noche, después de sus propias sesiones.

THE SONIC DAWN son: Emile Bureau (voces, guitarra teclados, sintetizadores, flauta y sitar. synthesizer, flute, sitar, Jonas Waaben (batería y percusión y Niels Bird Fuglede (bajo). “ENTER THE MIRAGE” fue escrito, grabado y producido por THE SONIC DAWN, Erik Errka Petersson participó con su órgano hammond en “Soul Sacrifice” y “Join the dead”.

El álbum fue grabado en Voks Recording, habiendo sido mezclado por THE SONIC DAWN en Village Recording y masterizado por Hans Olsson Brookes en Svenska Grammofon Studion Mastering, (Goteburgo), correspondiendo el arte de la portada a el gran Robin Gnista. “ENTER THE MIRAGE” está disponible vía Heavy Psych Sounds.

“Young love oldf hate” nos presenta la psicodelia colorista con sabor a 60’s a la que ya nos tienen acostumbrados los daneses. La suave y cálida voz de Emile, convive entre coros recurrentes, sencillas armonías y reverberaciones con el sonido vintage del órgano en un discreto segundo plano.

En luminosos tonos hippies “Hit of acid” con sus armonías rurales y punzadas de guitarra y órgano ocasionales refleja el lado más sosegado del trío. En esta ocasión viajando hasta el verano del amor el sonido del órgano evocador de Ray Manzarek completa un tema en el que los acordes ácidos de la guitarra ponen el toque lisérgico.

Con vibraciones freak, “Loose ends”, más vivaz que los cortes anteriores y con el falseto de Emile en todo su esplendor, nos acaricia con delicadeza cuando su registro se vuelve más cálido. Un gratificante susurro que acaba por arrullarnos mientras el bajo de    nos golpea hipnótico en un tema ondulante que pasa de la luz a la penumbra psicodélica. Un aroma a incienso crea una atmósfera mística en su parte final en la que la guitarra parece apagarse entre lejanos acordes de sitar y un humeante órgano.

Esa presencia del sonido del órgano queda más patente en “Children of the night” El tema más experimental y en el que la voz se muestra menos complaciente. Un áspero y oxidado sonido de órgano en tonos retro envuelve los suaves y sencillos acordes de guitarra. Con momentos balbuceantes, el juego de guitarra y bajo se sucede entre un aura psicotrópica para descender lentamente hasta el ocaso.

“Shape shifter” en tonos más melancólicos hace que la psicodelia danesa se vuelva más intimista Un tema que transmite tristeza sobre tiernos pasajes algo mustios. Dando un giro, a la mitad del tema, THE SONIC DAWN se inclinan por pesados riffs que convierte la atmósfera mucho más densa.  Entre efectos la guitarra aula por momentos para emprender una senda psico-progresiva en su tramo final, en el que incorporan un cierto sinfonismo en ese ambiente psicodélico.

Con una introducción acústica llena de misticismo, “Enter the mirage” se eleva entre aromas orientales ofreciendo el registro mas grave de la voz de Emile, actuando casi como un loner folk.

“Soul sacrifice” con una oscura preparación inicial, se adentra en espacios psico-pop con muchas reminiscencias 60’s. El envolvente órgano vintage y una marcada línea de bajo custodían el particular sonido de la guitarra. Un tema bastante versátil en el que entre humo psicodélico se sucenden los solos y los efectos rebosantes de acidez. Fuzz, wah-wah, y ritmos anárquicos toman un camino que psicotrópico bajo los distados del legado de Manzarek.

Juegos vocales y ritmos rockeros con un toque funk es el escenario en el que se desarrolla “Join the dead”. Piano retro, ritmos contagiosos que invitan al baile en una ceremonia en la que los ecos west-coast habitan entre momentos rock, pop, siempre bajo tonos psicodélicos. Un curioso trabajo compositivo que hace que el tema parezca que mute constantemente entre un infatigable trabajo de batería.

“Sun drifter” se colorea de tonos vintage en una línea algo diferente a los cortes anteriores. Cálido y por momento con un sinfonismo country, serpentea entre un caleidoscopio multicolor que pasa por distintas fases cromáticas. Aunque pueda parecer que estos chicos son “blanditos”, tienen la capacidad para dotar a sus temas de un manto narcótico e intoxicante. Esto es la psicodelia.

