Reseña.- PRAY.-“Praÿ”

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Primer retoño del trío francés PRAY en el que nos presentan cuatro largos y eleborados temas que no bajan de los diez minutos y que viven en atmósferas heavy-psych con vocación doom. Un EP instrumental con riffs masivos en su interior que se expanden hasta los confines del universo. Tres cuartos de hora en los que la novel formación originaria de Lyon hace su puesta de largo de una manera brillante. Pasajes oscuros que parten de escenarios arenosos en los que el sol es abrasador para gravitar en oscuras atmósferas interplanetarias a la velocidad de la luz. Una guitarra que sabe aprovechar los pedales y la firmeza de una sección rítmica en la que la batería no baja la guardia y el bajo nos golpea con contundencia. Temas que se soportan en la línea de bajo de Jason Rols para reventar las cuatro cuerdas de su bajo y hacer que sus vibraciones golpeen nuestras neuronas con una contundencia hipnótica. Encontramos algunos esquemas tradicionales del género que son explorados con habilidad para generar una creación propia y personal. Si algo tiene este debut es solidez.  Un trabajo que será del agrado tanto de los que gustan de los sonidos pesados y plomizos así como de los que preferimos los “viajes” psicotrópicos.

“First trip” nace de insondables senderos de psicodelia pesada con una intrigante introducción. como si hubieran calentado motores, la maquinaria se pone en funcionamiento transformándose con poderosos y humeantes riffs. En tema que se fundamente en riff que se va moldeando guiado por un firme bajo y que desciende en la oscuridad hasta reposar en prados en los que la psicodelia se apodera  de los acordes. Tras reposar en esos entornos del frenesí previo, el corte recupera la fuerza a base de combustible fuzz para desarrollarse en hirientes solos llenos de efectos. Si el corte se desarrolla en entornos de oscuridad, PRAY tienen la habilidad a través de la guitarra de Maud  para colorear en distintos tonos un tema monocolor. Momentos en los que el contraste de una repetitiva batería y un hipnótico bajo acompañan su hechizo antes de que la bestia despierte y transite por la senda del doom mientras la guitarra se mantiene en espacios lisérgicos.

Siguiendo la misma linea del tema anterior “Heretic eye” se desarrolla en espacios a caballo entre el doom y el heavy-psych. Con una propuesta más desértica, los rasgueos de la guitarra de en tonos psych se suceden. Lo cierto es que aunque los cuatros temas de este Ep mantiene características similares, y de que su duración pudiera parecer excesiva, no se hacen para nada aburridos.  

Partiendo de resonancias stoner-metal “Sulphur” sigue el camino trazado por sus predecesores. Stoner, fuzz y doom conviviendo en armonía. Dos caras de una moneda que permiten el desarrollo de momentos en los que el bajo y la batería toman el protagonismo haciendo que la guitarra pase a un segundo plano para ir evolucionando poco a poco y adueñarse del tema con sus riffs.  Oscuridad y fuzz en otro corte de trazo grueso en el que no faltan los momentos de oscura psicodelia.

Si bien “Bottom Of The Universe” parte de esquemas doom, en los que los riffs se repiten insistentemente a paso lento, esas resonancias poco a poco se van disipando hacia momentos de psicodelia con tonos espaciales. Desarrollos de guitarras que nos susurran con suavidad y ternura mientras el bajo no ceja en su empeño de golpearnos con contundencia. manteniendose en dos planos distintos, uno con la base rítmica en su empeño doom y la guitarra bañada en psicotrópicos por la senda heavy-psych. Penetrante e intenso se alarga hasta la saciedad repitiendo su estructura hasta desbocarse en una huida hacia  adelante a través de frenéticos momentos de stoner-doom bañado en ácido.  

PRAY  son: Maud Gibbons (guitarra)  Jason Rols (bajo) y Antoine Berthet-Bondet (batería).

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Reseña.- UFFE LORENZEN.- “Triprapport”

