Reseña.- SKUNK.- “Strange vibration”

a1412858238_10

“STRANGE VIBRATION” es toda una lección magistral de como hacer proto-metal y hard-rock 45 años después  de que nacieran esos sonidos y parecer como si hubiera sido hecho entonces. SKUNK dejan claro con sus propias palabras de donde vienen sus  influencias, y sin duda, eso queda reflejado en este álbum. Siendo Black Sabbath una referencia para muchos, aquí también encontramos vibraciones de otras grandes coetáneas de aquellos años como Sir Lord Baltimore, Budgie, Granicus….. y una larga lista que podríamos nombrar.  Pero también podemos encontrar reverberaciones más propias de bandas como Grand Funk, Led Zeppelin o Leafhound, por citar algunas. Blues y psicodelia en las entrañas de unos surcos que están llenos de vitalidad, de riffs infecciosos y de hechizantes momentos psicotrópicos. Acercándose por momentos a postulados hard & heavy, la banda se desenvuelve con facilidad en todos los terrenos. Bien sea en los momentos más salvajes, bien en los momentos en los que descansa el guerrero. El particular registro vocal de John McKelvy, situado en algún ligar entre Ozzy Osbourne, Geddy Lee (Rush) o Burke Shelley (Budgie) le da un tono particular a la banda. Por otro lado, los laberintos de las guitarras de Dmitri MavraErik Pearson siempre están cuando los necesitas, o incluso cuando menos te lo esperas. Ya nos habían avisado en su demo “HEAVY ROCK FROM ELDER TIMES” del potencial que tenían; algo que confirmaron con su anterior álbum “DOUBLEBLIND” y que ahora pueden colgar de la pared con la orla con “STRANGE VIBRATION”. Toda una patada en el trasero para remover convencionalismos. Uno de esos disco que te recuerdan que estás vivo y que nadie debería pasar por alto. Publicado por Fuzzy Mind Records. 

“Strange Vibration”, el corte que da nombre al álbum, parte de riffs típicamente hard-rock setentero, aderezado con buenas dosis de blues entre aullidos de fuzz. Entre lo ocultista y lo chamánico, SKUNK lanzan un hechizo intoxicante. Cual lobo en lo alto de la colina aullando ante la mirada de la luna llena, las guitarras hacen su papel, custodiados por fornidos bosques de doom y blues en una combinación que te deja k.o. 

Por la senda más ortodoxa del proto-metal se desarrolla “Stand in the sun”.  En algún lugar entre Budgie y Sir Lord Baltimore, los estribillos y los ritmos pegadizos, junto a las voces sabbathicas, el tema no reniega de en descender a cavernas con efluvios lisérgicos.

Nidos de serpientes entre una bacanal de riffs con un ritual de apareamiento. El tema evoluciona a momentos hard & heavy con ecos de Granicus.

La senda del hard-retro se recorre a buen ritmo en “Light and shade”. Con esa voz chillona que no llegas distinguir si canta con “falsetes” o es así de natural, el tema coquetea con oscuros momentos de corte ocultista. Si bien los ritmos, especialmente el de la batería de Jordan Ruyle, son de corte Zeppelin, la cadencia y la vocación del mismo sigue otros derroteros. Una de las grandezas de esta banda es que podemos encontrar distintas influencias entremezcladas con habilidad para componer un tema con personalidad. Si, nos puede sonar a muchas cosas, pero probablemente eso es lo que pretendan los de Oakland.

Construyen a base de ecos Hendrix acompañados de un groovy vocal y ritmico a caballo entre Grand Funk o Captain Beyond un tema como “Blood moon rising”. A base de fuzz y ritmos funkies, juguetean con el blues humeante en una ceremonia de vudú en la que los demonios salen fuera de nuestro cuerpo. Absolutamente contagioso eso jodido ritmo!!! ¡¡¡Si tus pies permanecen en reposo es que estás muerto!!.