El álbum cierra con “UFO”, tema en el que los ecos de la psicodelia pop de los 60’s crean un campo multicolor con susurrantes melodías entre un aturdidor sonido de órgano en un segundo plano.   

https://www.facebook.com/thesonicdawn/

https://www.facebook.com/HEAVYPSYCHSOUNDS/

Reseña: THE KUNDALINI GENIE.- “11​:​11”

a1414050742_10

Desde que lanzaran su primer álbum “REVERBERATION” en 2.017, los galeses THE KUNDALINI GENIE me han estado reconfortando con sus maravillosos trabajos de psicodelia relajada. Ahora, con su cuarto álbum “11:11” crean un nuevo mantra sonoro en el que las influencias de oriente se aúnan con ese típico sonido de la psicodelia pop de la segunda mitad de los años sesenta tan floreciente en las Islas Británicas. Temas hipnóticos que no se privan de tomar prestados elementos kraut para invitarnos a un viaje en el que estimular nuestros sentidos. Con unos maravillosos ganchos pop que hacen que las flores estallen en una explosión de color. Tonos místicos que los acarician con delicadeza y que en su interior esconden un gran trabajo compositivo. Desde la aparente sencillez, las canciones fluyen con gracia entre narcóticos pasajes que esconden un torbellino de sonidos. Siempre sin perder el control, nos evocan prados aterciopelados en los que reposar y dejar estimular nuestros sentidos. Un ensoñador éxodo hacia lugares sensoriales de auténtico confort espiritual. Es difícil abstraerse del hechizo de unos temas que son tan reconfortantes como una canción de cuna para un bebé. Trascendentes, brillantes y profundos, la elegancia con se ejecuta cada acorde de guitarra contrasta con el mantra que crean a su espalda a través de zumbidos hipnóticos que nos hacen ir más allá de nuestro cuerpo.

Los siete minutos de “Mantra”, el tema que abre el álbum, ya nos dejan en un estado de relajación del que no saldremos en el resto del álbum. Con evolutivos efectos de teclados y los exóticos acordes del sitar construyen un corte raga-rock con olor a incienso reconfortante. Melodías neo-psicodélicas que evolucionan lentamente en un eterno génesis que supone, como su propio nombre indica, el tema es todo un mantra para los sentidos. Sus ritmos kraut en línea Kikagaku Moyo se desenvuelven entre una neblina narcótica que se eleva a las alturas celestiales con gran intensidad hasta alcanzar el nirvana.

En una atmósfera más espacial y tonos psicodélicos, “The two draw killer” nos atrapa con su hipnotismo de corte kraut y esa delicada guitarra bajo melodiosas y cálidas voces neo-psicodélicas de fuerte ascendencia sesentera. Siempre con los zumbidos perturbadores en un segundo plano, la dulce y profunda guitarra nos acaricia con ternura. Un tema relajado que transmite confort y sosiego bajo altas dosis lisérgicas.

Instalados en la psicodelia pop de los años sesenta “Can’t get you out my mind” camina por el sendero de aquellos ecos, en una revisión contemporánea de aquellas vibraciones. Tambores más ruidosos y una armonía ensoñadora y más pesada pone el contrapunto a la calma. Un corte que se presenta con altas dosis de melancolía.

“You left it all behind” se ve arropada por un turbio sonido de órgano y un bajo más férreo y sólido. Una brisa narcótica y estimulante con un cadente ritmo sirve de alfombra a afiladas guitarras que recorren acolchados prados sonoros. Un paisaje florido y místico que crea un aterciopelada cuadro sonoro.

“The sky is falling (But the stars look good on you)” se desarrolla entre un bucolismo arropado por bellas melodías. Los acordes de los teclados nos arrullan entre mágicas, cálidas y susurrantes voces. Una combinación en la que la dualidad entre lo grave y lo seductor y delicado de la voz de Julia McTiernan/Kate, resulta de lo más efectiva. Los coros celestiales crean de nuevo una estampa llena de misticismo entre los aromas florales que tan bien saben utilizar los galeses. La destreza de su guitarrista aparece nuevamente de una forma sobresaliente con grandes pasajes.

“Sunrise” se viste de The Beatles más trascendentales creando un aura mántrica creando una envolvente atmósfera de psicodelia pop rebosante de misticismo. El tema fluye lentamente, sin prisa, entre profundos sonidos de unos teclados que crean una neblina narcótica. Toda una constante en la mayoría de los temas.