a1637743948_16Segundo trabajo en solitario del gurú de la psicodelia danesa UFFE LORENZEN. El líder de BABY WOODROSE y de SPIDS NOGENHAT consigue ofrecernos con “TRIPRAPPORT” una auténtica obra maestra de la neo-psicodelia. Un álbum gestado en una casa de verano, entre abedules y el correr de los ríos. Solitarios espacios propicios para la creación a lo largo de catorce días en los que el músico estuvo creando esta maravilla. El propio UFFE comenta que los dos primeros días estuvo con su guitarra pensando en como comenzar aquella aventura. La inspiración vino a base de una ingesta de hongos, y la creatividad surgió sin freno. ¡Y de que manera!  Contando con la ayuda de Anders Kjærgaard (sintetizador), Adam Dreisler (flauta), Vicki Singh (sitar / tablas) y Peter Knudsen (lapsteel) y tocando el resto de los instrumentos, en un corto lapsus de tiempo el disco estaba hecho. Dulces melodías con un denominador común, la aterciopelada y cálida voz de UFFE y siempre un halo de lisérgico en difusos sonidos que se mantienen en un segundo plano. Un envoltorio en el que la psicodelia llegada de los años sesenta su une con vibraciones más contemporáneas. Un reflejo de la soledad y de esa búsqueda interior que hace aflorar un temas llenos de belleza en los que la melancolía está presente. Temas en los que las vibraciones folk-progresivas de las bandas escandinavas de los setenta aparece con naturalidad. Fundamentalmente soportado en acordes acústicos, los elementos eléctricos son incorporados con mimo y esmero para que el resultado adquiera proporciones descomunales. “TRIPRAPPORT” posiblemente sea el álbum más personal del genio danés. alejado de las vibraciones de garage psicodélico a las que nos tenía acostumbrados en BABY WOODROSE para dejar aflorar toda su sensibilidad y creatividad en canciones que suenan a gloria. Voces  cantadas en danés que rezuman sabor a miel entre sonidos más incisivos usando todos los palos de la baraja. Momentos de un sinfonísmo místico sobre apacibles estructuras  que convive con momentos west-coast, siempre arropado por ese manto de psicodelia que mira los temas de una forma turbia pero penetrante. En activo desde finales de los años ochenta, UFFE LORENZEN continúa su exploración lisérgica desde un punto de vista más maduro e intimista  poseído como un chamán con sus brebajes y hierbas en esa búsqueda de  la redención. La belleza inagotable de cada tema consigue que la música actúe como terapia para curar cualquier dolencia con sus reconfortantes pasajes. 

Estamos ante uno de esos álbumes para disfrutar desde la calma, con una copa de vino y alguna sustancia psicotrópica para empaparse de cada una de sus notas y sus acordes. ¡¡¡¡Un álbum que demuestra haber sido creado por un auténtico GENIO!!!!

El disco está disponible en una edición de 1.500 copias en vinilo negro a través de Bad Afro Records.

“Psykonauten”, partiendo de unos acordes acústicos (como la gran mayoría de los temas), y una cálida y atercipopelada voz consigue transmitir una sensación de melanclolía. Las ecualización de las voces con efectos de eco y las bellas melodías psicodélicas consiguen crear una pieza lisérgica y apacible que es toda una joya psicodélica.

Combinando la psicodelia procedente de los sesenta con vibraciones más contemporáneas, “Alting er eet”, va creando un cuadro sonor en que son reflejadas distintas sensaciones. Con dos diferentes registros vocales, uno áspero y otro acaramelado, el sabor a miel se ve asediado por vibraciones más incisivas que son acompañadas por una instrumentación más vigorosa. Un curios y efectivo contraste que se envuelve en un sinfonísmo que recuerda a los pioneros de la psicodelia barroca. mientras, una contundente batería  y unos riffs difusos crean otra nueva maravilla lisérgica. ¡Enorme!

El sitar toma el protagonismo en el comienzo de el tema que da nombre al álbum, “Triprapport” va construyendo un tema que había por igual entre las luces y las sombras. El manto psicodelico con el que nos arropa queda marcado por el ritmo y la cadencia de los sonidos de las percusiones. Borroso ritmos se combianan en una composición en la que los distintos instrumentos parecen ir por libre, pero que acban llegando un punto de encuentro para crear un sólido corte a pesar de la aparente anarquía sonora. Esto es algo medido y calibrado que logra el objetivo deseado.

Los tonos de melancolía se hacen más evidentes en “Angakkog”. a través nuevamente de esas armonías acústicas, con la profunda y penetrante voz de Uffe. En esta ocasión,  la parte sinfónica nos traslada a espacios más propios de los sonidos progresivos de mediados de los sesenta dejando un poco de lado la parte psicodélica. La tristeza se apodera de un tema en el que no falta a su cita la parte envolvente que se mantiene un segundo plano con los acordes del órgano.

Con la introducción de intrumentos como la flauta, “Lile fugl” explora las vibraciones folk progresivas escandinavas mostrandose con una apariencia de un tema creado en los setenta.Nuevamente el agradable sonido del sitar aparece en “Floden”. Tiñendo de colores el tema, el halo de melancolía tiene incrustaciones acústicas y algún momento que me traslada a alguna composición de Jethro Tull.