Un título como “Goblin orgy” no puede dejar dudas de su contenido. Toda una orgía de heavy-blues con atropellados ritmos que se enzarzan entre sí como si se estorbaran a sí mismos. En una huida hacia a delante, de una forma diabólico el tema se acelera transformándose en algo más tenebroso sin perder su carácter vibrante.

Los californianos no tiene rubor en ejecutar temas heavy-psych en los que los acordes de guitarra respiran de alguna manera de vientos exóticos. Así “The black crown”, con una batería que nos presagia que algo va a suceder con ritmo ritual, ofrecen un tema más ácido en el que los elementos doom y blues tienen su protagonismo. Desde esas cavernas oscuras y abyectas, emergen riffs doom para llevarnos a pantanosos espacios de psicodelia pesada y humeante. Un paseo por umbrías boscosas en las que neblinas aturdidoras.  Un tema bien estructurado con un gran trabajo de las guitarras, sabiendo compaginar los riffs afilados con la pesadez rítmica. Casi diez minutos en los que SKUNK dejan muestra de todo su potencial  en el que posiblemente sea el corte más destable del álbum.

Instalados en el rock de los setenta, ritmos Zeppelinianos abren “Evil eye Gone Blind“. Ahora con un registro vocal que por momentos se acerca a Bon Scott, el rock and roll queda reflejado a base de animados ritmos y pegadizos estribillos. Tema bailable en el con aparece algún momento Cactus, con guitarras serpenteantes que vuelven a aullar en solo licantrópicos.

En esa onda divertida, y por escenarios hard-retro, “Star power”, reunen la mayor parte de los elementos del proto-metal. Una evolución de los sonidos más primitivos y cavernícolas que van puliéndose apuntando el camino del hard & heavy.  Altas dosis de energía en su interior.

“The cobra’s kiss” a base de ritmos retro con genes zeppelinianos, sigue la dinámica del resto del álbum. Fluidez y ritmo, ahora con voces y coros que te enganchan. instalados en los setenta, los pedales de las guitarras echan humo. Nuevamente una orgía de ritmos y riffs ejecutados a toda velocidad. Frenético y pegadizo contiene buenas dosis de blues en sus entrañas. Escarbando en el tema podemos encontrar múltiples estilos que conviven en armonía en un mestizaje de estilos que resulta efectivo y preciso. 

https://www.facebook.com/SkunkHardRock

Reseña.- SUN DIAL.- “Return journey”

r-397328-1223150276.jpegSUN DIAL es probablemente la banda más destacada de la neo-psicodelia. Desde los inicios en 1.990, Gary Ramon dio un enfoque nuevo a los sonido lisérgicos que habían emergido a finales de los sesenta, siendo un referente para muchas nuevas bandas que retomaron aquellas vibraciones. En 1.993, tres años después de su fantástico debut, editaron “RETURN TO JOURNEY”. Tras muchos años agotada la edición original, Sulatron Records recupera este artefacto en una edición limitada a 500 vinilos. Un álbum lleno de sucios sonidos de guitarras distorsionadas, y una original combinación de elementos shoegaze y de la psicodelia más psicotrópica. Tratando de llevar esos sonidos pioneros en los años sesenta a una cuotas de locura no vistas hasta el momento, el multi-instrumentista Gary Ramon se convierte en un nuevo pionero en el vasto arco iris de la psicodelia transformando aquellas vibraciones en algo ruidoso y aturdidor.  Usando la herencia freak de los sesenta y tomando prestados, tanto elementos kraut, como melodías The Beatles, para dotarlas de sucios sonidos guitarras herederas del sonido Detroit popularizado por bandas como The Stooges,  Una vez allí, añaden vibraciones espaciales de los primeros Pink Floyd y sobre todo de sus compatriotas Hawkwind. Una mezcla explosiva que hace que estemos ante un referente de una nueva era para la psicodelia.

“Magic Potion”, el tema que abre el disco, es un ejemplo de como convertir un clásico en otro clásico. Sobre un tema original de los británicos Open Mind de 1969, construyen un corte proto-punk lleno de guitarras sucias herederas de The Stooges a las que insertan desarrollos y distorsiones en pura vena Hawkwind sobre melodías vocales más propias de The Beatles.  Un tema que muestra a SUN DIAL en un estado salvaje y cavernícola. rabía y fuerza sobr un sonido verdaderamente aturdidor que casi hace empequeñecer al original de Open Mind. ¡¡Toda una brutalidad de tema!!