Para el cierre del álbum, reservan el corte de mayor duración. “You had it all”. Las canciones de larga duración suelen ser siempre un escenario en el que las bandas se dejan llevar y desarrollar todo su potencial. Si con el resto de los temas no hubiéramos tenido bastante, aquí la vocación psicodelia de inspiración en los años sesenta se manifiesta majestuosa y sin complejos. Entre la melancolía y la esperanza el tema se eleva en su intensidad entre armonías que ondulan con aspecto frágil, pero conteniendo un sólido interior. Su largo minutaje, permite como licencia la incorporación de una extraña lución final entre hipnóticos acordes que no llego a saber a qué corresponde.

https://www.facebook.com/TheKundaliniGenie/

 

Reseña: THE THIRD MIND.- “The Third mind”

84283006_172009007573173_8926557133474889728_n

THE THIRD MIND es el proyecto de dos veteranos músicos de la escena californiana como Dave Alvin (THE BLASTER, X) y el multinstrumentista Victor Krummenacher (CAMPER VAN BEETHOVEN, CRACKER, MONKS OF DOOM) a los que se unieron David Immergluck (CAMPER VAN BEETHOVEN, COUNTING CROWS, MONKS OF DOOM) y Michael Jerome (RICHARD THOMPSON, BETTER THAN EZRA). para crear esta maravilla de debut que ve la luz vía Yep Roc Records. Un álbum hecho con la máxima de “Juntémonos y hagámoslo” y que refleja la frescura de unos grandes músicos dejándose llevar por su libertad creativa recuperando la banda sonora de su adolescencia y que se criaron a la estela de los sonidos west-coast, algo que queda completamente patente en los cinco temas del álbum. Jams psicodélicas hechas con ternura y espontaneidad sobre versiones de músicos tan dispares como la cantante de jazz Alice Coltrane, el músico folk Fred Neil, o la maravillosa folky canadiense Bonnie Dobson, BUTTERFIELD BLUES BAND, Roky Erickson y sus 13TH FLOOR ELEVATORS, y la esencia de las versiones que de alguno de ellos hicieron GRATEFUL DEAD o IT’S A BEAUTIFUL DAY manteniendo el espíritu del verano del amor. Con Hendrix como referente y la libertad de ejecutar las canciones sin ataduras, ofrecen su particular visión lisérgica de estos temas, tiñéndola con pinceladas jazz o folk. Una alocada idea con un resultado exquisito. Las palabras para describirlo sobran, ya que estamos ante un álbum sencillamente MARAVILLOSO que lo que pide es escucharlo con atención y empaparse de toda la sensibilidad y calidad que contiene.

“Journey in Satchidananda”, Con momentos drone de pausada psicodelia teñida con borboteantes efectos a modo de introducción se va construyendo un tema en el que el cadente bajo camina lentamente entre una psicotrópica neblina. Con el jazz como argumento, la banda transforma el tema en un espacio para la experimentación lisérgica. Esto es una constante en todo el álbum. Los acordes se van sucediendo con una parsimonia completamente narcotizante.

Con esa misma vocación psicodélica, se atreven desde e un reconfortante sosiego a versionar “The Dolphins”, tema de Fred Neil, versioneado previamente por  músicos de la calidad de Tim Buckley. Linda Ronstadt, o It’s a Beautiful day. Embarcándose en un viaje que recupera los bucólicos sonidos west-coast de los californianos con cálidos y reconfortantes registros vocales. Entre delicados coros angelicales, el manto psicodélico envuelve un tema de inequívoco carácter folk. Menos luminoso que la versión original, aquí los tonos grises predominan entre pinceladas coloristas. Lo cierto es que, aun manteniendo la esencia del original, consiguen transformarlo en un plácido paseo por la psicodelia más florida.

El siguiente tema, “Claudia Cardinale”, original de la banda, mantiene la línea de los cortes precedentes. Con ecos de guitarra clásica evocadores del Concierto de Aranjuez y una guitarra con un sonido que me evoca a Carlos Santana en modo sinfónico, consiguen mantener el halo lisérgico entre pasajes sinfónicos. El corte supone un magnifico escenario en el que su guitarrista puede desarrollar toda su técnica entre tenues atmósferas.