Repiendo la fórmula ya usada, “Aldrig mere ned”, es construida con acordes acústicos envueltos en psicodelia. La batería destaca con una marcado ritmo. Lenta pero imperturbable en su cadencia, soporta cantos que se suceden entre la nebulosa instrumentación. toda una seña de identidad en todo “TRIPRAPPORT”.

Cierra el trabajo “Hallo halo froken”. en esta ocasión introdución un elemento nuevo. Ciertas resonancias west-coast con aires campestres se manifiestan entre la brumosa melancolía. como si se hubiera vestido de folk singer psicodélico, vuelve a aconstruir un tema basado en la guitarra acústicac, acompañado de una tupida instrumentación.

 

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Reseña.- THE MOTHERCROW.- “MAGARA”

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Nacidos en Barcelona de la mano de su vocalista Karen Asensio, THE MOTHERCROW hacen su puesta de largo con “MAGARA”, tras incorporar a su formación al batería Pep Carabante y al guitarrista sueco Max Eriksson que se unen a su bajista Claudia González y a la propia Karen para darle un impulso a su sonido respecto de sus dos primeros EP’s. Un esperado trabajo realizado con el esfuerzo de una campaña de crowdfunding que recupera los sonidos mas viscerales de los años setenta sin perder la esencia blues-rock con la que nació la banda. Acercándose a vibraciones más pesadas que por momentos coquetean con el heavy rock y los contemporáneos sonidos stoner, los barceloneses no pierden su esencia en unos temas fuertemente influenciados por las portentosas cuerdas vocales de Karen. Seduciendonos o amedrentandonos, sus melodías confluyen siempre en temas coloreados por ritmos de tintes vintage. Definir su sonido como retro-rock, sería demasiado simple. En el álbum podemos encontrar seductores momentos de flirteo con el jazz, rudos espacios en los que el boogie-rock más frenético se apodera de alguno de sus temas, así como espacios en los que la psicodelia se entromene entre sus riffs. Una conjunción entre los ecos del hard-rock y el blues-rock mas clásico con un envoltorio más acorde con el siglo XXI. Un álbum en el que los sentimientos salen a flor de piel para transmitirnos toda su energía o cautivarnos con sus melodías. En todos los temas destaca poderosamente la incesante y fornida batería, que es perfectamente complementada con robustas lineas de bajo. Como contrapunto a esa virulencia las voces recorren un amplio espectro de registros. Desgarradores momentos que arrastran a la banda a ejecutar poderos riffs, en pura vena hard & heavy, con momentos boogie-rock o acaramelados pasajes en los que acarician susurrantes al oyente por terrenos que transitan en algún espacio entre el soul, el blues o incluso el jazz de cabaret….

El título del álbum alude una filosofía del animismo en la que se aúnan todos los seres, el entorno natural y sus fenómenos, hasta objetos cotidianos pueden ser dotados de esa Fuerza Vital Universal que nos conecta a todos. Respaldando incluso la creencia de una estrecha relación entre los vivos y los muertos. ¡¡¡Toda una declaración de intenciones!!.

En palabras de la propia banda, “MAGARA” es un álbum que enfrenta sentimientos y sonidos añejos, mezclados con nuevas vivencias y emociones, dando más libertad a las sombras, pero sin olvidarse de la luz, una definición que suscribo.

“Revolution” fue el primer adelanto que nos ofreció la banda. Conteniendo en sus interior vibrantes riffs stonerizados con ropajes retro, en los que el bajo nos golpea con contundencia mientras Karen nos ofrece un repertorio de registro soul-rock y blues. Pegadizos, vibrantes y pesados, tratan de transmitir toda su destreza en el directo para transmitirla al interior de su surcos. Un canto a la lucha, defendiendo derechos coartados en nuestro país recientemente como la libertad de expresión o el derecho a voto. En rebelión contra los políticos corruptos que nos gobiernan.

Con una introducción en la que la linea de bajo se muestra poderosa, “Mantis” ofrece a la Karen más sensual y seductora. Blues-rock sobre una estructura rítmica que se repite. Leves momentos funky servidos por el wah-wah. Esa amante depredadora que primero te conquista y una vez que has caído en sus encantos de golpea con fuertes riffs.  Una femme fatale capaz de enamorar y acabar con un hombre en una misma noche siguiendo los pasos de una moderna Judith, hija de Merari. Destruyendo mitos de sumisión y dependencia, empoderando la feminidad.