Los pedales y distorsiones más psicotrópicas presiden “North Eastern”. creando un entramado caleidoscopico con una cadencia rítmica imperturbable que va evolucionando según avanza el tema. Una gema en bruto que los británicos van puliendo poco a poco.

“Fireball” es una especie de transición entre los sesenta más salvajes y la neo-psicodelia a través de la transformación de los ecos indie en lo que luego se convierte en el sonido shoegaze. Un contrapunto entre pesados riffs y melodiosas voces con un resultado espectacular. Uno de los temas destacados del álbum.

Otro excelente tema en una línea parecida al corte anterior es “Through you”. Shoegaze nuevamente con esas distorsiones características de todo el álbum. siempre bajo hipnóticos ritmos y con la pedalera de la guitarra echando humo. Diabólicos efectos que modulan cada acorde de la guitarra y una magnetizante y cálida voz.

“U.V.” supone una especie de interludio entre acordes floydianos cercanos a los primeros momentos en los que la influencia de Syd Barret parece estar presente.

Los catorce minutos de “Sun Stroke / Mind Train”, suponen la culminación de la experimentación. Una bestialidad de tema en el que el noise, el shoegaze y la psicodelia conviven bajo atmósferas espaciales con mucha influencia kraut. Una jam hipnotica en la que Gary Ramon deja fluir sus instintos más ácidos toda su creatividad sale a relucir sin ataduras. Con elementos inspirados en Syd Barret, el sonido de los primeros Pink Floyd está presente en su surcos, creando extrañas atmósferas que rozan postulados noise. Un tóxico y esquizofrénico tema en el que las voces ponen la cordura y el sosiego con todo su magnetismo.  

“Slow Motion” cierra esta travesía experimental con cálidas y envolventes atmósferas shoegaze en las que siguen teniendo un gran protagonismo las guitarras. El tema más sosegado probablemente entre toda la locura de ruidosas guitarras hirientes y atormentadas.

Sin duda hasta la aparición de SUN DIAL, probablemente la psicodelia estuvo dormitando durante años. los británicos la rescatan de ese sueño para hacer que siga en nuestros días, completamente viva. 

 

https://www.facebook.com/sundialofficial/

https://www.facebook.com/Sulatron.Records/

https://www.sulatron.com/xoshop/sun-dial-return-journey-lp-klar.html

Reseña.- GLITTER WIZARD.- “Opera villains”

hps095_glitterwizard-operavillains_72dpi_1440px

En activo desde hace 10 años, los californianos GLITTER WIZARD publican su cuarto álbum “OPERA VILLAINS” vía Heavy Psych Sounds. ¿Estamos ante una banda glam? ¿metal? ¿Stoner rock? ¿Psicodelia? ¿Progresiva? Durante todos estos años, la gente ha estado tratando de identificar a GLITTER WIZARD, pero esta banda de San Francisco se niega a ser encasillada. Extrayendo influencias de todo el cañón del rock pesado, G Wiz combina riffs de guitarra abrasadores y sintetizadores espaciados para crear algo familiar, pero completamente nuevo y extraño. Trayendo el calor que hemos esperado de ellos, pero agregando  una capa de dramatismo que no hemos escuchado antes, el quinteto presenta diez temas en los que están presentes tanto el heavy-rock de los ochenta, los sonidos progresivos de los setenta, el proto-metal sabbathico, incluso momentos underground en los que Clutch aparece de soslayo. Cortes acústicos y momentos de metal progresivo que co-habitan con la psicodelia el hard-rock más clásico y pegadizo. El glamour del heavy-glam junto al folk progresivo más melancólico. Solos virtuosos que luchan con efectos o con el sinfonísmo bucólico sin desdeñar un buen derroche de fuzz.  Toda un mezcla que por momentos puede parecer incoherente, pero con la que obtienen un resultado atractivo renunciando a los estereotipos. Letras en tonos ocultistas que son soportadas por unos sólidos cimientos de pesados riffs.