Ahora tomando como referente a Grateful Dead, “Morning dew”, el tema original de Bonnie Dobson. se viste de cálidas voces en vena folk para generan un susurro placentero con medidos acordes interpretados desde la pausa. Nuevamente el bucolismo más reconfortante nos acaricia con sus sedosas texturas. Una voz que no tiene nada que envidiar a grandes del folk como Joni Mitchel, o la misma Bonnie Dobson nos masajea con delicadeza entre brillantes solos de guitarra que vuelven a certificar el buen hacer de su guitarra. La belleza en estado puro sobre aterciopelados pasajes vocales. Ciertamente, al margen de la particularidad de la voz, el tema mantiene con acierto la esencia de los Grateful Dead en su dorada época del verano de amor con sus hecHizantes y mágicas voces y un crescendo que evoluciona con sosiego, sin prisa.

Con un aparente giro en su propuesta, Butterfield Blues Band son homenajeados con “East West”. Dieciséis minutos en los que el blues se une a la fórmula psicotrópica que con tanto acierto ejecutan. Tomando el formato de una jam ácida la improvisación hace acto de presencia sobre cadenciosos y efusivos ritmos. La larga duración del tema deja espacio al desarrollo de una bacanal de alucionóigenos en la que los lisérgicos pasajes se adornan con el sonido de la armónica. Evidentemente estamos ante un tema de blues, y ese elemento no podía faltar aquí al ser una de las señas de identidad que dio gloria a Paul Butterfield en aquella aventura junto a Mike Bloofield. Este pequeño giro no es un obstáculo para que mantengan el listón en una ejecución rítmica implacable a la que nada le frena. Manteniendo esa vocación west-coast, el corte fluye entre las aguas del blues que su funden con corrientes psicodélicas muy en la línea de Grateful Dead.

Dando un nuevo salto al vacío, “Reveberation”, el tema de 13th Floor Elevators“adquiere una dimensión más pesada. Con el blues en el horizonte se alejan del bucolismo mostrado en los temas anteriores para ofrecer un tema mucho más corrosivo. Sucios sonidos que nos intoxican en esa línea garaje-rock que mostraron los de Texas en sus tiempos de gloria.

https://www.facebook.com/thethirdmindband/

https://www.facebook.com/yeproc/

 

Reseña. LUNA CRUISE.- “Luna cruise”

7583b599769127564380b84c0627b33e

Copando el primer puesto de nuestras recomendaciones semanales como álbum de la semana, el debut de la banda de Jacksonville, (Florida) LUNA CRUISE supone una de esas maravillosas sorpresas que uno se encuentra de vez en cuando.  De las tierras pantanosas en las que habitan numerosos reptiles, aparece una nueva re-encarnación del “Rey Lagarto” en la garganta de Kris Heironimus, su vocalista. Una joven banda que nace a finales de 2018, con un Ep previo y que rescata con su propia personalidad el peculiar y auténtico sonido de THE DOORS en su faceta más chamánica incorporando altas dosis de fuzz salidas de la guitarra de Sean Harris. Ningún amante de la banda liderada por Jim Morrison debería de perderse un álbum como este. Pocas veces una banda ha conseguido captar con tal naturalidad aquellos sonidos y sensaciones que a tantos y tantos melómanos nos llevan acompañando durante décadas. La psicodelia más nebolusoa y humeante como punto de inspiración de trece temas que suponen un tesoro en pleno siglo XXI. Cortes que serpentean sensualmente para trasmitir un conjuro que nos aturdirá y hará que bajemos la guardia para atacarnos con una virulenta fuerza.

Coloreados por el órgano retro de Marcus Herdon, en pura vena Manzarek, nos trasladan a finales de la década de los sesenta con un sonido envolvente y hechizante. Aún así, no estamos ante una pura copia ya que la banda toma elementos contemporáneos para hacer que el legado doorsiano brille mucho más.  Un debut completamente adictivo y lleno de matices a pesar de su aparente presencia lineal. 

Envolventes y oscuras atmósferas con el hechizo del gran chamán y una cadencia sosegada pero impactante y llena de rabia nos da la bienvenida en “Snake in the grass”.  si el registro vocal nos puede sorprender por el parecido al de Morrison, el desarrollo de fuzz de la guitarra junto a la firma base rítmica que aporta el bajo de  Jerry Mansell, y la batería de Zach Vannoy nos atrapa rápidamente. 