Siguiendo la estela blues más ortodoxa, desde el susurro, con una cansina cadencia, “Stone” se muestra fornido a pesar de su frágil apariencia melódica. riffs retro van elevando el tono que acaban por arrastrar la voz. Una voz que ya hemos escuchado en algunas bandas en las que la vocalista sigue los caminos que hace décadas señaló Janis u otras muchas vocalistas de los primeros setenta. que convivían entre potentes sonidos hard. Aquí se sigue esa estela y también los momentos en los que la guitarra aulla cual lobo en la noche. Oda a el Basajaun, numen perteneciente a la mitología vasca que habita en lomás profundo de los bosques o cavernas en lo más alto de las montañas, al cuidado de lanaturaleza.

A caballo de ritmos boogie-rock, “Swat it!“, por momentos me recuerda a ZZ TOP en sus primeros riffs.  Bajo los mandos de una frenética batería y coros efectivos y replicantes, encontramos una novedad respecto a los temas precedentes. Para darle todavía más color vintage, se incorporan pasajes de órgano en un contoneo constante a través de distintos ritmos. el tema sirve de escaparate para que cada músico ejecute solos con sus instrumento tomando el protagonismo. la versatilidad hecha canción surgiendo inspirada por el sentimiento de contradicción de vivir un momento “in situ” grabándolo con un dispositivo para una posteridad caduca como la que nos proporcionan las redes sociales.

En tonos mucho más grises, y con aires de desamor, “Forevermore” camina por la senda de la calma y el dolor. Los momentos más suaves y oscuros de “MAGARA” aparecen coloreados por brillantes solos de guitarra que se recuentan en laderas psicodélicas. La sensualidad en contraste con el dolor. Un sentimiento de duelo, saber que el amor generado entre dos personas puede ser tan fuerte que aunque alcance a girar en una espiral de dolor, no se quiere o puede parar de alimentarlo.

“Guan (lo kanta)” nos ofrece a THE MOTHERCROW con un nuevo registro en tonos acústicos, queriendo acercarse al jazz y al folclore, suavemente nos susurra. Un canto reconfortante que hace que nos sintamos protegidos y aliviados a la vez. No existen los temores entre sus bellas melodías. Describiendo la nostalgia, aparece un nuevo actor en escena. El sonido de la flauta en tonos folclóricos nos hace retornar al pasado. Estamos ante una canción de cuna en euskera, instigando al miedo para inculcar noción cómo habitúan las nanas, con Lamias y seres de la noche, pero alentando con que a pesar de todo siempre estará La Madre Cuervo cuidando de todos nosotros.

Tras el sosiego y la calma, “Lizard queeen” rompe las cadenas en pura vena hard & heavy. Los riffs más cañeros van recorriendo espacios de distintas décadas. Desde el stoner contemporáneo al heavy de los ochenta y el hard rock de comienzos de los setenta. iaje inspirado en los sentimientos de miedo y angustia bajo los que habitamos, una personificación de la ansiedad que toma nuestro control.

“Magara”, el corte que da nombre al álbum, ofrece una nueva visión. ritmos arenosos contenidos poco a poco van elevándose con tonos americanos. Un choque de sentimientos que se enfrentan con el soul y blues aparecen sutilmente entre un corte hard-rock que apaba apagandose como una llama con leves acordes de sitar. Nacido a ritmo de desierto, el caminar del dromedario. Un sentimiento Tuareg de viajar, vagar, pertenecer y perecer para prevalecer siempre en la tierra de la que se ha nacido. La Fuerza Vital Universal.

El trabajo se cierra con “Ashes”, un calmado corte lleno de sentimiento en el que el protagonismo de la guitarra alimenta los suaves pasajes vocales y rítmicos. Otra vez por acolchadas praderas en las que la oscuridad cubre desgarrados sentimientos por el camino del blues. Un tema lleno de belleza y tristeza con momentos oscuros momentos lisérgicos. Almas y corazones encontrados en el camino eterno. Sentimientos puros en una fusión de lírica. Una reafirmación de la indudable necesidad de alcanzar el extraordinario amor verdadero por encima de todo.

La banda entró a grabar su primer álbum el pasado diciembre de 2018 en Sol de Sants Studios (Barcelona) con el ingeniero/productor Alberto Pérez a los mandos de su mítica mesa analógica NEVE rescatada de los años 70, y una grabadora Tascam añadiendo la calidez y carácter de cinta de 2 pulgadas.
Durante siete días muy intensos, la banda plasmó las nueve canciones con las bases en
conjunto para capturar la energía y el feeling del directo, sumando texturas y otros
instrumentos para enriquecer el sonido.
En los meses siguientes fue mezclado por el mismo Alberto y masterizado por Marco
Rostagno de Hitmakers Studio.