A caballo entre el heavy-metal ochentero y los primeros Sabbath, “A spell so evil” es todo un puñetazo en el pecho.

Más instalados en los sonidos heavy-progresivos de los setenta, “Toxic lady”, con sus melodías vocales nos traladan a oscuros pasajes con unos solos de guitarra que van modulando sus formas desde el fuzz, junto a un notorio bajo. introduciéndonos en un bosque progresivo, nos hechizan con solos virtuosos que poco a poco nos van devolviendo al los 80. La apuesta por la melodía contrasta con la vocación psicodélica de alguno de sus pasajes.

Si GLITTER WIZARD van por libre, en “Fear of the dark” lo dejan claro. Un tema acústico que me recuerda a los Uriah Heep más calmados.  Arrimándose al lado folk, los falsetes vocales le dan un aire de bucolismo a un tema interpretado dejando al aire los sentimientos.

Frenéticos y dinámicos, el hard & heavy galopa a toda velocidad en “Ten foot man”. Con multitud de efectos y distorsiones así como una batería insaciable, le ponen unas dosis de estimulantes para darle un toque más lisérgico. Un tema en el que los californianos se vacían. 

El sonido Sabbath es evidente en “March of the red cloaks”. Una base rítmica que ondula a los dictados de la batería de Fancy, mientras los teclados y las guitarras nos aturden. Corte envolvente y pesado.

Dando un nuevo giro a la trama, los acordes de piano y la voz de Wendy Stonehenge van construyendo un cuadro de melancolía en “Rats”. Tres minutos de clasicismo y tristeza con una guitarra que se intuye sutilmente en la lejanía. 

Evidentemente si escuchas el disco poniendo los temas al azar puedes llevarte distintas sensaciones sobre su sonido. Seguramente hay reside el mérito de este disco. Descolocar al oyente con sonidos que aparentemente no tiene mucha conexión. Solo basta escuchar “Dead man´s wax”. Un tema que saca de las alcantarillas a GLITTER WIZARD, para vomitar un corte underground con vocación punk. con momentos cercanos a Clutch, los teclados envuelven con un manto espeso un tema en el que el rock desértico, el metal, y otras resonancias conviven en armonía dentro de su eclecticismo. Los instintos más primarios del quinteto salen a relucir aquí.

La combinación de elementos parte de una forma majestuosa en “Hall of the oyster king”.  Imponentes y monumentales conjugan momentos progresivos, con hard y heavy-rock a los que tras la oleada de riffs pesados añaden unas gotas progresivas mediante el apacible sonido de la flauta soportada por solos virtuosos y teclados y sintetizadores protectores. Una robótica batería observa atentamente amenazante. Otra brillante y original forma de componer un tema en el que la épica está presente.  

“Prelude to a duel” y “Warm blood” suponen el regreso a los escenarios más progresivos de la banda. En el primero de ellos, bajo tonos acústicos con tintes folk, van introduciendo  un corte en el que la guitarra acústica y la cálida voz nos devuelve a momentos Uriah Heep, Con un nuevo giro se cambian a la autopista del metal melódico, para una vez extasiados, retomar un color progresivo en el que las voces y coros vuelven a llamar a la épica. Como si fuera un himno, van moldeándolo y adornándolo con ornamentos de distinta procedencia. Nuevamente la épica está presente. 