Las brumas pantanosas de “Xerxas” nos describen un misterioso relato en el que la psicodelia nos adormece con todo su poder. Un hipnotismo en el que la guitarra brilla con luz propia.  

La sólida base del hammond soporta los arranques de rabia de Sean Harris en “66”. Un tema más colorido a pesar de los tonos vintage de los teclados. ritmos más dinámicos y solos hirientes que van serpenteando entre solos y voces que pasan de la calidez a la garra en alaridos inquietantes. Altas dosis de fuzz completan el tema. 

En poco mas de un minuto y medio “Mirage” sirve de interludio bajo acordes acústicos que se repiten en tonos sureños. A continuación “Cellar door” y su solo inicial deja paso a un nuevo relato en el que el Rey Lagarto aparece mas sensual que nunca.  Seductor, el tema sigue manteniendo cierto aroma a pantano en un tema que sobre medios tiempos se inclina hacia espacios melódicos, sin perder un ápice de garra. La sutileza de la guitarra sobre estructuras de apacible psicodelia va evolucionando con calma pero sin pausa, elevándose y arrastrando al resto de instrumentos. Incluso frases que nos recuerdan THE DOORS aparecen de soslayo, algo que repite en varios de los temas. 

Un alarido demencial y un inquietante bajo introducen “Entropy”, un corte hard-rock con mucha fuzz en el que la banda ofrece una faceta diferente mostrando su versatilidad. Vertiginosos momentos boogie-rock nebulosos que coquetean con el blues mas hilarante y ácido. 

Con una vuelta a los escenarios lisérgicos con momentos funky, “Highway of the moon” utiliza distintos elementos, que adaptan con solvencia a su propuesta musical. 

Oscuros y con un tono de nostalgia, “Exhale” es una espacio para la calma sobre una estructura lisérgica. La calidad de producción hace que el tema no brille todo lo que en su interior tiene. 

“Desolation” resulta ser el camino para un desarrollo de piano clásico sobre una atmósfera con efectos de lluvia en tonos de melancolía y misterio, convirtiéndose en un tema que genera tensión, en esta ocasión sin voces. Intrascendente.

Si la gran parte de los temas tiene una duración de tres o cuatro minuto, nos encontramos con alguna excepción como “Magic square of sun” o “Redemeer” con sus ocho minutos. En el primero de ellos, los de Florida desarrollan una suite, llena de melancolía sobre esos espacios psicodélicos en los que tan bien se mueven. La voz, casi recitando de dota de un aura especial, mientras las guitarras vuelven a afilarse en solos con mucho fuzz en su oscuridad latente. Desgarradores pasajes  que nos demuestran todo el potencial que tiene LUNA CRUISE.  La sombra del Morrison mas oscuro, sigue apareciendo muy alargada.   

Un nuevo interludio instrumental en tonos de misterio aparece en “Lunacy”, esta vez con una cierta vocación espacial. Extraño.

A lo largo del trabajo, la banda toca distintos palos que previamente habíamos visto en THE DOORS. “Shadow people” es un nuevo ejemplo, reflejando un cierto aire cabaretero gracias a los teclados y al registro que toma la voz. De alguna manera es como su quisieran reflejar todos los giros de la banda en la que se miran, en temas propios, sin hacer una versión. No se trata de que copien los acordes, sino la extructura de algunos temas y la vocación de los mismos.     

El Rey Lagarto regresa en todo su esplendor en “Redemmer”. ochos minutos llenos de magia, en los que la calma se violenta con esa voz llena de garra y seducción. Lentos ritmos en tonos jazz y blues, que se van violentando amenazadores para susurrarnos sensualmente.  Todo un ejercicio de psicodelia coloreada de mil tonos dentro de una gama de colores fríos.  Un espacio para la experimentación en el que la banda se deja llevar por sus instintos casi a modo de extraña y peculiar jam que acaba con un interminable y fantástico solo de guitarra sobre el que se soportan el resto de los miembros de la banda.     