“MAGARA” ve la luz bajo el sello Nasoni Records  para la edición en vinilo y por Nooirax Producciones y La Rubia Producciones para la difusión del formato en CD.

Karen Asensio (voces y percusión), Claudia González (bajo, coros, flauta, sitar, y percusiones), Max Eriksson (guitarras y coros) y Pep Carabante (batería).

Alberto Pérez colabora con órgano Hammond.

 

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Reseña: OREYEON.- “Ode to oblivion”


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Tras dos años de sesiones experimentales en su pequeño estudio de grabación ubicado entre el mar y las montañas del noroeste de Italia, la banda cruza transversalmente las distintas influencias musicales de sus miembros y yendo más allá en las reglas del stoner más ortodoxo.

Un inquietante viaje en un colorido microcosmos de riff monolíticos, letras nihilistas en una espiral en la que el stoner-metal y resonancias heavy-psych están presentes. Con algún registro vocal heredero de los 90’s,  mezclado con la contundencia de una superlativa batería golpea nuestras neuronas con ritmos de vocación doom. No faltan los ácidos pasajes, así como  melodías pseudo-progresiva en un álbum bastante lineal, a pesar de encontrarnos temas que suben y bajan constantemente.

La apertura de efectos espaciales de “T.I.O.” y una hipnótica locución robótica pueden confundirnos en un primer momento. Las dudas desaparecen en cuanto los poderosos riffs doom hacen acto de presencia de una forma cansina. Ásperos riffs de corte metálica van arañando entre efectos consiguiendo un tema macizo que acaba diluyéndose poco a poco en la espiral heavy-psych de su parte final.

Enlazado con el tema anterior, “Trudging to vacuity”, se arrastra por arenas desérticas entre unas voces que se perciben con dificultad. Como si fueran distintos estratos las vibraciones psych se intercalan entre los monolíticos riffs Stoner-metal. Una densa nebulosa que en realidad parecen dos temas superpuestos sonando a la vez. Por un lado, las melodías vocales y por otro los poderosos ritmos que consiguen integrarse entre sí.

Alejándose de los dictados del metal más al uso, “Ode to oblivion”, con sus más de nueve minutos a través de las guitarras fuzz, guiadas por un pulsante bajo, nos llevan a una ondulación sobre estructuras mas calmadas con una cierta vocación progresiva, especialmente en sus melodías. Estamos ante una psicodelia humeante, salpicada de mil efectos que nos trasladan a bellos entornos en los que la calma se apodera de alguna manera, del tema. Una batería al ralentí va generando un clima apacible sobre insondables atmósferas con guitarras estratificadas en distintos planos. En la parte final, el corte retoma los riffs repetitivos elevando la intensidad y nublando cada acorde, convirtiéndolo en borroso y difuso. Se trata del tema más elaborado y destacable del disco.

Mucho más directo, “Big suprise” evocando el legado Sabbath, retoma los momentos de psicodelia pesada y difusa con numerosos riffs fuzz, entre esas distintivas voces espirituales que rozan lo progresivo.

“The ones”, nos devuelve a los espacios que transitaba “Ode to oblivion”. Hipnóticos riffs de vocación doom, se transforman en corte hard-rock stonerizado. Una densa tormenta de arena oscurece las voces en su intento por salir a la luz. Un brusco giro en la trama nos sumerge en una calma tensa, con algún efecto espacial y de una forma susurrante, las casi imperceptibles voces se pronuncian con ligereza, para dar paso a poderoso riffs Sabbathicos en los que un doom lento y plomizo nos amenaza inquietante. Una montaña rusa de intensidad que combina en sus cotas altas los momentos más gruesos, con la delicadeza y suavidad de los momentos de bajada. Bien podríamos definir el tema como un diente de sierra con constantes idas y venidas que no escatiman efectos fuzz humeantes y nebulosos en un versátil trabajo de guitarras.

Si hay algún tema que se encuadre en el Stoner más ortodoxo, ese seguramente es “Starship pusher”. Riffs desérticos sobre ahogadas voces melódicas que nuevamente parecen no terminar de encajar en la arriesgada apuesta. Por momento el tema se debate entre coger un camino con un sonido como el de Elder en su último disco, o zambullirse en el stoner más al uso, destacando algún brillante solo en el camino.

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