 

https://www.facebook.com/Glitter-Wizard-77619029508/

https://www.facebook.com/HEAVYPSYCHSOUNDS/

 

 

 

Reseña.- SHOTGUN SAWYER.- “Bury the hatchet”

promoaccessory_563474

Segundo álbum del trío compuesto por Dylan Jarma (voz y guitarra),  David Lee (batería), Brett “The Butcher” Sanders (bajo). Procedentes de Auburn (California), nos ofrecen nueve temas en los que las influencias del blues del Delta de Muddy Waters o Howlin’ Wolf se fusionan con sonidos más cercanos a Led Zeppelin o Black Flag. Un viaje en el que el pasado y el presente se unen bajo sus pesados ritmos. Unos ritmos que son ventilados por unos inequívocos vientos sureños. “BURY THE HATCHET” es un disco que huele a bourbon y sudor de club humeante. Una descarga de energía stonerizada, pero que no pierde su esencia blues. En un momento en el que musicalmente casi todo está inventado, el trío ejecuta la música que sale de su entrañas sin ningún tipo de complejos. Un sonido sucio que nos recuerda la esencia pura del rock and roll de sus inicios. Si el blues-rock es la base en el álbum no faltan una buenas dosis de psicodelia humeante. Sin sutilezas, van al grano en unos temas directos. Un disco crudo registrado en vivo para mantener toda la esencia del sonido de la banda. Seguramente si no fuera así, el álbum no tendría la fuerza atronadora de sus ritmos y sus guitarras punzantes.

Poderosos riffs elevan Ain’t Tryin To Go Down Slow” hacía un sonido que se acerca al hard-rock más clásico, pero a su vez enérgico. Blues desértico sobre voces herederas del proto-metal de comienzos de los setenta. Toda una descarga diabólica con guitarras aulladoras sobre ritmos atronadores. Un corte sin sutilezas, de esos que no hacen prisioneros y van directos a la yugular, sin contemplaciones. Poseídos en una nube de fuzz humeante el tema deja un rastro de destrucción a su paso. Una buena forma de meter al oyente en ambiente. Pura ¡¡high-energy!!.

Más instalados en sonidos herederos de Led Zeppelin“(Let me) Take your home”, nos conduce al blues-rock más clásico bajo tonos retro. Un sonido más sucio que se ve envuelto en humo de marihuana contaminándonos con sus hirientes y hechizantes guitarras.  Con el sonido típico del power-trío, cada instrumento ejecuta su papel a la perfección, aportando siempre algo. Un tema que supone un cóctel del blues y un sonido Zeppelin stonerizado al que se la añadido un fuerte estimulante psicotrópico.

Ésto es una constante en muchos de los temas que encontramos en “BURY THE HATCHET”. El blues que se transforma en psicodelia, lo cual, para un servidor es muy de agradecer.

Mucho más ortodoxos con el blues, “Backwood bear” bajo el aroma del blues del delta, nos describe una paisaje en el que las cabañas de madera son habitada por tipos rudos. Efluvios sureños que toman elementos de swamp-rock y slide sobre un ambiente rural. Mucho más tradicionales el tema contiene un olor a los años sesenta en las melodías vocales. El tema es una giro total en el registro que nos habían mostrado en los dos cortes anteriores.

Con unos riffs que me recuerdan fugazmente el tema “Chinatown” de Thin Lizzy el trío californiano  se sumerge en “You got to run” en espacios en los que el boogie-rock evoca a cualquier garito de carretera en el que el alcohol corre sin freno. Un ritmo palpitante y voces feroces conviven con momentos ácidos y lisérgicos en un tema lleno de fuerza.

Mucho más inquietante y misteriosos, cambian el registro hacía territorios más psicotrópicos en  “Son of the morning”, uno de mis temas favoritos del álbum. Bajo los auspicios de un blues lisérgico, y con una cadencia vocal heredada de los Zeppelin más bluseros construyen atmósferas en las que las sustancias alucinógenas salen de cada nota. Todo un trance lleno de acidez con una  intensidad y magnetismo impresionante. Si en el resto de los temas estos chicos enganchan, aquí me postro a sus pies.

“Hombre”, retoma los sonidos de blues y boogie-rock más ortodoxos. Unas vibraciones que se colorean de sucios riffs en “Love you right”. Otro tema en el que el blues pesado y las vibraciones retro-psicodelicas se combinan sobre un bajo que nos golpea con fuerza en cada nota. Una base armónica que se repite en su estructura y por la que transitan las voces de Dylan bajo los humeantes riffs de su guitarra fuzz. Otra vez lo han hecho. partiendo del blues se dan una buena zambullida en sonidos psicotrópicos rebosantes de crudeza.