 

Reseña.- LEMURIAN FOLK SONS.- “Ima”

a1578487725_10

Nacidos en 2.015 y con algunos cambios de formación en este tiempo, los hungaros LEMURIAN FOLK SONGS publican “IMA” vía Para Hobo Records, Su segundo  trabajo (sin contar su EP “NOMMO”), es un álbum en el que la psicodelia del este de Europa alcanza altas cotas de calidad y al que dotan de algún tono del folclore húngaro. Tiempo atrás, su álbum “MARO” había despertado mi curiosidad, transmitiendome grandes sensaciones que ahora se ven ratificadas.   Un álbum que recoge canciones compuestas a lo largo de los dos últimos años por musicos autodidactas, pero que viendo el resultado, nadie sería capaz de hacer esta afirmación. Temas construidos sin artificios, en bruto, largas canciones que no guardan ningún patrón determinado y que fluyen con naturalidad. Un material que supone el preludio de un álbum conceptual previsto para el próximo año.  Un trabajo para expandir la mente y reconfortar el alma,  para cerrar los ojos y dejarte llevar a ese universo paralelo en el que los sentidos son estimulados con cada hipnótico acorde . “IMA” nace de la melancolía, o al menos vive en ella desde la libertad de sus temas.

Los coros espirituales con mucha influencia folk introducen “Highself roadhouse“. suaves acordes de guitarra en tonos psicodélicos va generando un atmósfera de gran misticismo. La dulce voz de Benus Kriszti heredera de cantantes west-coast como Grace Slick y con ese aura espiritual, es capaz de seducirnos desde las primeras estrofas. la vocación psicodelica del cuarteto se plasma en magnéticos acordes de una reconfortante guitarra que nos conquista con cada nota.  A pesar de que las letras pueden nacer de su tiera natal, el resultado es un tema que no deja de recordarme grandes momentos del verano del amor. Envueltos un un viaje mesianico en el que alma es reconfortada con cada nota.  

“Füst” recupera el blues-rock ácido de finales de los sesenta. El wah-wah insistente de la guitarra y un vivaz ritmo van construyendo un corte con tonos boogie rock sin perder su alma psicotrópica. Guitarras que aúllan en solo hirientes mientras la oscilación de sonidos más propios del transito a la década de los setenta supone un viaje en el tiempo a escenarios donde las flores y los cantos al amor libre estaban en todo su explendor. Una implacable línea de bajo dirige el tema con unos tonos vintage para acabar construyendo un corte pegadizo y dinámico que solo es aplacado por el magnetismo de la voz. Una pausa que se aleja del blues para sucumbir a momentos más lisérgicos.

Si los temas no bajan de los 8 minutos, “Pillanat”, con algo menos de de minutaje, nos devuelve al misticismo descrito en “Highself roadhouse“. Siguilosos y gratificantes acordes unidos a la sensualidad que tramite la voz de Benus Kriszti van dibujando reparadores pasajes. en realidad estamos ante un tema de una sencilla estructura en la que los acordes se repiten soportando el peso protagonista de su vocalista. los aromas rurales mas propios del folk al uso envuelven aromatizantes otro gratificante corte lleno de magia.

Con todo esto, es en “Melusina III” donde la banda desarrolla todo supotencial. Un tema de mas de quince minutos en el que se muestran mas sólidos y experimentales. Subiendo la intensidad de los riffs, la pesadez hace acto de presnecia como no habíamos escuchado ahasta ahora. Riffs difusos y efectos revoloteando nos van introduciendo en oscuras atmósferas heavy-psych. Repetitivos y narcóticos, sin renunciar a los efectos los solos de guitarra van coloreando las sombras con bellas melodías. Insondables y caleidoscópicos espacios avanzan en la tortuosa travesía propuesta hasta dejarse llevar y crear una auténtica jam psicotrópica. Psicodelia pesada al uso, llena de misterio, pero creo un agradable espectro sonoro que acaba adormediendonos. Es curioso que en este corte, no se incluya ninguna voz si vemos el resultado en el resto de los temas, pero tras su escucha, se puede entender que la banda ha querido crear un espacio donde desarrolar sus inquietudes libremente. Una jam que combina momentos stoner con es psicodelia profunda y aturdidora en la que incluso se atreve con distorsiones y efectos espaciales cercanos a Acid Mothers Temple .

LEMURIAN FOLK SONGS son: Bence Ambrus, (guitarra) Krisztina Benus (voz), Attila Nemesházi (bajo) e István Baumgartner (batería)

https://www.facebook.com/lemurianfolksongs/

https://www.facebook.com/parahoborecords/