Si la producción de este disco fuera más refinada, seguramente no tendría el gancho que tiene su temas. Unas canciones que se muestran rugosas y sin pulir, al natural.

Otra vez el blues psicodélico me destroza las neuronas en “When the sun breaks”. Un sonido primitivo lleno de garra y fuerza sobre el que los solos de guitarra transitan con total impunidad, mientras la sólida base rítmica de David y Brett  no deja de golpearnos insistentemente con toda su fuerza. Aquí encontramos el mayor ejercicio vocal de Dylan.

“Shallow grave” vuelve a los orígenes con ecos de blues-rock sobre los que desarrollar sus solos humeantes. Un corte de blues pantanoso en que la presencia Zeppelin se palpa en sus riff y su cadencia.

Brett y Dylan, amigos desde la infancia, han tocado música juntos durante casi todo el tiempo. Al aceptar una invitación a una sesión improvisada en enero de 2015, el experimentado batería David Lee demostró ser el elemento que faltaba en las melodías de estilo vintage que Sanders y Jarman siempre habían imaginado. En una sola noche, con los tres compartiendo nuevas ideas, posibilidades y ambiciones, algo hizo clic; Pocos días después, SHOTGUN SAWYER se subieron al escenario El resultado fue una mezcla atronadora, apasionada y única de bajos maravillosos, riffs crujientes, voces potentes y solos de guitarra punzantes, todo ello respaldado por una batería virtuosa.

“BURY THE HATCHET” se publica el 19 de abril de 2019 vía Ripple Music

https://www.facebook.com/ShotgunSawyer/

https://www.facebook.com/theripplemusic/

Reseña.- RAY TEMPLE.- “Ray temple”

a0353984926_10Hubo un tiempo en el que los amantes de la música como yo comprábamos algunos álbumes por su portada, sin saber realmente el contenido. El debut de RAY TEMPLE, seguramente hubiera sido uno de ellos. Una sugerente portada que presagia un contenido a la altura, y si, el contenido está a su altura. El jóven quinteto alemán había publicado un par de Ep’s en los que se podía intuir la calidad que atesoran. La publicación de “RAY TEMPLE” confirma que aquellas sensaciones eran correctas, incluso, menores al verdadero potencial de este álbum.  y dicho ésto, puede surgir una pregunta…. ¿Qué contienen sus surcos? Si atendemos a la definición que la banda hace de su propia música: psicodelia, stoner, fuzz sonidos de los setenta, garage, progresivo….. Puede parecer algo pretencioso presentarse con un abanico de estilos así, pero ciertamente sus surcos contiene todas esas vibraciones adaptadas de una forma personal. Diez temas en los que la banda toma prestados resonancias de los años noventa, el fuzz llegado del desierto, y los sonidos de los setenta en los que el blues está presente. Unas canciones dinámicas, de fácil digestión, que rápidamente te enganchan. Con muchos momentos en los que las vibraciones heavy-psych nos envuelven en un cálido manto. Con momentos en los que incluso podemos intuir ecos de The Doors o hipnóticos pasajes espaciales. Un fantástico groovy vocal se conjuga con una brillante ejecución haciendo que el resultado sea muy apetecible. Un viaje muy apetecible.

“Zampano” abre con ásperos ritmos que son coloreados con momentos de vibrante psicodelia bajo una cálida voz que a caballo entre los registros de los noventa y el garage de finales de los sesenta. Pegadizos coros ponen la guinda a un tema en el que el fuzz está presente. 

Ésto es una constante en gran parte de los temas, unas veces usado de una forma calmada y otras completamente cegadora.  En ésta última faceta “Slot machine” rezuma stoner y blues. voces desgarradas conviven con bellas melodías y guitarras sucias y rugosas. Los ritmos stoner van señalando el camino de un tema que contiene muchos requiebros en el camino.

A primeros de año nos habían anticipado “Galaktica”. Un tema que cabalga  entre los noventa y los setenta a lomos de riffs desérticos con mucho fuzz.  Cabalgando al trote se visten de tonos retro en un tema fluido.

El blues de “Meteor”, conjuga momentos en los que sus acordes y voces parecen meterse en una coctelera en la que están ZZ Top, The Doors, Colour Haze o Kyuss.  las voces doorsianas nos van describiendo momentos en los que el tema transita por el desierto tomando unas dosis de peyote, para acabar floreciendo en pantanos cuyos efluvios nos intoxican. Un corte arenoso y versátil que visita el lado más psicotrópico de la psicodelia. 

Bajo sonidos garage más propios de Nebula, “Alpha” nos introduce en una espiral de efectos, con un cadente ritmo. Dinámico y a su vez contenido, la batería va marcando un corte en el que no faltan tonos vintage que son coloreados por esas incisivas guitarras. Si normalmente, tras la tempestad llega la calma, aquí la calma y la tempestad van intercambiándose los roles. 

La versatilidad de RAY TEMPLE para incorporar sonidos que nos resultan familiares es uno de sus activos. Si escuchas “High away” no te será difícil vislumbrar a Dire Straits o momentos de pub-rock británico. Puede parecer sorprendente que haga referencia a Dire Straits, pero la primera mitad de este tema, a pesar de su aura desértica hubiera triunfado en los ochenta. En la segunda parte del tema, los alemanes se toman un ácido para describirnos espacios heavy-psych con ese registro que se asemeja al Jim Morrison más chamánico antes de retomar los ritmos iniciales.

“Umbrela” sigue una estela parecido sobre ritmos alternativos y estribillos pegadizos. ritmos sobre los que la banda va construyendo un muro arenoso a base del fuzz insistente.

Desde luego no estamos ante una banda que suene como muchas de las bandas de la escena alternativa. 

Uno de los temas que más despertaron mis sentidos ha sido “Word going blind”. Fuzz hendrixiano que se inclina a espacios funky mientras la base rítmica pisotea las arenas del desierto.

Nuevamente combinando ritmos densos ritmos stoner y psicodelia humeante  construyen “Manuka honey”. Usando esquemas de Colour Haze y mezclándolos con clásicos sonidos del desierto consiguen un corte efectivo.

La guinda de éste álbum la pone el tema que lo cierra. “Desert rain” hace que por sí mismo el álbum merezca la pena. nuevamente bajo esa cálida voz que me recuerda a Morrison, crean un tema nacido del ácido lisérgico y el blues. Chamánicos, mágnetizantes, esa voz ecualizada y los rasgueos de la penetrante guitarra y sus pedales van construyendo un corte que bien podría haber sido compuesto a finales de los sesenta en un viaje de tripi. Completamente psicotrópico está construido con una cadencia de psicodelia profunda e hipnotizante.  Garra vocal con fantásticos solos de guitarra custodiados por un bajo firme y protector, así como una cadente batería. insisto, sólo por este tema, el álbum merece la pena. Notable debut de una banda a la que debemos de seguir la pista. 

 

Reseña.- MOLIOR SUPERUM.- “As time slowly passed by…”

a3173968091_10

Mucho tiempo había pasado hasta que el cuarteto sueco ha presentado su nuevo álbum “AS TIME SLOWLY PASSED BY…” el pasado 29 de marzo, publicado vía H42 Records. Finalmente la espera ha merecido la pena. Para muchos será una banda más dentro de la prolífica escena sueca de formaciones retro-rock, pero para mí, es de esas bandas que tiene duende.  Si nos preguntáramos ¿Cual es su punto fuerte? ¿En que destacan?. Posiblemente no tendría una respuesta convincente ni clara a esas respuestas, pero lo cierto es que el conjunto de sus creaciones resulta de lo más apetecible. Música hecha con honestidad y con calidad. Sencillez y sonidos de rock clásico en los que posiblemente haya muchas influencias, pero que por otro lado, no puedas decir suena como…. encontrarás resonancias que puedan acercarse a Graveyard, a Purple, otros verán ecos Sabbath. Siempre desde la óptica desde la que se mire, podrás encontrar algún sonido familiar. Han sido muchas las referencias que he leído al respecto de su sonido, y lo cierto, es que cada cual, más dispar. Esto solo significa que cada uno lo ve de manera distinta. 

Estamos ante un disco de hard-rock clásico  en el que el blues tiene un peso importante y las resonancias de los setenta, están siempre presentes. 

“Mountain prelude” recupera los vientos folk que soplaban en algunas bandas inglesas en la primera mitad de la década de los setenta. Una base rítmica firme, y ese órgano que con sus notas pone el punto vintage, ¡ese maldito órgano!. Mientras la guitarra con sus melodías ondulantes se contonea con sus riffs alimentada de esa brisa folk llenando de colorido el corte..

En tonos más pausados, “Cold winds” en una línea que podría evocar a sus compatriotas Graveyard, reparte fuzz humeantes bajo cadentes ritmos, y una cálida voz que enamora. Ritmos cambiantes, entre la dupla de guitarras. uno de esos temas que su fuerza no está en lo muestra, sino en lo que esconde su interior. Un tema sin estridencias pero consigue agigantarse gracias a la elevación e intensidad de su sonido.

Con “Sweet oblivion” entramos en un laberinto de resonancias que parten el hard rock más clásico, Unos riffs stonerizados a vertiginosos ritmos. El aura setentera del tema contrasta con una ejecución contemporánea. Volviéndonos la cabeza del revés acometen momentos que se acercan al shoegaze. Cálidos y apacibles con un aura lisérgica sobre sus cabezas, se toman un respiro para retomar la espiral de riffs humeantes, sobre vertiginosos ritmos.

Quién hable de cierto sonido Purple, seguramente habrá escuchado “Att Födas Rostig”. Un tema cantando en su lengua materna y que guarda una similitud con los británicos. Algo más rugoso en su aspecto, aquí prescinden de sutilezas para seguir contoneándose vetidos con pantalones de campana y zapatos con plataforma.

Evidentemente, con una parte importante de la escena sueca, el calostro ingerido en sus primeros momentos de vida proviene de la escena de setenta. “Divinity blues” nos lleva al sonido que los canadienses Bachman Turner Overdrive paseaban en la mitad de aquella década. Si he de ser sincero, a pesar de su nombre no percibo demasiados ecos blues en sus riffs ni acordes. Guitarras superpuestas que intercambian solos con ropajes vintage. Aquí tampoco encontramos muchas sutilezas, frenesí y rock and roll a la vieja usanza. ¿Para qué más?.

Paradójica mente en “Gravöl” si se aprecia el blues. Un blues-rock cadente y rudo salido de los bosques de su Suecia natal.  Más cercanos a Greenleaf vuelven a usar el sueco para cantar. Un tema áspero con voces y coros desgarradores que siguen la estela de los sonidos de mediados de los setenta. Siempre sonando contemporaneos pero manteniendo los orígenes que los que mama su música. De nuevo ese hammond vuelve a hacer acto de presencia de una forma sigilosa pero que lo envuelve todo.

Los poderosos riffs de “Through valleys of wonder” van construyendo uno de los cortes más dinámicos y pegadizos. Con cierta épica vocal, van amasando un tema que bebe de las aguad del heavy-blues, e incluso que contiene entre sus surcos alguna pincelada de proto-metal.

“Into the grey” nos devuelve al blues humeante, a través de susurantes acordes que se repiten con la vigilancia y acompañamiento de un sonido órgano sostenido antes de arremeter con momentos de retro en una nueva ondulación, esta vez con incursiones psico-progresivas. Cálidas resonancias que van avanzando evocando oscuras zonas boscosas.

Los suecos cierran su trabajo con el tema que le da nombre, “As time slowly passed by…”. Un tema instrumental en el que nuevamente aparecen ciertos aires folk sobre suaves notas de rock clásico en tonos campestres.  

https://www.facebook.com/Molior-Superum-418651215180/